Sura 61 As-Saff (Las Filas)
escrito por Ali Ünal   
24.08.2009

Período de Medina

El nombre de esta sura proviene del versículo cuarto en donde la palabra saff (fila) es empleada para alabar a los musulmanes que peleaban en filas, reuniéndose como si fuera una estructura firme y sólida. Esta sura consta de catorce versículos. Fue revelada inmediatamente antes o después de la Batalla de Uhud. Subraya la importancia de esforzarse mucho en la causa de Dios tras la fe, y la concordancia necesaria entre la creencia profesada y el comportamiento real.

En el Nombre de Dios, el Misericordioso, el Compasivo.

1. Todo lo que se halla en los Cielos y sobre la Tierra glorifica a Dios. Él es el Glorioso poseedor de irresistible poder, el Omnisapiente.

2. ¡Oh vosotros que creéis! ¿Por qué decís lo que no hacéis (así como también lo que no haréis)?

3. Lo más odioso ante Dios es que digáis lo que no hacéis (y no haréis)[1].

4. Dios sin duda ama a los que pelean en Su causa en filas como si fuera una estructura firme y sólida.

5. Y (recordad) cuando Moisés le dijo a su pueblo: «¡Oh pueblo mío! ¿Por qué me ofendeis[2] mientras sabéis en verdad que soy el Mensajero de Dios enviado a vosotros?». Y de este modo, cuando se desviaron del camino recto, Dios desvió sus corazones de la verdad. Dios no guía a la gente transgresora.

6. Y Jesús, hijo de María, dijo: «¡Oh Hijos de Israel! No cabe duda de que soy el Mensajero de Dios enviado a vosotros, confirmando (todo aquello de la verdad contenida en) la Tora que fue revelada antes de mí[3], y trayendo las buenas nuevas de un Mensajero que vendrá después de mí, cuyo nombre es Ahmad»[4]. Pero cuando llegó a ellos (toda la humanidad incluyendo las posteriores generaciones de los Hijos de Israel) con los signos manifiestos (de ser el Mensajero de Dios), dijeron: «Esto (lo que predica y hace) es obviamente (nada más) que hechicería».

7. ¿Quién es más malhechor que aquel que inventa mentiras y se las atribuye a Dios, cuando es invitado al Islam (que es lo que el Mensajero prometido les está transmitiendo)? Dios sin duda no guía a la gente malhechora.

8. Desean extinguir la luz de Dios[5] con (el soplido) de sus bocas (como si esto acarreara más que apagar una vela con el soplido), pero Dios seguramente perfeccionará Su luz, no importa cuán odioso (les puede resultar) a los incrédulos.

9. Él es Quien ha enviado a Su Mensajero con la guía y la Religión de la verdad (basada en la verdad, y encarnándola) para que pueda hacerla prevalecer sobre todas las religiones, no importa cuán odioso les puede resultar a aquellos que Le atribuyen copartícipes a Dios[6].

10. ¡Oh vosotros que creéis! ¿Queréis que os dirija hacia un negocio (un trato) que os salvará de un castigo doloroso?

11. Que creáis en Dios y Su Mensajero, y os esforcéis en la causa de Dios con vuestra riqueza y personas. Esto es lo mejor para vosotros, si al menos supieseis.

12. Para que Él pueda perdonaros vuestros pecados y admitiros en los Jardines a través de los cuales discurren ríos, y dentro de las moradas preciosas en los Jardines de dicha perpetúa. Ese es el triunfo supremo.

13. Y todavía otra (bendición) que amáis: la ayuda de Dios y una victoria cercana que pronto llegará (que conducirá a futuras victorias). Da buenas nuevas a los creyentes[7].

14. ¡Oh vosotros que creéis! Sed los ayudantes (de la causa y el Mensajero) de Dios, tal como les dijo Jesús el hijo de María a sus discípulos: «¿Quiénes serán mis ayudantes (en este camino) a Dios?» Los discípulos dijeron: «Nosotros somos los ayudantes (en la causa) de Dios». Y así sucedió que algunos de los Hijos de Israel creyeron (en él y su Mensaje) y otros no creyeron (de esta manera se convirtieron en dos grupos). Así que reforzamos a aquellos que creyeron contra sus enemigos, y pasaron a ser los vencedores.


[1] Los últimos dos versículos condenan severamente decir una cosa y hacer otra; es decir, faltar a las promesas, mentir y mostrarse diferente de lo que uno realmente es. Estos son los aspectos incompatibles con la fe así como son señales de hipocresía.

[2] Para la ofensa hacia Moisés de su pueblo, véanse la sura 2:51, 55, 60, 67, 71; la sura 4:153; la sura 5:20,26; la sura 7:138, 141, 148, 151; la sura 20:86, 98; así como en Éxodo, 5:20,21; 14:11-13; 16:2-16; 17:3-4; Números: 11:1-15; 14:1-10; 16:1-35; 20:1-5.

[3] Jesús no vino con una nueva religión o mensaje de Dios. Comunicó el mismo mensaje, como lo habían hecho todos los Profetas anteriores, y la Sharia de Moisés; la única diferencia fue que hizo lícito para ellos ciertas cosas que les habían sido prohibidas (3:50). También les aclaró algunos de los temas en los que diferían (43:63). Para Jesús y otras dimensiones de su Misión Profética, véanse la sura 3:48-51, notas 8-9; la sura 5:46-47, 110, 116-118; la sura 19:30-34.

[4] Cada Profeta dio las buenas nuevas del Mensajero que vendría después de él y declaraba su fe en él. (Para la misión de los Mensajeros y las buenas nuevas del advenimiento del que le sucede por parte del Mensajero que le antecede véase 3:81, nota 15; y la razón por la cual Dios envió a un Mensajero con un Libro después de los otros, véase 5:48, nota 11.)

Así que es natural que Jesús diera las buenas nuevas sobre el profeta Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él. También es evidente en el Evangelio de Juan que los Hijos de Israel habían estado esperando otro Profeta además de Jesús:

Y este fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron donde él desde Jerusalén sacerdotes y levitas a preguntarle: «¿Quién eres tú?». Él confesó, y no negó; y confesó: «Yo no soy el Cristo». Y le preguntaron: «¿Qué, pues? ¿Eres tú Elías?». Él dijo: «No lo soy». «¿Eres tú el profeta?». Respondió: «No». Entonces le dijeron: «¿Quién eres, pues, para que demos respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?». Dijo él: «Yo soy, como dijo el profeta Isaías, la voz del que clama en el desierto: Rectificad el camino del Señor» (Juan: 1:19-23).

Como se entiende en este pasaje, los Hijos de Israel habían estado esperando la llegada del Cristo (Mesías), Elías y otro Profeta (el profeta) que debía haberse conocido y era esperado por todos en ese tiempo.

Como es explicado en el Apéndice 1, esta predicción es apoyada por varias referencias, Paráclito (interpretado de manera diversa como Consejero, Ayudante, o Confortador en las diferentes versiones del Nuevo Testamento) es en realidad una corrupción de Períklytos (el «Sumamente Alabado»). Su homónimo en arameo es Mawhamana, que significa Ahmad. Ahmad y Muhammad derivan del verbo de la misma raíz, Ha-Mi-Da que significa alabar. Sin embargo, Ahmad también significa alguien que alaba. En numerosos hadices, se declara que uno de los nombres del profeta Muhammad es Ahmad, y esto es mencionado por Hasan ibn Zabit, un famoso poeta durante la época del Profeta, en uno de sus poemas. Así que el profeta Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él, también era conocido y se hacía alusión a él durante su vida como Ahmad. Aunque el nombre Ahmad no se había conocido y empleado antes de él entre los árabes, este nombre pasó a ser ampliamente conocido así como empleado durante su época. Es interesante que Bediüzzaman Said Nursi registra que el profeta Muhammad fue mencionado en la Tora también con el nombre de Munhamanna, que significa Muhammad, el «alabado». (Para otras predicciones sobre el profeta Muhammad en el Antiguo y Nuevo Testamento, véase el Apéndice 1).

Con respecto a la misión del profeta Muhammad acerca de la Gente del Libro, y su relación con él, el Corán declara: Siguen al (ilustrísimo) Mensajero, el Profeta iletrado (que permaneció protegido de cualquier vestigio de cultura escrita y libre de cualquier tipo de corrupción intelectual y espiritual) que encuentran descrito (con todos los rasgos que le distinguían) en la Tora y en el Evangelio (que se hallan) con ellos. Les ordena lo que es correcto y bueno, y les prohíbe lo que es malo; les hace lícitas las cosas buenas, e ilícitas las malas y corruptas; y les libera de sus cargas (que quedaban en su propia Ley) y de las restricciones que pesaban sobre ellos. Así que aquellos que creen en él (con total sinceridad), le honran, apoyan y ayudan, y siguen la Luz (el Corán) que descendió con él, esos son los que se hallan dotados de prosperidad (7:157).

[5] Queda claro que la luz de Dios es el Islam, que elimina «el velo de la oscuridad» de la superficie de todo el Universo, un velo establecido allí por otros sistemas, religiones o filosofías falsas; el Islam ilumina la mente, los corazones, y los caminos de la humanidad en todas las esferas de la vida y desde el nacimiento hasta la eternidad.

[6] Para una explicación al respecto, véase el versículo 9:33, nota 9.

[7] El trato y las buenas nuevas mencionadas en los versículos son declaradas en el versículo 9:111 de esta manera: Dios ha comprado de los creyentes sus personas y sus riquezas porque el Paraíso es para ellos. Se esfuerzan en pos de la causa de Dios, matan y son matados. Esta es una promesa que Dios ha asumido en la Tora, en el Evangelio y en el Corán. ¿Quién, podría ser más fiel a su pacto que Dios? ¡Así pues (Oh creyentes), buenas nuevas para vosotros por el pacto que habéis hecho con Él! Ese es, sin duda, el triunfo supremo.