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Sama y las señales espirituales implÃcitas en la misma | Sama y las señales espirituales implÃcitas en la misma |
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| escrito por Sezai Küçük | |
| 04.09.2009 | |
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Sama, el nombre con el que se denomina la ceremonia de la orden mevlevi sufi la cual fue instituida con el nombre de Rumi tras su muerte, es literalmente una palabra de origen árabe, que indica una amplia variedad de significados, tales como los actos de escuchar, prestar atención, atender, asà como una declaración escuchada, una buena reputación, o la conmemoración. Desde el punto de vista terminológico, ha sido el nombre otorgado al hecho de escuchar las melodÃas musicales, y posteriormente sucumbir al encantamiento, cayendo profundamente en el éxtasis, moviéndonos de modo arbitrario en pos del sonido, y el dhikr (recuerdo de Dios) realizado de pie por los sufÃes en medio de una vorágine de éxtasis[1]. El dhikr de la sama, el ritual del giro llevado a cabo por los mevlevÃes en determinadas fechas, se denomina muqabala, mientras que la fecha misma es conocida como «DÃa del muqabala». La sama, tal y como era llevada a cabo durante la época de Rumi, por el desbordamiento de sentimientos religiosos y espirituales, y no estando sujeta a cualquier pauta o directriz, finalmente fue institucionalizada en un perÃodo desde la época de Sultán Walad y Ulu Arif Chalabi, hasta la época de Pir Adil Chelebi, en la que la ejecución de la ceremonia llega a ser enseñada y aprendida. Las diferentes composiciones poéticas Naat-i Sharif (la poesÃa de alabanza al profeta Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él) que fueron recitadas durante las ceremonias Sama hasta muy avanzado el S. XVII, abrieron camino para los últimos Naat-i Sharif compuestos por Itri, que las integró posteriormente como parte permanente de la ceremonia[2]. El emplazamiento donde se lleva a cabo la Sama se denomina Samahana. En el camino Mevlevi Sufi, todas las cosas, ya sean la forma circular del Samahana, el traje de los derviches, el color de la piel empleada para los asientos o, en realidad, los movimientos durante la sama, portan de manera colectiva significados simbólicos. La sama, realizada en la época de Rumi por un desbordamiento de éxtasis, con independencia de un momento en especial[3], comenzó a ser ejecutada tras Rumi, generalmente a continuación del rezo del Viernes o del mediodÃa. Tras haber realizado el rezo en el dÃa de la sama, los derviches entonces permanecen sentados en suma tranquilidad, en espera, tal y como si se tratara de su primera entrada en el mundo de la pluralidad, semejante a los componentes del Universo en sÃ[4]. La ceremonia de la sama comienza con el Naat-i Sharif, en alabanza al Profeta, compuesto en rast —una variante musical en la música turca clásica— por Buhurizade Mustafa Itri, renombrado compositor del S. XVII. Naat-i Sharif es un poema de Rumi que glorifica al profeta Muhammad, la paz sea con él, la más noble de las creaciones y por si mismo causa de la existencia del Universo. Este Naat es recitado por el nâthan (aquel que recita el Naat), permaneciendo en pie y sin música, mientras que los presentes, con la esperanza de comprender su significado profundo, prestan todo su oÃdo al poema, y al hacerlo asÃ, providencialmente adquiere un corazón que recuerda (qalb-i hafiz), con el fin de lograr la verdad oculta en la base de la materia que abarca el Universo visible[5]. El Naat a continuación es seguido por el sonido de un qudum, un instrumento similar a un pequeño tambor, simbolizando la orden de Dios, «¡Sé!», que es el fundamento de la creación del Universo, y que le continúa en la ceremonia el ney taqsim, una improvisación instrumental de un instrumento semejante a la flauta, el ney, que por sà mismo representa el Aliento Divino, respirando el espÃritu en el Universo. El ritmo que se propaga desde el neyzen (músicos que interpretan el ney) durante el taqsim es, análogamente, como una muestra de las manifestaciones de Dios[6]. Después de este breve ney taqsim, y de modo concomitante a la ejecución del primer golpe de qudum por parte del qudumzanbashi (el principal interprete del instrumento qudum), el sheij y los derviches se levantan al unÃsono, sus corazones expresan «Allah», y dan una palmada a la tierra con sus manos, un movimiento que inicialmente significa la creación de Dios del cuerpo sin vida seguida de la resucitación a partir del propio aliento de Dios, y finalizando con la constitución y revivificación del Universo. Debido a su analogÃa con la resurrección del cuerpo inerte, indica el hashr y el nashr[7] —la Resurrección y dispersión en el Más Allá—. Con el consiguiente comienzo del pashraw (obertura) que sigue al taqsim, el sheij y los derviches, al unÃsono con el «tempo» de la música, inician en el samahana una caminata circular, en la dirección contraria a las agujas del reloj. Este movimiento circular, abarcando tres vueltas del recinto, se llama Dawr-i Walad[8]. La mitad derecha del cÃrculo muqabala señala el Alam-i Mulk, el Universo Externo, mientras que la mitad izquierda indica el Alam-i Malaqut, el Universo Interno. La lÃnea imaginaria que separa estas dos mitades, adyacente al asiento de piel del sheij y a la puerta de la samahana, se denomina hatt-i istiva. Mientras que transcurren por esta lÃnea, los samazans (derviches giróvagos) ofrecen una invocación, cruzándola por encima sin caminar sobre la misma. La primera parte de la sama mevlevi, denominada Dawr-i Walad, fue compuesta en tres vueltas por el hijo de Rumi, Sultan Walad[9]. El Dawr-i Walad finaliza en el momento en que el sheij ocupa su lugar en el asiento de piel al terminar la tercera vuelta. Simultáneamente, este movimiento simboliza conocer la Última Verdad con Ilma’l Yaqin (certeza de conocimiento), contemplar con Ayna’l Yaqin (certeza de vista), y la última realización mediante Haqqa’l Yaqin (certeza de verdad). A continuación el neyzenbashi (el interprete solista de ney) interpreta un breve taqsim bajo el cual los samazans se despojan de sus chalecos negros, que representan su existencia exterior. De nuevo simbólicamente, el nacimiento en la verdad es representado por el samazan, con una postura con los brazos cruzados sobre el pecho —una posición que indica el número «uno», que en efecto hace referencia a la Unicidad de Dios. Tras ello, después de haberse encontrado uno por uno con el sheij y habiendo besado su mano, los samazans tienen vÃa libre para comenzar el «giro» en orden[10]. El sikke, el tocado peculiar de los samazan, simboliza el vicio del hombre o la lapida de su «yo», mientras que la tannura representa el sudario del «yo» y el gastado chaleco representa el «yo» mismo. Durante el giro, con los brazos abiertos de derecha a izquierda, la mano derecha de los samazans se alza hacia los cielos, mientras que la izquierda se torna hacia la tierra, cuyo significado es «Lo tomamos de Dios para desembolsarlo a la gente, renunciando a cualquier usurpación para nosotros mismos». Los samazans giran alrededor de la zona, de modo semejante a cómo los planetas rotan alrededor de sà mismos y alrededor del Sol. La sama es por sà misma una expresión de la composición del Universo, dentro de la cual se da la Resurrección del hombre, su movimiento desencadenado por el amor de Dios, y su inclinación hacia el Hombre Perfeccionado, o Insan-i Kamil, en virtud de llevar a cabo su servidumbre[11]. La sama está compuesta de cuatro partes, cada una de las cuales se denomina salaam (saludo). El semazanbashi mantiene el orden observando la circulación de los derviches. El primer salaam es la comprensión del hombre de su servidumbre. El segundo, por otra parte, es el temor ante la grandeza y poder de Dios. Sucesivamente, el tercer salaam es donde este temor se transforma en amor, un preludio del cuarto salaam, que es el extenso entendimiento del propósito de la creación. En el mismo momento que el cuarto salaam comienza, el postniþin (sheij) ejecuta un charq por medio de su pausado movimiento hacia el centro de la Samahana sobre el hatt-i istiva, sin despojarse de su chaleco ni alzar los brazos. La vuelta del sheij al asiento de piel marca el fin de este taqsim, que es seguido posteriormente por un Ashr-i Sharif, recitación de fragmentos del Corán. La ceremonia de la sama concluye entonces con rezos finales, el Hu («Él», Canto del Nombre de Dios), y saludos que cierran la ceremonia[12]. En virtud de esta ceremonia, las fases de «venimos de Él y tan sólo a Él regresaremos», además de niveles de madurez espiritual, se exhiben elegantemente. [1] UludaÄŸ, Süleyman, Tasavvuf Terimleri Sözlüğü, («Diccionario de Términos SufÃes»), Editorial Marifet, Estambul 1991, pág.422. [2] Gölpınarlı, Abdülbaki, Mevlevi Adab ve Erkanı, («Etiqueta y Principios de la Orden Mevlevi»), LibrerÃas İnkılab y Aka, Estambul 1963:76-77; véase también Gölpınarlı, A., Mevlanadan Sonra Mevlevilik, («La Orden Mevlevi tras Rumi»), LibrerÃas İnkılab y Aka, Estambul, 1983, pág.383. [3] Gölpınarlı, Abdülbaki, Mevlevi Adab ve Erkanı («Etiqueta y Principios de la Orden Mevlevi»), 1963, págs.63-71. [4] el-Mevlevî, Hacı Feyzullah en-NakÅŸbendî el-Murâdî, Tercümei Risâle-i İşâratü’l-Ma’neviyye fî Ayini’l-Mevleviyye, Estambul, 1864, Matbaa-i Amira, pág.6; véase también Gölpınarlı, A., Mevlanadan Sonra Mevlevilik, («La Orden Mevlevi tras Rumi»), 1983, págs.371-372. [5] el-Mevlevî, IbÃd., 1864:7. [6] el-Mevlevî, IbÃd., 1864:7-8; véase también Çelebi, Celalettin B., «Sama», Documentos del II Congreso Rumi, Konya, 1986, pág.204. [7] el-Mevlevî, IbÃd., 1864:9. [8] UludaÄŸ, Süleyman, Tasavvuf Terimleri Sözlüğü, («Diccionario de Términos SufÃes»), Editorial Marifet, Estambul, 1991, págs.85-86. [9] Al-Mevlevi, IbÃd., 1864, pág.13. [10] Gölpınarlı, Abdülbaki, Mevlevi Adab ve Erkanı, («Etiqueta y Principios de la Orden Mevlevi») 1963, pág.87. [11] Çelebi, Celalettin B., «Sama» (Ceremonia giratoria), Documentos del II Congreso Rumi, Konya, 1986 pág.204. [12] Gölpınarlı, Abdülbaki, Mevlevi Adab ve Erkanı, («Etiqueta y Principios de la Orden Mevlevi») 1963, págs. 87-94; véase también Çelebi, Celalettin B., «Sama», Documentos del II Congreso Rumi, Konya, 1986, págs.205-206. |
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