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Historia de la Orden Mevlevi PDF Imprimir E-Mail
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escrito por Nuri ÅžimÅŸekler   
04.09.2009

Siglos atrás, la flecha que indica el paso inexorable del tiempo señalaba una fecha, tal día como el 17 de diciembre de 1273, en el mismo momento en el que el sol se ponía en el Oeste, irradiando el horizonte con su palpitante color carmesí, preparándose para aparecer, una vez más, en otras provincias. A pesar de su aparente desaparición, el sol simplemente ponía término a su acostumbrado viaje, en su trayectoria destinada a iluminar el globo terráqueo. Aproximadamente durante la misma época, otro astro luminoso, otro Sol, el de Rumi, le fue decretado iluminar la Tierra por la gracia de Dios y la causa de Shams, procedía adelante, una salida que, a la vez que anuncia un encentro con el más querido, también porta buenas nuevas de un renacimiento eterno que pronto habrá de ser revelado. Rumi, con la poesía maravillosa que él había pronunciado durante su estancia física en la Tierra, resalta con gran decisión que la muerte no es nada más que un comienzo fresco, simplemente una vuelta al lugar de partida, expresado de manera sencilla mediante, «La muerte es vida; la muerte es, en verdad, vida».

Rumi, superando los niveles del «conocimiento» y del «amor» durante las etapas quizás más conocidas como pre-Shams y post-Shams, dejó una herencia maravillosa de prosa y poesía que divulgaba secretos místicos durante los momentos extáticos del encantamiento divino, ante todo encabezados por la obra maestra que es el Masnavi, una guía asombrosa de la mano del ser humano. Aparte de estos tesoros, y quizás de modo más importante, legó un modo de vida en torno al Islam, cuya filosofía de base es ser, citando las palabras de Rumi, «un servidor del Corán y el polvo en la senda del Profeta», lo que es en definitiva un modelo A ser emulado por todos los musulmanes.

¿Fueron entonces expresadas estas enseñanzas, subrepticiamente en ocasiones y explícitamente en otras, a través de inteligentes alegorías fácilmente comprensibles hasta por el individuo más inconsciente, alegorías destinadas a completar su misión tras la última exhalación de Rumi? ¿O acaso estuvo este estado de ánimo, arraigado en el amor y la tolerancia, condenado a desprestigiarse después de que hubiese sido impartido a lo largo de tan solo un par de generaciones? Rumi, de hecho, hizo alusión en cierta medida a la preocupación precedente durante su vida corpórea, indicando que, «el Masnavi, después de nosotros, ejercerá como guía y exhibirá la senda verdadera a los confusos», dispensando una enorme herencia que, lejos de caer en el olvido, no ha hecho más que crecer en importancia, y por otra parte, es reconocida como una interpretación maravillosa del Corán.

¿Cómo se inició la Orden Mevlevi?

En relación a los propósitos de custodiar, continuar y servir a las futuras generaciones, la filosofía de «la vida humana» promulgada por Rumi, los principios mevlevi, fueron institucionalizados por el hijo de Rumi, Sultan Walad y el copista del Masnavi, Husamaddin Chelebi, junto con otros discípulos de dicha orden, estableciendo un camino de la virtud sufí. Y mientras que el resto de los devotos con sumo deseo pronosticó que Walad tomaría el timón tras la muerte de Rumi, Walad nunca se consideró adecuado para tal tarea, designando a Husamaddin en su lugar para la responsabilidad de la guía, y así obteniendo una supremacía sobre su propio ego, y de este modo triunfando en una batalla resaltada con vehemencia por su padre.

Durante los 11 años de su liderazgo, Husamaddin construyó la Cúpula Verde actual, debajo de la cual se encuentra la tumba de Rumi, y reunió a su alrededor a amigos y discípulos, calmando profusamente corazones impacientes en virtud de los decretos y de las recitaciones de Corán, las lecturas del Masnavi, en congregaciones de pura gnosis, un método que llegaría a convertirse en algo fundamental en la orden mevlevi.

Tras la muerte de Husamaddin en 1284, Sultan Walad, quien por aquel entonces tenía 58 años de edad, asumió el liderazgo, comenzando un período próspero de 28 años en el que pasaría a ser testigo de un rápido incremento en el número de prosélitos, la consolidación de las relaciones con la corte selyúcida, y lo que es más importante, la incorporación de la ceremonia sama, la música y el Masnavihanlik (la interpretación de Masnavi) en la orden mevlevi, después de regular cada práctica en concordancia con los principios de la orden mevlevi. El adab (modales de educación) y el arkan (los principios) de la orden mevlevi, instituidos en los años siguientes sobre estos fundamentos, y que han perdurado hasta nuestros días con mínimas alteraciones.

Mientras que la orden mevlevi, cuyo timón era maniobrado por Sultan Walad, pasó a estar sujeta por los principios básicos y centrales por una parte, y por la otra se extendió en la Anatolia, sobre todo en las ciudades más importantes, tales como Kirsehir, Amasya y Erzincan, en virtud de los discípulos educados oficialmente y enviados por el mismo Sheij. El hecho de que estos discípulos fueran bien recibidos con grandes muestras de alegría preparó el terreno para la conquista de los corazones con la sabiduría de Rumi, por medio de la sama y de la música sufí en los centros mevlevi recientemente establecidos —denominados zawiyas, se designan las casas donde se reúnen regularmente los miembros de una orden sufí—.

En la misma fecha en que Sultan Walad caminaba hacia Dios, en 1312, los cimientos de la orden mevlevi habían sido, en su mayor parte, firmemente establecidos; así, dentro de este marco, la belleza eterna del Islam había comenzado a ser presentada a una multitud de aspirantes de un modo antes desconocido. Mucho antes de suceder a su padre Sultan Walad, Ulu Arif Chelebi (fallecido en 1320) se dirigía hacia la maestría, ejerciendo un esfuerzo diligente en la difusión de los principios mevlevíes viajando a través de Anatolia y de Persia. Los mevlevi zawiyas —centros mevlevies— establecidos en Karaman, Beyþehir, Aksaray, Aksehir, Afyon, Amasya, Nigde, Sivas, Tokat, Birgi, Denizli, Alanya, Bayburt, Erzurum y de modo secuencial, Tabriz, fueron el legado de estas visitas fructíferas.

A pesar de su ferviente deseo en pos de difundir las enseñanzas en concordancia con la herencia tradicional, Shamsaddin Abid (fallecido en 1338) y Husamaddin Wacid (fallecido en 1342), después de suceder a su hermano, Ulu Arif Chelebi, tan sólo lograron proteger y mantener este camino del amor, debido al auge de los conflictos políticos en Anatolia en aquel entonces. Sus sucesores, Amir Adil Chelebi (fallecido en 1368), Amir Alim Chelebi II (fallecido en 1395), y Arif Chelebi (fallecido en 1421) hicieron frente a impedimentos políticos similares, y no pudieron así ampliar el parámetro de la orden mevlevi.

La reconstrucción de la Orden Mevlevi

Para cuando Pir Adil Chelebi, el hijo de Amir Alim, asumió el liderazgo de los mevlevíes en 1421, otras cofradías sufíes institucionalizadas, en especial Baktashiya, Halwatiya y Qadiriya, llegaron a ser a su vez ampliamente extensas. Pir Adil Chelebi decidió reestructurar la orden mevlevi, incluyendo una nueva disposición, conforme a su estilo original, de la ceremonia sama, que prácticamente no había sido modificada desde la época de Sultan Walad.

Los años que transcurrieron desde la muerte de Pir Adil Chelebi, entre 1460 y 1509, marcaron el período de liderazgo de su hijo, Yamaladdin Chelebi, medio siglo como guía que demostró su importancia no sólo para la orden mevlevi, sino también en lo que concierne a historias de Konya y de Anatolia. Konya, durante este período, fue incorporado a los dominios otomanos (1467), mientras que los esfuerzos excepcionales en la región del Mar Egeo de un descendiente materno de Rumi, Dîvâna Mehmed Chelebi, y de su discípulo, Shahidi Dede (fallecido en 1550), abrieron las puertas de Afyon, Denizli, Kütahya, Bursa, Muðla, Isparta, Burdur, Aydýn, Izmir, y en última instancia, de Estambul a las enseñanzas mevlevi, culminando en el establecimiento de nuevos centros mevlevíes en estos lugares. Una vez más el sultán Yildirim Bayazid, también descendiente otomano de Rumi, por parte materna, Davlat Hatun, prestó concienzudo cuidado en ayudar a la orden, entregándose implacablemente al servicio de promulgar la orden mevlevi en Anatolia. El hecho de que el mismísimo Mehmed, heredero del sultán Yildirim Ba¬yazid, empleara el título de «Chelebi», propio de los descendientes de Rumi, en lugar del título de sultán, demuestra ciertamente su amor y respecto profundos por la orden mevlevi.

El S. XVII, que presenció el apogeo del Estado Otomano, también contempló la ayuda financiera y política sin reparos ni trabas algunas de los sultanes otomanos Selim I (reinado entre 1512-1520), Süleyman «el Magnífico» (reinado entre 1520-1566), y Selim II (reinado entre 1566-1574), que los líderes en ejercicio de aquel entonces, Husrav Chelebi (fallecido en 1561) y Farruh Chelebi (fallecido en 1591), empleado incondicionalmente para ampliar y consolidar la orden mevlevi.

El inicio del S. XVII contempló el reinado de un sultán mevlevi, Ahmed I (reinado entre 1603-1617), que, como era de esperar, proveyó de una asistencia incondicional al entonces líder de los Mevlevies, Bostan Chelebi I, que, en contrapartida, debido al ánimo popular del sultán y de muchos estadistas, revitalizó la orden Mevlevi durante sus 39 años al mando del timón, hasta tal punto que, para cuando iba a exhalar su último respiro, la orden mevlevi se había asentado en los Balcanes, Egipto y Siria.

El sucesor de Bostan, Abu Bakir Chelebi, no fue tan afortunado, sin embargo, y las épocas calamitosas afrontadas durante el reinado del sultán Murad IV (reinado entre 1623-1640), que empedernidamente se opuso no sólo a los mevlevíes sino en general a todos los movimientos sufíes. Hasta tal punto, que el sultán Murad, se empeñó en destruir el centro mevlevi en Konya camino de Bagdad, rehuyendo de su objetivo destructor al experimentar una experiencia en cierta medida mística en dicho lugar, después de lo cual toleró la orden mevlevi y agasajó a Abu Bakir Chelebi con los presentes, de tal modo reforzando el centro con un financiamiento incesante.

Después de Abu Bakir Chelebi, Arif Chelebi (fallecido en 1642) asumió el liderazgo, sucedido a su vez por Hussein Chelebi, que sirvió 24 años más como líder de los mevlevíes. Marcado por los reinados del sultán Ibrahim (reinado entre 1640-1648) y Mehmed IV (reinado entre 1648-1687), y quizás conforme al declive paulatino del Imperio Otomano, la orden mevlevi no pudo tomar medidas revitalizantes, e incluso fue procesada, ocasionalmente, con acusaciones de albergar aspiraciones políticas, especialmente durante el liderazgo de Hussein Chelebi (fallecido en 1666) y más adelante, Abdul¬halim Chelebi (1679).

Después de que Abdulhalim Chelebi se encaminara a la eternidad en 1679, su hijo Kara Bostan Chelebi, le sucedió y se esforzó en suprimir tales desafortunados inconvenientes durante su liderazgo. Kara Bostan Chelebi ejerció una lucha colosal con la esperanza de realzar la orden mevlevi y tuvo éxito inicialmente en hacerlo regresar a los días de gloria en los que gozó de gran éxito. Los mevlevíes ahora habían comenzado a restablecer, no sólo en Konya sino también en el resto de lugares donde se hallaban dichos centros mevlevíes que, ahora, fueron ampliamente ubicados en todos los rincones del Imperio Otomano. Kara Bostan Chelebi participó asimismo en combate e incluso formó rápidamente a un contingente para asistir a Suleyman II (1687-1691) en su expedición militar en los Balcanes, finalmente uniéndose al sultán cerca de Edirne, en territorio balcánico, tal y como haría siglos después uno de sus descendientes, Walad Chelebi, quien activamente participó de en la Operación Canal de Suez —una operación de los otomanos contra el ejercito inglés, 3 de febrero de 1914—, durante la Primera Guerra Mundial, con los combatientes mevlevíes.

Haciéndonos eco de épocas más recientes, contemplamos a otro grupo de combatientes mevlevíes entre los que se incluyen a un gran número de destacados sheijs mevlevíes que se alistaron en las tropas otomanas durante la Primera Guerra Mundial. Regresaron de Damasco sin tener la oportunidad de entrar en combate. Durante este tiempo, Walad Chelebi, poeta por naturaleza, fue destituido de su puesto, para ser substituido por el líder anterior, Abdulhalim Chelebi, que durante este período era simultáneamente a su vez miembro del Maclis-i Mabusan («Asamblea General»), el Parlamento otomano, en representación por Konya. Abdulhalim, pudiendo servir otro año durante este segundo mandato, a su debido tiempo fue substituido por Amil Chelebi. Debido a una edad avanzada repleta de graves problemas de salud, Amil murió en ese mismo año, después de lo cual a Abdulhalim Chelebi, por tercera y última vez, le fue concedido la responsabilidad de la guía.

Ocupando un lugar prominente entre los anteriores miembros Chelebi, y dotado con una personalidad vivaz, Abdulhalim llevó a cabo entre 1920 y 1925 su tercer mandato, un período durante el cual se incorporó a su anterior puesto en el Parlamento de la República Turca como parlamentario por Konya, entonces asegurada la elección por parte del segundo presidente de la asamblea, tras M. Kemal Atatürk. A Chelebi le había sido concedido previamente la Medalla Istiklal por parte de la Asamblea General, en honor a sus inestimables servicios prestados durante la Guerra de Independencia Turca. Después de que Abdulhalim se encaminara a la eternidad el 12 de octubre de 1925, Walad Chelebi (Izbudak) asumió el liderazgo de la orden por segunda vez.

El segundo mandato de Walad Chelebi, parlamentario por Yozgat y Kastamonu, que tradujo además el Masnavi al completo del idioma persa al turco, no podría extenderse largo tiempo tampoco, puesto que el Mevlana Dergahi sufrió un destino similar al de otras instituciones similares a lo largo del país, ante la enmienda que declaraba la clausura de todos los Tekke y Dergah, centros sufíes. A pesar del inmenso amor y de la tradicional lealtad hacia Rumi de los mevlevíes, Atatürk, el fundador de la moderna República de Turquía ordenó que el Dergah en Konya pasara a ser un museo, cancelándose cualquier actividad anterior, una orden que pasó a ser ejecutada en 1927. Además, antes de la muerte de Abdulhalim Chelebi (1925), Atatürk designó como sheij del Mevlevihane en Alepo (Halep) al hijo de Abdulhalim, Mehmed Bakir Chelebi, siendo este Mevlevihane el centro oficial de la orden mevlevi hasta su abolición por el gobierno sirio en 1944.

Durante su estancia en Alepo, mientras trabajaba por el bien de la orden mevlevi en concordancia con los principios mevlevíes, Mehmed Chelebi incitó a su vez la exasperación de los funcionarios franceses en Siria, debido a su participación activa en el movimiento popular que quería hacer regresar la ciudad de Hatay a Turquía. Chelebi, tildado como espía por los franceses y los sirios, fue finalmente deportado indefinidamente, se le prohibió entrar a Siria de nuevo tras una visita a su familia a Estambul, en 1937. Aunque su hermano, Shamsul Wahid Chelebi, ejerció como su delegado en Alepo, oficialmente Mehmed Chelebi ejerció como sheij tan sólo hasta la muerte de Mehmed Chelebi, en Estambul, en 1943, después de lo cual el gobierno sirio puso punto final al Mawlavihana de Alepo, conjuntamente dando por terminado el estatus oficial del sheij mevlevi en dicho lugar.

Una perspectiva contemporánea

Después de rechazar la oferta del gobierno sirio de permitir regresar a los adineradas awqaf (fundaciones establecidas con una finalidad caritativa) del Mevlevihane de Alepo, con la condición de que pasaran a ser controlados por el gobierno sirio, Yalal al-Din Bakir Chelebi, hijo de Mehmed Chelebi regresó a su madre patria, estableciéndose en Estambul, en donde vivió hasta su muerte en 1996, divulgando las ideas de Rumi a nivel nacional e internacional, además de llevar a cabo labores como embajador de la cultura y la tradición turcas. Los concienzudos esfuerzos de Yalal al-Din Chelebi no pasaron inadvertidos, y así, la Universidad «Selçuk», de Konya le concedió el título de «Doctor Honoris Causa» en 1989.

Tras la muerte y el posterior entierro de Yalal al-Din Chelebi, nieto de Rumi en orden 21º de descendencia, en el cementerio de Üçler, Konya, en especial su hijo, Faruk Hemdem, su hija, Esin Bayru, y el resto de su descendencia asumió la obligación de la orden mevlevi. Haciendo pleno uso de tecnología moderna, la familia Chelebi está transmitiendo la orden mevlevi, y por virtud de los beneficios de Internet y el ciberespacio no sólo realiza su labor en Turquía sino que también se dirige al mundo entero al promulgar la sabiduría de Rumi.

La orden mevlevi y su propósito

La orden mevlevi, desde su establecimiento en los siglos XI y XII hasta la clausura de sus tekke y dergah en virtud del recurso de enmienda de 1925, ha guiado a la gente al amor y a la verdad, no sólo en Anatolia sino también en sus 130 centros diseminados desde Bagdad a Belgrado, desde La Meca a Tesalónica, oportunamente portando el patrimonio cultural musulmán de estas tierras con el servicio inestimable que ha rendido a las bellas artes. La esencia de la orden mevlevi no es sino el arte de guiar a las personas a descubrir inicialmente sus profundidades internas mediante un adiestramiento personal llevado a cabo por la misma persona, encumbrándoles hasta llegar a ser armoniosos consigo mismos y su ambiente, inculcando una oportuna y precisa tolerancia, así como enseñar a juzgar sin basarse en las formas, tan sólo en los significados. Asimismo, es una orden que persigue abandonar la ociosidad con el perpetuo deseo apasionado de descubrir cosas de nuevo, llegando a ser beneficioso para género humano con el rejuvenecimiento constante de uno mismo. Lo qué necesita ser recordado, ante todo, es que la orden mevlevi se halla fundamentada en el Islam.

Por lo tanto, el objetivo de la orden mevlevi es auxiliar a la humanidad —creada por Dios bajo la forma del «ser humano», y así como le ha concedido ser «la más noble de las criaturas»— a vivir una vida humana, que, como el término sugiere, es distinta de la de los animales o, en realidad, de la de Satán «rebelado». Simplificándolo, el ser humano debe renunciar a una vida animal dirigida en pos de la sensualidad y la lujuria saciadas, y lo que es más, para evitar una vida diabólica que se origina al esforzarse en pos de la miseria de los demás. El aspecto crucial en este punto es profundizar en los fundamentos del Islam, asimilada su amplia centralidad por la orden mevlevi en lugar de una aceptación claramente tradicional o formal. En palabras de Rumi, esto no significa limitarse a conmemorar a Dios tan sólo «cinco veces al día» sino que, por lo contrario, es permanecer con Él constantemente, incluyéndole en el corazón como el ímpetu tras, absolutamente, cada asunto. Una vez que alcancemos esta unidad, constantemente sentiremos la Presencia Divina, y sentirnos regocijados en relación a los buenos actos pero inmediatamente arrepentirnos de los hechos que sean malos.

Ante el recurso repetitivo de ejemplos insidiosos, el Islam, durante los últimos años, ha sido el blanco de perjudiciales tentativas que intentan representarlo a nivel mundial como una religión de violencia y terrorismo. La orden mevlevi, entre los grupos que han entendido y se han percatado del verdadero significado del Islam, ha atraído la atención de los fieles de otras religiones debido a su reputación histórica en la renuncia al conflicto, de manera que muchos creyentes han abrazado el Islam después de haber comprendido a Rumi y asimilado su herencia filosófica, la orden mevlevi. Un ejemplo maravilloso es el caso de la profesora francesa Eva de Vitray Meyerovitch (fallecida en 1999), a la que la orden mevlevi le abrió de par en par las puertas del Islam.

La conclusión alcanzada por el orientalista británico e investigador de Rumi, el Dr. Arthur J. Arberry, después de años de investigación sobre las obras de Rumi, subraya la importancia de las ideas de Rumi en cuanto se refiere al género humano: «Rumi, hace 700 años, salvaguardó al mundo de una inmensa convulsión. Lo único que puede salvar a Europa, en nuestros días, son sus obras».

Como una evidencia de los ejemplos y las consecuencias precedentes, libres de ser aumentadas si así lo deseamos, Rumi y sus ideas ocupan una importancia especial entre los mejores ejemplos que el mundo musulmán puede presentar a occidente, poseyendo un valor determinado por la estética, el método, y la comprensión y la transmisión verdadera, toda por igual, del Islam, que son de hecho aspectos a su vez de la misma orden mevlevi, aplicables a Turquía, puesto que en la orden mevlevi no hay obligación, solamente existe, como existente en la base del Islam, «ser un buen ejemplo», y por lo tanto exhibir los aspectos hermosos de la religión, así como sus principios más profundos.

 
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