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Sura 62 Al-Yumu‘ah (El viernes) PDF Imprimir E-Mail
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escrito por Ali Ünal   
24.08.2009

Período de Medina

Esta sura de once versículos es titulada como tal a partir del versículo noveno, en el que se hizo obligatoria la Oración en congregación de Yumu‘ah. Fue revelada en la primera parte del período de Medina enmarcado en la misión del Mensajero de Dios. Ordena a los creyentes a que se apresuren en su remembranza de Dios cuando son convocados el viernes (el día de Yumu‘ah). También menciona algunos elementos esenciales de la misión del Mensajero de Dios, y critica a los judíos que afirmaban ser por sí solos los amigos de Dios.

En el Nombre de Dios, el Misericordioso, el Compasivo.

1. Todo lo que se halla en los Cielos y todo lo que se halla sobre la Tierra glorifica a Dios, el Soberano Absoluto, el Santo y Puro, el Glorioso poseedor de irresistible poder, el Omnisapiente.

2. Él es Quien ha enviado entre los iletrados[1] a un Mensajero de los suyos, recitándoles Sus Revelaciones, y purificándolos (de las falsas creencias y doctrinas, y pecados, y toda clase de impureza), instruyéndolos en el Libro y la Sabiduría, mientras que antes en verdad se hallaban perdidos en el error evidente.

3. Y (con la misma misión, Él le ha enviado) a otros pueblos aparte de ellos que aún no se les han unido (en la fe). Él es el Glorioso poseedor de irresistible poder, el Omnisapiente.

4. Esa es la gracia de Dios. Se la concede a quien Su Voluntad dicta. Sin duda Dios es de una gracia formidable.

5. La parábola de aquellos encargados de portar la Tora, que posteriormente no lo llevaron a cabo en la práctica, es la de un burro llevando una carga de libros (transporta aquello que no llega a entender). ¡Cuán maléfico es el ejemplo de aquellos que (ignoran lo que enseña su Libro y) niegan las Revelaciones de Dios (enviadas para ellos y conteniendo nuevas del Último Mensajero)! Dios no guía a la gente malhechora.

6. Di: «¡Oh vosotros que sois judíos! Si proclamáis ser los favoritos de Dios, hasta excluir a las demás personas, entonces desead la muerte, si sois veraces (en vuestra afirmación)».

7. Pero nunca la desearán por aquello que han anticipado (hacia el Más Allá de los pecados y las ofensas) con sus propias manos. Dios posee pleno conocimiento de los malhechores.

8. Di: «La muerte, de la que huís, sin lugar a dudas os encontrará de todas formas. Luego seréis devueltos al Conocedor de Lo Oculto (todo lo que se halla más allá de la percepción de los seres creados) y de lo atestiguado (el reino perceptible) y os hará entender lo que hacíais (y os hará que rindáis cuenta de ello)».

9. ¡Oh vosotros que creéis! Cuando se lleve a cabo la llamada para la Oración del Viernes, moveos con prontitud hacia la remembranza de Dios (escuchando el sermón y llevando a cabo la Oración), y dejad vuestro negocio (y aquello con lo que podáis estar ocupados). Esto es lo mejor para vosotros, si al menos supieseis[2].

10. Y cuando se lleve a cabo la Oración, dispersaos por la tierra y buscad (vuestra parte) de la generosidad de Dios, y mencionad con gran profusión a Dios (al efectuar la Oración y también en otras ocasiones), para que podáis prosperar (en ambos mundos).

11. Mas (sucedió que) cuando vieron (una oportunidad para) los negocios o las distracciones, la abandonaron y te dejaron de pie (mientras predicabas el sermón). Di: «Lo que se encuentra con Dios es mejor (para vosotros) que las distracciones y los negocios[3]. Dios es el Mejor de los proveedores con el supremo rango de provisión».


[1] Los judíos son un pueblo a quien se le concedió el Libro Divino (la Tora). La mayoría de ellos sabía leer y escribir durante la época del Profeta. Pero tal y como se señalará en el versículo quinto, aunque estaban instruidos en la Tora, actuaban como si no fueran conscientes del valor de aquello que les había sido confiado, precisamente como un burro cargado con libros no entiende el valor de su carga. Por otro lado, los árabes que eran iletrados en el sentido de que no se les había otorgado el Libro o que la mayoría de ellos no sabía leer ni escribir, apreciaron mucho el Libro enviado a ellos a través del profeta Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él, y lo hicieron la guía para sus vidas.

[2] La Oración en congregación del viernes es obligatoria y uno de los símbolos principales islámicos. El Mensajero de Dios declaró que Dios sella el corazón de aquel que no asiste a la misma tres veces consecutivas sin una excusa válida (Abu Dawud, «Salah», 215; at-Tirmizi, «Salah», 359). También hay elementos en la Oración del viernes que conciernen a la libertad y condición política de la comunidad musulmana, y no se puede ofrecer en solitario.

Esta plegaria se ofrece durante el tiempo de la Oración del Mediodía, y la Oración normal del Mediodía no se realiza los viernes. Cada hombre musulmán libre, adulto, sano y residente que puede acudir debe hacerlo, a menos que tenga una razón válida para no hacerlo. No es obligatoria para las mujeres, los niños, aquellos que tengan excusas válidas (por ejemplo, enfermedad, carencia de seguridad, frío extremo), y los viajeros.

Se debe hacer un sermón antes de la Oración del viernes. (La remembranza de Dios en el versículo incluye el sermón y la Oración misma). El imán ofrece un sermón desde un púlpito mientras está de pie. Comienza alabando a Dios e invocando las bendiciones de Dios y la paz para el Mensajero de Dios y su familia. Luego, ofrece un sermón en el cual exhorta a los musulmanes a que efectúen buenos actos, los disuade de que cometan el mal, los aconseja, y busca iluminarlos mental y espiritualmente para guiarlos. El imán no debería alargar demasiado el sermón. Tras esta parte del sermón, se sienta un momento y luego, parándose, alaba a Dios, convoca las bendiciones de Dios y la paz para el Mensajero de Dios y su familia, y reza por todos los musulmanes. La congregación debe escuchar cuidadosa y silenciosamente.

La Oración del viernes consiste en dos rak’as. Es una sunna ofrecer cuatro rak’as antes de esta, precisamente como las cuatro rak’as ofrecidas antes de la Oración del Mediodía. Después de la Oración, se recomienda otra oración (supererogatoria) de cuatro rak’as.

En concreto los eruditos de la Escuela Jurídica Hanafí han tenido algunas dudas sobre la validez de la Oración del viernes debido a las condiciones (políticas) de la comunidad musulmana. En algunas partes del mundo los musulmanes que están bajo el control general de los no musulmanes (literal y explícitamente, o por medios indirectos), y por lo tanto no tienen una libertad absoluta para ofrecer su Oración en congregación de Yumu‘ah y/o dar el sermón de la manera que haría válidos la Oración y el sermón. Por lo tanto, para estar seguros de que la realización de la Oración prescrita del Mediodía ha sido llevada a cabo correctamente, han establecido otra oración de cuatro rak’as, precisamente como la Oración prescrita del Mediodía, junto con la intención de ofrecer una oración posterior del mediodía, que se debe ofrecer tras la Oración supererogatoria de cuatro rak’as. También aconsejan seguir ésta con otra Oración supererogatoria de dos rak’as con la intención de ofrecer la Oración sunna para dicho momento.

[3] Este versículo alude a un acontecimiento que sucedió durante la época del Profeta, la paz y las bendiciones sean con él. Había habido una hambruna en Medina cuando llegó una caravana de Siria muy esperada. El Mensajero estaba dando el sermón de Yumu‘ah, y al oír sonar la trompeta anunciando la llegada de la caravana, la mayor parte de la congregación dejó la mezquita. Así que el versículo advierte a todos los musulmanes que estén atentos a la remembranza de Dios durante la Oración.

 
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