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Sura 72 Al-Yinn (Los Genios) | Sura 72 Al-Yinn (Los Genios) |
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| escrito por Ali Ünal | |
| 24.08.2009 | |
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PerÃodo de La Meca Esta sura de 28 versÃculos fue revelada en La Meca. Adquiere su tÃtulo del término al-yinn (los genios) que aparece en el primer versÃculo y narra cómo algunos de los genios oyeron recitar al Mensajero de Dios el Corán y llegaron a creer. Esta sura también subraya la absoluta Unicidad de Dios y la Misión Profética de Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él, y la aceptación de ambas por parte de los genios. En el Nombre de Dios, el Misericordioso, el Compasivo. 1. Di (Oh Mensajero): «Me ha sido revelado que un grupo de genios prestó atención (a mi recitación del Corán),[1] luego (cuando regresaron ante su gente) dijeron: “En verdad hemos escuchado un Corán maravilloso, 2. Que guÃa hacia lo que es correcto en la fe y la acción y por lo tanto hemos creÃdo en él; y nunca asociaremos copartÃcipes a nuestro Señor. 3. Y que Él —ensalzada sea la majestad de nuestro Señor— no ha tomado ni consorte ni hijo. 4. Mientras que los insensatos de entre nosotros declararon una atrocidad contra Dios. 5. Y que (estábamos equivocados cuando) creÃmos que la humanidad y los genios nunca dirÃan una falsedad contra Dios. 6. (Pero hemos llegado a comprobar que) en verdad ha habido hombres entre los seres humanos que se refugiaron en algunos hombres de entre los genios, y asà (los anteriores) los aumentaron (a los posteriores) en engaño, rebelión y mal[2]. 7. Y ellos (esos hombres) han creÃdo, como vosotros habéis creÃdo, que Dios nunca alzarÃa a nadie (como Mensajero de entre ellos). 8. Pero ahora cuando buscamos alcanzar el Cielo, lo encontramos lleno de guardianes severos y llamas ardientes (estrellas fugaces)[3]. 9. SolÃamos hallarnos establecidos en posiciones para escuchar (a escondidas a sus habitantes); pero ahora todo aquél que intenta escuchar encuentra una llama ardiente esperándolo. 10. Nosotros (al estar prevenidos de escuchar a escondidas) no sabÃamos si el mal era deseado para aquellos que viven sobre la Tierra o si su Señor quiere para ellos la guÃa recta y el bien[4]. 11. Se dan entre nosotros aquellos rectos (en conducta y aptos para creer) y aquellos que son todo lo contrario. Hemos sido sectas con caminos opuestos. 12. Hemos llegado a saber que no podemos de ninguna manera defraudar a Dios (en Su voluntad sobre la Tierra), ni podemos defraudarlo por medio de la huida. 13. Y cuando escuchamos la guÃa (encarnada en el Corán), nosotros (inmediatamente) creÃmos en él. Todo aquél que cree en su Señor no tiene miedo de perder (de estar equivocado a cambio de su fe y por los buenos actos requeridos por la fe), o de la desgracia. 14. Y entre nosotros se dan algunos que se han sometido absolutamente a Dios, del mismo modo que hay entre nosotros algunos que se han desviado hacia la desobediencia a Dios. Todo aquél que se haya sometido totalmente a Dios, tal pues ha buscado y alcanzado la guÃa recta (en la creencia y la acción). 15. Pero con respecto a aquellos que se han desviado hacia la desobediencia a Dios, se han convertido en leña para el Infiernoâ€Â». 16. Si ellos (la humanidad y los genios) siguieran el Camino (Recto) (de la sumisión en el Islam, sin desviación), no cabe duda de que les concederÃamos agua (y provisión) en abundancia;[5] 17. Los pusimos a prueba en aquello (que les concedemos). Todo aquél que se aleje del Recordatorio de su Señor (Su Libro de instrucción), Él lo llevará a un castigo eternamente creciente (envolviéndolo en su severidad). 18. Todos los lugares de la veneración (y todas las partes del cuerpo con las que uno se postra[6]) son para Dios, toda la veneración es debida sólo a Él, por consiguiente, no veneréis a nadie junto a Dios. 19. No obstante, cuando el siervo de Dios se levanta para rezar, ellos (los politeÃstas) no se hallan sino sobre él en multitud (con gritos fuertes y burlones para evitar que sea oÃda su recitación del Corán). 20. Di: «Yo venero tan sólo a mi Señor y no Le asocio copartÃcipes». 21. Di: «No está en mi poder haceros daño o traeros el bien guiándoos (al Camino Recto)». 22. Di: «Nadie jamás podrÃa protegerme de Dios (si Le desobedeciera), ni podrÃa encontrar un refugio más que en Él. 23. (Lo que puedo y debo hacer es) tan solo transmitir (la verdad) de Dios y Sus Mensajes». Y todo aquél que desobedezca a Dios y Su Mensajero, en verdad hay para él el fuego del Infierno, y allà morará para siempre. 24. (Dejad que os sigan viendo como pocos en número y débiles y por lo tanto que os menosprecien, mas) cuando vean (el Fuego) que les es prometido, llegarán a saber quién es realmente más débil en ayudantes y pocos en número. 25. Di: «No sé si (vuestro encuentro cara a cara con) lo que se os ha prometido se halla cerca, o si mi Señor establece para el mismo un plazo lejano»[7]. 26. (Él únicamente es) el Conocedor de Lo Oculto (lo que está más allá de la percepción humana), y no revela Lo Oculto de Él a nadie, 27. Salvo a un Mensajero a quien ha elegido (y está complacido con él —Él le informa sobre Lo Oculto tanto como Su Voluntad dispone—); y envÃa un guardia vigilante ante él (entre él y su audiencia) y un guardia vigilante detrás de él (entre él y el origen de la Revelación); 28. Para que pueda verificar que ellos (los Mensajeros) han transmitido sin lugar a dudas los mensajes de su Señor. Abarca todo lo que poseen (de la Revelación), y ha registrado todo detalladamente[8]. [1] Mientras que el Mensajero de Dios, la paz y las bendiciones sean con él, regresaba de Ta’if a La Meca sumamente apenado, Dios hizo que algunos genios escucharan su recitación del Corán, y creyeron y regresaron con su pueblo como portadores de su mensaje. Esto está narrado en la Sura al-Ahqaf, 46:29-32. En otra ocasión, cuando el Mensajero se dirigÃa a la feria comercial en ‘Uqaz con unos pocos Compañeros, otro grupo de genios escuchó su recitación durante la Oración de la Mañana. Este último acontecimiento es el que se relata aquÃ. El otro grupo de genios (que escuchó al Mensajero durante su regreso de Ta’if) pertenecÃa a la nación de Moisés, la paz sea con él. Como se puede apreciar del siguiente versÃculo, los genios que escucharon la recitación del Mensajero durante la Oración de la Mañana eran los politeÃstas que Le atribuÃan a Dios esposa e hijos. A su vez pasaron a ser creyentes y, como los demás genios, regresaron con su pueblo y transmitieron el mensaje del Corán. Para la naturaleza de los genios, véase la sura 46, nota 10. [2] Los hombres, en concreto aquellos de entre el pueblo árabe en la época (pre-islámica) de la Ignorancia solÃan buscar ayuda y refugio de cualquier posible mal humano en los genios, de quienes suponÃan tener autoridad sobre los valles o las ruinas en donde se detenÃan en sus viajes. Además, tanto los hombres como las mujeres apelaban a los genios para curar algunas enfermedades o para profetizar su futuro o planes. Siempre ha habido gente que ha sido capaz de establecer algún tipo de contacto con los genios, y hay personas que invocan a los genios. Esto hace que los genios se enorgullezcan en exceso y extravÃen a aquellos que apelan a ellos o los contactan. [3] Como se mencionó en la sura 15:17-18, nota 5, y la sura 67:5, nota 4, las estrellas fugaces son lanzadas para evitar que los genios lleguen al Cielo o para rechazarlos en sus puertas. El contacto entre los adivinos y los genios y/o los diablos tiene una cierta función en cierta clase de adivinación. Los diablos que espÃan, que son los representantes de la maldad y la crueldad sobre la Tierra, intentan llenar de impurezas el reino limpio y puro de los Cielos que está habitado por los seres puros, y espÃan la conversación de sus habitantes para extraviar a las personas, en particular a través de la hechicerÃa, las ciencias ocultas y la adivinación. Dios les permitió arrebatar algunos fragmentos de información desde sus conversaciones antes del advenimiento de Su Último Mensajero, la paz y las bendiciones sean con él. Sin embargo, justo antes de su advenimiento, Él les cerró completamente las puertas del Cielo. Cuando trataron de llegar al Cielo, encontraron que estaba repleto de guardias fuertes que les lanzaban proyectiles. Si alguien de entre ellos es capaz de entender algo, son perseguidos (y destruidos) por una estrella fugaz enviada por los ángeles guardianes allÃ. [4] El versÃculo sugiere: «Pero ahora comprobando que la Recitación que escuchamos guÃa a lo correcto, llegamos a saber que su Señor quiere el bien y lo correcto para los habitantes de la Tierra al cerrarnos las puertas del Cielo». [5] Este versÃculo tiene casi el mismo significado de (7:96): Si los habitantes de dichas ciudades no hubiesen sino creÃdo y —para merecer Su protección— se hubiesen apartado de la desobediencia a Dios con veneración a Él y piedad, habrÃamos abierto para ellos las puertas de las bendiciones del Cielo y la Tierra. [6] Imam Bujari relata («Adhan», 133, 134, 137) que el Mensajero de Dios, la paz y las bendiciones sean con él, enumeró las partes del cuerpo que han de tocar el suelo durante la postración: «Me ha sido ordenado postrarme sobre siete partes corporales: la frente (y también señaló su nariz), las manos, las rodillas, y las puntas de los pies». [7] Tal y como en el versÃculo 71:25, este versÃculo establece el castigo o la recompensa en el mundo intermedio (de la tumba); aquà se hace con resolución. Lo que se les promete a los enemigos obstinados de Dios es el Fuego del Infierno, como se declaró en el versÃculo 23. El momento exacto del DÃa del Juicio Final lo conoce exclusivamente Dios y nunca cambia. Pero este versÃculo en particular se refiere a la Voluntad de Dios, que subraya el hecho de que los incrédulos encontrarán el castigo que se les ha sido prometido cuando mueran. [8] Este mismo hecho también es indicado en los versÃculos iniciales de Surat al-Saffat (37). Los ángeles acompañaron al Arcángel Gabriel cuando le transmitió la Revelación al Mensajero de Dios, la paz y las bendiciones sean con él. Se alinearon en filas en la ruta por la que Gabriel llevaba la Revelación al Mensajero, y algunos de ellos expulsaron a los diablos que estaban tratando de arrebatar algo de la Revelación. Entre esos ángeles también se hallaban los que se situaban alrededor del Mensajero mientras los otros ángeles estaban transmitiéndole los mensajes de Dios con respecto al mundo invisible o el futuro. Estos tres últimos versÃculos también destacan que la Revelación que le llegó al Mensajero y que le transmitió a la gente fue perfectamente preparada desde el mismÃsimo momento en que le fue confiada a Gabriel por Dios hasta que fuera transmitida a la gente (er-Razi, al-Qurtubi, at-Tabatabai). |
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