Inicio arrow Últimos añadidos arrow Sura 58 Al-Muyadilah (La mujer que discute)
Sura 58 Al-Muyadilah (La mujer que discute) PDF Imprimir E-Mail
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escrito por Ali Ünal   
24.08.2009

Período de Medina

Esta sura que consiste en 22 versículos, fue revelada en Medina, muy posiblemente después de la Batalla del Foso en el año quinto después de la Hégira. Su nombre proviene del primer versículo, en donde se relata la discusión de una mujer ante el Mensajero para resolver un problema entre ella y su marido. Decisivamente suprime la costumbre pre-islámica de una forma de divorcio que tenía lugar cuando un hombre le decía a su mujer: «De ahora en adelante eres para mí como la espalda de mi madre». Denuncia a los hipócritas por albergar consejos secretos contra el Mensajero y prohíbe a los creyentes tomar como guardianes a los que Dios ha condenado al castigo eterno. Finalmente, ordena que se apoye a la Religión de Dios.

En el Nombre de Dios, el Misericordioso, el Compasivo.

1. Dios en verdad ha oído (y aceptado) las palabras de la mujer que discute contigo con respecto a su marido y refiere su queja a Dios. Dios oye el diálogo entre vosotros[1]. Sin duda Dios es Aquel Quien todo lo Oye y todo lo Ve[2].

2. Aquellos entre vosotros que declaren que sus mujeres son ilícitas para ellos empleando contra ellas la expresión «Sé para mí como la espalda de mi madre», (deberían saber que) sus esposas no son sus madres. Sus madres no son sino las mujeres que les dieron a luz. Estos hombres sin duda alguna dicen una palabra abominada (por la Shari‘ah) y una falsedad. Aún así Dios sin duda es Perdonador (pasa por alto los errores de Sus siervos), el Indulgente.

3. Aquellos que declaren que sus esposas son ilícitas para ellos (empleando contra ellas esa expresión abominada) y luego deseen retractarse de lo que han dicho deben liberar un esclavo antes de que ellos (los cónyuges) se toquen. Esto es lo que se os insta a hacer. Y Dios se halla perfectamente informado de lo que hacéis (así que no busquéis eludir este acto de penitencia y expiación por vuestra equivocación).

4. Cualquiera que no encuentre (medios para hacer esto), que ayune dos meses (lunares) consecutivos antes de que (los cónyuges) se toquen. Y el que no sea capaz de hacerlo, (su penitencia será) alimentar sesenta indigentes (con dos comidas). Esto es para que perfeccionéis vuestra fe en Dios y Su Mensajero (para que creáis en la verdad de lo que Dios ha ordenado y Su Mensajero transmitido a vosotros, y viváis en consecuencia. Estos son los límites de Dios. Y para los incrédulos hay un castigo doloroso.

5. Aquellos que se opongan a Dios y Su Mensajero (en el cumplimiento de los límites de Dios) seguramente serán humillados (en el mundo) exactamente como aquellos (que hacían lo mismo) fueron humillados antes que ellos. Sin duda alguna hemos enviado Revelaciones claras (para guiaros a la felicidad en ambos mundos). Y para los incrédulos hay un castigo humillante[3].

6. El día en el que Dios los resucite a todos de entre los muertos, y les haga entender verdaderamente todo lo que hicieron (en el mundo, y los llame a rendir cuentas): Dios lo ha tenido registrado, aunque lo hayan olvidado. Dios es testigo de todas las cosas.

7. ¿No habéis considerado que Dios conoce todo lo que se halla en los Cielos y todo lo que se halla sobre la Tierra? No hay un consejo secreto entre tres personas sin que Él sea el cuarto de ellas, no entre cinco sin que Él sea el sexto de ellas, ni más ni menos salvo que Él esté con ellas dondequiera que puedan estar. Luego Él hará que entiendan verdaderamente todo lo que hacen (y las llamará a rendir cuentas) el Día de la Resurrección. Sin duda Dios posee pleno conocimiento de todas las cosas.

8. ¿No habéis considerado a los que se les prohibió albergar consejos secretos, y aún así volvieron a lo que se les había prohibido, y albergaron consejos secretos para cometer pecados (como por ejemplo beber alcohol, jugar y evitar la Oración), y por (instar unos a otros a) la ofensa y la desobediencia al Mensajero (en sus órdenes y prohibiciones). (Son estas mismas personas quienes) cuando llegan a ti, te saludan con un saludo que Dios nunca te ha enseñado y con el que nunca te ha saludado[4], y se dicen uno a otro (con burla): «¿Por qué Dios no nos castiga por lo que decimos (si Muhammad es en verdad Su Profeta)?». El Infierno les será suficiente, ellos entrarán a él para abrasarse. ¡Cuán funesto destino de llegada!

9. ¡Oh vosotros que creéis! Si albergáis consejos secretos, no alberguéis consejos secretos para cometer pecados, o para (instar unos a otros a) la ofensa y la desobediencia al Mensajero; sino que albergad consejos para la piedad, la rectitud y la devoción[5]. Apartaos de la desobediencia a Dios con veneración a Él y piedad, ante Quien os reuniréis.

10. Los consejos secretos (albergados por otras razones) son solamente (una provocación) de Satanás, para que pueda causar tristeza a los creyentes; sin embargo no puede dañarlos en nada si no es por permiso de Dios; y que los creyentes depositen su confianza en Dios.

11. ¡Oh vosotros que creéis! Cuando se os diga: «Haced sitio en las reuniones (unos a otros y a los recién llegados)», haced sitio. Dios hará sitio para vosotros (en Su gracia y Paraíso). Y cuando se os diga: «Levantaos (y dejad la reunión)», levantaos. Dios alzará (en grados) a aquellos de entre vosotros que verdaderamente creen (y actúan en consecuencia), y en grados a los que se les concedió el conocimiento (especialmente de los asuntos religiosos)[6].Sin duda Dios se halla perfectamente informado de todo lo que hacéis.

12. ¡Oh vosotros que creéis! Cuando intentáis consultar al Mensajero en privado, ofreced algo como limosna (a los necesitados) antes de vuestra consulta. Eso es mejor para vosotros y más puro. No obstante si no encontráis (medios para hacer esto), Dios entonces sin duda es Indulgente y Compasivo.

13. ¿Acaso teméis ofrecer algo como limosna antes de vuestra consulta (con él)? (Si es así) y no lo habéis hecho, y Dios se ha dirigido a vosotros con perdón, entonces estableced la Oración conforme a sus condiciones, pagad la Limosna Purificadora Prescrita, y obedeced a Dios y a Su Mensajero. Dios se halla perfectamente informado de todo lo que hacéis[7].

14. ¿No habéis considerado a aquellos que tienen por confidentes y protectores a una gente que Dios ha condenado al castigo? Ellos no son de vosotros (Oh creyentes) ni de los otros (a quienes tienen por confidentes y protectores). Juran en falso (que son de vosotros), mientras que saben (que es una mentira).

15. Dios ha preparado para ellos un severo castigo. Malvado es, en verdad, lo que llevan a cabo por costumbre.

16. Toman sus juramentos para cubrirse (para ocultar sus fechorías y a ellos mismos de la acusación), y apartar (a la gente) del camino de Dios. Por lo tanto para ellos hay un castigo humillante.

17. Ni su riqueza ni sus hijos les servirá de nada contra Dios. Son compañeros del Fuego: en donde morarán.

18. El Día en el que Dios los resucite de entre los muertos, Le jurarán como (ahora) te juran a ti. Imaginan que alcanzarán algún estatus (a través de sus juramentos). Que sepáis que no son sino mentirosos.

19. Satanás los ha sometido y por lo tanto hizo que se olvidaran de la remembranza de Dios. Aquellos son el partido de Satanás. Que sepáis que el partido de Satanás, ellos son los perdedores (los arruinados a sí mismos).

20. Aquellos que se oponen a Dios y a Su Mensajero, sin duda estarán entre los más humillados.

21. Dios ha decretado: «Sin duda prevaleceré, Yo y Mis Mensajeros». Sin duda Dios es el Fuerte, el Glorioso poseedor de poder irresistible.

22. Nunca encontrarás a una persona que verdaderamente cree en Dios y el Día del Juicio Final que ame a aquellos que se oponen a Dios y a Su Mensajero, aunque sean sus (propios padres), hijos, hermanos (y hermanas) y su clan[8]. Aquellos (son) los que en cuyos corazones Dios ha inscrito la fe y los ha fortalecido con un espíritu Suyo (que es la fuente de su vigor espiritual e iluminación intelectual). Y los admitirá en los Jardines a través de los cuales discurren ríos, en donde morarán. Dios está complacido con ellos y ellos están complacidos con Él. Aquellos son el partido de Dios. Que sepáis que el partido de Dios son aquellos que son los prósperos.


[1] Aquí se hace referencia a una costumbre pre-islámica entre los árabes paganos. Un marido le decía a su esposa: «De aquí en adelante eres para mí como la espalda de mi madre», de esta manera se prohibía a sí mismo las relaciones conyugales con ella. Esto significaba un divorcio irrevocable, pero a una mujer divorciada de esta manera no se le permitía volverse a casar. En Surat al-Ahzab (versículo 4), que fue revelada antes de esta sura, el Corán dio el primer paso hacia la abolición de esta costumbre (era llamada zihar), y declaraba que una mujer, cuyo marido le había pronunciado que era como la espalda de su madre, de ninguna manera era su madre en realidad. Aws ibn Samit, de la tribu Aws, entre los musulmanes de Medina, estaba enojado con su mujer por alguna razón, y declaró que ella era ilícita para él como la espalda de su madre. Más tarde, se arrepintió de haber hecho esto, pero según la costumbre, no le fue posible regresar con su mujer. Así que ella, Hawlah bint Za‘labah, apeló al Mensajero de Dios y le contó el caso. Agregó que sus hijos habían crecido y vivía sola con su marido. Así que si su marido la hubiera dejado, ella se habría quedado sola sin nadie que la protegiera, y agregó que su marido estaría de acuerdo en volver a aceptarla como su mujer. Durante su conversación con el Mensajero, Dios reveló este versículo y el siguiente con respecto al mismo tema, aboliendo con resolución y de manera permanente la costumbre pagana.

[2] El versículo termina: «Dios es Aquel Quien todo lo Oye y todo lo Ve». Dios oye todo, incluso la conversación entre una mujer y el Mensajero, la paz y las bendiciones sean con él, sobre un asunto particular, personal y privado entre ella y su marido. Una mujer es generalmente más compasiva que un hombre, y es una fuente de cuidado y ternura que inspira la abnegación. Como un requerimiento de Su ser Compasivo, Dios Todopoderoso oyó su queja y lo consideró un asunto de gran importancia a través de Su Nombre, la Verdad. En eso expresa un principio universal con respecto a un acontecimiento particular, podemos darnos cuenta de que Aquel Quien Oye y Ve y pondera un incidente particular y menor debe oír, ver y ponderar todas las cosas. Alguien que reclama Señorío sobre el Universo debe ser consciente de los problemas de cualquier criatura que ha sido perjudicada y oye sus llantos, ya que alguien que no puede hacerlo no puede ser el Señor. De esta manera, siendo Dios Aquel Quien todo lo Oye y todo lo Ve establece estas dos verdades poderosas. [The Words («Las Palabras»), «La 25ª Palabra», pág. 446].

[3] El versículo es lo suficientemente claro advirtiendo que las comunidades que se oponen a Dios y Su(s) Mensajero(s) en su régimen de vida, aquellos que no cumplen las reglas que han establecido, inevitablemente sufrirán humillación (manifestada como destrucción total o parcial a través de las calamidades «naturales», guerras internas o externas, hambre, sequía, y peste, etc.), y lo que les espera a aquellos que obstinadamente las rechazan en el Más Allá es un castigo mucho más humillante y vergonzoso (en el Infierno).

[4] Generalmente los judíos incrédulos y los hipócritas en Medina, en lugar de decir las palabras de saludo como ordenó Dios (24:61), empleaban y pronunciaban la palabra salam («paz») de una manera indistinguible de sam (muerte). También desahogaban su fastidio empleando expresiones ambiguas en sus conversaciones. Empleaban palabras con doble sentido, una inocente y otra ofensiva, o cambiaban la pronunciación de las expresiones usadas por los Compañeros (véase la sura 2:104, nota 94). El versículo se refiere a su enemistad y a la de los hipócritas que se mostraba de tales maneras.

[5] Los creyentes perseguían la piedad y la devoción, y por lo tanto la aprobación y la complacencia de Dios. Así que, si los creyentes van juntos privada o públicamente, ellos obran de esta manera tan solo para hablar y resolver asuntos en la piedad y la devoción, y sus conversaciones se conducen alrededor de estos valores. Además, como se señaló en 4:114, No hay nada bueno en sus consejos secretos a excepción de aquel que exhorta a que se realicen actos de caridad, tratos equitativos y bondadosos, asuntos honestos o reconciliar a dos personas. Todo aquél que lo lleve a cabo buscando la complacencia de Dios, a él le concederemos una tremenda recompensa.

[6] El mérito no se busca sólo hallándose en la reunión de un erudito o un guía espiritual. El mérito reside en la fe y el conocimiento. De este modo, se debería buscar las reuniones de los eruditos y/o guías sólo con la intención de visitarlos por Dios y con su permiso, y sólo para aumentar la fe y el conocimiento. Cuando (el verdadero) conocimiento, que conduce a la piedad más excelsa, una mejor vida religiosa, y de la cual se benefician otros, está unido con la fe, Dios elevará a su dueño en muchos rangos.

[7] Está claro que este versículo fue revelado para formar y educar a los creyentes en sus relaciones con el Mensajero, la paz y las bendiciones sean con él. Algunas personas frecuentemente apelaban al Mensajero, la paz y las bendiciones sean con él, en privado con respecto a sus asuntos, algunas con la esperanza de acercarse a él, e incluso algunas otras para aparentar estar cerca de él. Como el Mensajero, la paz y las bendiciones sean con él, no rechazaba a nadie, esto le causaba muchos problemas; y ya que la mayoría de los que apelaban a él eran de los ricos, ello les causaba dolor a los pobres. Para formar y educar a los creyentes y hacerlos más sinceros en sus relaciones con él, y para purificar sus corazones, el Corán les ordenó gastar algo en caridad antes de apelar a él. Cuando esta orden había surtido el efecto deseado, Dios la anuló. Sin embargo, todavía retiene su espíritu, significado e importancia al educar a la gente en sus relaciones con los líderes de los musulmanes.

[8] Como señaló Hamdi Yazır al interpretar este versículo, esta declaración coránica se debería entender en la luz o considerada junto con la sura 60:8-9. Dios nunca les prohíbe a los creyentes ser buenos y caritativos con los demás, aunque estos últimos sean incrédulos o hipócritas. Siempre ordena el bien y la justicia. Así que lo que está prohibido en este versículo con respecto al amor es que un creyente no puede amar a un incrédulo o a los seguidores de otras religiones falsas por su incredulidad o falsa creencia. Los creyentes no pueden preferir las relaciones sanguíneas por encima de las relaciones creadas por la fe. Esto significa que el Corán rechaza categóricamente el racismo. También prohíbe amar y tomar por amigos a aquellos que luchan contra los musulmanes por su Religión y traten de violar los derechos más fundamentales de los seres humanos, particularmente el derecho a creer en Dios y a obedecer Sus órdenes.

 
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