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Sura 55 Ar-Rahman (El Misericordioso) PDF Imprimir E-Mail
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escrito por Ali Ünal   
24.08.2009

Período de La Meca

Revelada en La Meca, el nombre de esta sura de 78 versículos proviene de ar-Rahman («el Misericordioso»), que constituye el primer versículo. A lo largo de toda la misma se menciona que las manifestaciones de Dios son un resultado de Su condición de ser Misericordioso. Como se explicó en la nota 4 de la Sura al-Fatiha, el término «el Misericordioso» designa al Ser Divino como el Único con infinita misericordia, Quien abraza toda la creación con misericordia, gracia y favor, incluyendo a la humanidad, sin ninguna discriminación entre los creyentes y los incrédulos, y como Aquel Quien da vida, mantiene, provee y dota a todos con las capacidades necesarias para cada uno. Dios ha creado el Universo a partir de la misericordia personificada por Su Nombre el Misericordioso y como la manifestación de la misma.

En el Nombre de Dios, el Misericordioso, el Compasivo.

1. El Misericordioso.

2. Ha enseñado el Corán (a la humanidad y, a través de ellos, a los genios)[1];

3. Ha creado al ser humano;

4. Le ha enseñado el habla[2].

5. El Sol y la Luna se dan por un exacto cálculo (del Misericordioso)[3].

6. Y las estrellas y los árboles ambos se postran (ante Dios con perfecta sumisión a Sus leyes).

7. Y el cielo; Él lo ha hecho elevado (por encima de la Tierra), y ha establecido el equilibrio.

8. Para que no podáis exceder (los límites con respecto a) el equilibrio.

9. Y cumplid el equilibrio con total equidad, y no lo alteréis[4].

10. Y la Tierra; la ha extendido y la ha provisto para los seres vivos.

11. Allí se dan frutos (de varias clases), y datileras con racimos envainados;

12. Y también granos, con hojas y tallos (para usar como forraje), y hierba perfumada.

13. Entonces, (Oh seres humanos y genios) ¿cuál de los favores de vuestro Señor negaréis?[5]

14. Ha creado al ser humano de arcilla sonante como la del alfarero;

15. Y ha creado a los genios de (una llama que funde de) fuego sin humo[6].

16. Entonces, (Oh seres humanos y genios) ¿cuál de los favores de vuestro Señor negaréis?

17. Él es el Señor de los dos estes y el Señor de los dos oestes[7].

18. Entonces, (Oh seres humanos y genios) ¿cuál de los favores de vuestro Señor negaréis?

19. Ha dejado que fluyan las dos grandes masas de agua, que se juntan.

20. (Pero) entre ellas hay una barrera, la cual no traspasan (y así no se fusionan)[8].

21. Entonces, (Oh seres humanos y genios) ¿cuál de los favores de vuestro Señor negaréis?

22. Salen de ellas perlas y coral.

23. Entonces, (Oh seres humanos y genios) ¿cuál de los favores de vuestro Señor negaréis?

24. Suyos son los barcos construidos (por la inspiración de Dios y surcan) en el mar (con las velas desplegadas), elevados como montañas[9].

25. Entonces, (Oh seres humanos y genios) ¿cuál de los favores de vuestro Señor negaréis?

26. Todo lo que se halla en la Tierra es perecedero;

27. Pero permanece para siempre la «Faz» de tu Señor, Aquel de Majestad y Munificencia[10].

28. Entonces, (Oh seres humanos y genios) ¿cuál de los favores de vuestro Señor negaréis?

29. Todo lo que se halla en los Cielos y sobre la Tierra Le suplica (en sus necesidades). Cada (momento de cada) día se halla en una nueva manifestación (con todos Sus Atributos y Nombres, como el Ser Divino)[11].

30. Entonces, (Oh seres humanos y genios) ¿cuál de los favores de vuestro Señor negaréis?

31. (Con el tiempo) resolveremos vuestros asuntos, ¡Oh vosotras, dos clases más honorables de las criaturas (de la Tierra dotadas de importantes facultades y por lo tanto tienen pesadas responsabilidades)![12]

32. Entonces, (Oh seres humanos y genios) ¿cuál de los favores de vuestro Señor negaréis?

33. ¡Oh vosotros, asamblea de genios y seres humanos! Si sois capaces de atravesar e ir más allá de las regiones esféricas de los Cielos y la Tierra, entonces atravesadlas. No atravesaréis salvo con una autoridad (espiritual y científica)[13].

34. Entonces, (Oh seres humanos y genios) ¿cuál de los favores de vuestro Señor negaréis?

35. Se os enviará a ambos una llama de fuego (para arder) y un humo (para ahogarse), entonces no os ayudaréis mutuamente (por seguridad o refugio)[14].

36. Entonces, (Oh seres humanos y genios) ¿cuál de los favores de vuestro Señor negaréis?

37. ¡Y finalmente cuando el cielo se desgarre, y se vuelva rosado como el cuero rojo!

38. Entonces, (Oh seres humanos y genios) ¿cuál de los favores de vuestro Señor negaréis?[15]

39. Ese Día ni a los seres humanos ni a los genios se les preguntará acerca de sus pecados (para saber si son pecaminosos o no).

40. Entonces, (Oh seres humanos y genios) ¿cuál de los favores de vuestro Señor negaréis?

41. Los criminales incrédulos serán reconocidos por sus marcas (especialmente en sus rostros), y serán agarrados por los flequillos y los pies.

42. Entonces, (Oh seres humanos y genios) ¿cuál de los favores de vuestro Señor negaréis?

43. Este es el Infierno, el que los criminales incrédulos niegan.

44. Recorrerán entre (el fuego de) él y el agua caliente e hirviente.

45. Entonces, (Oh seres humanos y genios) ¿cuál de los favores de vuestro Señor negaréis?

46. Pero para aquel que vive en temor reverencial a su Señor, siendo consciente siempre de que Dios le está contemplando y de comparecer ante su Señor (en el Más Allá), habrá dos Jardines[16].

47. Entonces, (Oh seres humanos y genios) ¿cuál de los favores de vuestro Señor negaréis?

48. Teniendo en ellos árboles con ramas espesas y extendidas.

49. Entonces, (Oh seres humanos y genios) ¿cuál de los favores de vuestro Señor negaréis?

50. En ellos se dan dos fuentes que fluyen.

51. Entonces, (Oh seres humanos y genios) ¿cuál de los favores de vuestro Señor negaréis?

52. En ellos se da toda clase de frutos en pares[17].

53. Entonces, (Oh seres humanos y genios) ¿cuál de los favores de vuestro Señor negaréis?

54. Recostándose sobre lechos forrados con brocado de seda, y los frutos de los dos Jardines al alcance.

55. Entonces, (Oh seres humanos y genios) ¿cuál de los favores de vuestro Señor negaréis?

56. En ellos, hay cónyuges puros de ojos recatados (cuyas miradas están fijas sólo en sus cónyuges), a quienes ningún hombre o genio ha tocado antes.

57. Entonces, (Oh seres humanos y genios) ¿cuál de los favores de vuestro Señor negaréis?

58. Como rubíes y coral (parecerán, con rara belleza y brillo).

59. Entonces, (Oh seres humanos y genios) ¿cuál de los favores de vuestro Señor negaréis?

60. ¿Acaso la recompensa de la excelencia (al obedecer a Dios) es otra cosa que la excelencia?

61. Entonces, (Oh seres humanos y genios) ¿cuál de los favores de vuestro Señor negaréis?

62. Y además de estos dos, hay aún otros dos Jardines más[18].

63. Entonces, (Oh seres humanos y genios) ¿cuál de los favores de vuestro Señor negaréis?

64. Completamente verde oscuro.

65. Entonces, (Oh seres humanos y genios) ¿cuál de los favores de vuestro Señor negaréis?

66. En ellos se dan manantiales manando.

67. Entonces, (Oh seres humanos y genios) ¿cuál de los favores de vuestro Señor negaréis?

68. En ellos se dan frutos, datileras y granados.

69. Entonces, (Oh seres humanos y genios) ¿cuál de los favores de vuestro Señor negaréis?

70. En ellos se dan doncellas de carácter bueno y hermosas.

71. Entonces, (Oh seres humanos y genios) ¿cuál de los favores de vuestro Señor negaréis?

72. Doncellas puras asignadas por ellos en pabellones apartados.

73. Entonces, (Oh seres humanos y genios) ¿cuál de los favores de vuestro Señor negaréis?

74. A quienes ningún hombre o genio ha tocado antes.

75. Entonces, (Oh seres humanos y genios) ¿cuál de los favores de vuestro Señor negaréis?

76. (La gente de esos Jardines están) recostándose sobre almohadones verdes, y colchones lujosos y hermosos.

77. Entonces, (Oh seres humanos y genios) ¿cuál de los favores de vuestro Señor negaréis?

78. Bendito y Supremo es el Nombre de tu Señor, Aquel de Majestad y Munificencia.


[1] El Corán, como la manifestación más grande de la Misericordia de Dios, es la encarnación del Camino Recto que conduce a la felicidad en el mundo y en el Más Allá. Es por medio del Corán que tenemos conocimiento de Dios y lo que nos pide hacer para que pueda estar complacido con nosotros. El propósito de la creación del Universo y la humanidad ha sido universalmente revelado en el Corán. Esta sura nos recuerda los favores de Dios y pregunta ¿cuál de los favores de vuestro Señor negaréis? Cuando el Mensajero de Dios se la recitó a los genios, respondieron: «No negamos ninguno de Tus favores. Toda la alabanza y la gratitud son para Ti». En agradecimiento de esto, el Mensajero narró esto a sus Compañeros (at-Tirmizi, «Tafsir ar-Rahman», 55).

El hecho de que el Corán fue enseñado significa que el Corán consiste en el conocimiento total. Como los pétalos de una rosa, el conocimiento de todas las cosas existe en los grados y todos pueden obtener este conocimiento de él, según su capacidad, pureza de intención y grado de sumisión a él.

[2] Enseñar el Corán, crear la humanidad, dotarlos con la habilidad para hablar, y enseñarles cómo hablar mediante la inspiración del lenguaje en ellos está entre las bendiciones más grandes de Dios y las manifestaciones de Su ser Misericordioso. El habla es un proceso muy complicado, que sucede en el mismo instante que el pensamiento. A través del habla la gente se hace conocer. Cómo han existido los lenguajes y han sido diversificados, es un misterio. Nadie sabe cómo sucedió esto, aunque hay muchas teorías diferentes. Sin embargo, Dios declara que hizo conocer todas las cosas a Adán y le enseñó sus nombres (1:31). Por lo tanto, el lenguaje también es un don directo de Dios.

[3] Un célebre científico, A. Cressy Morrison, desarrolla esta idea del cálculo exacto:

La Tierra rota sobre su eje en veinticuatro horas o alrededor de mil seiscientos kilómetros por hora. Supongamos que gire a ciento cincuenta kilómetros por hora. ¿Por qué no puede ocurrir algo así? Nuestros días y noches en ese caso serían diez veces tan largos como ahora. El Sol caliente del verano entonces quemaría nuestra vegetación a lo largo de cada día y cada brote se congelaría en una noche. El Sol, la fuente de toda vida, tiene una temperatura en la superficie de 6650 grados centígrados, y nuestra Tierra está bastante más lejos para que su «fuego eterno» nos caliente en exceso. Si la temperatura sobre la Tierra hubiera cambiado alrededor de cincuenta grados en el promedio de un solo año, toda la vegetación habría muerto y el hombre junto con ella, o se hubiera carbonizado o congelado. La Tierra viaja alrededor del Sol a treinta kilómetros por segundo. Si la velocidad de dicha revolución hubiera sido, digamos, a seis o a cuarenta kilómetros por segundo, estaríamos demasiado lejos o cerca del Sol para que nuestra forma de vida existiera.

Como todos sabemos, las estrellas varían en tamaño. Una es tan grande que si fuera nuestro Sol, la órbita de la Tierra estaría millones de kilómetros dentro de su superficie. Las estrellas varían en el tipo de radiación. Muchos de sus rayos serían mortales para cada forma conocida de vida. La intensidad y el volumen de esta radiación es en cualquier parte puede ser menor que la de nuestro Sol o diez mil veces más grande... Pero nuestro Sol es adecuado para nuestra vida entre millones de otros que no lo son.

La Tierra está inclinada en un ángulo de veintitrés grados. Esto nos da nuestras estaciones. Si no hubiera estado inclinada, los polos estarían en un eterno crepúsculo. El vapor de agua del océano se movería de norte a sur, apilando continentes de hielo y dejando posiblemente un desierto entre el ecuador y el hielo. Los ríos glaciales erosionarían y rugirían a través de los cañones en el lecho cubierto de sal del océano para formar lagunas temporales de salmuera. El peso de la masa increíblemente enorme de hielo apretaría los polos, haciendo que nuestro ecuador sobresalga o erupcione o al menos mostrara la necesidad de «un nuevo cinturón». El descenso del océano expondría nuevas áreas de tierra enormes y disminuiría las precipitaciones en todas las partes del mundo, con espantosos resultados.

La Luna está a 386.242 kilómetros, y las mareas dos veces al día habitualmente son un recuerdo suave de su presencia. Las mareas del océano alcanzan una altura de 15 metros en algunos lugares, e incluso la corteza de la Tierra se inclina dos veces al día hacia fuera varios centímetros por la atracción de la Luna. Todo parece tan regular que no entendemos en modo alguno el enorme poder que eleva toda la extensión del océano varios metros y dobla la corteza de la Tierra, aparentemente tan sólida. Si nuestra Luna estuviera a 80.000 kilómetros en lugar de su actual y respetable distancia, nuestras mareas serían tan enormes que dos veces al día todas las tierras bajas de los continentes estarían sumergidas por una corriente de agua tan enorme que incluso las montañas pronto serían erosionadas, y probablemente ningún continente podría haber surgido desde las profundidades lo suficientemente rápido como para existir hoy. La Tierra se resquebrajaría por dichos movimientos y las mareas en el aire crearían huracanes diariamente.

(En suma), debe haber en la naturaleza alguna forma de dirección inteligente. Si esto es cierto, entonces debe haber un propósito (Morrison, 13-18).

[4] Mencionando el equilibrio en tres versículos sucesivos, el Corán también muestra la importancia atribuida a él. Declara claramente que hay un equilibrio muy sensible en la creación y las relaciones entre sus partes. La maravillosa armonía observada en el Universo y su mantenimiento se debe a su equilibrio calculado muy sensible. También es indispensable para la vida humana, tanto individual como socialmente. Su manifestación social es la justicia. Con respecto a la educación y la perfección humanas, este equilibrio requiere que a todo se le de su debida importancia en la vida, y que las facultades básicas o impulsos de ira, deseo o apetito y razón sean entrenados, disciplinados y empleados para desarrollarlos en las virtudes del coraje caballeroso, la moderación, la castidad y la sabiduría (para una explicación detallada, véase la sura 2, notas 23, 39, y 113).

[5] Este versículo señala que no solamente la humanidad sino también los genios tienen una parte en los beneficios de los favores mencionados anteriormente y en aquellos que serán mencionados en los versículos por venir.

[6] El Corán tiene muchas referencias a la creación de la humanidad de arcilla, que significa su origen material humilde y el hecho de que el cuerpo está compuesto de elementos que salen de la tierra, el aire y el agua. Esto también implica que el verdadero valor de los seres humanos yace en las dimensiones inmateriales de su existencia.

Los dos últimos versículos también se pueden referir al origen inicial de la humanidad y los genios y las fases que la tierra atravesó durante el proceso de su creación o formación. Como se declaró en la nota 7 de la sura 15, el proceso de la creación pudo haber seguido una acumulación gradual y regular de identidades y/o una secuencia de saltos abruptos. Él extiende una existencia a través de otra, combinando y entretejiendo, y los seres vivos creados apropiados para cada fase de la creación. Cuando la Tierra estuvo en un estado de fuego sin humo, Él creó formas de vida apropiadas, que el Corán llama los genios. Gobernaron la Tierra antes que la humanidad. Cuando el mundo se volvió apropiado para las formas de vida actuales y visibles, creó plantas y animales (apropiados), y finalmente seres humanos.

El versículo 14 también sugiere que en el principio la Tierra estaba seca y árida y por lo tanto no era apropiada para la vida. Entonces Dios la revivificó, preparándola para la vida por medio de la lluvia que envió desde la dirección del cielo. Esto se repite continuamente cada año. Tal y como con el primer ser humano sobre la Tierra, las partículas que forman cada cuerpo humano también inicialmente salen de la tierra seca e inerte.

[7] Este versículo enfatiza el hecho de que es Dios Quien posee autoridad y control absolutos sobre todo el Universo. Por los dos estes y los dos oestes, el Corán puede sugerir los puntos de salida y puesta del sol en los días más largos y más cortos del año, entre los que están estos 178 puntos, que es a lo que se refiere el versículo 37:5. También puede sugerir que el Sol sale en un hemisferio mientras se pone en otro, de esta manera tiene dos puntos de salida y puesta en todo el mundo. Además, también indica que el Sol sale y se pone en el mismo lugar dos días en un año.

[8] Para una explicación, véase 25:53, nota 11.

[9] Es Dios Quien ha creado los mares, dotando al agua con el poder de elevar objetos sólidos, y Aquel Quien le ha enseñado a la humanidad cómo construir barcos.

[10] Said Nursi desarrolla de manera elocuente acerca de este versículo:

Las imágenes del Sol reflejadas en las burbujas que flotan sobre un río y el mar, así como también en las cosas transparentes sobre la Tierra, atestiguan al Sol. Estas imágenes desaparecen cuando se pone el sol o un río entra en un túnel, y aparecen nuevas cuando sale el sol o el río emerge del túnel. Estos fenómenos testifican la permanencia de la luz del Sol y demuestran que estas imágenes son el reflejo de un único Sol. Su existencia prueba la existencia del Sol; su desaparición y reaparición demuestran que sólo hay un Sol permanente.

De manera similar, junto con la alternancia del día y de la noche, las estaciones y los años, los seres hermosos se renuevan, y las bellas criaturas son reemplazadas mientras se «ponen», mientras sus semejantes «salen». De esta manera la existencia de las criaturas prueba la existencia del Ser Necesariamente Existente, mientras que su desaparición, junto con las causas de su existencia y su reemplazo con nuevas criaturas atestiguan Su Permanencia, Eternidad y Unicidad.

La desaparición de las causas y sus efectos, junto con la sucesión de los años y los siglos y el hecho de que sean seguidos por cosas similares, testifican que las causas y sus efectos son creados por propósitos sutiles. Todos estos bellos seres que vienen sucesivamente son criaturas del Majestuoso, Benévolo y Hermoso, Cuyos Nombres son hermosos y sagrados. Tal actividad testifica que son Sus obras cambiantes, espejos movedizos, y huellas y sellos sucesivos [Véase al-Mathnawi an-Nuriyah, «The First Treatise» («El Primer Tratado»), 13-14].

Como nada puede existir por sí solo, la existencia de todas las cosas depende absolutamente de Dios. Ya que existe como una manifestación de los Nombres Divinos permanentes, tiene una realidad permanente y sublime que emana de su reflejo del Nombre Divino que la hizo ser. Así que este versículo es una espada que libera a la gente de aquello que no es Dios (por ejemplo, el mundo, la carne y las vanidades de la vida). De esta manera lo que la gente tiene o hace por Dios no está incluido en el significado de este versículo.

Si la gente encuentra a Dios y actúa solamente por Él, no habrá quedado nada para incluir en el significado de Todo lo que se halla en la Tierra es perecedero. Así que si quieren (hacerse eternos y) tener sus actos recompensados con la felicidad permanente, deben buscar a Dios y vivir por Él y por Su complacencia [The Letters («Las Cartas»), «La 15ª Carta», 82].

[11] . Siguiendo la física newtoniana clásica y bajo la fascinación de los desarrollos en la ciencia, los físicos del siglo XIX aseveraron que podían explicar cada fenómeno en el Universo. E. Dubois Reymond, en un encuentro celebrado en memoria de Leibniz en la Academia Prusiana en 1880, fue un poco más humilde: «Han permanecido siete enigmas en el Universo, tres de los cuales aún somos incapaces de resolver: La naturaleza esencial de la materia y la fuerza, la esencia y el origen del movimiento y la naturaleza de la conciencia. Tres de los restantes que podemos resolver, aunque con grandes dificultades, son: El origen de la vida, el orden en el Universo y el propósito aparente por él, y el origen del pensamiento y el lenguaje. Con respecto al séptimo, no podemos decir nada sobre él. Es el libre albedrío individual» (A. Adivar, 282).

El mundo subatómico turbó a todos los científicos. Este mundo y la «cosmología cuántica» que presentó, más que ser un montón o una colección de cosas concretas, están creadas de cinco elementos: la masa del electrón en el campo donde ocurre una acción (M), la masa del protón (m), la carga eléctrica que estos dos elementos portan, la energía cuántica (h) —la cantidad de energía remanente durante el suceso de la acción— y la velocidad inmutable de la luz (c). Estos cinco elementos del Universo se pueden reducir más incluso a las ondas de acción o energía que viajan a través del espacio en diminutos paquetes o cuanto. Ya que los cuantos requeridos para una acción son particulares a ésta y existen independientemente de los cuantos requeridos para la acción anterior, se vuelve imposible predecir el estado exacto del Universo. Si el Universo está en el estado T1 ahora, no se puede predecir que será el mismo en el tiempo T2. Paul Renteln, profesor asistente de física en la Universidad del Estado de California, escribe:

Los físicos modernos viven en dos mundos diferentes. En un mundo podemos predecir la posición futura y el momento de una partícula si conocemos su posición y momento actual. Este es el mundo de la física clásica, incluyendo la física descrita por la teoría de la gravedad de Einstein, la teoría general de la relatividad. En el segundo mundo es imposible predecir la posición exacta y el momento de una partícula. Este es el mundo probabilístico y subatómico de la mecánica cuántica. La relatividad general y la mecánica cuántica son dos grandes pilares que forman la base de la física del siglo XX, y aún así sus preceptos asumen dos clases diferentes de Universo (American Scientist, Noviembre-Diciembre, 1991, pág.508).

La naturaleza real de este mundo subatómico y los acontecimientos que suceden en él hacen posible construir una teoría para describirlos, porque no se pueden observar. Una razón de ser no observable es que, como Renteln escribe en un intento de proponer una teoría que llama gravedad cuántica para reconciliar los dos mundos diferentes de la física clásica y cuántica, «los acontecimientos suceden a una escala mucho más pequeña que cualquier reino aún explorado por la física experimental. Es tan sólo cuando las partículas se aproximan a alrededor de 10-35 metros que sus interacciones gravitatorias han de ser descritas en los mismos términos de la mecánica cuántica que adoptamos para entender las demás fuerzas de la naturaleza. Esta distancia es 1024 veces más pequeña que el diámetro de un átomo, lo que significa que la escala característica de la gravedad cuántica guarda la misma proporción de tamaño con un átomo como la de éste con el sistema solar. Probar estas pequeñas distancias requeriría un acelerador de partículas 1015 veces más poderoso que el Supercolisionador Superconductor.

Investigaciones posteriores sugieren que el electrón es más que una nube de campo energético que fluctúa alrededor de un núcleo. El núcleo mismo parece estar compuesto de dos componentes más pequeños: protones y neutrones. Sin embargo, en la década de los 60 del siglo XX, los físicos Murray Gell-Mann y George Zweig confirmaron en experimentos que los protones y los neutrones estaban compuestos incluso de partículas más elementales, que Gell-Mann llamó «quarks». Los quarks no se pueden ver, no sólo porque son demasiado pequeños, sino también porque no parecen estar «todos allí».

Los quarks se describen mejor como espirales de energía dinámica, que significa que la materia sólida no es para nada sólida, en su nivel fundamental. Cualquier cosa que tengáis en la mano y que parezca sólida, es realmente una retícula de energía, temblorosa y reluciente, vibrando millones de veces cada segundo como miles de millones de partículas fundamentales que giran y dan vueltas en un baile eterno. En su nivel más fundamental, todo es energía unida por fuerzas de un poder increíble.

Esto no es todo lo que nos hace ser incapaces de predecir incluso el futuro más cercano del Universo. Según las teorías de Werner Heisenberg, en el momento en el que podemos saber dónde está una partícula o qué rápido está viajando, no podemos saber ambas cosas. Esto es porque el mismo acto de medir las partículas altera su conducta. Medir la velocidad de la partícula cambia su posición, y medir su posición cambia su velocidad. Sin embargo, lo impredecible en el mundo subatómico no cambia nada en nuestro mundo cotidiano y predecible. Todo funciona según las leyes básicas de la física newtoniana clásica. (Groping in the Light («Yendo a tientas en la Luz»), 1990, págs. 11-17).

¿Por qué esto es así y cómo debería ser nuestro punto de vista sobre el mundo y los acontecimientos? Los científicos que creen en la Existencia de Dios y Su creación del Universo sugieren que la creación no fue un único acontecimiento. Es decir, Dios no creó el Universo como un solo acto y luego lo dejó operar según las leyes que estableció. Más bien, la creación es un acto continuo (creatio continua). En otras palabras, más o menos como el movimiento de la energía o la electricidad y su iluminación a nuestro mundo por medio de bombillas, la existencia continuamente viene de Dios, y regresa y perece en Él. A través de la manifestación de todos Sus Nombres, Dios continuamente crea, aniquila y recrea el Universo. Algunos santos eruditos medievales musulmanes, como Muhyi’d-Din ibn al-‘Arabi y Mawlana Yalalu’d-Din ar-Rumi, llamaron a estas parejas de actos el ciclo continuo de llegar a existir y morir. A causa de la velocidad increíble de este movimiento, el Universo parece uniforme y continuo. Ar-Rumi asemeja esto a la rotación de un palo sobre un extremo del cual está fija una luz. Cuando gira velozmente, la luz en el extremo del palo parece ser un círculo de luz. Los investigadores modernos lo asemejan a la proyección de una película en la pantalla. Una tira de película está compuesta de numerosos fotogramas, pero la película es proyectada en la pantalla, apareciendo como un fotograma sin dividir y completo. Por lo tanto, el Universo experimenta incesantemente la aparición y la desaparición, o perece y se recrea, pero tenemos la impresión que continúa existiendo sin ninguna interrupción.

En consecuencia, todas las criaturas necesitan incesantemente a Dios durante toda su vida, cuando llegan a existir y para continuar existiendo. Así que Dios Todopoderoso se manifiesta constantemente con Todos Sus Atributos y Nombres, que tienen su origen en Sus Cualidades Esenciales como Dios. Todas las criaturas existen porque Él crea; satisfacen sus necesidades porque Él es el Proveedor y el Munífico; ellas continúan existiendo porque Él es Subsistente y Mantenedor.

(Para otro importante significado de este versículo, véase la nota siguiente).

[12] . La palabra original de «momento» en el versículo 29 es yawm, el primer significado es día. Así que toda la creación consiste en dos días, siendo uno toda la vida de este Universo visible, y el otro el Más Allá. Cuando la palabra yawm es empleada con el significado de «un día», la segunda parte del versículo 29 sugiere que Dios se manifiesta con todos Sus Atributos y Nombres en el mundo de una manera particular a este mundo, y se manifestará en el otro mundo de una manera propia de éste. En este mundo, el cual es el mundo de la sabiduría, las criaturas viven una vida según sus condiciones, y la humanidad y los genios, los seres responsables, siembran aquí para cosechar en el Más Allá. Pero en el otro mundo, Él les pedirá cuenta por sus actos en el mundo y los recompensará en consecuencia. Este mundo es el mundo del esfuerzo, mientras que el otro es el mundo de la remuneración.

[13] Este versículo declara que es posible viajar e incluso ir más allá de las regiones o capas de los Cielos y la Tierra. El Mensajero de Dios logró esto con su cuerpo y espíritu, lo cual llamamos Ascensión, y demostró que es posible para cada uno llevarlo a cabo en espíritu. El versículo también sugiere que puede ser posible hacer este viaje por medio de una autoridad (conocimiento científico). Sin embargo, no puede ser posible ir más allá de los Cielos por medio de la ciencia. Sin embargo, el versículo también puede sugerir que las dimensiones inmateriales de la existencia pueden ser descubiertas y establecidas «científicamente». La palabra aqtar, que hemos traducido como regiones esféricas, significa regiones o capas con un diámetro, y por lo tanto regiones esféricas.

[14] Dios no permite a ningún genio que tenga malas intenciones subir a los Cielos para obtener algo de la conversación de los ángeles; más bien los destruye (la sura 15:16-18, nota 5; la sura 26:212, nota 37; la sura 37:10, nota 3; la sura 67:5, nota 4). Sin embargo, la gente santa puede ascender a los Cielos en espíritu. El versículo también puede estar prediciendo armas de fuego, bombas y misiles modernos.

[15] Aunque a la gente no le guste la muerte, es la liberación de los sufrimientos del mundo y una puerta a la vida eterna en donde la gente recibirá la recompensa por sus actos en el mundo. Además, como la justicia de Dios, Su Compasión también se manifestará con toda Su infinidad en el Más Allá. Así que el advenimiento del Día del Juicio Final será una bendición o un favor en este sentido; su anuncio también es una bendición para las personas en las que esto las insta a la autocrítica. El pensamiento de obtener lo que uno merece, sin que se oculte ninguna acción, evita a las personas que cometan malas acciones (Para una explicación detallada de los beneficios o la creencia en el Más Allá, véase 44:37, nota 11).

[16] Estas personas son mencionadas en la siguiente sura del Corán, Surat al-Waqi‘ah, como aquellos que son los primeros en la fe y los buenos actos, y sirven en la causa de Dios, y por lo tanto Dios les hizo estar cerca de Sí Mismo.

[17] Con respecto a los frutos en pares, algunos dicen que serán frutos de la misma clase que los del mundo y los frutos propios del Paraíso. Sin embargo, si consideramos que el versículo 50 menciona dos fuentes, y el versículo 54 menciona los frutos de los Jardines, podemos proponer la opinión de que una de las fuentes y uno de los pares de frutos pertenecerán a uno de los Jardines, y el otro pertenecerá al otro Jardín. Sin embargo, es Dios Quien conoce la naturaleza exacta de ambos.

[18] Estos dos Jardines serán concedidos a las personas de felicidad y prosperidad, a quienes se les dará su Registro en sus manos derechas.

 
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