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Sura 52 At-Tur (El Monte SinaÃ) | Sura 52 At-Tur (El Monte SinaÃ) |
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| escrito por Ali Ünal | |
| 24.08.2009 | |
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PerÃodo de La Meca Revelada en La Meca, el nombre de esta sura de 49 versÃculos proviene de la palabra at-Tur (el Monte) en el primer versÃculo. Trata de las reacciones confusas de los politeÃstas de La Meca ante la revelación del Corán y de cómo se pusieron en ridÃculo. Enfatiza la verdad del DÃa del Juicio Final en el que los incrédulos serán castigados mientras que los creyentes serán recompensados con el ParaÃso. También llama la atención ante la destrucción que puede sobrevenirles a aquellos que obstinadamente se resisten a la verdad. En el Nombre de Dios, el Misericordioso, el Compasivo. 1. Por el Monte (SinaÃ), 2. Y por un Libro inscrito, 3. En pergaminos desplegados, 4. Y por Bayt al-Ma‘mur (la Casa continuamente frecuentada), 5. Y por el manto (del cielo) levantado en lo alto, 6. Y por el mar que se mantuvo lleno (y listo para desbordarse), 7. El castigo de tu Señor sin duda sucederá[1]. 8. No hay nadie que pueda evitarlo. 9. Ese DÃa el cielo será sacudido violentamente; 10. Y las montañas se moverán con un movimiento espantoso. 11. Pobres, entonces, ese DÃa de aquellos que niegan (el Mensaje y los Mensajeros de Dios), 12. Aquellos que habitualmente están jugando, absortos (en vanidades): 13. Ese DÃa serán empujados violentamente al fuego del Infierno. 14. «Este es el Fuego que solÃais negar. 15. ¿Esto es hechicerÃa (pues solÃais burlarse de la Revelación como hechicerÃa), o es que no veis (asà que, para vosotros, es algo ilusorio)? 16. ¡Sufrid su calor ahora! Soportarlo pacientemente, o no lo soportéis pacientemente, es lo mismo para vosotros. Sólo sois recompensados por todo lo que solÃais hacer (en el mundo)». 17. Los piadosos devotos, sin duda estarán en los Jardines y la dicha. 18. Disfrutando todo lo que su Señor les concederá (por Su gracia y en recompensa por sus buenos actos); y su Señor los ha protegido del castigo del Fuego Llameante. 19. «Comed y bebed hasta hartaros por todo lo que solÃais hacer (en el mundo)». 20. Se recostarán en sus tronos dispuestos; y les hemos asignado puras doncellas, de ojos hermosos. 21. Aquellos que han creÃdo y su descendencia los han seguido en la fe, los uniremos con su descendencia (aunque la fe de estos últimos no sea del mismo grado que la de los primeros), y no disminuiremos en nada la recompensa de sus actos (porque están unidos con su descendencia). Cada persona disfrutará según lo que ha ganado[2]. 22. Y los proveeremos con frutas y carne, una comida tras otra, tal y como deseen. 23. Allà se pasarán una copa de mano en mano en donde no hay (una bebida que incita a) falsa y vana conversación ni pecado. 24. Y allà criados se moverán alrededor suyo atendiéndolos, (tan puros) como perlas ocultas. 25. Algunos de ellos se moverán más cerca de los demás, preguntando (sobre sus asuntos en el mundo y cómo fueron admitidos en el ParaÃso). 26. Ellos dicen: «SolÃamos estar en verdad, cuando nos hallábamos entre nuestras familias, muy inquietos antes (muy cuidadosos y alertas por la guÃa y la vida eterna de los miembros de nuestra familia). 27. Luego Dios nos otorgó Su favor, y nos protegió del castigo del fuego abrasador que penetra la piel. 28. SolÃamos venerarle e invocarle tan solo a Él antes. Seguramente Él es el Benevolente, el Compasivo (especialmente hacia Sus siervos creyentes)». 29. Asà que (Oh Mensajero, sigue) predicando y recordando; por la gracia de Dios, que no eres un adivino, ni un loco. 30. ¿O dicen (de él): «Un poeta (poseÃdo por un genio). Esperamos para él alguna calamidad venidera»? 31. Di: «Esperad, pues estoy esperando con vosotros (aunque yo espero un resultado diferente)». 32. ¿Sus mentes los instan a tales (absurdas falsedades), o son un pueblo (con la costumbre de ser) rebelde y atroz? 33. ¿O dicen: «Él lo forja (y luego Le atribuye el Corán a Dios)?». ¡No, de verdad! Más bien, (hacen tales aseveraciones porque) no tienen voluntad para creer. 34. (Si realmente creen que un Libro asà puede ser forjado) entonces, hagan un Discurso como él, si son veraces (en sus aseveraciones). 35. ¿O fueron creados sin nada de lo que les precedió (o de algo diferente a la materia básica de toda la creación, asà que saben cosas que otros no saben), o son los creadores (de ellos mismos, para que puedan mantenerse y ser libres en sus actos)? 36. ¿O crearon los Cielos y la Tierra (de modo que su soberanÃa les pertenezca)? ¡No, de verdad! Más bien, no tienen cierto conocimiento (sobre la creación, la humanidad y los hechos básicos concernientes a ellos). 37. ¿O están los tesoros de tu Señor a su disposición (para que provean a la creación como quieran, y elegir a quien quieran como Mensajero y enviarle el Libro que quieran)? ¿O se les ha dado autoridad sobre ellos (para que puedan convencer a Dios de modo que les envÃe un Mensaje y un Mensajero que sea apropiado a sus intereses)? 38. ¿O tienen una escalera por la que (habiendo subido al cielo) oyen por casualidad (los secretos del cielo, confirmando su actitud contra el Mensajero y el Corán)? Entonces que aquel que escucha a escondidas presente alguna clara autoridad (para probar lo que asevera haber oÃdo). 39. ¿O (vosotros en vuestra locura Le atribuÃs hijos, para que) para Él haya hijas (a quienes vosotros desdeñáis neciamente), mientras que para vosotros hay hijos? 40. ¿O es que tú (Oh Mensajero) les pides una recompensa (por transmitirles la Religión de Dios) para que sean aplastados bajo las deudas? 41. ¿O ellos tienen el conocimiento de Lo Oculto (y la Tabla Suprema Preservada) para que anoten los decretos (determinando todos los acontecimientos, y estipulando un modo de vida para que lo sigan los demás)? 42. ¿O intentan tramar (para atraparte y asà derrotar tu misión)? Aún asà son aquellos que no creen los que están atrapados (en tal trama, porque se privan de las bendiciones de Dios en ambos mundos). 43. ¿O tienen una deidad aparte de Dios (a quien, en vano, esperan que les sustente, ayude y proteja)? Gloria a Él (pues se halla absolutamente ensalzado) por encima de los copartÃcipes que Le atribuyen. 44. (Tan obstinados son al rechazar la verdad que) si vieran caer un pedazo de cielo (sobre ellos), dirÃan: «¡Esto es (sólo) un cúmulo de nubes!». (Ya que ellos no pueden concebir que eso puede ser un castigo por su negación obstinada). 45. Asà que, déjalos hasta que se enfrentarán a su DÃa en el que caerán muertos por el golpe que recibirán. 46. El DÃa en el que su trama no les servirá de nada, ni se les ayudará. 47. Y sin duda para los que cometen el mal más grande (a través de la incredulidad o de atribuir copartÃcipes a Dios y resistirse a la transmisión de Su Religión), hay otro castigo además de ese, pero la mayorÃa de ellos no lo saben[3]. 48. Asà que espera pacientemente el juicio de tu Señor, pues estás bajo Nuestra Mirada (bajo Nuestro cuidado y protección); y glorifica a tu Señor con Su alabanza cuando te levantes (a rezar); 49. Y por la noche también glorifÃcalo, y en la puesta de las estrellas. [1] El Corán llama nuestra atención a muchos fenómenos importantes en el Universo, la vida humana y la historia para enfatizar el advenimiento inevitable del DÃa del Juicio Final. De la misma manera como la creación del Universo, los cambios y las convulsiones se han experimentado, y los cambios de los dÃas, los meses, las estaciones, los años, y los siglos atestiguan la llegada del DÃa del Juicio Final, también los Libros revelados a través de toda la historia humana nos informan de su decisivo acontecimiento. La ciencia también testifica esto [Véase Ali Ünal, The Resurrection and the Afterlife («La Resurrección y el Más Allá»), 57-94]. Por lo tanto, por el Monte, el Corán se refiere al monte SinaÃ, en donde el profeta Moisés, la paz sea con él, recibió la Tora, y el otro monte (el monte an-Nur) en donde el profeta Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él, comenzó a recibir el Corán. Por los Libros inscritos, se refiere a los Libros revelados de Dios, como la Tora y el Corán. Los Libros inscritos también pueden significar los registros de los actos en donde los actos de los seres humanos son registrados y se desplegarán el DÃa del Juicio Final. Bayt al-Ma’mur se refiere tanto a la Kaba, que continuamente ha sido visitada por los seres humanos y los ángeles, como a su homólogo en el reino celestial que continuamente es visitado y circunvalado por los ángeles. También se refiere a la revelación del Corán, en la que según algunos, el Corán fue enviado primero de manera completa (Véase la sura 44, nota 1). El cielo se desgarrará el DÃa del Juicio Final y todos los mares o la masa de agua sobre la Tierra se les hará desbordarse. Asà que todos los fenómenos referidos en estos seis versÃculos aluden al DÃa del Juicio Final, y por esto, los juramentos hechos en ellos terminan con la declaración de su advenimiento inevitable y ya destinado. [2] Dios unirá a los padres con su descendencia creyente en el ParaÃso, aunque la fe y los actos de su descendencia no sean del mismo rango que el de ellos. Esta será otra bendición para los creyentes. Sin embargo, no todos disfrutarán el ParaÃso en el mismo grado, aunque estarán juntos en el mismo lugar. Cada persona lo disfrutará según el grado de su fe y actos propios. El versÃculo también sugiere que, como se señaló en 56:10-14, particularmente al comienzo de un nuevo movimiento de fe, aquellos que alcanzan la fe en primer lugar son generalmente más valorados ante Dios y serán los primeros en disfrutar el ParaÃso. Han dejado atrás a los demás en la fe y han apoyado la causa de Dios en un momento que apoyarla era lo más difÃcil, sin considerar ninguna ventaja mundana, y por lo tanto sufrieron privaciones más grandes que los que les siguieron. [3] El DÃa mencionado en el versÃculo 45 se puede referir al dÃa en el que los lÃderes de la incredulidad sufrirán la muerte en una guerra (como los lÃderes de los quraishÃes fueron matados en la Batalla de Badr) o en otra catástrofe, o en la destrucción total del mundo. Asà que otro castigo mencionado en el versÃculo 47 es la clase de castigo que se les hará sufrir en el mundo para que se puedan arrepentir, y el castigo en la tumba que sufrirán hasta el DÃa de la Resurrección. |
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