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Sura 75 Al-Qiyamah (La Resurrección) PDF Imprimir E-Mail
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escrito por Ali Ünal   
22.08.2009

Período de La Meca

Esta sura de 40 versículos aborda la muerte como «el destino final» de cada individuo, así como acerca de los acontecimientos que sucederán durante la destrucción final del mundo y la resurrección de todos los muertos. Fue revelada en La Meca y su nombre procede de la palabra al-qiyamah («La Resurrección»), que aparece en el primer versículo.

En el Nombre de Dios, el Misericordioso, el Compasivo.

1. Juro por el Día de la Resurrección,

2. Y juro por el alma humana que se acusa a sí misma[1];

3. ¿Cree acaso el ser humano que nunca reuniremos sus huesos (para resucitarlo)?

4. Sí, en verdad, somos capaces de crear por completo hasta la mismísima punta de sus dedos[2].

5. Pero el ser humano (por elección deliberada) niega lo que hay delante de él (la otra vida, porque desea vivir sólo como le plazca).

6. Él pregunta: «¿Cuándo es el Día de la Resurrección?».

7. Cuando la vista esté nublada (por el miedo),

8. Y la Luna se oscurezca,

9. Y el Sol y la Luna se junten,

10. Ese Día el ser humano dirá: «¿Adónde huir?».

11. ¡De ninguna manera! ¡No hay refugio (al que huir)!

12. Hacia tu Señor el final del viaje será ese Día.

13. Al ser humano se le hará entender ese Día todo (lo bueno y lo malo) que ha anticipado (para su vida en el Más Allá mientras estaba en el mundo), y todo (lo bueno y lo malo) que ha dejado atrás[3].

14. En verdad, el ser humano será un testigo ocular (suministrando evidencia) contra sí mismo,

15. Aunque exponga sus excusas[4].

16. (Oh Profeta) no muevas tu lengua para acelerarlo (para salvaguardarlo en tu corazón).

17. En verdad nos incumbe a Nosotros reunirlo (en tu corazón) y permitirte recitarlo (de memoria).

18. Así que cuando lo recitemos, sigue su recitación;

19. De allí en adelante, Nos corresponde explicarlo[5].

20. ¡Sí en verdad! (Somos capaces de crear por completo hasta la mismísima punta de sus dedos para resucitarlo,) pero vosotros (pueblo) amáis y preferís lo que se halla ante vosotros (la vida actual y terrenal)[6],

21. Y abandonáis aquello que vendrá después (el Más Allá).

22. Algunos rostros ese Día estarán radiantes (de alegría),

23. Mirando hacia su Señor.

24. Y algunos rostros ese Día estarán desanimados,

25. Sabiendo que una calamidad aplastante estará a punto de ser infligida sobre ellos.

26. ¡No, de verdad! (Ninguna duda queda para el significado de la vida presente y mundana la cual preferís al Más Allá) cuando ello (el último respiro) llega a la garganta,

27. Y se dice: «¿Hay un hechicero (que pueda salvarlo)?».

28. Mientras que aquel (que está muriendo) no tiene duda de que es el (momento de) partir,

29. Y (en la agonía de la muerte) una pierna está entrelazada con la otra;

30. Hacia tu Señor, ese Día, es la marcha.

31. No afirmó la verdad (del Mensaje Divino transmitido a él), ni hizo la Oración;

32. Más bien, negó y se alejó.

33. A continuación regresó con su familia engreído con alegría.

34. Por lo tanto: te has merecido bien (esta condena), bien te (la) has merecido.

35. Una vez más, bien te la has merecido y te la has merecido bien.

36. ¿Cree acaso el ser humano que se le dejará solo (que obre como le plazca)?

37. ¿No fue acaso antes sino una gota de semen eyaculada?

38. Luego se convirtió en un coágulo adherido (a la pared del útero), y Él (lo) creó y lo formó con debidas proporciones.

39. Después creó de él una pareja, hombre y mujer.

40. ¿No es Él (Quien hace eso, igualmente) capaz de resucitar a los muertos?


[1] Para el significado del alma humana (nafs), véase la sura 3, nota 37; la sura 21, nota 5.

El adiestramiento individual o adiestramiento del alma, ha sido aceptado como un elemento extremadamente importante de la Religión Divina. Este adiestramiento, según algunas escuelas en el Islam, consta de diez etapas, y según otros estudiosos así como algunas alusiones coránicas, consta de siete etapas:

Si el alma vive solamente una vida cómoda en la ciénaga de los apetitos carnales, es el alma que ordena el mal (nafs al-ammarah); si se tambalea una y otra vez mientras sigue el camino de la Religión para alcanzar la piedad y la rectitud, pero cada vez que se tambalea se critica a sí misma y se dirige a su Señor, entonces es el alma que se acusa a sí misma (nafs al-lawwamah). El alma que siempre resiste el mal en la devoción a Dios y es favorecida con ciertos dones Divinos en proporción a su pureza recibe el nombre de alma que recibe inspiración (nafs al-mulhimah). Cuando alcanza un nivel en el que establece una relación con su Señor en perfecta devoción y sinceridad y cuando su conciencia está en reposo, es el alma en reposo (nafs al-mutmainnah). Si ha llegado al nivel en donde abandona todas sus elecciones y es una representante de la Voluntad Divina, es el alma complacida con Dios (nafs ar-radiyah). Cuando su propósito más grande es alcanzar la complacencia y la aprobación de Dios y cuando está actuando siempre con este fin considerando: «Estoy complacida Contigo, por lo que hállate complacido conmigo», entonces es el alma con la que Dios está complacido (nafs al-mardiyyah). Finalmente, el alma que ha sido perfectamente purificada de todos los pecados y una moral malvada, y asimismo tiene la capacidad de estar completamente adornada con las manifestaciones completas de las Cualidades Divinas y la fuerza de voluntad y la decisión proféticas es nombrada como el alma perfeccionada o el alma pura (nafs az-zakiyyah o nafs as-safiyah).

[2] La punta de los dedos son las extremidades físicas del cuerpo, y también es importante que la identidad de una persona se pueda determinar a través de sus huellas digitales. Así que lo que este versículo está diciendo es que cada ser humano será resucitado con todas sus particularidades, incluida la punta de sus dedos, la singularidad de esta parte corporal de cada ser humano, en lo que respecta al sistema de identificación mediante huellas digitales, pasó a ser ampliamente conocida tan sólo siglos después de la revelación del Corán.

[3] El Día de la Resurrección la gente se regocijará en el bien que hicieron y el mal que no hicieron mientras estaban en el mundo, y se arrepentirán del mal que hicieron y el bien que dejaron sin hacer.

[4] Es decir, como se señaló en 32:20 y 36:65, en el Día de la Resurrección, las partes del cuerpo humano darán testimonio con respecto a lo que vieron, oyeron o experimentaron.

[5] Los últimos cuatro versículos parecen no tener relación con los anteriores o los posteriores a ellos. Abordan la revelación del Corán al Mensajero de Dios y su manera de recibirla. El Mensajero, la paz y las bendiciones sean con él, mostró una gran preocupación al recibir y encomendar al corazón el Corán durante su revelación, y por lo tanto trató de repetirlo y memorizarlo. También estuvo muy preocupado por entender completamente el significado del mismo. Estos versículos, tal y como 20:114, que casi posee la misma importancia, le aseguran que Dios le facilitará memorizarlo y entender su significado. Con respecto a la razón por la cual estos versículos existen entre los versículos correspondientes al Día de la Resurrección, el Mensajero pudo haber demostrado una preocupación especial por memorizarlos durante su revelación.

[6] Este es otro pasaje a seguir: ¿Cree acaso el ser humano que nunca reuniremos sus huesos (para resucitarlo)? (versículo tercero), así que significa: «Somos capaces de crear por completo hasta la mismísima punta de sus dedos para resucitarlo, pero vosotros…».

 
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