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Sura 48 Al-Fath (La Victoria) | Sura 48 Al-Fath (La Victoria) |
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| escrito por Ali Ünal | |
| 22.08.2009 | |
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PerÃodo de Medina Esta sura fue revelada en Medina en el sexto año posterior a la Hégira, en ocasión del Tratado de Judaybiya entre la ciudad-estado musulmana de Medina y los politeÃstas de La Meca. Posee 29 versÃculos y su tÃtulo proviene de la palabra al-fath (victoria) que aparece en el primer versÃculo. Menciona esta victoria, después critica las actitudes de los hipócritas, continúa con otras promesas a los musulmanes, y finaliza mencionando ciertas virtudes importantes de la comunidad musulmana. En el Nombre de Dios, el Misericordioso, el Compasivo. 1. No cabe duda de que te hemos concedido una victoria manifiesta (que es una puerta abierta a otras victorias),[1] 2. Para que Dios te perdone (Oh Mensajero) tus pecados del pasado y aquellos por venir[2], y complete Su favor sobre ti[3], y te dirija (a la constancia) en un camino recto (que conduce a la complacencia de Dios contigo y a la felicidad eterna)[4]; 3. Y para que Dios te ayude a una gloriosa y poderosa victoria, 4. Él es Quien hizo descender Su (regalo de) paz interior y consuelo en los corazones de los creyentes, de modo que añadan fe sobre su fe. A Dios Le pertenecen los ejércitos de los Cielos y de la Tierra[5]; y Dios es Omnisciente, Omnisapiente. 5. Y para que Él admita a los hombres creyentes y las mujeres creyentes en los jardines a través de los cuales discurren rÃos, donde morarán; y que borre sus actos malvados. Esto es un triunfo supremo ante Dios, 6. Y para que Él castigue a los hombres hipócritas y a las mujeres hipócritas, asà como los hombres y las mujeres que asocian copartÃcipes a Dios, quienes abrigan siempre pensamientos malvados acerca de Dios[6]. Suya será la maligna rueda de destino. Dios los ha destinado a un castigo severo, los ha excluido eternamente de Su Misericordia, y ha preparado para ellos el Infierno. ¡Cuán funesto destino de llegada! 7. A Dios Le pertenecen los ejércitos de los Cielos y de la Tierra. Dios es el Glorioso poseedor de irresistible poder, Omnisapiente. 8. Te hemos enviado sin duda como Mensajero, como un testigo (de la verdad del Islam y a la falsedad de otros caminos, y como un testigo de los actos de la gente en ambos mundos); y como portador de buenas nuevas (de prosperidad a cambio de la fe y la rectitud); y como un advertidor (contra las consecuencias del extravÃo); 9. Y para que vosotros (Oh seres humanos y genios) creáis en Dios y en Su Mensajero (y apoyéis Su causa); y tengáis a Dios en la más alta estima; y glorificadlo a Él a primera hora de la mañana y por la tarde (es decir, dÃa y noche). 10. Aquellos que te juran lealtad (Oh Mensajero), juran lealtad tan solo a Dios. La «Mano» de Dios se encuentra sobre sus manos[7]. Asà pues, todo aquel que rompe su juramento, rompe su juramento tan solo en perjuicio de sà mismo; y todo aquel que cumple lo que ha jurado a Dios, Él le concederá una tremenda recompensa. 11. Aquellos de entre los beduinos que (no respondieron a tu llamada para participar en la campaña de la Peregrinación Menor) se rezagaron te dirán (como excusa): «Nuestras posesiones y familias nos mantuvieron ocupados, asà que pide a Dios por nuestro perdón». Hablan con sus lenguas aquello que no se encuentra en sus corazones. Di (a ellos): «¿Quién puede interceder por vosotros con Dios si Él dispone un daño para vosotros o si Él dispone un beneficio para vosotros? (Cualquiera que sea la excusa que ofrezcáis, considerad que) Dios se halla perfectamente informado de todo lo que hacéis»[8]. 12. En verdad, vosotros pensasteis que el Mensajero y los creyentes nunca regresarÃan con sus familias (desde la Campaña), y este pensamiento era embellecido para que os pareciera atrayente en vuestros corazones, y albergasteis un pensamiento malvado (que Dios no ayudarÃa a los creyentes y serÃan derrotados). Vosotros (al pensar de esta manera habéis demostrado ser y asà pues) sois un pueblo despreciable y condenado a perecer. 13. Todo aquel que no cree (y no confÃa) en Dios y Su Mensajero: asà pues hemos preparado sin duda un Fuego Llameante para los incrédulos. 14. A Dios Le pertenece la soberanÃa de los Cielos y de la Tierra; Él perdona, a quien Su Voluntad dicta y castiga a quien Su Voluntad dicta. Dios es Indulgente, Compasivo[9]. 15. Cuando vosotros (Oh creyentes) partÃs para (la campaña militar durante la cual ellos piensan que seguramente vais a) tomar botines de guerra, aquellos que se rezagaron (antes) dirán: «PermÃtenos que vayamos con vosotros». Desean alterar el decreto de Dios. Di (a ellos): «De ningún modo vendréis con nosotros. Tal (decisión) con respecto a vosotros es lo que declaró Dios antes». Entonces dirán: «Más bien, tenéis envidia de nosotros». Pero el hecho es que carecen de discernimiento y comprensión, a excepción de muy poco[10]. 16. Di a aquellos de los habitantes del desierto que se rezagaron: «Pronto seréis llamados (a luchar) contra un pueblo de gran poder militar; entonces o vais a combatir contra ellos o se someterán a Dios y se convertirán en musulmanes. Si obedecéis, Dios os concederá una hermosa recompensa; pero si os apartáis, tal y como antes os apartasteis, Él os castigará con un castigo doloroso»[11]. 17. No incurre en falta el ciego, ni el cojo, ni el enfermo (por no ir a una guerra en la causa de Dios). Todo aquel que obedece a Dios y a Su Mensajero (en los deberes religiosos con los que es encargado y puede realizar), Dios lo admitirá en los Jardines a través de los cuales discurren rÃos. Pero todo aquel que se aparta, Él lo castigará con un castigo doloroso. 18. Dios estuvo sin duda alguna complacido con los creyentes cuando te juraron lealtad debajo del árbol. Él sabÃa lo que habÃa en sus corazones (la sincera intención y la lealtad a la causa de Dios) y, por lo tanto, Él hizo descender (el regalo de) paz interior y consuelo sobre ellos, y los recompensó con una victoria cercana, 19. Y muchos botines de guerra que tomarán[12]. Y Dios es el Glorioso poseedor de irresistible poder, Omnisapiente. 20. Dios os ha prometido abundantes botines de guerra que vosotros tomaréis más adelante[13], y estos os ha concedido Él como recompensa actual (por vuestra obediencia y pureza de intención)[14]. Y Él ha retirado de vosotros las manos de (otros hostiles) pueblos de modo que sea una señal para los creyentes (respecto a la verdad de su camino y de las promesas que Dios les ha hecho), y que Él os dirija (con firmeza) a un camino recto. 21. Y aún asà existen otros (botines) los cuales no habéis tenido la posibilidad de adquirir y a pesar de ello Dios ha abarcado (en Su Conocimiento y Poder, y os los concederá). Dios posee sin lugar a dudas pleno poder sobre todas las cosas. 22. Si los incrédulos (de La Meca) hubieran combatido contra vosotros (en lugar de firmar el tratado con vosotros en Judaybiya), habrÃan dado la espalda huyendo; y entonces no habrÃan encontrado a ningún guardián protector o auxiliador (para rescatarlos). 23. Es el camino de Dios el que ha continuado (siempre) desde el pasado;[15] nunca encontrarás cambio alguno en el camino de Dios. 24. Y Él es Quien retiró sus manos de vosotros y vuestras manos de ellos en el valle de La Meca, después de que Él os hubiera concedido la victoria sobre ellos[16]. Sin duda alguna Él contempla bien todo lo que vosotros hacéis. 25. (Dios los derrotó ya que) son aquellos que no han creÃdo y que os impidieron (visitar) la Mezquita Sagrada y (no permitieron que) las ofrendas alcanzaran su destino. Y si no hubiera habido (en La Meca) hombres y mujeres creyentes a los que vosotros no conocÃais y, por lo tanto, podÃais haberles arrollado, y asà algo indeseado os podrÃa afligir por su causa (por lo que vosotros hicisteis) sin saberlo, (Dios no habrÃa retirado vuestras manos de la lucha. Sin embargo retiró vuestras manos) de modo que Él pueda admitir a Su Misericordia a quien Su Voluntad dispone (perdonando a los creyentes en La Meca, y permitiendo a muchos de entre los habitantes de La Meca que abrazaran el Islam con el tiempo). Si ellos (los creyentes y los incrédulos en La Meca) se hubieran separado claramente, habrÃamos castigado sin duda alguna a aquellos incrédulos que se hallaban entre ellos con un castigo doloroso. 26. Cuando aquellos incrédulos abrigaban en sus corazones un fiero fanatismo (proveniente de la egolatrÃa, el tribalismo y la enemistad), el fanatismo especÃfico de la Época de la Ignorancia, Dios hizo descender Su (regalo de) paz interior y consuelo en Su Mensajero y en los creyentes, y uniéndolos a la Palabra de fe, piedad y reverencia a Dios. Eran los más dignos de ella y se merecieron más la misma. Y Dios posee pleno conocimiento de todas las cosas. 27. Dios sin duda alguna ha confirmado la visión para Su Mensajero como verdad (y la cumplirá sin lugar a dudas) en realidad[17]: en verdad vosotros entrareis en la Mezquita Sagrada, si Dios quiere[18], en suma seguridad, con vuestras cabezas afeitadas o vuestro pelo recortado[19], y no tendréis nada que temer. Pero Él sabe siempre lo que vosotros no sabéis, y (por lo tanto, sin permitir que vosotros ingreséis en la Mezquita este año,) os ha concedido una victoria cercana antes de esto[20]. 28. Él es Quien ha enviado a Su Mensajero con la guÃa Divina y la Religión de la verdad para que Él haga prevalecerla sobre todas las religiones[21]. Dios basta como testigo (para la verdad de Su promesa y la misión de Su Mensajero). 29. Muhammad es el Mensajero de Dios; y aquellos que se hallan en su compañÃa son firmes e inflexibles frente a los incrédulos, y compasivos entre sÃ. Vosotros los contempláis (constantes en la Oración) inclinándose y postrándose, buscando el favor de Dios y Su complacencia y aprobación. Sus señales se encuentran en sus rostros, marcados por la postración[22]. Esta es su descripción en la Tora; y su descripción en el Evangelio: como una semilla que ha echado su brote, después lo ha consolidado, y a continuación se ha levantado firmemente en su tallo, deleitando a los sembradores (con alegrÃa y maravilla), que con ellos llena a los incrédulos de ira[23]. Dios ha prometido a todos aquellos de entre ellos que creen y hacen actos buenos y rectos el perdón (que traerá bendiciones imprevistas) y una tremenda recompensa. [1] Este versÃculo aborda el Tratado de Judaybiya. Después de la Batalla del Foso (la sura 33:9-25; notas 7-12), el Mensajero, la paz y las bendiciones sean con él, comunicó a sus Compañeros que habÃa tenido una visión (sueño) en la cual ellos entrarÃan dentro de poco en la Mezquita Sagrada de La Meca en seguridad. Sus Compañeros, especialmente los Emigrantes se mostraron encantados. Durante ese año, el año 627 d. de C., el Profeta, la paz y las bendiciones sean con él, partió hacia La Meca junto a 1.400/1.500 personas con sus atuendos de peregrinos. Informados de este acontecimiento, los quraishÃes se armaron a sà mismos y a las tribus vecinas para mantener a los musulmanes fuera de La Meca. Los musulmanes se detuvieron en Judaybiya, a 20 kilómetros de La Meca. Los intercambios de enviados tuvieron lugar. Finalmente el Mensajero envió a ‘Uzman ibn al-Affan, el cual tenÃa poderosos familiares entre los quraishÃes. Aunque ‘Uzman vino a negociar, los quraishÃes lo capturaron. Al no llegar a la hora prevista, corrieron rumores de que le habÃan matado. En ese momento, el Profeta, sentado bajo un árbol, hizo jurar a sus Compañeros que se mantendrÃan unidos y que lucharÃan hasta la muerte. En aquel momento de tensión, una nube de polvo apareció en la distancia. Resultó ser una delegación de los de La Meca dirigida por Suhayl ibn Amr. Finalmente, los quraishÃes accedieron a hacer una tregua y se firmó el Tratado de Judaybiya. Bajo dicho tratado, el Profeta y sus seguidores podrÃan hacer la peregrinación al año siguiente, no este año, para lo cual los habitantes de La Meca desalojarÃan la ciudad por tres dÃas. El tratado también estipulaba una tregua de diez años; que la gente y las tribus podrÃan unirse o aliarse con quienes quisieran; y que los individuos o subordinados quraishÃes que desertasen a Medina, serÃan devueltos. Esta última condición no era recÃproca y, por lo tanto, habÃa oposición a la misma en el campamento musulmán. Sin embargo, fue de poca importancia. Los musulmanes devueltos a La Meca no solÃan renunciar al Islam. Muy al contrario, serÃan elementos de cambio en La Meca. El Corán llamó al Tratado de Judaybiya «victoria manifiesta»: No cabe duda de que te hemos concedido una victoria manifiesta (48:1). Se comprobó que era cierto por varias razones, entre ellas:
Asà pues, este versÃculo demostró ser otro milagro manifiesto del Corán. [2] Antes de proceder a explicar la infalibilidad de los Profetas, debemos precisar que, como será indicado en el versÃculo anterior, los pecados mencionados aquà son los pecados cometidos por los creyentes, no el Mensajero mismo, la paz y las bendiciones sean con él. Como en muchos otros versÃculos, Dios se dirige a los creyentes a través de la persona del Mensajero, la paz y las bendiciones sean con él. Sin embargo, el Mensajero también tiene una parte en esta alocución. Debe ser entendido teniendo en cuenta la explicación siguiente: La infalibilidad en el sentido de carecer de pecado es un atributo necesario de los Profetas. Su infalibilidad es un hecho basado en la razón y la tradición. Esta cualidad se requiere por varios motivos.
Entonces, ¿cómo podemos evaluar algunos versÃculos que mencionan el perdón de los Profetas? La Misión Profética es un favor tan grande que todos los Profetas soportaban todo tipo de dificultades, mientras realizaban el deber de dar las gracias a Dios y siempre se preocupaban por no haberle venerado lo suficientemente. El profeta Muhammad a menudo imploraba a Dios de la siguiente manera: «¡Gloria a Ti! Nosotros no hemos sido capaces de conocerte como requiere Tu conocimiento, Oh el Conocido. ¡Gloria a Ti! Nosotros no hemos sido capaces de venerarte como Tu veneración requiere, Oh el Venerado». Los versÃculos coránicos que son a veces entendidos —equivocadamente— como reprimenda para ciertos Profetas por algunas faltas suyas o mostrar que ellos buscan el perdón de Dios por algún pecado que cometieron, deben ser considerados desde este punto de vista. Además, el perdón de Dios no siempre significa que un pecado haya sido cometido. Las palabras coránicas afw (indulgencia) y maghfira (perdón) también significan un favor y bondad especial, asà como la bendición Divina, en el caso de haberse aliviado o pasado por alto un deber religioso, como reza en los versÃculos siguientes: Por lo tanto, ante aquel que se vea compelido por una necesidad perentoria (y sea llevado a cometer lo prohibido) sin inclinarse a propósito hacia el pecado, no cabe duda de que Dios es Indulgente, Compasivo (5:3). Pero si [...] no encontráis agua, recurrid a la tierra pura y pasárosla ligeramente por vuestra cara y manos (y brazos incluidos los codos). Es cierto que Dios es Aquel Quien concede remisión, Indulgente (4:43). Además, los pecados (lapsos con respecto a los Profetas) y el perdón tienen diferentes tipos y grados. Estos son: desobedecer mandamientos religiosos y su perdón implÃcito; desobedecer las leyes de Dios sobre la creación y la vida y su perdón implÃcito; y desobedecer las reglas de los buenos modales o la cortesÃa y el perdón del mismo. Un cuarto tipo, que no es un pecado, implica no hacer algo tan perfectamente como sea posible lo que es requerido por el amor a Dios y la proximidad a Él. Algunos Profetas pueden haber hecho esto, pero estos actos no pueden ser considerados pecados según la definición común. [3] Véase la sura 5:3, nota 1. [4] Asà como con la alocución en la primera parte del versÃculo relacionada con el perdón de los pecados, esta alocución también es, como se apreciará en el versÃculo 20, para los creyentes por medio de la persona del Mensajero, la paz y las bendiciones sean con él, aunque él también posee una parte en ella con respecto a su categorÃa como Mensajero y en su condición de persona más cercana a Dios, y por lo tanto, con respecto a su relación con Dios. [5] Algunos de los ejércitos de los Cielos y la Tierra son ángeles asà como todas las fuerzas y leyes en el Universo que la ciencia moderna incorrectamente denomina «fuerzas y leyes de la naturaleza». [6] El versÃculo menciona a los hipócritas antes que a los politeÃstas. Esta es la razón por la cual el daño que los hipócritas provocan a los musulmanes es peor que el causado por los politeÃstas y, por lo tanto, se hallarán en la más baja categorÃa del Fuego (4:145). Albergar pensamientos malvados acerca de Dios no significa sino tener cualquier pensamiento malvado sobre Dios que es indecoroso acerca de Él. AquÃ, en particular significa el pensamiento de que Dios no ayudará a los creyentes y no hará el Islam victorioso, y que, por lo tanto, lo que Él ha prometido es, —¡Dios no lo quiera!— una mentira. [7] Esta declaración posee dos significados importantes. Ya que la obediencia al Mensajero, la paz y las bendiciones sean con él, significa lo mismo que obediencia a Dios (4:80), y su acto de arrojar al enemigo significa lo mismo que el acto de arrojar de Dios (8:17), la mano del Mensajero que está sobre la mano que él sujeta en lealtad representa la Mano de Dios. (En relación con Dios la «mano» o cualquier otro término semejante es metafórico). El otro significado es que Dios ayuda a aquellos que juran lealtad al Mensajero. Asà pues, aquà «Mano» significa Poder. [8] Este versÃculo y el siguiente hacen referencia a los árabes del desierto que no atendieron a la llamada del Mensajero, la paz y las bendiciones sean con él, para participar en la Campaña de ‘Umra (Peregrinación Menor) que efectuaron en el sexto año después de la Hégira, pensando que los quraishÃes exterminarÃan a los musulmanes y no podrÃan regresar de nuevo a Medina. [9] Este versÃculo es significativo para entender el perdón y el castigo de Dios. En primer lugar, Él lleva a cabo lo que Su Voluntad dispone y de este modo no puede ser cuestionado en relación con Su voluntad y Sus actos. Sin embargo, Él nunca lleva a cabo cualquier cosa que sea injusto; Él perdona muchos de los pecados de Sus siervos a menos que no crean y/o asocien copartÃcipes a Él; y muestra compasión especial hacia ellos. Asà pues, la conclusión del versÃculo mencionándole a Él como Indulgente, Compasivo (Aquel Quien posee compasión particular hacia Sus siervos) es un gran consuelo y fuente de esperanza para los siervos que tiemblan ante Su Majestad. Esto se subraya en la primera parte del versÃculo. [10] Después del Tratado de Judaybiya, los creyentes tomaron varias tribus bajo control, y conquistaron Jaybar. Una vez que los árabes hipócritas del desierto contemplaron a los musulmanes conquistar a todos sus enemigos, desearon participar en la Campaña de Jaybar con la esperanza de ganar botines de guerra. Sin embargo, Dios decretó que solamente aquellos que habÃan participado en la Campaña de la Peregrinación Menor podrÃan participar en esta campaña. Asà pues fueron dejados desprovistos de los botines de guerra que tanto habÃan anhelado. [11] Se dan numerosas predicciones en esta sura, como por ejemplo, que: Dios ayudarÃa a los creyentes y los favorecerÃa con grandes victorias; Los que se rezagaron en la Campaña de la Peregrinación Menor intentarÃan disculparse con pretextos falsos; DesearÃan participar en la campaña contra Jaybar que habrÃa de tener lugar siguiendo el Tratado de Judaybiya, con la intención de tomar botines de guerra; Los musulmanes tendrÃan que luchar contra tribus o estados poderosos en el futuro; Los musulmanes habrÃan de tomar abundantes botines de guerra en batallas que acontecerÃan en el futuro; El Mensajero, la paz y las bendiciones sean con él, y sus Compañeros, que Dios esté complacido de ellos, visitarÃan la Kaba en seguridad, terminando asà la Peregrinación Menor un año después de que lo hubieran planificado; Dios completarÃa su favor sobre el Mensajero, la paz y las bendiciones sean con él; El Islam continuarÃa prosperando de manera tan poderosa y rápida que maravillarÃa a los musulmanes y a otros. Todas estas predicciones se hicieron realidad en un plazo de tiempo muy breve. El pueblo mencionado en este versÃculo debe ser una de las tribus árabes politeÃstas que habitaban en Hiyaz o las regiones vecinas; algunas de estas tribus son mencionadas en Surat at-Tawba. Los musulmanes tuvieron que ofrecerles dos alternativas, o tendrÃan que resignarse a luchar o convertirse en musulmanes. Lo más probable es que haga referencia a las tribus Zaqif y Hawazin, contra las cuales el Mensajero de Dios, la paz y las bendiciones sean con él, tuvo que luchar tras la Conquista de La Meca para detener sus ataques. [12] El versÃculo menciona la lealtad que los cerca de 1.400-1.500 creyentes juraron al Mensajero, la paz y las bendiciones sean con él, en Judaybiya. Cuando los rumores que afirmaban que ‘Uzman ibn Affan —quien habÃa sido enviado a La Meca para negociar la intención de los musulmanes de efectuar la Peregrinación Menor— habÃa sido asesinado empezaron a circular, el Mensajero de Dios instó a los creyentes en su compañÃa a que le juraran lealtad y juraran defenderse a sà mismos a pesar de la posibilidad de que puedan caer muertos. HabÃan venido con la intención de visitar la Kaba y efectuar la Peregrinación Menor. Sin embargo, cuando se encontraron con la reacción inesperada y sentÃan que su causa se hallaba bajo una gran amenaza, se unieron alrededor del Mensajero, la paz y las bendiciones sean con él, como si de un solo cuerpo se tratase. No tenÃan otra intención que no fuera la de servir a la causa de Dios para ganar Su aprobación y complacencia. Dios estuvo complacido con la pureza de intenciones y la fidelidad en sus corazones. Asà pues, Él los favoreció con una victoria en un futuro próximo: es decir, la conquista de Jaybar y abundantes botines de guerra. [13] Los abundantes botines de guerra prometidos son los botines que los musulmanes habrÃan de adquirir en las batallas que tuvieron que luchar después de la Batalla de Jaybar. [14] La recompensa actual concedida a los musulmanes no es sino los botines de guerra que adquirieron en la Batalla de Jaybar. [15] Este camino es el que se indica en (4:141): …y Dios nunca permitirá a los incrédulos encontrar un camino (de triunfo) sobre los (verdaderos) creyentes, y en (3:139):…seréis siempre superiores si sois (verdaderos) creyentes. [16] Esta victoria es la que acaeció cuando los habitantes de La Meca no pudieron hacer nada a los musulmanes que habÃan venido para la Peregrinación Menor, y regresaron sanos y salvos junto a sus familias, a pesar de las expectativas de los hipócritas. Asimismo, los habitantes de La Meca tuvieron que reconocer a Medina como una ciudad-estado semejante a la suya, y los musulmanes aseguraron la Peregrinación Menor para el año siguiente. La tregua firmada también les preparó el terreno para comunicar el Islam en circunstancias de paz y, en consecuencia, numerosas personas se convirtieron. Todos estos progresos terminaron dos años más tarde, en la Conquista de La Meca, la decisiva victoria sin derramamiento de sangre del Islam. [17] Para esta visión, véase la nota 1 en esta sura. [18] Si Dios quiere, posee tres significados aquÃ: Vuestra entrada en la Mezquita Sagrada, como el resto de los acontecimientos en el Universo y en vuestras vidas, ocurrirá por Voluntad de Dios, no por tu voluntad o la de los politeÃstas de La Meca. Asà pues, no preguntéis al Mensajero, la paz y las bendiciones sean con él, por qué a vosotros no se os ha permitido entrar este año. El versÃculo nos enseña que lo que pensamos o hemos decidido hacer en el futuro, debemos referirlo siempre a la Voluntad de Dios y decir: «Nosotros haremos o intentaremos hacerlo si es la Voluntad de Dios» (Véase la sura 18:23). Algunos pueden morir antes de su momento para entrar en la Mezquita o no podrán unirse a los musulmanes que irán a visitarla. [19] Durante la Peregrinación, los hombres afeitan sus cabezas totalmente o se cortan el pelo como señal del cumplimiento de la Peregrinación, ya sea la mayor o la menor. Tener las cabezas afeitadas es más gratificante. Las mujeres, por su parte, tienen solamente algo de su pelo cortado. Asà pues esta declaración significa que los musulmanes cumplirán en suma seguridad la Peregrinación menor y la visión del Mensajero se hará realidad. [20] Esta victoria debe ser el Tratado de Judaybiya, que demostró ser finalmente una victoria manifiesta. (Véase anteriormente, el versÃculo 1, nota 1.) [21] Para una explicación más detallada, véase la sura 9:33, nota 9. [22] Es decir, el hecho de que son creyentes se puede discernir en sus caras. Su fe se refleja en su estilo de vida y en su aspecto exterior, incluyendo especialmente sus rostros. [23] Aunque es difÃcil encontrar estas descripciones en las versiones actuales de la Tora y del Evangelio, las citas siguientes demuestran que existieron definitivamente en sus originales: Dijo: El Señor vino del SinaÃ, brilló para ellos desde SeÃr; resplandeció desde el monte Parán. Con él las mirÃadas de Cadés, Ley de fuego en su diestra para ellos. Tú que amas a los antepasados, todos los santos están en tu mano. Y ellos, postrados a tus pies, cargados están de tus palabras (Deuteronomio, 33:2-3). También decÃa: «El Reino de Dios es como un hombre que echa el grano en la tierra; duerma o se levante, de noche o de dÃa, el grano brota y crece, sin que él sepa cómo. La tierra da el fruto por sà misma; primero hierba, luego espiga, después trigo abundante en la espiga. Y cuando el fruto lo admite, enseguida se le mete la hoz, porque ha llegado la siega». DecÃa también: «¿Con qué compararemos el Reino de Dios o con qué parábola lo expondremos? Es como un grano de mostaza que, cuando se siembra en la tierra, es más pequeña que cualquier semilla que se siembra en la tierra; pero una vez sembrada, crece y se hace mayor que todas las hortalizas y echa ramas tan grandes que las aves del cielo anidan a su sombra». Y les anunciaba la Palabra con muchas parábolas como éstas, según podÃan entenderle (Marcos, 4:26-33) |
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