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Sura 76 Al-Insan (El Ser Humano) | Sura 76 Al-Insan (El Ser Humano) |
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| escrito por Ali Ünal | |
| 21.08.2009 | |
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PerÃodo de La Meca Esta sura que consta de 31 versÃculos fue revelada en La Meca y adquiere su nombre de la palabra al-insan («el ser humano»), que aparece en el primer versÃculo. Trata sobre la perfección humana, las virtudes de los buenos creyentes y la recompensa que obtendrán en el Más Allá. Asimismo contiene un consejo para el Mensajero, la paz y las bendiciones sean con él, y por lo tanto para los creyentes dedicados a su causa. En el Nombre de Dios, el Misericordioso, el Compasivo. 1. ¿Pasó (—y sin duda pasó—) sobre el ser humano un perÃodo de tiempo en el cual no era sino una cosa no mencionada y recordada (como ser humano)?[1] 2. Sin duda alguna hemos creado al ser humano de una pequeña cantidad de fluidos mezclados, trasladándolo de un estado a otro, y (finalmente) le hemos hecho aquel que oye y ve (para que pueda oÃr el Mensaje de Dios y contemplar Sus signos). 3. Y le hemos mostrado el camino recto, tanto si se muestra agradecido (y siga este camino) como si es desagradecido (y sigue el camino opuesto al recto)[2]. 4. En verdad hemos preparado para los incrédulos desagradecidos cadenas, grilletes y un Fuego. 5. Los virtuosos y devotos sin duda beberán de una copa con vino celestial aderezado con aditivos celestiales. 6. Una fuente de la cual los siervos (virtuosos y devotos) de Dios beberán (hasta saciarse), haciendo que brote abundantemente[3]. 7. (Ellos son los que) cumplen con el voto (las promesas y las responsabilidades que emprenden), y los que temen un DÃa cuyo mal es amplio y abarcador (a todo aquel lo merezca). 8. Dan comida, a pesar de lo grande que sea su necesidad por ella, con placer a los indigentes, los huérfanos y los cautivos, (diciendo)[4] 9. «Os alimentamos tan solo por Dios; no deseamos de vosotros ni recompensa ni agradecimiento (deseamos sólo la aceptación de Dios). 10. En verdad tenemos miedo de un DÃa de nuestro Señor, (un DÃa) amenazador y severo (hacia los culpables)». 11. Asà que Dios sin duda los protegerá del mal de ese DÃa y les permitirá encontrar brillo y alegrÃa. 12. Él los recompensará por todo lo que soportaron: un JardÃn (del ParaÃso) y vestimentas de seda. 13. Reclinándose allà en sus tronos. No encontrarán ni el calor (ardiente) del Sol ni frÃo severo. 14. Y su sombra caerá sobre ellos, y sus racimos de frutas colgarán bajo, a su alcance. 15. Y se les servirá con vasijas de plata y copas como el cristal. 16. Claras como el cristal, elaboradas de plata —deciden la medida de la bebida (como desean)—.[5] 17. Y allà se les dará para beber una copa aromatizada con jengibre (del ParaÃso). 18. (Llenada en) una fuente de allà llamada Salsabil (mientras fluye suave y continuamente como desean). 19. Dan vueltas a su alrededor jóvenes de perpetua lozanÃa[6]; cuando los veas creerás que son perlas esparcidas. 20. Y dondequiera que mires allÃ, verás una delicia inimaginable y un gran reino. 21. Sobre estos (siervos) habrán prendas verdes de fina seda y brocado, y estarán embellecidos con brazaletes de plata,[7] y su Señor los favorecerá con el servicio de una bebida pura: 22. «Esto es lo que ha sido (preparado) para vosotros como una recompensa, y vuestro esfuerzo ha sido reconocido y aceptado». 23. Somos Nosotros Quienes te envÃan el Corán a ti (Oh Mensajero) por partes. 24. Asà que espera pacientemente el juicio de tu Señor, y no le prestes atención a (los deseos y caprichos de) ninguno de ellos porque cada uno es un pecador obstinado o un incrédulo desagradecido. 25. Y recuerda y menciona el Nombre de tu Señor (en veneración) por la mañana temprano y por la tarde. 26. Y durante parte de la noche póstrate ante Él, y glorifÃcalo una gran parte de la noche[8]. 27. Aquellos (incrédulos pecadores) aman y prefieren aquello que se da por adelantado (la vida actual y mundana), y descuidan un DÃa doloroso por delante de ellos. 28. Somos Nosotros Quienes los han creado y los hizo firmes en su composición, y siempre que queramos, podemos cambiar por completo su estructura y carácter. 29. Todo esto es una advertencia y un recordatorio, asà que permite a aquel que quiera, tomar un camino hacia su Señor. 30. No podéis querer a menos que Dios quiera[9]. Sin duda Dios es Omnisciente, Omnisapiente. 31. Él admite a quien Su Voluntad dicta en Su misericordia; y con respecto a los malhechores, les ha preparado un castigo doloroso. [1] Esto no significa que el ser humano no existió del todo durante ese perÃodo de tiempo. Más bien, como está implÃcito en el versÃculo 2:28 y se explicó en la nota 27, cada miembro de la humanidad posee alguna clase de existencia en el mundo de los átomos o las partÃculas. En otras palabras, ya que ha sido evidente en el Conocimiento de Dios y determinado por el Destino qué partÃculas entre las innumerables partÃculas del mundo constituirán el cuerpo de esa persona, tales partÃculas, a pesar de estar distribuidas ampliamente en el aire, el agua y la tierra, han sido asignadas mucho tiempo atrás para constituir el cuerpo del individuo en particular, aunque ese individuo no fuera conocido o mencionado como (un) ser humano. La humanidad es el fruto del Ãrbol de la Creación y por lo tanto contenÃa su semilla. Asà pues, el Ãrbol de la Creación se ha originado de la semilla de la humanidad. En otras palabras, tal y como un árbol es la forma crecida o desarrollada de su semilla, cada ser humano porta en su cuerpo o en su ser la naturaleza al completo y todos los elementos originales de otras formas de existencia. El significado que una semilla posee con respecto a un árbol, la humanidad lo tiene con respecto al Universo. La ciencia deberÃa concentrarse en este punto mientras investiga de qué manera la vida comenzó sobre la Tierra y cómo se originó la humanidad. [2] Dios ha creado al ser humano con una disposición y capacidad para creer en Dios y seguir Su camino, y lo ha dotado apropiadamente con las facultades necesarias. Esta es Su guÃa basada en Su creación u originada en ésta, como se señaló en 30:30: Asà que permanece firme con todo tu ser en la Religión (del Islam) como alguien de fe pura (libre de incredulidad, politeÃsmo e hipocresÃa). Éste es el patrón original perteneciente a Dios en el cual ha originado al ser humano. Ningún cambio puede haber en la creación de Dios. Ésta es la Religión siempre verdadera y recta, pero la mayorÃa de la gente no lo saben. (Véase asimismo el Apéndice 13). Por Su especial compasión, también envió Mensajeros y les mostró Su camino. Además de eso, facilitó seguir Su camino a través del carácter y el liderazgo de esos Mensajeros. Declara: Mensajeros (que han sido enviados como) portadores de buenas nuevas y de advertencias, para que la gente no tenga ningún argumento contra Dios después de los Mensajeros (que les han venido). Y Dios es Glorioso poseedor de irresistible poder, Omnisapiente (4:165). Esta es Su demostración de Su camino recto. Sin embargo, ha creado a la humanidad diferente de otras criaturas y la dotó de libre albedrÃo, no obligándola de este modo a elegir y seguir Su camino. La ha dejado a su libre elección —que sea agradecida y elija Su camino, o desagradecida y elija su propio camino—. Pero también ha informado a la humanidad explÃcitamente sobre la consecuencia de sus elecciones. Asà que la humanidad se divide en dos grupos principales después de que la guÃa de Dios le es transmitida: los que aceptan y siguen la guÃa de Dios, y los que la rechazan. Cada uno será tratado en el Más Allá según su elección. Sin embargo, hay otro grupo creado de aquellos a quienes la GuÃa Divina no les ha sido transmitida o que no han sido capaces de encontrarla debido a ciertas circunstancias. Son los que se mencionan en 4:98-99: A excepción de los verdaderamente oprimidos entre los hombres, mujeres y niños que carecen de medio y guÃa en el camino (para emigrar, incluido aquellos que durante sus vidas no han tenido medios para ser guiados a la fe). En cuanto a ellos (si sus circunstancias no cambian, se espera que) Dios no les hará responsables y les perdonará. En verdad, Dios es el Único Quien perdona en gran medida, Indulgente. Dios los tratará en el Más Allá como Su Voluntad disponga. Sin embargo, se espera en gran medida que no castigue en particular a aquellos que están entre ellos que creen en Dios y no oprimen a los demás y no cometen ciertos pecados capitales como por ejemplo el asesinato, el adulterio y la usurpación de los derechos de los demás, los cuales son aborrecibles para la consciencia humana. [3] Los últimos dos versÃculos pueden ser considerados junto con 37:45-47; 47:15, y 56:18-19. [4] Esta virtud es esencial y común a la benevolencia y la verdadera piedad. Véase 2:177; 3:92. [5] Es decir, allà habrá para ellos todo lo que desean y en la Presencia de Dios aún hay más (50:35). [6] Sobre estos jóvenes, véase la sura 56, nota 3. [7] Sobre estas vestimentas y brazaletes, véase la sura 18, nota 18. [8] En numerosos versÃculos (por ejemplo; 11:114; 17:78; 20:130), el Corán ordena mencionar a Dios o Su Nombre, glorificándolo, y postrándose ante Él. Estas órdenes son generalmente entendidas e interpretadas como la Oración prescrita llevada a cabo para y por Dios. Por consiguiente, en los últimos dos versÃculos de esta sura, se ordena mencionar Su Nombre por la mañana temprano (la Oración del Amanecer), y desde el mediodÃa hasta la noche (Oración del MediodÃa/de la Tarde). Y ordena postrarse ante Él durante parte de la noche (Oración del Atardecer, Oración de la Noche), y glorificándolo una gran parte de la noche (Oración de Tahayyud). Cinco Oraciones diarias fueron prescritas durante la Ascensión en el decimoprimer año del perÃodo de La Meca del Islam. Hasta entonces, como se entiende de los versÃculos relevantes, la Oración se realizaba tres veces —por la mañana antes de la salida del sol, en cualquier momento desde el mediodÃa hasta el atardecer, y en el primer perÃodo de la noche—. A la Oración de Tahayyud (la Oración en la segunda parte de la noche antes del amanecer) también se le hizo hincapié. Entender el acto de mencionar el Nombre de nuestro Señor queriendo indicar la Oración de la Mañana y la Tarde, y la postración significando la Oración del primer perÃodo de la noche, y la glorificación como la Oración de Tahayyud puede indicar que deberÃamos prolongar qira’ah (la recitación del Corán) en las Oraciones de la Mañana y el MediodÃa/la Tarde, esa postración es más importante en las Oraciones del Atardecer y de la Noche, y la alabanza en la Oración de Tahayyud. Dios es el Más Sabio. [9] Para el significado de esta declaración y la relación entre la Voluntad absoluta de Dios y el libre albedrÃo del ser humano, véase la sura 2, notas 10, 23; la sura 3, nota 30; la sura 4, nota 18; sura 6, nota 9; sura 11, nota 1; y nota 2 en esta sura, asà como el Apéndice 7. Resumamos lo que se ha dicho hasta aquÃ: La Voluntad de Dios es absoluta y abarca el libre albedrÃo humano. Desde una perspectiva, la Voluntad Divina es idéntica al Conocimiento Divino. Dios sabe (de antemano) lo que las personas harán libremente y todo lo que llevan a cabo está dentro del Conocimiento de Dios. Las acciones de la humanidad están dentro del Conocimiento y SabidurÃa de Dios. Es decir, para que su voluntad sea una causa de sus actos, la SabidurÃa abarcadora de Dios posee a su vez una parte en ella. Este versÃculo que termina mencionando a Dios como Omnisciente y Omnisapiente, señala este hecho. Es Dios Quien ha dotado a la humanidad con el libre albedrÃo, y la humanidad siempre necesita a Dios para ser capaz de emplear su libre albedrÃo y lograr lo que quiere. Dios ha diseñado la vida humana y establecido la realidad de los actos y todo lo que una persona afronta como consecuencia de sus actos. Nadie puede ir más allá de este designio abarcador. Dios nunca obliga a una persona a que haga un acto en particular; la experiencia humana de la libre elección de sus actos es absolutamente real, y asà debe ser, pues todos son responsables de sus acciones. |
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