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Sura 41 Fussilat (Claramente explicado) PDF Imprimir E-Mail
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escrito por Ali Ünal   
21.08.2009

Período de La Meca

Esta sura que consta de 54 versículos fue revelada en La Meca después de la conversión de Hamza, el tío del Profeta, y antes de la conversión de ‘Umar, que Dios esté complacido con ambos. Adquiere su título de la palabra fussilat en el tercer versículo, que significa «dispuesto en orden y claramente explicado». También se llama Ha-Mim Saydah, significando «la postración de Ha-Mim». Menciona algunos atributos del Corán y algunos de los propósitos de su revelación. También describe la naturaleza de la Misión Profética y la Revelación. Llama la atención a las pruebas de la Unidad Divina en el Universo, el final trágico de alguna gente de antaño que negó la Revelación de Dios, y las recompensas concedidas a los creyentes.

En el Nombre de Dios, el Misericordioso, el Compasivo.

1. Ha. Mim.

2. (Este es) el Libro que se envía en partes por el Misericordioso (Quien abraza a todos los seres con Su Misericordia), el Compasivo (Quien tiene misericordia especial para los creyentes):

3. Un Libro cuyos mensajes han sido claramente explicados y aclarados, y cuyos versículos están en secuencia ordenada; un Corán (Recitación) en árabe para una gente que tiene conocimiento (y así puede apreciar excelencia en el uso de la lengua);

4. (Siendo enviado) como un portador de buenas nuevas (de la recompensa por la fe y la rectitud); y un advertidor (contra las consecuencias del extravío)[1]. Sin embargo la mayoría (de la gente de La Meca) se aparta, y no presta atención a ello (siendo reacia por dentro, y sorda a su excelencia).

5. Dicen: «Nuestros corazones están envueltos en cubiertas contra aquello a lo que nos llamas, y en nuestros oídos se da pesadez, y entre nosotros y tú se da un velo. Así que toma medidas (por ejemplo lo que está en tu poder), como tomamos medidas (tal como lo que queramos)».

6. Di: «Soy solamente un mortal como vosotros. Pero se me ha revelado que vuestro Dios es el Uno y Único Dios. Así pues seguid el camino recto hacia Él (en creencia y obediencia correctas), y pedid Su perdón (por vuestros pecados)». ¡Pobre de aquellos que atribuyen copartícipes (a Él),

7. Aquellos que no gastan de su riqueza (como limosna para los pobres y necesitados), y que son incrédulos en el Más Allá!

8. Pero aquellos que creen y hacen actos buenos y rectos, sin duda para ellos se da una recompensa, constante y sin medida».

9. Di: «¿Es que (atribuís copartícipes a Él y, por lo tanto,) no creéis en Aquel Quien ha creado la Tierra en dos días[2], y (a causa de esa incredulidad) atribuís rivales a Él (como deidades, señores y objetos de adoración)?». Ése es el Señor de los mundos.

10. Ha fijado en ella (la Tierra) montañas firmes que se elevan por encima de ella, y ha concedido bendiciones allí, y ha determinado sus provisiones en la medida debida (para que sea obtenida) en cuatro períodos, de una manera para satisfacer las necesidades vitales de todas las cosas y los seres, que piden su provisión de Él.

11. Y ha dirigido (Su Conocimiento, Voluntad, Poder y Favor) al Cielo cuando estaba como una nube (de gases), y ha ordenado al Cielo y la Tierra, «¡Venid ambos, voluntariamente o a la fuerza!». Dijeron: «Hemos venido a obedecer voluntariamente[3]».

12. Así que Él ha dado forma (a las nubes de elementos gaseosos que en aquel entonces existieron en lugar del cielo) siete cielos en dos días, e inspiró en cada cielo sus tareas. Y adornamos el cielo más bajo (el cielo del mundo) con las lámparas (estrellas), y guardamos (contra cada diablo que intentaría robar la información de Lo Oculto de los ángeles)[4]. Esta es la determinación medida del Glorioso poseedor de poder irresistible, el Omnisciente[5].

13. Si se apartan en aversión, di (a ellos): «Os he advertido de un castigo que sobreviene como el relámpago (que les sobrevino a las tribus) de Ad y Zamud».

14. Cuando los Mensajeros (enviados a cada una de las tribus) vinieron a ellos (con todas las pruebas de la verdad) de todas las maneras, predicando: «¡Venerad tan sólo a Dios!» dijeron: «Si hubiera deseado nuestro Señor (enviarnos Mensajeros para advertirnos), sin duda habría enviado ángeles. Así que no creemos en lo que (afirmáis que) ha sido enviado con vosotros».

15. Ahora, en cuanto a los de ‘Ad: Actuaron con arrogancia y de manera opresiva en el país contra todo derecho, y dijeron: «¿Quién puede ser superior a nosotros en poder?». ¿Acaso no han visto que Dios, Quien los creó, es superior a ellos en poder? Y persistieron en rechazar Nuestras señales y Revelaciones manifiestas.

16. Así enviamos sobre ellos un furioso huracán durante días de desastre, y así les hicimos probar el castigo de ignominia en la vida de este mundo, mientras que el castigo del Más Allá es más humillante. Y no serán ayudados (para evitarlo).

17. En cuanto a (la tribu de) Zamud: Les demostramos (el camino recto de) la guía, pero prefirieron la ceguera frente a la guía. Así que entonces el castigo de humillación como el relámpago los agarró por lo que estuvieron ganando para sí mismos.

18. Y salvamos a aquellos que creyeron y quienes, sintiendo el temor reverencial a Dios y venerándole a Él, evitaron habitualmente pecar.

19. Y (recuerda) el día cuando los enemigos de Dios serán levantados (de sus tumbas) y reunidos por el Fuego: se les conducirá (al emplazamiento del ajuste de cuentas) en filas,

20. Cuando llegan allí, sus oídos, y sus ojos, y sus pieles atestiguarán en contra de ellos en cuanto a todo lo que hicieron de manera habitual.

21. Preguntarán a sus pieles, «¿Por qué habéis atestiguado en contra de nosotros?». Contestarán: «Dios Quien hace a todo hablar nos ha hecho hablar[6]». Es Quien ha creado a vosotros al principio, y a Quien todos seréis retornados.

22. No intentasteis velaros (mientras estabais cometiendo pecados) sin tener en cuenta que vuestros oídos, o vuestros ojos, o vuestras pieles un día atestiguarían en contra de vosotros. Además, creísteis que Dios no sabía la mayor parte de lo que hicisteis de manera habitual[7].

23. Es esa suposición vuestra que abrigasteis sobre vuestro Señor que os hizo caer en la perdición, y así fuisteis de entre los perdedores.

24. Si lo aguantan (o no lo aguantan), todavía el Fuego será una morada eterna para ellos. Si piden un favor (para salvarse de él, o no lo piden), todavía no son de aquellos que serán favorecidos (y salvados).

25. (A cambio de su acto de preferir la incredulidad y pecaminosidad a la creencia y piedad) les hemos asignado camaradas (de carácter satánico, no honrado) que embellecen sus (actos) anteriores y sus (intenciones) actuales para que les parezcan atrayentes a ellos. Y la palabra (la condena del castigo que sobrevino) sobre las comunidades de los genios y el ser humano antes de ellos (quienes fueron santurrones de la misma manera) también les sobrevino. Sin duda son los perdedores.

26. Aquellos que no creen dicen: «No escuchéis este Corán, y haced ruido (durante su recitación) de modo que podáis prevalecer sobre él».

27. Pero haremos sin duda a aquellos que no crean probar un severo castigo, y sin duda les recompensaremos por lo peor de lo que suelen hacer[8].

28. Esta es la recompensa de los enemigos de Dios: el Fuego. Allí tendrán la morada eterna, como recompensa meritoria por rechazar obstinadamente Nuestras señales y Revelaciones.

29. Aquellos que no creen dirán (al entrar en el Fuego): «¡Señor nuestro! ¡Demuéstranos a aquellos de los genios y del ser humano que nos han extraviado, de modo que podamos pisotearlos, y serán de los más humillados!».

30. En cuanto a aquellos que dicen, «Nuestro Señor es Dios», y después siguen el Camino Recto (en su creencia, pensamiento, y actos) sin desviación, los ángeles descienden sobre ellos de vez en cuando (en el mundo, como camaradas protectores, y en el Más Allá, con el mensaje): «No temáis ni os aflijáis, sino regocijaros por las buenas nuevas del Paraíso que os ha sido prometido.

31. Somos vuestros camaradas y ayudantes que tienen buenas intenciones para con vosotros en el Más Allá, así como lo hemos sido en la vida del mundo. Vosotros tendréis allí todo cuanto vuestras almas deseen, y vosotros tendréis allí todo aquello que deseéis.

32. Un regalo de bienvenida por parte de Aquel Indulgente, Compasivo»[9].

33. ¿Quién es mejor en discurso que aquel que llama a Dios y hace actos buenos y rectos, y dice: «No cabe duda de que soy de los musulmanes (sometidos completamente a Él)?».

34. La bondad y la maldad nunca pueden ser iguales. Rechaza el mal de la manera más buena (o mejor)[10]. A continuación contempla: aquel entre el cual y tú había enemistad se ha convertido en un amigo íntimo.

35. Y no se permite a nadie alcanzarlo (tal gran virtud) salvo aquellos que sean pacientes (en las adversidades y frente a las tentaciones de sus almas y Satanás), y no se permite a nadie lograrlo salvo aquellos quienes tienen una gran parte en perfecciones y virtudes humanas.

36. Y si una instigación de Satanás te solivianta (mientras llevas a cabo tu misión, durante tu veneración o en el transcurso de tu vida cotidiana), busca refugio en Dios. Él es Aquél Quien todo lo Oye, Omnisciente.

37. Y la noche y el día, y el Sol y la Luna (todos los fenómenos y objetos que vosotros contempláis en el Universo) se hallan entre Sus señales (que dirigen a Su Unidad absoluta). No os postréis en adoración al Sol o a la Luna, sino postraos en veneración a Dios, Quien los ha creado, si es en verdad Aquel a Quien vosotros veneráis.

38. Si son demasiado arrogantes (como para venerar únicamente a Dios), es un hecho que aquellos que se hallan en Presencia de tu Señor (los ángeles y Sus siervos sinceros de entre la humanidad así como los genios), Le glorifican únicamente a Él de noche y de día, y son incansables (en esto).

39. Y entre Sus señales se halla esto: vosotros veis la Tierra quieta y árida; pero cuando Nosotros hacemos descender el agua sobre ella, se mueve y se hincha (con vida). Aquél Quien la revivifica es sin duda alguna el Único Quien resucitará a los muertos. Sin lugar a dudas Él posee pleno poder sobre todas las cosas.

40. No cabe duda de que aquellos que se desvían del camino recto en relación con Nuestras señales (en naturaleza y vida) y Revelaciones[11] no se ocultan de Nosotros. ¿Quién se encuentra en un estado mejor, aquel que es arrojado al Fuego del Infierno, o aquel que llegue seguro en el Día de la Resurrección? Haced lo que os plazca, sin duda alguna Él contempla bien todo lo que vosotros hacéis.

41. Aquellos que no creen en este Recordatorio (el Corán) cuando viene a ellos (se hallan entre aquellos que serán arrojados al Fuego del Infierno). Pues, sin duda alguna, es un Libro glorioso, invencible.

42. La falsedad jamás puede tener acceso al mismo, ya sea por delante o por detrás (ya sea por los argumentos y talantes fundamentados en las filosofías modernas, o por ataques del pasado basados en Escrituras anteriores)[12]; (es) el Libro que se ha hecho descender en partes por parte del Omnisapiente, Digno de Alabanza (a Quien toda la alabanza y la gratitud pertenecen).

43. Lo que se te dice (¡Oh Mensajero!) no es sino aquello que les fue dicho (por los incrédulos) a los Mensajeros anteriores a ti. Tu Señor es en verdad Aquel Quien dispone indulgencia, y Quien dispone la dolorosa pena merecida.

44. Si hubiéramos hecho que fuera un Corán en lengua extranjera, ellos (quienes ahora lo rechazan) habrían dicho sin duda alguna: «¡Si tan sólo sus mensajes hubiesen sido claramente explicados y aclarados! ¿Por qué una lengua extranjera, y un árabe (para hablarla a los árabes)?». Di: «(No es un Libro cuyo poder o propósito sea reducido por una lengua). Para aquellos que creen, es una guía y curación (para sus corazones y mentes, y todos sus sentidos). Pero en cuanto a aquellos que no creen, en sus oídos se da la pesadez, y es imperceptible a ellos. Ellos son (como aquellos que están siendo) llamados desde lejos (por lo que la llamada no alcanza su oído y su vista).

45. Sin duda alguna, Nosotros concedimos a Moisés el Libro, y los puntos de vista discrepantes surgieron acerca del mismo (tal y como tu pueblo, Oh Mensajero, pronuncia diversas cosas concernientes al Libro que te estamos revelando). Si no hubiera sido por un decreto ya emitido por Tu Señor (que pospone el dictamen final y decisivo hasta un plazo de tiempo determinado), habría sido juzgado en verdad entre ellos[13]. Ellos se hallan (sin embargo) en dudosa incertidumbre sobre él (sobre el Corán y su actitud respecto al mismo).

46. Todo aquel que lleva a cabo actos buenos y rectos, lo hace por el bien de su propia alma; y todo aquel que comete el mal, lo hace en perjuicio de sí mismo. Tu Señor nunca es injusto con Sus siervos en lo más mínimo.

47. A Él solamente se refiere el conocimiento de la Última Hora. Y ningún fruto surge de sus envolturas, y ninguna hembra queda encinta o da a luz, si no es con Su conocimiento. Y en el Día en el que Él les convocará: «¿Dónde están ahora aquellos (que vosotros afirmasteis y proclamasteis como) copartícipes Míos?», no cabe duda que dirán: «Proclamamos ante Ti que no hay ninguno entre nosotros que pueda atestiguar (esa afirmación falsa)».

48. Y aquellos que (adoptaron como deidades e) invocaron con anterioridad les fallarán sin duda alguna; así sabrán a ciencia cierta que no hay escapatoria para ellos.

49. El ser humano nunca se cansa de pedir (lo que él presume es) su propio bien, pero si el mal le sobreviene, entonces pierde toda la esperanza y se descorazona[14].

50. Y, en verdad, si (por Nuestra Gracia) le permitimos experimentar una misericordia de Nosotros después de que le haya sobrevenido una desgracia, él dice sin duda alguna: «Esto es tan sólo mi merecido (y puedo disponer del mismo como me plazca), y no pienso que acontecerá la Última Hora (por lo que habría de ser llamado a rendir cuentas por ello). Aún en el caso de que (acontezca, y) deba ser retornado mi Señor, hallaré sin duda alguna junto a Él lo mejor (porque considero que siempre soy merecedor de lo mejor)». Sin duda, haremos que aquellos que no creen entiendan todo lo que hacen (y los llamaremos para rendir cuentas), y sin duda, haremos que prueben un castigo riguroso.

51. Cuando concedemos favores al ser humano, éste se retira y se aparta (de su Señor); y cuando el mal le sobreviene, entonces recurre a prolongadas súplicas.

52. Di: «Dime, si (el Corán) es de Dios, y después de (saber) que no habéis creído en él, entonces, ¿quién se halla más extraviado que aquel que se encuentra en una profunda disidencia (separándose de la verdad)?».

53. Les demostraremos Nuestras señales manifiestas (pruebas) en los horizontes del Universo y dentro de sí mismos, hasta que les será patente que (el Corán) es sin duda alguna la verdad[15]. ¿Acaso no es suficiente (como prueba) que tu Señor es testigo sobre todas las cosas (del mismo modo que a Él lo atestiguan todas las cosas)?[16]

54. ¡Cuidado! Se hallan en duda (intencionada) acerca del encuentro con Dios (porque vanamente esperan escaparse de rendir cuentas por sus actos y, por lo tanto, rechazan creer en el Corán). ¡Cuidado! Él es Aquel Quien abarca todas las cosas (en Su Conocimiento y Poder).


[1] Los versículos del 2 al 4 mencionan algunos atributos del Corán, como los siguientes:

(1) No puede ser imitado. (2) Es un Libro. (3) Ha sido enviado en partes. (4) Además de sus otros atributos, la Misericordia y la Compasión de Dios se reflejan en el Corán y, por lo tanto, es una misericordia para toda la creación y especialmente para los creyentes. (5) Sus versículos están dispuestos en orden sin ninguna confusión y claramente explicados. (6) Es un Libro que es y debe ser recitado verdaderamente. (7) Está en árabe y, por lo tanto, el árabe es un aspecto esencial de él. (8) Especialmente aquella gente que tiene suficiente conocimiento de la lengua puede distinguir fácilmente sus aspectos como un Libro. (9) Da buenas nuevas de un futuro brillante y una felicidad eterna a aquellos que creen y hacen actos buenos y rectos. (10) Advierte a los extraviados contra las consecuencias de su camino (Suat Yıldırım, pág.476).

La revelación del Corán en árabe no es incompatible con su mensaje universal. Fue en La Meca en el período inicial de su misión donde el Mensajero de Dios, la paz sea con él, declaró que su mensaje estaba predestinado a todo el mundo: «¡Oh seres humanos! Con toda certeza, soy para todos vosotros el Mensajero de Dios, a Quien pertenece la soberanía de los Cielos y de la Tierra» (7:158); Di: «Dios, testigo entre yo y vosotros. Y a mí me ha sido revelado este Corán para así advertiros a vosotros y a quienquiera que le llegue» (6:19).

[2] Según lo indicado en la sura 7, nota 11, el concepto de día (yawm) en el Corán es una unidad relativa de tiempo. Así que puede significar aquí dos etapas o épocas, una que se refiere a la separación primitiva de la materia de la creación en el Cielo y la Tierra (21:30), y la otra, a la formación de la Tierra y a prepararla para la vida (la sura 13:3; la sura 79:30-33).

[3] Algunos investigadores modernos (por ejemplo, Nurbaki, págs.13-24) entienden de este versículo lo siguiente:

El Corán señala que hay una cierta dificultad en la cooperación entre la Tierra y el cielo. Como se sabe, las moléculas y los átomos en la atmósfera intentan escaparse al espacio mientras que la Tierra intenta atraerlos y mantenerlos. Para la formación de una atmósfera, los movimientos que conducen a la fuerza de las moléculas que se escapan tienen que ser compensados por la fuerza de la gravedad de la Tierra. Esto es una condición casi imposible de cumplir. Desde el punto de vista de la geofísica, estas condiciones extremadamente difíciles requieren el mantenimiento de tres tipos importantes de equilibrio: (i) la temperatura atmosférica, (ii) la fuerza de la gravedad proporcionada por parte de la Tierra, y (iii) no violación de este equilibrio por varias energías radiantes que llegan del espacio. El Corán expresa todos estos hechos con las frases, ¡Venid ambos, voluntariamente o a la fuerza! Dijeron: «Hemos venido a obedecer voluntariamente». Que las condiciones casi imposibles han sido cumplidas solamente por el Poder de Dios es indicado por la frase anterior.

[4] Para una explicación, véase la sura 15:16-18, nota 5; la sura 37:6-7, nota 3; la sura 67:5, nota 4.

[5] Para la creación de los Cielos y de la Tierra, y el significado de los siete cielos, véase la sura 2:29, nota 28.

[6] Según lo señalado en el versículo La morada del Más Allá está verdaderamente viva (29:64), y según lo explicado en la nota 4 de la sura 25:12, el Corán declara que todas las cosas en la Morada del Más Allá estarán vivas. Así que cada parte del ser humano atestiguará a su favor o en su contra. La restricción del testimonio a la piel en el versículo 21 es porque la piel es la frontera entre una criatura viva y el mundo alrededor de ella; es también el punto de contacto físico entre la criatura y otras criaturas y el mundo. Por lo tanto, es el lugar de todo el contacto, ya sea bueno o malo. Si, según lo implicado aquí, es también el medio donde se registra todo contacto (nosotros sabemos en esta vida solamente los extremos del contacto que dejan cicatrices en la piel), entonces la piel es un testigo ideal.

[7] Diciendo, creísteis que Dios no sabía la mayor parte de lo que hicisteis de manera habitual, en vez de, creísteis que Dios no sabía todo lo que hicisteis de manera habitual, significa que ellos creyeron en Dios como el Ser Supremo con conocimiento, pero actuaron imprudentemente como si no hubieran aceptado que Dios tuviera ningún conocimiento de la mayor parte de lo que solían hacer, o que realmente no creyeron en la naturaleza abarcadora del Conocimiento de Dios.

[8] Lo peor de lo que hacen los incrédulos es ciertamente la incredulidad; así pues antes que nada, Dios los castigará por su incredulidad. El versículo pretende disuadir encarecidamente a los incrédulos.

[9] Puesto que el Paraíso es un lugar de pureza absoluta y aquellos que entren en el mismo lo harán completamente purificados, el Paraíso se hallará repleto de bendiciones puras con las cuales sus residentes se encontrarán completamente satisfechos.

[10] Es decir, rechaza la falsedad con la verdad; no apliques el perjuicio a cambio de perjuicio, y sigue el camino recto adoptando las medidas correctas para lograr un objetivo justo. Este es un principio fundamental de la conducta islámica y de la predicación del Islam. Asimismo, se espera que un individuo musulmán perdone lo que se ha cometido contra él individualmente, y responder de la mejor manera en cuanto a conducta.

[11] La desviación del camino recto en referencia a las señales de Dios en la naturaleza y la vida puede ocurrir de muchas maneras. Por ejemplo, hacer de cualquiera de estas señales —el Sol, la Luna, las estrellas, o cualquier ser humano o genio— un objeto de veneración, o usarlos como un medio de negar a Dios como su Creador y su Soberano, tal y como el acercamiento moderno del materialismo científico lleva a cabo, son dos maneras de desviación. La desviación concerniente a las Revelaciones o las Escrituras Divinas puede también acontecer de numerosas maneras. Algunas de estas maneras se fundamentan en la tergiversación de su significado, abusando de ellas para las ventajas mundanas, efectuando alteraciones en ellas, o interpretándolas arbitrariamente sin basarse en un conocimiento válido.

[12] Said Nursi lo explica de este modo:

Si contempláis el Corán desde un corazón recto, observareis que sus seis lados son tan brillantes y transparentes que ninguna oscuridad y extravío, duda y sospecha, o engaño pueden penetrarlo. Ni asimismo se da una grieta a través de la cual tales cosas podrían infiltrarse en el ámbito de su pureza. Sobre el mismo se halla el sello del aspecto milagroso, debajo se da la prueba y la evidencia, detrás del mismo su punto de apoyo —la pura Revelación Divina—, delante de él se encuentra la felicidad en este mundo y el siguiente, a su derecha la razón humana que se pregunta sobre su verdad y asegura su confirmación, y a su izquierda, se halla la llamada a la conciencia humana para atestiguar su verdad y asegurar su sumisión. En el interior del Corán se da la guía pura del Misericordioso, y en el exterior se da la luz de la fe [Véase The Words, («Las Palabras»), «The 22nd Word», («La 22ª Palabra»), pág. 321].

[13] El decreto en cuestión es el que se encuentra en los versículos 2:36, y 7:24: Habrá para vosotros en la Tierra donde has sido designado ya como vicerregente una morada y provisión hasta un tiempo determinado.

[14] Esto es típico de aquel que no cree en Dios como el Creador de todo lo bueno y malo, y en el Destino Divino. Puesto que tales personas enfocan y dedican su vida mundana a la búsqueda de sus disfrutes, y atribuyen todo a su propio conocimiento y capacidades según la «ley» de la causa y el efecto, cuando sienten que ya no existen más medios de cualquier tipo para lograr algo, pasan a estar completamente desesperadas. En cambio, un creyente nunca pierde la esperanza porque cree que es Dios Quien también crea los medios con los que alcanzar algo, y Él puede crear siempre nuevos medios cuando uno de ellos falle. Los creyentes también saben a ciencia cierta que Dios es el creador de todas las cosas, incluyendo lo bueno y lo malo, y que el mal es un resultado de sus propias preferencias. Por ello, cuando no pueden lograr algo, o piensan que han incurrido en una equivocación en intentar lograrlo, o que Dios no dispone que lo posean porque no es adecuado que lo logren.

[15] Esta oración tiene varias implicaciones, como las siguientes:

Los politeístas de La Meca atestiguarán sin duda alguna que las buenas nuevas del Corán y del Mensajero, la paz y las bendiciones sean con él, para el futuro resultarán verdaderas. A su vez, el resto de los acontecimientos futuros establecerán la verdad del Corán y la llamada del Mensajero, la paz y las bendiciones sean con él, de modo que los incrédulos de La Meca lo confesarán.

Los progresos de las ciencias «naturales» y de las ciencias que estudian la fisiología humana probarán los fundamentos de la fe islámica, especialmente la Existencia y Unidad de Dios. Por lo tanto casi todos los seres humanos tendrán que confesar la verdad del Corán y la Misión Profética del profeta Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él.

Además de las ciencias, la historia futura, a nivel mundial, demostrará patentemente que el Corán es la verdad, y la promesa indicada en la sura 24:55 resultará ser verdad para los creyentes hacia el final de los tiempos, como lo fue para los creyentes durante la época del Mensajero.

[16] Es decir, Dios ve, oye y es consciente de todas las cosas y acontecimientos. Todas las cosas y acontecimientos a su vez dan testimonio de Él como su Creador, Deidad, Señor (Sustentador, Protector), Proveedor y Soberano únicos. En cada cosa y acontecimiento hay obras manifiestas que señalan a Él con Sus Nombres y Atributos. Para aquel cuyo corazón no está inerte o sellado, cuyos ojos no están cegados, y cuyos oídos no se encuentran ensordecidos hacia la verdad debido a los prejuicios, los pecados, las maldades y la arrogancia, Él es más manifiesto que todo lo demás.

 
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