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Sura 40 Al-Mu’min (El creyente) PDF Imprimir E-Mail
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escrito por Ali Ünal   
21.08.2009

Período de La Meca

Esta sura que consta de 85 versículos toma su nombre del versículo 28 que menciona, de entre el clan del Faraón, a un creyente distinguido que apoyó al profeta Moisés, la paz sea con él. La sura también se llama al-Ghafir (Perdonador), el Nombre Divino mencionado en el versículo 3. Fue revelada después de Surat az-Zumar (la sura anterior), cuando los politeístas de La Meca intensificaron sus persecuciones contra los creyentes hasta tal punto que intrigaban para matar al Mensajero de Dios, la paz y las bendiciones sean con él. La sura les reprocha su reacción, que era tan severa como la reacción del Faraón a Moisés, la paz sea con él, y recuerda a ellos y a los creyentes del hecho de que, aunque sea muy severa y dura su reacción al Mensaje Divino, el triunfo de los creyentes es inevitable. La sura también relata finalmente cómo apareció y apoyó a Moisés un creyente importante de entre el clan del Faraón, quien ocultó su fe, en un momento muy crítico.

En el Nombre de Dios, el Misericordioso, el Compasivo.

1. Ha. Mim.

2. (Este es) el Libro que se envía en partes por Dios, el Glorioso poseedor de irresistible poder, el Omnisciente.

3. El Perdonador de pecados, y Aquel Quien acepta el arrepentimiento; sin embargo severo en la retribución, y es ilimitado en Su generosidad. No hay más deidad sino Él. A Él será el retorno[1].

4. Sólo aquellos que no creen obstinadamente discuten sobre las Revelaciones y signos (en la creación, la vida humana, y la historia). Pero que no te engañe su pavoneo por las ciudades con pompa y dominio aparente.

5. Antes de ellos, la gente de Noé negó (las Revelaciones y los signos de Dios), e hicieron lo mismo las comunidades que vinieron después de ellos (y que se han mencionado en el Corán). Cada comunidad conspiró contra el Mensajero enviado a ellos, para capturarlo (después matarle o expulsarle), y ellos lucharon (contra el Mensaje de Dios) con falsedad, para invalidar la verdad; pero luego Yo los agarré, y (contemplad) ¡cómo era Mi retribución!

6. Y así la palabra de su Señor resultó ser verdad contra los incrédulos, que sin duda alguna son los compañeros del Fuego.

7. Aquellos (ángeles) que portan el Trono Supremo (de Dios), y otros alrededor de ello[2] glorifican a su Señor con Su alabanza[3]; y creen en Él (como la Única Deidad, Señor, y Soberano de toda la creación), y piden Su perdón para aquellos (entre Su creación) que creen, diciendo: «¡Señor nuestro! Abarcas todas las cosas con misericordia y conocimiento (teniendo conocimiento perfecto de la necesidad de cada criatura, y contestando esta necesidad con misericordia), así que perdona a aquellos que se arrepienten (de sus pecados) y que siguen Tu camino, y protégelos del castigo del Fuego Ardiente.

8. ¡Señor nuestro! Admítelos en los Jardines de dicha perpetua que les has prometido, y a aquellos que son rectos de entre sus antepasados, y a sus cónyuges, y su descendencia. Sin duda alguna eres el Glorioso poseedor de irresistible poder, Omnisapiente.

9. Y protégelos contra (cometer) actos malvados (y las consecuencias de eso en el Día del Juicio Final). A quien proteges contra los males ese Día, has tenido con toda seguridad misericordia de él; y ese es el triunfo supremo».

10. En cuanto a aquellos que no creen obstinadamente (y mueren incrédulos), se proclama a ellos (mientras están en el Infierno): «La “aversión” de Dios hacia vosotros es mayor que vuestra (actual) aversión hacia vosotros mismos y hacia cada uno (debido a que sois la causa del castigo que sufrís), porque solíais ser llamados a la fe pero constantemente rechazasteis creer[4]».

11. Dirán: «¡Señor nuestro! Nos has hecho morir dos veces, y nos has dado la vida dos veces[5], así que (estamos totalmente convencidos de la verdad de todo lo que nos has informado, y) reconocemos nuestros pecados (de incredulidad). ¿Se da, entonces, alguna manera de salir (de modo que podamos creer y hacer actos buenos y rectos)?».

12. Esto (que os encontráis en el Infierno) es así porque cuando el Único Dios es invocado, rechazáis obstinadamente creer, sin embargo cuando se atribuyen copartícipes a Él, creéis[6]. Entonces (hagáis lo que hagáis), el juicio se encuentra con Dios, Aquel Quien es Excelso, Grande.

13. Él es Quien os demuestra Sus signos (en el Universo así como en vosotros mismos, vuestra vida, y en la historia, que señalan a Su Unidad), y envía provisión para vosotros desde el cielo. Pero nadie reflexiona y es considerado excepto aquellos que (sin tener ningún prejuicio) se tornan a Dios en contrición.

14. Así que (Oh creyentes,) invocad sólo a Dios, siendo sinceros en vuestra fe en Él, y practicando la Religión solamente por Su complacencia, no importa cuán odioso les puede resultar a los incrédulos.

15. Él se halla por encima de todos los grados, Dueño del Trono Supremo. Él transmite el Espíritu (la Revelación que da vida, desde el reino inmaterial) de Su orden a quien Su Voluntad dicta de Sus siervos, para advertir (a los seres conscientes y responsables) del Día de Encuentro (cuando Sus siervos se encontrarán con Él).

16. El Día cuando resucitarán (de la muerte), siendo nada de ellos oculto a Dios. ¿De quién es la Soberanía absoluta ese Día? Es de Dios, el Único, el Irresistible (con dominio absoluto sobre todo lo que existe).

17. En ese Día, cada alma será recompensada por lo que ha ganado; ninguna injusticia (no se hará a nadie) ese Día. Dios es rápido en ajustar cuentas.

18. Adviértelos del Día que se acerca, cuando los corazones llegarán a la garganta, ahogándolos. Los malhechores no tendrán ningún amigo íntimo, ni algún intercesor que se le preste atención.

19. Dios conoce las traiciones de los ojos y todo lo que ocultan los pechos.

20. Dios juzga con la verdad, mientras que aquellos a quienes invocan aparte de Él no juzgan en absoluto. Sin duda Dios es Aquel Quien todo lo Oye, todo lo Ve[7].

21. ¿Nunca han viajado por la Tierra, que puedan ver cómo han acabado aquellos (que no han creído obstinadamente en Nuestras señales) antes de ellos? Tenían más poder que ellos y eran mejores en dejar huellas en la Tierra. Entonces Dios los agarró por sus pecados, y no tenían a nadie para que les protegiera contra Dios.

22. Esto era porque los Mensajeros enviados a ellos les llegaron con pruebas claras de la verdad, pero no creyeron obstinadamente; y así Dios los agarró. Sin lugar a dudas Dios es Sumamente Poderoso y severo castigando.

23. Sin duda enviamos a Moisés con signos claros de Nosotros (incluyendo milagros para apoyarle), y una autoridad manifiesta,

24. Al Faraón, y Haman, y Qorah, pero ellos dijeron: «¡(Este hombre es) un hechicero, un mentiroso!».

25. Cuando les trajo la verdad desde Nuestra Presencia (tan claramente que no podrían negarla), dijeron: «Matad a los hijos de aquellos que creen (y permanecen) junto con él y dejad vivir a sus mujeres (para más humillación y sufrimiento)». Pero la conspiración de los incrédulos seguro que fracasará.

26. El Faraón dijo (a sus dignatarios): «¡Dejadme que mate a Moisés, y dejadlo que llame a su Señor! Temo que altere vuestra religión (sustituyéndola por la suya), o que cause desorden en el país».

27. Moisés dijo: «En verdad que busco refugio en mi Señor, Quien es tu Señor también, de cada arrogante que no cree en el Día del Juicio Final».

28. (Justo en ese momento) un hombre creyente de entre el clan (y el Consejo) del Faraón, quien hasta entonces había ocultado su fe, (se presentó y) dijo: «¿Mataríais a un hombre solamente porque declara: “¡Mi señor es Dios!”, mientras que en realidad él ha venido a vosotros con las pruebas claras de su Señor? Si es un mentiroso, entonces su mentira será (considerada) contra él; pero si es quien dice la verdad (en sus proclamaciones), entonces algo de lo que os amenaza os sobrevendrá. No cabe duda de que Dios no dirige (ni a la verdad ni a cualquier éxito) a quien (traspasando todos los límites) es derrochador (de sus facultades otorgadas por Dios), y mentiroso.

29. ¡Oh mi gente! Disfrutáis del dominio hoy, siendo predominantes en la Tierra; pero ¿quién podría ayudarnos contra el castigo de Dios, si esto nos aconteciera?». El Faraón dijo (a su gente): «Os enseñaría solamente lo que veo (como lo que hace falta realizar), y os guío solamente al camino recto (a seguir)».

30. Pero aquel que creyó dijo: «¡Oh mi gente! Temo en verdad para vosotros un día (del desastre) como el de las comunidades (que, antes de vosotros, también negaron a los Mensajeros enviados a ellos);

31. Como lo que les ha sucedido a la gente de Noé, de ‘Ad, y de Zamud, y otras que vinieron después de ellos; y Dios nunca desea ningún mal para (Sus) siervos.

32. ¡Oh mi gente! Temo en verdad para vosotros el Día de las Llamadas (el Día cuando la gente estará llamando a gritos pidiendo ayuda en vano el uno al otro, y maldiciendo el uno al otro en sufrimiento)[8];

33. El Día cuando vais a (esforzaros en pura desesperación) para dar la vuelta y huir (del Fuego), no teniendo a nadie para protegeros contra (el castigo de) Dios. A quien Dios extravía, no tendrá guía.

34. Y (reflexionad que) José os trajo las verdades manifiestas antes, pero nunca dejasteis de dudar en cuanto a lo que él os trajo. Sin embargo, cuando finalmente murió, dijisteis que Dios ya no enviaría más un Mensajero después de él[9]. Así que Dios desvía a quien (traspasando todos los límites) es derrochador (de sus facultades otorgadas por Dios), constantemente duda (sin razón).

35. Aquellos que obstinadamente discuten sobre los signos y las Revelaciones de Dios sin ninguna autoridad que les haya alcanzado. Es grave y detestable ante Dios y los que creen. Por lo tanto, Dios sella el corazón de cada arrogante tirano».

36. El Faraón dijo: «¡Oh Haman! Constrúyeme una torre elevada de modo que pueda lograr las maneras,

37. Las maneras de (escudriñar) los Cielos, y que pueda echar un vistazo al Dios de Moisés, aunque pienso que sin duda él es un mentiroso». Así le parecían embellecidos sus actos malvados al Faraón, y fue extraviado del camino (recto). Y la intriga del Faraón terminó en nada más que la destrucción.

38. Y aquel quien creyó dijo (continuando sus advertencias): «¡Oh mi gente! Seguidme de modo que pueda dirigiros al camino de la guía recta.

39. ¡Oh mi gente! La vida de este mundo es sólo un disfrute (transitorio), mientras que el Más Allá es en realidad la morada permanente.

40. Quien haga un mal no estará recompensado excepto con el semejante de ello; mientras que quien haga actos buenos y rectos —sea un hombre o una mujer— y es un creyente, tal persona entrará en el Paraíso, siendo proveído allí sin medida.

41. ¡Oh mi gente! ¡Cómo es que me llamáis al Fuego mientras que yo os llamo a la salvación!

42. Me llamáis de modo que no debería creer en Dios y asociarle copartícipes a Él, de los cuales no tengo ningún conocimiento seguro; y yo os llamo al Glorioso poseedor de irresistible poder (Capaz de destruir a quien se rebele contra Él), el Perdonador (Quien perdona a quien se torne a Él en arrepentimiento).

43. Sin duda me llamáis a alguien que no tiene ningún título (para ser llamado) en el mundo, o en el Más Allá; hacia Dios será nuestro retorno, y aquellos que (traspasando todos los límites) son derrochadores (de sus facultades otorgadas por Dios) serán compañeros del Fuego.

44. Pronto recordaréis todo lo que yo os digo ahora. En cuanto a mí, confío mi asunto a Dios (en total sumisión). Sin lugar a duda Dios contempla a Sus siervos bien».

45. Así que Dios lo amparó de los males que intrigaron (contra él)[10], mientras que un castigo más funesto arrolló al clan (la corte y la aristocracia militar) del Faraón:

46. El Fuego: serán expuestos a ello por la mañana y por la tarde; y cuando llega la Última Hora (y el Juicio se establece, se ordena): «Arrojad al clan del Faraón en el castigo más severo[11]».

47. Contempla, cómo discutirán el uno con el otro en el Fuego; así que los débiles (los que obedecieron ciegamente a los líderes de la incredulidad) dirán a aquellos que actuaron con arrogancia y que oprimieron (a otros): «Sin duda éramos vuestros seguidores; ahora pues, ¿podéis librarnos (aunque sea) de una parte del Fuego?».

48. Aquellos que fueron arrogantes (y que oprimieron a otros) dirán: «¡Todos estamos en esto (Fuego)! Dios ha juzgado de hecho entre los siervos (y todo debe enfrentarse a un juicio y llevarse su merecido)».

49. Aquellos que están en el Fuego gritarán a los guardianes del Infierno: «Apelad a vuestro Señor que alivie el castigo para nosotros durante un día (por lo menos)[12] ».

50. (Los guardianes) dirán: «¿No os han llegado los Mensajeros enviados a vosotros con las pruebas claras (de la verdad)?». Dirán, «En verdad que sí». (Los guardianes entonces) dirán: «¡Entonces apelad (como queráis)!». Pero la apelación de los incrédulos seguro que resultará inútil.

51. Con toda certeza, ayudamos a Nuestros Mensajeros, y a aquellos que creen, en la vida de este mundo y el Día en que los Testigos se presentarán (para atestiguar con respecto a la respuesta de la gente a los Mensajeros)[13].

52. El Día cuando sus excusas no servirán de nada a los malhechores, y para ellos se da maldición (eternamente serán excluidos de la misericordia de Dios), y para ellos se da la funesta morada.

53. Con toda certeza, concedimos a Moisés la guía, e hicimos a los Hijos de Israel los herederos del Libro (después de Moisés),

54. Como guía (para todos a seguir en su vida), y un recordatorio (con enseñanza y advertencia) para la gente de discernimiento (entre ellos).

55. Así que ten paciencia (Oh Mensajero, con todo lo que hacen), porque sin lugar a duda la promesa de Dios (que Él ayuda siempre a Sus Mensajeros y a los creyentes) es verdad; y pide perdón por tus pecados[14]; y glorifica a tu Señor con Su alabanza[15] por la tarde y por la mañana.

56. Aquellos que discuten sobre los signos y las Revelaciones de Dios sin ninguna autoridad que les haya alcanzado[16], (hacen así porque) en sus pechos tienen un anhelo de superioridad, la cual no lograrán. Pero refúgiate en Dios (de sus intrigas). Sin duda Él es Aquél Quien todo lo Oye, todo lo Ve.

57. Sin duda la creación de los Cielos y de la Tierra es algo mayor que la creación de la humanidad, pero la mayoría de los seres humanos no saben (esta verdad)[17].

58. No son iguales el ciego y el que puede ver, ni (son iguales) los que creen y hacen actos buenos y rectos, y los malhechores. ¡Apenas reflexionáis y sois considerados!

59. La Última Hora con toda certeza llegará; de eso no cabe duda. Sin embargo, la mayoría de los seres humanos no creen[18].

60. Vuestro Señor ha dicho: «Rogadme a Mí, (y) os contestaré[19]». Aquellos que son demasiado arrogantes para venerarme a Mí entrarán en el Infierno humillados.

61. Él es Quien hizo para vosotros la noche para que podáis descansar en ella y el día para que veáis (y así trabajéis durante el mismo). En realidad, Dios es misericordioso y munificente para los seres humanos, sin embargo la mayoría de ellos no dan gracias.

62. Tal es Dios, vuestro Señor (Aquel Quien os crea, y mantiene y suministra), el Creador de todas las cosas. No hay más deidad sino Él. Entonces, ¿cómo es que os apartasteis de la verdad (y adoptasteis falsas deidades para venerar)?

63. Así es: aquellos que rechazan obstinadamente los signos y las Revelaciones de Dios son apartados de la verdad.

64. Dios es Quien ha hecho la Tierra como una morada fija, y el Cielo un manto, y os ha dado forma y ha perfeccionado vuestras formas, y os provee de cosas puras y sanas. Entonces Bendito y Supremo es Dios, el Señor de los mundos.

65. Él es Viviente; no hay más deidad sino Él. Así que rogadle a Él, siendo sinceros en vuestra fe en Él y practicando la Religión solamente por Él. Toda la alabanza y la gratitud son para Dios, el Señor de los mundos.

66. Di: «Me ha sido prohibido adorar a aquellos que vosotros invocáis aparte de Dios mientras que las pruebas claras (de la verdad) me han llegado de mi Señor, y se me ha ordenado someterme totalmente al Señor de los mundos».

67. Él es Quien os ha creado de la tierra, luego de una gota del líquido (seminal), a continuación de un coágulo adherido (a la pared del útero); luego os trae (al mundo) como un bebé, luego (ordena que) alcanzáis vuestra (edad de) plena fortaleza, después de eso (vivís suficiente tiempo para) envejecerse —aunque hay algunos de vosotros que se les causa morir antes (de llegar a la vejez)— y que alcanzáis un plazo señalado por Él, de modo que podáis razonar y entender (la verdad).

68. Él es Quien da la vida y causa la muerta; y cuando Él decreta que sea algo, Le basta decir «¡Sé!» y es.

69. ¿No has considerado a aquellos que discuten sobre los signos y las Revelaciones de Dios, cómo se apartaron (en diferentes clases de creencia)?

70. Han negado el Libro (el Corán) y todo (de guía y sabiduría) lo que hemos enviado con Nuestros Mensajeros. Así pues, con el tiempo llegarán a saber.

71. Cuando las cadenas están alrededor de sus cuellos, y los grilletes (alrededor de sus piernas). Estarán arrastrados,

72. En el agua hirviente, luego en el Fuego estarán abrasados.

73. Luego se les dirá: «¿Dónde están aquellos a quienes atribuisteis Divinidad (o Señorío, o Soberanía absoluta),

74. Aparte de Dios? (¿Dónde están ahora aquellos cuya ayuda esperabais?)». Dirán: «Nos han fallado; o más bien, no invocábamos ante ninguna cosa (verdadera) (que tuviera parte en Divinidad, o Señorío, o Soberanía absoluta)». Así Dios extravía a los incrédulos (aquellos que desatienden voluntariamente la verdad y rechazan creer en ella).

75. Esto (Su acto de extraviaros y vuestro castigo) es porque vosotros os regocijasteis con arrogancia en la Tierra sin (tener en cuenta los límites del) derecho, y porque actuabais de manera arbitraria en vuestro regocijo.

76. Ahora entrad por las puertas del Infierno para morar allí. ¡Cuán maligna morada es la de aquellos (demasiado) arrogantes (para reconocer la verdad)!

77. Así pues, ten paciencia (Oh Mensajero), porque con toda seguridad la promesa de Dios es verdadera. Si te dejamos ver algo de lo que les hemos prometido, o si te hacemos morir (antes de que los acontezca), todavía a Nosotros se tornarán.

78. En realidad, enviamos a Mensajeros antes de ti; entre ellos están aquellos (las historias ejemplares de) quienes ya te hemos narrado, y entre ellos están aquellos (las historias ejemplares de) quienes no te hemos narrado. No es propio de un Mensajero hacer un milagro excepto por el permiso de Dios. Luego, cuando la orden de Dios es emitida, se juzga con la verdad y justicia, y aquellos inventores de mentiras (quienes atribuyen copartícipes a Dios y se esfuerzan en refutar la verdad) van a perder y arruinarse.

79. Dios es Quien ha hecho los ganados (a vuestro servicio), para que utilicéis algunos de ellos para montar, y de ellos obtenéis alimento.

80. Y tenéis (muchos más) beneficios en ellos, que podéis lograr por ellos una cierta necesidad que sentís en vuestros pechos, y sois portados encima de ellos (por tierra) y en los barcos (por mar)[20].

81. Os demuestra Sus signos (de modo que sean manifiestos a vuestros sentidos y comprensión). Entonces, ¿cuál de los signos de Dios negáis?

82. ¿Nunca han viajado por la Tierra, que puedan ver cómo han acabado aquellos que les precedieron (que no han creído obstinadamente en Nuestras señales)? Eran más que ellos y tenían más poder y eran mejores en dejar huellas en la Tierra, pero todo lo que habían ganado no les sirvió de nada (frente al disgusto de Dios).

83. Cuando sus Mensajeros vinieron a ellos con verdades manifiestas, eligieron permanecer en placer y orgullo solamente en el conocimiento (restringido y superficial) que tenían (sobre la vida mundana y los medios para gozar de ella), y de lo que se burlaban (el castigo prometido de Dios) les abrumó[21].

84. Luego cuando vieron Nuestro tremendo castigo, exclamaron: «¡Hemos creído en Dios como Único y hemos rechazado todo lo que Le atribuíamos (a Él)!».

85. Pero su fe cuando vieron realmente Nuestro tremendo castigo no les sirvió de nada: (es decir) la manera de Dios (de tratar a los seres humanos, es una manera) que siempre ha estado en vigor para Sus siervos. Así que los incrédulos se han perdido todos juntos.


[1] Esta es una discusión perfectamente equilibrada que anima a la gente a que crea y haga actos buenos y rectos así como a abstenerse de la incredulidad o atribución de copartícipes a Dios o cualquier transgresión. El versículo infunde gran esperanza mencionando que Dios perdona pecados y acepta el arrepentimiento, y así llama a la gente a arrepentirse y enmendarse. También disuade a la gente de cometer cualquier pecado imperdonable, como la incredulidad o atribución de copartícipes a Dios, a menos que se arrepienta de ello y crea. Luego, mencionando que Dios es ilimitado en Su generosidad y el Único Dios, ante Cuya Presencia comparecerán todos los seres humanos, les exhorta a que crean y hagan actos buenos y rectos para que puedan recibir la provisión abundante de Dios (véase la sura 39:61, nota 18) en ambos mundos.

[2] Sobre la naturaleza y los deberes de los ángeles, véanse la sura 2:30, nota 31; sobre el Trono Supremo de Dios: la sura 7:54, nota 13; la sura 11:7, nota 2; la sura 17:42, nota 19, y la sura 69:17, nota 8. Portar el Trono Supremo significa, en cierto sentido, cumplir con las órdenes Divinas emitidas de Su absoluta Soberanía sobre el Universo. En cuanto a aquellos que están alrededor del Trono Supremo mencionados en el versículo, deben ser los ángeles que tienen mayor proximidad a Dios en categoría.

[3] Para la glorificación de Dios con Su alabanza, véase la sura 35:29, nota 11. El versículo sugiere que aquellos (ángeles) portando el Trono Supremo de Dios cumplen con Sus órdenes en tal perfección que demuestran que Dios se halla absolutamente por encima de albergar defecto alguno y copartícipe y que Él es Aquel para Quien absolutamente es la alabanza.

[4] Los incrédulos tendrán aversión hacia sí mismos porque son ellos quienes les hicieron sufrir el castigo del Infierno. Sin embargo, la incredulidad o la atribución de copartícipes a Dios es un pecado muy grave hacia Dios, al Universo entero que atestigua a Dios y otros pilares de la fe e innumerables creyentes, desde el principio de la vida consciente hasta el Día del Juicio Final, que provoca la «ira» y la «aversión» de Dios, la cual es mucho más grande que la aversión de los incrédulos hacia sí mismos. Así pues, este versículo expresa realmente cuán asquerosa es la incredulidad y la atribución de copartícipes a Dios.

[5] La muerte significa la separación del espíritu del cuerpo, o que existan el cuerpo y el espíritu por separado. Antes de que cada ser venga al mundo, las partículas destinadas para constituir su cuerpo existen en el Conocimiento de Dios y están esparcidas por toda la «naturaleza». El Corán llama esta condición «muerte» (véase la sura 2:28; nota 27). Luego Dios da vida a un cuerpo en la matriz «insuflando» en ello su espíritu. Este es el primer caso de dar vida. Después de eso, cada alma, o ser vivo compuesto de espíritu y cuerpo, prueba la muerte por el acto de tomar el espíritu del cuerpo por parte de Dios, o empleando el Ángel de la Muerte o los ayudantes de este ángel (véase la sura 32:11, nota 8). Dios revivificará a cada persona muerta el Día de la Resurrección. Es decir, restaurará los cuerpos según las condiciones de la vida del Más Allá y les devolverá los espíritus. Este es el segundo caso de la vida. El Corán declara que los creyentes prueban la muerte solamente una vez (véanse la sura 37:58; la sura 44:56), así que podemos deducir que los creyentes morirán una vez, pero se les dará la vida dos veces. Sin embargo, este versículo nos relata que Dios hará a la gente del Infierno morir dos veces y les revivificará dos veces. Así que la muerte y la resurrección mencionadas en este versículo con respecto a la gente del Infierno deben ser de alguna manera diferentes. Cuando consideramos el versículo 39:68, que declara, La Trompeta se hará sonar, y así todos cuantos se hallen en los Cielos y todos cuantos se hallen sobre la Tierra caerán muertos, salvo aquellos que Dios quiera eximir. Luego se hará sonar por segunda vez, y contempla, todos han estado erguidos, contemplando (con esperanza) (véase también la nota 22 sobre este versículo), podemos entender que los espíritus de los incrédulos morirán en el primer toque de la Trompeta, y después serán resucitados otra vez para ser devueltos a sus cuerpos restaurados. Para concluir, la primera muerte que prueban es su partida del mundo, y la segunda muerte es su muerte espiritual. Los espíritus de los creyentes estarán exentos de esto. Por lo tanto, diciendo que Dios hace a la gente del Infierno morir dos veces, el versículo está refiriéndose a su partida del mundo y a su muerte espiritual durante la destrucción final del mundo, y por Su acto de darles la vida dos veces, está refiriéndose a la resurrección de su espíritu y su resucitación el Día de la Resurrección. (Dios es el Más Sabio.)

[6] Esto significa que la excusa que la gente del Infierno propondrá en el Infierno (mencionado en el versículo anterior) es infundada. Su incredulidad no surge a raíz de su ignorancia de la verdad, sino de su rechazo intencional de ella por otras razones.

[7] En el juicio, el acto de oír y de ver son esenciales. Se espera que quien puede juzgar justamente vea u oiga (de fuentes fidedignas) todo con respecto al caso que está juzgando. Es solamente Dios Quien tiene la vista y el oído completos de todas las cosas. Así que solamente Él tiene derecho a juzgar, y solamente Él puede juzgar con la justicia perfecta. El juicio también requiere el conocimiento de lo correcto e incorrecto. Una vez más es solamente Dios Quien tiene pleno conocimiento de todas las cosas y, por lo tanto, pleno conocimiento de lo correcto e incorrecto. Así pues el juicio absoluto exclusivamente pertenece a Él.

[8] Para llamadas a gritos como estas y otras entre la gente en el Más Allá, véanse la sura 7:44-50; la sura 34:31-33; y la sura 37:21-33.

[9] Es decir, los egipcios nativos no fueron sinceros en su actitud hacia los Mensajeros. No creyeron en el profeta José, la paz sea con él, durante su vida; pero cuando se murió, por lo menos parecían, a coste de contradecirse, reconocer su Misión Profética y presentaron un respeto tan grande y extraordinario que las generaciones posteriores presentaron esto como una excusa para su rechazo de cualquier nuevo Mensajero enviado por Dios.

[10] Como se puede entender de los versículos, el creyente que apareció en un momento muy crítico para apoyar a Moisés, la paz sea con él, contra las intrigas del Faraón debe haber sido una persona poderosa entre los dignatarios y la elite gobernante del Faraón. Había ocultado con éxito su fe. Luego, cuando el Faraón estaba a punto de atentar contra la vida de Moisés, la paz sea con él, él se presentó y le dio apoyo total. Actuó como un ayudante de Moisés junto a Aarón, la paz sea con ellos, y probablemente debido a su estatus, el Faraón no pudo causarle ningún daño, ya que sus intrigas secretas resultaron en nada por el apoyo de Dios. Al final, el Faraón, su elite gobernante, y el ejército se ahogaron en el mar, mientras que Moisés, la paz sea con él, y su gente dejaron Egipto con éxito.

[11] Este versículo establece explícitamente que el castigo en la tumba, el mundo intermedio entre esto y el siguiente, es verdadero. Este castigo también se relaciona con el acto de abrasarse en el Fuego. Sin embargo, el castigo del Fuego para el Faraón y su familia en la tumba está en forma de ser expuesto a ello por la mañana y por la tarde; mientras que en el Infierno, estará en forma de quemarse continuamente.

[12] Según algunos comentaristas, «un día» significa una pequeña porción de tiempo.

[13] Véanse la sura 4:41; la sura 39:69, nota 24.

[14] La infalibilidad es una cualidad imprescindible de la Misión Profética. Así que todos los Profetas son infalibles en el sentido que no cometen pecados o desobedecen las órdenes de Dios. Aquí, Dios recuerda a los creyentes un hecho importante al cual debemos prestar atención en el camino hacia Él. Lo que incumbe a aquellos que creen en Dios, y que se esfuerzan para lograr el nivel de ordenar su vida según las normas establecidas en Su Libro, es tener paciencia, pedir perdón por sus pecados, y como será indicado en el versículo, estar ocupado con Su glorificación y alabanza.

[15] Sobre el significado de la glorificar y alabar a Dios, véase la sura 35:29, nota 11.

[16] En muchos otros versículos, tales como el versículo 35 de esta sura, el Corán llama atención al hecho de que los que hablan de los signos y las Revelaciones de Dios deben tener un permiso o una autoridad que les haya alcanzado. Es decir, los signos y las Revelaciones de Dios son asuntos que conciernen a Él y a Su Religión. Así que hablar de Dios requiere el conocimiento definitivo de Él, el cual se puede adquirir solamente a través de la Revelación y los Mensajeros. Hablar de la Religión de Dios requiere el conocimiento experto sobre ella y su fuente es ante todo, otra vez, Dios y la Revelación. Por lo tanto, aquellos que discuten sobre Dios y Su Religión sin basar su información en el conocimiento suficiente y experto del Corán y el Mensajero de Dios, la paz y las bendiciones sean con él, se incluyen en las amenazas que se hallan en estos versículos.

[17] Este versículo tiene varios significados, como los siguientes:

Muchos seres humanos consideran imposible su resurrección en el Más Allá. Sin embargo, su creación no es más fácil que su resurrección. Lo que es más, Dios ha creado los Cielos y la Tierra, y los destruirá y recreará el Día de la Resurrección. Su creación no es más fácil que la creación del ser humano. Así que no es de ninguna manera difícil para Aquel Quien ha creado los Cielos y la Tierra resucitar o recrear a los seres humanos.

Los seres humanos no tienen ningún derecho de arrogarse superioridad ante los signos y las Revelaciones de Dios. Son totalmente impotentes ante Dios, Quien ha creado los Cielos y la Tierra, así que lo que se espera de ellos es someterse a Él conscientes de su debilidad y la grandeza ilimitada de Dios. Los Cielos están llenos de los seres espirituales conscientes que son mucho más poderosos que los seres humanos. A pesar de esto, y a pesar de su tamaño inmenso, los Cielos y la Tierra se han sometido voluntariamente a las órdenes de Dios. ¿Qué les pasa a los seres humanos que pretenden superioridad ante los signos y las Revelaciones de Dios?

Dios ha hecho al ser humano Su vicerregente en la Tierra y nos ha dotado de muchas capacidades de modo que podamos realizar logros grandes y asombrosos. Sin embargo, los más grandes de esos logros no son nada comparados con la creación de los Cielos y la Tierra por parte de Dios con todo lo que se halla en ellos. Así pues nuestros logros nunca deben llevar a los seres humanos a ser fanfarrones y arrogarse superioridad frente a los signos y las Revelaciones de Dios. Más bien, debemos someternos a las órdenes de Dios y vivir de acuerdo con ellas.

[18] Los dos últimos versículos insinúan que el bien y el mal pueden ser distinguidos perfectamente solamente en el Más Allá. Así pues, sin el Más Allá, ni el bien ni el mal recibirán la recompensa justa y completa debida a ellos. Esto es contrario a la moralidad. Esto es la razón por la cual la creencia en el Más Allá es uno de los fundamentos más básicos de la moralidad y de una vida social sana. Pero solamente aquellos que creen y, por lo tanto, pueden ver, o aquellos que no se han cegado a la verdad, pueden comprender esto.

[19] Acerca del ruego y la respuesta de Dios a ello, véase la sura 25:77, nota 18.

[20] El término «ganados» incluye ovejas, cabras, vacas, bueyes y camellos. Todos son comestibles, y los camellos también se utilizan para montar. Son especialmente útiles para viajar a sitios lejanos. Las hembras de estos animales nos proveen de leche, mientras que la piel de todos se puede utilizar. Además, la lana o el pelo de algunos, tales como ovejas, cabras y camellos, son también útiles. La gente se beneficia de los camellos como montura de muchas maneras, para transportar sus mercancías sobre ellos y viajar en ellos. Antiguamente, los camellos también fueron utilizados en batallas. También véase la sura 36:72-73.

[21] Este versículo se refiere aparentemente a los tiempos modernos. La gente moderna está contenta con la vida mundana y pasa su vida entera buscando los medios para encontrar el posible placer más grande en la vida mundana. Admiran los logros científicos y tecnológicos y los dedican solamente a los placeres mundanos, por ignorancia y negligencia completas de la otra vida. Buscar placeres mundanos causa la competición despiadada en el uso de los recursos materiales y conflictos interminables, incluyendo guerras mundiales. Estos acontecimientos son obviamente castigos tremendos de Dios. Sin embargo, parece que, estando involucrada en el materialismo científico, la gente moderna no aprende de estos acontecimientos.

 
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