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Sura 31 Luqman PDF Imprimir E-Mail
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escrito por Ali Ünal   
20.08.2009

Período de La Meca

Esta sura que consta de 34 versículos fue revelada en La Meca. Comienza afirmando la sabiduría del Corán, y ofrece perlas de la sabiduría narradas por Luqman. También menciona algunas virtudes de los creyentes; presenta la prueba del Poder y la Unidad de Dios; acentúa la necesidad esencial de los seres humanos de la Religión de Dios; y termina indicando que algunos asuntos no pueden ser conocidos por el ser humano.

En el Nombre de Dios, el Misericordioso, el Compasivo.

1. Alif. Lam. Mim.

2. Estas son las Revelaciones del Libro lleno de sabiduría,

3. Una guía y misericordia para aquellos que se dedican a hacer el bien, y conscientes de que Dios les está contemplando.

4. Establecen la Oración conforme a sus condiciones, y pagan lo que se les debe a los necesitados de sus pertenencias, y en el Más Allá tienen certeza de fe.

5. Aquellos se hallan en la verdadera guía (que tiene su origen en este Libro) de su Señor; y son aquellos dotados de prosperidad.

6. Entre la gente se halla quien paga por los cuentos vanos y conversaciones que desvían para extraviar a la gente del (Corán, que es el) camino de Dios, sin conocimiento, y se burla de él (el Corán). Para dicho (hombre), hay un vergonzoso y humillante castigo.

7. Cuando Nuestras Revelaciones se recitan a tal persona, se aparta de manera arrogante como si no las hubiera oído, como si hubiera pesadez en sus oídos. Entonces dale las buenas nuevas de un castigo doloroso.

8. En contraste con esto, aquellos que creen y hacen actos buenos y rectos, para ellos hay Jardines de generosidad y bendición,

9. En el que morarán. Ésta es una promesa de Dios en verdad. Él es el Glorioso poseedor de irresistible poder, el Omnisapiente.

10. Él ha creado los Cielos sin pilares que podáis ver[1]; y ha establecido montañas firmes en la Tierra para que no pueda sacudiros con su movimiento, y ha dispersado sobre ella toda clase de criaturas vivas. También enviamos agua desde el cielo, y hacemos cada noble clase de vegetación rica (en color, olor, sabor, y fruta) crecer en la Tierra en parejas.

11. Esta es la creación de Dios; ahora demostradme qué es lo que otros aparte de Él han creado. No, de verdad; pero los malhechores (quienes niegan a Dios o atribuyen copartícipes a Él) están perdidos en un extravío evidente.

12. Ciertamente concedimos sabiduría[2] a Luqman[3], y dijimos: «Da gracias a Dios». Quien da gracias a Dios, da gracias solo por (el bien de) su propia alma; y quien es desagradecido, sin duda Dios es Acaudalado y Autosuficiente (absolutamente independiente de toda la creación), Digno de Alabanza.

13. (Recuerda) cuando Luqman dijo a su hijo a modo de consejo e instrucción: «¡Mi querido hijo! No atribuyas copartícipes a Dios. Sin duda alguna atribuir copartícipes a Dios es un mal tremendo».

14. Hemos impuesto al ser humano con respecto a sus padres: su madre lo ha portado en el vientre molestia tras molestia, y su destete fue en dos años. (Así que, Oh ser humano,) agradéceme a Mí y a tus padres. A Mí es el último retorno.

15. Pero si te fuerzan a hacerte atribuirme a Mí algo del cual no tienes ciertamente ningún conocimiento (y el cual es absolutamente contrario al Conocimiento), no les obedezcas. Aún así, trátales con amabilidad y consideración debida respecto a (la vida de) este mundo. Sigue el camino de quien se ha dirigido a Mí con suma sinceridad y se ha dedicado a buscar Mi complacencia. Entonces (Oh todos los seres humanos), hacia Mí es vuestro retorno, y entonces haré que entendáis todo lo que hacíais (y os llamaré a rendir cuentas).

16. «¡Mi querido hijo! Sea bueno o malo, si un acto tiene el peso de solo una semilla de mostaza, y aunque esté ocultado en una roca, en los Cielos o en la Tierra, Dios lo saca a la luz (para el juicio). Con toda seguridad Dios es Sutil (que penetra las dimensiones más diminutas de todas las cosas), el Consciente.

17. ¡Mi querido hijo! Establece la Oración conforme a sus condiciones, ordena y promueve lo que es correcto y bueno, y prohíbe y trata de evitar lo que es malo, y aguanta pacientemente lo que puede acontecerte. Ciertamente (todo) esto está entre las cosas muy meritorias que requieren gran resolución para cumplir.

18. No vuelvas la cara a la gente en orgullo desdeñoso, ni te muevas en la Tierra de manera arrogante. Sin duda Dios no ama al orgulloso y fanfarrón.

19. Sé modesto en tu comportamiento, y baja tu voz. Con seguridad, la más repugnante de las voces es el rebuzno de burros».

20. ¿No contempláis que Dios ha hecho servir a vosotros todo lo que se halla en los Cielos y todo lo que se halla sobre la Tierra, y ha colmado a vosotros de Sus favores, externos e internos? Sin embargo, entre la gente se dan algunos que discuten sobre Dios sin tener ningún conocimiento verdadero o ninguna guía verdadera, o un iluminante Libro Divino[4].

21. Cuando se les dice a tal gente seguir lo que Dios ha hecho descender, ellos dicen: «¡No, seguiremos aquello (las tradiciones, costumbres, creencias, y prácticas) en lo que encontramos a nuestros antepasados». ¿Aunque Satanás los está invitando al castigo del Fuego (sugiriendo a ellos el camino de sus antepasados)?

22. (La verdad es que) quien somete todo su ser a Dios y se dedica a hacer el bien, consciente de que Dios le está contemplando, de hecho se ha aferrado al asidero más firme e irrompible. Y a Dios se remiten todos los asuntos (y todo lo que Él dispone, ocurre).

23. Además quien no cree, no dejes que su incredulidad te aflija. A Nosotros es su retorno final, y les haremos entender todo lo que hicieron (y les llamaremos a rendir cuentas por ello). Ciertamente Dios posee pleno conocimiento de lo que reposa oculto en los pechos.

24. Vamos a (continuar a) proveer a ellos para que se diviertan durante algún tiempo (en esta vida); luego los obligaremos a un castigo riguroso.

25. Si les preguntarías quién ha creado los Cielos y la Tierra, dirían ciertamente, «Dios». Di: «Toda la alabanza y la gratitud son para Dios», (viendo que incluso aquellos que atribuyen copartícipes a Dios se ven obligados a reconocerle como el Creador; este reconocimiento de hecho destruye las bases del politeísmo)[5]. Sin embargo la mayoría de ellos no saben (lo que ese reconocimiento suyo implica).

26. A Dios pertenece lo que se halla en los Cielos y sobre la Tierra (sobre lo cual tiene la autoridad completa y exclusiva; y, por lo tanto, solo Él es Quien debe ser venerado y nadie más). Dios es Acaudalado y Autosuficiente (absolutamente independiente de toda la creación), Digno de Alabanza (a Quien toda la alabanza y gratitud pertenecen y se Le deben).

27. Si fueran todos los árboles en la Tierra cálamos, y todos los mares (fueran tinta), con siete mares más añadidos a ello, las palabras de Dios (Sus decretos, los actos de todos Sus Nombres y Atributos manifestados como Sus Mandamientos, y los acontecimientos y las criaturas que crea) no se agotarían escribiendo. Sin duda Dios es el Glorioso poseedor de irresistible poder (a Quien nadie puede frustrar, y a Quien nada puede cansar), el Omnisapiente.

28. Vuestra creación y vuestra resurrección no son sino como (la creación y la resurrección) de un solo alma[6]. Ciertamente Dios es Aquel Quien todo lo Oye, todo lo Ve.

29. ¿Acaso no consideráis que Dios hace que la noche ingrese en el día y que el día ingrese en la noche (y hace que cada uno se alargue o se acorte), y que hizo que el Sol y la Luna se sometieran a Su orden (para serviros), cada uno recorre su trayectoria en un tiempo fijado (por Él)? Y Dios sin duda alguna se halla perfectamente informado de todo lo que hacéis.

30. Eso (es así) porque Dios es Aquel Quien es la Verdad Absoluta y Leal (Cuyos decretos y actos son todos verdades y están en armonía absoluta el uno con el otro), y todo lo que invocan (como deidades) aparte de Él es pura falsedad; y porque Dios es Aquel Quien es Excelso, Grande.

31. ¿Acaso no consideráis que los barcos surcan el mar por el favor de Dios, así que Él puede mostraros algunos de Sus signos? En verdad que en ello se dan signos (para conocerle a través de Su Munificencia, Conocimiento, Poder, Sabiduría y modo de actuar) para todos los que sean muy pacientes (en la adversidad) y muy agradecidos (por Sus favores).

32. Cuando las olas les abruman como un manto (de nubes oscuras), invocan a Dios sinceramente creyendo solo en Él (como la única Deidad, Señor y Soberano). Pero cuando les lleva seguros a la tierra, algunos de ellos son tibios, dudando entre la fe y la incredulidad. Ninguno se opone o rechaza Nuestros signos (adrede) a menos que sea pérfido, desagradecido.

33. ¡Oh seres humanos! Apartaos de la desobediencia a vuestro Señor en veneración a Él para merecer Su protección, y temed un Día cuando ningún padre podrá hacer algo por su hijo, ni un hijo podrá hacer algo por su padre, en absoluto. La promesa (del Juicio Final) de Dios es con toda certeza verdad. Entonces, no dejéis que la vida presente y mundana os engañe, ni dejéis que cualquier engañador (incluido especialmente Satanás) os engañe (en vuestras concepciones) sobre Dios.

34. Con Dios se halla el conocimiento de (cuándo llegará) la Última Hora. Él hace descender la lluvia (justo en el momento y lugar que solo Él conoce), y solo Él sabe lo que está en los úteros. Ningún alma sabe lo que recogerá mañana, y ningún alma sabe en qué lugar morirá[7]. Sin duda Dios es Omnisciente y Consciente de todo.


[1] Para una explicación de esta declaración, véase la sura 13:2, nota 1.

[2] Para una explicación de la sabiduría, véase la sura 2:129, nota 108 y el versículo 269, nota 159.

[3] Luqman es uno de las tres personas —las otras dos son Dhu’l-Qarnayn y Uzayr— mencionadas en el Corán sobre las cuales no está claro si eran Profetas o no. Luqman era muy conocido en Arabia antes del advenimiento del Islam por su sabiduría y madurez espiritual. Algunas tradiciones dicen que era de Abisinia y vivió en Egipto (al-Mawdudi, Tafhim, «Sura Luqman», nota 17). Según algunas otras tradiciones, el profeta Ayyub (Job) y vivió tanto tiempo que vio al profeta Dawud (David) y al profeta Yunus (Jonás), la paz sea con ellos (Yazır, 6:3842).

[4] Sobre el conocimiento y la guía, véase la sura 22:8, nota 2.

[5] Ser el Creador significa poseer la creación, tener la exclusiva autoridad para juzgar y administrar, y merecer la veneración. Por otra parte, como solamente hay Un Creador, Él no puede tener ninguna necesidad de tener un copartícipe en la administración de lo que ha creado, o para compartir Su autoridad sobre ello. Así pues, esta única realidad destruye los fundamentos de cualquier otra ideología o sistema que atribuye copartícipes a Dios en su posición de ser la única Deidad que merece la veneración y obediencia, en su Señorío y soberanía sobre la creación. Aunque ciertos sistemas modernos del pensamiento y el materialismo científico intentan encontrar una fuente para la creación, tales esfuerzos son solamente ideológicos y artificiales. De hecho, deben reconocer la existencia del Único Creador; y, en realidad, muchos o la mayoría de ellos reconocen esto, consciente o inconscientemente, sin embargo insisten obstinadamente en decir lo contrario. Por otra parte, algunos piensan que el reconocimiento del Creador es la «solución más fácil». No obstante es la negación de Él la cual equivale a intentar evadirse de la realidad y refugiarse en lo que es psicológicamente más fácil. Es también una estratagema del atrevimiento y arrogancia humanas, para evitar una responsabilidad moral muy arraigada, y para adaptarse con el temperamento cultural del tiempo, que es el orgullo de la autonomía humana sin restricción en todas las esferas de la vida, algo que no es verdadero ni es creíble, y las consecuencias del cual para el ambiente moral, socioeconómico y físico que habitamos resultan catastróficas.

[6] El Eterno Poder Divino es esencial para la Esencia Divina; es un atributo imprescindible de la Divinidad. Cualquier limitación de la capacidad sobre Dios es inconcebible, porque este presupondría la existencia de dos contrarios en el Ser Infinito. Desde que esto es imposible, y ya que la impotencia no puede ocurrir en la Esencia Divina, nada puede afectar al Poder Divino. Como la impotencia no puede existir en el Poder Divino, no puede tener ningún grado, ya que tales grados de la existencia, atributos y potencialidades de una cosa ocurren solamente por medio de la intervención de los contrarios. Los grados de la temperatura ocurren debido a la intervención del frío, y los grados de belleza existen debido a la intervención de la fealdad. El caso es el mismo con todas las cualidades en el Universo. Las cosas y los seres contingentes contienen contrarios, porque no existen básicamente de sí mismos y ninguna cualidad pura es esencial para su existencia. Ya que el mundo de contingencias contiene grados y graduaciones, está sujeto al cambio y a la transformación.

Puesto que el Eterno Poder Divino no contiene grados, es igualmente fácil para Él crear u originar las partículas y galaxias. La resurrección de todos los seres humanos es tan fácil para el Poder Divino como resucitar a una persona, y crear toda la primavera es tan fácil como crear una flor. Si la creación o la resurrección fuera atribuida a las causas, crear una flor sería tan difícil como crear la primavera. Sin embargo, si hay solo un Único Creador, para Él, crear todas las cosas es tan fácil como crear una cosa.

Como un ejemplo, el Sol es un ser, pero es universal por sus efectos sobre cada cosa en la Tierra. Todo funciona como si fuera un trono para el Sol. El Sol se manifiesta en todos los objetos con todos sus atributos, y así abarca todo lo que se enfrente con él; con todos o muchos de sus atributos se manifiesta en un solo objeto y en todos los objetos simultáneamente, y así que está presente con todos o muchos de sus atributos en cada artículo.

El Ser Más Santo es absolutamente transcendente y libre de materia, tiempo, y espacio, y se halla exaltado y exento por encima de cualquier restricción, así como de la oscuridad de la densidad y concisión. Sus Atributos son exhaustivos. Nada puede escaparse u ocultarse de Su manifestación con todos sus Atributos, especialmente Su Voluntad universal, Poder absoluto, y Conocimiento abarcador. Nada es difícil para Él.

La luz ilimitada y la reflexión inmaterial del Sol le hacen más cercano a cada cosa y a cada ser que sí mismo, aunque todas las cosas están lejos de él. De la misma manera, el Ser Todopoderoso se halla infinitamente cercano a todas las cosas e infinitamente capaz de hacer cualquier cosa que Él quiera con respecto a ellas [The Words («Las Palabras»), «The 16th and 29th Word» «La 16ª Palabra y 29ª Palabra», págs. 210-211, 542-545 respectivamente].

[7] Este versículo explica cinco cosas de las cuales solo Dios tiene conocimiento exacto. Aunque el tiempo de la lluvia se puede pronosticar hasta cierto punto, no es nada más que un pronóstico que pueda ser hecho después de que hayan aparecido los signos de la lluvia y, por lo tanto, no es presciencia. La declaración con relación a lo que se halla en los úteros no se relaciona simplemente con el sexo del embrión en el útero, sino también con sus futuros rasgos físicos, con sus capacidades innatas y carácter, y con la cuestión de si va a nacer, y si nace, qué papel desempeñará en la vida, etc.

Según lo señalado en la nota 3 de la sura 3:3, es muy significativo que el Corán elogia a los creyentes antes que nada por su fe en Lo Oculto (ghayb). Esto significa que la existencia no está restringida a lo percibido y lo observado. Este reino corpóreo es, según las medidas propias de él, la manifestación de lo oculto e inobservable, y es solo uno de los numerosos reinos. La verdad o la realidad completa de cada fenómeno en este mundo se halla en el mundo de Lo Oculto. Así pues, mencionando cinco cosas incluidas en Lo Oculto en este versículo, el Corán llama nuestra atención al Conocimiento absoluto y abarcador de Dios con respecto al conocimiento limitado del ser humano. La existencia humana es restringida en muchos aspectos. Los seres humanos no tienen ningún dominio sobre el funcionamiento de ni siquiera sus propios cuerpos, aún menos sobre el mundo en su totalidad. No pueden evitar tener hambre y sed; no tienen ninguna parte en la elección de sus padres, o el tiempo y el lugar de su nacimiento, ni de su físico o la estructura física; tampoco saben cuándo y dónde morirán. Además, no tienen ningún conocimiento del futuro y, en la mayoría de los casos, no pueden adquirir verdadero conocimiento del pasado o incluso del presente. Pero como la creación es un conjunto con todas sus partes interrelacionadas, el tiempo y el espacio también consta de un conjunto cuyas partes se relacionan una con la otra. Cada acontecimiento en el reino humano no es independiente de quien lo haga, o del tiempo o del lugar cuándo y dónde ocurre, o incluso del pasado y del futuro. Entonces, ¿cómo puede un ser quien carece del conocimiento exacto de sí mismo, de los otros miembros de su género, del tiempo y del espacio, con todas sus partes, y de su ambiente, con su relación con otras partes del Universo, atribuirse orden o tener autoridad sobre su vida, así como sobre las vidas de otros, o atreverse a ordenar el mundo según su propia voluntad? Puesto que esta es la verdad del asunto, es solamente Dios Quien posee pleno conocimiento de todas las cosas, de todo el tiempo y lugar, y de cada ser con todas sus relaciones con otros, con el tiempo y el espacio. Así que, es solamente Dios Quien puede tener, y Quien tiene, el derecho a ordenar la vida de todas las criaturas.

 
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