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Sura 29 Al ‘Ankabut (La Araña) PDF Imprimir E-Mail
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escrito por Ali Ünal   
20.08.2009

Período de La Meca

Esta sura, que abarca 69 versículos, fue revelada en La Meca en un momento en el que los creyentes se hallaban sometidos a severas persecuciones. Toma su nombre de la palabra al-ankabut («la araña») que aparece en el versículo 41, indicando la debilidad de las falsas creencias, y animando a los creyentes a que exhiban paciencia y resistencia. La sura, que a su vez amenaza a los insurrectos politeístas con un fin funesto para ellos, expone argumentos irrefutables para la Unicidad de Dios y el Más Allá.

En el Nombre de Dios, el Misericordioso, el Compasivo.

1. Alif. Lam. Mim.

2. ¿Acaso la gente piensa que se les dejará (a sí mismos en tranquilidad) tan sólo con decir «Creemos» y no se les pondrá a prueba?

3. Sin duda alguna pusimos a prueba a aquellos que los precedieron. (Esta es Nuestra senda inalterable) de modo que Dios sin duda distinga a aquellos que prueban su veracidad (en su profesión de fe), y Él sin duda distinga a aquellos que prueban su falsedad[1].

4. ¿O aquellos que cometen actos malvados (y persiguen a los creyentes) piensan que pueden frustrarnos y escapar de Nuestro castigo? ¡Cuán maléfico es el juicio que han logrado!

5. Todo aquel que espera encontrarse con Dios: el plazo designado por Dios (para su encuentro) vendrá sin duda. Él es Quien todo lo Oye, el Omnisapiente[2].

6. Y todo aquel que se esfuerza (frente a su alma carnal que ordena el mal así como frente a Satán, para llegar a ser un buen musulmán y resistir todas las persecuciones en la causa de Dios) se esfuerza tan solo por el bien de su propia alma. No cabe duda de que Dios es Autosuficiente, en absoluta independencia de todos los mundos.

7. Aquellos que creen y (al esforzarse con ahínco en ser buenos musulmanes) obran actos buenos y rectos, les suprimiremos sin duda sus malvados actos, y no cabe duda de que los recompensaremos de acuerdo con lo mejor de lo que solían hacer.

8. (Como requisito para ser buenos musulmanes) hemos impuesto al ser humano que sea bueno y bondadoso con sus padres; pero si se esfuerzan en hacerte asociar Conmigo cualquier cosa como copartícipe, sobre la cual es imposible que tengas conocimiento alguno, no les obedezcas. Hacia Mí es vuestro regreso, así que os haré entender lo que vosotros hacíais (y os convocaré para que deis cuenta de ello).

9. Aquellos que creen y obran actos buenos y rectos, los incluiremos sin duda entre los rectos (quienes ingresan en el Paraíso).

10. Entre la gente hay algunos que expresan, «Creemos en Dios», pero cuando (tal persona) se la somete a persecución (por su confesión de fe en Dios), éstos interpretan la persecución a manos de la gente como el castigo de Dios (y reniegan de su fe); pero si una victoria proviene de su Señor (para los creyentes), (tales individuos) dirán sin duda, «En verdad hemos estado siempre con vosotros». ¿O (acaso piensan que) Dios no se halla perfectamente informado de lo que se halla en los pechos de todas las criaturas (que Él ha creado)?

11. Dios distinguirá sin duda a aquellos que verdaderamente creen, y distinguirá sin duda a los hipócritas.

12. Aquellos que no creen dicen a aquellos que creen: «Si seguís nuestro camino (de la religión y de la vida), cargaremos vuestros pecados sobre nosotros», mas no pueden cargar sobre ellos nada de sus pecados. Son en verdad mentirosos.

13. No cabe duda de que tendrán que portar sus propias cargas, y otras cargas junto con las suyas;[3] y, sin duda, ellos serán convocados para que rindan cuentas en el Día de la Resurrección de aquello en lo que se hallaban afanados en urdir (contra Dios y otras verdades de la fe).

14. En verdad, enviamos a Noé a su pueblo (como Mensajero), y permaneció entre ellos mil años menos cincuenta años; y al final, el Diluvio les sobrevino pues eran malhechores (quienes persistieron en asociar copartícipes a Dios y cometer graves injusticias).

15. Con todo, lo salvamos a él y a aquellos que se hallaban junto a él en el Arca, e hicimos de este acontecimiento una señal ejemplar (colmada de lecciones) para toda la gente (que ha de venir después).

16. Y a Abraham, asimismo, (Nosotros lo enviamos como Mensajero). Él dijo a su pueblo (en la transmisión de este mensaje): «Venerad tan solo a Dios y apartaos de la desobediencia a Él en veneración a Él y piedad. Hacerlo de esta manera es lo mejor para vosotros, si al menos supierais (la verdad del asunto).

17. Adoráis tan solo ídolos en lugar de Dios, y de este modo no urdís sino una mera falsedad (deificando algunas cosas y seres como esos que les es imposible ser Deidad). Sin duda aquellos (los seres a los cuales deificáis y levantáis en su honor estatuas, y los ídolos)[4] que adoráis en lugar de Dios sin lugar a dudas no albergan poder para proveeros; así pues, buscad todo vuestro sustento de Dios, así como veneradlo y serle agradecidos a Él. A Él seréis devueltos».

18. Si negáis a Nuestro Mensajero, sabed que numerosas comunidades anteriores a vosotros negaron (a los Mensajeros enviados a ellos, mas su negación no les sirvió de nada). Lo que le corresponde al Mensajero es nada más que comunicar el Mensaje completa y claramente.

19. ¿Es que no han considerado cómo Dios origina la creación al principio, y después la reproduce? Esto es en verdad fácil para Dios.

20. Di: «Marchad sobre la Tierra y contemplad cómo Dios originó la creación. A continuación Dios hará surgir la otra (segunda) creación (con la forma del Más Allá)[5]. Dios posee en verdad pleno poder sobre todas las cosas.

21. (Él hará surgir el Más Allá, donde) Él castiga a quien Su Voluntad dicta y tiene misericordia con quien Su Voluntad dispone[6]. A Él seréis devueltos.

22. No podréis frustrarlo (en la ejecución de Su Voluntad, incluso si penetráis las profundidades) en la Tierra o en el Cielo. Y no tenéis a nadie que os proteja, ni nadie que os ayude, a excepción de Dios[7].

23. Aquellos que no crean en las señales de Dios (en el Universo y en sí mismos) y en Sus Revelaciones, y en el encuentro con Él (en el Más Allá), no tienen esperanzas ni expectativas algunas de una parte de Mi Misericordia (Dios les ha prohibido el Paraíso). Y para ellos hay un doloroso castigo[8].

24. Pero la respuesta de su pueblo (de Abraham) fue decir tan solo: «Matadlo, o quemadlo» mas Dios lo salvó del fuego (que encendieron para quemarle). Sin duda alguna en esto se hallan señales (lecciones importantes) para la gente que creerá y que profundizará en la fe.

25. Él (Abraham) les dijo: «Habéis adoptado ídolos para ser adorados en lugar de Dios, por ninguna otra razón que no sea poseer un lazo de unión y afecto entre vosotros tan solo en la vida de este mundo. Pero entonces, en el Día de la Resurrección, negareis los unos a los otros (desentendiéndose de cualquier relación entre vosotros), y os maldeciréis mutuamente[9]. Vuestro refugio final será el Fuego, y no tendréis quien os ayude.

26. Lot creyó en él, y él (Abraham) dijo: «Me hallo emigrando hacia mi Señor (abandonando mi tierra y mi pueblo por un lugar en donde puedo practicar mi Religión). No cabe duda de que Él es el Glorioso poseedor de irresistible poder (todo aquel a quien Él ayuda no puede ser rebajado, y todo aquel a quien Él protege no cae), el Omnisapiente (en todo cuanto Él lleva a cabo y decreta se dan muchos ejemplos de sabiduría).

27. Concedimos sobre él (un hijo) a Isaac y (un nieto) Jacob, y establecimos que la Misión Profética y la Revelación del Libro continuara entre su descendencia, y le concedimos su recompensa en este mundo, asimismo;[10] y él se halla en verdad entre los rectos en el Más Allá.

28. Y a Lot, asimismo (lo enviamos como Mensajero). Él dijo (a su pueblo en la transmisión de este mensaje): «En verdad vosotros (los hombres de esta comunidad entera) cometéis una indecencia tal que ningún pueblo en todo el mundo ha cometido jamás antes que vosotros.

29. ¿(Después de tales advertencias severas de Dios,) ¿Continuareis acercándoos a los hombres (con lujuria), abordando (a los viajeros) en el camino (especialmente viajeros masculinos), y cometiendo actos réprobos en vuestras asambleas?». La respuesta de su pueblo fue tan solo decir (burlándose de él y desafiándolo): «Haz que nos sobrevenga el castigo de Dios con el cual tú nos amenazas, si tú eres veraz!».

30. Él (Lot) dijo (a modo de súplica): «Señor mío, ayudame contra este pueblo que se ha dado a cometer y sembrar corrupción».

31. Y por eso, cuando Nuestros enviados (celestiales) llegaron ante Abraham con las buenas nuevas (del nacimiento de Isaac),[11] le dijeron: «Vamos a destruir a la gente de esa tierra, porque su gente es malhechora (quienes sobrepasan todos los límites de la decencia)».

32. Él dijo: «Pero Lot también está allí». Respondieron: «Sabemos muy bien quién está allí. Lo salvaremos sin duda a él y a su familia (permitiendo que salgan del lugar), a excepción de su esposa, que (como ha sido decretado) se encuentra entre aquellos que se rezagarán (y serán destruidos)».

33. Y cuando Nuestros Mensajeros llegaron ante Lot, se mostró preocupado por su parte y se sintió impotente para protegerlos. Dijeron: «No te preocupes, ni te aflijas. Vamos a salvarte a ti y a tu familia, a excepción de tu esposa, que (como ha sido decretado) se halla entre aquellos que se rezagarán (y serán destruidos).

34. Vamos a hacer caer sobre la gente de esta comunidad un castigo del Cielo porque persistentemente han sido transgresores (de todos los límites de la decencia y la ecuanimidad)».

35. No cabe duda de que hemos dejado atrás una clara señal para una gente que razonará y entenderá.

36. Y a Midian enviamos a su hermano, Shu‘ayb (como Mensajero), y él dijo (a ellos en la transmisión de este mensaje): «¡Oh pueblo mío! Venerad tan solo a Dios y permaneced preparados para el Día del Juicio Final (con ciertas expectativas de que se os pedirá rendir cuentas de todos vuestros actos en el mundo), no vayáis por la Tierra actuando con maldad, causando desorden y corrupción».

37. Mas le negaron a él, y en consecuencia una espeluznante catástrofe les sobrevino, y aparecieron postrados (y sin vida) en sus propios hogares.

38. Y los Ad y los Zamud; (su sino) os es manifestado a partir de sus viviendas (todavía en ruinas). Satán embelleció sus actos (malvados) para que les parecieran atrayentes, y de ese modo los hizo extraviarse del camino recto,[12] a pesar de que eran inteligentes (lo suficiente como para ver la verdad).

39. Y Qorah, Faraón, y Haman; en verdad Moisés se presentó ante ellos con las pruebas claras de la verdad, pero eran arrogantes y opresores en la tierra. Con todo no pudieron dejar atrás (Nuestro castigo).

40. Agarramos a cada uno de ellos (de las comunidades mencionadas), por sus pecados. Entre ellos se hallan aquellos sobre quienes enviamos un huracán (de piedras); y entre ellos se encuentran aquellos que una ráfaga espantosa les sobrevino; y entre ellos se encuentra aquel que hicimos ser tragado por la Tierra; y entre ellos se encuentran aquellos que Dios hizo que se ahogaran[13]. Dios nunca sería injusto con ellos, sino que lo fueron ellos consigo mismos.

41. La parábola de aquellos que adoptan a otros como protectores en lugar de Dios (en quienes confiar sus asuntos) es como la de una araña: ¡Ha hecho para sí misma una morada, y la más frágil de las moradas es sin duda alguna la morada de la araña[14]. ¡Si al menos supieran esto!

42. Dios conoce sin duda alguna lo que ellos deifican e invocan aparte de Él, y que el hecho de que obren así no está basado en ninguna verdad. Él es el Glorioso poseedor de irresistible poder (Quien nunca acepta a ningún copartícipe en Divinidad, Señorío y Soberanía), el Omnisapiente (en Cuya creación y gobierno se dan numerosos ejemplos de sabiduría).

43. Estas parábolas las presentamos a la gente (de modo que puedan ver la verdad y enmendarse). Pero ninguno razona para entender (su significado y propósito verdaderos) a excepción de los eruditos.

44. Él ha creado los Cielos y la Tierra con la verdad (de manera significativa, y para un propósito definido, y sobre sólidos fundamentos de verdad). No cabe duda de que en esto se da una señal para los creyentes[15].

45. Recita y transmíteles a ellos lo que se te ha revelado del Libro, y establece la Oración conforme a sus condiciones. Sin duda, la Oración refrena de todo lo que sea indecente y vergonzoso, y todo lo que sea malvado. La remembranza de Dios es sin duda alguna la más grandiosa (de todas las clases de veneración, y no se restringe a la Oración). Dios sabe todo lo que hacéis.

46. No discutáis con aquellos a los que se les otorgó el Libro salvo de la mejor manera, a menos que sean aquellos de entre ellos que son dados a la injusticia (y, por lo tanto, no están dispuestos a argumentos corteses)[16]. Decidles (a ellos): «Creemos en lo que nos ha sido descendido y en lo que ha sido descendido a vosotros, y vuestro Dios y nuestro Dios es uno y el mismo. Somos musulmanes sometidos por completo a Él».

47. Es de esta manera (por el principio de la sumisión a Dios, y como confirmación de todos los Libros y Profetas anteriores) que Nosotros hemos hecho descender el Libro sobre vosotros. Así pues, aquellos a quienes les fue concedido el Libro con anterioridad (y son sinceros con respecto a la Revelación Divina) creen en ello, y entre ésos (la gente de La Meca, a su vez), se dan algunos que creen en el mismo. Nadie podría oponerse y rechazar Nuestras Revelaciones salvo los incrédulos (aquellos que las cubren con falsedad a sabiendas).

48. Tú (Oh Mensajero) no has leído ningún libro antes que éste (la Revelación de este Corán), ni has escrito uno con tu mano derecha (o izquierda). De otra manera, aquellos que han intentado siempre rebatir la verdad habrían podido tener una razón para dudar (de él).

49. (El Corán) es de hecho evidente en sí mismo, las esclarecedoras Revelaciones (reveladas por Dios, y así pues capaces de impresionarse) en los corazones de aquellos dotados con conocimiento. Nadie se les opone o los rechaza a excepción de los malhechores (aquellos que no pueden ser determinados con la justicia y por eso, actúan arrogantemente en respuesta a ellos).

50. Dicen: «¿Por qué no han sido enviadas ciertas señales milagrosas sobre él por parte de su Señor?». Di: «Las señales milagrosas se dan tan solo en la Voluntad y en el Poder de Dios. Soy tan solo un manifiesto advertidor (sin libertad y sin poder para llevar a cabo lo que yo desee)».

51. ¿No es suficiente para ellos (como señal milagrosa) que te hemos hecho descender el Libro que les es recitado? No cabe duda de que en el mismo se da una gran misericordia y el recordatorio (instructivo) para una gente que cree.

52. Di: «Dios es suficiente como testigo entre yo y vosotros. Él sabe todo cuanto hay en los Cielos y sobre la Tierra. En cuanto a aquellos que crean en la falsedad y no crean en Dios (rechazando Su Revelación y Mensajero), son los perdedores (quienes se han arruinado a sí mismos)».

53. Te desafían a que apresures el castigo (con el cual son amenazados por Dios). Si no hubiera sido por el plazo designado por Dios, el castigo les habría sobrevenido (ya)[17]. Y les sobrevendrá de repente, cuando no se den cuenta.

54. Te desafían a que apresures el castigo (con el cual son amenazados por Dios). El Infierno rodeará sin duda alguna a los incrédulos (con las razones por las cuales entran en el mismo,[18] y seguro que les contendrá en el mismo).

55. En ese Día, el sufrimiento los abrumará por encima suyo y por debajo de sus pies, y (Dios) les dirá a ellos: «Probad ahora lo que solíais hacer (en el mundo)!».

56. ¡Oh siervos Míos que creéis (pero que se os impide vivir según vuestra creencia)! Mi Tierra es vasta, así que veneradme tan solo a Mi[19].

57. Cada alma seguro que probará la muerte,[20] y entonces seréis devueltos a Nosotros.

58. Aquellos que creen y obran actos buenos y rectos, los alojaremos sin duda en mansiones nobles y elevadas en el Paraíso a través del cual discurren los ríos, en el que morarán. ¡Cuán excelente es la recompensa de aquellos que obran siempre buenos actos!

59. Son pacientes (frente a las adversidades que sufren en pos de la veneración solamente a Dios), y en su Señor depositan su confianza (sin esperar ayuda alguna de cualquier otro poder o autoridad).

60. ¡Cuántas criaturas vivas se dan que no portan su propio sustento (depositado), mas Dios les provee,[21] y en verdad os provee a vosotros! Él es Quien todo lo Oye, el Omnisapiente![22]

61. Si tú les preguntas, «¿Quién es Aquel que ha creado los Cielos y la Tierra, y ha hecho someterse al Sol y a la Luna a Su orden (de ese modo sustentando la vida)?» dirán sin duda, «Dios». ¿Cómo es que entonces aquellos (quienes se oponen a esta Revelación) se apartaron de la verdad y proclamaron aseveraciones falsas?

62. Dios aumenta la provisión a aquellos de Sus siervos que Su Voluntad dispone, y la escatima (a quien Su Voluntad dispone). No cabe duda de que Dios posee pleno conocimiento de todas las cosas.

63. Si tú les preguntas, «¿Quién es Aquel que hace descender el agua del Cielo, y revivifica con ella la Tierra tras su muerte?» dirán sin duda, «Dios». Di (tú, también): «Toda la alabanza y la gratitud son para Dios». Pero la mayoría de ellos no razonan (para saber la verdad y distinguirla de la falsedad).

64. La vida presente y mundana no es sino diversión y juego,[23] pero la morada del Más Allá está verdaderamente viva[24]. Si al menos supieran.

65. Cuando embarcan en un barco (y se hallan envueltos en un peligro), invocan a Dios creyendo tan solo sinceramente en Él (como la única Deidad, el Señor, y el Soberano). ¡Mas cuando Él los lleva a salvo a la tierra, contempla, comienzan de nuevo a asociar copartícipes a Dios![25]

66. Y que den muestras de ingratitud por todo aquello que les hemos concedido, y que se den al placer de la vida mundana; mas llegarán a saber.

67. ¿Acaso no consideran que hemos establecido (a ellos en) un santuario seguro mientras que la gente sufre estragos alrededor suyo? ¿(Cómo entonces) creen en falsedad y (dan muestras de una ingratitud tal que) no creen en la más grande bendición de Dios (del Corán y del Islam)?

68. ¿Quién es más malhechor que aquel que inventa mentiras y se las atribuye a Dios y niega la verdad cuando ha comparecido ante él? ¿Acaso no hay una morada en el Infierno para los incrédulos?

69. Aquellos (por otra parte) que se esfuerzan por Nuestro, los guiaremos sin duda a Nuestros caminos (que hemos establecido para conducirlos a la salvación). No cabe duda de que Dios se halla con aquellos que se dedican a hacer el bien, conscientes de que Dios les está contemplando.


[1] Véase la sura 2:155-157 y las notas correspondientes 121 y 122.

[2] Dios es Aquel Quien escucha lo que la gente pronuncia abiertamente o en su interior, y Él los conoce con todo detalle en cada estado, todas sus intenciones y actos, y junto con todo lo que revelan y todo lo que mantienen oculto. Nada escapa a Su Conocimiento. Mencionar a Dios en este versículo empleando estos dos Nombres implica, por un lado, buenas nuevas a aquellos que sean sinceros en su creencia y expectativas, y por otro lado, una advertencia a aquellos que no sean sinceros, así como a los incrédulos.

[3] Las cargas que estas personas habrán de llevar además de las suyas son las cargas de aquellos que han engañado (16:25), y de aquellos que siguen la senda maléfica que han establecido. El Mensajero de Dios, la paz y las bendiciones sean con él, declaró: «Aquellos que establezcan una buena senda en el Islam recibirán la recompensa de quienes la sigan, sin que sufran merma alguna en su recompensa. Y aquellos que establezcan una mala senda en el Islam recibirán la carga del pecado de quienes la sigan, sin que sufran merma alguna en su carga (Muslim, «Zakah», 69; Ibn Maya, «Muqaddima», 203).

[4] El pronombre empleado en el versículo y traducido como aquellos es el pronombre empleado para los seres vivos. Así pues esto demuestra que, como en todas las sociedades politeístas, los ídolos o las estatuas representaron habitualmente algunos seres que la gente respetó y que poco después fueron ensalzados y deificados, como por ejemplo los ángeles, los genios, los Profetas, los héroes o los estadistas. El profeta Abraham, la paz sea con él, menciona a estos seres representados por ídolos así como a los ídolos mismos. Las generaciones posteriores comenzaron a olvidar a los seres cuyas estatuas fueron levantadas para su deificación, y no hicieron sino deificar y adorar las estatuas en sí. Sin embargo, además de algunos seres, la gente personificaría numerosos poderes o cosas, tales como los espíritus y las «fuerzas de la naturaleza», y atribuyen el poder de Dios y Sus actos a numerosas deidades falsas o adoptarían un gran número de deidades, a los cuales asignarían un acto o un poder Divinos. Debemos observar que el paganismo o la idolatría no han cesado. Continúa bajo un gran número de formas explícitas o implícitas.

[5] Para una explicación de esta afirmación y de la afirmación, Dios origina la creación al principio, y la reproduce, en el versículo anterior, véase la sura 21:104, nota 25. Mientras que este versículo (20) aborda la creación inicial del Universo en toda su extensión y de la resurrección después de la muerte, el anterior debe abordar el proceso ininterrumpido y eternamente renovador de la creación (véase la sura 55:29, nota 11), y los acontecimientos relacionados con perecer (en invierno) y renacer (en primavera) que acontecen cada año.

[6] Este versículo indica la Voluntad absoluta, la Justicia y la Compasión especial de Dios, según lo explicado en varios pasajes (sura 4:79, nota 18; sura 15, nota 17; sura 17:54, nota 23; sura 24:38, nota 24).

[7] Este versículo por un lado despierta el miedo de la humanidad para desalentarnos de la rebelión contra Dios, y por otro nos abraza, convocando a la humanidad a Dios al recordarnos que es tan solo Dios Quien puede protegernos y ayudarnos en todo caso.

[8] Los versículos 18-23 son alusiones implícitas a los incrédulos de La Meca así como a toda la humanidad mediante la narración de Abraham. De aquí en adelante el Corán procederá relatando el encuentro de Abraham con su pueblo.

[9] La negación mencionada en el versículo es similar a la que se encuentra en los versículos: ¡No, de verdad! Aquellos (a los que han deificado, seres como los ángeles, los genios, los Profetas y los héroes, etc.) rechazarán su adoración de ellos y se pondrán en su contra (el Día del Juicio Final) (19: 82).

En aquel entonces cuando aquellos que eran seguidos (en este mundo como patriarcas, líderes y jefes y amados como tan sólo a Dios se Le debe de amar) se desentienden de los que les siguieron y se declaran a sí mismos inocentes de sus actos malvados, contemplan el castigo y se rompen las relaciones entre ellos (2:166).

Y la maldición es semejante a la que se menciona en los versículos: (Dios) dice: «¡Ingresar en compañía de las comunidades de genios y seres humanos que entraron antes que vosotros en el Fuego!». Cada vez que una comunidad entra en el Fuego, maldice a su comunidad-hermana (que la precedió); hasta tal punto que, cuando todas hayan coincidido allí, una tras otra, las que vinieron al final dirán de las que vinieron antes: «¡Señor nuestro! ¡Esos son los que nos extraviaron: dales, pues, un doble castigo en el Fuego!». (Dios) dirá: «Cada una tendrá el doble (ya que las que ingresaron al principio se desviaron a sí mismas y desviaron a otras, y las que ingresaron posteriormente se desviaron a sí mismas e imitaron ciegamente a las otras) pero no lo sabéis». A continuación, las que precedieron dirán a las posteriores: «¡No sois de ninguna manera superiores a nosotros; por lo tanto, probad el castigo por todo aquello (los pecados) que os habéis afanado en lograr (a través de vuestras creencias y obras)!» (7:38-39).

[10] Dios puso a prueba al profeta Abraham, la paz sea con él, por medio de enormes pruebas, y él las cumplió todas, soportando muchas dificultades simplemente por la complacencia de Dios. Así pues Dios hizo de él un líder para la gente y a su vez designó a líderes entre sus descendientes (2:124). Él purificó su linaje familiar de forma absoluta (3:33), y les concedió (incluyendo a la progenie de Ismael, procedente de él, así como la de Isaac) un poderoso dominio tanto en el reino material como en el espiritual (4:54). Dios asimismo concedió a Abraham, la paz sea con él, una buena y bendita vida en el mundo después de su emigración por Su complacencia (16:122).

[11] Véase la sura 11:69-71.

[12] Satán tan solo puede intentar suscitar una inclinación al mal dentro del corazón de una persona así como convencerlos de que el hecho al cual han sido suscitados es una buena cosa. Él no tiene poder alguno para forzar a una persona a hacer algo. Una persona sigue lo que Satán proclama sobre su libre albedrío y la influencia que ejerce en ellos sus deseos carnales o intereses materiales, la arrogancia o ciertos prejuicios raciales, ideológicos, o religiosos. La capacidad de contemplar la verdad de una persona no es por lo general suficiente para sí misma para seguir la verdad, a menos que se vea libre de la influencia de tales factores de perdición.

[13] Aquellos sobre quienes Dios envió un huracán de piedras fueron los Ad, que fueron destruidos en un tormenta de arena que duró siete noches y ocho días (7:72; 11:58; 23:27; 26:120; 69:7), y el pueblo de Lot, la paz sea con él, sobre el cual una terrible lluvia de piedras fue enviada (7:84; 11:82-83; 15:73-74). Aquellos a quienes la ráfaga espantosa les aconteció fueron los miembros de la tribu de Zamud (7:78; 11:67; 15:83; 69:6), y los pueblos de Shu’ayb, (7:91; 11:94; 26:189). A quien Dios hizo que se lo tragara la Tierra fue Qorah (28:81), y aquellos que Dios hizo que se ahogaran fueron el pueblo de Noé, (7:64; 11:42-44), así como el Faraón, Haman, y sus ejércitos (10:90; 20:77-78; 26:65-66).

[14] Esta comparación tiene, de hecho, dos significados: (1) Todo aquel que confía en algo aparte de Dios, es como si él confiara o tomara refugio en una tela de araña. (2) Una tela de araña está formada de numerosos hilos finos, que a pesar de todo apresan fácilmente a criaturas débiles, como las moscas; los incrédulos pueden atrapar fácilmente a la gente que es tan débil como la mosca en lo que respecta a espíritu y fuerza de voluntad. Las trampas que construyen contienen muchos hilos para atrapar a sus víctimas, tales como el apego a la comodidad, la pasión por el dinero y el poder, la lujuria, el egocentrismo, los prejuicios raciales, etc.

[15] El Corán reitera que tan solo aquellos que creen o se disponen a creer pueden asimilar el significado y los propósitos en la creación así como las señales de Dios en ella. Esto es de gran importancia en relación con los siguientes ejemplos, de acuerdo con lo expuesto por Said Nursi:

El valor del hierro (o cualquier otro material) con el cual una obra de arte es elaborada es distinto del valor que el arte expresa por sí mismo. A veces el material y la obra de arte pueden tener el mismo valor, o la obra puede ser más estimable que el material del cual fue hecha o viceversa. Por ejemplo, una antigüedad puede valer una gran cantidad de dinero, a pesar de que el material con la que fue elaborada no vale mucho. Si llevamos esta pieza a un anticuario, nos pagan por su verdadero precio, ya que es una obra de arte de un famoso artista. Sin embargo, si llevamos el mismo objeto a un herrero, lo puede comprar por el valor de un simple trozo de metal hierro.

Similarmente cada persona es una obra de arte única, sin precio, realizada por Dios Omnipotente. Somos los milagros más delicados y llenos de gracia de Su Poder, y los seres creados para manifestar todos Sus Nombres e Inscripciones en forma de especimenes en miniatura del Universo. Si somos iluminados con la creencia, estas inscripciones significativas se hacen visibles. Los creyentes manifiestan estas inscripciones a través de su unión con el Creador, ya que el Arte Divino contenido en cada persona es revelado por afirmaciones tales como: «Soy la obra del Creador Majestuoso, la criatura y el objeto de Su Piedad y Munificencia».

Por ende, y porque ganamos valor en proporción a cuánto mejor reflejamos este arte, nos movemos desde la insignificancia (en términos materiales) hasta acabar siendo seres elevados por encima de todas las criaturas. Nos comunicamos con Dios, somos Sus invitados en la Tierra, y nos hacemos dignos del Paraíso.

Sin embargo, si la incredulidad se arraiga en nosotros, todas las manifestaciones de los Nombres Divinos son ocultadas por las tinieblas, y así carecen de la expresión. ¿Si el artista es desconocido, cómo pueden ser los aspectos que expresan el valor de su arte identificados? Así los ejemplos más significativos del sublime arte y las elevadas inscripciones están ocultados. En términos materiales, los incrédulos atribuyen tal arte e inscripciones a las causas triviales, a la naturaleza y la posibilidad, de ese modo reducen estos diamantes brillantes a un sencillo cristal. Tal gente no es más significativa que ninguna otra entidad material que está condenada a una vida pasajera y agobiante y ellos no son mejores que el animal más impotente, necesitado y afligido al animal que finalmente se hará polvo. La incredulidad destruye nuestra naturaleza transformando nuestros diamantes en carbón.

Así como la fe es una luz que ilumina a los seres humanos y revela todos los mensajes inscritos en su ser por el Todopoderoso, también ilumina el Universo y retira la oscuridad del pasado y del futuro. Exhibe todas las cosas y los seres en su verdadera valía proveniente de su conexión con su Creador. Pero la incredulidad los muestra tan solo como entidades físicas que se desplazan hacia la inexistencia eterna [Véase The Words («Las Palabras»), «23rd Word» («La 23ª Palabra»), pág.328].

[16] Este versículo, que debe haber sido revelado durante la migración a Abisinia, enseña a los musulmanes cómo han de comportarse hacia la Gente del Libro. De hecho, este comportamiento es el talante general con el que los musulmanes han de comportarse en su relación con los seguidores de otras creencias. Deben transmitir el Islam con palabras delicadas y de una manera moderada. Si, sin embargo, aquellos a los que nos dirigimos reaccionan bruscamente, entonces los musulmanes deben evitar la discusión con ellos (Véanse la sura 16:125, nota 29; la sura 22:67-68).

[17] Para una explicación adicional así como versículos similares, véanse la sura 7:34, nota 10; la sura 10:98, nota 20; la sura 18:58.

[18] Es decir, la incredulidad y los actos malvados son razones para entrar en el Infierno, y los incrédulos con toda seguridad entrarán en el mismo. En segundo lugar, como la fe lleva en sí misma la semilla del Paraíso, la incredulidad porta la semilla del Infierno y es, de hecho, una manifestación del Infierno en el corazón de los incrédulos.

[19] Es decir, vosotros podéis ir en búsqueda de otro lugar y emigrar allí, donde podréis venerarme sin asociarme a Mí copartícipe alguno.

[20] Para comentarios adicionales, véase la sura 21:35, nota 5.

[21] Para una explicación de la provisión de Dios a las criaturas, véase la sura 11:6, nota 1.

[22] Es decir, vosotros no tenéis motivo alguno por el que temer por vuestro sustento cuando emigréis a otra tierra para poder vivir de acuerdo con vuestra fe. Existen numerosas criaturas que no almacenan con ellas su sustento para el futuro ni lo portan con ellos. Del mismo modo que Dios las provee, Él también os provee y continuará haciéndolo así, ya que Él escucha todas las peticiones que Le son remitidas y conoce todas las necesidades de Sus criaturas.

[23] Para una información más detallada acerca de «la vida presente y mundana», véase la sura 6, nota 5.

[24] Para la condición de estar viva de la morada del Más Allá, véase la sura 25:12, nota 4.

[25] Esta realidad no sólo se restringe a cuando uno afronta un peligro en el mar. El peligro en el mar es una metáfora empleada para las condiciones arriesgadas en las que nos vemos inmersos. Casi todo el mundo experimenta esto varias veces en su vida. En tales condiciones la gente, ya sean ateos, agnósticos o politeístas descubren a Dios en las profundidades de su conciencia, e invocan tan solo a Dios, sin recordar incluso a otros supuestos deidades o poderes. Así pues su negación de Dios o la asociación de copartícipes a Él es la negación de su interna profesión de Dios e implica contradicción en sí mismos.

 
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