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El Sagrado Corán y Su Interpretación Comentada
Sura 24 An-Nur (La luz) | Sura 24 An-Nur (La luz) |
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| escrito por Ali Ünal | |
| 20.08.2009 | |
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PerÃodo de Medina La Surat an-Nur fue revelada en el sexto año de la Hégira después de la campaña contra la tribu de Banu al-Mustaliq. Consta de 64 versÃculos. En el contexto de declarar la castidad y la inocencia de ‘A’isha, la esposa del Profeta, frente a una campaña desagradable de calumnia contra ella, establece los castigos para las relaciones sexuales ilÃcitas y la calumnia. La sura también contiene reglas acerca de las relaciones entre ambos sexos, y los miembros de una familia y una sociedad, asà como habla de las relaciones entre el Profeta, la paz y las bendiciones sean con él, y sus esposas y otros creyentes. Explica claramente ciertos valores éticos que deban ser observados en la vida social, asà como indica normas de la vestimenta de las mujeres. En el Nombre de Dios, el Misericordioso, el Compasivo. 1. (Esta es) una sura que hemos enviado y hecho obligatoria (la observancia de las reglas en ésta); y en ella, hemos enviado claras explicaciones (de la verdad sobre la creencia y la incredulidad) e instrucciones (sobre la vida humana), de modo que reflexionéis y seáis considerados. 2. La fornicadora y el fornicador[1]; flagelad a cada uno de ellos con cien azotes;[2] y no permitáis que la compasión para ellos os refrene de cumplir la ley de Dios, si verdaderamente creéis en Dios y el DÃa del Juicio Final[3]; y permitid que un grupo de los creyentes den testimonio de su castigo[4]. 3. Un fornicador (alguien conocido por su vicio en relaciones sexuales ilÃcitas) no debe casarse sino con quien sea fornicadora (una mujer conocida por su vicio en relaciones sexuales ilÃcitas) o con una idólatra; y una fornicadora solamente puede casarse con un fornicador o un idólatra. Actuar de otra manera está prohibido a los creyentes[5]. 4. Aquellos que acusan a las mujeres castas y honorables (de relaciones sexuales ilÃcitas) pero no tienen cuatro testigos varones (quienes darán testimonio de que vieron personalmente el acto en el momento de ser cometido): flageladles con ochenta azotes, y ya no aceptéis su testimonio desde entonces. De hecho son transgresores, 5. Excepto aquellos de ellos que se arrepienten después de eso y se enmienden. Ya que Dios es Indulgente, Compasivo[6]. 6. En cuanto a aquellos que acusen a sus propias esposas de adulterio pero no tengan ningún testigo excepto ellos mismos, tal persona debe dar testimonio cuatro veces jurando por Dios en cada juramento que él está verdaderamente diciendo la verdad. 7. Y la quinta vez, que la maldición de Dios sea sobre él si él está mintiendo. 8. Sin embargo el castigo será evitado de la esposa si ella da testimonio cuatro veces jurando por Dios en cada juramento que sin duda el hombre está mintiendo, 9. Y la quinta vez, que la ira (condena) de Dios sea sobre ella si el hombre está diciendo la verdad[7]. 10. Si no fuera por la gracia y el favor de Dios sobre vosotros, y Su misericordia, y que Dios es Aquel Quien abre un camino al arrepentimiento y lo corresponde con generoso perdón y recompensa adicional, y Omnisapiente, (no podrÃais resolver vuestros problemas justo y sabiamente)[8]. 11. Sin duda aquellos que inventaron y levantaron la calumnia (contra ‘A’isha, la esposa del Mensajero) son un grupo de entre vosotros. Sin embargo, no consideréis este incidente un mal para vosotros; más bien, es bueno para vosotros[9]. (En cuanto a los calumniadores,) cada uno de ellos ha acumulado pecado en proporción con su parte en esta culpa, y aquel que tiene la mayor parte en ella[10]sufrirá un inmenso castigo. 12. Cuando supisteis esto, ¿por qué los hombres creyentes y las mujeres creyentes no tuvieron buena opinión del otro[11] y declararon: «¡Esta es obviamente una calumnia!»? 13. ¿Por qué no nombraron cuatro testigos (para apoyar la acusación)? Ahora que no han nombrado testigos, de hecho son los mentirosos ante Dios. 14. Si no fuera por la gracia y el favor de Dios sobre vosotros, y Su misericordia en el mundo y en el Más Allá, sin duda alguna un tremendo castigo os habrÃa aquejado a vosotros (que os habéis involucrado en rumores que circulaban), a causa de lo que os permitisteis. 15. Solo pensad cómo os alegraba recibirlo con vuestras lenguas entre vosotros, y decÃais con vuestras bocas algo sobre el cual no tenÃais ningún conocimiento. Lo considerasteis una bagatela, mientras que ante Dios era muy grave. 16. ¿Por qué no dijisteis, cuando lo supisteis, «No somos quien para hablar de esto. ¡Glorificado eres Tú (Oh Dios)! Esta es una formidable calumnia.»? 17. Dios os advierte para que no repitáis algo igual, si sois (verdaderamente) creyentes. 18. Él expone claramente a vosotros Sus instrucciones y las señales de Su camino. Dios es Omnisciente, Omnisapiente. 19. Aquellos que desean que la indecencia debe ser divulgada entre aquellos que creen, con toda seguridad para ellos hay un castigo doloroso en el mundo y en el Más Allá. Dios sabe (la precisa verdad y la naturaleza de todos los asuntos), mas vosotros no sabéis. 20. ¡Si no fuera por la gracia y el favor de Dios sobre vosotros, y Su misericordia, y que Dios es Piadoso, Compasivo (especialmente hacia Sus siervos creyentes, qué consecuencias terribles tales males habrÃan causado en vuestra comunidad)! 21. ¡Oh vosotros que creéis! No sigáis los pasos de Satanás. Quien siga los pasos de Satanás, (que sepa bien que) Satanás llama insistentemente a todos a lo que es indecente y vergonzoso, y todo lo que es malvado. Si no fuera por la gracia y el favor de Dios sobre vosotros, y Su misericordia, ninguno de vosotros habrÃa logrado pureza; sin embargo Dios purifica a quien Su Voluntad dispone. Dios es Quien todo lo Oye, Omnisciente[12]. 22. Aquellos de entre vosotros que son honrados con recursos que no juren que ya no darán más a los parientes, a los necesitados, y a los que han emigrado en la causa de Dios (aunque aquellos ricos sufren daños a manos de éstos). Más bien, que perdonen y se abstengan. ¿No queréis que Dios os perdone? Dios es Indulgente, Compasivo. 23. Aquellos que acusen falsamente a las mujeres castas, quienes son ignorantes de las maneras tortuosas de corrupción y que son creyentes, son malditos en el mundo y en el Más Allá, y para ellos se da un tremendo castigo. 24. El DÃa en el que sus propias lenguas y manos y pies darán testimonio todos contra ellos con respecto a lo que hacÃan. 25. Ese DÃa, Dios les retribuirá del todo su justo merecido, y llegarán a saber que Dios es la Verdad Absoluta y Leal (a Quien nada es oculto, y Quien hace toda la verdad manifiesta). 26. (En principio,) las mujeres perversas son para los hombres perversos, y los hombres perversos son para las mujeres perversas; justo como las mujeres buenas y puras son para los hombres buenos y puros, y los hombres buenos y puros son para las mujeres buenas y puras. (A causa de su pureza y castidad que provienen de la fe,) los últimos son inocentes de todo lo que las malas lenguas puedan atribuirles. Para ellos se da perdón y una provisión honorable y abundante. 27. ¡Oh vosotros que creéis! No entréis en las viviendas que no sean las vuestras hasta que hayáis asegurado el permiso de sus residentes y que les hayáis saludado con paz. Hacerlo asà es bueno y apropiado para vosotros, de modo que seáis considerados (de buenas maneras y de cortesÃa apropiada). 28. Entonces, si no encontráis a nadie en ellas, no entréis hasta que tengáis permiso para entrar. Si os piden que regreséis, entonces regresad (sin sentiros ofendidos). Es una manera más pura para vosotros. Dios posee pleno conocimiento de todo lo que hacéis[13]. 29. No incurrÃs en falta si entráis en las viviendas deshabitadas que os sirvan. (Pero siempre tened en cuenta que) Dios sabe lo que reveláis (de actos o intenciones) y lo que guardáis en secreto. 30. Di a los hombres creyentes que contengan su mirada (de mirar a las mujeres con las cuales es lÃcito casarse, y de las partes pudendas de otras), y guarden sus partes pudendas y castidad[14]. Esto es lo que es más puro para ellos. Dios se halla perfectamente consciente de todo lo que hacen. 31. Y di a las mujeres creyentes que ellas (también) contengan su mirada (de mirar a los hombres con los cuales es lÃcito casarse, y de las partes pudendas de otros), y guardan sus partes pudendas[15], y que no deberÃan ostentar sus encantos salvo lo que se revela por sà mismo[16]; y que bajen sus velos hasta por encima de los pechos[17], y (diles) que no ostenten sus encantos a nadie excepto a sus maridos, o sus padres (incluso abuelos y tÃos, paternos y maternos), o los padres de sus maridos, o sus hijos, o los hijos de sus maridos (los suyos y sus hijastros y nietos), o sus hermanos (y hermanos de leche y hermanastros), o los hijos de sus hermanos, o los hijos de sus hermanas, o las mujeres musulmanas y las mujeres de buena conducta con quien tienen relación, o aquellas (esclavas) de quienes poseen sus diestras, o sirvientes a su servicio libres del deseo sexual, o niños que son todavÃa inconscientes de la feminidad. Tampoco deberÃan patalear con sus pies (es decir, actuar de tal manera para) llamar la atención a sus encantos (y despertar la pasión de los hombres). Y, Oh creyentes, dirigiros a Dios todos juntos en arrepentimiento para que podáis lograr la verdadera prosperidad. 32. Casad a aquellos solteros de entre vosotros (sea hombre o mujer) y a aquellos de vuestros esclavos y vuestras esclavas que sean rectos (y que sean aptos para el matrimonio). Si son pobres, Dios les concederá suficiencia de Su generosidad. Dios es Quien Abarca en Su misericordia, Omnisciente[18]. 33. Dejad a aquellos que no se puedan permitir casarse que permanezcan castos hasta que Dios les conceda suficiencia de Su generosidad[19]. Y si alguno de ellos de quienes poseen vuestras diestras quiere firmar un contrato con vosotros para pagar su libertad, haced este contrato con ellos si sabéis que son honestos (y capaces de ganarse la vida sin mendicidad y ser buenos y libres ciudadanos)[20]. Ayudadles de la riqueza de Dios la cual Él os ha concedido. Y no obliguéis a vuestras esclavas a prostituirse para buscar los beneficios (efÃmeros) de la vida de este mundo mientras que ellas desean permanecer castas. Si alguien las obliga a prostituirse, pues Dios será Indulgente, Compasivo hacia ellas después de que hayan estado sujetas a tal coacción. 34. De hecho, os hemos enviado Revelaciones que demuestran la verdad claramente e iluminan vuestro camino, y ejemplos (de las historias) de aquellos que os antecedieron, y una instrucción para los piadosos devotos. 35. Dios es la Luz de los Cielos y de la Tierra. El ejemplo de Su Luz es como un nicho en donde hay una lámpara; la lámpara está en un cristal, y el cristal, brillando como una estrella radiante parecida a una perla, encendida del aceite de un bendito olivo que no es del este ni del oeste. El aceite casi da luz de sà mismo aunque ningún fuego lo toque. ¡Luz sobre luz! Dios guÃa a Su Luz a quien Su Voluntad dispone. Dios presenta parábolas para la gente. Dios posee pleno conocimiento de todas las cosas[21]. 36. (Esta luz puede ser obtenida mejor, y aquellos dirigidos a ella se encuentran) en algunas casas (que generalmente están ocultas a los ojos de la gente y) para las cuales Dios ha ofrecido una manera para que sean construidas y apreciadas, y para que Su Nombre sea mencionado e invocado allà dentro; en ellas, Le glorifican por la mañana y por la tarde. 37. Los hombres (distinguidos) a quienes ni el comercio ni la compraventa (ni cualquier otra preocupación mundana) pueden desviar de la remembranza de Dios, y establecer la Oración conforme a todas sus condiciones, y pagar la Limosna Purificadora Prescrita; temen un DÃa en el cual todos los corazones y ojos estarán torcidos[22]. 38. Dios les recompensará conforme a lo mejor de todo lo que han hecho, y les dará todavÃa más de Su generosidad (es decir, más que lo que merecen). Dios proporciona de manera inconmensurable a quien Su Voluntad dispone[23]. 39. En cuanto a los incrédulos, todos sus actos son como un espejismo en el desierto, el cual el sediento cree que es agua hasta que llegue allÃ, sólo encontrará que no era nada; en vez de eso, encuentra a Dios allà cerca, y Él ajustará su cuenta por completo. Dios es rápido en ajustar cuentas. 40. O sus actos son como los velos de oscuridad que cubren completamente un mar abismal hasta sus profundidades, cubiertos por una ola sobre otra, sobre las cuales está una nube: los velos de oscuridad apilados uno sobre otro, de manera que cuando tiende la mano, apenas puede verlo. A quien Dios no ha designado ninguna luz, no tiene ninguna luz[24]. 41. Acaso no contemplas que todo lo que se halla en los Cielos y en la Tierra, y los pájaros que vuelan alineados con alas desplegadas glorifican a Dios. Cada uno sabe la manera de su plegaria y glorificación. Dios posee pleno conocimiento de todo lo que hacen. 42. A Dios Le pertenece la soberanÃa de los Cielos y de la Tierra; y a Dios es el retorno. 43. Acaso no contemplas que Dios mueve suavemente las nubes, luego las une, (completando la formación de un circuito entre ellas,)[25] y después las convierte en una masa densa, y por consiguiente ves las gotas de lluvia salir de en medio de ellas. Él envÃa granizo de las (nubes) como montañas cargadas de nieve del Cielo, y golpea a quien Su Voluntad dispone con él, y lo esquiva de quien Su Voluntad dispone. El resplandor del relámpago casi quita la vista[26]. 44. Dios alterna la noche y el dÃa. En verdad que en ello se da una lección para aquellos que son capaces de ver. 45. Dios ha creado a cada criatura viva de agua[27]. Entre ellos están algunos que se mueven sobre sus vientres, y algunos que se mueven sobre dos piernas, y algunos que se mueven sobre cuatro. Dios crea lo que Su Voluntad dispone. Sin duda Dios posee pleno poder sobre todas las cosas. 46. Sin duda, hemos enviado Revelaciones que demuestran la verdad claramente e iluminan vuestro camino. Dios guÃa a quien Su Voluntad dispone a un camino recto. 47. Dicen, «Hemos creÃdo en Dios y en el Mensajero, y hemos prometido obediencia (a ambos)», pero entonces, después de eso un grupo entre ellos se aparta (contradiciendo su declaración por sus actitudes y actos). Tales no son creyentes. 48. Cuando se les llama a Dios y a Su Mensajero de modo que el Mensajero juzgue entre ellos, ves cómo un grupo entre ellos se aparta en aversión. 49. Si el derecho está de su parte, vienen de buena gana aceptándolo. 50. ¿Acaso hay una enfermedad en sus corazones (que corrompe su voluntad y carácter)? ¿O les asaltaron las dudas? ¿O temen que Dios y Su Mensajero traten de manera injusta a ellos? No, la verdad es que ellos mismos son malhechores. 51. La única expresión de los (verdaderos) creyentes, cuando se les llama a Dios y a Su Mensajero de modo que el Mensajero juzgue entre ellos, es: «Hemos oÃdo y obedecemos». Tales son aquellos que son los prósperos[28]. 52. Quien obedece a Dios y a Su Mensajero, y esté abrumado por el temor reverencial a Dios y se aparte de la desobediencia a Él con veneración a Él y piedad, tales son de hecho los que son triunfantes. 53. (Los hipócritas) juran por Dios solemnemente que si les ordenas, con toda seguridad se marcharÃan (a luchar en la causa de Dios). Diles: «No juréis. Lo que se espera de vosotros es obediencia de manera adecuada, eminentemente. (Asà que debéis hacer lo que hacen otros creyentes, y por lo tanto, os marcharéis cuando se os ordena hacerlo sin gestos que indican exageración y afectación)». Dios se halla perfectamente informado de todo lo que hacéis. 54. Di: «Obedeced a Dios y obedeced al Mensajero»[29]. Sin embargo (Oh gente), si os apartáis del Mensajero, (entonces que sepáis que) lo que le corresponde es solamente con lo que está encargado, y lo que os corresponde es con lo que estáis encargados. Sin embargo, si obedecéis, seréis guiados (a la verdad). Lo que le corresponde al Mensajero es nada más que comunicar el Mensaje completa y claramente. 55. Dios ha prometido a aquellos de vosotros que creen y hacen actos buenos y rectos que con toda seguridad Él los autorizará como vicerregentes en la Tierra (en lugar de aquellos que están en el poder actualmente), exactamente como autorizó a aquellos (de las mismas cualidades) que les precedieron, y que, sin duda, establecerá con firmeza para ellos su Religión, la cual (ha elegido y) ha aprobado para ellos, y sustituirá su estado actual de miedo por la seguridad (de modo que puedan practicar su Religión libre y completamente, y en paz). Ellos Me veneran solamente a MÃ, no asociándome a nadie a Mà como copartÃcipes (en creencia, veneración y autoridad para ordenar su vida). Quien se vuelva ingrato después de eso, tales son de hecho los transgresores. 56. Estableced la Oración conforme a sus condiciones, y pagad la Limosna Purificadora Prescrita, y obedeced al Mensajero para que os muestre misericordia (para que se os conceda una vida buena y virtuosa en el mundo, y una felicidad eterna en el Más Allá)[30]. 57. No te creas que aquellos que no creen pueden frustrar (Nuestra voluntad) en la Tierra. Su refugio final es el Fuego: ¡cuán funesto destino de llegada! 58. ¡Oh vosotros que creéis! (Incluso) aquellos de quienes poseen vuestras diestras (como esclavos), asà como aquellos de vosotros (vuestros hijos) que todavÃa no han llegado a la pubertad, pidan vuestros permiso (antes de entrar en vuestros cuartos particulares) en tres momentos (del dÃa) antes de la Oración de la Mañana, y cuando os quitéis vuestra ropa al mediodÃa para descansar, y después de la Oración de la Noche. Estos son vuestros tres momentos de intimidad. Aparte de estas ocasiones, no incurrÃs en falta ni ellos, si entran sin permiso; seguro que circularán alrededor de vosotros, algunos de vosotros atienden a otros. Asà que, Dios hace claras para vosotros (las instrucciones en) las Revelaciones. Dios es Omnisciente, Omnisapiente. 59. Y cuando vuestros hijos lleguen a la pubertad, que pidan permiso (siempre que desean entrar en vuestros cuartos particulares), exactamente como aquellos (que ya han llegado a la misma edad) antes de ellos lo piden. Asà que, Dios hace claras para vosotros (las instrucciones en) las Revelaciones. Dios es Omnisciente, Omnisapiente. 60. Las mujeres de edad avanzada, que hayan pasado la edad de tener hijos y ya no sientan cualquier deseo sexual, no incurren en ninguna falta si se quitan su ropa externa sin hacer exhibición de sus encantos. Pero aun asÃ, es mejor para ellas abstenerse de esto. Dios es Aquél Quien todo lo Oye, Omnisciente. 61. No incurren en falta los ciegos, ni los lisiados, ni los enfermos (por comer para satisfacer solamente su necesidad sin causar ningún daño y derroche, en la casa de alguien sano y pudiente), y ni asimismo vosotros, que (en caso de necesidad y sin previa invitación), comáis en la casa de vuestro cónyuge y vuestros hijos, o en las casas de vuestros padres, o en las casas de vuestras madres, o en las casas de vuestros hermanos, o en las casas de vuestras hermanas, o en las casas de vuestros tÃos paternos, o en las casas de vuestras tÃas paternas, o en las casas de vuestros tÃos maternos, o en las casas de vuestras tÃas maternas, o en las casas de las cuales seáis responsables, o en las casas de cualquier amigo Ãntimo vuestro (que serÃan felices veros comer con toda libertad en su hogar). No incurrÃs en falta si coméis juntos o por separado. Sin embargo cuando entráis en alguna de estas casas, saludad uno al otro con un saludo bendito, puro y bueno señalado por Dios. Asà que, Dios hace claras para vosotros (las instrucciones en) las Revelaciones, de modo que podáis razonar y entender[31]. 62. Solamente aquellos son los verdaderos creyentes que creen en Dios y Su Mensajero, y que, cuando están con él por una causa colectiva, no se van a menos que hayan obtenido su permiso. Sin duda, aquellos que piden tu permiso, son ellos quienes creen verdaderamente en Dios y Su Mensajero. Asà que, si te piden permiso para algún asunto suyo, da permiso a quien quieras de ellos, y pide perdón de Dios por ellos. Sin duda, Dios es Indulgente, Compasivo[32]. 63. No tratéis la llamada y el rezo del Mensajero para vosotros como vuestra llamada y rezo de uno para el otro. De hecho, Dios conoce bien a aquellos de vosotros que subrepticiamente se escabullen, poniéndose a cubierto uno detrás de otro. Asà pues, que aquellos que vayan contra la orden del Mensajero tengan cuidado de que para que una prueba amarga[33] no les sobrevenga o un castigo doloroso les aflija. 64. ¡Cuidado! a Dios Le pertenece todo lo que se halla en los Cielos y en la Tierra. Él conoce bien dónde os encontráis (y de qué os ocupáis). Y (a Él pertenece) el DÃa cuando los seres humanos serán devueltos a Él, entonces les hará entender todo lo que hicieron (en el mundo). Dios posee pleno conocimiento de todas las cosas. [1] El Corán utiliza el mismo término, zina, para la fornicación y el adulterio. Estén las parejas casadas o no, el Corán considera cada tipo de la relación sexual ilÃcita zina. Sin embargo, distingue entre los castigos que se infligirán. El adulterio y la fornicación se consideran pecados en todas las religiones. La Biblia ordena la pena de muerte para el adúltero y la adúltera (LevÃtico, 20:10; Deuteronomio, 22:22). Sin embargo, la definición coránica del adulterio es muy diferente que la definición bÃblica. Zina, según el Corán, es la relación de un hombre y una mujer, estén casados o no, fuera del matrimonio. La Biblia considera solamente la relación fuera del matrimonio de una mujer casada como adulterio (zina) (LevÃtico, 20:10; Deuteronomio, 22:22; Proverbios, 6:20-35; 7:1-27). Según la definición bÃblica, si un hombre casado duerme con una mujer soltera, este es simplemente un caso de fornicación. Si un hombre duerme con una mujer soltera no se considera un crimen en absoluto, sin tomar en consideración si el hombre tiene una esposa o no. La orden del Talmud relacionada con este caso es lo siguiente: Si uno seduce a una virgen, no desposada, y se acuesta con ella, le pagará la dote, y la tomará por mujer. Si el padre de ella no quiere dársela, el seductor pagará el dinero de la dote de las vÃrgenes (Éxodo 22:15-16), la cual es cincuenta siclos de plata que se pagará al padre de la virgen (Deuteronomio 22:28-29). Sin embargo, si la virgen es una hija de un sacerdote (rabino), el hombre debe ser colgado hasta que se muera, mientras que la muchacha debe ser quemada viva (Everyman’s Talmud, 319-320). El mandamiento judaico es casi idéntico al código hindú. Pero, en el Hinduismo, si la muchacha pertenece a una casta más alta y el hombre es de una más baja, la muchacha deberÃa ser expulsada de su hogar y los miembros del hombre amputados (Dharma Shastra, capÃtulo 8, págs. 365-366). Si la chica es una brahmána, el castigo es quemar al hombre vivo (IbÃd., 377). Según la Biblia (ley judaica), el crimen del adulterio es cometido solamente cuando un hombre duerme con una mujer casada. En este caso, el hombre es considerado un adúltero, esté casado o no, y la mujer es considerada una adúltera. En resumen, el adulterio es cualquier acto sexual ilÃcito que implica a una mujer casada. La relación fuera del matrimonio de un hombre casado no es un crimen en la Biblia. La razón por la cual es asÃ, según la Enciclopedia Judaica, es que la esposa era considerada posesión de su marido y adulterio significaba una violación de su derecho exclusivo sobre ella; la esposa, como la posesión del marido, no tenÃa tales derechos sobre él (Jeffrey H. Togay, Adultery, Enciclopedia Judaica, 2, col. 313. También, véase a Judith Plaskow, Standing Again at Sinai: Judaism from a Feminist Perspective, págs.170-177.) Es decir, si un hombre tiene una relación sexual con una mujer casada, está violando la propiedad de otro hombre y, por lo tanto, debe ser castigado. Actualmente, en Israel, si un hombre casado tiene una relación fuera del matrimonio con una mujer soltera, sus hijos nacidos de esa mujer son considerados legÃtimos. Pero si una mujer casada tiene una relación con otro hombre, esté casado o no, los hijos que tiene con ese hombre son ilegÃtimos y está prohibido para ellos casarse con cualquier otro judÃo, excepto los conversos y tales otros hijos ilegÃtimos. Esta prohibición es transmitida hasta los descendientes de los hijos durante diez generaciones, hasta que la mancha del adulterio se haya debilitado presumiblemente (Lesley Hazleton, Israeli Women, The Reality Behind the Myths («Mujeres israelÃes, La realidad detrás de los mitos»), págs. 41-42). Otras condiciones legales bÃblicas con respecto a las relaciones sexuales ilÃcitas son las siguientes: Si un hombre se acuesta maritalmente con una mujer que es una sierva perteneciente a otro, sin que haya sido rescatada ni liberada, será él castigado, pero no con pena de muerte, pues ella no era libre (LevÃtico, 19:20). Si una joven virgen está prometida a un hombre y otro hombre la encuentra en la ciudad y se acuesta con ella, los sacaréis a los dos a la puerta de esa ciudad y los apedrearéis hasta que mueran: a la joven por no haber pedido socorro en la ciudad, y al hombre por haber violado a la mujer de su prójimo. Asà harás desaparecer el mal de en medio de ti. Pero si ha sido en el campo donde el hombre ha encontrado a la joven prometida, y la ha forzado y se ha acostado con ella, sólo morirá el hombre que se acostó con ella (Deuteronomio, 22:23-25). En el Cristianismo contemporáneo, sin embargo, aunque el Antiguo Testamento es aceptado junto con el Nuevo Testamento como Escritura canónica, si las relaciones sexuales ocurren entre un hombre soltero y una mujer soltera, es ciertamente un pecado, pero no se considera una ofensa que requiera castigo. Sin embargo, si alguna o ambas parejas están casadas, su relación sexual es considerada una ofensa que requiere castigo. Aún asÃ, lo que hace el acto un pecado es la violación del contrato matrimonial, en lugar del mero hecho del acto ilÃcito. La única consecuencia legal de tal acto es que la esposa del hombre culpable puede conseguir una separación de él acusándole a su marido de infidelidad. El caso es el mismo con un hombre cuya esposa ha cometido relaciones sexuales fuera del matrimonio. Además, el marido también tiene el derecho a reivindicar daños del hombre que sometió a su esposa al adulterio. El moderno sistema legal de occidente con respecto a esta pregunta se basa en conceptos cristianos. Según estas leyes, la fornicación como máximo es considerada como una tacha, pero no una ofensa que requiera castigo, a menos que una parte haya recurrido al uso de la fuerza. En cuanto a tener relación sexual con la pareja casada de otra persona, la parte ofendida sólo puede entablar pleito de divorcio contra la parte culpable. Por otra parte, el Islam considera cualquier acto sexual ilÃcito un crimen en sÃ. Si tal acto es cometido por una persona casada, la ofensa es más severa. La gravedad es debido al hecho de que una persona casada todavÃa recurre a las manera ilÃcitas para satisfacer sus deseos sexuales mientras que puede satisfacerlos de maneras lÃcitas, es decir dentro del matrimonio. El acto de sexo ilÃcito se considera por el Islam un crimen, el cual si no se toma ningunas medidas para refrenarlo, ataca la misma raÃz de la personalidad humana, la familia y la sociedad. Tanto la supervivencia de la raza humana como la continuidad de la existencia colectiva humana hacen imprescindible que las relaciones sexuales entre hombres y mujeres estén limitadas sólo a sus formas lÃcitas. Como comer y beber no se permiten por sà mismos por un individuo sano, sino más bien para la continuación de la vida, asà pues, también, el deseo sexual se ha concedido al ser humano para continuar nuestra existencia sobre la Tierra. Por lo tanto, el placer en su satisfacción es un tipo de anticipo, no es el objetivo en sÃ. Para proteger al ser humano contra los efectos perjudiciales del sexo ilÃcito, el Islam no se limita solamente a las sanciones legales. También pretende, mediante los valores espirituales, morales y sociales que promueve y los principios que ha establecido, cerrar casi totalmente la puerta al adulterio y a la fornicación, mientras que da cabida al libre albedrÃo del ser humano. Los seres humanos son puestos a prueba en este mundo para desarrollar sus capacidades innatas y para mejorar el mundo según los estándares que ha establecido Dios; y asà ganar un grado de perfección digno de la vida eterna de dicha (En su mayor parte citado de al-Mawdudi, 6:149-159). Además de inculcar en nuestros corazones el amor y el miedo a Dios juntos y al mismo tiempo, darnos una conciencia de la vida eterna, la cual se vivirá en el ParaÃso o en el Infierno, y perfeccionar sus seguidores espiritual y moralmente a la misma vez, el Islam toma medidas para hacer el matrimonio fácil y conveniente de modo que las generaciones no sean desconcertadas por el sexo ilÃcito. También, si cualquier parte en un matrimonio encuentra a la otra incompatible, esa parte puede recurrir al divorcio. El Islam también pretende eliminar los factores que incitan o provocan a la gente a las relaciones sexuales ilegÃtimas, o los que ofrecen oportunidades para involucrarse en ello. ProhÃbe todo tipo de obscenidad, asà como la reunión de los sexos de manera libre, ordenando a las mujeres cubrirse y prohibiendo ostentar sus encantos en público. También ordena a los miembros de ambos sexos bajar su mirada cuando se encuentran. El Islam pretende purificar las personas individuales y la sociedad. La persona y la sociedad que intenta animar y permitir es como un cuerpo sano; quien se involucra en crÃmenes como las relaciones sexuales ilÃcitas, asesinato, hurto y robo —justo como un órgano gangrenoso o un cáncer en el cuerpo— es un daño y un peligro para las personas individuales y la sociedad. Justo como se busca primero la prevención y luego el tratamiento para cada enfermedad del cuerpo, asà pues, también, el Islam pretende prevenir el crimen, y para lo que no se ha prevenido, prescribe y aplica un método especÃfico de respuesta. (Para una discusión detallada del código penal islámico, véanse la sura 2, nota 131; la sura 4, nota 6.) [2] El castigo legislado para un hombre o una mujer que fornica es cien azotes. La palabra original empleada para el azote es yaldah, derivada del yild, que significa piel. Asà que todos los lingüistas y los comentaristas del Corán la consideran que significa que el efecto de la flagelación debe ser limitado a la piel y, por lo tanto, no debe cortar la carne. El azote que se utilizará debe ser mediano, ni demasiado grueso ni muy fino, y el acto de flagelación debe ser de intensidad mediana. El califa ‘Umar, que Dios esté complacido con él, solÃa decir al encargado de flagelación: «Flagela de tal manera que tu axila no se revele» (al-Yassas, 3:45). Otras condiciones de la flagelación se pueden encontrar en libros de la ley islámica. Como se ha señalado anteriormente, el castigo de cien azotes es aplicado a las personas solteras que son culpables de la relación sexual ilÃcita. Esto es evidente de los versÃculos coránicos relacionados, incluyendo el que se discute aquÃ. Los primeros versÃculos sobre el sexo ilÃcito son aquellos que se hallan en la Surat an-Nisa’: Respecto a aquellas de vuestras mujeres que cometan una indecencia (o sea, relaciones sexuales ilÃcitas) que cuatro varones testigos de entre vosotros (que las hayan visto cometiendo el acto) testifiquen contra ellas (en el plazo de un mes en las ciudades y seis meses en las zonas rurales). Si dan testimonio, confinad a dichas mujeres en sus casas hasta que la muerte se las lleve o Dios les provea una salida. Cuando dos de entre vosotros lo hayan cometido, castigadles reprendiéndoles y pegándoles; pero si tienen cargo de conciencia, se arrepienten y se enmiendan, dejadles. Indudablemente es Dios Quien acepta el arrepentimiento y lo corresponde con generoso perdón, el Compasivo (4: 15-16). Cuando estos dos versÃculos fueron revelados, como un paso hacia la prohibición y prevención decisivas de cualquier tipo de relaciones sexuales ilÃcitas, el Islam prescribió que las partes culpables de tales actos deberÃan ser reprendidas y pegadas, y que las mujeres deberÃan ser confinadas en sus casas para prevenir la prostitución. La declaración, o Dios les provea una salida, insinúa que la nueva legislación vendrÃa sobre este tema. Esta nueva legislación era la orden de azotar a las partes solteras con un azote 100 veces, mientras que el castigo para las partes casadas fue establecido por la Sunna. El Islam ha instituido ciertas condiciones para establecer el hecho del crimen de zina (adulterio y fornicación), el cual está luego sujeto a castigo. Estas condiciones también se pueden encontrar en libros relacionados. Por ejemplo, véase al-Mawdudi, 6:166-173. [3] Dios advierte a los creyentes contra cualquier compasión inmerecida que puede impedirles cumplir los castigos que Él ha legislado. Nadie puede ser más compasivo hacia cualquier criatura que su Creador. Es verdad que todas las cosas en el Universo hablan de la compasión y prometen compasión, y debido a esto, el Universo se puede considerar una sinfonÃa de compasión. Los seres humanos tienen una responsabilidad de mostrar compasión a todos los seres; este es un requisito de ser humano. Cuanto más una persona muestra compasión, tanto más está ensalzada; mientras que cuanto más se recurre a la maldad, opresión, y crueldad, tanto más está deshonrada y humillada, y acumula vergüenza. Hemos oÃdo del Profeta, la paz y las bendiciones sean con él, cómo la compasión permitió a una prostituta entrar en el camino al ParaÃso porque, por compasión, dio agua a un pobre perro que se morÃa de sed; mientras que otra mujer fue condenada a entrar en el camino hacia los tormentos del Infierno por haber dejado a un gato morir de hambre (al-Bujari, «al-Anbiya», 54). Sin embargo, la compasión, como todo lo demás, debe ser equilibrada. Podemos ver un ejemplo de cuánto equilibrio se da en el agua que bebemos. El oxÃgeno y el hidrógeno, cuando están mezclados en la proporción apropiada, forman una de las sustancias más vitales para la vida. Sin embargo, cuando esta proporción cambia, cada elemento reasume su identidad original y combustible. Asimismo, es de gran importancia repartir la cantidad de compasión y saber quién la merece. La compasión hacia un lobo abre su apetito, y no ser satisfecho con lo que se ha recibido, exige aún más. La compasión hacia un rebelde le hace más agresivo, animando al rebelde que atente contra otros. No serÃa apropiado tener compasión por una persona quien obtiene placer sádico en envenenar a otros. Asà que debemos ubicar la compasión en el sitio adecuado, y nunca debemos alegar ser más compasivos que el Más Compasivo. Si alguien altera las leyes de Dios en consideración a la posición social del culpable, este es sin duda el peor tipo de ofensa. El Mensajero, la paz y las bendiciones sean con él, declaró: «¡Oh gente! Una de las razones por la que algunas comunidades antes de vosotros perecieron es que cuando una persona respetable de la comunidad cometió hurto, la gente lo perdonó y castigó a otros por su debilidad» (al-Bujari, «Hudud», 11; Muslim, «Hudud», 8). [4] El castigo por zina se debe ejecutar en público ante, por lo menos, cuatro personas. La ventaja principal de hacerlo asà es impedir que los que tienen autoridad actúen con dureza o indulgencia indebidas. Tal condición asegura la ejecución del castigo según exige la Ley. También despierta en el culpable una sensación de vergüenza, y ayuda a disuadirlo de la repetición del mismo crimen, asà como sirve de lección para otros. [5] Un hombre o una mujer creyente no puede casarse con una mujer o un hombre que es conocido por su vicio de zina; es decir, una persona que se ha castigado por este crimen y, después de eso no se ha arrepentido ni se enmendó, la cual es moralmente disoluta y no hace caso del mal implicado en este crimen. Actuar de otra manera no puede ser compatible con la fe. AsÃ, es obvio que esta prescripción se refiere a los que persistan en sus caminos malvados, pero no a los que se arrepienten y se enmienden después de un cierto desliz. Por lo tanto, si alguien que ha cometido un acto sexual ilÃcito en el pasado más tarde se casa, esto no significa que la relación entre los cónyuges es ilÃcita. Eso depende de si el pecador se ha arrepentido verdaderamente y se abstiene de cometer el mismo crimen otra vez o no. Este versÃculo de ninguna manera sugiere que un musulmán sexualmente desviado pueda casarse con un politeÃsta, o que tal matrimonio es legÃtimo. Más bien, el propósito del versÃculo es enfatizar que la relación sexual ilÃcita es un acto extremadamente malvado y que un musulmán culpable de ello ya no es digno de tener relaciones matrimoniales con la gente de buen carácter en la sociedad musulmana. [6] Este mandamiento se refiere también a los casos donde una mujer acusa a un hombre del acto sexual ilÃcito. La gravedad del castigo, asà como el requisito de cuatro testigos, mientras dos testigos se consideran suficientes en el resto de los pleitos criminales y civiles, demuestra la importancia del asunto y se pone como objetivo prevenir conversaciones vanas y cotilleos sobre el honor y la castidad de la gente. El Islam condena seriamente el acto sexual ilÃcito y la acusación infundada de otros. Aunque se observe que alguien realmente comete el acto sexual ilÃcito, no hay que hacerlo público. Esto evita el aumento de la corrupción. Si cuatro personas observan el acto, o si uno (un marido o una esposa) puede tener a cuatro testigos (que hayan observado el acto), pueden comunicar el asunto a las autoridades interesadas, pero todavÃa no deben hacerlo público. El Islam se pone como objetivo asegurar personas puras y una sociedad pura. Debe también señalar aquà que desde un punto de vista legal, todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario; asà pues, también, cada mujer debe ser considerada casta y honorable. Si alguien se arrepienta y se enmienda después de acusar a una mujer casta del acto sexual ilÃcito sin tener a cuatro testigos del acto ilÃcito, entonces a éste ya no se considera un transgresor. Sin embargo, esto no anula el castigo prescrito de 80 azotes, y ningún testimonio no será aceptado de tal persona nunca más. [7] Este procedimiento se llama li‘an (juramento condenatorio y el acto de maldecir mutuamente). Cuando un hombre acusa a su esposa de adulterio, tal persona debe dar testimonio cuatro veces jurando por Dios. La quinta vez debe invocar que la maldición de Dios sea sobre sà mismo si está mintiendo. Si un hombre acusa a su esposa o repudia la paternidad de un hijo, la esposa tiene el derecho de buscar la intervención del tribunal y hacer que su marido haga tal juramento. En este sentido, sus derechos son iguales a los de su marido. Algunos casos de li’an ocurrieron durante la época del Mensajero, la paz y las bendiciones sean con él. Él primero mencionó la orden que Dios habÃa dado al marido y añadió: «¿Eres consciente de que el castigo de Dios en el Más Allá es mucho más grave que el de esta vida?». El marido dio una respuesta afirmativa, aunque la esposa negó totalmente la acusación, entonces el Mensajero invitó a ambos que hicieran un juramento. Primero el marido se levantó y juró cuatro veces que su acusación era verdad. Mientras tanto, el Mensajero, la paz y las bendiciones sean con él, les advirtió repetidamente: «Dios sabe que uno de vosotros es ciertamente un mentiroso. ¿No se va a arrepentir ninguno de vosotros?». Antes de que el marido dijera que si mentÃa la ira de Dios recaerÃa sobre él, aquellos que estaban presentes allà le dijeron: «Teme a Dios. El castigo en esta vida es más leve que el de la siguiente. Este quinto juramento provocará el castigo de Dios sobre ti». El marido juró por quinta vez sin vacilar. La esposa hizo el mismo procedimiento. Antes del quinto juramento, lo dudó un poco, pero concluyó: «No traeré la eterna deshonra a mi tribu». Dicho eso, juró por última vez. El Mensajero, efectuó una separación entre ellos y decidió que el niño que la mujer recientemente concibió debiera ser conocido como su hijo, no como el hijo de su marido (al-Bujari, «Kitab at-Tafsir, Surat an-Nur», 3). El marido y el niño no podrÃan heredar uno de otro. El niño y su madre heredarÃan uno del otro. Además nadie podrÃa acusarla de ser infiel o a su niño de ser ilegÃtimo. Si el marido que acusó a su esposa de adulterio se abstiene de jurar, estará encarcelado hasta que confiese que él ha hecho una falsa acusación; y cuando él lo hace, estará castigado con el castigo de la falsa acusación (qazf), el cual se ha mencionado en el versÃculo 4 anteriormente. Si la esposa rechaza jurar, ella estará encarcelada hasta que jure o confiese que ha cometido adulterio. Si confiesa, recibe el castigo del adulterio. [8] Este versÃculo nos recuerda que la Religión (y la ley) que Dios ha elegido para nosotros y transmitido a nosotros a través de Su Mensajero se basan en el generoso Perdón, Munificencia, Compasión y SabidurÃa de Dios. [9] En el quinto año de la Hégira, el movimiento islámico dirigido por el Mensajero habÃa llegado a un punto donde todos sus adversarios se dieron cuenta de que ya no podrÃan desarraigarlo sólo a base de fuerza. Las tribus hostiles habÃan formado un frente unido bajo la dirección de Quraish y habÃan asediado Medina con un ejército grande en la Batalla del Foso, la cual ocurrió el quinto año de la Hégira. Cuando tuvieron que retirarse después de un asedio de cuatro semanas, el Mensajero, la paz y las bendiciones sean con él, declaró: «Desde ahora, nosotros marcharemos sobre ellos; ya no podrán atacarnos» (al-Bujari, «Maghazi», 29). El movimiento islámico derivó su fuerza principal de sus valores espirituales y morales y el carácter sin tacha de sus seguidores. Asà pues, dirigido especialmente por los hipócritas en Medina, el enemigo comenzó a recurrir a las campañas crueles e injustas contra los musulmanes. Tales conspiraciones primero se manifestaron con ocasión del matrimonio del Mensajero con Zaynab bint al-Yahsh, la esposa divorciada de Zayd ibn Harizah, quien era el esclavo liberado del Mensajero; este acontecimiento está mencionado en Surat al-Ahzab (33:36-38) y será tratado cuando es estudiada esa sura. Los esfuerzos aunados para manchar el carácter absolutamente puro del Mensajero de Dios, la paz y las bendiciones sean con él, resultaron inútiles; asà esta vez, levantaron calumnias contra ‘A’isha, la pura y querida esposa del Mensajero. A la vuelta de una expedición hacia la tribu Banu Mustaliq el sexto año de la Hégira, ‘A’isha, que habÃa acompañado al Mensajero, la paz y las bendiciones sean con él, durante esa expedición, sin darse cuenta fue dejada atrás cuando el ejército musulmán se movió desde el lugar donde habÃa acampado. Después de pasar varias horas a solas, la encontró Safwan ibn al-Mu‘attal, uno de los Emigrantes que participó en la Batalla de Badr, cuyo deber era cerciorarse de que nada y nadie se quedara atrás. ‘A’isha montó a su camello, y se reincorporaron al ejército en el siguiente campamento. Esto dio ocasión a los enemigos de suscitar un escándalo intencionado, el cual fue conducido por ‘Abdullah ibn Ubayy ibn Salul, el jefe de los hipócritas en Medina. Mientras los musulmanes preserven su fuerza y solidaridad moral y espiritual, lo que el enemigo haga para derrotarles terminará solamente en traer el bien a los musulmanes. Asà que los acontecimientos que parecen ser malvados al principio resultarán ser buenos para ellos. El acontecimiento de la calumnia contra ‘A’isha, la Madre de los Creyentes, resultó ser una ocasión en la cual los musulmanes una vez más podÃan comprender la verdadera fuente de su poder, para aumentar su solidaridad, para adquirir experiencia y conocimiento adicional para llevar el movimiento hacia adelante, asà como llegar a saber lo que deben pensar de sus hermanos y hermanas de Religión, y cómo deben comportarse mutuamente. Este acontecimiento también sirvió para la revelación de muchas nuevas leyes sobre las relaciones mutuas de los musulmanes. [10] Esto refiere a ‘Abdu’llah ibn Ubayy ibn Salul, el jefe de los hipócritas. [11] Esta expresión se puede también traducir como «cuando supisteis esto, ¿por qué los hombres y las mujeres musulmanes no tuvieron buena opinión de su propia gente?». Un creyente es un espejo para otro creyente. Ya que la creencia es una luz que ilumina la mente y el corazón de un creyente, y la cual le enseña cómo reaccionar ante los acontecimientos, también evita que un creyente cometa actos malvados e indecentes; asÃ, cada creyente debe pensar bien de otro creyente. Los creyentes no pueden pensar de otros creyentes de una manera que sea diferente de cómo piensan de sà mismos. Todos los creyentes forman un solo cuerpo; cada creyente es una encarnación de los valores representados por otros creyentes. [12] Nadie, incluso los Mensajeros de Dios, la paz sea con ellos, pueden lograr la pureza —pureza en el pensamiento, la creencia, la intención, y la acción— solamente en base a las aptitudes y los esfuerzos individuales. En el mejor de los casos, lo que una persona puede hacer es desear sinceramente la pureza y dirigir todos sus esfuerzos para lograr este fin. Dios se halla consciente de cualquier persona que tenga intenciones sinceras y quien intenta lograr la pureza, y es Él Quien permite a la gente lograr la pureza y permanecer pura. El ser humano tiene tendencia al mal, la indecencia, y los errores, y su alma carnal fácilmente puede ser derrotada por Satanás. Por lo tanto, todos nosotros no hallamos endeudados con Dios solamente por cualquiera de nuestros pensamientos y actos buenos. Es por esta razón que por cuarta vez en la sura, Dios nos recuerda el hecho que, si no fuera por Su gracia y favor, y Su misericordia sobre nosotros, habrÃamos sido arruinados. Una vez el Mensajero, la paz y las bendiciones sean con él, declaró: «Nadie puede entrar en el ParaÃso por sus propios actos». Cuando se le preguntó si esto era verdad incluso para él, dijo que si no fuera por la Misericordia de Dios la Cual lo abrazó, él tampoco podrÃa entrar (al-Bujari, «Riqaq», 18). [13] En el perÃodo pre-islámico de Yahiliyya, la gente irrumpÃa en las casas de cada uno sin pedir permiso o sin saludar a los residentes con paz, diciendo solamente: «¡Buenos dÃas!» o «¡Buenas tardes!». El Islam ordenó que todo el mundo tiene derecho a su intimidad en sus propias casas, y que nadie podrÃa entrar en la casa de otra persona sin asegurar el consentimiento previo de los residentes. El Islam también ordenó que la manera más apropiada de saludar uno al otro es decir, «La paz sea contigo». Se requiere pedir permiso para entrar incluso en las casas de sus parientes. El Mensajero, la paz y las bendiciones sean con él, indicó que una persona no debe pedir permiso más de tres veces. Si no hay respuesta, el hipotético visitante debe irse. El Islam también prohibió mirar furtivamente en las casas de otra gente, mirar en ellas desde fuera, y leer las cartas de la gente sin permiso. También es ilÃcito escuchar las conversaciones que ocurren en la casa de otra persona. [14] Esto significa no sólo que alguien debe tener en cuenta su castidad, sino también de ostentar sus partes pudendas. Las partes del cuerpo que están prohibidas ostentar para los hombres es la parte entre el ombligo y la rodilla ambos inclusive. Un hombre no debe ostentar esta parte de su cuerpo ante cualquier persona que no sea su esposa. También debe evitar estar desnudo, incluso cuando esté solo, por respeto a los ángeles (at-Tirmizi, «Adab», 42). [15] Una mujer no debe ostentar cualquier parte de su cuerpo con excepción de las manos, los pies y el rostro ante los hombres con quienes puede casarse. Según algunos eruditos, debe cubrir su rostro también, excepto los ojos. No está obligada a cubrir su cara mientras realice los ritos de Hayy, o cuando esté ante un tribunal o durante el contrato matrimonial. Ni puede una mujer ponerse ropas tan finas, ajustadas o transparentes, quedando su cuerpo expuesto, revelando sus rasgos corporales. En cuanto a las partes del cuerpo que le es obligado mantener cubiertas ante otras mujeres de fe, de buen carácter y castidad, estas consisten en la parte inferior del cuerpo, entre el ombligo y la rodilla. También debe cubrirse en presencia de las mujeres disolutas, justo como debe cubrirse ante los hombres con quienes puede casarse. [16] Lo que quiere decir con el vocablo encantos que no deben ser ostentados son las partes del cuerpo de la mujer donde se llevan puestos los adornos, tales como orejas, muñecas y tobillos. Como éstos no deberÃan ser ostentados en presencia de otros que aquellos mencionados en el versÃculo, especialmente cuando se llevan puestos adornos, las mujeres no deberÃan tampoco mostrar ningún adorno que utilizan para hacerse parecer atractivas, por ejemplo ropas llamativas, joyas y maquillaje. Los eruditos interpretan que la declaración, lo que se revela por sà mismo, significa que las mujeres no deben ostentar intencionadamente su belleza y encantos. Sin embargo a veces puede que la ropa externa, por ejemplo, sea llevada por el viento, causando que se quede algo expuesto. No obstante, una mujer creyente debe tomar precauciones contra tales ocasiones. Algunos eruditos sostienen que lo que quiere decir con esta declaración —lo que se revela por sà mismo— es ropa como un velo, los guantes, y pañuelo; y las partes del cuerpo que está permitido mantener descubiertas, a saber, las manos, pies y ojos, y su rostro, en casos de necesidad, y los adornos que llevan puestos sobre ellos. [17] En el perÃodo pre-islámico de Yahiliyya, las mujeres usaron cintas para mantener el pelo recogido en un moño en la parte posterior de su cabeza, por tanto dejando al descubierto su cuello y la parte superior de sus pechos. Con este versÃculo, el Corán las ordenó ponerse su pañuelo de tal manera que cubriera su cabeza y pechos. Cuando esta orden fue comunicada a las mujeres creyentes en la época del Mensajero, se quitaron inmediatamente sus ropas y velos transparentes e hicieron los velos del material tupido, poniéndoselos de una manera que cubrieron totalmente su cabeza y pechos (Abu Dawud, «Kitab al-Libas», 32). [18] Esta no es una orden obligatoria, ya que el matrimonio depende de la selección de un individuo. Sin embargo, si una persona quiere casarse pero no tiene oportunidad de casarse, aquellos responsables de ellos entre sus familiares o, en caso de que se queden sin familiares, el estado deben organizar su matrimonio. [19] El Mensajero de Dios, la paz y las bendiciones sean con él, dijo: «¡Oh gente joven! Aquellos de entre vosotros que pueden casarse deben hacerlo, porque esto os ayudará a mantener vuestra mirada apartada y facilitará preservar vuestra castidad. Quien no tiene la oportunidad de casarse, que ayune; ya que el ayuno mitiga la pasión sexual» (al-Bujari, «Kitab an-Nikah», 2). También dijo: «Hay tres tipos de musulmanes a los cuales Dios ayudará: aquel que se casa para preservar su castidad; aquel que firma un contrato para pagar su libertad e intenta sinceramente pagar la cantidad; y aquel que viaja en el camino de Dios para la yihad (at-Tirmizi, «Fadail al-Yihad», 20). [20] Tales tipos de contratos también conciernen a los prisioneros de guerra. Aquà considero útil citar de Fethullah Gülen con respecto a los aspectos resumidos de un sistema social islámico: Las responsabilidades encomendadas a los estados modernos son aquellas a las que el Islam hace referencia en la sociedad y las clasifica, en orden de importancia, como «absolutamente necesarias, relativamente necesarias y dignas de cumplir». El Corán incluye los siguientes pasajes: «¡Oh vosotros que creéis! Compareced en total sumisión ante Dios, todos vosotros» 2:208; «¡Oh vosotros que creéis! Dad (en la causa de Dios y a los necesitados) de las cosas puras y saludables que habéis obtenido y de lo que hemos hecho surgir para vosotros de la Tierra» (2:267); «Respecto a aquellas de vuestras mujeres que cometan una indecencia (o sea, relaciones sexuales ilÃcitas) que cuatro varones testigos de entre vosotros (que las hayan visto cometiendo el acto) testifiquen contra ellas (en el plazo de un mes en las ciudades y seis meses en las zonas rurales)» (4:15); «Dios os ordena que devolváis lo que se os encomendó (incluido los deberes y cargos públicos y profesionales) a sus dueños por derecho propio; y que cuando juzguéis entre la gente, lo hagáis con justicia» (4:58); «¡Oh vosotros que creéis! Sed defensores y abanderados de la justicia, dando testimonio de la verdad por Dios, aunque vaya en contra de vosotros mismos, o de vuestros padres o parientes» (4:135); «Y si (los enemigos) se inclinan por la paz, inclÃnate tú también y encomiéndate a Dios» (8:61); «¡Oh vosotros que creéis! Si algún transgresor os trae las nuevas (que requiere tomar medidas), verificadlas cuidadosamente (antes de que creáis y actuéis con respecto a las mismas), no sea que en la ignorancia perjudiquéis un pueblo y después os arrepintáis de lo que habéis hecho» (49:6); «Si dos grupos de creyentes luchan entre sÃ, haced las paces entre ellos (y actuad puntualmente)» (49:9). En resumen, el Corán rige a toda la comunidad y le asigna casi todas las responsabilidades confiadas a los estados modernos. La gente coopera los unos con los otros en el momento en el que comparten las responsabilidades y establecen los fundamentos necesarios para ejecutarlos. El gobierno esta compuesto de todos estos fundamentos y de esta manera el Islam recomienda un gobierno basado en el contrato social. La gente elige a los administradores y establece un consejo para debatir los asuntos comunes que les incumben. La sociedad en su totalidad también participa en la auditoria de la administración. Concretamente durante el gobierno de los cuatro primeros Califas (632-661) los principios fundamentales de un gobierno mencionados anteriormente —incluyendo la libertad de elección— fueron plenamente observados. El sistema polÃtico fue transformado en sultanato después de la muerte de ‘Ali, el cuarto califa, debido a conflictos internos y a las condiciones imperantes en aquel tiempo. A diferencia del califato, el poder en el sultanato pasó a manos de la familia del sultán y aunque no siguieron celebrándose elecciones libres las sociedades mantuvieron otros principios. El Islam es una religión global. Está basada en la creencia de un Único Dios, como el Creador, Señor, Sustentador y Administrador del Universo. El Islam es la religión del Universo en su totalidad, es decir, el Universo entero obedece las leyes otorgadas por Dios y por lo tanto todo en el Universo es «musulmán» y obedece a Dios sometiéndose a sus leyes. Incluso si una persona se niega a creer en Dios o practica otra religión ineludiblemente es un musulmán en lo que respecta a su existencia corpórea. Su vida entera, desde la etapa embrionaria hasta que pasa a ser polvo tras la muerte, cada tejido de sus músculos y cada extremidad de su cuerpo sigue el curso prescrito por la ley de Dios. De esta manera en el Islam, Dios, la naturaleza y la humanidad no son distantes entre sÃ, ni tampoco son ajenos el uno del otro. Es Dios Quien se da a conocer a la humanidad a través de la naturaleza y la humanidad en sà y la naturaleza y la humanidad son dos libros de creación a través de los cuales cada palabra de Dios es conocida. Esto conduce a la humanidad a observar lo que la rodea y constatar que pertenece al mismo Señor, al cual todo Le pertenece en esencia, por lo que nada en el Universo le es ajeno. La compasión, amor y servicio (de un musulmán) no se circunscriben a gente de una raza, color o etnia en particular. El Profeta resumió esto con la siguiente orden, «¡Oh siervos de Dios, sed hermanos y —hermanas—!». Un concepto aparte pero de igual importancia es que el Islam reconoce todas las religiones anteriores, acepta a todos los Profetas y Libros enviados a diferentes personas y en diferentes épocas de la historia. No únicamente los acepta, sino que considera la creencia en ellos como un principio esencial de ser musulmán. Al hacerlo reconoce la unidad básica de todas las religiones. Un musulmán es al mismo tiempo un verdadero seguidor de Moisés, David, Jesús y de todos los demás Profetas hebreos, la paz sea con todos ellos. Esta creencia explica por qué ambos, cristianos y judÃos, gozaron de sus derechos religiosos bajo el gobierno de los gobiernos islámicos a lo largo de la historia. El sistema social islámico busca instituir una virtuosa sociedad y de esta manera ganar la complacencia de Dios. Reconoce los derechos y no la imposición mediante la fuerza como la base de una vida social. La hostilidad es inaceptable y las relaciones deben estar basadas en la creencia, el amor, el respeto mutuo, la ayuda y el entendimiento en lugar del conflicto y moverse tan solo por intereses personales. La educación social anima a la gente a perseguir nobles objetivos e ideales y a esforzarse en pos de la perfección, no solo hacer realidad sus propios deseos. El derecho llama a la unidad, la virtud proporciona ayuda mutua y solidaridad y la creencia asegura la hermandad. Anima al alma a llegar a la perfección trayendo la felicidad a ambos mundos, aquà y en el Más Allá. («A Comparative Approach to Islam and Democracy» (Un Enfoque Comparativo entre el Islam y la Democracia), SAIS Revisión, Volumen XXI, No. 2 Verano-Otoño 2001, págs. 136-137) [21] Este versÃculo es uno de los versÃculos ambiguos y alegóricos del Corán. Tiene profundos significados sobre los cuales se han hecho muchas interpretaciones. En primer lugar, debe ser recordado que la Esencia de Dios o el Ser Divino Mismo no puede ser sabida, ya que no hay nada comparable a Él, y Él se halla infinitamente más allá de lo que concebimos de Él. Debido a esto, el Corán nos presenta Sus Actos, y elabora alegorÃas para dar cierto «conocimiento (ma‘rifah)» de Él con Sus Atributos y Nombres. Los Actos conducen a los Nombres, y los Nombres conducen a los Atributos. Como sabemos, la luz aparece de sà misma y hace otros objetos visibles. También significa la existencia, la iluminación y el conocimiento, en contraste con la inexistencia, la oscuridad y la ignorancia. Asà pues, el versÃculo insinúa que Dios es Aquel Único Quien existe de Sà Mismo y por Sà Mismo, absolutamente independiente de todos los demás. Lo que existe aparte de Él depende de Él para nacer y subsistir. En segundo lugar, (la) Luz es uno de los Nombres de Dios. Todas las luces en el Universo son manifestaciones de este Nombre. Asà pues, el versÃculo significa que es Dios Quien ha creado la luz e ilumina todo lo que se halla en el Universo. En tercer lugar, como se ha insinuado en la conclusión del versÃculo, el conocimiento es la luz y es la fuente de la iluminación intelectual. Todo el conocimiento tiene su fuente en el Conocimiento de Dios. Con respecto a Dios, Su Existencia y Conocimiento son, en un sentido, idénticos. Aunque no haya nadie consciente de Él, Él se conoce a Sà Mismo. Algunos eruditos musulmanes, como Bediüzzaman Said Nursi, piensan que la existencia termina en Su Conocimiento o proviene del mismo. Asà que, como se ha señalado anteriormente, el conocimiento es luz. Es también a través del conocimiento que una persona puede lograr la verdadera fe que ilumina corazones. Por lo tanto, el verdadero conocimiento proporciona guÃa para la gente, y su fuente principal es la Revelación. La verdadera iluminación es posible mediante la Revelación, y cualquier información que va en contra de la Revelación es la oscuridad y causa oscuridad. Como se ha mencionado anteriormente, la Esencia de Dios no puede ser sabida, ya que Él no es comparable a cualquier cosa en el Universo, y Él es Infinito o Ilimitado. Sólo podemos obtener cierto conocimiento de Él a través de Sus Obras o Actos, los cuales se manifiestan detrás del velo de la causalidad, o «las leyes de la naturaleza», que son, en realidad, los tÃtulos de Sus maneras de actuar o ejecutar los acontecimientos del Universo, y el Universo mismo. De este modo, la metáfora de la lámpara, el cristal, y el cristal que brilla como una estrella radiante parecida a una perla significa este velo. La metáfora indica la electricidad moderna y las lámparas eléctricas; algunos intérpretes modernos del Corán, especialmente, piensan que este versÃculo sugiere la electricidad. En realidad, como sabemos, la energÃa es comprendida a través de sus efectos, y la energÃa eléctrica se utiliza para la iluminación a través de una bombilla. El cristal, la lámpara, el cristal o la estrella radiante parecida a una perla, cuando se consideran juntos, trae a la memoria la imagen de una lámpara eléctrica. Como la energÃa eléctrica se ve e ilumina por medio de las bombillas, la Luz Divina se manifiesta a través de Sus efectos y por medio del velo mencionado anteriormente de la misma forma. AsÃ, la energÃa puede servir como un ejemplo de tener cierto conocimiento de la Luz Divina. En el pasado, la luz se obtenÃa principalmente de las lámparas encendidas con el aceite de oliva, y la lámpara más brillante era la que fue encendida con el aceite de un olivo que creció en un lugar abierto y elevado, recibiendo los rayos del Sol no sólo por la mañana sino también por la tarde y durante todo el dÃa. Asà pues, la declaración, no es del este ni del oeste, insinúa la intensidad de la luz obtenida de una lámpara encendida del aceite de tales olivos, ya que no está restringida en ninguna dirección. También sugiere que la Luz de Dios no se emite de alguna materia ni pertenece al Universo. Es meta-universal o metafÃsico y, por lo tanto, brilla intensamente por sà misma sin necesidad de fuego para encenderse. También, la Revelación como la fuente del conocimiento y el Islam, a los cuales ha formado, no pertenecen a nadie sino a Dios. Estas son una luz pura de Dios que ilumina las mentes y los corazones de los seres humanos. [22] Aunque muchos comentaristas del Corán han interpretado que la palabra casas en el versÃculo 36 significara mezquitas, entenderla con el significado de las casas las cuales los creyentes construyen donde mencionan a Dios, estudian Su religión y sirven a Su causa es más apropiado. El término casas está utilizado en la forma indefinida. Las mezquitas no son indefinidas, asà que no se ocultan a la vista de la gente. Además, Dios ha ofrecido una manera para que sean construidas y apreciadas, y para que Su Nombre sea mencionado e invocado allà dentro sugiere que son construidas o se construirán en un tiempo en el que los creyentes sean perseguidos estrictamente y se enfrenten a presión inmensa a la hora de disfrutar de su Religión y servir a la causa de Dios. Además, los creyentes se reúnen en las mezquitas cinco veces al dÃa para glorificar a Dios, no sólo por la mañana y por la tarde. En las casas mencionadas en este versÃculo, los creyentes distinguidos dedicados a la causa de Dios, que no están desviados de la remembranza de Dios por sus ocupaciones mundanas ni por el comercio, se reúnen para glorificar a Dios y para elevar Su Nombre. Cuando estos versÃculos se consideran en vista de lo que dijo Dios a Moisés y a Aarón, la paz sea con ellos, en la sura 10:87, entonces su verdadero significado estará más claro: Y revelamos a Moisés y a su hermano: «Procurad casas para vuestro pueblo en Egipto (como lugares de refugio y reunión por la causa de Dios) y (como una comunidad al completo) haced de vuestras casas lugares donde dirigiros a Dios y estableced la Oración Prescrita conforme a sus condiciones. ¡Y (Oh Moisés) da buenas nuevas a los creyentes!». [23] Como Dios es Independiente, Aquel Quien hace lo que Su Voluntad dispone, nunca está obligado a hacer algo según los actos y deseos de la gente, incluyendo recompensar lo bueno o castigar lo malo. Sin embargo, debido a Su Justicia absoluta, recompensa a la gente que cree y hace buenos actos que son aceptables por Él, y castiga a otros que no creen y hacen actos malvados. Es decir, Él trata a la gente según se merece. Pero a la misma vez es el Compasivo, Indulgente y Proveedor. Asà que, Él pasa por alto y perdona a Sus siervos muchos de sus pecados, y recompensa a los creyentes con más de lo que se merecen. Esto no significa que Él trata a todos los creyentes de la misma manera. Los creyentes varÃan de grados, según la profundidad de su fe, la multiplicidad de sus actos, su sinceridad en la fe y su cumplimiento de buenos actos, su pureza de intención, su profundidad de dedicación, y su contribución a la causa de Dios. Como todos estos factores causan variaciones en las recompensas de Dios a ellos, Dios también está libre de recompensar a quien Su Voluntad dispone como Su Voluntad dispone, una vez que Él haya concedido a cada uno su merecido. [24] Las parábolas o comparaciones presentadas aquà ilustran el estado de incrédulos. Sus actos, aunque parece que les traerán cierto beneficio en el mundo durante algún tiempo, les aumentarán en nada más que perdición y sufrimiento en el mundo y en el Más Allá. Además, mientras que hayan creyentes cuyas mentes y corazones han sido iluminados por la Luz de Dios y que se esfuerzan sinceramente por Su causa, hagan lo que hagan los incrédulos para intentar pararlos o impedir la difusión de esta Luz, los creyentes serán en última instancia victoriosos. Lo que los incrédulos llaman iluminación es simplemente oscuridad sobre oscuridad, asà que están embelesados por velos de oscuridad, y no pueden encontrar su camino hacia la verdadera salvación y el éxito. [25] Para una explicación de esta declaración, véase la sura 15:22, nota 6. [26] Este versÃculo explica las disposiciones Divinas curiosas en enviar la lluvia y el granizo de las nubes acumuladas, el cual está entre los milagros del SeñorÃo Divino y las manifestaciones más curiosas de Su Misericordia. Mientras que los átomos de la nube están dispersados en la atmósfera, se reúnen para formar una nube por orden de Dios, justo como un ejército dispersado se reúne por el toque de la trompeta. Luego, como las pequeñas tropas que vienen de diversas direcciones para formar un ejército, Dios une las nubes para facilitar la terminación de un circuito eléctrico entre ellas. Hace esas nubes acumuladas, cargadas con lluvia o nieve o granizo, verter el agua de la vida a todos los seres vivos en la Tierra. La lluvia no cae por sà misma. Más bien, se envÃa porque viene para ciertos propósitos y según la necesidad. Cuando la atmósfera está clara y no se ve ninguna nube, las formas como montañas de las nubes, acumuladas como una gran nube, se reúnen porque Aquel Quien conoce todos los seres vivos y sus necesidades las reúne para enviar la lluvia. Estos acontecimientos sugieren varios Nombres Divinos: el Todopoderoso, Omnisapiente, Aquel Quien Dispone todo, Aquel Quien Ordena todo, el Educador, el Ayudante, y el Revivificador. [27] Un significado de este versÃculo es que el material primario en la creación es algo fluido —éter, hidrógeno, o una nube grande, una enorme nebulosa, o una masa de gas caliente, u otra cosa. Según esto, Dios hizo del éter una fuente de los átomos de los cuales Él creó todas las cosas, y ha colocado todas las cosas en el «océano» del éter. Otro significado es que el agua misma fue constituida por dos gases. Sus vapores se elevan de la Tierra, se condensan y luego vuelven como lluvia para formar o preparar un ambiente adecuado para la vida. Para más explicaciones, véanse la sura 2:74, nota 78; la sura 21:30, nota 3; la sura 23:18, nota 6. [28] Para las prescripciones similares sobre creer en Dios y Su Mensajero, y obedecerles, y sinceramente someterse a sus juicios, véase la sura 4:60-65: El versÃculo 65, especialmente, es significativo en este sentido: ¡Pero no! Por tu Señor que no creerán (verdaderamente) a no ser que hagan de ti un juez en todo litigio que surja entre ellos, no encuentren en sà mismos ni la más mÃnima aflicción en lo que resuelvas y se sometan por completo. [29] Esta declaración, como otras parecidas (por ejemplo, el anterior versÃculo 47), establece que el Mensajero, la paz y las bendiciones sean con él, ordena y prohÃbe en asuntos que no están incluidos en el Corán, y, por lo tanto, se refiere a la Sunna como una fuente aparte de los mandamientos islámicos, aparte de ser el primer intérprete del Corán. Si no, habrÃa dicho: «Obedeced a Dios y al Mensajero», sin repetir la orden, obedeced, antes del Mensajero (Para una explicación detallada, véase 4:59, nota 13). [30] Establecer la Oración, pagar la Limosna Purificadora Prescrita, y obedecer al Mensajero absolutamente en todos los aspectos de su misión (adhesión a la Sunna) son las condiciones más importantes para cumplir para merecer la promesa de Dios mencionada en el versÃculo anterior y para merecer el estado prometido. [31] Al pensar acerca de esta instrucción, podemos considerar la importancia que el Islam atribuye a la ayuda mutua, la solidaridad, y la hermandad, las cuales aspira a establecer entre los musulmanes. [32] Cuando los musulmanes o aquellos interesados de entre ellos son llamados por una causa colectiva, siempre deben responder a la llamada y no marcharse sin el permiso del gobernante/lÃder o el administrador. Si alguno de ellos tiene una razón para marcharse, la razón debe ser verdadera y válida, y no deben salir sin permiso. El administrador o lÃder tiene todo el derecho a conceder o negar el permiso el cual se ha pedido, a su discreción. [33] La prueba que sobrevendrá a los que se oponen a las órdenes del Mensajero, la paz y las bendiciones sean con él, y, después de él, a las de sus sucesores, tiene muchas formas o aspectos, tales como el yugo de los gobernadores injustos y opresivos, la disensión o el desorden y la guerra civil, la degeneración moral, y la pérdida del poder. |
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