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Sura 19 Maryam (María) PDF Imprimir E-Mail
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escrito por Ali Ünal   
19.08.2009

Período de La Meca

Esta sura fue revelada justo antes de que la mayoría de los musulmanes de La Meca llegasen a Abisinia para escapar de la persecución de los politeístas de La Meca en el quinto año de la misión del Mensajero. En aquel momento, un rey monoteísta reinaba en Abisinia. Los quraishíes enviaron a ‘Abdullah ibn Rabi‘ah y a ‘Amr ibn al-‘As al rey para conseguir el retorno de los refugiados. El rey preguntó a los musulmanes sobre su fe y sobre su punto de vista sobre Jesús, la paz sea con él, y su madre, María. Ya‘far ibn Abi Talib, jefe de los refugiados musulmanes, le respondió recitando los primeros treinta y cinco versículos de esta sura.

La sura empieza con la mención del profeta Juan, la paz sea con él, y continúa relatando hechos sobre María y el profeta Jesús. Luego, menciona al profeta Abraham, la paz sea con él, cuya vida pasó emigrando y sugiere que el camino del Último Mensajero de Dios, la paz y las bendiciones sean con él, no iba a ser diferente al de los anteriores Profetas. Critica enérgicamente las duras reacciones de los politeístas de La Meca y finaliza dando buenas nuevas a los creyentes de que Dios pondrá en los corazones de la gente amor por ellos y que mucha gente se convertirá al Islam.

Esta sura toma el nombre de María y consta de 98 versículos.

En el Nombre de Dios, el Misericordioso, el Compasivo.

1. Kaf. Ha. Ya. ‘Ayn. Sad.

2. Una mención de la Misericordia de tu Señor hacia Su siervo Zacarías.

3. Cuando invocó a su Señor en secreto,

4. Diciendo: «¡Señor mío! Mis huesos se han debilitado y mi cabello brilla con las canas por la vejez y, Señor mío, nunca he sido privado y desdichado en mi súplica hacia Ti.

5. Me preocupo por (cómo) mis parientes (actuarán respecto a la continuación de mi misión y a la protección del futuro de María), y mi mujer es estéril. Así que concédeme un sucesor de Tu gracia.

6. Quien sea mi heredero (en mi deber) y heredero (del camino recto) de la familia de Jacob; y hazle, Señor mío, alguien con quien Tú estés complacido»[1].

7. (Los ángeles le llamaron en Nombre de Dios:) «¡Oh Zacarías! Te damos las buenas nuevas de un hijo cuyo nombre será Yahya (Juan). Nadie antes de él ha recibido ese nombre».

8. Dijo: «¡Señor mío! ¿Cómo tendré un hijo siendo mi mujer estéril y habiendo llegado yo a la vejez?».

9. (El ángel) respondió (mencionando a Dios): «Así será. Tu Señor dice: “Es fácil para Mí, ya que una vez te creé de la nada”».

10. (Zacarías) suplicó: «¡Señor mío! Concédeme una señal clara». Dios dijo: «Tu señal es que no serás capaz de hablar a la gente durante tres noches».

11. Por lo tanto él apareció ante su gente desde el santuario y les indicó (por señas): «Glorificad a vuestro Señor por la mañana y por la tarde».

12. (Juan nació y, cuando creció, le ordenamos:) «¡Oh Juan! Aférrate firmemente al Libro (la Tora) con (toda tu) fuerza». Y le concedimos autoridad con recto y buen juicio (una comprensión correcta de la Ley de Dios) cuando todavía era un niño;

13. Y (el regalo de) compasión de Nuestra Presencia, y pureza. Era muy piadoso y recto,

14. Y obediente a sus padres; y nunca fue ni revoltoso ni rebelde.

15. Por lo tanto, la paz sea sobre él el día en que nació, el día de su muerte y el día en que sea resucitado.

16. Y menciona, en el Libro, a María[2]. Se retiró de su familia a una cámara (en el Templo) que da al este (para dedicarse a la veneración y reflexión).

17. Así, se mantuvo aislada de la gente. Luego, le enviamos a ella Nuestro Espíritu, y se apareció ante ella en forma de un hombre perfecto[3].

18. Ella dijo: «Me refugio de ti en el Misericordioso, si eres alguien piadoso, devoto».

19. Él respondió: «Yo solo soy un mensajero de tu Señor para ser un medio (del regalo de Dios) para ti de un niño puro».

20. Ella dijo: «¿Cómo podría tener un niño, en vista de que ningún mortal jamás me ha tocado, y nunca he sido incasta?».

21. Él dijo (mencionando a Dios): «Así será. Tu Señor dice: “Es fácil para Mí; y (tú tendrás un niño) para que hagamos de él un signo para los seres humanos (de Nuestro Poder a causa de su nacimiento) y una misericordia de Nosotros (debido a que es un Mensajero). Es un asunto ya decretado».

22. Así pues, lo concibió y se retiró con él a un lugar distante.

23. Y los dolores del parto le condujeron al tronco de una palmera. Dijo: «¡Ojalá hubiese muerto antes de esto, y hubiese sido una cosa olvidada, totalmente olvidada!».

24. (Una voz) la llamó por debajo de ella: «¡No te entristezcas! Tu Señor ha puesto un arroyo a tus pies.

25. Y sacude hacia ti el tronco de la palmera: caerán dátiles maduros y frescos sobre ti»[4].

26. Así que come, bebe y que se te alegren tus ojos. Si vieses a alguna persona, di (por señas): «He hecho voto de silencio al Misericordioso, por lo que no puedo hablar con ningún ser humano hoy».

27. Regresó con su gente, llevándole. Exclamaron: «¡Oh María! ¡Sin duda has hecho una cosa inesperada y extraña!

28. ¡Oh hermana de Aarón![5] Tu padre nunca ha sido un hombre malvado ni tu madre fue incasta».

29. María lo señaló (al bebé, queriendo decir que deberían preguntarle). Gritaron: «¿Cómo vamos a hablar con aquel que está en la cuna, un bebé?».

30. (El bebé) dijo: «Sin duda soy ‘abdullah (un siervo de Dios)[6]. Él (ya ha decretado que) me va a dar el Libro (el Evangelio) y hacer de mí un Profeta.

31. Y me ha hecho bendito (y un medio de Sus bendiciones para la gente) dondequiera que esté, y Él me ha encomendado la Oración (Salat) y la Limosna Purificadora Prescrita (Zakah, y que encomiende lo mismo a los demás) mientras viva[7].

32. Y (me ha hecho) obediente hacia mi madre, y no me ha hecho revoltoso ni rebelde.

33. Por lo tanto, la paz sea sobre mí en el día en que nací, el día de mi muerte y el día en que seré resucitado».

34. Ese era Jesús, el hijo de María, en palabras de la verdad sobre la cual (los judíos y los cristianos) han dudado (y discutido entre ellos y con los demás).

35. No es propio de Dios tomar ningún hijo. ¡Gloria a Él (pues está por encima de hacer dichas cosas)! Cuando decreta una cosa, solo dice: «¡Sé!», y es.

36. «Sin duda, Dios es mi Señor y vuestro Señor, por lo tanto veneradle a Él. Este es un camino recto (a seguir)».

37. Y sin embargo, las partes (los judíos y los cristianos) discreparon entre ellos (sobre él). ¡Pobres, entonces, de aquellos que no creen por el encuentro de un terrible Día!

38. ¡Que bien oirán y que bien verán el Día en que comparezcan ante Nosotros (la verdad que intentan ocultar o apartar se hará clara para ellos)! Pero hoy (no les servirá para nada a) los malhechores, estarán en un obvio extravío.

39. Por lo tanto, advierte a la gente de la venida del Día de la angustia y del arrepentimiento, cuando todo habrá sido decidido. Pues (incluso ahora) hacen caso omiso y no creen.

40. Sin duda tan sólo Nosotros heredaremos la Tierra y todo lo que viva en ella; y a Nosotros todos serán devueltos.

41. Y menciona a Abraham en el Libro. Fue sin duda un hombre sincero y veraz, un Profeta.

42. Cuando dijo a su padre[8]: «¡Oh padre mío! ¿Por qué adoras lo que no oye ni ve, ni puede servirte de nada?

43. ¡Oh padre mío! En verdad me ha llegado un conocimiento (de la verdad) tal que a ti nunca te ha llegado, por lo tanto, sígueme y te guiaré a un camino llano y recto.

44. ¡Oh padre mío! No adores a Satanás (obedeciendo sus insinuaciones para adorar ídolos). Satanás es siempre rebelde contra el Misericordioso.

45. ¡Oh padre mío! Temo de verdad que te sobrevenga un castigo del Misericordioso y que entonces seas un amigo íntimo de Satanás (y un instrumento en su mano)».

46. Su padre dijo: «¿Te has apartado de mis deidades, Oh Abraham? ¡Si no desistes, sin duda haré que seas lapidado! ¡Ahora, aléjate de mí durante largo tiempo!»

47. Él dijo: «La paz sea contigo. Pediré perdón para ti a mi Señor. Sin duda Él ha sido siempre misericordioso conmigo.

48. Y me alejaré de (todos) vosotros y de todo lo que adoráis e invocáis aparte de Dios. Invoco tan solo a mi Señor; espero que no sea privado y desdichado en mi súplica hacia mi Señor».

49. Después de que se hubiera alejado de ellos y de todo lo que adoraban aparte de Dios, le concedimos a Isaac (como hijo) y a Jacob (como nieto)[9], y a cada uno de ellos le hicimos Profeta.

50. Les concedimos (muchos otros regalos) de Nuestra Misericordia, y les dimos un renombre verdadero y noble[10].

51. Y menciona a Moisés en el Libro. Fue alguien elegido, dotado de perfecta sinceridad y pureza de intención en la fe y en la práctica de la Religión, y fue un Mensajero y un Profeta[11].

52. Le llamamos desde la ladera derecha del monte Sinaí[12], y le acercamos para hablarle en privado.

53. De Nuestra misericordia, le concedimos a su hermano Aarón como Profeta.

54. También menciona a Ismael en el Libro. Era alguien que siempre fue fiel a su promesa y fue un Mensajero, un Profeta.

55. Solía ordenar a su gente la Oración y la Limosna Prescrita Purificadora y fue alguien con quien su Señor estaba complacido.

56. Y menciona a Idris en el Libro. Fue sin duda un hombre sincero y veraz, un Profeta.

57. Y le alzamos a una elevada estación[13].

58. Estos son algunos de los Profetas, —a los cuales Dios ha conferido Sus bendiciones (de la Escritura, la Misión Profética, la autoridad con recto y buen juicio)— de entre los descendientes de Adán y aquellos que llevamos (en el Arca) con Noé, y de entre la descendencia de Abraham e Israel (Jacob), y aquellos a los que guiamos y escogimos. Cuando se les recitaba las Revelaciones del Misericordioso, caerían postrados llorando[14].

59. Después, le sucedieron generaciones que desatendieron y abandonaron la Oración y siguieron (sus) lujurias, (abandonando el servicio en la causa de Dios). Encontrarán la perdición (como su justo merecido)[15].

60. Excepto aquellos que se arrepienten, creen y obran actos buenos y rectos. Aquellos entrarán en el Paraíso y no se les infligirá ninguna injusticia.

61. Jardines de dicha perpetua que el Misericordioso ha prometido a Sus siervos sin que los hayan visto (más allá de la percepción y el conocimiento de los siervos). Su promesa con toda seguridad se cumplirá.

62. En donde no oirán una conversación vana, sino tan solo paz (satisfacción y seguridad). Y ahí tendrán su sustento mañana y tarde.

63. Ese es el Paraíso que haremos heredar a aquellos de Nuestros siervos piadosos devotos (como suyo eternamente).

64. (En respuesta a un intervalo en la llegada de la Revelación, Gabriel explicó:) «No descendemos sino por orden de tu Señor. A Él pertenece todo lo que se halla delante de nosotros y todo lo que se halla detrás de nosotros, y todo lo que se halla en medio (de todo el tiempo, el espacio y, todo lo que hacemos en todo momento y lugar). Y tu Señor nunca es olvidadizo (por lo tanto no temas que Él pueda olvidarte)».

65. (Él es) el Señor de los Cielos y de la Tierra y de todo lo que se halla entre ambos; por lo tanto, venérale tan solo a él y sé constante y paciente en Su veneración. ¿Conoces a alguien cuyo nombre merezca ser mencionado junto al Suyo (como Deidad y Señor para venerar)?

66. Y (a pesar de esto, aquel incrédulo) humano dice: «¿Acaso una vez que esté muerto seré resucitado?».

67. ¿Es que (ese ser) humano no tiene en cuenta que le creamos antes, cuando no era nada?»

68. Y así, por tu Señor, que les resucitaremos y les reuniremos a todos juntos, así como a los diablos (de los seres humanos y de los genios a quienes solían seguir,) ante Nosotros, y luego con toda seguridad les amontonaremos sobre sus rodillas en grupos en torno al Infierno.

69. Después, sin duda arrancaremos de cada grupo de la misma creencia a los más obstinadamente rebeldes contra el Misericordioso.

70. Sin duda, Nosotros sabemos mejor quiénes son los que merecen (antes que otros) ser arrojados al Infierno para abrasarse allí.

71. No hay nadie entre vosotros (Oh seres humanos) que no vaya a llegar a éste. Ese es un decreto establecido que tu Señor se ha comprometido a cumplir.

72. Luego, salvaremos a aquellos que se aparten de la desobediencia a Él con veneración y piedad y dejaremos en ello a los malhechores (que atribuyen copartícipes a Dios y Le niegan), humillados de rodillas[16].

73. Cuando Nuestras Revelaciones, claras como pruebas y en significado, son recitadas (y transmitidas) a ellos, aquellos que persisten en la incredulidad dicen a los que creen: «¿Cuál de las dos partes (vosotros o nosotros) es superior en estatus con moradas más impresionantes y es más imponente como compañía?».

74. Y aun así, ¡cuántas generaciones hemos destruido antes de ellos que eran superiores en relación a las posesiones y a la apariencia externa!

75. Di: «Todo aquel que esté perdido en el error, por mucho que el Misericordioso añadiera (a su riqueza y por mucho que prolongase su vida), cuando se enfrenten a lo que les fue prometido —ya sea el castigo (aquí en este mundo) o la Última Hora— llegarán a saber quién es peor en posición y es más débil en fuerzas.

76. Dios fortalece en guía a aquellos que han buscado y han encontrado la guía. Los actos buenos y rectos de mérito perpetuo son mejores ante tu Señor en recompensa y en resultado[17].

77. ¿Has considerado alguna vez a aquel que no cree en Nuestras Revelaciones y dice (con insolencia): «(Digas lo que digas, me mantendré como soy, ya que) se me dará riqueza e hijos?».

78. ¿Es que ha adquirido conocimiento de Lo Oculto, o ha hecho algún pacto (particular o privado) con el Misericordioso?

79. ¡No, de verdad! Pero registraremos lo que dice y le cargaremos (con su consecuencia) como un castigo siempre creciente.

80. Y heredaremos de él lo que diga, y vendrá a Nosotros completamente solo (desprovisto de riqueza y de hijos)[18].

81. Han adoptado deidades aparte de Dios para que puedan ser (un medio de) poder y gloria para ellos.

82. ¡No, de verdad! Aquellos (a los que han deificado, seres como los ángeles, los genios, los Profetas y los héroes, etc.) rechazarán su adoración a ellos y se pondrán en su contra (el Día del Juicio Final).

83. ¿Es que no ves que enviamos a los demonios sobre los incrédulos (por su incredulidad) y los impelen (hacia el pecado y a toda clase de mal) con fuerte impulso?

84. Por lo tanto, no te apresures contra ellos (para que sus días y la persecución de la que te hacen objeto acaben pronto), pues señalamos para ellos cierto número (establecido) (de días, el tiempo asignado como su prórroga).

85. (Llegará) un Día en el que reunamos a los piadosos devotos como huéspedes honrados del Misericordioso (en el Paraíso).

86. Y conduciremos a los criminales incrédulos al Infierno como ganado sediento.

87. (Aquellos que han adoptado deidades para que puedan interceder con Dios por ellos han de saber que) nadie tendrá derecho a intercesión excepto quien tenga un pacto con el Misericordioso (en virtud de la calidad de su fe y veneración y de su cercanía a Él).

88. Y algunos dicen: «El Misericordioso ha adoptado para Sí un hijo».

89. Sin duda (en tal aseveración) habéis presentado algo monstruoso,

90. —Los Cielos están a punto de desgarrarse, la Tierra de partirse por la mitad y las montañas de desmoronarse—

91. Porque atribuyen un hijo al Misericordioso.

92. Y no es propio del Misericordioso tomar para Sí un hijo.

93. No hay nadie en los Cielos y en la Tierra que no se presente ante el Misericordioso como un siervo[19].

94. Con toda seguridad, Él les conoce y registra, y los ha enumerado con exactitud (habiendo establecido para cada ser un particular servicio o deber y habiendo determinado para cada uno una vida y provisión).

95. Y cada uno de ellos aparecerá ante Él el Día de la Resurrección, completamente solo (desprovisto de todo lo mundano, hijos y familia, amigos y auxiliadores).

96. Sin duda, aquellos que creen y hacen actos buenos y rectos, el Misericordioso les concederá amor (en los corazones de los habitantes de los Cielos y muchos sobre la Tierra para que sean bien recibidos a lo largo de la creación, por muy débiles y pocos que sean ahora).

97. Lo hacemos (este Corán) en tu lengua y fácil (de recitar y entender) para que des buenas nuevas a los piadosos devotos y adviertas, así, a la gente que son dados a discusión.

98. Y, ¡cuántas generaciones hemos destruido antes de ellos! ¿Puedes sentir (la existencia) de tan solo uno de ellos u oyes algún murmullo de ellos?


[1] El profeta Zacarías, la paz sea con él, recitó la oración mencionada en estos versículos, ya que no pudo ver que nadie de sus parientes fuese capaz de sucederle en su deber de predicar del Mensaje de Dios y salvaguardar el futuro de María, de cuya tutela se había encargado.

Al mencionar el discurso de una persona, Dios no lo hace palabra por palabra en su sentido literal; pues no narra un evento simplemente como si fuese un historiador o un observador. Más bien, considera cuáles son las intenciones y los sentimientos del hablante y las partes del discurso que la persona no pueda pronunciar. Al narrar un acontecimiento, lo considera desde su significado, sus causas y las lecciones que proporciona a la vez que las circunstancias bajo las cuales tuvo lugar y la intención, situación y posición de los principales actores del mismo. Por esa razón, podemos encontrar el mismo acontecimiento o discurso narrado con diferentes palabras y desde distintas perspectivas en el Corán, según el tema que se esté tratando y el contexto en que se encuentre.

La oración del profeta Zacarías se menciona en 3:38 así: Señor mío, concédeme de Tu gracia una buena y recta descendencia, de lo que se desprende que pidió un sucesor de su propia familia y, por lo tanto, pidió un hijo, ya que no tenía ninguno todavía. Nos podrías preguntar por qué Zacarías, la paz sea con él, pidió un sucesor de su familia. La respuesta es que Dios sabe mejor en quién ubica Su Mensaje (6:124) y Dios hizo puro a Adán, a Noé, a la Familia de Abraham y a la Familia de Imran, escogiéndolos de entre toda la humanidad como descendientes los unos de los otros (3:33-34). Es imposible que el profeta Zacarías, la paz sea con él, no fuese consciente de ello, por lo que sabía que el sucesor de su progenie sería alguien que descendería de la casa de Jacob (Véase también la sura 3:34, nota 7).

[2] El Corán presenta a María como una de las dos mujeres ejemplares antes de la llegada del profeta Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él (66:12). El profeta Muhammad la menciona como una de las cuatro grandes mujeres siendo las otras ‘Asya, la mujer del Faraón, Jadiya, la primera esposa del Profeta, y Fátima, su hija (al-Bujari, «Anbiya», 45).

María era perfectamente casta, devota y piadosa. Su madre la consagró al servicio del Templo. Empleaba todo su tiempo en dicho servicio y en la veneración a Dios. Solía rezar, postrarse, agradecer y sentir la inspiración de los ángeles en su corazón. Dios la eligió como la virgen madre del profeta Jesús, la paz sea con él, que fue distinguida entre los Profetas por su gran espiritualidad (Véase también la sura 3:35-37, 42-48).

[3] Tal y como se explica en el Apéndice 12, el espíritu es la fuente de la vida espiritual y física. Por esa razón, se emplea en el Corán para describir tanto la Revelación como el ángel de la Revelación (Gabriel). La designación del ángel como espíritu se hace porque los ángeles son espirituales.

Respecto a la identidad del espíritu que aparece ante María en forma de un hombre perfecto, la mayoría de los intérpretes del Corán opinan que se trataba del Arcángel Gabriel, el ángel de la Revelación, la paz sea con él. Hay distintos argumentos para apoyar esto, entre los que figuran que el Corán menciona a Gabriel como Espíritu de la Santidad (16:102) y Espíritu Digno de Confianza (26:193). En el versículo 19 de la sura, el espíritu se presenta a sí mismo como un mensajero o enviado del Señor. El Corán también menciona a Gabriel como noble e ilustre mensajero (69:40). El mismo acontecimiento, u otros aspectos del mismo, son mencionados en la Surat Al ‘Imran, 3:45-47. Estos versículos mencionan a ángeles en vez de a un solo ángel. Esto significa que Gabriel vino a María como medio para concederle el regalo de un hijo, mientras que los otros ángeles vinieron a ella con las buenas nuevas de dicho hijo.

A pesar de las opiniones de muchos intérpretes del Corán respecto a la identidad del espíritu anteriormente mencionado, algunos sostienen el punto de vista de que puede ser otro ser mencionado en otros lugares distintos del Corán con el nombre de Espíritu, y sobre cuya identidad hay una explicación en la sura 70, nota 1.

Hay informes en los Evangelios de que, más tarde, la Virgen María se casó con José, el carpintero, y le dio hijos e hijas. Sin embargo, al contrario de algunos protestantes que leen dichas narraciones de modo literal y argumentan que María dio a luz a otros hijos, los católicos los leen metafóricamente y creen que continuó siendo una virgen. Es más probable que una mujer casta como María, que dio a luz a un gran Profeta como Jesús, la paz sea con él, sin intervención de padre alguno, no se casase luego con un hombre.

El versículo indica que los seres espirituales pueden adoptar formas visibles. Pero el Corán no hace referencia a la moderna necromancia que algunas personas «civilizadas» practican para ponerse en contacto con los espíritus de los muertos; ya que, en realidad, son espíritus malignos que se hacen pasar por personas muertas. No obstante, esta forma era conocida por algunos santos, como Muhyi’d-din ibn al-‘Arabi, que podía comunicarse con los buenos espíritus a voluntad, entablar contacto y tener relaciones con ellos.

[4] Mientras algunos comentaristas son de la opinión que la persona que llamó a María fue el Espíritu, otros argumentan que dicha persona fue el niño recién nacido, que el riachuelo brotó repentinamente y que la palmera, que se había secado, reverdeció otra vez, volviendo a dar dátiles frescos y maduros. No podemos negar que dichos milagros pudiesen haber ocurrido durante el nacimiento de un Profeta, pues han sido narrados muchos milagros que tuvieron lugar durante el nacimiento del profeta Muhammad. Cualquiera que sea la opinión correcta, y se hubiese convertido dicho lugar de repente en un lugar apacible con un manantial o no, lo que nos da a conocer el versículo 23:50 es que el lugar donde María se retiró era un lugar elevado, tranquilo y en el que fluía un manantial.

[5] Era costumbre entre los Hijos de Israel dar a sus hijos nombres de gente famosa o vincular a sus hijos con nombres de sus ancestros célebres. María era una descendiente del profeta Aarón, la paz sea con él, por lo que la gente la llamaba hermana de Aarón.

[6] Es de esperar que emergieran distintas opiniones sobre la persona que había nacido sin un padre y de una virgen casta. Por ello, no mucho después de que hubiese sido elevado de la Tierra, algunos declararon erróneamente a Jesús, la paz sea con él, ser Dios Mismo, mientras que otros pretendieron que Jesús era Su hijo, siendo su virtuosa madre la madre de Dios, aunque también narraron que se casó con otro hombre después de haber dado a luz a Jesús y que tuvo otros muchos hijos. Al hacer que Jesús hablase cuando era un bebé en la cuna, el Todopoderoso le hizo que primero proclamase que era un siervo de Dios, y que advirtiese así contra posibles desviaciones. Tal y como en la profesión de fe islámica predicada por el profeta Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él, la cual es «Atestiguo que no hay más deidad que Dios y atestiguo que Muhammad es Su siervo y Mensajero», se menciona primero la condición de ser un siervo y luego ser un Mensajero de Muhammad, de la misma manera el profeta Jesús, la paz sea con él, hace hincapié en que, ante todo, es un siervo de Dios y uno de Sus Profetas.

[7] Todos los Profetas vinieron con los mismos fundamentos de fe, veneración, moralidad y comportamiento. La única diferencia radicaba en algunas leyes secundarias que dependían de la época y las condiciones cambiantes. Al igual que otros Profetas, el profeta Jesús, la paz sea con él, también mencionó la Unidad Divina, los Libros Divinos, el Mensaje, las Oraciones Prescritas y la Limosna Prescrita Purificadora como fundamentos principales de su misión.

[8] Respecto al padre de Abraham, véanse la sura 6:74, nota 14, la sura 9:114, nota 24.

[9] Tal y como es sabido, el profeta Jacob era el hijo de Isaac y nieto del profeta Abraham, la paz sea con él. Abraham tenía otro hijo, Ismael, la paz sea con él. La razón por la cual el Corán menciona a Jacob aquí es que esta sura, al igual que las dos Suras anteriores, al-Isra’ y al-Kahf, hace frecuente referencia a la Gente del Libro —los judíos y los cristianos— sobre asuntos principales. Los judíos son descendientes de los doce hijos del profeta Jacob.

[10] El Corán menciona al profeta Abraham, la paz sea con él, aquí particularmente para consolar a los musulmanes por su emigración a Abisinia y para preparar sus corazones para una posible y permanente emigración. Fethullah Gülen, (1941-), un renombrado erudito turco, escribe lo siguiente sobre la emigración:

La emigración es un fenómeno importante en la historia de la humanidad. Además de su relación en sentido general con el establecimiento de civilizaciones, tiene una importancia especial en relación a los «santos», quienes se dedican a llevar la luz a lo largo del mundo.

En primer lugar, cada individuo es un viajero y, en cierto sentido, un emigrante. Su viaje empieza en el mundo de los espíritus y continúa a lo largo de estaciones en el útero materno, en la niñez, la juventud, la vejez, la tumba y, de ahí, a un mundo completamente nuevo. A pesar de que cada persona es única entre millones de personas, cada individuo nace solo, vive su propia vida, tiene que soportar su propia muerte y será resucitado solo. Del mismo modo, cada una de las personas de gran envergadura que a lo largo de la historia han guiado a la humanidad, empezaron su misión sagrada como una sola persona, y diseminaron la luz de la antorcha que llevaban, iluminando los corazones de los demás, inculcando esperanza y fe en sus seguidores y transformando las tierras que estuvieron cubiertas de tinieblas en tierras de luz. Cada uno de estos guías tuvo que emigrar de un lugar a otro por dicha causa.

La fe, la emigración y el esfuerzo en la causa de Dios son los tres pilares de una única y sagrada verdad. Son tres «grifos» de una fuente de la que el agua de la vida fluye para que la gente beba, permitiéndoles transmitir su mensaje sin cansarse y, cuando la oposición es demasiado formidable como para ser superada, partir hacia una nueva tierra, sin tener en cuenta su hogar, propiedades y familia.

Cada nueva idea o mensaje siempre ha encontrado oposición cuando ha surgido, y aquellos que lo han presentado normalmente han sido bienvenidos en nuevos lugares en los que sus pasados eran desconocidos. En cada movimiento de renacimiento, anterior a una emigración, se dan dos fases de gran importancia. En la primera fase, la persona con una causa desarrolla su carácter, se desborda su fe y se inflama por su amor, y superándose a sí mismo, se convierte en un apasionado siervo de la verdad. Durante esa fase, lucha contra las tentaciones de su alma carnal para establecer su auténtico carácter espiritual. Esta fase se llama «yihad mayor» (al-yihad al-akbar). Tras ello, emerge llegando a una segunda fase para irradiar las luces de la fe al mundo alrededor suyo. Esta fase es, en verdad, la puerta hacia la emigración.

La emigración no debería ser entendida únicamente en el sentido material. Más bien, una persona experimenta la emigración a lo largo de su vida en sentido espiritual. Cada interna transformación espiritual o intelectual, desde la indolencia hasta la acción, desde la decadencia hasta la renovación personal, desde el sofoco en la atmósfera de lo pecaminoso hasta la exaltación del reino del espíritu, puede ser considerada como una emigración. Creo firmemente que sólo aquellos que han podido realizar esta emigración interna pueden encontrar en sí mismos la fuerza y la resolución para dejar sus casas y familias en pos de un ideal sublime.

La emigración en sus dos dimensiones, espiritual y material, fue primeramente representada por los grandes Profetas, Abraham, Lot, Moisés y Jesús, la paz sea sobre ellos, quienes brillaron como soles en el horizonte de la humanidad, y en su función y significado más comprensivo fue realizada por el más grande de todos ellos, es decir por el profeta Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él, quien es el orgullo de la humanidad. La puerta a la emigración ha sido abierta para todos aquellos que han seguido sus pasos.

La emigración en pos de la verdad es algo tan santo que la comunidad de personas santas que rodeaba al último Profeta, la paz y las bendiciones sean con él, y que sacrificaron sus almas por la causa en la que creyeron, son encomiados por Dios (desde entonces fueron llamados) como los «Emigrantes». La importancia de esto se puede contemplar en el hecho de que el principio de la era sagrada de esta santa comunidad no está marcado por el nacimiento del Profeta, por la primera Revelación, por tales victorias como Badr o por la conquista de La Meca, sino por la emigración a Medina.

Los creyentes devotos que emigraron por la causa de un sublime ideal, siempre sentirán profundamente la presión del ideal que les empujó a emigrar y a formar su vida de acuerdo con dicho ideal. En segundo lugar, serán liberados de un criticismo potencial respecto a los errores que pudiesen haber cometido durante su niñez o juventud. En su propia tierra, dichos creyentes son, probablemente, recordados y criticados por sus faltas del pasado, y por ello, tienen poca influencia sobre la gente. En las tierras a las que emigraron, serán conocidos por su brillo espiritual, sus ideas puras, sus intenciones puras y sus extraordinarios sacrificios. Por estas y otras razones, siempre han sido los emigrantes los que han cambiado el curso de la historia y han comenzado nuevas eras en la vida de la humanidad.

Toynbee, el renombrado historiador británico, menciona veintisiete civilizaciones fundadas por pueblos nómadas o migratorios. Nadie puede superar a dichos pueblos tan dinámicos. No están acostumbrados a la comodidad y al desahogo, y están dispuestos a sacrificar todo lo mundano. Están acostumbrados a todas las privaciones y siempre están listos allá donde la causa exige que se vaya [Towards the Lost Paradise («Hacia el Paraíso Perdido»), págs. 94-97].

[11] Respecto a la distinción entre un Mensajero y un Profeta, véase la sura 3:81, nota 16.

[12] En su camino hacia Egipto desde Midian, el profeta Moisés, la paz sea con él, vio un fuego mientras pasaba por el sur del monte Sinaí. Al acercarse a éste, escuchó una voz que le llamaba: «¡Oh Moisés, soy tu Señor!». Esa voz vino desde la ladera este del monte, es decir a la derecha de donde se hallaba Moisés, ya que estaba frente al monte.

[13] La mayoría de los intérpretes del Corán piensan que Idris, la paz sea con él, fue el Profeta que vivió antes de Noé, la paz sea con él, conocido como Enoch en la Biblia. Según la Biblia, Enoch engendró a Matusalén cuando tenía 65 años y anduvo con Dios tras haber engendrado a Matusalén durante 300 años. Luego, Dios se le llevó. El Talmud añade que cuando la gente se corrompió antes de Noé, la paz sea con él, un ángel vino a Enoch que había vivido recluido, para traerle la orden de su Señor de que enseñase a la gente el camino que debían seguir. La gente aceptó su enseñanza y les gobernó durante 353 años con justicia, durante los cuales Dios vertió Sus generosidades sobre la gente (H. Plano, The Talmud Selections —«Selecciones de Talmud»—, págs.18-21, citado por al-Mawdudi, 5:163, nota 33).

Muchos sostienen que el hecho de que Idris, la paz sea con él, fuese alzado a una elevada estación significa que Dios le concedió una alta posición. Sin embargo, Bediüzzaman Said Nursi dice que la vida tiene cinco grados y que el tercer grado se manifiesta en las vidas de los profetas Jesús e Idris, quienes viven en los Cielos con sus cuerpos. Sus cuerpos no fueron limitados por las necesidades de la vida humana y adquirieron un tipo de refinamiento y luminosidad hasta la categoría de cuerpos astrales y un tipo de vida angélico [The Letters («Las Cartas»), «The 1st Letter» («La 1ª Carta»), 1:2].

Escritores y eruditos tales como Seyyed Hussain Nasr establecen una conexión entre Idris, la paz sea con él, siendo alzado a una elevada estación (en los Cielos) y la teoría de que vivió en Irak y que la astronomía realizó grandes adelantos durante su vida. Este conocimiento astronómico fue luego transmitido a aquellos que estuvieron en el Arca de Noé, y fue luego abusado por la gente de Irak en posteriores siglos para adorar a los cuerpos celestes. Tal y como se sabe, cuando el profeta Abraham, la paz sea con él, empezó su misión en Irak, la gente adoraba a los cuerpos celestes. Tales escritores y eruditos también señalan la diferencia básica que existe entre los puntos de vista del Islam y los puntos de vista modernos de la humanidad y su relación con Dios. En la leyenda de Prometeo, que proporciona la base de la visión moderna de la humanidad y su relación con Dios, y que se desarrolló en el occidente durante y después del Renacimiento, Prometeo fue castigado por los dioses por haber robado parte del fuego sagrado para concedérselo a la humanidad. Sin embargo, Dios elevó al profeta Idris, la paz sea con él, el cual fue el padre de la astronomía y llevó la luz del Paraíso o el mensaje a la humanidad, hasta los Cielos.

[14] Para versículos similares sobre éstos y otros Profetas, véase la sura 6:87-89.

[15] El versículo llama la atención al hecho de que desatender y abandonar la Oración, lo cual causa o está acompañado de seguir algunas de las lujurias mencionadas en la sura 3:14 —mujeres, los hijos, (acumulados) tesoros de oro y plata, los caballos de raza, los rebaños y los cultivos— es la razón principal de la corrupción de las generaciones que vinieron después de los Profetas. Si consideramos este versículo, junto al versículo 29:45 Sin duda, la Oración refrena de todo lo que sea indecente y vergonzoso, y todo lo que sea malvado, el asunto quedará más claro. Deberíamos tener en cuenta que es Satanás quien invita a la gente a las indecencias y las maldades (24:21). Desatender la Oración, tal y como podemos comprobar, es la causa principal de la sumisión a Satanás.

[16] La existencia del Paraíso aumenta el sufrimiento del Infierno, y la existencia del Infierno aumenta la dicha del Paraíso. Por lo tanto, todo el mundo irá al Infierno para que de este modo los creyentes puedan contemplar su horror y ser más agradecidos a Dios porque no les ha condenado a su castigo. Aquellos que lo merezcan, serán arrojados al Fuego y abandonados allí, mientras que los creyentes que no hayan sido sentenciados a abrasarse, nunca entrarán allí. Algunos de ellos ni siquiera oirán su sonido (21:102).

[17] Los seres humanos tienen inclinación a precipitarse en tomar decisiones basándose en las condiciones presentes. Los politeístas de La Meca argumentaban que tenían casas más bellas y más ricamente amuebladas y que eran de posición más elevada y de compañía más poderosa por lo que su camino o creencia debía ser la verdadera. El mismo argumento fue propuesto por muchos en el mundo para rebajar al Islam.

Como musulmanes, a veces cometemos el mismo error comenzando con el mismo argumento para criticar a los musulmanes. Sin embargo, el criterio principal para juzgar y comparar la creencia con la incredulidad o el Islam con otras religiones es el Más Allá. En los versículos anteriores, el Corán se refiere a este punto y llama la atención al hecho de que si los musulmanes realmente siguen el camino de Dios en los pasos del Mensajero de Dios, la paz y las bendiciones sean con él, la superioridad de los incrédulos en número y posesiones no les salvará de su sentencia final. Los musulmanes apenas han tenido rival durante once siglos desde la época del Mensajero, la paz y las bendiciones sean con él. Unos pocos siglos de declive no pueden ser el criterio para hacer un juicio verdadero. Los que vivan lo suficiente verán lo que el futuro deparará y el juicio final en el Más Allá mostrará la verdad con toda su claridad.

[18] La posesión de riqueza e hijos de una persona depende de las leyes que el Todopoderoso ha establecido sin discriminación entre creencia e incredulidad. Empleando la frase «No, de verdad», en el versículo 79, el Corán rechaza la pretensión de que la insistencia en la incredulidad trae riqueza e hijos; no dice que los incrédulos no pueden tener eso. Sin embargo, además de que la incredulidad es algo totalmente malo, insistir en ella a causa de la riqueza e hijos de alguien puede causarle desgracias en el mundo. Es más, la incredulidad significa Infierno en el espíritu aunque la persona disfrute de lujos materiales. La aparente alegría de los incrédulos no es más que su intento de apaciguar su infelicidad interna y su resuelto engaño de sí mismo. Por contra, la credulidad y la satisfacción espiritual hacen que experimentemos el Paraíso en el corazón aunque carezcamos de bienes materiales.

[19] A todo le ha sido asignado un lugar en el orden del Universo, que funciona de modo magnífico. Tanto el Sol, como la Luna, las estrellas y otros cuerpos celestes se encuentran entretejidos en un sistema espléndido, que sigue leyes inalterables, y nunca se desvían de su curso dispuesto. Por lo tanto, todos son siervos de Dios —aquellos sometidos a Él consciente o inconscientemente— del mismo modo que el aire, el agua, el calor, las piedras, los árboles, los animales y todo lo que existe obedece a Dios y está sometido a Sus leyes. Incluso los incrédulos y los ateos están «sometidos», por lo que se refiere a su existencia corporal, ya que cada parte de sus cuerpos sigue el curso que Dios ha establecido para ello, desde su nacimiento hasta su muerte y disolución. Es más, nunca pueden escapar del ámbito de la Voluntad y el Poder de Dios incluso en el reino en el que se les ha permitido que ejerzan su libre albedrío. Dios ha establecido qué consecuencias tendrán por sus actos. No toman parte alguna en su venida al mundo y su partida del mismo ni cuándo, dónde y en qué familia van a nacer. Nunca pueden determinar su estructura física ni su color de piel. Por lo tanto, las cosas y los seres en el Universo sólo pueden vivir dentro de los límites que Dios ha determinado para ellos. Finalmente, todos aparecerán ante Dios en total sumisión en el Día del Juicio Final.

 
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