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El Sagrado Corán y Su Interpretación Comentada
Sura 17 Al-Isra’ (El Viaje Nocturno) | Sura 17 Al-Isra’ (El Viaje Nocturno) |
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| escrito por Ali Ünal | ||||
| 19.08.2009 | ||||
Página 1 de 2 Período de La Meca Esta sura contiene 111 versículos. Toma su título de su primer versículo, donde se relata el milagroso Viaje Nocturno del Mensajero desde la Mezquita Sagrada de La Meca hasta el Masyid Al-Aqsa en Quds (Jerusalén). El Mensajero de Dios, la paz y las bendiciones sean con él, fue llevado desde ahí, a través de las dimensiones celestiales de la existencia y observó los grandes signos de Dios. Su viaje es conocido como al-Mi‘ray (la Ascensión). Algunos comentaristas llaman a esta sura Banu Israil (los Hijos de Israel), porque menciona a los Hijos de Israel entre los versículos 2 y 8 así como entre los versículos 101 y 104. Fue revelada en La Meca cuando ocurrió el Mi’ray, hacia el final del período de La Meca. Advierte a los incrédulos y les exhorta a que tomen lecciones de la historia de los Hijos de Israel y de otras comunidades, explicando lo que dirige a la felicidad y lo que dirige a la perdición. Declara ciertos principios generales relacionados con la moralidad y la buena conducta como los fundamentos de la ley que fueron legislados más tarde en Medina para la vida individual y colectiva de los musulmanes. La sura aconseja al Mensajero de Dios y a los creyentes que tengan paciencia con todo lo que se encuentren en el camino de Dios. En el Nombre de Dios, el Misericordioso, el Compasivo. 1. Glorificado es Quien llevó a Su siervo en un viaje[1] nocturno desde la Mezquita Sagrada hasta la Mezquita Más Lejana[2], cuyos alrededores hemos bendecido, de modo que podamos mostrarle algunos de Nuestros signos (de las verdades concernientes a Nuestra Divinidad y Señorío). Sin duda, Él es Quien todo lo Oye, todo lo Ve[3]. 2. Dimos a Moisés el Libro e hicimos de ello una guía para los Hijos de Israel (ordenándoles): «No toméis, aparte de Mí, protector alguno (en Quien confiar y encomendar vuestros asuntos)»[4]. 3. (Eran de entre los) descendientes de los que llevamos (en el Arca) con Noé. Él, sin duda, fue un siervo muy agradecido[5]. 4. Decretamos en el Libro para los Hijos de Israel (como consecuencia de su ingratitud y desobediencia al Libro): «Con toda certeza, causaréis corrupción y desorden en la Tierra dos veces y (regocijados con extrema arrogancia) actuaréis con gran insolencia». 5. Por lo tanto, cuando llegó el momento de la primera de las dos, elegimos y enviamos contra vosotros algunos de Nuestros siervos dotados de gran fuerza (para castigaros) e hicieron estragos en la tierra, registrando vuestras casas. Eso era una promesa a ser ejecutada. 6. Más tarde, os dimos el turno otra vez para prevalecer sobre ellos, os reforzamos con recursos y con hijos y os hicimos más poderosos en número (que antes). 7. Si hacéis el bien (conscientes de que Dios os está contemplando) lo hacéis para vosotros mismos; y si hacéis el mal, es asimismo para vosotros mismos. Y por lo tanto, cuando el momento (para el cumplimiento) del segundo decreto llegue, (elegimos nuevos enemigos contra vosotros) para que os deshonren totalmente y que entren en el Templo como entraron otros anteriormente, y que destruyan totalmente todo aquello que conquisten[6]. 8. Se espera que vuestro Señor tenga misericordia de vosotros, pero si volvéis (a vuestros pecados), volveremos (a Nuestro castigo)[7]. Y hemos hecho del Infierno una mazmorra para los incrédulos. 9. Este Corán sin duda guía (en todos los asuntos) a lo que es más justo y recto y da a los creyentes que obran actos buenos y rectos las buenas nuevas de que para ellos hay una gran recompensa. 10. Y que a los que no crean en el Más Allá, para ellos hemos preparado un castigo doloroso. 11. No obstante, el ser humano (a través de sus acciones y de sus palabras) reza y pide por el mal tal y como si rezase y pidiese por el bien. El ser humano es propenso a precipitarse[8]. 12. (Al igual que en la vida del ser humano, los «días» y las «noches» se alternan en el mundo también.) Hemos hecho de la noche y del día dos signos (que manifiestan la verdad del Poder, Conocimiento, soberanía absoluta y gracia de Dios sobre vosotros). Hemos ocultado el signo de la noche (haciéndola oscura) y hemos hecho que el signo del día sea iluminador para (que sea, así, un medio para vosotros de) ver[9], para que busquéis el favor de vuestro Señor, y que sepáis el número de años y el cálculo (del tiempo). Todo lo hemos expuesto en detalle. 13. La suerte de cada ser humano, se la hemos amarrado alrededor de su cuello, y el Día de la Resurrección le sacaremos un libro que encontrará abierto. 14. «¡Lee tu libro! Hoy te bastas tú para ajustarte cuentas[10]. 15. Quien siga el camino recto lo sigue tan solo por el bien de su alma; y todo aquel que se extravíe, no se extravía sino tan solo por su mal. Ninguna alma soporta (ni se le hará soportar) con la carga de otra. Nunca castigaremos (a una persona o a una comunidad por el mal que hayan hecho) hasta que no hayamos enviado a un Mensajero (para que dé consejo y advertencia). 16. Y cuando finalmente, queremos destruir una ciudad (que ha merecido destrucción) abandonamos a aquellos de su gente perdidos en la búsqueda de los placeres a sus propios recursos y por lo tanto sobrepasen todos los límites ahí. En consecuencia, la palabra (de castigo) se justifica contra ella y la aniquilamos, reduciéndola a la nada. 17. ¡Cuántas generaciones hemos destruido (de este modo) después de Noé! Tu Señor es suficiente como un Ser Omnisciente y Quien ve los pecados de Sus siervos. 18. Todo aquel que desee tan solo las ganancias inmediatas (de esta vida transitoria), de buena gana concedemos de ello tanto como nos place a quien Nuestra Voluntad dispone. Luego, le destinamos al Infierno, donde se quemará, deshonrado y repudiado. 19. Sin embargo todo aquel que quiera el Más Allá y se esfuerce por ello del modo en que debe de esforzarse, siendo un creyente, entonces para aquellos (que obren así) su esfuerzo será reconocido con agradecimiento y recompensa. 20. A cada uno le proporcionamos —a éstos y a aquellos— de los obsequios de tu Señor (en el mundo); los obsequios de tu Señor no están limitados. 21. Mira cómo hemos hecho que algunos de ellos superen a otros (en dones mundanos y en virtudes); sin embargo, el Más Allá, será mayor en grados y mayor en excelencia[11]. 22. No establezcas otras deidades junto a Dios, o te encontrarás deshonrado y abandonado. 23. Tu Señor ha decretado que veneréis tan solo a Él y que tratéis a los padres con la mejor amabilidad. Si uno de ellos o ambos alcanza la vejez durante tu vida, no les digas «¡Uf!» (como indicación de queja o impaciencia) ni les apartes. Y siempre dirígete a ellos con palabras cariñosas. 24. Desciéndeles el ala de la humildad por misericordia, y di: «¡Señor mío, ten misericordia de ellos ya que ellos cuidaron de mí durante mi infancia!». 25. Vuestro Señor conoce bien lo que se halla en vuestras almas (respecto a todos los asuntos, incluyendo lo que pensáis sobre vuestros padres). Si sois rectos (en vuestros pensamientos y actos), entonces sin duda Él es Indulgente con aquellos que se tornan a Él en humilde contrición[12]. 26. Y da lo que es suyo por derecho al pariente, así como al pobre y al viajero; y no despilfarres (tu riqueza) insensatamente. 27. Sin duda los despilfarradores son los hermanos de los satanes; y Satanás es siempre desagradecido con su Señor. 28. Pero si has de apartarte de ellos (de los que están necesitados, porque tú mismo lo estás, y) buscando la misericordia de tu Señor con esperanza, entonces (al menos) habla con ellos dulce y amablemente. 29. No mantengas la mano atada a tu cuello (con tacañería), ni la extiendas sin ningún límite; si no te quedarás reprochado y despojado. 30. Sin duda, tu Señor aumenta la provisión a quien Su Voluntad dicta y la escatima (a quien Su Voluntad dicta). Realmente, Él se halla perfectamente informado de Sus siervos y les ve bien[13]. 31. No matéis a vuestros hijos por miedo a la pobreza. Somos Nosotros quienes les proveemos y a vosotros también. Matarles es sin duda un pecado grave[14]. 32. No os acerquéis a cualquier relación sexual ilícita. Sin duda es algo vergonzoso e indecente y un mal camino (que lleva a la corrupción individual y social)[15]. 33. No matéis a ningún alma que Dios ha prohibido excepto por una causa justa. Si alguien ha sido matado injusta e intencionadamente, hemos concedido a su heredero (como defensor de sus derechos) la autoridad (de reclamar el talión y daños o perdonar de manera absoluta). Pero que (el heredero) no exceda los límites legítimos al matar (tomando represalias). Sin duda, ha sido auxiliado (suficientemente por las previsiones y procedimientos de la Ley)[16]. 34. Y no os acerquéis a la propiedad del huérfano excepto de la mejor manera (tal y como para mejorarla o aumentarla) hasta que alcance la mayoría de edad y sea fuerte. Cumplid el compromiso. Sin duda se pedirá cuenta del compromiso (el Día del Juicio Final, se os imputará la responsabilidad de vuestro compromiso). 35. Cuando midáis, dad la medida completa y pesad con una balanza exacta y precisa. Esto está bien y (hacer eso es) lo mejor a largo plazo. 36. No sigáis aquello de lo que no tenéis conocimiento (de si es bueno o malo) y apartaros de las afirmaciones y conjeturas infundadas. Sin duda el oído, la vista y el corazón; cada uno de éstos está sujeto a ser cuestionado acerca de ello (eres responsable, rendirás cuentas de cada uno de ellos el Día del Juicio Final)[17]. 37. No te pavonees en la Tierra con altanera jactancia; pues nunca podrás partir la Tierra (por muy fuerte que pises con tu pie) ni alcanzarás la altura de las montañas (por mucho vigor que emplees para impresionar). 38. Lo malo de todo esto es detestable ante tu Señor. 39. Todo esto es (parte) de la Sabiduría que tu Señor te ha revelado (Oh Mensajero). (Como la fuente y la base de toda sabiduría) no establezcas junto a Dios otras deidades, o serás arrojado al Infierno, repudiado y rechazado[18]. [1] El versículo inicial de esta sura está relacionado con el milagroso viaje nocturno del Mensajero de Dios desde la Mezquita Sagrada de La Meca hasta el Masyid al-Aqsa en Jerusalén. El Mensajero fue llevado desde allí atravesando las dimensiones de la existencia y llegando tan alto como la Presencia de Dios. Esta segunda parte del viaje es llamada Ascensión (Mi‘ray). Para una explicación, véase el Apéndice 10. [2] La razón por la cual el Corán menciona Bayt al-Maqdis en Jerusalén como Masyid al-Aqsa (la Mezquita Más Lejana) es porque en el momento de la Revelación era la mezquita (sagrada) más lejana para los musulmanes de Medina. Los musulmanes consideran sagradas tres mezquitas en el mundo y pueden desear viajar para llevar a cabo actos de veneración en dichas mezquitas por la especial recompensa que entraña dicho viaje. Se trata del Masyid al-Haram (la Mezquita Sagrada de La Meca, donde está la Ka‘ba), el Masyid an-Nabi (la Mezquita del Profeta, en Medina) y Bayt al-Maqdis (Masyid al-Aqsa), en Jerusalén. Estas tres mezquitas son las fuentes de la Religión Divina la cual se basa en la absoluta Unidad de Dios, principalmente predicada y representada por los grandes Mensajeros de Dios, es decir: Abraham, Moisés, Jesús y Muhammad, la paz sea con ellos. La expresión «más lejana» también significa grandeza en rango. Esta sura fue revelada en La Meca cuando la Mezquita del Profeta en Medina todavía no había sido construida y la Ka‘ba estaba llena de ídolos; por ello, los musulmanes se dirigían a esta Mezquita de Jerusalén para sus Oraciones. [3] El pronombre de la expresión, sin duda Él es Quien todo lo Oye y todo lo Ve, que hace referencia al punto más lejano de la Ascensión, que consta en el versículo 53 de la Sura an-Naym, se puede referir tanto a Dios Todopoderoso como al Profeta, la paz y las bendiciones sean con él. Si se refiere al Profeta (sin poner en mayúscula las palabras «Él» y «Quien»; sin duda, él es quien todo lo oye y todo lo ve) según las reglas de la elocuencia y de la relación del pronombre y su antecedente, el significado es el siguiente: Este viaje, que aparentemente es particular, es realmente tan abarcador y significa un ascenso tan universal que el Profeta, la paz y las bendiciones sean con él, oyó y vio durante el mismo las más grandes verdades y señales de la Divinidad y el Señorío de Dios en la categoría universal. Ningún otro mortal había sido capaz de esto y ningún otro mortal podrá alcanzar jamás dicho nivel. Él percibió, a través de la vista y el oído, como resultado de las manifestaciones de los Nombres Divinos en grados universales tan lejanos como el árbol del Loto más lejano y la distancia entre las cuerdas de dos arcos (puestos uno al lado del otro) o incluso más cerca (que eso) (para el significado de estas expresiones véase la sura 53:9, 14 y las correspondientes notas 4 y 6). Por lo tanto, con esta frase conclusiva, el versículo describe ese viaje particular como la clave para la comprensión de un viaje (elevado) universal lleno de extraordinarios acontecimientos. Si, por otro lado, el pronombre en la expresión (poniendo en mayúsculas las letras iniciales de las palabras «Él» y «Quien»), Ciertamente Él es Quien todo lo Oye y Quien todo lo Ve, se refiere a Dios Todopoderoso, entonces el significado es el siguiente: Para llamar a un siervo Suyo al viaje hacia Su Presencia y encomendarle una misión, después de haberle hecho ir desde Masyid al-Haram hasta el Masyid al-Aqsa, donde los Profetas se reúnen, y haciéndole encontrarse con ellos, y mostrando que él es el heredero absoluto e indiscutible de los principios de las religiones de todos los Profetas, tomó a Su siervo a través de las dimensiones tanto internas como externas de Su dominio tan lejos como el árbol del Loto más lejano y la distancia entre las cuerdas de dos arcos (puestos uno al lado del otro) o incluso más cerca (que eso). El profeta Muhammad, el siervo más amado de Dios, la paz y las bendiciones sean con él, fue con toda certeza un siervo, y el viaje fue una ascensión única. Sin embargo, ya que le había sido encomendada una Confianza conectada con todo el Universo, y le fue concedida una luz que iba a cambiar el color del Universo y ya que también tenía consigo una llave con la que se abriría la puerta de la felicidad eterna, Dios Todopoderoso se describe a Sí Mismo como Quien oye y ve todas las cosas para que Su sabiduría abarcadora universalmente, integral y abarcadora en la Confianza, la luz y la llave podrían ser observadas y entendidas. [4] La transición desde la mención de la Ascensión hasta las observaciones respecto a la historia de los Hijos de Israel se realiza aquí para subrayar el significado de la correspondencia entre su destino y la historia de otras comunidades. Ya que la historia de los Hijos de Israel, desde su surgimiento sobre la Tierra hasta su ascenso y su subsiguiente declive, es una historia completa, constituyendo un ejemplo para todas las demás comunidades, el Corán se refiere frecuentemente a la misma. Otra razón por la cual el Corán se refiere frecuentemente a la historia de los Hijos de Israel es que éstos continuarán desempeñando un papel importante en la historia de la humanidad y que los musulmanes en particular, tendrán que tratar con ellos hasta el final de los tiempos. La Ascensión es especialmente significativa respecto a la misión del Mensajero, la paz y las bendiciones sean con él. Tal y como se explica anteriormente en la nota 1, el Mensajero se encontró con muchos Mensajeros anteriores durante la Ascensión, incluido el profeta Moisés, la paz sea con él, y además de haber observado los grandiosos signos de Dios respecto a Su Divinidad y Señorío, él también demostró ser Su signo más grande para todas las dimensiones de la existencia. El Mensajero de Dios, la paz y las bendiciones sean con él, fue mostrado como el heredero de las misiones de todos los Profetas anteriores. Entre las comunidades anteriores, fue principalmente sobre los Hijos de Israel, la gente de Moisés, sobre los que Dios completó Su favor. Por lo tanto, desde la perspectiva de la Misión Profética, Moisés era el que más se parecía al profeta Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él. Esto queda claro en los siguientes versículos del Antiguo Testamento y del Corán respectivamente: Y el Señor me dijo a mí: «Bien está lo que han dicho. Yo les suscitaré, de en medio de sus hermanos, un Profeta semejante a ti, pondré mis palabras en su boca, y él les dirá todo lo que yo le mande. Si alguno no escucha mis palabras, las que ese profeta pronuncie en mi nombre, yo mismo le pediré cuentas de ello» (Deuteronomio, 18:17–19). Queda claro con este versículo qué lo que se quiere decir por «de en medio de sus hermanos, un Profeta semejante a ti». Se refiere a un Profeta que descenderá del linaje de Ismael, ya que Ismael es el hermano de Isaac, el antepasado de los hijos de Israel. El único Profeta que vino después del profeta Moisés, la paz sea con él, y que se parece a él en muchos aspectos, como por ejemplo por haber traído una ley nueva y por la lucha contra sus enemigos, es el profeta Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él. El Corán hace referencia al mismo hecho: Sin duda os hemos enviado (Oh pueblo) un Mensajero, un testigo en vuestra contra precisamente como enviamos un Mensajero al Faraón (73:15). [5] Vinculando a los Hijos de Israel con el profeta Noé, la paz sea con él, a quien menciona como un siervo sumamente agradecido, el versículo insinúa que el hecho de que Noé fuera un siervo sumamente agradecido tiene que ver con que los Hijos de Israel hubiesen recibido el Libro como fuente de guía. El agradecimiento y los esfuerzos realizados en la causa de Dios meramente por Él nunca acontecen sin nada a cambio. También advierte que una comunidad honrada por el Libro de Dios como fuente de guía en la vida y que también asegurará el Más Allá, exige agradecimiento. Principalmente, esto significa que es Dios Quien concede las bendiciones que tenemos en la vida. Por lo tanto, debemos creer en Él sin atribuirle copartícipe alguno así como venerarle tan solo a Él. El agradecimiento no beneficia a Dios de ninguna manera, ni la ingratitud Le causa ningún perjuicio. Pero el agradecimiento es indispensable para que la persona y la comunidad alcancen la verdadera moralidad. Mientras que la gente esté agradecida a Dios, Él incrementará Su favor sobre ellos; por contraste, si pasan a ser desagradecidos, entonces Dios les castigará. Este castigo es la consecuencia natural de la ingratitud, ya que significa la corrupción de la vida individual y colectiva. [6] Las advertencias mencionadas con sus razones aparecen en distintos pasajes de la Biblia (Levítico, 26:14-39; Deuteronomio, 28:15-68; Salmos, 106:34-38, 40-41; Isaías, 1:4-5, 21-24; 2:6, 8; 8:7; 30:9-10, 12-13; Jeremías, 2:5, 7, 20; 3:6, 8-9; Ezequiel, 22:3, 6-12, 14-16; Mateo, 23:37; 24:2; Lucas, 23:28-30). Por ejemplo, en Isaías 1:4-5 se habla de la corrupción y sus consecuencias: ¡Ay, gente pecadora, pueblo tarado de culpa, semilla de malvados, hijos de perdición! Han dejado al Señor, han despreciado al Santo de Israel, se han vuelto de espaldas. ¿Dónde golpearos ya, si seguís contumaces? La cabeza toda está enferma, toda entraña doliente. Jeremías 5: 1, 7-9 reza lo siguiente: Recorred las calles de Jerusalén, mirad bien y enteraos; buscad por sus plazas, a ver si topáis con alguno que practique la justicia, que busque la verdad, y yo la perdonaría… ¿Cómo te voy a perdonar por ello? Tus hijos me dejaron y juraron por el no-dios. Yo los harté, y ellos se hicieron adúlteros, y el lupanar frecuentaron. Son caballos lustrosos y vagabundos: cada cual relincha por la mujer de su prójimo. ¿Y de esto no pediré cuentas? —oráculo del Señor—, ¿de una nación así no me voy a vengar? Jeremías 5:15-17 y 7:33-34 nos ha hablado de la gente que Dios mandó contra Israel y la magnitud de la destrucción: Voy a traer contra vosotros una nación de muy lejos, ¡Oh casa de Israel! —oráculo del Señor—; una nación que no mengua, nación antiquísima aquélla, nación cuya lengua ignoras y no entiendes lo que habla; cuya aljaba es como tumba abierta: todos son valientes. Comerá tu mies y tu pan, comerá a tus hijos e hijas, comerá tus ovejas y vacas, comerá tus viñas e higueras; con la espada destruirá tus plazas fuertes en que confías. Y los cadáveres de este pueblo servirán de comida a las aves del cielo y a las bestias de la tierra, sin que haya quien las espante. Suspenderé en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén toda voz de gozo y alegría, la voz del novio y la voz de la novia; porque toda la tierra quedará desolada. Durante la época del profeta Samuel, la paz sea con él, alrededor del año 1.020 a.C., los Hijos de Israel pudieron establecer un estado unificado bajo el Rey Saúl (Talut) (El Corán, 2:247-51). Durante la época de los profetas David y Salomón la paz sea con ellos, llegaron al apogeo de su poder y magnificencia. Esto duró cerca de un siglo. Pero después de Salomón, la paz sea con él, el desacuerdo y las querellas surgieron, con el resultado de que el estado se dividió en dos reinos: Israel, con Samaria como capital, que abarcaba la parte norte de Palestina y Transjordania; y Judá, que abarcaba la parte sur de Palestina y Edom, con Jerusalén como capital. Las creencias politeístas y la corrupción moral afectaron al reino de Israel más que al de Judá, y, a pesar de las advertencias de los Profetas y de los grandes esfuerzos de reforma, la gente no se enmendó. Finalmente, los asirios lanzaron una serie de ataques y el cruel rey asirio Sargón, acabó con el reino de Israel en el 721 a.C. El reino de Judá pudo sobrevivir como tributario de los asirios. Sin embargo, el rey de babilonia Nabucodonosor llevó a cabo un ataque devastador sobre el reino en el 586 a.C. y asoló todas las ciudades del reino, enviando a los judíos al exilio. Jerusalén y el Templo de Salomón fueron totalmente destruidos. Alguna gente en Judá continuó adhiriéndose a la rectitud y no dejó de llamar a los demás a ello. Posteriormente, por compasión y misericordia, Dios vino a su rescate y el Imperio Babilónico se desplomó. En el 539 a. de C., el emperador persa Ciro conquistó Babilonia, y al año siguiente, permitió a los Hijos de Israel retornar y establecerse otra vez más en su tierra natal. Esto dio lugar a la reconstrucción del Templo de Salomón tras un gran esfuerzo y la recopilación y publicación de los cinco libros del Antiguo Testamento por parte de Esdras. Mientras esto ocurría en el sur y Jerusalén era restaurada, convirtiéndose una vez más en el centro de atención de la religión judaica y su cultura, los Hijos de Israel en el norte de Palestina y Samaria no se beneficiaron de los esfuerzos de reforma de Esdras. En conjunto, los Hijos de Israel no fueron capaces de recuperar la magnificencia de los reinos de David y Salomón, la paz sea con ellos. Sufrieron serios reveses a través de una sucesión de los acontecimientos y tuvieron que padecer las invasiones de Alejandro Magno durante el auge de los griegos. Sin embargo, profundamente impregnados por el espíritu religioso inspirado por Esdras, no fueron desalentados por las medidas opresivas de dichos conquistadores. Más bien, su sufrimiento les llevó a crear un gran movimiento de resistencia conocido como la revuelta macabea. Fueron capaces de establecer su propio estado independiente y religioso, que duró hasta el año 67 a. de C. Las fronteras del estado se expandieron gradualmente hasta el punto en que, durante el transcurso del tiempo, llegó a abarcar todo el territorio que una vez había estado bajo control de los dos reinos israelitas de Judá e Israel. Finalmente, el fervor moral y religioso que marcó la revuelta macabea empezó a declinar y fue sustituido por la profanidad y la adhesión superficial y mecánica a los ritos religiosos. Aparecieron serias divisiones entre los Hijos de Israel y algunas de ellas invitaron al general romano Pompeyo a atacar Palestina. Pompeyo retornó a Palestina en el año 69 a. de C. y puso fin a la independencia de los Hijos de Israel. Los líderes religiosos judíos traicionaron a los profetas Zacarías, Juan y Jesús, la paz sea con ellos, que aparecieron en la misma época e intentaron reformarles. El profeta Juan, la paz sea con él, fue de hecho decapitado y su cabeza fue situada a los pies de una joven danzarina por cuyo requerimiento dicho horrible crimen fue cometido. Algunos judíos se opusieron ferozmente al profeta Jesús, la paz sea con él, y presionaron al gobernador romano, Poncio Pilatos para que se le matase. Sin embargo, Dios le salvó. Poco después, un feroz conflicto surgió entre los Hijos de Israel y los romanos, que culminó en una rebelión abierta de los judíos contra los romanos, en el 64 d. de C. Cuando el gobernador romano fracasó en aplastar dicha rebelión, una gran operación militar de gran escala fue llevada a cabo por el Imperio Romano. La rebelión fue reprimida en el año 70 d. de C., y Tito se apoderó a la fuerza de Jerusalén. Una masacre siguió a ello donde 133.000 personas perdieron sus vidas y 67.000 fueron hechos cautivos y esclavizados. Además de ello, miles fueron llevados a trabajar en las minas de Egipto y otros miles fueron enviados a los anfiteatros y coliseos de diferentes partes del Imperio Romano para enfrentarse a gladiadores o a bestias salvajes, que despedazaron sus cuerpos. Todas las jóvenes bellas fueron entregadas a la lujuria de los conquistadores. Jerusalén, junto con el Templo de Salomón, fue arrasada. Todo esto puso fin al poder de los judíos en Palestina durante 1.800 años (Resumido de al-Mawdudi, 5:9-26). [7] Si el segundo castigo mencionado en el versículo anterior aún ha de venir, y el primer castigo se refiere a lo que los asirios, babilonios y los romanos hicieron, entonces, este versículo es la continuación del anterior y se dirige a todos los judíos desde el año 70 d. de C. Si el segundo castigo es el que Tito infligió a Palestina, este versículo se dirige a los judíos de la época del Mensajero y a los que quedan por venir. El Islam, como la última y más perfecta forma de la religión proveniente de Dios y transmitida por el profeta Muhammad fue la gran misericordia de Dios para con ellos y tal y como se menciona en la sura 2:89, habían estado implorando la victoria en Medina sobre las tribus de Jazray y Aws, que en aquel entonces eran incrédulas, diciendo: «El último Profeta vendrá y os derrotaremos y destruiremos bajo su liderazgo». Sin embargo, cuando les vino el Mensajero que le conocían como conocían a sus propios hijos (2:146), no creyeron en él, excepto unos pocos. A pesar de esto y de su continua negación a creer en el Islam, los judíos han vivido sus años más felices bajo los gobiernos musulmanes, incluyendo particularmente el Estado Otomano. Finalmente, tal y como Dios decretó respecto a los judíos, a pesar de que la ignominia es lo que les ha correspondido (a los judíos) dondequiera que se encuentren, a menos (que se aferren) a una cuerda de Dios o a una cuerda de otros pueblos (3:112), siendo mucho más obedientes a los mandamientos de su religión, incluso si muchos de ellos fueron abrogados a la llegada del Islam, que los propios musulmanes al Islam y más respetuosos con su herencia religiosa, y, lo que es más, gracias al apoyo de muchos gobiernos a lo largo del mundo, los judíos han sido capaces de adquirir poder e influencia en muchas partes del mundo y de establecer Israel en Palestina en 1948. [8] A no ser que Dios les informe, los seres humanos no pueden saber cuál es, finalmente, su ventaja y su desventaja. El Corán declara: Es posible que os disguste algo que sea bueno para vosotros y puede ser que os agrade algo que sea malo para vosotros. Dios sabe y vosotros no sabéis (2:216). Por esa razón, la gente generalmente desea y pide para sí misma (en palabra y acción) lo que es malo para ellos, creyendo que es para su propio bien. Incluso Le rezan a Dios para obtener ese mal, consciente o inconscientemente, bajo el hechizo de sus almas carnales y sus ambiciones mundanas. También desean lo que creen que es un anticipo y no les gusta lo que creen que es un pago pospuesto. Por eso es por lo que siempre prefieren las ventajas mundanas a las recompensas eternas del Más Allá, que es una de las razones principales de sus errores, incluida la incredulidad. El Corán también llama la atención respecto a este importante punto en varios versículos: Eligen la vida presente y mundana antes que el Más Allá (14:3); Y eso es por haber elegido la vida presente y mundana antes que el Más Allá (16:107). Esta es la razón por la cual la gente está dispuesta a apresurarse. Los seres humanos, por naturaleza, se precipitan. Como otros atributos negativos, tal y como, la codicia, la envidia, y la obstinación, este atributo está arraigado en la gente por lo que lo pueden canalizar hacia la virtud. El Mensajero, la paz y las bendiciones sean con él, declaraba que la prisa no intencionada viene de Satanás. Sin embargo, también aconseja que no deberíamos posponer hacer el bien y deberíamos mostrar celeridad en las cosas buenas, tal y como realizar las Oraciones Prescritas puntualmente y ayudar a los necesitados. [9] Según Ibn Abbas, el signo de la noche se refiere a la Luna y el signo del día al Sol. Por lo tanto, de las palabras Hemos ocultado el signo de la noche, podemos deducir que la Luna emitió luz en el pasado al igual que el Sol lo hace y Dios quitó la luz haciéndola que oscureciese u oscureciéndola. O podemos deducir que el Sistema Solar era una masa única que luego se dividió en el Sol y sus satélites. Este versículo, por lo tanto, narra el pasado de la Luna y hace referencia al destino futuro de los cuerpos celestes. [10] Todo existe en el Conocimiento Divino y está registrado. El Corán llama a este registro «La Tabla Suprema Preservada» (la sura 85:22; la sura 13:39, nota 13). Menciona explícitamente que nada nos ocurre sin que Dios lo haya decretado para nosotros (9:51); y no hay criatura viva que se mueva en la Tierra ni pájaro que vuele con sus alas sin que sean comunidades como nosotros. Y Dios no ha descuidado nada en el Libro (el Corán, la Tabla Suprema Preservada) (6:38). A cada cosa le es otorgada su naturaleza e identidad particular, que constituye su existencia destinada y determinada. Por lo tanto, el Poder Divino proporciona a cada naturaleza e identidad existencia externa o testificada junto con las dimensiones o «páginas» metafóricas de tiempo o espacio, y se ramifica en el interior de los mundos de lo atestiguado y de lo oculto, como el Árbol de la Creación. La Tabla Suprema Preservada es un título para el Conocimiento Divino en cuanto a la creación. También se puede llamar Registro Original y Manifiesto. En el «proceso» de la creación, este registro está duplicado. Su primera y más abarcadora copia o duplicación, que comprende toda la creación, es llamada «Tabla de Supresión y Confirmación» en el Corán. Mientras que el Registro Manifiesto tiene que ver con el origen de las criaturas y los principios de las leyes de la creación, el Libro manifiesto o la Tabla de Supresión y Confirmación es la realidad en el tiempo. El Poder Divino transfiere cosas desde el Registro Manifiesto hasta la Tabla de Supresión y Confirmación. En otras palabras, el Poder Divino dispone las cosas en las «páginas» del tiempo y las adjunta a la cuerda del tiempo sucesivamente. Nada cambia en la Tabla Suprema Preservada, todo está fijo en ella. Pero en el «proceso» de la creación, Dios borra lo que Su Voluntad dispone y confirma y establece lo que Su Voluntad dispone (13:39). El segundo tipo de duplicación se puede considerar de la siguiente manera: Después del nacimiento, todos son registrados en el registro civil de su país. De acuerdo con la información que figura en este registro estatal, a todo el mundo se le da un documento de identidad. Del mismo modo, cada uno está registrado en la Tabla Suprema Preservada con todas sus características personales, rasgos especiales y vida futura, hasta el más mínimo detalle. Este registro original de cada individuo está copiado por los ángeles, y la parte que tiene que ver con nuestra vida como seres conscientes e inteligentes está amarrado alrededor de nuestro cuello en un libro invisible tal y como se menciona en el versículo. Durante toda nuestra vida, llevamos a cabo lo que figura en dicho libro. Sin embargo esto de ninguna manera significa que el destino o la predeterminación de la vida de una persona le fuerza a actuar de un modo determinado. Es mejor pensar de la siguiente manera: tú mandas a alguien a un lugar para que haga un trabajo. Previamente, has procurado lo que esta persona necesita durante dicho viaje y le das las instrucciones necesarias para llevar a cabo el trabajo. Puesto que ya sabes de antemano cómo esta persona va a comportarse en cada paso de su viaje, has registrado todos los detalles de su futuro viaje en un cuaderno y lo has colocado en un bolsillo secreto de la chaqueta de dicha persona. La persona en cuestión comienza el viaje sin conocimiento de la existencia de dicho cuaderno y se comporta del modo que quiere durante todo su viaje. Junto a dicha persona, has enviado dos personas de tu plena confianza para seguir a dicha persona adónde vaya y observar lo que dicha persona lleva a cabo, haciendo que registren de modo secreto o que graben en un vídeo lo que esa persona dice o hace y el modo en que lo hace. Cuando dicha persona retorna, comparas el vídeo que ha sido grabado con los contenidos del cuaderno guardados en el bolsillo secreto y compruebas que no existe ni la más mínima diferencia. Tras ello, llamas a esta persona para que rinda cuentas del trabajo que tendría que haber realizado, lo haya hecho o no de acuerdo a tus instrucciones, y le recompensas, castigas o perdonas. Tal y como en el ejemplo anterior, Dios que conoce todas las cosas de antemano y está más allá del tiempo y del espacio, registra de antemano las vidas de las personas que vienen a este mundo. Los ángeles copian los registros de cada persona y los amarran alrededor de su cuello. Esto es lo que se llama destino. El conocimiento previo de Dios y el registro de todo lo que la gente hará a lo largo de toda su vida de ninguna manera les obliga a llevar a cabo dichas acciones. Más bien, actúan en base a su libre albedrío, haciendo con dicha voluntad lo que quieran. Toda la vida que experimenta una persona está registrada por dos ángeles que son llamados Kiramun Katibun (Nobles Escribas). En el Día del Juicio Final los registros de la vida de una persona elaborados por los ángeles serán presentados a dicha persona y le será dicho que lea tal libro. Estos dos versículos tienen otro significado. La vida de cada persona, su destino y lo que encontrará en ambos mundos dependen de sus propias elecciones y acciones. La palabra original traducida como «destino» en el versículo 13 es ta’ir, que significa «pájaro». Los árabes pre-islámicos solían adivinar el futuro según la manera y la dirección en que los pájaros volaban. El Corán rechaza dicha superstición y dichos conceptos de buenos y malos augurios, declarando explícitamente que el futuro de cada persona depende de sus propios actos realizados en base a su libre elección. [11] ¿Por qué Dios no dota a Sus siervos con igualdad? ¿Por qué crea algunos de ellos ciegos, incapacitados o afligidos de otros modos, y hace algunos de Sus siervos superar a otros en asuntos mundanos? En primer lugar, Dios es el Soberano. Es el Señor de los reinos terrenales y espirituales de la existencia. Él quiere y crea lo que se halla en ellos como Su Voluntad dicta: Bendito y Supremo es Aquel en Cuya Mano está la Soberanía; y posee pleno poder sobre todas las cosas (67:1). Nadie participa en Su Soberanía y nadie puede intervenir en lo que Él crea excepto del modo en el que Él quiere y de la medida que Él quiera. Es Dios Quien ha creado todas las cosas y todos los seres y Quien provee a ellos. Es Dios Quien nos concede nuestra naturaleza humana. No Le hemos dado nada a Dios, pero Él nos ha dado todo sin haberlo merecido. ¿Qué pretensión o derecho tenemos, pues, sobre cualquier cosa? No tenemos ningún derecho a imputarle la injusticia, ya que la injusticia es no entregar lo que es debido. Tampoco Le podemos cuestionar. Podemos preguntar dichas preguntas única y exclusivamente para conocer Su sabiduría en la creación y en la provisión de Sus siervos de una manera que parece desigual. Él está absolutamente libre de cometer ninguna injusticia, ya que Él es Quien concede todas las cosas que tenemos y que usamos. En segundo lugar, no podemos saber qué condiciones son para nuestro propio bien, y todos somos responsables en proporción a nuestras capacidades. No es posible para nosotros decidir si ser rico o pobre, sano o discapacitado, es algo bueno para nosotros. El verdadero criterio para decidir si algo es bueno o malo es la vida después de la muerte o lo que encontremos en el Más Allá. Dios puede privar a un individuo de algo que éste valora, pero otorgarle a dicho individuo múltiples recompensas por dicha pérdida en el Más Allá. A través de dicha pérdida, Dios nos hace sentir nuestra necesidad, incapacidad y pobreza respecto a Él. De ese modo, hace que nos tornemos a Él con una sinceridad más profunda, un corazón más lleno y nos hace más dignos de Su bendición y favor. Por lo tanto, nuestra pérdida aparente es, en realidad, una ganancia. En tercer lugar, hay muchos grados en las cosas mundanas, si observamos e investigamos lo que nos rodea, nos daremos cuenta de que hay muchas cosas y gente diferente a nosotros, inferior o peor a nuestro juicio, con los que no querríamos cambiarnos de sitio; del mismo modo que puede haber otros que, en base a nuestra opinión errónea o envidia de algún tipo, querríamos cambiarnos de sitio con ellos. Por lo tanto, todos debemos de aceptar nuestro lugar con sinceridad. Del mismo modo que hay diferencias surgidas en la creación, también hay diferencias causadas por los propios seres humanos. Las diferencias que surgen en la creación son las causas de las distintas profesiones que uno puede seguir en su vida. Estas son indispensables para la vida social de la humanidad. Por otra parte, nadie supera a los demás en todos los aspectos y todos superamos y somos superados por otros en uno o más aspectos. En cuarto lugar, las posesiones materiales no han de ser contempladas necesariamente como buenas o malas en sí mismas. Dios, a veces otorga seguridad y felicidad materiales a aquellos que Se lo ruegan; pero a veces Él no las concede. La verdad es que hay un bien en todo lo que Dios otorga, sea riqueza o pobreza. Para el individuo fiel que hace buenas acciones y da en caridad algo de lo que le ha sido otorgado, la riqueza es un medio de bondad. Sin embargo, si la fe del individuo es débil y si éste se ha extraviado del camino de los actos rectos y la caridad entonces la riqueza se convierte en un medio de maldad. Igualmente, para alguien que ha abandonado el camino de la buena acción, la pobreza puede ser un medio de incredulidad, determinando que cada día tal persona se rebela interna o externamente contra Dios. Aquellos que no someten su corazón, mente y alma totalmente a Dios, o aquellos que no intentan obrar sinceramente de acuerdo con las enseñanzas del Islam, encontrarán que cualquier nivel de riqueza que posean se convertirá en un medio de miseria, una prueba severa y exigente: Y sabed que vuestros bienes y vuestros hijos son una prueba y una tentación, y que Dios es Aquel con Quien se halla una tremenda recompensa (8:28). No es la pobreza o la riqueza en sí misma la que es buena; sino el estado de la mente que ha disciplinado (y ha triunfado sobre) el alma carnal (nafs) y que ha puesto su mirada en la vida eterna. El camino más seguro para que la persona pueda agradar a Dios, es comprender que todo lo que Dios concede es concedido para que la persona llegue a la perfección del mejor modo posible. Sea cuales sean las circunstancias de la gente, éstos han de esforzarse en cumplir sus deberes ante el Creador y la creación. La mejor actitud a adoptar ante todas las circunstancias de este mundo, que solo es una parada en el camino hacia nuestro destino eterno, está expresada en este breve poema: Acepto, Señor mío, lo que me viene de Ti, Porque todo lo que me viene de Ti es para mi bien; Ya venga un traje de honor o un sudario, Una afilada espina o una rosa fresca y dulce. Si viene con Tu bendición, viene para mi bien. (Preguntas y respuestas sobre la Fe Islámica, 1:51-52). [12] Acerca del cuidado de los padres por parte de los hijos y la obligación filial de éstos, Bediüzzaman Said Nursi escribe lo siguiente: El afecto paternal hacia los hijos es una de las realidades sublimes de la vida mundana y, en cambio, la gratitud filial hacia los padres es un deber urgente y arduo. Los padres sacrifican sus vidas con amor por sus hijos, y si esto es así, lo que recae sobre un hijo que no haya perdido su humanidad y no haya sido transformado en un monstruo de ingratitud, es mostrar sincero respeto hacia sus padres, servirles voluntariamente e intentar ganar su aprobación. Con respecto al respeto filial y al servicio, los tíos y las tías son como los padres. Debemos ser conscientes de lo vergonzoso y de lo poco escrupuloso que es cansarse de la existencia de los padres ancianos y desear y esperar su muerte. Debemos saber esto y comprender qué gran injusticia es para nosotros desear el fin de las vidas de aquellos que sacrificaron las suyas por nosotros. ¡Has de saber, Oh amigo que te quejas de lo escaso que es tu sustento! Que sepas que los familiares incapacitados que consideras insoportables en tu casa son, de hecho, medios de bendición y abundancia. Nunca te quejes de que apenas puedes ganarte la vida (que tus medios de subsistencia son limitados); ya que si no fuese por la bendición y la abundancia derramada sobre ti a través de ellos, tendrías que enfrentarte a más dificultades para ganarte la vida. Esta es una realidad innegable. De hecho, tal y como es contemplado por toda la existencia, cuando el Creador Generoso, Majestuoso, Quien es infinitamente misericordioso, compasivo, amable y munífico, envía hijos al mundo, los envía con su sustento, que provee con abundancia a través de los pechos de las madres. Del mismo modo, envía en forma de bendiciones y abundancia invisible y material el sustento de los ancianos, que son como niños, pero aún más dignos y necesitados de compasión que los niños. Él no proporciona sustento a la gente mezquina y codiciosa. La verdad expresada en los versículos, Sin duda Dios es Proveedor, Señor de todo poder, Sumamente Fuerte (51:58); y ¡Cuántas criaturas vivas se dan que no portan su propio sustento (depositado), mas Dios les provee, y en verdad os provee a vosotros! (29:60), es proclamada abiertamente por criaturas vivas de toda clase a través del lenguaje de sus disposiciones. Por lo tanto, no solamente el sustento de los familiares ancianos, sino también el de las mascotas, tal y como los gatos, que han sido creados para ser amigos del ser humano, y que normalmente se alimentan de la comida de los seres humanos, es enviado en forma de bendición. Un ser humano es la criatura más estimada, noble y digna de respeto de todas. Entre los seres humanos, los creyentes son los más perfectos. Entre los creyentes, los ancianos indefensos son los más dignos y necesitados de respeto y de compasión. Entre los ancianos, los familiares cercanos merecen más afecto, amor y servicio que los demás. Entre los familiares cercanos, nuestros padres son los confidentes más sinceros y de los compañeros más íntimos. Por lo tanto, los padres son un medio inestimable de bendiciones y misericordia en una casa y además, tal y como se declara en un hadiz, Si no fuera por los ancianos encorvados (debido a la vejez) caerían sobre vosotros calamidades (al-‘Ayluni, 2:163), también son un medio importante para evitar las calamidades. Siendo esto así, ¡ten cuidado! Si a nuestros padres les ha sido destinada larga vida, ciertamente, también nosotros envejeceremos. Si no mostramos el debido respeto hacia nuestros padres, entonces, de acuerdo con la regla de que uno es recompensado o castigado de acuerdo con sus acciones, nuestros hijos tampoco nos respetarán. Es más, si consideramos nuestra vida después de la muerte seriamente, es una provisión muy valiosa para esta vida ganarse la aprobación de nuestros padres sirviéndoles en esta vida. Si amamos la vida en este mundo, también tenemos que complacerles para tener una vida placentera. Si, al contrario, les consideramos inaguantables y rompemos sus corazones que fácilmente se ofenden deseando su muerte, seremos objetos de la amenaza coránica Él (de ese modo) incurre la pérdida de este mundo y del Más Allá (22:11). Por lo tanto, si deseas la misericordia del Misericordioso has de mostrar misericordia con aquellos de tu hogar que te han sido encomendados por Dios [The Letters, («Las Cartas»), «The 21st Letter» («La 21ª Carta»), 2:53-56]. [13] Como todo lo demás, la provisión para cada persona ha sido predeterminada por Dios, y nadie puede obtener más que la provisión que ha sido establecida para él, ni tampoco se puede morir sin haberla consumido. La provisión básica de cada ser vivo —la provisión mínima y suficiente para su supervivencia— está garantizada por Dios con tal de que dicho ser dependa de Él en todos los aspectos. La obtención de cualquier provisión añadida que será necesaria por ciertas circunstancias, tal y como los hábitos, depende del esfuerzo personal. Dios no prohíbe trabajar o esforzarse, ni tampoco quiere que Sus siervos se contenten con la provisión básica. Más bien, les anima a que hagan esfuerzos declarando que Y que el ser humano sólo tiene aquello por lo que trabaja (53:39), y desea que Sus siervos ganen de manera lícita para que lo gasten en la causa de Dios, por la causa del Islam y para el bien de los demás. Ha creado a los seres humanos como vicerregentes para que mejoren la Tierra, la compartan, distribuyan su provisión con justicia y que Le den gracias. Aquel que gana por medios lícitos, es agradecido y ayuda a los demás es mejor ante Dios que aquel que se contenta con la provisión básica. Aunque el ascetismo se recomienda para mantener las apetencias bajo control y, de esa manera, poder avanzar hacia la perfección espiritual, la ganancia lícita, gastar en el sustento de uno mismo, de su familia y en la causa de Dios, siendo agradecido, sin entregarse a lujos, sin consumir en extremo y sin estimular los apetitos, es más recomendable que el ascetismo. Lo que Dios prohíbe es la avaricia, ganar de modo ilícito, perseguir los intereses de uno mismo, acumular riqueza, la tacañería y no ayudar a los necesitados. También prohíbe que se tome la vida de este mundo como meta de nuestro trabajo y ganancia. Respecto a la avaricia, Said Nursi escribe lo siguiente: La avaricia demuestra sus malas consecuencias a través del mundo de los seres animados, tanto a nivel de las especies como a nivel particular de los individuos. Por otra parte, buscar la provisión de modo lícito, mientras se deposita la confianza en Dios, es un camino para alcanzar la tranquilidad y demuestra sus buenas consecuencias en todas partes. Por ejemplo, en los reinos animal y humano, sólo los jóvenes que demuestran su confianza en Dios a través de su debilidad e incapacidad reciben en gran medida su provisión correcta y deliciosa desde los tesoros de la Compasión Divina, poniendo a sus padres y a otros adultos a su servicio. Mientras tanto los animales adultos que se abalanzan con avidez sobre su provisión sólo pueden obtener bazofia a cambio de un gran esfuerzo. Es más interesante reflexionar sobre el hecho de que cuanto más poderosos sean los animales con más dificultad obtienen su alimento y con intervalos más grandes que los demás. La avaricia es una fuente de humillación y pérdida. Hay muchos ejemplos de personas avariciosas que han sido abocadas a la perdición hasta tal punto que la idea de que «el avaricioso está siempre sometido a decepción y pérdida» puede encontrarse en muchísimos proverbios y es una verdad universalmente aceptada. Siendo ese el caso, si amamos la riqueza no debemos de buscarla con impaciencia si no con satisfacción, para que podamos ganarla abundantemente [The Letters («Las Cartas»), «The 22nd Letter» («La 22ª Carta»), 2: 70-71]. El Islam exhorta a la asistencia y la solidaridad mutuas y ordena a los musulmanes que den cierta cantidad de su riqueza a los necesitados, llamado Zakah. Lo que sigue es un fragmento importante de lo que Said Nursi escribe sobre Zakah: La causa de todas las revoluciones y de la corrupción social, así como el origen de todas las perdiciones morales, son estas dos actitudes: La primera: «Me da igual si otros se mueren de hambre siempre y cuando mi estómago esté lleno». La segunda: «Debes trabajar para que yo pueda comer». El comportamiento que perpetúa estas dos actitudes es la preponderancia de la usura o el interés por un lado y el abandono del Zakah por otro. El único remedio para estas dos terribles enfermedades sólo puede ser proporcionado a través de la puesta en práctica del Zakah como principio y deber universal y la prohibición del interés. El Zakah es un pilar fundamental, no solo para los individuos y las comunidades particulares sino para toda la humanidad si queremos vivir una vida feliz. La humanidad normalmente se divide en dos clases: la elite y la gente común. Solo la obligación del Zakah puede hacer que surja compasión y generosidad de la elite respecto a la gente común, y respeto de la gente común hacia la elite. En ausencia del Zakah, lo que la gente común recibe de la elite es opresión y crueldad, y lo que surge de la gente común hacia la elite es rencor y rebelión. Eso produce una lucha constante, y una oposición constante entre dos clases, dando lugar a una confrontación entre el trabajo y el capital, tal y como ocurrió en Rusia a principios de siglo [The Letters («Las Cartas»), «The 22nd Letter» («La 22ª Carta»), 2:74]. [14] Está claro que el Islam prohíbe el asesinato de niños, ya sea después de su nacimiento o antes (aborto) por razones económicas u otras razones. Hoy en día se fomenta el control de la natalidad, aparentemente por razones económicas, especialmente en los países pobres; pero la verdad es que está diseñado para prevenir un aumento de la población en dichos países. El aumento de la población nunca puede ser un obstáculo para el desarrollo económico ni causa de pobreza. Al contrario, la población es la fuerza de trabajo de una nación. Muchos de los países ricos del mundo, tal y como Alemania, Inglaterra, Francia, Holanda, Bélgica, Italia, Japón tienen una gran densidad de población. Lo que la gente ha de hacer, tal y como al-Mawdudi dice (5:39, nota 31), es no gastar su energía en reducir el número de bocas que han de ser alimentadas. Más bien, lo que deben de hacer es dedicar su energía a labores constructivas que llevarán a un aumento de la producción de la riqueza. [15] La palabra traducida como relación sexual ilícita es zina, una palabra que significa todo tipo de relaciones sexuales entre un hombre y una mujer que no son marido y mujer y tiene el significado tanto de «adulterio» como el de «fornicación» en español. El Corán no sólo prohíbe la relación sexual ilícita, sino que también ordena que sea impedida diciendo, no os acerquéis. Del mismo modo que la comunidad musulmana está obligada a tomar medidas para prevenir la relación sexual ilícita en la sociedad, los individuos han de prevenir todo lo que pueda llevar a ello. El Islam, con las reglas que ha introducido y el adiestramiento moral que ofrece, busca cerrar las puertas de la relación sexual ilícita, además de la de otros males. [16] Respecto a la visión que tiene el Islam sobre la vida, quitar la vida de alguien injustamente y el talión, véanse la sura 2: 178, nota 131, la sura 2:179, 194, nota 140; la sura 5:31, 32, 45, nota 10. El Islam, además del asesinato y cualquier otro modo de matar injusto, también prohíbe el suicidio. La persona no es dueña de sí misma y no tiene derecho a tratarse a sí misma del modo que quiera. Nuestros cuerpos, almas y vidas pertenecen a Dios y son sagrados. Alguna gente intenta justificar la eutanasia. Sin embargo, tenemos que considerar el hecho de que estamos en el mundo para mejorarlo de acuerdo a las leyes de Dios y prepararnos para otro mundo, haciéndolo un terreno fértil para el Más Allá; cualquier desgracia que los creyentes sufren, hace que uno o más pecados suyos sean perdonados. El dolor que el creyente sufre en su muerte es también un medio para obtener perdón. Dios ha otorgado a cada persona la facultad para soportar hasta cierto punto, y cuando su dolor es insoportable, o bien se desmaya o deja de sentirlo. Por lo tanto, los juristas musulmanes deberían abordar el tema de la eutanasia con mucho cuidado a la luz del Islam. Hay muchas maneras en las que un individuo puede exceder los límites legítimos quitando la vida de alguien en represalia. Por ejemplo, matar a alguien que no sea el asesino real, segar la vida de otra persona además de la vida del asesino, someter al asesino a tortura, mutilar el cuerpo y hacer daño a los familiares son algunos de los ejemplos de rebasar los límites. Es la autoridad legal quien ejecuta el talión. La gente no puede intentar restituir sus derechos por ellos mismos sin primero acudir a un tribunal. [17] El Islam decreta que la gente ha de ser guiada por el conocimiento en lugar de la conjetura y las afirmaciones carentes de base. Las fuentes o los medios de conocimiento son tres: informes verídicos (la Revelación Divina y los informes auténticos que provienen del Mensajero, la paz y las bendiciones sean con él, y los informes proporcionados por gente veraz), la razón y nuestros cinco (saludables) sentidos. Un creyente ha de aceptar el informe verídico; pero puede estudiar su significado y extraer ciertas conclusiones del mismo si tiene autoridad para ello. Los datos percibidos por la razón y los cinco sentidos pueden ser verdaderos o falsos, o pueden precisar de investigación adicional. Rechazar la Revelación Divina y los informes auténticos que provienen de los Profetas significa restringir el alcance del conocimiento exclusivamente a lo que se obtiene a través de la razón, los cincos sentidos y las experiencias relativas al mundo visible y sensorial. Sin embargo, hay muchas dimensiones de la existencia y hay innumerables cosas y seres fuera del mundo visible, por lo que restringir el conocimiento a este mundo en nombre del conocimiento científico hace que el conocimiento (o la ciencia) admita su ignorancia de otras dimensiones de la existencia o permanezca agnóstica. También, la ciencia no puede negar dichas dimensiones, simplemente porque la negación es una conclusión que ha de ser basada en la investigación. Por lo tanto, la ciencia ha de ser capaz de probar la inexistencia de las dimensiones que niega. Por eso, el ateismo, al rechazar la existencia de los seres que no podemos ver tal y como Satanás, los ángeles y los genios, no es de ningún modo una actitud científica. Sólo es una aseveración o alegación carente de base, o incluso dogmatismo. La ciencia no puede excusarse a sí misma atribuyendo la aceptación de dichos seres a la creencia. El Islam afirma que la creencia debe de estar basada en el conocimiento o por lo menos corroborada por el mismo, y de ninguna manera ha de ser incompatible con el conocimiento. Por lo tanto, aceptar la existencia de Dios y de seres como los ángeles y los genios no es dogmatismo, sino una actitud científica. Hay criterios científicos que apoyan la aceptación de su existencia. En primer lugar, aunque nuestros cinco sentidos no puedan percibir dichas verdades, Dios en realidad ha otorgado a la humanidad otros sentidos con los que pueden percibirlos. Más de 100.000 Profetas fueron capaces de emplear sus sentidos, nunca mintieron respecto a sus vidas y fueron seguidos por innumerables personas, y millones de santos, y nos han informado de su existencia. Además de eso, millones de personas han tenido experiencias similares. En segundo lugar, la negación de la Revelación Divina como fuente de conocimiento significa acusar a todos los Profetas y santos, cuya veracidad ha sido testificada y aceptada, de ser los mentirosos más viles de la historia de la humanidad y significa también declarar a los mil millones de seguidores como locos que siguen ciegamente a mentirosos. Es más, para citar tan sólo un ejemplo de veracidad entre innumerables ejemplos, tanto en el Corán como en los hadices del Mensajero, la paz y las bendiciones sean con él, hay muchas predicciones que han sido probadas. Las que aún quedan por ser probadas, lo serán en su momento preciso. Hay muchos hechos científicos que han sido descubiertos o serán descubiertos junto a los desarrollos en la ciencia que son por sí solos suficientes para establecer la verdad de la Revelación Divina. [18] El Islam tiene como meta desarrollar a los seres humanos, de ser potencialmente humanos a serlo verdaderamente y por lo tanto perfeccionarles. Desarrolla el carácter humano de la mejor manera. Las partes de la Sabiduría que el Corán enumera entre los versículos 22 y 39 y que comienzan y finalizan con la prohibición absoluta de atribuirle copartícipes a Dios de ninguna manera en Su Divinidad y Señorío, son importantes para desarrollar el carácter y hacer crecer a los miembros de la sociedad musulmana. Podemos resumirlas de la siguiente manera: No establezcas otras deidades junto a Dios. Tu Señor ha decretado que no veneres sino tan solo a Él. Trata a los padres con la mayor amabilidad. Da lo que es suyo por derecho a los familiares, a los indigentes y a los viajeros; y no despilfarres (tu riqueza) insensatamente. No mantengas la mano atada a tu cuello (con tacañería), ni la extiendas sin ningún límite. No matéis a vuestros hijos por miedo a la pobreza. No os acerquéis a cualquier relación sexual ilícita. No matéis a ningún alma que Dios ha prohibido excepto por una causa justa. No os acerquéis a la propiedad del huérfano excepto de la mejor manera (tal y como para mejorarla o aumentarla) hasta que alcance la mayoría de edad y sea fuerte. Cumplid el compromiso. Cuando midáis, dad la medida completa y pesad con una balanza exacta y precisa. No sigáis aquello de lo que no tenéis conocimiento (de si es bueno o malo) y apartaros de las afirmaciones y conjeturas infundadas. No te pavonees en la Tierra con altanera jactancia. No establezcas junto a Dios otras deidades, o serás arrojado al Infierno, repudiado y rechazado. Antes de proceder a promulgar las leyes que regulan la vida de la sociedad musulmana, el Corán tiene como meta instruir a los miembros de dicha sociedad de tal manera que las leyes puedan ser aplicadas sin tener que recurrir a la fuerza. Es más, el Corán educa a los miembros de la sociedad musulmana de un modo tan perfecto que, en la época del Profeta, antes de que dichas leyes existiesen, los creyentes le pidieron al Profeta que rezase a Dios Todopoderoso para que dichas leyes fuesen promulgadas. Por ejemplo, antes de que el Corán ordenase a las mujeres musulmanas cubrirse, ya le habían solicitado al Mensajero que exigiese que las mujeres se cubriesen. La gente de aquella época estaba convencida de la necesidad de dicha ley. En otro ejemplo, al Profeta también se le pidió que se prohibiese el alcohol antes de que haya sido prohibido. También cabe destacar aquí que todos los mencionados mandamientos judiciales, que fueron revelados durante el período de La Meca de la Misión del Profeta, finalizan, además de con la prohibición de atribuir copartícipes a Dios, mencionando la sabiduría o el razonamiento de su revelación, o con palabras de ánimo o disuasión. Cuando los mismos mandamientos judiciales fueron revelados en Medina, donde los musulmanes estaban organizados en sociedad, generalmente finalizaban con promesas o amenazas a cambio de, respectivamente, seguirlos o desobedecerlos, o con las penas legales que hubiesen de ser administradas a quien cometiese dichas prohibiciones. Para los significados de la sabiduría en su sentido especial, véase la sura 2, notas 108 y 159. |
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| Modificado el ( 19.08.2009 ) | ||||
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