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Sura 12 Yusuf (José) PDF Imprimir E-Mail
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escrito por Ali Ünal   
19.08.2009

Período de La Meca

Esta sura, revelada hacia el final del período de La Meca y que contiene 111 versículos toma su nombre del profeta José, cuya vida y misión narra. A diferencia de otras narraciones sobre otros Mensajeros cuyas diferencias y elementos son relatados en otras suras, la historia de José —la paz sea con él— se narra únicamente en esta sura, de modo completo y en orden cronológico. Esta sura también nos indica la verdad contenida en los sueños y nos presenta varios principios relativos a cómo servir el Islam a través de la historia de un Mensajero que se convirtió en la persona más importante y más respetada de un país en el que había sido vendido como un esclavo.

En el Nombre de Dios, el Misericordioso, el Compasivo.

1. Alif. Lam. Ra. Estas son las Revelaciones del Libro manifiesto en sí mismo que muestran claramente la verdad.

2. Lo hemos hecho descender como un «qur’an» (discurso) en lengua árabe para que podáis reflexionar (sobre sus significados y sus términos) y comprender[1].

3. Estamos a punto de relatarte (Oh Mensajero) la mejor de las narraciones (del pasado) revelándote este Corán. Antes de esto, en verdad no tenías conocimiento de ello[2].

4. Cuando José le dijo a su padre «¡Oh Padre mío! Veo en un sueño once estrellas[3], y también el Sol y la Luna: les vi postrarse ante mí[4].

5. Él (Jacob) dijo: «¡Oh hijo mío! No cuentes tu sueño a tus hermanos no vaya a ser que (por envidia) tramen una intriga contra ti. Pues Satanás es un enemigo manifiesto de la humanidad (y puede incitarles a que hagan eso).

6. Así te elegirá tu Señor y te enseñará algún conocimiento del significado eterno de todos los acontecimientos (incluidos los sueños)[5], y completará Su favor sobre ti y sobre la familia de Jacob, como antes lo completó sobre tus antepasados Abraham e Isaac[6]. Sin duda alguna, tu Señor es Omnisciente, Omnisapiente»[7].

7. En verdad que en (esta narración de) José y sus hermanos se dan muchos signos (mensajes) para los buscadores de la Verdad.

8. Cuando ellos (los hermanos dirigiéndose los unos a los otros) dijeron: «Sin duda José y su hermano son más queridos por nuestro padre que nosotros[8], a pesar de que constituimos un fuerte y poderoso grupo (de gran utilidad para él). Sin duda alguna, nuestro padre está evidentemente equivocado».

9. (Uno de ellos dijo:) «Matad a José o expulsadle a una tierra lejana para que la atención de vuestro padre no se dirija más que a vosotros, y tras ello, podéis llegar a ser de nuevo personas rectas».

10. Uno de ellos, exponiendo su opinión dijo: «No matéis a José, sino arrojadlo a las profundidades del pozo (del que tengáis conocimiento), que alguna caravana puede que le recoja. (Hacedlo) Si seriamente pretendéis pasar a la acción».

11. Dijeron (habiendo llegado a un acuerdo acerca de ello) al padre: «¡Padre nuestro! ¿Por qué no nos confías a José con nosotros ya que tenemos buenas intenciones para con él?

12. Permite que salga con nosotros mañana para que se divierta y juegue. En verdad, le cuidaremos bien».

13. Dijo (Jacob): «Me entristece que os lo llevéis con vosotros y temo que un lobo le devore cuando le descuidéis».

14. Dijeron: «Si el lobo le devorara, siendo nosotros una compañía tan fuerte, ¡entonces si que estaríamos perdidos!».

15. Y así se alejaron junto a él, y decidieron arrojar a José a las profundidades del pozo[9] (cosa que hicieron). Le revelamos: «Ya les recordarás más tarde, sin que sean conscientes, lo que ahora están haciendo (sin que conozcan ni comprendan todo lo que haya ocurrido)».

16. Y al caer la noche, retornaron a su padre, llorando.

17. Dijeron: «¡Padre nuestro! Fuimos a hacer carreras entre nosotros y dejamos a José junto a nuestras cosas y entonces un lobo le devoró. Pero sabemos que no nos vas a creer aunque digamos la verdad».

18. Y trajeron su camisa con sangre falsa. Jacob dijo: «Más bien vuestras almas (que os ordenan el mal) os han tentado a hacer algo malvado. Por lo que (el recurso apropiado para mí) es ser paciente. (Una paciencia que soporta sin queja)[10]. Dios es Aquel Cuya ayuda se implora frente a (la situación) lo que habéis descrito»[11].

19. Y llegó una caravana y enviaron a alguien de ellos para ir a buscar agua. Descendió el cubo (en el pozo). «¡Qué buena fortuna!» exclamó: «¡He aquí un muchacho!» Y lo ocultaron y protegieron con ánimo de venderlo. Dios poseyó pleno conocimiento de lo que hacían.

20. Y lo vendieron por un precio ínfimo —unas pocas monedas de plata—, valorándolo en tan poco.

21. El hombre que lo compró en Egipto dijo a su mujer: «Proporciónale un buen y honorable acogimiento. Tal vez nos sea útil o lo adoptemos como hijo»[12]. Así, establecimos a José en la tierra (Egipto) para que le impartiésemos conocimiento y comprensión de los significados profundos de los acontecimientos, incluidos los sueños. Dios siempre hace prevalecer lo que Su Voluntad dicta; pero la mayoría de la gente no lo sabe (que eso es así).

22. Cuando José alcanzó su plena madurez, le concedimos autoridad con recto y buen juicio y un conocimiento especial[13]. Así es como recompensamos a aquellos que se dedican a hacer el bien, como si contemplasen a Dios.

23. Y la mujer de la casa en la que vivía quiso disfrutar de él. Echó el cerrojo a las puertas y dijo: «¡Ven, por favor!». Indicó él: «¡Dios me libre! Mi señor (tu marido) me ha dado una buena y honorable acogida. No cabe duda de que los malhechores nunca prosperan».

24. En verdad ella ardía en deseo por él. Y él la habría deseado si no hubiera sido por haber visto ya el argumento y la prueba de su Señor (respecto a la castidad y a la buena conducta, por lo que tan sólo le inquietaba cómo escapar de ella). Lo hicimos de tal manera (le mostramos nuestros argumentos y pruebas) para apartarle del mal y la indecencia. Pues era uno de nuestros siervos dotados de sinceridad y pureza de intención en la fe y en la práctica de Religión[14].

25. Y se precipitaron hacia la puerta y ella desgarró su camisa por detrás y se encontraron en la puerta con su señor (marido). Ella le gritó: «¿Cuál debe ser la recompensa para aquel que ha querido el mal contra tu familia sino la prisión y un castigo doloroso?».

26. Él (José) dijo: «Ella era la que quería disfrutar de mí». Y uno de los presentes, un miembro del hogar dijo: «Si su camisa ha sido desgarrada por delante, ella dice la verdad y él es un mentiroso.

27. Pero si está desgarrada por detrás, ella miente y él dice la verdad».

28. Entonces cuando él (su marido) vio que la camisa estaba desgarrada por detrás (se volvió hacia su mujer) y dijo: «Esto es una astucia de vosotras, mujeres; pues vuestra astucia es enorme».

29. Dijo (a José): «No menciones esto (a nadie)». (A su mujer) dijo: «Pide perdón por tu pecado, en verdad, has cometido un pecado».

30. Las mujeres (que cotilleaban) en la ciudad dijeron: «La mujer del ilustre funcionario ha querido disfrutar de su esclavo. Sin duda alguna, (su deseo por él) ha penetrado en su corazón con amor. Apreciamos que ha perdido totalmente su juicio y se ha extraviado»[15].

31. Cuando ella oyó sus insidiosas murmuraciones, las llamó y les preparó un lugar para reclinarse en un banquete suntuoso. Les dio a cada una de ellas un cuchillo y dijo a (José): «¡Sal ante ellas!». Cuando le vieron, quedaron tan admiradas por él que se cortaron las manos, exclamando: «¡Dios nos libre! Éste no es un mortal, éste no es sino un noble ángel!».

32. Dijo ella: «Éste es aquel por el que me habéis reprobado. Y, de hecho, busqué disfrutar de él, pero mostró resolución en su castidad. Sin embargo, si continúa rechazando lo que le ordeno, será encarcelado y se encontrará entre los humillados».

33. Él, (implorando a Dios) dijo: «¡Señor mío! Prefiero la prisión a lo que ellas me piden, si no apartas su astucia de mí, puede que tienda hacia ellas y me convierta en uno de los ignorantes (que sucumben a dichas tentaciones)»[16].

34. Por lo tanto, su Señor le escuchó y le apartó de su astucia. No cabe duda de que Él es Quien todo lo Oye, Omnisapiente.

35. Se les ocurrió (a los nobles y a su familia), incluso a pesar de haber visto los signos (de la inocencia de José), que debían encarcelarle durante un tiempo.

36. E ingresaron en prisión con él dos jóvenes. Uno de ellos dijo (a José): «Un día soñé que estaba prensando uvas para vino». El otro indicó: «Yo soñé que estaba llevando pan sobre mi cabeza del que comían pájaros». «Infórmanos de su significado. Pues vemos que eres de los dotados con las mejores cualidades».

37. Dijo: «No os llegará la comida que os dan (diariamente) de la cual no os informe previamente. Esto forma parte del conocimiento que mi Señor me ha enseñado. En verdad, he dejado tras de mí la senda de la gente que no tenía fe en Dios (ya que deberían haberla tenido) y que no creen en el Más Allá[17].

38. He seguido la senda de mis antepasados Abraham, Isaac y Jacob. No debemos asociar nada a Dios. Esto (Sus enseñanzas y Su convocatoria a que creamos en Él sin atribuirle copartícipes) proviene de la gracia y de la generosidad de Dios sobre nosotros y sobre toda la gente. Pero la mayoría de la gente no agradece (a cambio, creyendo firmemente en Su Unidad y venerándole solo a Él).

39. ¡Oh mis dos compañeros de prisión! ¿Acaso es más sensato y mejor muchos diversos señores (a quien atribuirles la creación creyendo en ellos y obedeciéndoles) o Dios, el Único, el Irresistible (con dominio absoluto sobre todo lo que existe)?[18]

40. Lo que adoráis aparte de Él, no son más que nombres que vosotros y vuestros antepasados les habéis inventado. (En el sentido absoluto) el juicio y la autoridad dependen únicamente de Dios. Os ha ordenado que no veneréis a nadie excepto a Él. Esta es la Religión íntegra y verdadera, pero la mayoría de la gente no lo sabe (y actúan con ignorancia).

41. (En cuanto a vuestros sueños,) ¡Oh mis compañeros de prisión! Uno de vosotros ofrecerá de nuevo a su señor (al rey) vino para que beba. En cuanto al otro, será colgado y los pájaros comerán en su cabeza. El asunto que consultabais ya ha sido decidido»[19].

42. Indicó a aquel de los dos que consideraba que iba a salvarse: «Mencióname en presencia de tu señor». Pero Satanás hizo que se le olvidase mencionarle ante su señor y (José) permaneció en prisión durante varios años más.

43. Y el rey[20] dijo un día: «He visto en un sueño a siete vacas gordas siendo devoradas por siete vacas delgadas y siete espigas de grano verdes y otras (siete) secas. «¡Oh cortesanos! Ilustradme sobre mi sueño si sabéis interpretarlos».

44. Dijeron: «Mezcolanzas de imágenes de sueños. Y nosotros no somos entendidos en la interpretación de las imágenes de sueños».

45. Después de todo ese tiempo, de los dos prisioneros, aquel que había sido liberado se acordó (acerca de lo que José le dijo que mencionase) y dijo: «Os informaré de su significado. Así pues dejadme marchar».

46. (Fue a ver a José a la prisión y dijo): «¡José, oh hombre veraz! Ilústranos sobre siete vacas gordas devoradas por siete flacas y siete espigas verdes y otras (siete) secas[21], para que pueda así regresar con la gente (de la corte). Y tal vez así (después de que les diga tu interpretación de los sueños) se enteren (qué clase de hombre eres y qué tipo de injusticia han cometido contigo)».

47. Dijo: «Sembraréis durante siete años como de costumbre, pero lo que hayáis cosechado dejadlo en la espiga a excepción de una pequeña parte que comeréis.

48. A continuación, sucederán otros siete años duros, que consumirán lo que habéis almacenado para ellos salvo un poco que mantendréis almacenado (para ser usado como simiente).

49. Luego, vendrá un año en que la gente será aliviada (con abundancia en lugar de carestía) y en el cual prensarán (fruta para beber, aceite y leche de su ganado)».

50. (Informado del significado de su sueño), el rey dijo: «¡Traédmelo a mí!». Cuando el mensajero (del rey) llegó ante él, José dijo: «Regresa con tu señor y pregúntale que averigüe los hechos del caso en que las mujeres se hicieron cortes en las manos. Sin duda alguna mi Señor posee pleno conocimiento de su astucia (y de mi inocencia)».

51. (El rey reunió a las mujeres ante él y dijo): «¿Qué ocurrió (entre vosotras y José) cuando buscasteis disfrutar de él?». Dijeron: «¡Dios nos libre! No sabemos que haya hecho nada malo». Y la mujer del ministro dijo: «Ahora la verdad ha salido a la luz. Fui yo la que buscó disfrutar de él. Él sin duda es veraz (en lo que dice y ha sido sincero con su señor)».

52. (José fue informado de la declaración de las mujeres y su declaración de inocencia, y explicó por qué había pedido las averiguaciones:) «Esto fue para que supiera (mi anterior señor) que yo no le he traicionado en su ausencia y que Dios nunca guía la intriga de los traidores (hacia el éxito).

53. Yo no pretendo estar libre de error, pues sin duda alguna el alma humana siempre ordena el mal, salvo que mi Señor tenga misericordia, (lo cual nos salva de cometer actos malvados). No cabe duda de que mi Señor es Indulgente y Compasivo (especialmente hacia Sus siervos creyentes)»[22].

54. El rey dijo: «Traédmelo para que pueda nombrarlo (como mi consejero personal)». Y cuando conversó con él, dijo: «Desde este día ocuparás entre nosotros una posición de gran categoría, establecida y de confianza».

55. Dijo (José): «Destíname al frente de los depósitos del país pues soy un buen custodio con conocimiento»[23]

56. Y así establecimos a José en el país (Egipto) con autoridad. Fue plenamente aceptado ahí, y capaz de llevar a cabo su autoridad en todo lugar que él quisiese. Hacemos objeto de Nuestra misericordia a quien Nuestra Voluntad dicta. No dejamos que se eche a perder la recompensa de aquellos que se dedican a hacer el bien, como si contemplasen a Dios.

57. Con todo, la recompensa del Más Allá es sin duda mejor para aquellos que creen y se apartan de la desobediencia de Dios con veneración a Él y piedad.

58. Y (tras algunos años) los hermanos de José vinieron a Egipto y se presentaron ante él. Él les reconoció (inmediatamente), pero ellos no le reconocieron.

59. Cuando les hubo suministrado sus provisiones dijo: «Traedme (cuando volváis la próxima vez) ese hermano (hermanastro) vuestro por parte de padre. ¿No veis que doy la medida justa y que soy el mejor de los anfitriones?

60. Mas si no me lo traéis a mí, ya no tendré ninguna medida de provisiones para daros, ni se os permitirá más acercaros a mí».

61. Dijeron: «Intentaremos ganárnoslo de su padre, sin duda nos esforzaremos al máximo».

62. (José) dijo a sus siervos: «Poned sus mercancías (con las que han trocado) en sus alforjas de nuevo, para que puedan encontrarlas cuando regresen a su hogar y así van a (estar más ansiosos por) regresar».

63. Y de este modo, cuando regresaron con su padre dijeron: «¡Padre nuestro! Se nos negará cualquier medida (de provisiones a no ser que llevemos a nuestro hermano). Envía, pues, con nosotros a nuestro hermano y así obtendremos la medida. No cabe duda de que cuidaremos bien de él».

64. Dijo: «¿Acaso he de confiároslo a vosotros al igual que os confié a su hermano antes? No obstante, Dios es el Mejor como protector y es el Más Misericordioso de los misericordiosos».

65. Entonces, cuando deshicieron su equipaje, encontraron que su mercancía les había sido devuelta. «Padre», dijeron, «¿que más podríamos desear? He aquí que se nos ha devuelto nuestra mercancía. ¡Por lo tanto podremos de nuevo conseguir provisiones para nuestra familia! Cuidaremos a nuestro hermano y (estando con nosotros), tendremos una carga de camello adicional. Será una ganancia fácil».

66. Él dijo: «Jamás lo enviaré con vosotros a no ser que os comprometáis en el Nombre de Dios a que lo traeréis de vuelta, a no ser que (de un modo insuperable) estéis incapacitados». Así pues, cuando se hubieron comprometido, dijo: «Dios es testigo y vigilante de todo cuanto decimos (y sólo en Él podemos confiar para cumplir nuestros compromisos)».

67. Dijo (a modo de sugerencia cuando estaban a punto de marcharse): «¡Hijos míos, no entréis en la ciudad por una sola puerta (de una vez), sino entrad por diferentes puertas. Aunque no os serviré de nada a vosotros contra lo que la Voluntad de Dios dicte. El juicio y la autoridad, pertenecen solamente a Dios. En Él he puesto mi confianza y todo aquel que habría de confiar debería depositar su confianza en Él».

68. Entraron en la ciudad del modo en que su padre les ordenó aunque esto no les haya servido de nada a ellos contra lo que la Voluntad de Dios ha dictado. No fue sino una necesidad en el alma de Jacob la cual así satisfizo. Pues poseía conocimiento porque se lo habíamos enseñado, pero la mayoría de la gente no sabe (ni actúa de acuerdo al conocimiento proveniente de Dios)[24].

69. Y cuando se presentaron ante José, dio la bienvenida a su hermano, y (tras llevarle aparte) dijo: «En verdad, soy yo, tu hermano, así que no te aflijas por lo que hicieron».

70. Más tarde, cuando les hubo suministrado sus provisiones, puso la copa (que le pertenecía) en la alforja de su hermano (como regalo). Entonces, (cuando ya habían salido de vuelta) un heraldo llamó: «¡Oh vosotros, gente de la caravana! ¡Sin duda sois unos ladrones!».

71. Dijeron, volviéndose hacia ellos (el heraldo y sus asistentes): «¿Qué es lo que echáis en falta?».

72. Ellos dijeron: «Echamos en falta la copa del rey y el que la traiga recibirá una carga de camello (como recompensa)». (Y el heraldo añadió): «Me he comprometido a recobrarla».

73. Dijeron (los hermanos): «¡Por Dios! Sin duda alguna, sabes que no hemos venido a provocar el desorden y la corrupción en esta tierra y que nunca hemos sido ladrones».

74. Dijeron: «¿Cuál, pues, será el castigo si sois mentirosos?».

75. Dijeron: «El castigo por ello es: (la libertad de) aquel en cuya alforja se encuentre (la copa) será su castigo. Así es como recompensamos a los malhechores (que roban)».

76. (Así pues fueron llevados ante José para ser registrados.) Empezó con sus fardos antes que el de su hermano. Luego, sacó la copa del fardo de su hermano. De esa manera, fraguamos un plan para José. Bajo la ley del rey, no podría haber retenido a su hermano, si no lo hubiese querido Dios. Elevamos el rango de quien Nosotros queremos. Por encima de todo aquel que posee conocimiento, hay (siempre) alguien más entendido (hasta llegar a Dios, Quien es el Omnisciente)[25].

77. Dijeron (los otros hermanos): «Si ha robado, un hermano suyo robó antes». Pero José (soportó esa falsa acusación en silencio y la) mantuvo en secreto en su alma y no se lo reveló. Dijo (a sí mismo): «Os encontráis en una mala situación (en este momento, y así decís). Dios posee pleno conocimiento (de la verdad) de lo que alegáis».

78. Dijeron: «¡Oh dignatario! Tiene un padre anciano, así que toma a uno de nosotros en su lugar. Vemos que eres de aquellos devotos de una bondad desinteresada».

79. Dijo: «Que Dios nos libre de tomar a otro distinto que aquel con quien hemos encontrado nuestra mercancía. (Si lo hiciésemos de otra manera,) entonces sin duda seríamos (también) de los malhechores».

80. Entonces, cuando perdieron la esperanza (de que José les entregase a él), se retiraron para consultarse entre sí. El mayor de ellos dijo: «¿Habéis olvidado cómo vuestro padre tomó un solemne compromiso de vosotros en el Nombre de Dios y cómo, antes de ello, fracasasteis respecto a José? Nunca saldré de esta tierra hasta que mi padre me lo permita o hasta que Dios me juzgue (acabando con mi vida o permitiéndome recuperar a mi hermano). Y Él es el Mejor de los jueces».

81. Regresad con vuestro padre y decid: «¡Padre nuestro! Tu hijo ha robado. No atestiguamos (nada) más que lo que sabemos, y no somos guardianes de Lo Oculto[26].

82. Indaga en la ciudad en la que nos hallábamos y en la caravana en la cual hemos venido acá. Sin duda alguna decimos la verdad».

83. (Cuando regresaron con su padre y le comunicaron todo aquello) dijo: «¡No! En lugar de eso, vuestras almas (que os ordenan el mal) os han tentado a hacer algo. (El recurso apropiado para mí, de nuevo) es ser paciente (con una paciencia que soporta sin queja). Tal vez Dios me los devuelva a todos juntos[27]. Es el Omnisciente, el Omnisapiente».

84. Y se alejó de ellos y dijo: «¡Ay de mí, cuan apenado me hallo por José!» Y sus ojos se nublaron de pena. Y refrenaba (cualquier resentimiento contra sus otros hijos sin mostrárselo a ellos)[28].

85. Dijeron: «¡Por Dios! ¡Hasta que te consumas o perezcas no cesarás en tu empeño de mencionar a José!».

86. Dijo: «Sólo revelo mi angustia y mi pena a Dios[29] y yo sé por Dios lo que vosotros no sabéis».

87. (Una vez más dijo, despidiéndose de sus hijos): «¡Hijos míos! Id e indagad con todo vuestro empeño acerca de José y su hermano y no perdáis la esperanza de la misericordia de Dios, porque nadie jamás pierde su esperanza de la misericordia de Dios, salvo la gente que no cree en Él».

88. Ellos (se dirigieron de vuelta a Egipto y una vez más) se presentaron ante José diciendo: «¡Oh dignatario! La miseria nos ha visitado a nosotros y a nuestra familia y sólo hemos traído mercancías de escaso valor; mas da, pues, la medida justa y sé caritativo con nosotros. En verdad, Dios recompensa a los caritativos».

89. Él dijo: «¿Sabéis lo que hicisteis a José y a su hermano en ese momento cuando actuasteis como si fuerais ignorantes (de lo correcto y lo incorrecto)?».

90. Dijeron: «¿De veras eres tú José?». Él dijo: «Yo soy José y este es mi hermano. Dios en verdad ha sido misericordioso hacia nosotros. Sin duda alguna, todo aquel que se aparta de la desobediencia a Dios con veneración a Él y piedad, y es paciente: con toda seguridad Dios no dejará que se eche a perder la recompensa de aquellos que se dedican a hacer el bien, como si contemplasen a Dios».

91. Respondieron: «¡Por Dios! Dios te ha preferido por encima de nosotros y sin duda fuimos malhechores»[30].

92. Él dijo: «Ningún reproche en este día para vosotros. Que Dios os perdone, pues Él es el Más Misericordioso de todos los misericordiosos[31].

93. Llevaos esta camisa mía y ponedla en el rostro de mi padre y recuperará la vista; y venid luego ante mí con toda vuestra gente».

94. Cuando la caravana (de los hermanos) emprendió el regreso, su padre dijo (a los que le rodeaban): «En verdad, siento la fragancia de José a menos que creáis que chocheo[32]».

95. Dijeron: «¡Por Dios! En verdad sigues inmerso todavía en tu antiguo error».

96. Pero cuando el portador de la buena nueva llegó (con la camisa de José), Jacob la puso sobre su cara y recuperó la vista. (Acto seguido la caravana de los hermanos llegó). Jacob dijo: «¿No os dije yo que sé por Dios lo que vosotros no sabéis?»[33].

97. (Los hijos de Jacob confesaron lo que habían hecho). Dijeron: «¡Padre nuestro! Pídele a Dios que perdone nuestras pecados porque sin duda hemos pecado».

98. Dijo: «Pediré a Dios que os perdone[34]. En verdad, Él es el Indulgente, el Compasivo.

99. (Cuando la familia de Jacob llegó a Egipto) se presentaron ante José (que había venido a recibirles). Abrazó a sus padres[35], y dijo (dirigiéndose a todos los que habían llegado): «¡Entrad en Egipto, si Dios quiere, en seguridad (libres de temor, privación o aflicción)!».

100. Subió a sus padres al trono y todos se postraron ante José (como signo de lealtad a él). Él dijo: «¡Oh padre mío! Este es el significado de mi sueño de antaño. Mi Señor ha hecho que se haga realidad. Ha sido en verdad misericordioso hacia mí: Me ha librado de la cárcel y os ha trasladado a todos del desierto después de que Satanás hubiese sembrado la discordia entre mis hermanos y yo. Sin duda alguna, mi Señor es sutilmente bondadoso en el modo en que hace todo Su Voluntad dicta. No cabe duda de que Él es Omnisciente, el Omnisapiente.

101. ¡Señor mío! Me has concedido en verdad una parte importante de la soberanía y me has impartido algo del conocimiento del significado interno de todos los acontecimientos (incluido los sueños). Oh Tú, Creador de los Cielos y de la Tierra con sus características propias. Tú eres mi Dueño y Guardián en este mundo y en el Más Allá. Toma mi alma hacia Ti como musulmán y reúneme con los rectos»[36].

102. Estas son nuevas de algunos acontecimientos ejemplares de lo oculto (un tiempo y un mundo más allá de la percepción de los seres creados) que te revelamos (Oh Mensajero). Tú no estabas junto a ellos cuando se pusieron de acuerdo en sus planes y cuando tramaron (contra José).

103. Mas, por mucho que tú lo ansíes, la mayoría de la gente no creerá.

104. No les pides recompensa alguna a cambio (de transmitirles el Corán). No es sino un mensaje y un recordatorio para todos los seres conscientes.

105. ¡Cuántos signos hay en los Cielos y en la Tierra que pasan por alto, haciendo caso omiso de los signos y no los tienen en consideración!

106. Y la mayoría de ellos ni siquiera creen en Dios sin atribuirles copartícipes a Él[37].

107. ¿Acaso se consideran libres de que les sobrevenga un castigo aplastante de Dios que les envuelva; o de que la Última Hora no les sobrevenga de repente sin darse cuenta (de su venida)?

108. Di (a ellos, Oh Mensajero): «Este es mi camino: Llamo a Dios basándome en una clara evidencia y con conocimiento seguro, tanto yo como los que me siguen. ¡Gloria a Dios (pues Te hallas absolutamente por encima de tener copartícipe alguno)! Y yo no soy de los que atribuyen copartícipes a Dios».

109. Antes de ti no hemos enviado como Mensajeros sino a hombres a los que les revelamos, de entre la población de las ciudades (donde les hicimos crecer). ¿Acaso no han viajado por la Tierra y contemplado cómo han terminado los que vinieron antes que ellos (que persistieron en atribuirle copartícipes a Dios y en cometer maldad y transgresiones)? En verdad, la morada del Más Allá es mejor para aquellos que se apartan de la desobediencia a Dios con veneración a Él y piedad. ¿Es que no vais a razonar y entender?

110. En la medida en que cuando ellos (los primeros Mensajeros, todos los cuales tuvieron que sufrir muchas persecuciones durante largo tiempo) casi habían perdido la esperanza y se han convencido de que fueron negados les llegó Nuestra ayuda. Y salvamos a quien quisimos. Pero nuestro tremendo castigo no puede apartarse de la gente culpable dedicada a acumular pecados.

111. Sin duda alguna, en sus ejemplares narraciones se da una importante lección para la gente de discernimiento. Éste (el Corán, que las contiene) no es un discurso inventado, sino (un Libro Divino revelado como) una confirmación de (la Autoría Divina y de las verdades todavía contenidas por) las Revelaciones anteriores a él, y una explicación de todo, y una guía y misericordia para la gente que cree y creerá.


[1] El Corán —la palabra qur’an literalmente significa recitación, algo recitado o discurso— fue revelado en árabe. Al ser una religión universal, el Islam se dirige a la gente, independientemente de la raza, color de piel y la lengua, y abarca asimismo a cualquiera que lo acepta sea cual sea su origen o idioma. Sin embargo, y de modo natural ha de poseer un lenguaje y la lengua árabe es la que ha sido elegida. No obstante, eso de ningún modo significa que los que hablan otros idiomas diferentes al árabe cuando abracen el Islam han de aprender el árabe para ser musulmanes. Saber una lengua es un asunto científico y es diferente que hablarlo o leer libros escritos en dicha lengua. Las instrucciones que se dan en el Corán precisan de nosotros que recitemos el Corán; de este modo, es imprescindible aprender las Oraciones Diarias Prescritas ya que cualquier traducción no puede ser considerada como la recitación exacta. Se espera de cada musulmán que sea capaz de leer (es decir, fonéticamente pronunciar las palabras) el Corán. Pueden aprender a leerlo en un mes, lo cual es uno de los milagros del Corán. No obstante, saber árabe y estudiar y comprender el Corán es un asunto científico. Al igual que un hispanohablante nativo que habla español no necesariamente posee conocimientos de las reglas gramaticales de la lengua española o el español que se estudia en las escuelas como rama de conocimiento, del mismo modo no todo árabe nativo tiene por qué saber el árabe lo suficientemente bien como para entender el Corán. Al igual que no todo el que habla español bien tiene por qué conocer la física, la química o la medicina meramente por el hecho de leer libros en español o por ser capaz de comprender libros escritos en español. Del mismo modo aquel que domina el árabe bien no tiene por qué saber y comprender el Corán. Saber y comprender el Corán es un asunto científico que implica el conocimiento de otras ciencias. Al igual que no todos pueden ser físicos, químicos o historiadores y del mismo modo que cada rama del conocimiento exige un estudio especial, también hay eruditos del Corán que instruyen a otros en el mismo.

Dios envió a cada Mensajero con la lengua que él y su pueblo hablaban. Por lo tanto, una de las principales razones por las cuales el Corán fue revelado en árabe es que el Mensajero de Dios apareció entre los árabes y la gente a la que el Corán se dirigía eran árabes. Deben haber otras razones, algunas de las cuales podemos conocer y otras no. Una de estas razones puede ser que el árabe es la lengua más apropiada en el reino humano para el Discurso Divino. Dios llama a la gente a reflexionar sobre el hecho de que el Corán fuese revelado en árabe y el hecho de ser en árabe es una dimensión esencial en el Corán.

[2] La sura Yusuf (José) manifiesta su belleza desde el principio. Podemos entender por qué es denominada la mejor de las narraciones de la siguiente manera:

  • Solo el Corán puede contarnos los acontecimientos de la mejor manera. Es decir, que los narra del modo más comprensivo y conciso, y presenta el significado histórico, psicológico, moral y espiritual en toda su extensión de dichos acontecimientos y de cómo se desarrollaron.
  • Los acontecimientos no pueden ser contados de un modo más bello en otro libro que no sea en este Corán árabe debido a la belleza y aciertos inherentes del árabe coránico.
  • La mejor de las narraciones de las vidas de los Mensajeros previos, que consuelan al profeta Muhammad —la paz y las bendiciones sean con él— y a sus compañeros en La Meca y les ilumina el camino, es aquella que se expone en esta sura.
  • Mientras que casi todas la demás narraciones contienen elementos de destrucción, todas las personas relacionadas con los eventos descritos de esta sura, llegan a entender sus errores y encuentran la verdad al final.
  • Mientras que el resto de narraciones están diseminadas a lo largo de diferentes suras, la narración de la sura Yusuf es ofrecida por completo y con gran detalle en una sola sura.
  • En este relato es posible encontrar un análisis minucioso del carácter de la humanidad con sus aspectos negativos y positivos. También se nos presenta el proceso completo de cómo la reforma total de un país es posible desde dentro. Este proceso es tal que iluminará las sendas de los creyentes hasta el Día de la Resurrección.
  • La misión del profeta José —la paz sea con él— marca la aparición y los primeros compases en la historia de los descendientes de Isaac, hijo de Abraham. Esta misión marca el camino a los hijos de Israel, descendientes de Jacob, hijo de Isaac y padre de José, para establecerse en Egipto y elevarse en una posición de liderazgo en el mismo. Esta historia se inicia con el profeta José que aparece al principio de su historia y entra en una nueva fase con el profeta Moisés, alcanzando su apogeo con David y Salomón —la paz sea con ellos—.
  • La belleza espiritual de José, reflejada en su belleza física y su representación de virtudes tan importantes como la castidad y la devoción en hacer el bien añaden belleza a la narrativa de su vida y de su misión.
  • Era imposible para el Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones sean con él— que era iletrado, conocer la vida de José, especialmente con los específicos detalles que se narran en el Corán. Por lo tanto, entre las historias acerca de las vidas y las misiones de los Mensajeros, la integridad y percepción de la narrativa de esta sura, es una de las mayores pruebas de la Misión Profética de Muhammad.

[3] La palabra original para «estrellas» (kawkab) también significa «planetas». Por eso, deducimos que si la Tierra es incluida, existen doce planetas en realidad aunque sólo se hayan descubierto hasta la actualidad nueve o diez de los mismos. En el sueño, José es simbolizado por la Tierra que, debido al significado que posee como hábitat de la humanidad, es el centro «espiritual» del Sistema Solar. Se afirma explícitamente en el Corán varias veces que todo lo que hay en los Cielos y en la Tierra, incluido el Sol y la Luna, está sometido a las leyes de Dios para el beneficio de la humanidad (sura 13:33; sura 16:12; sura 31:20).

[4] Mientras dormimos con nuestros ojos cerrados, nuestros oídos ensordecidos, nuestra lengua silenciada y nuestros brazos y piernas quietas, ¿cómo podemos, pues, viajar, encontrarnos con gente y hacer tantas cosas durante pocos minutos e incluso segundos? Cuando nos despertamos por la mañana, nos encontramos profundamente influenciados por dichos segundos de aventura breves. Aunque Freud y sus prosélitos atribuyen los sueños al funcionamiento de la mente subconsciente, a los deseos, pensamientos, impulsos y experiencias del pasado, ¿cómo puede esto explicar sueños que informan de un acontecimiento futuro con el cual uno no tiene contacto alguno y nunca ha pensado en ello?

Cuando dormimos nuestros espíritus entran en un mundo de formas ideales o símbolos en el que, hasta cierto punto, el pasado, presente y futuro se combinan sin romper completamente su conexión con el cuerpo. Continúan su conexión a través de una especie de cordón. Como resultado, podemos tener una experiencia relacionada con un acontecimiento pasado o ser testigo de uno futuro. Sin embargo, ya que las cosas existen en dicho mundo de modo ideal o simbólico, el espíritu generalmente recibe símbolos que precisan de interpretación. Por ejemplo, el agua clara en dicho mundo puede corresponderse con el conocimiento en este mundo. Las metáforas, similitudes y parábolas que encontramos en el Corán y los hadices y a veces en los dichos populares, pueden proporcionar claves importantes para interpretar los sueños. Sin embargo, algunos sueños son tan manifiestos y evidentes que no necesitan interpretación.

Los sueños son clasificados en tres tipos. Unos son incluidos en la categoría de «mezcolanza de sueños» (expresión coránica encontrada en el versículo 12:44). En dichos sueños, o bien la imaginación da forma a desviaciones de mal carácter o la mente recuerda un acontecimiento emocionante que ocurrió tiempo atrás y produce una forma nueva y diferente. Los sueños que la persona tiene de tal manera son «sueños mezclados» tal y como se mencionará en los versículos 43 y 44, y desde el 47 al 49 de esta sura. A pesar de formar una mezcolanza, algunos de estos sueños pueden tener algún significado importante, pero necesitan ser interpretados.

El otro tipo de sueño no tiene nada que ver con el ser subconsciente. Dichos sueños llevan mensajes importantes. O bien son buenas nuevas provenientes de Dios, que nos animan a hacer el bien y nos guían o son advertencias correlacionadas con los actos malvados que hemos cometido o que vamos a cometer. Dichos sueños, que denominamos sueños veraces, son manifiestos e inolvidables. En una narración auténtica, el Mensajero de Dios señala que los sueños veraces son uno de los cuarenta y seis aspectos de la Misión Profética. (Es decir, ya que Mensajero de Dios tiene sueños veraces durante los primeros seis meses de sus 23 años de Misión Profética, los sueños veraces son un tipo de Inspiración Divina). Eso significa que los sueños veraces contienen elementos verídicos.

Diversos descubrimientos científicos o tecnológicos fueron idealizados por primera vez en sueños. Elias Howe, mientras intentaba resolver cómo enhebrar el hilo en una máquina de coser, soñó que había sido hecho prisionero por una tribu que le clavaba lanzas. Desconcertado y acongojado por un miedo espantoso, observó agujeros en las puntas de las lanzas de sus captores. Al despertarse, inmediatamente aplicó lo observado en el sueño e hizo una pequeña «lanza» con un agujero en la punta afilada de la aguja y de ese modo hizo posible la máquina de coser. El físico Niels Bohr, que estaba estudiando las estructuras atómicas, soñó con planetas conectados con el Sol con hilos que giraban alrededor del mismo. Cuando se despertó concibió la similitud que existe entre lo que había soñado y las estructuras atómicas.

[5] Cada cosa y acontecimiento posee un significado interno en el contexto general del Universo. Nada existe ni acontece fortuitamente. Cada cosa y acontecimiento es un nudo o una red del tejido general de las cosas y acontecimientos. Es más, Dios tiene un propósito final para la existencia de cada cosa y cada acontecimiento, por lo que ninguna cosa o acontecimiento carece de significado. Portan mensajes para seres conscientes como los seres humanos, los ángeles y los genios. A pesar de que todos los Profetas y diversas personas eminentes y santas pueden tener conocimiento de los significados de los mensajes y acontecimientos y de su propósito, el profeta José, la paz sea con él, detentaba un lugar especial entre ellos.

[6] Al igual que la Biblia, el Corán muestra que el profeta Jacob, la paz sea con él, entendió el significado del sueño, y del alcance de todas sus implicaciones, en el que las once estrellas simbolizaron a los hermanos y el Sol y la Luna a los padres. Pero la Biblia relata que el profeta Jacob —la paz sea con él— asumió que el sueño de José era resultado de un profundo deseo y reprendió a José por tener tales clases de sueños (Génesis, 37:10). Además, existen otras diferencias importantes entre el relato de la vida de José en el Corán y el que figura en la Biblia.

Es una lástima que la Biblia contenga numerosas acusaciones graves contra los Profetas. Algunas de ellas son peores que la imputación arriba mencionada. Por ejemplo, véase: Génesis, 19:30-38; 27; 32:25-31; II Samuel 11; I Reyes 11.

Si el Corán no hubiese sido revelado, nunca hubiésemos podido estar seguros de si dichos Profetas habían sido sinceros, devotos y agradecidos siervos de Dios. Todos los Profetas anteriores, los Libros que fueron enviados a través de ellos y la religión que trajeron están en deuda con el Corán, con el profeta Muhammad —la paz y las bendiciones sean con él— y con el Islam que trajo.

[7] Este versículo concluye señalando que Dios es Omnisciente y Omnisapiente, y muestra que dicha sura está basada en estos dos nombres y que el profeta José —la paz sea con él— fue favorecido con ellos, pues era particularmente un Profeta sabio y conocedor.

[8] De hecho, el profeta Jacob —la paz sea con él— no discriminaba al mostrar amor a sus hijos; pero discernió el potencial que existía en José y el tipo de misión al que iba a estar destinado, por lo que le prestó atención especial.

[9] Cuando reflexionamos sobre las razones por las cuales el Corán fue revelado en árabe, deberíamos tener presente que, más que ninguna otra lengua, la pronunciación de las palabras en la lengua árabe concuerda con su significado. En otras palabras, la conjugación de las palabras y la conjugación de los verbos evocan los significados. Por ejemplo en la declaración coránica ¡Oh Tierra, trágate tus aguas! (11:44), la palabra traducida como «traga» es ebli’i, palabra asociada con el acto de tragar. Similarmente, la palabra traducida aquí como «profundidad», ghay’abah, evoca el desaparecimiento en las profundidades por su propio sonido, y la palabra que se traduce como «pozo», yubb, recuerda al sonido producto de la caída de algo o alguien en un pozo. Es posible encontrar muchos otros ejemplos de esta característica lingüística en el Corán.

[10] Vale la pena destacar que Jacob, como Profeta de Dios, nunca se quejó a Dios ni de Dios cuando, aparentemente, perdió a José. Asimismo no gritó ni reprendió a sus hijos, solamente dio a entender que no les había creído. Reaccionó con la máxima serenidad y remitió el asunto a Dios con suma confianza en Él, en Su condición de verdadero Auxiliador de Sus siervos.

Siendo ambos unos Mensajeros que aparecieron en la misma comunidad, las actitudes de Jacob y Moisés son dignas de ser mencionadas. Tal y como se mencionó con anterioridad (7:150), Moisés, al haber recibido las Tablas y haberse enterado que su pueblo había adoptado al becerro como objeto de adoración, regresó con su gente, lleno de ira y tristeza, y les reprendió, diciendo: «¡Cuán malvado es el camino que habéis seguido después de mi! ¿Acaso habéis descuidado el mandamiento de Dios tan apresuradamente que vais a acelerar vuestra destrucción?» (7:150). Entonces arrojó al suelo las Tablas, y agarró a su hermano de la cabeza arrastrándole hacia él. La gran diferencia de estas dos actitudes ha de ser buscada en el «infortunio» que cada uno afrontó. Pareció como si el profeta Jacob hubiese perdido a su hijo. Fue Dios Quien le había dado a su hijo como presente y fue Dios Quien se lo llevó. Lo que un padre debe hacer en dicho caso es mostrar la debida paciencia, la cual el profeta Jacob mostró de la mejor de las maneras. Por contra, Moisés se enfrentó a la apostasía tras muchos años durante los cuales los favores de Dios fueron difundidos entre su pueblo y en un momento en que esperaba poder aplicar las leyes de Dios en su comunidad. Por lo tanto, ambos Mensajeros hicieron lo que se esperaba de ellos que hiciesen y nos enseñaron importantes lecciones.

[11] Los hijos de Jacob fueron los primeros antepasados de los Hijos de Israel. A pesar de ser hijos de un gran Profeta, como seres humanos, tuvieron algunos rasgos que requerían educación. Sin embargo, debemos señalar que, más tarde, bajo la educación de su padre, fueron capaces de modificar sus rasgos negativos en virtudes.

Dios ha dotado a la humanidad con tres facultades fundamentales: Deseo por el sexo opuesto, la descendencia, el dinero, las ganancias y las comodidades de la vida; la facultad de la ira para protegerse a sí mismos así como finalmente sus valores, y el intelecto. Además, los seres humanos son por naturaleza propensos a fallar, a olvidar, a ser negligentes, inclinados a la disputa, obstinados, egoístas y envidiosos, entre otros rasgos negativos. Al haber sido distinguidos los seres humanos sobre otros seres conscientes, como los ángeles, con el libre albedrío, estos poderes y facultades y estas aparentemente negativas cualidades no han sido restringidas en la Creación. No obstante, para alcanzar la felicidad como ser social, tanto a nivel individual como colectivo, y tanto en este mundo como en el Más Allá, y para alzarse hasta las más elevadas categorías de la humanidad, han de disciplinar estos rasgos según determinados preceptos o canalizarlos para que se conviertan en virtudes. Por ejemplo, la obstinación puede ser canalizada hacia la determinación en lo correcto y en la verdad y la envidia hacia una sana rivalidad en la consecución de las cosas buenas. La felicidad y la perfección de la persona radican en su lucha contra los aspectos negativos de su naturaleza y en restringir dichos aspectos o canalizarlos hacia virtudes adquiriendo distinción con sus buenas cualidades y convirtiéndose en buenos siervos devotos de Dios y miembros al servicio de la sociedad. El último Mensajero de Dios, la paz y las bendiciones sean con él, indicó: «He sido enviado para perfeccionar los patrones y las bellezas del buen carácter» (at-Tabarani, 7:74).

[12] Al describir los acontecimientos, el Corán muestra qué clase de personas eran los personajes que estaban involucrados en dicho suceso. Tal y como hemos apreciado en los versículos 19 y 20 el Corán se quejaba acerca de los miembros de la caravana, quienes eran aparentemente personas de extracción baja y sin educación que carecían de discernimiento y no eran conscientes del verdadero valor de las cosas y de las personas. Este versículo muestra, en contraste, la nobleza de la persona que compró a José en Egipto.

[13] Las palabras originales hukm e ilm que se traducen como «recto y buen juicio» y «conocimiento especial» respectivamente, se usan en su forma indefinida. Esto significa que el conocimiento otorgado al profeta José al igual que a otros Profetas es de un tipo característico de los Profetas que no puede ser adquirido a través del estudio. Algunas personas pueden adquirir una parte de ello a través de la purificación de sus pecados y con contacto espiritual con Dios a través de la veneración y la reflexión, tal y como sugiere el versículo, Así es como recompensamos a aquellos que se dedican a hacer el bien, como si contemplasen a Dios.

[14] Cuando Dios excluyó a Satanás de Su Misericordia eternamente, éste le pidió permiso a Dios, para atacar a las personas, pretendiendo que extraviaría a todos exceptuando a los que estén dotados de sinceridad en la fe y practiquen la Religión (15:40; 38:83). Es cierto que el Corán menciona tan solo a los puros y sinceros para los cuales la salvación está garantizada y ésos no son sino los Profetas (37:40, 74, 128). Sin embargo, esto no significa que el resto de la gente se extraviará bajo la influencia de Satanás y perecerá. Lo que significa es que todo el mundo, a excepción de los Profetas, corren el riesgo de ser seducidos por Satanás, por lo cual, tenemos que estar siempre alerta contra la seducción de Satanás y siempre que nos sintamos afectados por él debemos dirigirnos inmediatamente a Dios con arrepentimiento. Los Profetas son, sin embargo, inmaculados y no pueden sufrir la influencia de Satanás. Habiendo vencido a su yo carnal eternamente al emplear siempre su libre albedrío en la dirección correcta, están protegidos por Dios ante cualquier desviación.

Dios ordena la sinceridad, es decir, creer y practicar la Religión sólo por Él. Todo aquello que Dios nos haya ordenado hacer debemos hacerlo porque Dios quiere que lo hagamos y para obtener Su aprobación. Aquellos que actúan de esa manera, que buscan la devoción a Dios imbuidos en una pureza de intenciones y sinceridad son los mujlis, los que siempre buscan la sinceridad. En cuanto a los Profetas, ellos son los mujlas, aquellos a los que Dios ha favorecido con pureza de intención y sinceridad. Al buscar siempre complacer a Dios y usar su libre albedrío en la dirección que complace a Dios, Dios les ha establecido en el culmen de la sinceridad. El profeta José —la paz sea con él— era uno de esos siervos que el Corán menciona como persona dotada de sinceridad en la fe y en la práctica de la Religión (mujlas) y dedicada a hacer el bien como si contemplase a Dios (muhsin).

[15] En el idioma árabe, cuando el sujeto es femenino, el verbo a su vez también lo es. Otra regla gramatical es que cualquier nombre que esté en plural es contemplado como femenino. Sin embargo, este versículo, a pesar de que el sujeto —las mujeres— sea femenino y esté en plural, es decir aunque el sujeto esté en forma femenina, el verbo en el texto original está en masculino. Esto significa que cuando existe una gran solidaridad en una comunidad o grupo —aunque sea un grupo de mujeres— ese grupo adquiere poder tradicionalmente albergado por los hombres ][Lem’alar («Los Destellos»), pág.161]. Este empleo del verbo significa que existía una fuerte sociedad de mujeres que dominaban la capital de Egipto cuando José se hallaba allí como esclavo.

[16] Estos versículos muestran claramente cómo era la comunidad egipcia. Quedaban vagos y difusos remanentes de la Divina Religión, y los que tenían autoridad hablaban de pecado y de pedir perdón; pero eso ya no era la costumbre. A pesar de que conocían a Dios y tenían cierta creencia en Él, Le atribuían copartícipes. Tal y como sus homólogos actuales en numerosos países, la clase dirigente y la alta sociedad de la capital estaban corruptas. Los hombres se hallaban perdidos en la búsqueda del poder y riquezas, en la preferencia de la reputación por encima de la verdad, en los juicios erróneos, el utilitarismo y el olvido. Mientras que las mujeres se dedicaban al cotilleo, celebraban banquetes, pasatiempos y competían en asuntos mundanos. Disfrutaban del control en sus casas, y sus maridos solo podían reaccionar ante el comportamiento improcedente dando consejo. Las leyes eran ignoradas en favor del interés de la clase dirigente y había injusticia por toda la sociedad.

Fue en dichas circunstancias que el profeta José —la paz sea con él— tuvo éxito en todas las pruebas que le fueron impuestas. A pesar de que era un esclavo de palacio, rechazó la invitación de una mujer noble, rica y bella. Voluntariamente prefirió la cárcel a cometer un pecado. Al final, la clase dirigente tuvo que admitir su inocencia, sabiduría, conocimiento, habilidad de juzgar los asuntos y su cumplimiento de buenos actos.

[17] El profeta José —la paz sea con él— como otros Mensajeros de Dios, no perdió la oportunidad de transmitir su mensaje a los que le rodeaban. Nos enseña que debemos emplear todas las oportunidades convenientes para hacer lo mismo.

[18] En cuanto a la Existencia y Unidad de Dios, y la creencia en ambas, véase el Apéndice 8.

[19] Los intérpretes del Corán han deducido del versículo que la segunda persona no tuvo un sueño, sino que había mentido. Cuando escuchó el significado de su sueño, admitió que no había tenido un sueño, sino que se lo había inventado. Sin embargo, no le sirvió de nada respecto al resultado. El profeta José —la paz sea con él— dijo: «El asunto que consultabais ya ha sido decidido».

Inventarse o imaginar los sueños no es más que una gran mentira y un grave pecado. Nosotros no soñamos lo que queremos, sino que Dios nos hace soñar, por lo que inventarse los sueños es atribuirle una mentira a Dios. Cuando alguien con conocimiento exacto sobre el significado de los sueños interpreta uno —especialmente si esa persona es un Profeta o alguien cercano a Dios aunque no sea un Profeta— se espera que dicho sueño se haga realidad. Por lo que tenemos que relatar nuestros sueños a aquellos que tienen conocimiento exacto de su significado y no debemos revelar nuestros sueños «malignos». El Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones sean con él— nos advierte que cuando tengamos un mal sueño, pidamos a Dios que nos salve de cualquier mal que nos vaya a ocurrir y que concedamos algo en caridad.

[20] Este rey lo más probable es que perteneciese a la Dinastía de los Hicsos, dinastía que reinó en Egipto desde el 1.700 a.C al 1.550 a. de C. Eran árabes del noroeste o una mezcla árabe-asiática que irrumpieron en Egipto entre el 1.720 y el 1.710 a. de C. y sometieron al Reino Medio de Egipto. Designaron como capital la ciudad de Avaris-Tanis situada en el delta del Nilo, en lugar de la capital de Egipto, Tebas. Bajo su hegemonía, que perduró durante un siglo, establecieron un poderoso reino que incluía Siria y Palestina, y mantuvieron la paz y la prosperidad en sus territorios, a lo cual el profeta José contribuyó en gran medida. Introdujeron los carros tirados por caballos y el arco compuesto. Sus triunfantes conquistas fueron promovidas por el empleo a su vez de un tipo de fortificación rectangular de tierra arcillosa empleada como fortaleza. Los arqueólogos, han descubierto restos arqueológicos pertenecientes a estas fortalezas en Jericó, Shechem y Lachish. Los hicsos fueron derrotados por Amasis I en la Batalla de Tanis en 1.550 a. de C.

[21] Los sueños han de ser narrados tal y como acontecieron, y las palabras empleadas para ser narrados son de gran importancia respecto a su significado e interpretación. Por esa razón, el Corán menciona el sueño del Rey con las mismas palabras y en dos lugares diferentes en boca del rey y de su copero.

[22] Estas palabras muestran la profunda devoción de un Profeta hacia Dios Todopoderoso y su declaración de que no es posible que una persona encuentre el camino recto y sea firme en el mismo sin el auxilio especial de Dios. Estas palabras del profeta José, la paz sea con él, se pueden considerar junto a las del Último Mensajero: «Nadie entrará en el Paraíso en virtud de sus propias acciones; ni siquiera yo. Sin embargo, mi Señor me ha abrazado con Su misericordia (al-Bujari, «Riqaq», 18).

[23] El profeta José —la paz sea con él— nos enseña importantes lecciones. Tenía un ideal elevado, el cual era transmitir el mensaje eterno de Dios a la gente dondequiera que esté. Tuvo la oportunidad de transmitirlo a sus compañeros de prisión después de que se diesen cuenta de la perfección con la que estaba dotado. Así, para transmitírselo al resto de la gente en primer lugar quiso que su inocencia y carácter fidedigno fuesen abiertamente reconocidos por ellos. En segundo lugar, solicitó un puesto en el que poseía el mejor y más experto conocimiento. En tercer lugar, no pidió el puesto para sí o para obtener ventajas mundanas, sino para poder transmitir su mensaje de la mejor manera posible. Inocencia, virtud, desear lo mejor para todos, hacer el bien, carácter fidedigno, veracidad y conocimiento especial son todos fundamentos de la Misión Profética. Aquellos que están en posición de transmitir el mensaje de Dios en cualquier época y lugar deben intentar dotarse a sí mismos con estas características tanto como sea posible.

[24] No sabemos lo que el Destino nos depara, por lo que debemos actuar según las condiciones aparentes. Si actuamos según las Reglas Divinas, habremos actuado de acuerdo al Destino.

Los hijos de Jacob eran fornidos y tenían buen aspecto. Al entrar en la capital juntos, habían atraído la atención de la gente y del gobierno, por lo que habrían sido expuestos a algún daño. Por esa razón, Jacob aconsejó que entrasen a la ciudad por puertas diferentes para no llamar la atención sobre sí mismos. Esto era lo que tenía que hacer por precaución. Sin embargo, para recordarnos la soberanía absoluta de Dios y el hecho absoluto de que si Él quiere algo, la gente no puede evitar que ocurra, Dios hace hincapié en el dominio de Su Voluntad para hacer ver que aprobó la actitud de Jacob. En su condición de Mensajero de Dios, Jacob, la paz sea con él, era consciente de la relación entre el libre albedrío humano y los actos deseados y la absoluta soberanía de Dios y el Destino.

[25] Este versículo contiene las siguientes lecciones:

  • Los musulmanes no deben causar corrupción ni disturbios allá donde estén, especialmente cuando se les da alojamiento.
  • La palabra original empleada para el término «ley» en la frase «bajo la ley del rey» es din: religión. Eso significa que din («religión» en el Islam), incluye las leyes que ordenan los asuntos mundanos de las personas.
  • Nadie puede pretender tener la última palabra en asuntos de los que no tiene conocimiento absoluto y veraz y siempre ha de considerar que haya alguien con más conocimiento que él. Hay grados de conocimiento que llegan hasta el Conocimiento abarcador de Dios. El conocimiento del Profeta está basado en el Conocimiento y la enseñanza de Dios.
  • Al indicar: Por encima de todo aquel que posee conocimiento, hay (siempre) alguien más entendido en lugar de «Por encima de todo erudito», el versículo diferencia entre aquellos que tienen alguna noción de conocimiento y aquellos que son eruditos o están versados en conocimiento. Toda esta diferencia se asemeja a la diferencia entre un individuo que enseña ciencia en una escuela y un científico. Bediüzzaman Said Nursi indicó: «Cualquier porción del conocimiento que no ha sido totalmente digerida no debe ser enseñada. Un erudito verdadero y que guía actúa como una oveja, no como un pájaro. La oveja alimenta a sus corderos con su leche, una sustancia totalmente digerida y procesada, mientras que el pájaro alimenta a sus polluelos con lo que ha medio masticado y regurgitado» [Sözler, («Las Palabras»), pág.658].

26. Diferentes comentarios han sido hechos sobre el plan mencionado en este versículo. El aspecto esencial del asunto debe ser como sigue a continuación:

El profeta José, la paz sea con él, que disfrutaba de autoridad plena concedida por el rey, introdujo la copa en la alforja de su hermano como regalo, una copa que todo el mundo sabía que pertenecía al rey, y que José mismo utilizaba o que podía haberle sido otorgada como regalo,. Los cortesanos se dieron cuenta de que la copa había desaparecido y, al no haberla encontrado a pesar de haberla buscado, prometieron una carga de grano a quien la encontrase. Al no haber sido encontrada en la corte, los que salieron para buscarla con esperanzas de recibir la recompensa prometida, empezaron a sospechar de las caravanas que habían venido a comprar grano.

Cuando las alforjas de los hijos de Jacob fueron registradas, la copa fue encontrada en la alforja del hermano de José. Tal y como explícitamente se menciona en el versículo 76, esto fue lo que Dios dispuso, no José, para que José pudiese retener a su hermano consigo. A pesar de que José sabía que su hermano había sido inocente, el resultado fue a favor de ambos hermanos y serviría a su causa. El hermano de José tuvo que soportar la acusación tan sólo durante un corto período, del mismo modo que José había soportado una gran calumnia y la prisión durante largo tiempo.

El destino siempre desea el bien para los creyentes. En la senda del bien o del resultado deseado que Dios ha ordenado para ellos, Dios puede someter a los creyentes a las piedras del destino por las transgresiones que hayan cometido. Dichas piedras hacen que sus transgresiones sean olvidadas si se arrepienten y piden perdón a Dios. Los hermanos de José pagaron por el mal que habían cometido en la persona de José siendo acusados de robo y teniendo que abandonar a su hermano en Egipto a pesar del compromiso que tenían con su padre. El siguiente versículo (77) muestra que seguían albergando sentimientos negativos respecto a José, demostrando que merecían una piedra del destino. Sin embargo, al final, todo se tornó en aspectos positivos y buenos para ellos, porque esto les hizo contemplar la verdad, comprender la razón por la cual su padre estaba más preocupado por José así como someterse al juicio de Dios para ellos y para su hermano José, permitiendo que su pecado fuese perdonado. Posteriormente se establecerían en Egipto, ocupando importantes puestos (5:20) y la Religión de Dios prevalecería en dicho lugar durante un tiempo. Fueron Jacob y José —la paz sea con ellos— los que tuvieron que soportar mayores sufrimientos en toda esta historia ya que fueron Mensajeros de Dios encargados de una noble misión.

[26] Es decir: Sólo juzgamos de acuerdo a lo que vemos, no podíamos haber sabido lo que iba a ocurrir cuando os hemos prometido que íbamos a protegerle y no proclamamos nada de lo que no hayamos sido testigos.

[27] En su condición de Mensajero de Dios con profunda perspicacia y sagacidad, el profeta Jacob —la paz sea con él— sintió que se daba un Misterio Divino en todo lo que ocurrió y que los acontecimientos se encaminaban a un buen final. Cuando los acontecimientos comienzan a empeorar, eso significa para los creyentes que creen en Dios sin desviación alguna y con intenciones puras, que el final feliz se acerca. El fin último de la oscuridad es el alba de la luz.

[28] Lo que el profeta Jacob sintió profundamente por su hijo José era afecto paterno. El afecto es intenso, puro y sublime. Permite que manifestemos el Divino Nombre del Compasivo. Es tan abarcador el cariño de la gente por sus propios hijos que les hace sentir cierto afecto por todos los hijos y criaturas vivas. Pueden convertirse en espejos abarcadores en los que el Divino Nombre del Compasivo se manifiesta.

Asimismo, el afecto es un sentimiento sincero sin segundas intenciones y que no busca nada a cambio. Incluso una de las clases inferiores de los afectos sinceros (como el que sienten los animales por sus crías) muestra que el cariño no busca nada a cambio. Nos dirige hacia los Nombres Divinos el Misericordioso y el Compasivo, y muestra que la senda del afecto lleva hacia la Compasión Divina. Estos dos Nombres Divinos, parecen poseer una luz tan abarcadora y espléndida que abarca a todo el Universo, satisfaciendo las necesidades de todos y cada uno para siempre, y asegurándolas contra cualquier hostilidad. Puede iluminar a la gente si comprenden su pobreza y su desamparo con respecto a la Riqueza y el Poder de Dios y, a cambio, Le agradecen por Su infinita Compasión y Misericordia. Esta es la senda de la sincera devoción a Dios y de la humildad.

El remedio por los padecimientos del afecto es la verdad expresada en el concepto: Dios es el Mejor como protector y es el Más Misericordioso de los misericordiosos (12:64) [The Letters («Las Cartas»), «The 8th Letter» («La Octava Carta»), 1:33-34].

[29] Aquellos que soportan gran sufrimiento encuentran el remedio a ello en el sufrimiento mismo. Dicen: «Solía buscar un remedio para mi sufrimiento y comprendí que el remedio de mi sufrimiento es el sufrimiento mismo». Muhammad Lütfi Efendi expresa sentimientos similares de la siguiente manera:

Solía buscar remedio para mi sufrimiento interno hasta que dijeron:

«El remedio para tu sufrimiento es tu sufrimiento en sí».

Bediüzzaman Said Nursi es uno de aquellos estudiosos que más han escrito respecto a este asunto. Cuando se encontraba desterrado en Barla, un pueblo del suroeste de Turquía, sintió un dolor interno y agudo al hallarse exiliado en una montaña, especialmente en las tardes de otoño, y conforme envejecía. Sufría por estar separado de todos sus seres queridos y sintió que su corazón expresaba con sollozos lo siguiente:

Oh Señor, soy un extranjero, estoy solo y soy débil,

Impotente, viejo y enfermo y no tengo ninguna elección.

Dios, imploro Tu misericordia y pido Tu perdón.

Y lloro por Tu ayuda desde Tu trono de Gracia.

Justo en ese momento, la luz de la fe, la efusiva gracia del Corán y los favores del Ser Misericordioso vinieron en su ayuda y cambiaron cinco tipos de separación en cinco círculos de cálida compañía. Cuando recitó: Dios es suficiente para nosotros, ¡cuán excelente Guardián es! (3:173), su corazón recitó: Pero si se apartan de ti (Oh Mensajero), di: «Dios es suficiente para mí, no hay más deidad que Él. En Él he puesto mi confianza y Él es el Señor del Trono Supremo (el Gobernador y Sustentador absoluto del Universo y de toda la creación, Quien la mantiene y la protege)» (9:129).

También su alma, que sollozaba y se lamentaba por su terrible pesar, fue persuadida por su intelecto, el cual le expresó:

Oh desvalido, deja de lamentarte y confía en Dios,

Pues este lamento es un error que te causa numerosas dificultades;

Si has encontrado a Aquel Quien te hace sufrir, entonces

Este sufrimiento se transforma en un presente que te traerá paz y felicidad.

Por lo tanto, agradece a Dios en lugar de quejarte; pues que sepas que

Los ruiseñores están contentos con la felicidad de las rosas

Pero si no Le encuentras, el mundo entero

Es un lugar de sufrimiento e infortunio.

Cuando sufres por una responsabilidad mundial,

¿Por qué te lamentas por un infortunio insignificante?

Ven, deposita tu confianza en Dios y sonríe ante el infortunio

Para que él también sonría, ya que cuando sonríe se atenúa y cambia.

Tras ello, Bediüzzaman citó a Yalulu’d-Din ar-Rumi:

Preguntó: «¿Acaso no soy (tu Señor)?»

Y respondiste: «¡Sí!»

¿Cómo puede uno agradecerle ese «sí»?

¡Sufriendo infortunios!

¿Cuál es el misterio de ese «sí»?

Que tú digas: «Soy el líder del círculo de derviches

En la morada de la pobreza y la muerte».

Y citó a ‘Ata‘ullah al-Iskandarani:

¿Qué ha encontrado aquel que ha perdido a Dios

¿Y qué ha perdido aquel que ha encontrado a Dios?

[The Letters («Las Cartas»), «The 6th Letter» («La Sexta Carta»), 1:26-27].

[30] Basándose en la confesión de los hermanos de José, Ziya Paşa, un famoso poeta y político turco que vivió en la segunda mitad de siglo XIX indicó:

Un día sin duda vendrá cuando el Poder de Dios haga que los transgresores confiesen:

«Dios te ha preferido a ti por encima de nosotros».

[31] Es posible contemplar la forma de comportarse de un Profeta en todas las palabras y acciones de José —la paz sea con él—. Su respuesta a los que reconocieron su falta respecto a él fue perdonarles. No les reprochó ni les dejó que se sintiesen culpables. Esta actitud, que es la manifestación de adoptar el modo en que Dios actúa, fue manifestada por el último Mensajero —la paz y las bendiciones sean con él— del mejor y más perfecto modo. Tras veintiún años de persecución por los politeístas de La Meca —los incrédulos más obstinados de la historia que sometieron al Profeta a la humillación, la calumnia, el boicot y todo tipo de tratamiento rudo, quienes intentaron matarle, le forzaron a dejar su tierra, combatieron contra él en numerosas ocasiones y asesinaron a sus más amados Compañeros— el Profeta conquistó La Meca sin derramamiento de sangre. A sus rudos enemigos que esperaban su juicio el día de la conquista, dijo: «Hoy os diré lo que José dijo a sus hermanos: “Ningún reproche en este día para vosotros. Que Dios os perdone pues Él es el Más Misericordioso de los misericordiosos”». Los conquistadores musulmanes manifestaron esta misma actitud muchas veces; actitud que heredaron de los Profetas. Fue Mehmet II quien exhibió el ejemplo más notable de tal nobleza cuando conquistó Estambul y repitió las mismas palabras a los bizantinos que se habían reunido en Hagia Sophia. Les proporcionó la seguridad de respetar sus vidas y sus propiedades y la libertad de vivir de acuerdo a su propia religión. Esa es la senda del Islam.

El Corán enseña importantes lecciones a través de este relato, que es la mejor de las narraciones del pasado. Habiendo sido revelada en La Meca en el tiempo en que los musulmanes sufrían en mayor medida a manos de los politeístas, esta sura, además de dar a los musulmanes buenas nuevas sobre su victoria final, informa a los politeístas de La Meca que su brutal resistencia contra el profeta Muhammad —la paz y las bendiciones sean con él— no sería diferente al resultado de lo que ocurrió entre José y sus hermanos. Recordaba a ambas partes que los habitantes de La Meca iban a estar obligados a reconocer su error, asegurándoles de que no había razón para temer un castigo por parte del Profeta si acababa siendo victorioso; pues su trato no iba a ser diferente al del profeta José, la paz sea con él.

[32] Ha sido mencionado con anterioridad que los milagros de los Profetas marcan el culmen del progreso científico. Se afirmó que los ojos del profeta Jacob se habían nublado, es decir, que sufrían cataratas. Podemos deducir de estos dos últimos versículos que existe una sustancia que elimina impedimentos parecidos a las cataratas de los ojos, y que al igual que las imágenes y los sonidos, los olores también pueden ser transmitidos. El Corán anima a la humanidad a que encuentren dicha sustancia y a que transmita el olor.

Said Nursi respondió a la posible cuestión que surgiría respecto a la percepción del olor de José por parte de Jacob desde lejos:

Al profeta Ya’qub (Jacob) se le preguntó por qué no había visto a Yusuf (José) en un pozo cercano en Canaan cuando la fragancia de su camisa le alcanzó desde Egipto. Respondió:

«Nuestro estado, especialmente respecto a los milagros, es como el rayo que unas veces es visible y otras veces está oculto. A veces, es como si estuviéramos sentados en el punto más alto con el Universo extendido ante nosotros; pero otras veces es como si sólo viésemos lo que está delante de nosotros» [The Letters («Las Cartas»), «The 15th Letter» («La 15ª Carta»), 1:72].

Es Dios Quien crea los milagros a manos de los Profetas. Por lo tanto, sin Su venia, ni siquiera los Profetas podrían obrar milagros aunque lo quisiesen.

[33] Normalmente es el destino de grandes personas como los Profetas que aquellos que se encuentran a su alrededor no sean conscientes de ello ni les puedan comprender, por lo que sufren lejanía a la vez que cercanía física. La cercanía física y la familiaridad producida por ella es como un velo sobre los ojos y los corazones.

[34] Respecto al profeta Muhammad —la paz y las bendiciones sean con él— y su comunidad, el Corán declara: Si, después de haber sido injustos consigo mismos (cometiendo pecados), hubiesen venido a ti y hubiesen pedido perdón a Dios —con el Mensajero pidiéndole a Dios que les perdonase—, habrían encontrado que Dios es Quien corresponde el arrepentimiento de Sus siervos con generoso perdón y recompensa adicional y es Compasivo (4:64). Asimismo dice: «…y ruega por ellos. En verdad, tus oraciones son una fuente de alivio para ellos. Dios es Quien todo lo Oye y Omnisapiente» (9:103). Es de gran importancia que un Profeta ruegue por su comunidad y pida perdón a Dios por sus transgresiones. En primer lugar, su oración es más aceptable para Dios. En segundo lugar, su oración por su comunidad y su ruego a Dios para que les perdone significa que él se halla complacido con ellos. Dios está complacido con aquellos con quienes un Profeta se encuentra complacido, y no rechaza la oración de aquellos con quienes un Profeta se halla complacido. Es por esa razón que los hijos de Jacob pidieron a su padre que rogase y pidiera perdón por sus pecados. Sin embargo, esto no significa que ellos mismos no necesiten pedirle a Dios que les perdone, sino que todo creyente debe pedirle a Dios por sí mismo para que le perdone sus pecados. No obstante, la sincera admisión de nuestros pecados y el mostrar arrepentimiento por ellos, pidiendo a otro que se le considera más cercano a Dios que pida Su perdón por nosotros, especialmente si éste es un Profeta, establece el arrepentimiento.

Cabe destacar que el profeta Jacob pospuso la petición a Dios del perdón de los pecados de sus hijos. La razón de dicha actuación podría ser porque un Profeta no pide ni reza por el perdón de Dios, incluso por sus hijos, sin el permiso de Dios y sin ser plenamente consciente de su estado interno. Tal y como se mencionó con anterioridad (9:144; 11:46), el Todopoderoso prohibió a Noé y a Abraham que pidieran por el perdón de sus parientes cercanos, ya que eran incrédulos. Por lo tanto, para esperar el permiso de Dios y observar a sus hijos, el profeta Jacob pospuso rogar el perdón de Dios.

[35] Los intérpretes del Corán opinan que la madre implícita en el término «padres» mencionado en la sura era la madrastra de José, que había criado a José y a Benjamín. El empleo aquí de abawayn y no de wālidayn (para diferenciar estas dos expresiones, véase la sura 9, nota 24) para expresar el término «padres» puede indicarlo así.

[36] Toma mi alma hacia Ti como musulmán y reúneme con los justos marca el final de la historia del profeta José —la paz sea con él—. Esto contiene de un modo realista, la siguiente verdad importante respecto a la vida de los seres humanos, así como buenas nuevas:

Cada Profeta fue enviado con una importante misión, transmitir el Mensaje de Dios. Cuando cumplen su misión, piden la muerte, ya que no hay más significado ni propósito para su vida. Cuando su sueño se hizo realidad, el profeta José pensó que su misión ya había finalizado. De igual modo, cuando ciertos genios creyeron en él en La Meca, el profeta Muhammad —la paz y las bendiciones sean con él— también pensó que su misión había llegado a su fin y que su muerte estaba cercana porque ya habían creído en él algunos seres humanos y algunos genios. Dios tiene un propósito para la creación de cada ser y ha creado a los genios y a la humanidad para que Le veneren. Es más, cada creyente participa en la misión de los Profetas y ha de adecuar su vida de acuerdo con el propósito vital de sus vidas. Cuando ya no queda nada más que cumplir en este propósito, significa que ya no tiene sentido seguir vivo (El Mensajero de Dios, págs. 22-23, 79).

En cuanto a las buenas nuevas que este versículo contiene, Said Nursi indicó:

El placer proporcionado por una historia feliz acaba con profunda tristeza debido a la separación final o muerte. Incluso provoca más tristeza cuando llegamos a saber que la gente involucrada encuentra la separación o la muerte justo después de haber hallado la felicidad y la alegría. Pero el versículo anteriormente mencionado, a pesar de que contempla la muerte de José cuando se convierte en Aziz de Egipto (gran visir o canciller) y se reunió con sus padres y hermanos (el momento más feliz de su vida), lo muestra bajo una perspectiva diferente.

Declara: «Para recibir una alegría mayor, José rogó su muerte a Dios». Eso significa que hay una bendición más atractiva y placentera que la mayor alegría que puede haber en esta vida más allá de la tumba. Teniendo conocimiento de ello, José pidió la muerte, al parecer algo totalmente desagradable, cuando estaba disfrutando de la mayor alegría en este mundo.

Otro beneficio de dicho final es que nos anima a esforzarnos por el Más Allá, donde encontraremos verdadera felicidad y placer. También muestra la ensalzada veracidad de José y anuncia que hasta la condición más gozosa y brillante de esta vida no pudo cautivarle. Más bien, le empujó a que pidiese la muerte y la Vida Futura [Veáse The Letters («Las Cartas»), «The 23rd Letter» («La 23ª Carta»), 2:86-87].

[37] El Corán contempla la atribución de copartícipes a Dios como el más grave de los pecados (31:13) y la creencia en Dios sin atribuirle copartícipes como un medio de la salvación final (6:82). No es fácil librarse de atribuirle copartícipes a Dios, pues se encubre bajo distintas formas y tipos, tales como los siguientes:

  • Aceptar a otro creador además de Dios o asociar seres a Él en la creación;
  • Atribuir cualquier parte de la creación y de la administración del Universo a personas o principios nominales denominados leyes naturales, o a la naturaleza y a las supuestas fuerzas de la naturaleza, a la materia, al espíritu o a cualquier otra cosa;
  • Atribuirle a Dios copartícipes en el gobierno de la vida humana;
  • Reconocer algunos poderes aparte de Él como la autoridad absoluta para hacer las cosas lícitas o ilícitas;
  • Atribuirle a Dios ciertos atributos esenciales de los seres creados, tal y como engendrar o ser engendrado;
  • Creer que Dios toma la forma de cualquier ser creado (encarnación) o que cualquier mortal puede unirse a Él y ser parte de Él (unión);
  • Atribuir a cualquier ser mortal cualidades que Le pertenecen exclusivamente a Él, tal y como crear, tomar las almas, no tener principio ni final, ser autosuficiente, tener soberanía absoluta, omnipotencia, omnisciencia, omnipresencia, etc.;
  • Creer que Él puede tener algunas deficiencias, tal y como impotencia y necesidad;
  • Creer que Él tiene un espíritu que penetra en el Universo o que el Universo es Su manifestación externa (monismo o panteísmo).

En resumen, no tener conocimiento verdadero de Él y atribuirle atributos que no Le corresponden, significa asociarle copartícipes a Él. Asimismo, las siguientes falsas creencias a su vez equivalen a asociar copartícipes a Dios:

  • Venerar a otro que no sea Él;
  • Contemplar que cualquier otro ser aparte de Él tiene poder absoluto para beneficiar o dañar a él mismo o a otros sin Su permiso y sin que Él les capacite para ello e inclinarse ante ellos de una manera que indique adoración o devoción;
  • Rezarle a otro ser o poder,
  • Querer complacer a otro que no sea Él en cualquier acto de devoción o mediante la práctica de cualquier regla o principio de la Religión;
  • Hacer uso de la Religión para beneficios mundanos o propósitos personales, como por ejemplo ser conocido, admirado o alabado.

Por lo tanto, hay un gran número de personas que pretenden tener fe pero no se libran de atribuirle copartícipes a Dios. Esto es un punto muy sutil e importante que requiere gran cuidado.

 
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