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El Sagrado Corán y Su Interpretación Comentada
Sura 10 Yunus (Jonás) | Sura 10 Yunus (Jonás) |
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| escrito por Ali Ünal | |
| 19.08.2009 | |
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PerÃodo de La Meca Esta sura, que fue revelada en La Meca y consta de ciento nueve versÃculos, toma su nombre del versÃculo 98, en el que se relata el incidente relacionado con el pueblo de Jonás. La sura en su totalidad aborda los fundamentos de la fe —en particular del Origen Divino del Corán—, y menciona ciertos acontecimientos relativos a las misiones de los profetas Moisés y Noé que guardan relación con los fundamentos de la fe. En el Nombre de Dios, el Misericordioso, el Compasivo. 1. Alif. Lam. Ra. Estas son las Revelaciones incluidas en un Libro lleno de sabidurÃa. 2. ¿Les resulta sorprendente a la gente que hayamos revelado a un hombre de entre ellos, señalando: «Advierte a la humanidad (de las consecuencias del camino que están siguiendo) y da a los creyentes las buenas nuevas de que tienen una posición segura con su Señor (por su creencia, fidelidad y actos rectos)»?[1]. ¿(Es por eso por lo que) los incrédulos dicen: «No cabe duda de que este (hombre) es un hechicero?». 3. Sin lugar a dudas tu Señor es Dios, Aquel Quien ha creado los Cielos y la Tierra en seis dÃas y luego se ha establecido en el Trono Supremo[2], dirigiendo todos los asuntos (como único Gobernante de la creación). No hay intercesor alguno ante Dios a no ser después de Su venia. Ese es Dios, vuestro Señor. Asà pues, veneradle. ¿Es que no vais a reflexionar (sobre esta verdad fundamental) y ser considerados? 4. A Él tendréis todos que retornar: una promesa de Dios que es verÃdica (y por lo tanto que ocurrirá con certeza). Origina la creación, luego la reanima de nuevo (en otro mundo) para recompensar con equidad a aquellos que creen y hacen actos buenos y rectos. Pero para los que no crean (y mueran como incrédulos) se da una bebida de agua hirviente y un doloroso castigo por haber persistido en la incredulidad. 5. Él es Quien hizo del Sol una luz radiante que ilumina y de la Luna una luz reflejada y determinó las estaciones para que pudierais conocer (cómo calcular) el número de años y medir (el tiempo). Dios no ha creado todo esto si no con la verdad (con sentido, con un propósito definido y sobre fundamentos sólidos de verdad). Establece detalladamente los signos y pruebas (de la verdad) para las personas que buscan conocimiento. 6. En la alternancia de la noche y el dÃa (con sus perÃodos de acortamiento y alargamiento) y todo aquello que Él ha creado en los Cielos y en la Tierra, sin duda, se dan signos (verdades manifiestas) para la gente que se aparta de la desobediencia a Él con veneración a Él. 7. Aquellos que no esperan encontrarse con Nosotros y que se hallan gozosos de la vida de este mundo (sin buscar ni mirar más allá) están satisfechos con ello, asà como aquellos que hacen caso omiso de Nuestras Revelaciones y Nuestros signos (manifiestos en sus mundos internos y en el mundo externo): 8. Estos son aquellos cuyo refugio final es el Fuego por lo que se han ganado. 9. Sin duda alguna, aquellos que creen y llevan a cabo actos buenos y rectos, su Señor les guiará en virtud de su creencia a un final feliz: los rÃos discurrirán a sus pies en Jardines de generosidad y bendición. 10. AllÃ, su invocación será: «¡Gloria a Ti, Oh Dios! (Te hallas ensalzado por encima de tener defecto alguno y de hacer nada incorrecto». Y su saludo (entre ellos y de Dios y los ángeles) será: «¡Paz!». Y su invocación finalizará con: «¡Toda la alabanza y gratitud son para el Señor de los mundos!». 11. Si Dios hiciera que se precipitara sobre los hombres el mal (que se han ganado) de la misma manera que ellos precipitan (la venida de lo que consideran como) el bien, su plazo se les habrÃa cumplido. Pero abandonamos a aquellos que no esperan encontrarse con Nosotros vagando a ciegas inmersos en su rebelión. 12. Cuando la aflicción sobreviene a (tal) persona, Nos invoca (en cada situación) recostado, sentado o de pie; pero cuando le libramos de su aflicción, continúa como antes como si nunca Nos hubiese invocado por una aflicción que le sobrevino. Por lo tanto, a aquellos derrochadores (que han derrochado sus facultades que Dios les ha dado cometiendo excesos) les es embellecido todo lo que hicieron para que les pareciera atrayente. 13. Sin lugar a dudas, destruimos muchas generaciones anteriores a vosotros, cuando cometieron injusticias (en sus actos, medidas, juicios y en su respuesta a la verdad): los Mensajeros surgidos de entre ellos vinieron a ellos con pruebas claras de la verdad, pero estaba claro que no iban a creer. Asà es como recompensamos a los incrédulos criminales dedicados a acumular pecados. 14. Luego, os hicimos sucesores en la Tierra después de ellos para que asà podamos contemplar cómo actuáis. 15. Cuando Nuestras Revelaciones claras en evidencia y significado son recitadas (y transmitidas) a ellos, esos que no esperan encontrarse con Nosotros dicen (en respuesta a Nuestro Mensajero): «O nos traes otro Corán distinto a éste o altéralo». Di: «No es propio de mi alterarlo por iniciativa propia. Yo únicamente sigo lo que me ha sido revelado. En verdad temo, si desobedezco a mi Señor, el castigo de un DÃa Horrible». 16. Di (asimismo): «Si Dios lo hubiese dispuesto asÃ, yo no os lo habrÃa recitado ni Él os lo habrÃa dado a conocer. He vivido entre vosotros toda una vida antes de ello (de que me fuese revelado). ¿Es que no vais a razonar y entender?». 17. ¿Quién es más malhechor que aquel que inventa mentiras y se las atribuye a Dios y niega Sus signos (en el Universo y en ellos mismos, signos que señalan a Él) y Sus Revelaciones? Con toda certeza los malhechores no prosperarán[3]. 18. Veneran, aparte de Dios, cosas o seres que no pueden perjudicarles ni beneficiarles, y dicen: «Estos son nuestros intercesores ante Dios». Di: «¿Vais a informar a Dios de algo que Él no sepa en los Cielos o en la Tierra? ¡Gloria a Él, Quien rotundamente se halla ensalzado por encima de lo que Le atribuyen!». 19. La humanidad (al principio de todo) era una comunidad que seguÃa un único camino, pero luego discreparon y empezaron a seguir diferentes caminos. Si no hubiese sido por un decreto previamente emitido por tu Señor (postergando el juicio final y decisivo hasta un plazo determinado), en verdad se habrÃa juzgado entre ellos en relación a lo que discrepaban. 20. Dicen: «¿Por qué no se hace descender un signo milagroso (de naturaleza diferente) sobre él de su Señor?». Di, entonces: «Realmente Lo Oculto pertenece sólo a Dios (Él lleva a cabo lo que Su Voluntad dicta y sólo Él sabe lo que el futuro deparará). Por lo tanto, esperad y mirad, pues yo también estoy con vosotros entre aquellos que esperan». 21. Cuando permitimos que la gente (incrédula) pruebe un acto de gracia después de que la severidad les haya alcanzado, inmediatamente traman alguna maquinación contra Nuestras Revelaciones. Di: «Dios es más rápido ejecutando Su voluntad (y haciendo que cualquier maquinación repercuta sobre aquellos que la han tramado)». En verdad Nuestros (celestiales) enviados (los ángeles) registran lo que están tramando. 22. Él es Quien os hace ir por tierra y mar. Y cuando os halláis en los barcos, navegan con sus pasajeros con brisa favorable y éstos se regocijan en ellos, hasta que les llega una tempestad, las olas se alzan sobre ellos por todas partes y se dan cuenta de que están rodeados (por la muerte sin ninguna salida), e invocan a Dios, sinceramente creyendo sólo en Él (como única Deidad y como Señor y Soberano): «Si nos salvas de esto, con toda certeza seremos de los agradecidos». 23. Pero una vez que Él les ha salvado, se comportan con rebeldÃa sobre la Tierra, ofendiendo contra todo derecho. ¡Oh Humanidad! Vuestra rebelión tan sólo se dirige contra vosotros mismos. (Lo que buscáis y obtenéis a través de vuestras ofensas no es más que) el disfrute de la vida presente mundana, luego volveréis a Nosotros y, entonces, os haremos entender lo que hacÃais (y os haremos rendir cuentas de ello). 24. La vida presente mundana es asÃ: Hacemos caer agua del cielo que se mezcla con la vegetación del suelo, de la cual comen hombres y animales, hasta que cuando la Tierra se pone sus ornamentos, es embellecida[4] y sus habitantes se creen sus dueños con pleno dominio sobre ella, Nuestra orden viene de noche o de dÃa inesperadamente, y hacemos que se convierta en un campo segado, como si no hubiese florecido el dÃa anterior. Asà es como hemos establecido detalladamente los signos (las señales de Nuestro camino y los mandamientos y la guÃa incluida en el Corán pertinentes) para una gente que reflexiona (sobre ellos y extraen las lecciones necesarias). 25. Y Dios invita a la Morada de Paz (donde disfrutarán de perfecta dicha y seguridad), y guÃa a quien Su Voluntad dicta al Camino Recto. 26. Para aquellos que hacen el bien, conscientes de que Dios les está contemplando, habrá lo mejor (de las recompensas que Dios ha prometido por los buenos actos) y aún más. Ni mácula ni ignominia cubrirá sus rostros. Son los compañeros del ParaÃso, donde morarán. 27. Y para aquellos que han cometido obras malvadas, la recompensa por una obra malvada será un mal equivalente; y la ignominia les cubrirá —no tendrán a nadie que pueda defenderles frente a Dios—, como si sus rostros estuviesen velados con fragmentos de noches oscuras. Esos son los compañeros del Fuego, donde morarán[5]. 28. En ese DÃa, les resucitaremos, les reuniremos a todos juntos y entonces ordenaremos a aquellos que atribuyen copartÃcipes a Dios: «¡Dirigiros a vuestros lugares, vosotros y vuestros (supuestos) copartÃcipes (de Dios)!». Entonces, distinguimos entre ellos y los creyentes y les separamos de sus copartÃcipes. Éstos últimos les dirán: «No era a nosotros a los que venerabais. 29. ¡Dios es suficiente como testigo entre nosotros y vosotros: no cabe duda de que ignorábamos vuestra devoción hacia nosotros!». 30. Allà cada alma experimentará lo que hizo antes (en el mundo). Han sido devueltos a Dios, su verdadero Dueño y Señor; y aquellos que habÃan inventado para venerar en lugar de Dios les habrán fallado. 31. Di: «¿Quién os provee desde el Cielo y la Tierra? ¿Quién es aquel que posee poder absoluto sobre (vuestro) oÃdo y vista? ¿Quién hace surgir lo vivo de lo muerto y lo muerto de lo vivo? ¿Quién dirige todos los asuntos (el Universo)?». Dirán: «Es Dios»[6]. Di entonces: «¿Es que no vais a cumplir vuestro deber para con Él con reverencia y temor a Su castigo?». 32. Ese es Dios (Aquel Quien realiza todo eso) vuestro recto Señor, la Verdad Absoluta y Leal. ¿Y qué hay más allá de la verdad sino el extravÃo?[7] Por lo tanto, ¿cómo es que os apartáis (en diferentes sendas alejadas del Camino Recto)? 33. Asà es como la palabra de vuestro Señor ha demostrado ser verdadera respecto a los que pecaron: que no creerán. 34. Di: «¿Hay algunos de los (que llamáis) copartÃcipes (de Dios) que originan la creación, la reproducen y luego la reaniman de nuevo (en otro mundo)?». Di: «Dios origina la creación, la reproduce y luego la reanimará de nuevo. ¿Cómo, entonces, os apartáis de la verdad y elaboráis falsas pretensiones?». 35. Di: «¿Hay alguno de vuestros (supuestos) copartÃcipes (de Dios) que guÃa a la verdad?» Di: «Sólo Dios guÃa hacia la verdad ¿Quién, entonces, es más digno de ser seguido: Aquel Quien guÃa a la verdad o aquel que no puede encontrar el camino verdadero a no ser que sea guiado? ¿Qué os ocurre, pues, y cómo juzgáis (tan equivocadamente)?». 36. La mayorÃa de ellos sólo siguen conjeturas. Y sin duda alguna las conjeturas nunca pueden sustituir a la verdad. En verdad, Dios posee pleno conocimiento de todo lo que hacen. 37. Y este Corán no puede ser inventado por alguien para luego atribuÃrselo a Dios, sino que es (un Libro Divino) que confirma (el Origen Divino y las verdades que aún contienen) las Revelaciones anteriores a él y una explicación de la Esencia de todos los Libros Divinos —en el que no hay duda[8]—, procedente del Señor de los mundos. 38. ¿O acaso indican que él (el Mensajero) se lo ha inventado? Di: «(Si es posible que un mortal se lo invente) entonces, elaborad una sura igual y convocad a todo aquél que podáis para que, aparte de Dios, os ayude si sois veraces (en vuestra duda y en la pretensión en la que la basáis)». 39. No (son veraces en su duda y su pretensión), sino que han negado aquello (el Corán) cuyo conocimiento no podÃan abarcar y cuya exposición (a través del cumplimiento de sus promesas y amenazas) no les ha llegado. Asà también hicieron los que les precedieron; negaron (los Libros que les fueron enviados). ¡Contempla cuál fue el final de los malhechores (que juzgaron y actuaron erróneamente)! 40. Entre ellos (el pueblo de La Meca) hay algunos que han creÃdo y que creerán en él, al igual que entre ellos hay algunos que no han creÃdo y que no creerán en él. Tu Señor posee pleno conocimiento de los que provocan desorden y corrupción. 41. (Oh Mensajero) si continúan negándote (respecto al mensaje que traes), di: «Yo habré de dar cuenta de mis actos, y vosotros, de los vuestros. Os desentendéis de lo que yo hago y me desentiendo de lo que vosotros hacéis». 42. Hay algunos de entre ellos que te prestan atención. Pero, ¿cómo puedes hacer que los sordos oigan si no usan su intelecto para razonar? 43. Entre ellos están los que te miran. Pero, ¿cómo puedes guiar a los ciegos (al camino recto), si carecen de facultad para ver?[9] 44. Sin duda alguna, Dios no es injusto en modo alguno con los seres humanos, sino que son los seres humanos los que son injustos consigo mismos. 45. En el DÃa en que Dios les haga resucitar y los reúna a todos juntos, les parecerá como si no hubiesen permanecido en el mundo más que un corto perÃodo de un dÃa, reconociéndose entre ellos. Sin lugar a dudas, los que niegan (la verdad de) que van a encontrarse con Dios se han arruinado a sà mismos y nunca han estado guiados. 46. Y tanto si te mostramos (Oh Mensajero) el cumplimiento de parte de lo que les hemos prometido como si te hacemos morir (antes de que les ocurra), sigue siendo hacia Nosotros su retorno. Y Dios es testigo de todo lo que hacen. 47. Cada comunidad tiene su Mensajero[10]. Una vez que su Mensajero se presenta, (unos creen en él y otros no, y) es juzgado entre ellos con absoluta justicia y no son tratados injustamente. 48. Y dicen: «¿Cuándo se cumplirá esta promesa si vosotros (Oh creyentes) sois veraces?» 49. Di (Oh Mensajero): «No tengo facultad alguna de dañarme ni de beneficiarme a menos que la Voluntad de Dios asà lo dicte. Para cada comunidad se da un perÃodo señalado y, cuando acontece el final de su perÃodo, no pueden retrasarlo por un espacio de tiempo, por muy breve que sea éste, ni pueden adelantarlo»[11]. 50. Di: «¿Habéis considerado qué (podréis hacer) si os llega el castigo de Dios de noche (inesperadamente) o de dÃa (viéndolo venir)? ¿Qué tienen en mente los criminales incrédulos que pretenden adelantar el mismo?». 51. ¿Es que vais a creer acaso tan sólo después de que haya acontecido? (Ese dÃa se os dirá:) «¿(Creéis en ello) ahora, después de que habéis querido (en vuestra desafiante incredulidad) que fuese adelantado?». 52. Luego se dirá a los que fueron injustos (consigo mismos a causa de la incredulidad y los juicios erróneos): «¡Probad el castigo duradero! ¿Acaso se os recompensa por algo que no sea lo que habéis adquirido?» 53. Te preguntan: «¿Es verdad?». Di: «SÃ, por mi Señor, ciertamente es la verdad; y no podréis evitarlo». 54. Si cada alma que ha cometido injusticia (por ser incrédula y por lo tanto habiendo sido injusta consigo misma) poseyese todo cuanto hay en la Tierra, en verdad, lo ofrecerÃa como rescate (para salvarse del castigo); y cuando contemplen el castigo, no podrán expresar su arrepentimiento. Se juzgará entre ellos con equidad y no serán tratados injustamente. 55. Sabed bien que a Dios Le pertenece todo cuanto hay en los Cielos y en la Tierra. Sabed bien que la promesa de Dios es sin duda verdadera, pero la mayor parte de ellos no lo saben. 56. Él concede la vida y causa la muerte y vosotros os halláis en el camino de retorno a Él. 57. ¡Oh seres humanos! Os ha llegado una instrucción de vuestro Señor y una cura (de las enfermedades y dudas) que se da en los corazones, y una guÃa y una misericordia para los creyentes. 58. Di: «Con la gracia y la generosidad de Dios y con Su misericordia: con ello, entonces, se regocijen. Eso es mejor que cuanto puedan atesorar (de bienes mundanos y riquezas)». 59. Di: «¿Habéis considerado la provisión que Dios ha hecho descender[12] sobre vosotros y que habéis considerado (por vuestra propia cuenta y por vuestro propio capricho) algo de ello lÃcito y algo de ello ilÃcito?». Di: «¿Os ha concedido Dios la venia o es que estáis inventando (elaborando nuevas leyes provenientes de vosotros mismos) y se lo atribuÃs a Dios falsamente?». 60. ¿Qué piensan aquellos que falsamente atribuyen (sus propias invenciones) a Dios que será (de su situación) en el DÃa de la Resurrección? En verdad, Dios es misericordioso y munificente hacia la humanidad, pero la mayorÃa de ellos no agradecen. 61. Cualquiera que sea tu preocupación (Oh Mensajero) y cualquier discurso de Él que en éste (Corán) recitéis y cualquier acción que hagáis (Oh seres humanos), somos sin duda testigos sobre vosotros cuando os halláis involucrados en ello. Ni el peso de un átomo de lo que hay en la Tierra o en los Cielos pasa desapercibido a tu Señor, y nada hay aún más pequeño o mayor sin que (esté registrado) en un Libro Manifiesto[13]. 62. Has de saber que los amigos (los piadosos siervos) de Dios[14] no tendrán que temer ni se entristecerán. 63. Ellos son aquellos que creen y se apartan de la desobediencia a Dios con veneración a Él y la piedad. 64. Para ellos hay buenas nuevas (de prosperidad) en la vida de este mundo y en el Más Allá. No puede haber cambio alguno en los decretos de Dios. Ese es, en verdad, el triunfo supremo. 65. Que sus palabras no te entristezcan (Oh Mensajero). El poder y la gloria pertenecen totalmente a Dios. Él es Quien todo lo Oye, Omnisapiente. 66. Sabed bien que a Dios Le pertenece todo cuanto hay en los Cielos y sobre la Tierra (Sus criaturas y siervos). Los que invocan, aparte de Dios, (no hacen eso porque han encontrado deidades y señores que pueden ser copartÃcipes de Dios en Su divinidad y SeñorÃo) siguen a esos copartÃcipes. Sólo siguen conjeturas (no conocimiento fidedigno) y no hacen más que elaborar suposiciones[15]. 67. Él es Quien hizo para vosotros la noche para que podáis descansar en ella y el dÃa para que veáis (y asà trabajéis durante el mismo). No cabe duda que en ello se dan signos (manifiestos de la verdad) para las personas que escuchan y prestan atención (a las Revelaciones de Dios y contemplan las cosas y los acontecimientos bajo Su luz). 68. Dicen (los politeÃstas) que Dios ha tomado para Sà un hijo. Glorificado sea Él; Él es Autosuficiente (se halla más allá de cualquier necesidad). Suyo es todo cuanto hay en los Cielos y en la Tierra. No tenéis autoridad ni evidencia para esto (para esta afirmación). ¿Estáis, entonces, diciendo cosas acerca de Dios que no sabéis (nada al respecto)? 69. Di: «Es cierto que los que inventan mentiras y se las atribuyen a Dios nunca prosperarán». 70. Un breve disfrute de este mundo, luego a Nosotros es su regreso, y luego les haremos probar un severo castigo por haberse negado a creer constantemente (en cualquier verdad transmitida en el Nombre de Dios). 71. Relátales la historia ejemplar de Noé cuando dijo a su gente: «¡Oh pueblo mÃo! Si mi presencia (entre vosotros) y mi acto de advertir (a vosotros) con las Revelaciones de Dios os ofende —pues, en Dios deposito mi confianza—. Por lo tanto, reunÃos y decidid qué es lo que vais a hacer y (llamad para que os ayuden) a vuestros (supuestos) copartÃcipes de Dios; y que el asunto no os preocupe y llevad a cabo contra mà (lo que hayáis decidido) sin darme tregua. 72. Luego si os apartáis (del mensaje que os transmito), entonces (sabed que eso no me causará perdida alguna del mismo modo que el que lo aceptéis no hace que obtenga beneficio alguno) no os pido recompensa alguna. Mi recompensa incumbe sólo a Dios y he sido ordenado ser de los musulmanes (aquellos que se someten a Él)». 73. Y a pesar de ello le negaron a él, y por lo tanto, le salvamos en el Arca junto a los que con él estaban, haciéndoles sucesores (para heredar la Tierra) y ahogando a los que habÃan negado Nuestras Revelaciones y todos los signos (que indicaban Nuestra Existencia y Unidad). ¡Contempla, entonces, cómo han acabado los que habÃan sido advertidos (pero nunca prestaron atención)! 74. Después, tras él, enviamos Mensajeros a su pueblo y llegaron a ellos con signos claros de la Verdad, pero no creerÃan lo que solÃan negar con anterioridad. Por lo tanto, marcamos con un sello los corazones de aquellos que sobrepasan los lÃmites[16]. 75. Luego, tras ellos, enviamos a Moisés y a Aarón al Faraón y sus dignatarios con Nuestros signos (milagros para apoyarles), pero pasaron a ser aún más arrogantes (ante Nuestros signos) y (demostraron que) eran gente culpable dedicada a acumular pecados. 76. Cuando la verdad les llegó de Nuestra parte, dijeron: «Esto claramente no es más que pura magia». 77. Moisés dijo: «¿Habláis de la verdad de este modo cuando os ha llegado? ¿Es esto magia? Pero los magos no prosperan». 78. Dijeron: «¿Has venido a nosotros para apartarnos de aquello en lo que hallamos a nuestros antepasados creyendo y para que la suma autoridad en esta tierra os pertenezca a vosotros dos? Nunca creeremos en vosotros dos». 79. Y dijo el Faraón: «¡Traedme a todos y cada uno de los magos expertos y hábiles!». 80. Cuando los magos vinieron, Moisés les dijo: «Arrojad lo que vayáis a lanzar!». 81. Y cuando hubieron arrojado (lo que tuviesen en sus manos y hubieron dado lugar a un gran acto de magia), Moisés dijo: «Lo que habéis realizado no es sino magia. En verdad, Dios la hará fracasar y demostrará que es falsa. Dios nunca da validez a los actos de aquellos que causan desorden y corrupción ni los establece como rectos. 82. Y Dios demuestra por medio de Sus decretos la verdad como verdadera y hace que triunfe no importa cuán odioso les puede resultar a los incrédulos criminales». 83. (Al principio) tan sólo una joven generación entre su pueblo verdaderamente creyó en Moisés, (ya que) temÃan que el Faraón y sus dignatarios entre ellos (que habÃan colaborado con el Faraón para no perder su riqueza) les someterÃan a persecuciones. El Faraón fue, en verdad, un arrogante tirano en la Tierra y fue, de hecho, de los que cometieron excesos. 84. Y Moisés dijo (dando el más ferviente consejo a su gente): «Si creéis en Dios, depositad vuestra confianza en Él, si sois musulmanes (aquellos quienes se hallan totalmente sometidos a Él)». 85. Invocaron (verbalmente y por medio de sus acciones): «¡En Dios nuestro Señor depositamos nuestra confianza! ¡Señor nuestro! ¡No nos hagas objeto de persecución de los malhechores! 86. ¡Y sálvanos por Tu misericordia de la gente incrédula!». 87. Y revelamos a Moisés y a su hermano: «Procurad casas para vuestro pueblo en Egipto (como lugares de refugio y reunión por la causa de Dios) y (como una comunidad al completo) haced de vuestras casas lugares donde dirigiros a Dios y estableced la Oración Prescrita de acuerdo a sus condiciones. ¡Y (Oh Moisés) da buenas nuevas a los creyentes!». 88. Moisés rogó a Dios: «¡Señor nuestro! En verdad les has dado al Faraón y a sus dignatarios esplendor y riquezas en la vida de este mundo, y por lo tanto, ¡Señor nuestro! apartan a la gente de Tu camino. ¡Señor nuestro! Destruye sus riquezas y oprime sus corazones ya que no creen hasta que no vean el castigo doloroso». 89. Dios indicó: «La oración de vosotros dos (Oh Moisés y Aarón) ha sido, de hecho, respondida; por lo tanto (ya que la ejecución de vuestros objetivos depende de vuestro modo de conducta) continuad firmemente en el Camino Recto y no sigáis el camino de los que no tienen conocimiento (de lo correcto e incorrecto) y actúan con ignorancia». 90. Y trajimos a los Hijos de Israel a través del mar, y el Faraón y sus huestes les persiguieron con vehemente insolencia y hostilidad hasta que (fueron abatidos por las aguas del mar que fue abierto para que Moisés y su gente cruzasen y), cuando el ahogo le pilló desprevenido al Faraón, éste exclamó: «He llegado a creer que no hay mas deidad salvo Aquél en Quien creen los Hijos de Israel y soy de los musulmanes (aquellos quienes se hallan totalmente sometidos a Él)». 91. ¿Ahora? (¿Te rindes ahora) cuando antes de esto siempre te rebelabas y eras de los se hallaban involucrados en causar desorden y corrupción? 92. Por lo tanto este dÃa (como recompensa por tu creencia en una situación de desesperación que no te beneficiará en nada en el Más Allá) sólo salvaremos tu cuerpo para que seas un signo para los que vengan después de ti[17]. En verdad, un gran número de personas hace caso omiso de Nuestros Signos (llenos de claras advertencias y lecciones). 93. Y establecimos, en verdad, a los Hijos de Israel en un lugar adecuado para vivir y les proveÃmos con cosas puras y sanas. No sufrieron las discordias hasta después de haberles llegado el conocimiento (del camino que tenÃan que seguir y de lo que se encontrarÃan como resultado de lo que hicieron). En verdad Tu Señor decidirá entre ellos en el DÃa de la Resurrección acerca de aquello en lo que solÃan discrepar[18]. 94. Y si ahora tenéis alguna duda acerca de la verdad de lo que te hemos hecho descender (respecto a lo que ocurrió entre Moisés y el Faraón) entonces pregunta a los que han leÃdo el Libro (que les fue otorgado) antes de ti. Sin duda alguna, te ha llegado la verdad de Tu Señor, no seas, pues, de los que dudan. 95. Ni tampoco de los que niegan los Signos y Revelaciones de Dios, porque entonces estarás entre los perdedores[19]. 96. Aquellos para los que la verdad del decreto de tu Señor (de que morirán como incrédulos e irán al Infierno) ha sido confirmado, no creerán. 97. Aunque incluso se les presenten todas la pruebas, hasta que no vean el doloroso castigo. 98. Si al menos hubiese habido una comunidad que creyese (justo cuando el decreto del castigo de Dios hubiese sido emitido) y se beneficiase de su creencia, no habrÃa sido sino el pueblo de Jonás. Cuando creyeron, les retiramos el castigo vergonzoso en la vida de este mundo y les dejamos disfrutar de esta vida por un tiempo[20]. 99. Si Tu Señor lo quisiera (y, negándoles su libre albedrÃo, obligase a la humanidad a creer), todos aquellos que se hallan sobre la Tierra sin duda habrÃan creÃdo. ¿ObligarÃas tú, entonces, a la gente hasta que sean creyentes? 100. Ninguna persona va a creer si no es con la venia de Dios. Dios ubicará a aquellos que no usan su razón en un fango de impureza[21]. 101. Di: «Considera lo que hay (y lo que ocurre) en los Cielos y la Tierra». Sin embargo, todos esos signos (de la verdad de los fundamentos de la fe) y las advertencias no sirven de nada para la gente que no va a creer. 102. ¿Qué esperan y contemplan sino algo similar a los dÃas de castigo que sobrevinieron a aquellos (incrédulos) que les antecedieron? Di: «Esperad, pues yo soy también de los que esperan». 103. A la sazón, salvamos a nuestros Mensajeros y a aquellos que creyeron (como siempre hicimos con anterioridad). Salvar a los creyentes es un deber que Nos hemos prescrito. 104. Di: «¡Oh seres humanos! Si tenéis alguna duda acerca de mi religión, (sabed que) yo no adoro a aquellos a los que adoráis aparte de Dios, sino que únicamente venero a Dios, Aquel Quien a todos vosotros hará morir. Se me ha ordenado que sea de los creyentes. 105. (Asimismo se me ha ordenado:) Dirige todo tu ser exclusivamente hacia la Religión verdadera como una persona de fe pura (libre de incredulidad e hipocresÃa) y no seas nunca de aquellos que atribuyen copartÃcipes a Dios. 106. Y no invoques, aparte de Dios, a aquello que no te beneficia ni te perjudica; si asà lo hicieras, serÃas de los malhechores, (aquellos que son injustos consigo mismos cometiendo el mal más grande, atribuyendo copartÃcipes a Dios)». 107. Si Dios te afecta con una aflicción, no hay nadie que pueda liberarte de ella excepto Él. Y si te concede un bien, no hay nadie que pueda impedir Su generosidad. Él lo hace llegar a quien Su Voluntad dicta de entre Sus siervos. Él es el Indulgente, el Compasivo. 108. Di: «¡Oh seres humanos! No cabe duda de que os ha llegado la verdad procedente de vuestro Señor. Todo aquel que, por lo tanto, elija el camino recto no lo seguirá sino en beneficio de sà mismo; y quien elija extraviarse, se extravÃa en perjuicio de sà mismo. No he sido designado como guardián sobre vosotros a fin de asumir vuestra responsabilidad». 109. Y sigue lo que se te ha revelado y ten paciencia y firmeza en tu camino hasta que Dios dicte Su sentencia. Y Él es el mejor dictando sentencias. [1] Los versÃculos iniciales de la sura revelan el tema principal que va a ser tratado. Los dos primeros versÃculos indican que se va a abordar principalmente el Origen Divino del Corán y las pruebas presentadas estarán basadas en la sabidurÃa. Las pruebas que se extraen del Universo, la vida humana, la historia y los acontecimientos como manifestaciones del Nombre Divino del Omnisapiente, se dirigen al intelecto, al pensamiento humano y a su facultad de razonamiento y presenta ante nosotros los diferentes ejemplos de sabidurÃa que se dan en la creación del ser humano y del Universo. [2] Respecto a la creación de los Cielos y de la Tierra en seis dÃas, el significado del Trono Supremo y el establecimiento de Dios por Sà Mismo en dicho Trono, véase el versÃculo 2:28, nota número 28-29; versÃculo 7:54 nota número 13; versÃculo 41 nota número 2. [3] En cuanto al profeta Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él, entre su gente, antes y después de su misión, como evidencia de su Misión Profética, véase el Apéndice número 5. [4] El Corán es un milagro de la elocuencia. Este versÃculo no hace más que retratar la imagen de una mujer atractiva y vestida de forma muy esmerada, embellecida con sus ornamentos. De hecho, el mundo es comparado frecuentemente con una mujer infiel y seductora. Haciendo uso de un pronombre femenino para la Tierra, el Corán añade una nueva dimensión a esta comparación. Pero las bellezas y riquezas del mundo fÃsico, al igual que la belleza fÃsica de la mujer, son transitorias. [5] Dios recompensa un buen acto llevado a cabo con sinceridad multiplicando éste por diez (6:160). La recompensa puede llegar a multiplicarse hasta por setecientos (2:261) o incluso más, según el grado de sinceridad con el que se llevó a cabo, la calidad con la que fue realizado y las condiciones bajo las que fue llevado a cabo. Además de ello, Dios dadivosamente concede más que lo anteriormente citado en el ParaÃso solamente de Su gracia. No podemos imaginarnos cómo será esa excelente recompensa, ya que el ParaÃso está lleno de generosidades de Dios, generosidades que los ojos nunca han visto, que los oÃdos nunca han escuchado y que las mentes nunca han concebido. Los creyentes también serán allà favorecidos con la visión de Dios, cuya naturaleza va más allá de nuestro entendimiento y conocimiento en este mundo. Mientras que Dios corresponde una buena acción con aumentada recompensa, la recompensa por una acción malvada es sólo el equivalente a la misma. [6] Los politeÃstas de La Meca admitÃan que Dios era el Creador y el Gobernante del Universo pero Le atribuÃan copartÃcipes al ordenar sus propias vidas. No aceptaban un poder por encima de ellos que ordenase sus vidas. Fueron ellos los que inventaron deidades para sà mismos y, a pesar de que invistieron a sus falsas deidades con cierto poder, no eran sus deidades las que les gobernaban, sino, como todos los politeÃstas a lo largo de la historia e incluso hoy en dÃa, eran ellos mismos los que explotaban sus propias deidades para sus propios intereses. Ha habido, y por supuesto todavÃa hay, personas que ofrecerán como respuesta «Es Dios» a las preguntas propuestas en este versÃculo. Pero del mismo modo que no tienen una respuesta definitiva alternativa, citarán algunos puntos y mencionarán algunas hipótesis. Nunca serán capaces de convencerse a sà mismos de la verdad de sus respuestas y sus conciencias no estarán tranquilas con las hipótesis que presenten. Por lo tanto, muchos de ellos se refugian en el agnosticismo. Por esa razón, a pesar de que sus almas carnales intentan ofrecer respuestas diferentes a las preguntas formuladas en el versÃculo, la respuesta con la que la conciencia de casi todas las personas estarÃa tranquila, especialmente bajo las condiciones mencionadas en el versÃculo 22, será «Es Dios». Sin embargo, esta respuesta que mana desde la conciencia, especialmente bajo condiciones particulares, no es la fe. Ya que la fe es confirmación y convicción del corazón (y de la razón), de modo voluntario y libre. [7] La senda verdadera y recta es una, mientras que las sendas erróneas son tan numerosas como gente extraviada hay. Todos los Profetas que aparecieron durante la historia de la humanidad están de acuerdo en los mismos elementos esenciales de la fe, la devoción, la buena conducta y las reglas básicas de la ley. También coinciden en la misma cosmovisión y en la misma perspectiva que poseen sobre las cosas y los acontecimientos. Proporcionaban las mismas respuestas a las mismas preguntas básicas sobre la vida. Cuestiones que todos se preguntan a sà mismos y que los pensadores y filósofos han intentado responder. Preguntas como: «¿Quién soy yo?» «¿Cuál es el significado de la vida y de la muerte y qué exigen éstas de mi?» «¿Quién me ha enviado a este mundo y para qué propósito?» «¿Quién es mi guÃa en este viaje terrenal?». El hecho de que todos los Profetas hubiesen ofrecido las mismas respuestas a estas preguntas muestra que su fuente es una y la misma. Por lo tanto, sus respuestas han de ser semejantes. Y de hecho asà es, las respuestas proporcionadas por todos los Profetas son iguales, mientras que prácticamente todos los filósofos y pensadores han dado diferentes respuestas a estas preguntas. Eso demuestra que la senda de la verdad es una y que está representada por los Profetas y quienes les siguen, mientras que las sendas erróneas son numerosas. [8] No hay diferencias entre los Libros Divinos —el Corán, la Tora, el Evangelio y otros— respecto a los fundamentos en los que están basados. Asà pues, tal y como el profeta Muhammad, —la paz y las bendiciones sean con él— atestigua que todos los Profetas anteriores se hallaban en el camino de Dios y llevaron a cabo sus misiones impuestas sobre ellos por Dios y del mismo modo que la comunidad musulmana da testimonio de que todos aquellos que siguieron correctamente a los Mensajeros anteriores estaban en el camino recto siguiendo a los Profetas, el Corán atestigua que todos los Libros Divinos anteriores fueron revelados por Dios. Los pasajes que se encuentran en las versiones actuales y que son contrarios a los principios básicos de la Religión Divina, principios en los que las misiones de todos los Profetas y todos los Libros Divinos se hallan basados, son sólo interpolaciones y alteraciones producto de la intervención humana. El profeta Muhammad, el Corán y la comunidad musulmana exculpan a todos los Profetas, Libros y comunidades de creyentes anteriores de cualquier acusación que surja de la comprensión y práctica incorrecta de los que les han seguido y de los que se adscriben a ellos. Otra cuestión que cabe destacar aquà es que todos los Libros Divinos anteriores confirman el Origen Divino del Corán y, además de confirmar a los Mensajeros anteriores, confirman la Misión Profética y la cualidad como Profeta de Muhammad —la paz y las bendiciones sean con él—. [9] El globo ocular no posee funcionalidad alguna sin la retina. Al contemplar la verdad, la mente es como un globo ocular, y el corazón es como la retina. La luz del corazón se refleja en la mente del mismo modo que la Luna refleja la luz del Sol. La mente sin la luz del corazón queda en tinieblas. El lugar de la fe es el corazón y queda reflejado en la mente. Las dudas que embargan la mente empujan a los individuos a investigar y a basar su fe en un conocimiento establecido. La evidencia proporcionada por el Universo y el mundo interno y externo de la humanidad, y presentada por el Corán, opera como una escoba que barre todas las dudas. Por lo tanto, la mente protege a la creencia del corazón de ser acosada por dudas que vienen de todas las direcciones. Si la mente fuese el lugar de la fe en vez del lugar del corazón, la fe estarÃa expuesta a una variedad de ataques que dañarÃan la convicción (Sözler («Las Palabras»), Lemaat, 658). [10] A lo largo de la historia de la humanidad, Dios ha enviado Mensajeros a cada nación —es decir, a cada comunidad que comparte el mismo estilo de vida y cultura y que habla la misma lengua— para transmitirles Su Mensaje. El Mensaje era uno aunque ajustado a algunos detalles sociales y de prácticas rituales para satisfacer las necesidades culturales locales. Después de los Mensajeros, el Mensaje fue gradualmente olvidado o seriamente distorsionado y, entonces, Dios volvió a enviar Profetas para revivir el Mensaje o restaurarlo en su pureza original para que sea practicado en la vida diaria. Sin embargo, llegó un momento en que casi el mundo entero se encontraba sumido en la oscuridad. HabÃan olvidado el Mensaje de Dios y los seres humanos habÃan llegado a una situación tal en la que un sólo Mensajero y un Libro serÃa suficiente para todos ellos; y esto aconteció cuando Dios envió al profeta Muhammad, como el Sello de todos los Profetas y Mensajeros junto al Corán. Debido a que las religiones anteriores al Islam eran de carácter nacional, sus seguidores tendÃan a creer que eran el pueblo elegido. Los cristianos sólo reconocÃan a los Profetas de Israel, mientras que los judÃos rechazaban la Misión Profética de Jesús. El Islam indica, sin embargo, que serÃa una negación de la providencia universal de Dios decir que dichos Mensajeros o Profetas fueron enviados para una sola nación. Según el Corán, Dios es el Señor y Sustentador de todos los Mundos. Del mismo que no discriminaba entre las naciones enviándoles Sus Revelaciones, los musulmanes no hacen distinción alguna entre Sus Mensajeros en lo que a la creencia en ellos se refiere (2:285). El Islam es la consumación de todas las Religiones Divinas. Al aceptar a los Profetas y las escrituras de todas las naciones, el Islam afirma la unidad y la providencia universal de Dios y la universalidad de la experiencia religiosa, a la vez que reúne a personas de todas las razas y credos en una fe y una hermandad. Es más, el musulmán es el verdadero seguidor de todos los Profetas, incluso de Moisés y Jesús —la paz sea con ellos—. En tal caso, mientras que el término «cristiano» hace referencia a aquel que sigue a Jesucristo y el JudaÃsmo se ha convertido en la religión racial exclusiva del pueblo judÃo, el musulmán rechaza el término mahometismo, vocablo usado por los no musulmanes para referirse a ellos. Para entender el Islam como lo hacen sus seguidores, se ha de purgar la palabra mahometano o mahometismo del vocabulario. Etiquetar el Islam como mahometismo es el resultado de establecer una falsa analogÃa con el Cristianismo. Los musulmanes no veneran a Muhammad tal y como los cristianos son devotos de Jesucristo. Muhammad no es Dios ni tampoco Su reencarnación, ni tan siquiera el hijo de Dios. Nunca pretendió ser más que un hombre que habÃa recibido la Revelación de Dios. No creó el Islam, sino que recibió el Mensaje del Islam y lo comunicó. [11] Para la explicación de Para cada comunidad se da un perÃodo señalado y, cuando acontece el final de su perÃodo, no pueden retrasarlo por un espacio de tiempo, por muy breve que sea éste, ni pueden adelantarlo véase el versÃculo 7:34, nota número 10. [12] El Corán, al hacer referencia a la provisión que Dios ha hecho descender, enfatiza que el verdadero origen de la provisión es la Misericordia y la Munificencia de Dios y que proviene de una fuente muy elevada. Hace también referencia al hecho de que casi toda la provisión con la que son mantenidos los seres vivos precisa de lluvia y esa lluvia proviene desde muy alto. [13] Respecto al Libro Manifiesto, véase la sura 6:59, nota número 13. [14] Ante todo, todos los creyentes son amigos de Dios, ya que Dios es el protector y confidente de los creyentes, tal y como se menciona en numerosos versÃculos (2:257; 3:68; 5:55; 6:127; 7:155; 34:41, etc.). Del mismo modo, Satanás y los incrédulos, especialmente los que se hallan más profundamente enraizados en la incredulidad, son amigos y protectores los unos de los otros. Otro aspecto digno de destacar es que los creyentes comparten amistad y se protegen entre sà (3:28; 8:72; 9:71, etc.) del mismo modo que algunos de los incrédulos y alguna Gente del Libro son amigos y protectores los unos de los otros, especialmente contra los creyentes (5:51; 8:73; 45:9, etc.). Además de dicha noción general en la que Dios es el protector y confidente de los creyentes y que los creyentes son Sus amigos, la palabra original waliyy (cuyo plural es awliya) posee un significado especial. Los creyentes no están dotados del mismo grado de creencia ni de acción requerida por dicha creencia ni tienen el mismo grado de cercanÃa a Dios. Algunos de ellos se hallan en posiciones más adelantadas que otros y, por lo tanto, se encuentran más cerca de Dios. En la literatura islámica común, cuando expresamos waliyy o awliya, es este significado especial el que se emplea. El siguiente versÃculo aclara este tema permitiéndonos comprender mejor este concepto: Dios es el Confidente y Guardián de aquellos que creen (en Quien pueden encomendar sus asuntos y en Quien pueden confiar), a los que saca a la luz desde todo tipo de tinieblas (intelectuales, espirituales, sociales, económicas y polÃticas), manteniéndoles ahà firmemente (2:257). La función más notoria de Dios como confidente y protector de los creyentes es rescatarlos de los diferentes tipos de tinieblas (intelectual, espiritual, social, económica y polÃtica) a la luz. Por lo tanto, aquellos creyentes que hacen todo lo que pueden con máxima sinceridad para que la gente sea rescatada de los diferentes tipos de tinieblas hacia la luz se hallan más cercanos a Dios y son Sus amigos especiales. Esta es la misión principal de los Mensajeros, los Profetas y de aquéllos que les siguen en sus misiones. Esto exige que poseamos conocimiento, la convicción más profunda en los aspectos esenciales de la fe y que vivamos de acuerdo con dichos principios, venerando a Dios con sinceridad, absteniéndonos de los pecados y adquiriendo cualidades y virtudes dignas de alabanza, a la vez que nos dedicamos a la causa de Dios (Key Concepts in the Practice of Sufism («Conceptos Clave en la Práctica del Sufismo»), 2:60-65). [15] Es decir, juzgan y hablan según sus caprichos, intereses y valores personales pasajeros. [16] Respecto a las historias ejemplares para dichos Mensajeros, véanse los versÃculos 7:65-102 y sus notas correspondientes. [17] En este versÃculo sobre el ahogamiento del Faraón, el Corán sugiere lo siguiente: Todos los faraones creÃan en la reencarnación, por lo que momificaban sus cuerpos con la esperanza de ser eternos. Por eso, sus cuerpos han sobrevivido hasta la actualidad. Aunque no fue momificado, los restos del cadáver del Faraón, coetáneo a Moisés que persiguió a este profeta y se ahogó con su ejército, fueron encontrados en posición de postración a orillas del Nilo en los últimos años del siglo XIX. Este es un milagro explÃcito y rotundo del Corán que fue predicho con siglos de antelación en el anterior versÃculo [The Words, («Las Palabras») «The 25thWord», («La 25ª Palabra»), 420; al-Mawdudi, 2, nota 92]. [18] El Corán menciona la historia de los Hijos de Israel, que en gran parte está basada en la misión de Moisés, en muchas de sus suras ya que esta historia viene acompañada de historias ejemplares para el progreso de todas la naciones y proporciona un indicio de la importancia que tienen los Hijos de Israel en la historia de la humanidad. El Corán aborda su historia cada vez que trata los temas principales de la sura en la cual es relatada. Por ejemplo, en esta sura, la historia del profeta Noé —la paz sea con él— es narrada describiendo el desafÃo a su pueblo, su profunda confianza en Dios y en su misión, y cómo Dios le salvó a él y a los creyentes que estaban en su compañÃa habiendo aniquilado a los incrédulos y asimismo las historias de los mensajeros Hud, Salih, Lot y Shu’ayb —la paz sea con ellos— son mencionadas en un solo versÃculo con su final y el motivo por el cual dicho final ocurrió. Sin embargo la historia de los Hijos de Israel es narrada mencionando la dimensión básica del mensaje de Moisés, la derrota final y material del Faraón y sus dignatarios, que se opusieron a dicho mensaje, a la vez que el triunfo final de los Hijos de Israel y el factor principal que llevó a dicho triunfo. La idea principal que subyace bajo todas las historias de esta sura es la siguiente: Todos los Mensajeros aparecieron con el mismo mensaje esencial basado en la Unidad Divina, y asà Dios les dotó de milagros, signos y evidencias manifiestas para demostrar que eran Mensajeros de Dios. Aquellos que se les opusieron no albergaban nada válido entre manos para justificar su posición. En lugar de eso su posición estaba basada en pura ignorancia, con prejuicios que gobernaban sus intereses mundanos y sus deseos carnales, además de la arrogancia y de los puntos de vista incorrectos. Persiguieron a los Mensajeros y a los creyentes que les acompañaban, pero estos resistieron sus persecuciones, confiándose únicamente a Dios. Al final, los Mensajeros y sus seguidores fueron salvados y triunfaron, mientras que sus oponentes fueron derrotados y se arruinaron a sà mismos. Los creyentes disfrutarán de felicidad eterna en el ParaÃso en la otra vida, mientras que los incrédulos sufrirán un castigo sin fin en el Infierno. Mencionando estas historias desde la perspectiva de esta sura, Dios consuela al profeta Muhammad —la paz y las bendiciones sean con él— y a sus seguidores, confirmando asà su creencia, fortaleciendo su paciencia, recordándoles las caracterÃsticas principales de la vida que están destinados a seguir y, finalmente, proporcionándoles una advertencia moderada contra cualquier discordia que pueda surgir entre ellos después de su victoria final frente a sus enemigos. [19] Estos versÃculos no significan que el Mensajero tuviese alguna duda de su misión, de la revelación que recibió o de las historias de los Mensajeros anteriores narradas en el Corán. Cuando estos versÃculos se contemplan a la luz del contexto en el que se desarrollan, el significado es claro, tal y como se puede apreciar: Al Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones sean con él— le entristecÃan las persecuciones y las burlas que sufrió a manos de los incrédulos que insistÃan en la incredulidad. A la gente que se obstinaba en rechazar la verdad, que no sabÃa nada sobre la Revelación y los Mensajeros y que estaba confinada en este mundo con todo su ser, hablaba sobre mundos que estaban más allá del mundo de los sentidos, sobre la Revelación Divina y sobre el contacto con Dios, que está más allá de cualquier concepción, además de otras realidades metafÃsicas. También les habló de historias acerca de las cuales nunca habÃan leÃdo ni escuchado nada con anterioridad. Estaba claro el tipo de reacción que tuvo que soportar. No era fácil hablar sobre dichos asuntos, desafiar a enemigos formidables y tercos y declarar que el futuro pertenecerÃa a los creyentes, cuando todavÃa eran débiles y tan pocos. Pero él relató lo anteriormente citado con total confianza en su misión y sin albergar duda alguna. Era esencial que los creyentes creyesen con inquebrantable certeza en lo que él decÃa y en las nuevas que les traÃa para fortalecerles y aumentar su firmeza. Por lo tanto, dirigiéndose al Mensajero, el Todopoderoso consolaba y robustecÃa a los creyentes. Y dirigiéndose a quien tenÃa certeza absoluta sobre lo que recibÃa de Dios y que se lo transmitÃa a los demás, también advirtió a los creyentes que no deberÃan tener duda alguna sobre su fe y que no deberÃan dejarse influir por la oposición de los incrédulos. También recordó el Mensajero a los creyentes el hecho de que todo lo que les habÃa ocurrido era un indicio de que se hallaban en la misma senda que la que habÃa sido recorrida por naciones anteriores. El significado de lo que Dios indica aquà es: «Del mismo modo que el Faraón, uno de los tiranos más obstinados de la historia, y sus dignatarios no creyeron, a pesar de que tuvo que creer cuando contempló uno de los castigos terrenales de Dios en un momento en el que creer ya no le beneficiaba, asà les ocurrirá a todos aquellos que se resisten al Mensaje de Dios, tendrán que declarar la fe aunque no les sirva ya de nada. Por lo tanto, su incredulidad no debe desalentaros o hacer que vaciléis en la fe. Además, como creyentes, no debéis desalentaros ante la resistencia y el poder de vuestros enemigos, pues Dios es Todopoderoso y os hará triunfar si continuáis en vuestra senda sin vacilar». [20] Tal y como ha sido indicado en ocasiones anteriores, al estar Dios más allá del espacio y del tiempo, Su (pre-)decreto significa Su conocimiento de todas las cosas y acontecimientos de antemano. Por lo tanto, la gente no está obligada a hacer algo contra su propio libre albedrÃo. (Nos vemos obligados a emplear expresiones tales como «pre-decreto» y «de antemano», las cuales implican tiempo, ya que tenemos que trasladar los conceptos de la Divinidad a un ámbito que podamos comprender, ámbito comprendido por el espacio y el tiempo). Por esta razón, el Islam no reconoce el determinismo en la historia humana. Si hablamos de un determinismo establecido por Dios, esto no es más que Dios ha determinado las consecuencias que la gente afrontará a cambio de lo que hayan hecho. La causalidad es una ley establecida por Dios. Ha informado explÃcitamente de ello a través de los Mensajeros que Él ha enviado y los Libros que ha revelado. Otra «ley» importante respecto al modo en que Dios actúa y la senda establecida por Él que la gente debe seguir, siguiendo su propio libre albedrÃo, es que Él puede retirar Su decreto sobre una persona o un pueblo. Esta ley es denominada la ley de la gracia o compasión especiales de Dios. Es igual que los embravecidos rápidos que arrastran a alguien en un curso diferente de un rÃo, por lo tanto, tras el miedo y tras haberse hallado en peligro de ahogarse, se da la seguridad y la misericordia mientras que habrÃa habido gran destrucción en el rumbo del rÃo que uno ha elegido en un principio para remar. Dios, a veces informa a personas o pueblos de lo que les va a sobrevenir, ya sea, a través de sueños verdaderos, presentimientos o de cualquier otra manera. Si el individuo o individuos comprenden esa advertencia e imploran a Dios el perdón, dan limosna y se enmiendan, es entonces cuando Dios puede salvarlos. Un gran número de pueblos a lo largo de la historia, como aquellos de ‘Ad, Zamud y la nación del Faraón, merecieron ser destruidos por su persistencia en atribuir copartÃcipes a Dios, por sus estilos de vida inmorales y por las injusticias y atrocidades que infligÃan a otra gente a pesar de las advertencias que se les hicieron. Sin embargo, el pueblo del profeta Jonás —la paz sea con él— se tornó a Dios con suma sinceridad y profundo arrepentimiento y se reformó moralmente después de contemplar los signos de su inminente destrucción. Como resultado, Dios mostró Su misericordia y les libró del castigo vergonzoso en esta vida y les permitió disfrutar de la vida durante cierto perÃodo. Poniendo énfasis en este punto, el Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones sean con él— indicó: «El temor no previene los infortunios, más bien lo hace la plegaria y la caridad» (al-Hindi, Hadiz Nº 3123). La vida del profeta Jonás —la paz sea con él— se desarrolló ocho siglos antes que la llegada de Jesús a este mundo y fue enviado a NÃnive durante los primeros años del Imperio Neoasirio. A pesar de sus años predicando el Mensaje de Dios, su pueblo persistió en atribuir copartÃcipes a Dios. Hallándose desesperado ante la imposibilidad de que su pueblo creyese, lo abandonó sin haberle sido ordenado por Dios que lo hiciese, creyendo que Dios siempre le protegerÃa y le proveerÃa allá donde estuviese (21:87). De acuerdo con lo que concluimos del Corán (37:140), el barco en el que estaba abordo se hallaba a punto de irse a pique en una tormenta debido al peso de su carga, por lo que los marineros se vieron forzados a aligerarla. Echaron a suertes quién iba a ser arrojado al mar y el destino hizo que le tocase a Jonás por lo que le arrojaron al mar. Un gran pez se lo tragó. Jonás era un bienamado siervo de Dios que siempre Le glorificaba. Alabó a Dios dentro del pez y pidió que le perdonase. Al final, con el permiso de Dios, el pez lo arrojó fuera de su cuerpo, cerca de la orilla. Cuando Jonás dejó a su gente y los signos del inminente castigo de Dios aparecieron, Le imploraron perdón durante dÃas y Dios retiró el decreto de Su castigo. Jonás regresó a su pueblo y más de cien mil personas creyeron en su mensaje (37:137-148). El sufrimiento de Jonás tuvo que ver con la salvación de su pueblo, ya que todo el infortunio que le ocurre al creyente es el resultado de una transgresión o falta que se ha cometido. Cuando se Le pide perdón a Dios por dichas transgresiones o faltas, esto otorga dos recompensas, una que acontece inmediatamente y la otra que aparece más tarde. Algunas personas que se acercan al Corán y a los milagros de los Profetas estrictamente desde un modo irracional quieren interpretar el hecho de que Jonás hubiese sido tragado por un pez y luego rescatado por Dios como algo metafórico, cuando en realidad, un acontecimiento similar tuvo lugar siglos después. Un marinero inglés llamado James Bartley cayó al mar mientras pescaba en el barco «Star of East», en agosto de 1891 y fue tragado por una ballena. La ballena fue encontrada muerta dos dÃas más tarde y el pescador extraÃdo de su estómago aún con vida tras haber transcurrido 60 horas (Urdu Digest, febrero de 1964, citado en Tefhim, 5: 41, nota 82). [21] El Corán atribuye gran importancia a las actividades o facultades intelectuales, todas las cuales son relacionadas con el «corazón». Estas facultades son la reflexión, el razonamiento, la consideración, el conocimiento, la perspicacia y «el oÃdo», etc. Contempla a cualquiera que carezca de dichas facultades como alguien muerto. Ya sean atribuidas al corazón o a distintas facultades, la manera de conservar la vitalidad de dichas facultades es dejar de estar pre-condicionado, abandonar los prejuicios, los puntos de vista incorrectos, las intenciones perversas, las transgresiones, la injusticia, la arrogancia y el egoÃsmo. Estos son los vicios que evitan que la persona crea. Los últimos dos versÃculos se complementan mutuamente y facilitan una advertencia moderada al Mensajero de Dios, ya que él deseaba que toda la gente creyese. De hecho, era un deseo tan fuerte en él que le atormentaba casi hasta la muerte haciendo que se entristeciese si no creÃan (18:6). Este versÃculo conecta la creencia con el permiso de Dios, el cual lo conecta Él con el hecho de si las facultades intelectuales de las personas estén vivas o no. Aquellos que no hacen uso de sus facultades intelectuales o los que las emplean de manera incorrecta están desprovistos del permiso de Dios para creer. |
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