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Ramadán: El bendito mes del Islam
Beneficios espirituales básicos del ayuno | Beneficios espirituales básicos del ayuno |
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| escrito por Mehmet Özalp | |
| 18.08.2009 | |
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Para ciertas personas, lo que parece ser una dura prueba infligida a sà mismo es realmente una profunda experiencia humana. El ayuno aborda una debilidad fundamental en el yo carnal (nafs) del ser humano, llevado por un impulso. El ejercicio constante de la fuerza de voluntad con el fin de no ingerir alimentos y bebidas asà como no tener relaciones sexuales permite tener el espÃritu bajo control, a pesar de que el cuerpo constantemente envÃa impulsos con la intención de llevar a cabo tales actos, remitiendo un mensaje al nafs que es el libre albedrÃo del ser humano. El ayuno no sólo significa hallarse hambriento o sediento sino que es también una lucha con el fin de contener cualquier impulso destructivo del nafs. El Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones estén con él) comentó: «Aquel que no deja de decir mentiras ni actuar de una forma falsa, Dios no tiene necesidad alguna de que este se abstenga de comer ni beber». Asà pues el resultado clave del ayuno es refrenar todos los impulsos fÃsicos que no provienen, de manera consciente, de la persona. De este modo, la dependencia absoluta de alguien hacia estos deseos e impulsos es alejada y transformada en una dependencia relativa, guiada con la Orientación Divina que conduce al creyente a encontrarse más cerca de Dios. Por lo tanto, la principal ventaja espiritual del ayuno es ejercer la fuerza de voluntad y lograr el autocontrol, el dominio de uno mismo, necesario para alcanzar el éxito en cada aspecto de nuestras vidas. Ayunar durante treinta dÃas consecutivos ciertamente mejora la fuerza de voluntad y transforma el autocontrol en un hábito tal que al final del Ramadán la mayorÃa de la gente todavÃa piensa que continúa ayunando. El beneficio resultante de la mejora en la fuerza de voluntad extiende su impacto positivo en cada faceta de la vida humana. Es importante mantener esta nueva habilidad recién obtenida durante todo el año hasta la llegada del siguiente Ramadán. El bendito Profeta solÃa ayunar todos los lunes y los jueves de cada semana aparte del mes de Ramadán. Él recomendó a los musulmanes hacerlo asà o adquirir otra fórmula para ayunar regularmente aunque no fuese obligatorio. Un interesante experimento fue llevado a cabo en la década de los 60 del siglo pasado en un jardÃn de infancia del campus de la Universidad de Stanford, donde se ensayó e investigó la habilidad de resistir la tentación en un grupo de niños de cuatro años de edad. En una habitación se colocó una golosina e indicaron a los niños que podrÃan comerla en ese preciso instante o esperar a que el investigador hubiese regresado tras su marcha, lo que en tal caso, como recompensa, significarÃa conseguir dos golosinas en vez de una. Mientras algunos niños esperaron para poder conseguir dos golosinas, otros se la comieron inmediatamente. Se siguió la trayectoria vital de los mismos niños objetos del estudio durante 14 años con el fin de ver como actuaban en la vida. Aquellos que habÃan resistido cuando tenÃan cuatro años a la tentación, ahora como adolescentes eran socialmente más competentes, más eficaces en el plano personal, muy seguros de sà mismos y con una capacidad mayor de enfrentarse a las frustraciones de la vida… Quienes comieron la golosina durante su infancia, sin embargo, no compartÃan todas las cualidades anteriormente mencionadas y lo que es más, presentaban en ocasiones un cuadro psicológico problemático… Sorprendentemente, aquellos niños que habÃan esperado pacientemente a la edad de cuatro años tenÃan más éxito en sus estudios que los que actuaron impacientemente… Y aún más asombroso, tenÃan puntuaciones más altas en sus pruebas SAT —Scholastic Test Exam, Examen de acceso a la Universidad en los Estados Unidos—. Quizás no haya ninguna habilidad fisiológica tan fundamental como la resistencia al impulso. Es la raÃz de todo el autocontrol emocional, ya que todas las emociones, por su propia naturaleza, conducen a uno u otro impulso a actuar[1]. Naturalmente, la manera en que somos educados en la niñez está Ãntimamente relacionada con la habilidad del dominio de uno mismo. Si nuestros padres hicieran todo lo que quisiéramos y nos compraran todo lo que deseáramos, nuestro autocontrol será infimo. Por suerte, la práctica del ayuno en el Islam puede romper este condicionamiento negativo de la niñez. [1] Coleman, Daniel, Emotional Intelligence, («Inteligencia Emocional»), Editorial Bloomsbury, Londres (1996) págs. 81-82. |
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| Modificado el ( 18.08.2009 ) |
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El objetivo principal de la espiritualidad islámica es establecer una proximidad personal Ãntima con Dios. Mientras que las creencias del Islam dirigen a un musulmán en pos de un vasto camino hacia Dios, los cinco pilares de Islam proporcionan un procedimiento con el cual recorrer el camino superando las barreras entre un musulmán y Dios. Mientras que la «shahada» —el testimonio de fe— nos distancia de falsas deidades (o deidades con grandes limitaciones), el «salat» —las oraciones prescritas— nos separa de los asuntos mundanos, el mismo «zakat» —la limosna prescrita— aleja al creyente de los tormentos de la riqueza material o el «hayy» —la peregrinación—, es una separación de la carga de los pecados y el racismo, por su parte el «sawm» —el ayuno prescrito— distancia al creyente de los deseos carnales y los impulsos emocionales.