Menu Principal
El Sagrado Corán y Su Interpretación Comentada
Sura 6 Al-An‘am (El ganado) | Sura 6 Al-An‘am (El ganado) |
|
|
|
| escrito por Ali Ünal | ||||
| 14.08.2009 | ||||
Página 1 de 2 Período de La Meca Esta sura fue revelada en su totalidad durante el último año del período islámico de La Meca. En el orden de los capítulos del Corán, aparece tras las suras al-Baqarah, Al ‘Imran, an-Nisa’, y al-Maidah, todas las cuales fueron reveladas en Medina. Esta sura aborda temas tales como el rechazo al politeísmo y la incredulidad, el establecimiento del Tawhid (monoteísmo puro), la Revelación, la Misión Profética y la Resurrección. Consta de 165 versículos. En el Nombre de Dios, el Misericordioso, el Compasivo. 1. Toda la alabanza y la gratitud son para Dios, que ha creado los Cielos y la Tierra y (como una dimensión de su existencia y resultado de su movimiento) trajo a la existencia velos de oscuridad y la luz. A pesar de ello, los incrédulos atribuyen semejantes a su Señor (Quien les hace existir, les sustenta y mantiene) tales cosas como ídolos, ciertos cuerpos celestes y cierta gente)[1]. 2. Es Aquel Quien os ha creado a partir del barro (al principio, y el origen material de cada uno de vosotros es el barro) y luego decretó un plazo (de vida para vosotros) y con Él hay otro plazo inalterable determinado y conocido por Él[2]. A pesar de ello, dudáis (respecto a estas verdades manifiestas, algunas de las cuales experimentáis y otras podéis deducir). 3. Él es (el Único, Verdadero) Dios (que ejecuta Su soberanía absoluta y manifiesta Sus Atributos y Nombres) tanto en los Cielos como en la Tierra. Sabe lo que guardáis oculto y lo que manifestáis (y hacéis) abiertamente, y sabe lo que adquirís (de bueno o malo, en cuanto a todo lo que hacéis en vuestra vida). 4. Sin embargo, cuando les llegue algún signo y alguna Revelación de su Señor, se apartan de ello en aversión. 5. Y de este modo niegan tercamente la verdad (contenida en el Corán) cuando les han llegado (y se burlan de las verdades, advertencias y, especialmente, de las nuevas sobre la Resurrección). Aun así, llegarán a comprender aquello de lo que se burlaban. 6. ¿Es que no ven (a pesar de que pasan por entre sus ruinas durante sus viajes) cuántas generaciones hemos destruido antes de ellos, a las que establecimos en la Tierra con más firmeza de la que os hemos concedido a vosotros (pues les concedimos medios y posibilidades que no os dimos a vosotros), y vertimos sobre ellos bendiciones del Cielo y bajo sus pies hicimos fluir ríos? Y aun así, les destruimos por sus pecados y, tras ellos, hicimos surgir otra generación. 7. Aunque hubiésemos hecho descender sobre ti (Oh Mensajero) un libro en pergamino que pudiesen tocar con sus manos, aquellos que insisten en su incredulidad hubiesen dicho: «Esto claramente no es más que pura magia». 8. «¿Por qué no se ha hecho descender un ángel sobre él?», señalan. Mas, si hubiésemos hecho descender un ángel (uno que pudieseis ver, tal y como hicimos con pueblos anteriores, como aquellos de Lot) el asunto hubiese quedado hace tiempo zanjado y no se les habría otorgado ningún plazo de espera (ya que los ángeles que comparecen de esa manera se presentan como heraldos de destrucción). 9. Si hubiésemos designado un ángel (como Mensajero Nuestro) le hubiésemos hecho (al tener que guiar a la humanidad en todos los aspectos de la vida, con la forma de) un hombre y les habríamos confundido con lo que ellos mismos se confunden. 10. En verdad se burlaron de los Mensajeros que te precedieron (Oh Mensajero), pero aquello de lo que hacían objeto de burla abrumó a los que se mofaban (de los Mensajeros para humillarles). 11. Di: «Marchad por la Tierra y contemplad cómo han acabado los que negaron (los signos de Dios y a los Mensajeros»)[3]. 12. Di: «¿A quién pertenece todo cuanto hay en los Cielos y en la Tierra?». Di: «A Dios». Se ha prescrito a Sí mismo la misericordia (por lo tanto, a pesar de los errores y las falsas creencias de Sus siervos, sustenta todo cuanto hay en los Cielos y en la Tierra por Su Misericordia. No deja a nadie a su propia merced y, como requerimiento de Su misericordia) sin duda os reunirá a todos juntos en el Día de la Resurrección sobre (cuya venida de) el cual no hay duda alguna. Aquellos que se han arruinado a sí mismos (por el abuso y la corrupción de su naturaleza primordial, su razonamiento acertado y su capacidad de creer, los cuales son su parte principal de la misericordia de Dios) no creen. 13. A Él pertenece lo que habita en la noche y en el día; y Él es Quien todo lo Oye, el Omnisapiente. 14. Di: «¿Acaso he de tomar como tutor y confidente a alguien más aparte de Dios, el Creador de los Cielos y de la Tierra con sus características propias, y Aquel Quien alimenta y que no necesita ser alimentado?». Di: «Es más, me ha sido ordenado ser el primero en someterse a Él y (he sido advertido): “No seas de aquellos que Le atribuyen copartícipes”». 15. Di: «No cabe duda que temo, en caso de que desobedezca a mi Señor, el castigo de un día terrible». 16. Todo aquel al que se le conmute la pena del castigo de ese Día, en verdad Dios habrá tenido misericordia con él; y ese es el triunfo evidente. 17. Si Dios te inflige con una aflicción, nadie la puede apartar excepto Él; y si te dota de un bien, Él es Quien posee pleno poder sobre todas las cosas. 18. Él es el Omnipotente sobre Sus siervos; el Omnisapiente, el Omnisciente. 19. Di: «¿Qué tiene más peso como testimonio?». Di: «Dios, testigo entre vosotros y yo. Y a mí me ha sido revelado este Corán para así advertiros a vosotros y a quienquiera que le llegue». (Vosotros que atribuís copartícipes a Dios:) ¿Verdaderamente dais fe de que hay otras deidades aparte de Dios? Di: «Yo no atestiguo así». Di: «Él es tan sólo un Único Dios y sin duda soy inocente de la atribución de copartícipes que Le hacéis y de aquello que Le asociáis». 20. Aquellos a los que les concedimos el Libro (con anterioridad) le conocen (al Mensajero con todos sus distintivos atributos) como conocen a sus propios hijos. Sin embargo, aquellos que se han arruinado a sí mismos (ocultando la verdad y siendo vencidos por sus pasiones e intereses mundanos) no creen. 21. ¿Quién es más malhechor que aquel que inventa mentiras y se las atribuye a Dios y niega Sus signos (en el Universo y en ellos mismos, signos que señalan a Él) y Sus Revelaciones? Con toda certeza los malhechores no prosperarán. 22. Un Día acontecerá en que haremos resucitarles, les reuniremos y preguntaremos a los que (mientras estuvieron en el mundo) atribuyeron copartícipes a Dios: «¿En dónde se encuentran, ahora, aquellos que decíais que participaban de la Divinidad de Dios?». 23. Entonces, no tendrán más argumento que decir: «Por Dios, nuestro Señor, que no fuimos de aquellos que Le atribuyeron copartícipes a Dios». 24. ¡Contempla, cómo mienten contra sí mismos y (cómo) los que pretendieron que eran copartícipes (merecedores de ser venerados en vez de Dios) les han fallado! 25. De entre ellos hay quien no puede evitar escucharte (recitar el Corán), pero hemos colocado velos sobre sus corazones (por causa de su mala intención, injusticia y arrogancia que hace que pierdan su capacidad de creer) para que no lo comprendan (y no puedan creer), y en sus oídos hemos ubicado una pesadez (para que le impida oír): incluso si ven cualquier signo manifiesto (que señale la Unidad de Dios y otras verdades de la fe) no creerán en él, hasta el punto de que cuando vienen a ti (únicamente para) discutir contigo, aquellos que se niegan a creer dicen: «Esto no son más que fábulas de los antiguos». 26. Alejan a otros de él (el Corán), así como ellos mismos se alejan de él; y haciendo eso, sólo se destruyen a sí mismos aunque no se den cuenta[4]. 27. Si tú (Oh Mensajero) pudieras verles cuando se detengan ante el Fuego y (temiendo ser arrojados en el mismo, como si hubiesen olvidado que habían llegado a atribuir copartícipes a Dios) digan: «¡Si pudiésemos regresar (al mundo)! ¡No negaríamos los signos y Revelaciones de nuestro Señor y seríamos de los creyentes!». 28. ¡No! Por el contrario, dicen eso porque lo que solían ocultar (la verdad manifiesta y sus propias pérfidas intenciones, intrigas y acciones en respuesta a la misma) se les ha puesto de manifiesto. Si fuesen traídos de vuelta al mundo, volverían a hacer lo mismo que se les prohibió que hiciesen. Realmente no son más que mentirosos. 29. (Se comportaban correctamente cuando estaban afligidos en esta vida, pero cuando se hallaban aliviados) solían decir: «No hay más vida que ésta y no seremos resucitados». 30. Pero si pudieses verlos cuando se les hace estar en Presencia de su Señor, el Cual dirá: «¿Acaso esto (que habéis sido resucitados y congregados ante Mi Presencia) no es la verdad?». Dirán: «¡Sí, por nuestro Señor!». (Dios) dirá: «Probad, pues, el castigo porque os negasteis a creer». 31. Sin duda alguna, habrán perdido los que niegan (la verdad) del encuentro (final) con Dios hasta que la Hora les llegue de improviso y griten: «¡Ay de nosotros! ¡Cuán indolentes hemos sido al respecto!», cuando ya hayan cargado sus cargas sobre sus espaldas. ¡Cuán horrible carga es la que acarrean! 32. Y la vida presente de este mundo no es nada más que disfrute y distracción y es mejor la morada del Más Allá para aquellos que se apartan de la desobediencia a Dios con veneración a Él y piedad. ¿Acaso no vais, pues, a comprender y razonar?[5] 33. (¡Oh Mensajero!) Sabemos en verdad que lo que dicen (mentiras, burlas y calumnias) te entristece; pero no es a ti a quien niegan (no te pueden llamar mentiroso ya que previamente te han llamado «el Digno de Confianza»); más bien, son los signos y Revelaciones de Dios lo que los malhechores obstinadamente rechazan. 34. (¡No te aflijas por lo que hacen!) De hecho, Mensajeros anteriores a ti fueron tratados como mentirosos (respecto al Mensaje que trajeron), pero aguantaron con paciencia la acusación de mentira y el daño que les hicieron hasta que les llegó Nuestro auxilio. Nadie puede cambiar las palabras de Dios (alterar Sus decretos y la ejecución de los mismos). Y no cabe duda que te hayan llegado parte de las noticias acerca de esos Mensajeros. 35. Si su obstinación te apesadumbra, si eres capaz, encuentra un camino en el interior de la Tierra o una escalera para ascender a los Cielos para traerles un signo (un milagro del tipo que te solicitaron que trajeras), has de saber que si Dios lo hubiera querido, los habría unificado a todos en la verdadera guía (con un solo milagro o de otro modo. En vista de que la voluntad de Dios es de otra manera: que la verdad ha de ser expuesta ante la gente con sus argumentos de apoyo a través de Mensajeros y que la gente ha de elegir su camino ejerciendo su libre albedrío y juicio, entonces) no seas de los que actúan como si fuesen ignorantes (de este hecho)[6] 36. Sólo aquellos que tienen capacidad de oír pueden responder (a la llamada). En cuanto a los muertos Dios los resucitará y luego a Él regresarán[7]. 37. Y dicen: «¿Por qué no ha descendido ningún signo milagroso (del tipo que queremos) de su Señor?». Diles: «No cabe duda, Dios posee el poder para que descienda un signo (de cualquier tipo)». Pero la mayoría de ellos no tiene relación alguna con el conocimiento (por lo que no conocen la naturaleza de los signos, la Revelación, la Misión Profética y el propósito de los mismos). 38. (¿Acaso aquellos cuyos oídos se encuentran cerrados al Corán no deberían mirar alrededor suyo para ver los signos de la verdad?) No hay criatura viva que se mueva sobre la Tierra, ni ave que vuele con sus dos alas que no forme comunidades como las vuestras[8]. No hemos omitido nada en el Libro (el Corán, la Tabla Suprema Preservada, que es la fuente de todos los libros y el Libro de la Creación: hemos creado todo en su sitio y con un propósito, para que el Universo sea mantenido en perfecto equilibrio y orden). Entonces (acontecerá un día en que el Universo sea transformado en uno nuevo y) serán resucitados y reunidos ante su Señor. 39. Aquellos que niegan Nuestros signos y Revelaciones se hallan ciegos, mudos en velos de tinieblas. A quien la Voluntad de Dios dicta, le extravía, y a quien Su Voluntad dicta, le encauza en un camino recto[9]. 40. Di (a ellos): «¿Habéis considerado alguna vez que si parte del castigo de Dios os acontece o la Última Hora os llega, invocaríais pues a otro que no sea Dios? (¡Responde esto) si sois sinceros (y admitís la voz de vuestra conciencia!)» 41. (¡No, de verdad!) Es más, Le invocaríais únicamente a Él —y Él, si quisiera, os libraría de aquello que os hace que Le invoquéis[10] y olvidaríais (entonces) los copartícipes que Le habíais atribuido. 42. Y es verdad que hemos enviado Mensajeros a comunidades anteriores a ti y (a dichas comunidades) hicimos afrontar pruebas y adversidades para que Nos invocasen con humildad (buscando la verdad y el perdón). 43. ¡Si al menos, cuando les sobrevino Nuestra prueba, Nos hubieran invocado con humildad! Pero sus corazones se endurecieron y Satanás embelleció todo lo que hicieron para que les pareciera atrayente. 44. Entonces, cuando olvidaron (el consejo y la advertencia) lo que se les había recordado, abrimos para ellos las puertas de todas las cosas, hasta que, cuando se regocijaban con lo que habían conseguido, les sobrecogimos de improviso y cayeron presa de la desesperación[11]. 45. Y así (al final) fue exterminada la gente que se había obstinado en la maldad. ¡Toda la alabanza es para Dios, Señor de los Mundos! 46. Di: «¿Qué pensáis si Dios os quita vuestros sentidos del oído y la vista y sella vuestros corazones? ¿Qué otras deidades, a excepción de Dios, os lo podría restituir?[12] ». Contempla, cómo exponemos las Revelaciones y los signos (de la Existencia y Unidad de Dios y otras verdades) de diversas maneras, y sin embargo ellos se apartan. 47. Di: «¿Qué pensáis en cuanto a si el castigo de Dios cae sobre vosotros sin daros cuenta o de manera perceptible (y así lo veis venir)? ¿Acaso otros que no fueran los malhechores serían destruidos?» 48. No enviamos a los Mensajeros sino como portadores de buenas nuevas (de prosperidad a cambio de la fe y rectitud) y advertidores (contra las consecuencias del extravío). Por lo tanto, todo aquel que crea y se enmiende, no tendrá que temer ni se entristecerá. 49. En cuanto a aquellos que niegan Nuestros signos y Revelaciones, el castigo les alcanzará a causa de haber transgredido (los límites de la creencia y la conducta). 50. Di (a ellos, Oh Mensajero): «(Queréis que haga milagros. Sin embargo,) nunca os digo que tengo en mi poder los tesoros de Dios, que conozco Lo Oculto o que soy un ángel. Sólo sigo lo que me ha sido revelado». Y di: «¿Acaso son semejantes el ciego y el que ve? ¿Es que no vais a reflexionar?». 51. Advierte por medio de éste (Corán) a aquellos (ya estén preparados para poseer verdadera creencia o no) que temen en sus corazones ya que serán resucitados y reunidos ante su Señor que aparte de Él no tienen tutor, confidente ni intercesor. Tal vez así se aparten de la desobediencia a Dios con veneración a Él y piedad, y se protejan de Su castigo. 52. Y no (con esperanza de persuadir a los cabecillas de los incrédulos) rechaces a los (pobres creyentes de clase social humilde) que invocan a Su Señor mañana y tarde anhelando Su «Faz» (es decir, encontrarse con Él en el Mas Allá y Su complacencia). No eres responsable de ellos en nada, del mismo modo que ellos no son responsables de ti en nada. Si les expulsas de tu lado, estarás entre los malhechores. 53. Y es así como ponemos a prueba a los individuos, por medio de otros individuos: para que así (aquellos que crean que cosas como la riqueza y el estatus social son los medios para adquirir superioridad) digan (de los creyentes que son pobres y carecen de un estatus social reconocido): «¿Acaso son estos, pues, aquellos de entre nosotros a los que Dios ha conferido Su favor?» ¿Es que acaso Dios no conoce mejor a los agradecidos (los que reconocen la verdadera fuente y a Aquel Quien concede todas las cosas buenas que uno recibe, y que actúan consecuentemente)? 54. Cuando aquellos que creen en todas Nuestras Revelaciones y signos (cada vez que les son conferidos) vengan a ti diles como bienvenida: «¡Que la paz sea sobre vosotros! Vuestro Señor se ha prescrito a Sí Mismo la misericordia (tratar a Sus siervos con misericordia). Por lo tanto, si alguno de vosotros obra mal por ignorancia (por haber sucumbido al alma que ordena el mal) y, después de ello, se arrepiente y se enmienda, en verdad Él es Indulgente y Compasivo. 55. Así mostramos los signos de Nuestra senda en detalle y las Revelaciones relevantes (incluidas en el Corán) y (lo hacemos) para que el camino de los criminales incrédulos se te muestre claro (respecto al de los creyentes rectos). 56. Di (a los que atribuyen copartícipes a Dios): «Se me ha prohibido venerar aquellos seres a los que deificáis e invocáis aparte de Dios». Di: «No sigo vuestros deseos e ilusiones para no extraviarme y convertirme en uno de los que no están rectamente guiados». 57. Di: «Me apoyo en una clara evidencia de mi Señor, mientras que vosotros la negáis. No está en mis manos lo que (despectivamente) me exhortáis a hacer, (diciendo: “Si existe un castigo con el que nos amenazas, haz que acontezca inmediatamente”). (En sentido absoluto) el juicio y la autoridad sólo pertenecen a Dios. Él siempre dice la verdad y Él es el Mejor Juez entre la verdad y la falsedad. 58. Di: «Si estuviera en mis manos (traer) aquello que pedís que se apresure, el asunto entre vosotros y yo hubiese quedado zanjado». Dios conoce mejor a los malhechores. 59. Con Él se encuentran las llaves de Lo Oculto. Nadie las conoce salvo Él. Y conoce todo cuanto hay en la tierra y en el mar; y no cae una sola hoja sin que Él no lo sepa; y no existe grano que esté en las oscuras capas de la tierra, y nada verde o seco, que no se halle (registrado) en un Libro Manifiesto[13]. 60. Él es quien toma vuestras almas en la noche (mientras dormís, en un estado comparable al de la muerte) y sabe lo que habéis hecho durante el día. A continuación, os devuelve la vida (al siguiente día) para que se cumpla el plazo fijado por Él. (Os hace morir tras completar dicho plazo y, del mismo modo que os hace revivir cada día tras el sueño, os hará resucitar en el momento fijado). Vuestro retorno final será a Él; y os hará comprender lo que hacíais (y os hará rendir cuentas por ello). 61. Él es el Omnipotente sobre Sus siervos y os envía (ángeles) guardianes (para vigilar y registrar todo lo que hacéis). Cuando finalmente la muerte le llegue a alguno de vosotros, Nuestros emisarios (los ángeles destinados para esta tarea) se llevarán el alma y no desatienden (ningún aspecto de su misión). 62. Luego son restituidos a Dios, su verdadero Dueño y Protector. Sin duda alguna, Suyo es el juicio y la autoridad y Él es Más Rápido en ajustar cuentas. 63. Di: «¿Quién es aquel que os salva de los velos de tinieblas de la tierra y del mar, (cuando) le apeláis con humildad y en secreto en vuestros corazones: “Si nos salvas de esto (de esta angustia) seremos agradecidos (nos tornaremos hacia Ti con fe y rectitud)”?». 64. Di: «Sólo Dios os salva de esto y de toda aflicción, pero vosotros Le atribuís copartícipes (en vez de ser agradecidos con Él creyendo en Él y obedeciéndole). 65. Di: «Él es Quien posee poder para enviaros un castigo desde encima vuestro o desde debajo de vuestros pies, o confundiros dividiéndoos en grupos hostiles y haciendo que unos prueben la violencia de otros». Observa, cómo exponemos los signos (de la Existencia y Unidad de Dios y otras verdades de la fe) de modos diversos para que puedan reflexionar y penetrar la esencia de los asuntos y llegar a comprender la verdad. 66. Sin embargo, tu pueblo (Oh Mensajero) niega el Corán, a pesar de que es la verdad. Di: «No he sido designado como un guardián sobre vosotros a fin de asumir vuestra responsabilidad». 67. Cada nueva (de Dios) tiene un momento determinado para su cumplimiento; y en su momento ya sabréis (la verdad). 68. Cuando te encuentres con los que se dedican (con blasfemia) a hablar de Nuestras Revelaciones, apártate de ellos hasta que cambien de conversación. Y si Satanás te hace olvidar, cuando recuerdes de nuevo, deja de permanecer en compañía de esa gente malhechora. 69. Los que se apartan de la desobediencia a Dios con veneración a Él y piedad, no son responsables de ellos en modo alguno. Pero (lo que les incumbe) es recordarles y amonestarles para que tengan temor (del mal que hacen) y lo eviten. 70. Apártate de esos que consideran su Religión (designada para ellos por Dios) como disfrute y distracción (y que hacen de su religión un juego y una diversión) y aquellos que han sido seducidos por la vida mundana. Mas recuérdales (a través del Corán) que toda alma será entregada a su perdición por lo que haya logrado y no tendrá amigo, protector ni intercesor excepto Dios, y aunque ofrezca cualquier rescate (a cambio de sus pecados imperdonables, tal y como la incredulidad y atribuir copartícipes a Dios) no se le aceptará. Esos son los que serán entregados a su destrucción por lo que se han ganado; para ellos habrá una bebida de agua hirviendo y un doloroso castigo por haber persistido en la incredulidad. 71. Di: «¿Habremos de invocar, aparte de Dios, a cosas que no pueden beneficiarnos (cuando las invocamos) ni perjudicarnos (cuando no las invocamos) y (por lo tanto) regresar sobre nuestros pasos después de que Dios nos haya guiado, siendo como aquel al que los diablos han encaprichado en la Tierra por lo que vaga en los valles del extravío, a pesar de que tiene compañeros que le convocan hacia la guía diciendo: “¡Ven a nosotros!”?». Di: «Con toda certeza la guía de Dios es (la única y verdadera) guía y hemos sido ordenados a someternos con todo nuestro ser al Señor de los Mundos; 72. Y establecer la Oración conforme a sus condiciones y apartarnos de la desobediencia a Dios con veneración a Él y piedad». Él es Aquel ante Quien seréis reunidos. 73. Él es Quien ha creado los Cielos y la Tierra con la verdad (con sentido, con un propósito definido y sobre fundamentos sólidos de verdad). Siempre que dice «¡Sé!», es. Su palabra es la verdad. Y Suya es la Soberanía el día en que la Trompeta se haga sonar[14]. Conocedor de Lo Oculto (todo lo que se halla más allá de la percepción de los seres creados) y de lo atestiguado (el reino perceptible). Él es Omnisapiente, Omnisciente[15]. 74. Y (recuerda) cuando Abraham dijo a su padre Azar: «¿Adoptas unos ídolos como divinidades? En verdad, te contemplo a ti y a tu gente perdida en un error obvio»[16]. [1] El versículo emplea el verbo crear para los Cielos y la Tierra y traer a la existencia o designar para la oscuridad y la luz. Esto significa que la oscuridad y la luz no son cosas que hayan sido creadas como entidades independientes, sino que más bien son el resultado del movimiento de los Cielos (o de ciertos cuerpos celestes) y de la Tierra como una dimensión de su existencia. El hecho de que la oscuridad sea mencionada antes que la luz significa que la nada o inexistencia proceden de la existencia en la vida del Universo y que posee una existencia en el Conocimiento de Dios. Por esta razón el comienzo del día empieza al caer la noche. Tanto la oscuridad como la luz son utilizadas con connotaciones espirituales. Ya que las fuentes y modos de oscuridad «espiritual» (materialismo, ateismo, agnosticismo, politeísmo de todo tipo e hipocresía) son numerosos, mientras que la luz «espiritual» es una, procedente de una misma y única fuente, la oscuridad se emplea en plural y la luz en singular. Esto también explica la razón por la cual a pesar de que los filósofos y los pensadores difieren en gran medida entre ellos —pues todos han basado sus pensamientos en sus razonamientos— los Profetas, cuyo número asciende a más de 100.000 a lo largo de la historia de la humanidad, están de acuerdo en los mismos principios. Como añadido a toda la gama de significados mencionada, cuando se hace referencia a aquellos que no creen, al rechazar el politeísmo y haciendo hincapié en que Dios es Señor igualmente de los incrédulos, el versículo hace ver que cada tipo de politeísmo es incredulidad y que, a pesar de que mucha gente atribuye copartícipes, rivales e iguales a Dios, Dios es el Señor —Creador, Sostenedor, Originador y Proveedor de toda la creación, incluida la humanidad—. Por lo tanto el politeísmo carece absolutamente de base justificable. De esa manera, este breve versículo, por sí mismo resume toda la sura. [2] Para una explicación indirecta de este versículo y de los términos teológicos relevantes, tal y como ayal o al-qadar al-mu‘allaq («el plazo o destino aplazado») y ayal musamma («el plazo determinado») o al-qadar al-mubram («el destino decisivo»), véase la nota 13 de esta sura, así como la sura número 13 y su nota 13, así como la sura número 10, nota 19. Algunos intérpretes del Corán son de la opinión que el primer plazo mencionado en el versículo es el plazo «natural» determinado por Dios para los seres. Por ejemplo, un médico puede decir acerca de un paciente, en vista del tipo de gravedad de su enfermedad: «Él (o ella) morirá en diez días», pero el paciente puede aún vivir durante numerosos años. El plazo resumido por el médico es el plazo «natural». Pero el plazo final del paciente es sólo conocido por Dios. [3] Tras haber demostrado la verdad con argumentos trascendentes e indisputables, la sura invalida la incredulidad y el politeísmo, estableciendo el monoteísmo puro al presentar el fin de aquellos que no siguen el camino de Dios. Los argumentos quedan claros al proveer fundamentos históricos y sociológicos. Este versículo advierte severamente a los politeístas y consuela al Mensajero, la paz y las bendiciones sean con él. Continúa con verdades concretas e incontestables respecto a la Divinidad de Dios y Su Señorío. El Corán llama la atención a la mente y el corazón humanos además de llevarlos a lo largo de todos los campos y aspectos de la vida, del mismo modo que una abeja va de flor en flor para recolectar el néctar, a la vez que deja a su interlocutor cara a cara con las pruebas incuestionables de la verdad que ofrece. Este estilo es llamado tasrif. Sea cual sea el tema que aborde el Corán, desde la vida individual a la Tierra, desde los Cielos a la vida social, desde la consciencia humana a su historia, extrae el agua con un cayado «milagroso» para satisfacer la sed del intelecto y el corazón humanos así como la del resto de facultades. Es el alma humana la que extiende un velo de conjeturas tejido con arrogancia, prejuicios, perspectivas y acciones incorrectas sobre las verdades coránicas. Estas verdades, al ser aparentes, la consciencia, el corazón y el intelecto humano no pueden por más que admitirlas. Es esta actitud encubridora del alma humana la que el corazón denomina kufr, que significa «encubrir» y que se traduce en castellano con la palabra «incredulidad». Cuando una persona no cree, cuando encubre la verdad, no puede cancelar ni ocultar dichas verdades. La incredulidad es como cerrar los ojos ante el Sol y pretender que no hay Sol ni luz solar y que todo es oscuridad. Aquellos que se destruyen a sí mismos abusando de sus facultades innatas que Dios les ha concedido, tal y como el intelecto y el potencial para creer, esos son pues los que no creen. [4] La actitud de aquellos que se resisten a las verdades de fe no ha cambiado nunca a lo largo de la historia de la humanidad: la burla, pretender que las verdades de fe no son más que mitos, falsedad o leyendas, inventarse que los creyentes no son más que una banda de gente reaccionaria y represiva con mentes incultas y yermas, evitar que los otros les oigan, silenciar a los que hablan en nombre de los creyentes y, si todo eso falla, recurrir a la violencia, la prisión, el exilio y el asesinato. Cualquier cosa a la que recurran los incrédulos, no indica más que carecen de suficiente pensamiento y conocimiento como para competir con las verdades de fe y sólo demuestra su debilidad, ignorancia e incompetencia mental. Carecen de conciencia para darse cuenta de que lo que hacen, a la postre, no va más que a arruinarles. Y todo ello a pesar de que incluso pueden ser sociólogos, historiadores y antropólogos que han estudiado la historia y los acontecimientos. Aquello de gran importancia para los creyentes es que han de darse cuenta de este hecho, sin dejarse influenciar por presiones culturales. Siempre tienen que ir en pos de la verdad del Islam. Nunca han de olvidarse de que el poder de los incrédulos está basado en la debilidad que los creyentes tengan en su creencia y sumisión. [5] El mundo posee tres aspectos. El primer aspecto se encuentra relacionado con el hecho de que es el ámbito donde los Nombres de Dios se manifiestan y por lo tanto, lo que hay en el mismo y lo que ocurre allí es como un espejo de Dios con Sus Atributos y Nombres. El segundo aspecto, que tiene que ver con el Más Allá, es que el mundo es el lugar de labranza para el Más Allá. Los ladrillos con los que construirnos nuestro propio Paraíso o Infierno en el Más Allá, son las semillas de nuestra creencia o incredulidad y los hechos que sembramos aquí. Con estos dos aspectos, el mundo es de gran importancia y es considerado igual a los Cielos. De hecho, el Corán lo menciona junto a los Cielos. El tercer aspecto del mundo es aquel que tiene relación con nuestros deseos carnales, pasiones, lascivia y ambiciones. Es el aspecto que el Corán condena, ya que no son más que disfrutes, distracción, avaricia (acumulación de cosas) y lucha por tener más bienes, en resumen, la fuente de todo vicio y mal. [6] Además del vehemente deseo que el Mensajero de Dios tuvo de guiar a la gente, sus interminables esfuerzos y el gran éxito que exhibió en transmitir el Mensaje de Dios, estos versículos también muestran la gran intensidad del sufrimiento que tuvo que soportar, las dificultades a las que se enfrentó y la obstinada resistencia de los incrédulos, todo lo cual dejaron una pesada impronta en su espíritu humano. Los siguientes versículos interpretan y elucidan esto. Expresan la grandeza del Mensajero de Dios, además de exhibir su profundo conocimiento de Dios, su perfecta convicción sobre la verdad del Mensaje que trajo y su profunda preocupación por la guía y la salvación de la gente. Estos son los versículos que le consuelan y que controlan la intensa pasión que él sentía por la salvación de la gente. [7] Al emplear un gran número de figuras literarias, tal y como la metáfora, el símil, la comparación y la alusión, los versículos del Corán logran diversos niveles de amplitud en el significado. Este breve versículo contiene numerosos significados y verdades al mismo tiempo que una advertencia:
[8] «Dios, Quien no deja a las abejas o las hormigas sin una reina, no deja a la humanidad sin un Profeta» (The Letters —«Las Palabras»—, 2:303). [9] Es a veces necesario explicar qué significa que la guía o el extravío de uno mismo depende de la Voluntad absoluta de Dios. He aquí una breve visión de conjunto:
[10] Esta parte del versículo expresa una importante verdad: No debemos esperar que Dios nos proporcione exactamente aquello que rogamos. Dios domina y gobierna el Universo entero manifestando todos Sus Nombres. Es decir, tiene reglas universales derivadas de todos Sus Nombres las cuales componen un magnífico orden universal con Sus manifestaciones. Estas reglas abarcan todo dentro del marco universal y operan según Su Sabiduría universal. La rueda del Universo no gira de acuerdo con los deseos de cada ser o persona. Por lo tanto Dios da lo que se Le pide en conformidad con esta Sabiduría. No obstante, esto no significa que Dios no se preocupa especialmente de cada cosa o ser. Esta preocupación surge de Su compasión. Pero esta preocupación no requiere que Él conceda al ser exactamente lo que éste Le ha pedido. Él da lo que es bueno para la persona que reza. Por ejemplo, el paciente que ha sufrido una operación puede que pida agua, sin embargo eso puede ser peligroso para él. El médico le hace un bien al paciente negándole el agua. De modo similar, Dios concede lo que es bueno para Su siervo que Le ruega; y esa es la razón por la cual, tal vez, a veces no nos concede lo que deseamos en este mundo y lo deja para el Más Allá. [11] Estos últimos versículos abordan algunas pautas recurrentes de la historia de distintos pueblos y sociedades:
[12] Al igual que en otros versículos que exponen elementos físicos y espirituales al mismo tiempo, este versículo asimismo contiene y muestra dichos elementos de modo literal y figurativo. El oído, la vista y el corazón aquí mencionados son tanto las facultades físicas como espirituales de oír y ver, así como el centro de nuestra vida física y espiritual. Del mismo modo que Dios ha creado nuestros oídos, ojos y corazones y no hay nadie más que pueda crearlos o restaurarlos cuando los perdemos, asimismo Él es Aquel Quien otorga vida espiritual. Este versículo en el idioma árabe original emplea el sentido del oído en singular mientras que el sentido de la vista es expresado en plural. Eso significa que la labor del oído respecto a la creencia es escuchar y oír la Revelación Divina y que existe una sola fuente de Revelación. Sin embargo, se dan innumerables signos para la creencia que una persona puede ver con sus ojos. En el fragmento, «¿Qué otras deidades a excepción de Dios os lo podría restituir?», el versículo utiliza el pronombre singular lo para las facultades de la vista y del corazón. En definitiva, para adquirir la creencia, las facultades del oído, la vista y el corazón han de estar vivas y dichas facultades han de operar juntas. [13] El Corán menciona el Libro Manifiesto y el Registro Manifiesto (36:12). El Universo muestra un orden magnífico y perfecto. Dios ha creado y crea cada cosa perfecta, exactamente en su lugar preciso. Esto demuestra que el Universo está basado en un conocimiento y una determinación universal y perfecta, que nosotros llamamos Destino Divino. Para entender mejor este sutil punto, debemos considerar los siguientes dos ejemplos: Antes de empezar a escribir un libro, un escritor alberga la información necesaria en su mente; eso se considera el planteamiento del libro. Entonces el escritor traza un plan y divide el conocimiento que se halla en su mente en capítulos y secciones, lo cual es la existencia «designada» del libro. Finalmente, escribe el libro; es decir, elabora la existencia material del libro. Haciendo uso de otro ejemplo, un arquitecto antes de diseñar un edificio lo construye en su mente; es decir, elabora la existencia esencial o arquetípica del inmueble. Luego, traza un plano de la obra, que es la existencia «designada» del edificio. Finalmente, construye el edificio según el plan que había sido trazado. De modo similar, el Universo con todos los elementos y acontecimientos que contiene, desde el primer día hasta el último, tiene una existencia designada en el Conocimiento Eterno de Dios. Dios destinó (desde la perspectiva del espacio y del tiempo) o destina (desde la perspectiva de Dios, más allá del espacio y del tiempo) una forma particular, vida, y una función para cada objeto o ser. Esta segunda clase de existencia determinada del Universo en el Conocimiento de Dios, con todos los elementos y acontecimientos que contiene, es denominada Libro Manifiesto o Tabla Suprema Preservada. Esto es, en un aspecto, idéntico al conocimiento de Dios. El Destino da forma a los arquetipos y el Poder Divino los lleva a su existencia material. Dios duplica la existencia «destinada» de cada cosa. Una de las copias está incluida en su semilla. Por ejemplo, cuando Dios convierte el embrión que se halla en el interior de la madre en otra criatura (humana), el destino de esta nueva criatura humana ya ha sido determinado. (Para la relación entre el Destino y el libre albedrío humano, véanse la nota 8 en esta sura, en la sura número 2 las notas 10 y 14, en la sura número 3 las notas 30, 36 y finalmente en la sura número 4 la nota 18). Asimismo, la vida futura de cada planta o árbol se encuentra encapsulada en su semilla. La historia de la vida de la planta o del árbol, desde el momento en que germina bajo el suelo hasta que proporciona fruto, es la forma desarrollada de su semilla. Denominamos a esta activa historia de la vida de un ser vivo, su Destino Práctico o Libro Manifiesto. Con cada cosa y ser incluidos en ello, el Universo tiene su propio Destino Práctico universal, que es el Libro Manifiesto «universal». El Registro Manifiesto hace referencia a los orígenes de las cosas o de los seres y al Conocimiento Divino, mientras que el Registro Manifiesto contiene todas las historias de las vidas y es el cuaderno escrito por el Poder Divino. [14] No conocemos la naturaleza exacta de la Trompeta y qué es lo que significa el hecho de que se haga sonar. Sonará en dos ocasiones (Véase también el versículo 39:68, nota 22), interpretada por parte del Arcángel Israfil, y cuando suene por primera vez, el orden universal al completo será alterado y la segunda vez que suene, todos los muertos resucitarán en un nuevo mundo y orden. Dios tiene posesión y dominio absoluto sobre toda la creación, incluso en este mundo. Sin embargo, ya que este mundo es el mundo de Sabiduría, Sus actos están ocultos por algunas causas aparentes, es decir, Él permite que las cosas ocurran según ciertas causas (aparentes) y seres como los humanos y los genios, dotados de libre albedrío, pueden tener propiedad y ejercer cierto tipo de dominio de tal modo que son puestos a prueba. Mientras que en la próxima vida, que será el mundo del Poder y donde no habrá causas ni tampoco tiempo o duración para las cosas que ocurren, Él actuará sin intervención de causas y a nadie se le permitirá disfrutar de dominio. [15] Los versículos, que hasta ahora se han centrado en los pilares de la fe, particularmente los dos más importantes, a saber, la creencia en la Existencia y Unidad de Dios y la Resurrección, nos presentan verdades y evidencias observables y manifiestas:
Tras haber presentado los pilares fundamentales de la fe junto con sus indisputables pruebas, que el Corán llama «signos», comprensibles y observables por todos, el versículo procede a rechazar el politeísmo en todas sus formas y consolida las verdades de la fe con múltiples pruebas:
Tras todas las verdades y las evidencias que han sido presentadas en esta sura, el Corán continúa narrando un acontecimiento importante de la vida del profeta Abraham, la paz sea con él, uno de los grandes héroes de la verdad del Tawhid (es decir, creer y declarar la Unidad de Dios), del cual todos los grandes Mensajeros descendieron, incluido Muhammad, Jesús y Moisés, la paz sea con ellos. [16] La nación a la que Abraham fue enviado como Mensajero fue la de los antiguos caldeos, que vivían en lo que hoy en día es Irak. Abraham empezó su misión en Ur, la capital del estado, que estaba ubicada en el sur de Irak, alrededor del año 2100 a.C. El fundador de la dinastía gobernante era Ur-Nammu, que estableció un gran reino que se extendía desde Susa, en el este, hasta el Líbano, en el oeste, y que se extendía poco más allá de los límites del moderno Irak hacia el norte. Esta dinastía era llamada Nammu, que en árabe pasó a ser Nimrud. Se estima que entre 250.000 y 500.000 personas vivían en Ur. La mayoría de ellos eran mercaderes y artesanos. Tenían una visión puramente materialista de la vida. La población se podía dividir en tres clases sociales diferentes: (1) los sacerdotes y funcionarios del gobierno y el ejército; (2) los mercaderes, artesanos y granjeros; y (3) los esclavos. La familia de Abraham pertenecía a la primera clase y su padre ocupaba un puesto elevado en el gobierno. La gente adoraba alrededor de 5.000 deidades. La deidad principal de Ur era Nannar (la diosa luna). El ídolo esculpido con su imagen se conservaba en un edificio semejante a un palacio. Cada noche una mujer devota iba a la cámara de dicha deidad, engalanada como una novia. Muchas mujeres fueron consagradas en nombre de dicha deidad; eran consideradas como medios de salvación, y eran los sacerdotes los que empleaban con mayor profusión dicha institución La segunda ciudad en importancia era Larsa, que luego sucedió a Ur como capital. Su deidad principal era Shamash (el dios sol). Por debajo de estas deidades principales había una miríada de deidades menores, las cuales eran generalmente elegidas entre los cuerpos celestes. El politeísmo en este estado, como en la mayoría de los otros, no consistía meramente en una serie de creencias religiosas y ritos politeístas, sino que también proporcionaba el fundamento de un orden económico, cultural, social y político sobre el que se basaba la vida. A pesar de que no estamos totalmente seguros respecto al impacto de las enseñanzas de Abraham sobre la población y el estado, tras su emigración, tanto la dinastía reinante como la nación de Ur, estuvieron sometidas a una sucesión de desastres. Primero, los elamitas saquearon Ur y capturaron a Nimrud junto a los ídolos de Nannar. Después, un estado elamita fue establecido en Larsa, desde donde Ur fue a su vez gobernada. Más tarde, Babilonia prosperó bajo una dinastía de origen árabe y tanto Larsa como Ur cayeron bajo su dominio. Las leyes que fueron codificadas por el rey babilónico Hammurabi en el año 1910 a. de C., muestran la impronta de la influencia profética (al-Mawdudi, 2: 246-248, nota 52, citado de Leonard Wooley, Abraham, Londres, 1935). |
||||
| < Anterior | Siguiente > |
|---|




