Menu Principal
El Sagrado Corán y Su Interpretación Comentada
Sura 2 Al-Baqara (La vaca) | Sura 2 Al-Baqara (La vaca) |
|
|
|
| escrito por Ali Ünal | ||||||
| 13.08.2009 | ||||||
Página 1 de 4 Período de Medina Esta sura que consta de 286 versículos es la más extensa del Corán, y se puede considerar como un resumen detallado del mismo. La sura comenzó a ser revelada inmediatamente después de la Emigración («Hégira») a Medina y continuó siendo revelada durante casi diez años hasta que todos sus elementos fueron completados. Tal y como se ha señalado en el prefacio, siempre que un versículo o grupo de versículos era revelado, el Mensajero de Dios, la paz y las bendiciones sean con él, hacía que fuesen puestos por escrito y los insertaba en el lugar de la sura que les correspondía y donde tenían que hallarse, por la orden de Dios. En el Nombre de Dios, el Misericordioso, el Compasivo. 1. Alif. Lam. Mim[1]. 2. Éste es el (honrado e incomparable) Libro: no hay duda alguna (sobre su Autoría Divina y de que se trata de una colección de verdades puras de principio a fin). Una guía perfecta para aquellos piadosos devotos, que cumplen su deber con Dios[2]. 3. Los que creen en Lo Oculto[3], establecen la Oración conforme a sus condiciones y, a partir de lo que les hemos proveído (de riqueza, conocimiento, poder, etc.) dan (a fin de proporcionar sustento al necesitado, y por la causa de Dios, meramente por la complacencia de Dios y sin poner a los demás en un compromiso). 4. Y aquellos que creen en lo que ha descendido sobre ti y en lo que descendió antes de ti (como la Tora, el Evangelio, los Salmos y los Manuscritos de Abraham); y en el Más Allá tienen certeza de fe[4]. 5. Aquellos (ilustres) se hallan en la verdadera guía (que tiene su origen en el Corán) de su Señor; y son aquellos dotados de prosperidad[5]. 6. (A pesar de la entrega y la energía que muestras esforzándote por ayudar a la gente a creer,) aquellos incrédulos que persisten tercamente en la incredulidad: da igual que les adviertas o que no les adviertas (del final que les espera); (aunque tu misión es advertirles y tú lo haces sin indolencia alguna,) no creerán. 7. Dios ha sellado sus corazones y sus oídos y sobre sus ojos hay un velo[6]. Tendrán un castigo tremendo (en el Más Allá)[7]. 8. [8]Entre la gente hay quien dice: «Creemos en Dios y en el Día del Juicio Final», aunque no son creyentes. 9. Pretenden engañar a Dios y a los que creen, pero sólo se engañan a sí mismos (de quienes están enamorados), pero no se dan cuenta. 10. En el mismísimo centro de sus corazones hay una enfermedad (que seca la fuente de su vida espiritual, extingue su poder de comprensión y pervierte su carácter) y (debido a su corrupción moral y a los engaños que despliegan por envidia y malicia) Dios ha acrecentado su enfermedad[9]. Para ellos habrá un castigo doloroso porque mienten por costumbre. 11. (Debido al desorden que intentan provocar con sus mentiras), siempre que se les dice (como parte del deber impuesto sobre los creyentes de promover el bien y prohibir el mal): «No causéis desorden y corrupción en la Tierra», dicen: «¡Como! Ciertamente somos nosotros los que mejoramos las cosas». 12. Ten cuidado, ellos mismos son los que causan el desorden y la corrupción pero no se dan cuenta (de lo que hacen e ignoran qué es mejorar las cosas y qué es causar desorden). 13. Una vez más, siempre que se les dice (como un deber para llamar a la fe): «Creed como la gente cree», (para mostrar el orgullo que tienen de sí mismos y el desprecio que tienen de la gente) dicen: «¿Es que vamos a creer como los necios[10] creen?». Ten cuidado, ellos mismos son los necios, pero no lo saben (pues no tienen ningún conocimiento verdadero para poder distinguir entre la verdad y la falsedad, la fe sincera y la hipocresía, lo correcto y lo incorrecto)[11]. 14. Cuando se encuentran con los que creen, declaran (hipócritamente): «Creemos»; pero cuando están a solas en secreto con sus (aparentemente humanos) demonios (a quien acuden apresurados estando necesitados de renovar su incredulidad y su compromiso para con ellos por temor a perder su apoyo), dicen: «Ciertamente, estamos con vosotros; tan sólo nos estamos burlando (de esos otros)». 15. (Puesto que lo que hacen no es más que querer estar descarriados y hacer el ridículo), Dios les devuelve su burla, dejándoles vagar ciegos en su rebelión. 16. Aquellos son los que han comprado el extravío a cambio de la guía, pero su comercio no ha tenido ningún beneficio y no tienen escapatoria. 17. Son como aquel que (mientras viajaba acompañado en el desierto, hizo un alto para pernoctar y) encendió un fuego (para obtener luz, y calor y protección). Sin embargo, en cuanto el fuego hubo alumbrado todo su alrededor (y la compañía se hizo confortable, pero sin el debido agradecimiento por el fuego, fracasaron en proteger el fuego del viento, y éste se extinguió. Así que,) Dios se llevó su luz y les dejó en la oscuridad sin que pudieran ver. 18. Están totalmente sordos, mudos y ciegos; ya no podrán recuperarse[12]. 19. O como (aquellos a los que les ha sorprendido) una tormenta del Cielo, acompañada por velos de oscuridad, truenos y destellos de los relámpagos. (Aterrorizados por el trueno y como si evitasen de ese modo el que les pudiese caer un rayo), se meten los dedos dentro de los oídos por temor a la muerte. Así es cómo Dios rodea a los incrédulos por todas partes. 20. El relámpago casi les arrebata su vista. Siempre que les da luz, dan algunos pasos en ella; y cuando la oscuridad les cubre, se detienen. Si Dios así lo quisiera[13], les habría arrebatado su oído y su vista. Ciertamente, Dios posee pleno poder sobre todas las cosas. 21. Ahora, ¡Oh seres humanos! Venerad a vuestro Señor que os ha creado así como a los que os precedieron (y que os ha educado en vuestra naturaleza e identidad humanas), tal vez así adquiráis reverente piedad hacia Él y Su protección (contra cualquier tipo de perdición y su consiguiente castigo en este mundo y en el Más Allá); 22. Y Quien ha hecho de la Tierra un lecho (cómodo como un sofá) para vosotros y del Cielo un manto. Él hace caer agua del Cielo, con la que hace brotar frutos como provisión para vosotros[14]. Así que no atribuyáis rivales a Dios (como deidades, amos y objetos de adoración)[15] una vez que sabéis (que no pueden haber en absoluto, amos, creadores y proveedores que puedan ser venerados a excepción de Dios)[16]. 23. Si tenéis alguna duda sobre la Autoría Divina de lo que hemos hecho descender sobre Nuestro siervo (Muhammad y reivindicáis que se trata de la obra de un ser humano como Muhammad que no puede leer ni escribir) entonces elaborad tan sólo una sura igual y pedid ayuda a todos vuestros partidarios, (a los que pedís ayuda aparte de Dios), si sois veraces en vuestra duda y aseveración[17]. 24. Si no podéis hacerlo —y ciertamente fracasaréis—, entonces guardaos contra el Fuego cuyo combustible son los seres humanos y las piedras (con las que habéis moldeado ídolos para adorar), preparado para los incrédulos. 25. [18]Dales buenas nuevas a aquellos que creen y hacen actos buenos y rectos[19]: para ellos habrán Jardines a través de los cuales discurren ríos. Cada vez que se les provea con frutos (de diverso color, forma, gusto, fragancia y constantemente renovados) de allí, dirán, «Esto es lo que se nos proveyó antes». Ya que lo que les es dado es parecido (a lo que les fue dado tanto en este mundo, y hace poco antes de entrar en los Jardines, conocidos en su forma y color de modo que no se les antojen poco atractivos por desconocimiento de los mismos). Además, para ellos hay esposas eternamente puras (de toda clase de impurezas mundanas); y allí morarán[20]. 26. Dios no desdeña presentar cualquier tipo de parábola, (como la de) un mosquito o algo mayor o menor que éste[21]. Aquellos que ya han creído saben que es la verdad de su Señor. En cuanto a los que la incredulidad se ha establecido hace bastante tiempo en sus corazones, dicen, «¿Qué quiere decir Dios con dicha parábola?». De ese modo, Él extravía a muchos y, de ese modo, Él guía a muchos. Así, Él no extravía sino a los transgresores[22]. 27. (Aquellos) que rompen el compromiso de Dios tras su solemne establecimiento y rompen los lazos que Dios ordenó que fuesen unidos, y causan desorden y corrupción en la Tierra[23]. Esos son los perdedores (tanto en este mundo como en el siguiente). 28. ¿Cómo es que no creéis en Dios, en vista de que estabais muertos y os dio vida[24]? Luego, os hará morir[25]. Y luego os resucitará; y, entonces, se os hará regresar a Él[26]. 29. Él es Quien (dispuso la Tierra para vuestra vida antes de que os diese vida y) creó todo lo que hay en el mundo para vosotros (para crearos —la especie humana— y para hacer la Tierra apta para vuestra vida); luego, dirigió (Su Conocimiento, Voluntad, Poder y Favor) hacia el Cielo[27] y lo dispuso en siete Cielos[28]. Él posee pleno conocimiento de todas las cosas. 30. [29](Recuerda) cuando tu Señor indicó a los ángeles:[30] «Estableceré en la Tierra a un vicerregente». Los ángeles preguntaron: «¿Vas a establecer allí a quien provoque el desorden y la corrupción en ella, y derrame sangre, mientras que nosotros Te glorificamos con Tu alabanza (proclamamos que estás absolutamente por encima de tener cualquier defecto y que toda la alabanza Te pertenece exclusivamente a Ti) y declaramos que sólo Tú eres absolutamente Santo y Digno de ser venerado como Dios y Señor?». Él dijo: «Ciertamente, Yo sé lo que vosotros no sabéis». 31. (Tras traerle a la existencia,) Dios enseñó a Adán todos los nombres[31]. Luego (para clarificar la supremacía del género humano y la sabiduría de su creación y de su representación en la Tierra), se los mostró (las cosas y los seres que habían sido enseñados a Adán con sus nombres) a los ángeles y dijo: «Ahora decirme los nombres de éstos, si sois veraces (en vuestras alabanzas, veneración y santificación de Mí tal y como merezco por ser Dios y Señor)». 32. (En reconocimiento de su imperfección y su opinión respecto a la verdad del asunto, los ángeles) dijeron: «Glorificado seas (pues Te hallas absolutamente por encima de tener cualquier defecto y de hacer cualquier cosa sin sentido, y Tuyos son todos los atributos de la perfección). No tenemos más conocimiento que el que Tú nos has enseñado. Sin duda, Tú eres el Omnisciente, el Omnisapiente». 33. (Para demostrar la superioridad del género humano de manera más clara,) Dios dijo: «¡Oh Adán! Infórmales sobre estas cosas y seres con sus nombres». Cuando (Adán) les informó con sus nombres, (Dios) les dijo (a los ángeles): «¿No os dije que conozco lo oculto de los Cielos y la Tierra y conozco todo lo que reveláis y lo que habéis estado ocultando?»[32]. 34. [33]Y (recuerda) cuando dijimos a los ángeles: «¡Postraos ante Adán!»[34]. Todos se postraron excepto Iblis. Se negó, se llenó de arrogancia y se manifestó como incrédulo[35]. 35. «¡Oh Adán! Mora con tu esposa en el Jardín[36] y comed (de las frutas) hasta hartaros donde queráis, pero no os acerquéis a este árbol[37] o ambos seréis de los malhechores»[38]. 36. Pero Satán[39] (que les tentó hacia el árbol prohibido a pesar de Nuestra advertencia), les hizo desviarse y los arrebató del estado (feliz) en el que se encontraban. Y dijimos: «Descended (todos vosotros), (y en adelante viviréis una vida) siendo algunos de vosotros enemigos de otros. Habrá para vosotros en la Tierra una morada y una provisión por un tiempo determinado»[40]. 37. (Consciente de su lapso y con esperanza de corregir su error, en vez de procurar encontrar las excusas para el mismo) Adán recibió de su Señor palabras que percibió que habían sido insufladas en él (debido a su remordimiento, y suplicó a través de ellas pidiendo el Perdón de Dios). A cambio, Él aceptó su arrepentimiento. Sin duda Él es Quien acepta el arrepentimiento y lo corresponde con generoso perdón y recompensa adicional, el Compasivo (especialmente hacia Sus siervos creyentes)[41]. 38. [42]Dijimos: «¡Descended todos de ahí!» (y ejecutamos Nuestra orden). Si de ahora en adelante, una guía (como un Libro a través de un Mensajero) os llega de Mí, todo aquel que siga Mi guía (y regrese a Mí con fe y veneración) no tendrá miedo (en esta vida ni en la próxima ya que siempre encontrará Mi ayuda y apoyo junto a él) ni se afligirá. 39. Pero aquellos que no crean y nieguen Nuestros signos (los versículos del Libro de la guía revelado así como las señales de su mundo interno y externo que prueban Mi Existencia y Unidad y otros pilares de la fe) serán los compañeros del Fuego, donde morarán[43]. 40.[44] ¡Oh Hijos de Israel![45] Recordad Mi favor[46] que os otorgué, y cumplid Mi compromiso (que hice con vosotros a través de vuestros Profetas)[47] para que Yo cumpla vuestro compromiso[48], y reverencialmente temedme sólo a Mí (conscientes de Mi Poder y de que sois Mis siervos). 41. Creed en lo que he hecho descender (el Corán), confirmando lo que ya teníais (de la verdad), y no seáis los primeros en no creer en ello. Y (vosotros, escribas, siendo temerosos de perder vuestro estatus y el beneficio mundano procedente del mismo) no vendáis Mis Revelaciones por un precio nimio (tal y como los beneficios mundanos, el estatus y la notoriedad); y buscad refugio tan sólo en Mí a través de Mi veneración y la piedad. 42. No tergiverséis la verdad mezclándola con falsedad[49] y no ocultéis la verdad a sabiendas (del significado y el resultado de lo que hacéis, y a sabiendas de que lo que os esforzáis en ocultar es verdad y de que Muhammad es el Mensajero de Dios, cuya venida os ha sido anticipada)[50] 43. Estableced la Oración conforme a sus condiciones y pagad la Limosna Purificadora Prescrita (Zakah); e inclinaos (en la Oración, no formando una comunidad o congregación diferente, sino) junto a los que se inclinan (los musulmanes)[51]. [1] Si se cuenta lam–alif (una letra compuesta), el alfabeto coránico tiene 29 letras, si no, sólo 28. El Corán emplea la mitad de dichas letras en el principio de 29 suras; ya sea de modo individual como qaf (en la Sura Qaf) y como sad (en la Sura Sad) o como combinaciones de dos, tres, cuatro o cinco letras. Estas letras son denominadas huruf al-muqatta‘at, letras desglosadas, aisladas o abreviadas. Con profusión se ha tratado y se ha escrito en relación a su significado, como ofrecen las siguientes explicaciones:
[2] La palabra traducida como «aquellos piadosos devotos, que cumplen su deber con Dios» es muttaqi. Procede de taqwa y ésta a su vez de wiqaya, que significa protección, defensa propia y evitar (el peligro). Taqwa es uno de los conceptos más importantes empleados para caracterizar a un creyente musulmán. Significa abstenerse de los pecados en suma reverencia hacia Dios y recibir Su protección frente a las desviaciones además de Su castigo. Dios posee dos conjuntos de leyes: uno de los conjuntos son las leyes «religiosas» (que incluyen los pilares de la fe y principios de la veneración y moralidad) que gobiernan la vida humana individual y social; el otro conjunto son las leyes Divinas de la creación y del funcionamiento del Universo estudiado por las ciencias naturales (que equivocadamente llamamos «leyes de la naturaleza»). La protección de Dios depende de que se actúe de acuerdo con ambas leyes. La recompensa de actuar o no de acuerdo con el primer conjunto se da en el Más Allá, mientras que la recompensa por actuar de acuerdo con el segundo se otorga en esta vida. Taqwa, que traducimos como «piedad, rectitud y devoción a Dios» en este comentario, es el único criterio de distinción humana o nobleza ante Dios: No cabe duda de que el más noble, el más distinguido de vosotros ante los ojos de Dios es aquél que es superior en la piedad, la rectitud, y la reverencia hacia Dios (49:13). [3] La palabra traducida como «Lo Oculto» es ghayb. Su antónimo, shahada, significa lo que es observable o sentido. Así pues, ghayb significa lo que no se siente directamente o está más allá de los sentidos físicos. Posee dos categorías: una absoluta y otra limitada o relativa. El ghayb absoluto, desde la perspectiva de este mundo, indica a Dios, el Ser Divino con Sus Atributos y Nombres, y los mundos del Más Allá. El mundo de los ángeles, genios («yinn»), espíritus y otros seres inmateriales también se pueden incluir en el ghayb absoluto para la gente común —«común» desde la perspectiva del desarrollo espiritual—. El conocimiento exacto del ghayb absoluto pertenece exclusivamente a Dios. Sin embargo, Él puede dar a conocer algo del mismo a quien Él desee de entre Sus siervos, sobre todo a Sus Mensajeros, de la manera que Él quiera. En cuanto al ghayb limitado o relativo, indica todo lo que no podemos «sentir» en las condiciones actuales en las que nos encontramos, de lo cual el caso más obvio son los acontecimientos del pasado y el futuro. Por ejemplo, el Corán utiliza el término «las nuevas del ghayb» cuando narra las historias de la gente de antaño. Esta clase de ghayb puede ser conocido a través del estudio y de la investigación y, en cuanto al futuro, con el paso del tiempo. Es de gran relevancia el hecho de que el Corán elogie en primer lugar a los creyentes, por su creencia en el ghayb. Esto significa que la existencia no está limitada a lo que se siente y se observa. Este reino corpóreo es la manifestación de Lo Oculto y de lo inobservable según las medidas particulares que le conciernen. Por lo tanto, la verdad o la plena realidad de cada fenómeno de este mundo radica en el mundo del ghayb. Mencionando la fe de los creyentes en el ghayb al principio, el Corán nos enseña cómo debemos apreciar y contemplar las cosas y los acontecimientos, proporcionándonos el criterio y el punto de vista verdaderos. Este mundo es como un libro cuyo significado radica en el ghayb y que nos da a conocer a su Autor. Los creyentes son los que estudian este libro y descubren a su Autor. Ven cada cosa y acontecimiento en este mundo desde esa perspectiva y basan todos sus estudios en dicho fundamento. Éste es el punto en el que la epistemología islámica se separa de la epistemología moderna. [4] La palabra traducida como «certeza de fe» es yaqin, significa no albergar duda alguna sobre la verdad de una cuestión y llegar a un conocimiento exacto y libre de dudas. Este conocimiento puede provenir tanto de la Revelación como del estudio y la verificación. Yaqin posee tres grados: primero, el que proviene del conocimiento (‘ilm al-yaqin); segundo, el que depende de la visión y la observación (‘ayn al-yaqin); y tercero, el que proviene de la experiencia directa (haqq al-yaqin). Por ejemplo, la columna de humo que se alza es signo de que hay fuego y nos da una cierta certeza sobre la existencia de un fuego allá donde se alza el humo. Esta certeza es aquella que se basa en el conocimiento. Cuando vamos allá donde se eleva el humo y vemos el fuego con nuestros propios ojos, la certeza de la existencia del fuego es aquella procedente de la observación directa. Si ponemos nuestra mano sobre el fuego y sentimos su cualidad abrasadora, entonces obtenemos certeza con experiencia en relación a la existencia y la cualidad del fuego. Podemos adquirir certeza o fe certera sobre el Más Allá a través de la Revelación o el descubrimiento, o por medio de la visión del «corazón» (el intelecto espiritual), de la deducción o el razonamiento intelectual o mediante cierta clase de contacto con los espíritus de los muertos (a condición de que este último se realice de modo auténtico); a través de sueños verdaderos o estudios científicos. En todos estos casos, consistirá en una certeza basada en el conocimiento, es decir, la certeza de primer grado. Describiendo las cualidades de los creyentes en unas pocas y sucintas frases, el Corán resume los puntos principales del Islam. El Islam se basa en la creencia en lo metafísico, incluyendo, ante todo, la realidad de Dios con todos Sus Nombres y Atributos, que es fuente de todas las verdades. La creencia en uno de los pilares de la fe islámica requiere la creencia en los otros, ya que uno no puede ser concebido sin los demás. Por ejemplo, la creencia en Dios exige la creencia en el Mensajero, ya que, antes que nada, solamente a través del Mensajero podemos tener conocimiento preciso acerca de Dios y recibir las respuestas a las preguntas esenciales que todos nos preguntamos como seres humanos: «¿Quién soy?» «¿Qué es este mundo y todo lo que encierra?» «¿Cuál es la esencia, naturaleza y el significado de la vida?» «¿Quién me envió a este mundo y por qué?» «¿Qué exige la vida y la muerte de mí?» «¿Cuál es mi destino final?» «¿Quién es mi guía en este viaje por la vida?». La creencia en el Mensajero exige la creencia en la Revelación, los Libros Divinos y los Ángeles. Finalmente, la vida después de la muerte es tanto una consecuencia inevitable y eterna de esta vida como una necesidad, debido a la Eternidad de Dios y de todos Sus Nombres y Atributos. En segundo lugar, de acuerdo con lo indicado en una Tradición Profética, la Oración Prescrita constituye el pilar central de la vida musulmana (ad-Daylami, 2:204). Sin ella no se puede erigir el edificio del Islam. Amparar a los necesitados es el puente entre la gente, un puente que cierra la brecha existente entre las clases sociales. La creencia en todos los Profetas y los Libros Divinos hace que todos los creyentes, desde los tiempos del profeta Adán, pasen a ser hermanos y hermanas. El Islam es la consumación de todas las religiones Divinas y el profeta Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él, fue el heredero de todos sus predecesores. La fe en la vida después de la muerte prolonga la vida hacia la eternidad, alcanza y abarca a todos los creyentes de entre los humanos, los genios y los ángeles en un solo y eterno abrazo. [5] La prosperidad (falah) posee muchos grados y tipos según las necesidades y las aspiraciones de la gente y las categorías de su iluminación espiritual. Por ejemplo, unos desean ser salvados del castigo eterno, mientras que otros anhelan el Paraíso. Incluso hay quienes tienen como objetivo los rangos más altos del Paraíso y otros que aspiran a la complacencia de Dios. Al acabar la lista de las virtudes de los creyentes con prosperidad pero sin especificarla, el Corán da cabida al hecho de que existan varios grados de fe, sinceridad, pureza de intención y buenos actos así como correspondientes grados en la prosperidad final alcanzada. [6] Las tres razones más importantes para que se de la incredulidad son la soberbia, la maldad o la injusticia, así como el prejuicio que causa desviación en el pensamiento y la acción. Bajo la influencia de éstas, el corazón, el cual ha sido creado para servir como un espejo a Dios, es oscuro y corrupto. Del mismo modo que las instituciones o edificios que han obrado de modo contrario a la ley o al propósito legal de su construcción son sellados, Dios sella el corazón que ha perdido su capacidad interna de creer. Si el corazón está protegido contra los pecados, las malas acciones, los prejuicios, la soberbia y la crueldad que produce injusticia, los sentidos del oído y de la vista a través de los cuales el corazón establece su relación con el mundo exterior desempeñan su labor correctamente. Además, tal corazón tiene un «punto de afirmación». Es decir, que los versículos de la Revelación que acontecen en éste a través de los oídos y de las evidencias que los ojos obtienen del Universo hacen que la luz de la fe se encienda en él. Pero si un corazón pierde su identidad esencial con motivo de las razones anteriormente mencionadas, es inútil buscar un punto de afirmación en él. Consecuentemente, los oídos pasan a estar afectados de privación del sonido ante la Revelación y, desde el momento en que el corazón ya no posee un punto de afirmación, las observaciones o el estudio que los ojos efectúan del Universo no hacen más que aumentar en él la incredulidad. Quizás sea ésta la razón por la cual en muchos círculos científicos, donde la ciencia se ejerce según el moderno modelo occidental, algunos todavía insisten en el ateismo. [7] La incredulidad es un crimen inconmensurable e imperdonable porque es:
[8] Después de describir a los creyentes y a los incrédulos en unas pocas declaraciones de conjunto, el Corán comienza a describir a los hipócritas en trece versículos. Esto acontece así porque:
[9] Declaraciones coránicas tales como Dios ha «acrecentado su enfermedad», «sellar sus corazones y sus oídos» y «ha dejado vagar ciegos en su rebelión» no significan en modo alguno que los seres humanos no posean ninguna fuerza de voluntad y, por lo tanto, ninguna responsabilidad por sus actos de perdición. Más bien, dichas declaraciones clarifican la verdadera naturaleza de la predeterminación Divina o del Destino y el libre albedrío del ser humano. Una persona se lleva su merecido en recompensa por sus inclinaciones, pensamientos y obras. Una persona desea y actúa y Dios crea. Crear actos humanos significa conferir existencia o realidad «externa» a la voluntad y a las acciones humanas. Las declaraciones coránicas anteriormente mencionadas significan que, en respuesta al uso de la gente de su fuerza de voluntad en una cierta dirección y actuando en dicha dirección, Dios ha conferido existencia «externa» o «visible y material» a sus intenciones, elecciones y actos. Al haber confundido los actos humanos con la creación Divina y suponiendo que existen dos clases de destino —uno para la causa y otro para el efecto— la escuela Yabriyya (fatalistas) niega la existencia del libre albedrío del ser humano mientras que la escuela de los mu’tazila (racionalistas) confiere efectos creativos a la voluntad y a la actuación humanas, concluyendo que son los seres humanos quienes crean sus actos. [10] En otro pasaje (63:4), el Corán describe a los hipócritas con estas palabras: Cuando les ves, su forma externa te agrada, y (su actitud y forma de hablar son atrayentes y efectivas, por lo que) prestas atención a sus palabras cuando hablan. (En realidad) son como bloques de madera apuntalados y (cubiertos por) capas a rayas. A lo largo de la historia, engreídos por su riqueza, estatus social y físico, los líderes de los incrédulos y de los hipócritas han despreciado generalmente a los creyentes débiles y pobres tachándoles de estúpidos, de ser la gente de más baja extracción entre ellos y de hallarse desprovistos de pensamiento. Pero la verdad es manifiestamente todo lo contrario. Este versículo también clarifica que, además de ser el refugio para los débiles y los pobres, el Islam defiende y apoya lo correcto y la verdad, y destruye la arrogancia y la soberbia. El Islam ha establecido a su vez el auténtico criterio en pos de la perfección, la nobleza y el honor, para que de este modo la Religión no pueda emplearse como un medio de opresión en manos de la gente y los gobernantes mundanos. Es la hipocresía y la incredulidad lo que da lugar a la arrogancia, el engreimiento, el egocentrismo, el odio y la enemistad. [11] El versículo indica que tan sólo a través del conocimiento y de un punto de vista válido se puede distinguir entre la verdad y la falsedad, entre el camino de la fe y el de la hipocresía. Amonestaciones del Corán tales como «¿Acaso no utilizan su intelecto?», «¿Acaso no razonan y entienden?», «¿Acaso no reflexionan?» y «¿Acaso no reflexionan y son considerados?» expresan que la llamada del Islam está basada en el conocimiento, el razonamiento acertado y la sabiduría, de modo que se espera de cualquier persona con un intelecto saludable y capaz de reflexionar que acepte el Islam. Por el contrario, la ignorancia, la falsedad, la ciega imitación y someterse a los prejuicios son características de una predisposición a la superstición, la incredulidad y la hipocresía. [12] Una interpretación más completa sería del modo siguiente: (Puesto que no se oye ninguna voz en la oscuridad de la noche y sus oídos ya han sido cerrados ante cualquier voz «buena y beneficiosa») están completamente sordos, (como no pueden oír, están) mudos (quienes no tienen posibilidad de hablar y de gritar pidiendo ayuda) y (ya que sus ojos están velados a la luz, están) ciegos; ya no podrán recuperarse (del estado en el que están). Los versículos del decimoséptimo al vigésimo, ambos inclusive, ilustran la condición y la consecuencia de la hipocresía en el corazón a través de dos comparaciones o símiles. Ambos contienen transiciones maravillosamente eficaces y súbitas desde la verdad general a la representación concreta, y viceversa. Sin la consideración debida, la declaración en la que se describe aquí a los hipócritas como sordos, mudos y ciegos puede parecer en desacuerdo con la declaración siguiente (versículo 20) en la cual se dice que, si Dios lo hubiese querido, les habría arrebatado su oído y su vista. Los dos símiles describen a los hipócritas desde diferentes puntos de vista. [13] Se señala una verdad importante, a saber, que Dios no ha querido arrebatarles sus sentidos de la vista y el oído. La eterna Voluntad Divina es, en un sentido, idéntica al Conocimiento Divino. Es decir, con Su Conocimiento Eterno el Cual abarca el tiempo en su totalidad o en el que finaliza todo el tiempo, Dios sabía eternamente qué iba a hacer la gente y lo «escribió». La gente no hace algo porque Dios lo haya (pre-) determinado o (pre-)escrito, sino que Dios lo (pre-)escribió porque sabía eternamente lo que la gente iba a hacer. Por lo tanto, como es parte de lo que se han merecido los hipócritas el que sufran por la terrible condición en la que se encuentran, Dios no ha querido arrebatarles sus sentidos de la vista y el oído por justicia. Tampoco les arrebata sus sentidos de la vista y el oído para concederles un plazo, de modo que puedan considerar su lamentable condición y puedan abandonar sus comportamientos. Sin embargo, debería ser precisado particularmente que es únicamente Dios Quien determina qué consecuencia va a afrontar cada persona por cada uno de sus actos. Este «determinismo», prevaleciente en el mundo de los seres conscientes donde el conocimiento y la voluntad detentan un lugar decisivo, señala a un Conocimiento y a una Voluntad que todo lo abarca y, por lo tanto, a la Existencia y a la Unidad de Dios. De ahí la razón por la cual el Corán presenta la Voluntad Divina como un vínculo entre la causa y el efecto, y entre el libre albedrío humano y sus consecuencias. [14] La atmósfera envuelve la Tierra del mismo modo que la cáscara de una naranja rodea y protege el fruto de su interior. La capa de la atmósfera más cercana a la Tierra es la troposfera. Esta capa protege a la Tierra de los rayos perjudiciales provenientes de distintas partes del espacio exterior. Al permitir sólo el paso de los rayos beneficiosos para la vida, funciona como una especie de filtro o pantalla que proporciona sombra. Las nubes y la lluvia se forman en esta capa de la atmósfera. [15] Este versículo muestra que la incredulidad no está basada en el conocimiento verdadero. Sin embargo, también indica que el conocimiento no siempre evita la incredulidad. Tal y como ha sido señalado con anterioridad, las principales razones de la incredulidad son el orgullo, la soberbia, la maldad, los prejuicios y la desviación en el pensamiento y el acto. Aun cuando la incredulidad no siempre está basada en la ignorancia, causa la ignorancia. Puede que alguien cuyo corazón carece de «un punto de afirmación» tenga conocimiento especializado de todas las ciencias naturales y sociales, pero por falta de esa apertura a la fe, dicho conocimiento sólo hace que aumente su ignorancia sobre las verdades Divinas. Según el Corán, sólo el conocimiento que lleva a «conocer» a Dios y a creer en Él es el verdadero conocimiento: De todos Sus siervos, sólo aquellos que poseen verdadero conocimiento tienen temor reverencial a Dios (35:28). Cualquier conocimiento corrompido por la altanería, la soberbia, la maldad, el prejuicio y la desviación en pensamiento y acto, merece la pena únicamente como un fragmento de información. [16] Estos dos versículos, además de expresar otras verdades, establecen la Unidad de Dios en Su Divinidad, Su Señorío y Su exclusividad como Objeto Único de Veneración, y describen lo que esto significa. Creer en la Unidad de Dios exige que sea afirmado como Único Creador, Sustentador, Proveedor, Aquel Quien Crea a cada criatura y la dota con los sistemas, órganos y facultades necesarias de acuerdo con sus funciones y responsabilidades en la vida, y Aquel Quien merece veneración exclusiva. Todos los fenómenos del Universo —desde la creación de la humanidad hasta hacer de la Tierra un cómodo lecho, y desde la creación del Cielo que fue creado como un manto para nosotros, hasta el origen de la lluvia así como todas las especies vegetales que han sido brotadas para alimentarnos— son suficientes para establecer estos tres requisitos de creencia en la Unidad de Dios. [17] Después de mencionar algunos de los fenómenos que demuestran la Unidad de Dios, el Corán presenta otra prueba tan clara como la luz del día a fin de establecer tanto la Unidad de Dios como la Misión Profética de Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él, y su autoría Divina. Esta prueba se presenta en forma de un desafío que la humanidad es absolutamente incapaz de producir, ni tan siquiera una sola sura como las del Corán. Cuando el Corán fue revelado, el pueblo árabe de la época tenía en gran estima la elocuencia, la oratoria y la poesía. Para demostrar su autoría Divina y los principales propósitos que aspira a conseguir, el Corán desafió primero a los genios literarios de la época y luego a toda la humanidad, a todos los integrantes de la misma desde ese momento hasta el Día del Juicio Final: ¡Hombres y genios! Si tenéis dudas acerca de la autoría Divina del Corán y pretendéis que es fruto de la mente humana, ofreceros y permitid que un iletrado de entre vosotros, como aquél al que llamáis Muhammad, el Digno de Confianza, presente algo similar al Corán. En caso de que no pudiera llevar a cabo esto, permitid que el más famoso de vuestros escritores o eruditos lo haga. Si éstos tampoco pudieran hacerlo, permitid a todos trabajar juntos y utilizar todo el legado del pasado y pedir ayuda a sus deidades. Permitid a todos vuestros científicos, filósofos, sociólogos, teólogos y hombres de letras que intenten elaborar lo mejor que puedan algo semejante al Corán. Si ellos tampoco pudieran realizarlo, entonces permitidles —dejando a un lado los aspectos milagrosos del significado coránico que son inimitables— elaborar una obra que pueda igualar al Corán en la elocuencia del orden de sus palabras y composición. Considerando Entonces traed diez suras inventadas semejantes (11:13), el Corán quiere decir: «No está estipulado que el significado de lo que inventéis debería ser verídico, podéis crear leyendas, mitos o narraciones. Si no podéis hacer eso, algo similar al Corán entero, entonces producid una obra que se asemeje a tan sólo diez de sus suras. Si tampoco podéis hacer eso, entonces elaborad una obra similar a una sola de sus suras. Si eso es a su vez demasiado difícil, entonces engendrad una obra igual a una de sus suras cortas. Si tampoco podéis hacer eso —y nunca seréis capaz de ello—, a pesar de que lo necesitáis con gran apremio debido al gran riesgo que corre vuestro honor, religión, nacionalidad e incluso vidas, pereceréis en el mundo con humillación absoluta tal y como declara el versículo: Entonces, guardaos contra el Fuego cuyo combustible son los seres humanos y las piedras (con las que habéis moldeado ídolos para adorar) (2:24), iréis al Infierno. Puesto que habéis entendido ahora que sois absolutamente incapaces, tenéis que admitir que el Corán es la milagrosa Palabra de Dios [The Words («Las Palabras»), «The 25th Word» («25ª Palabra»), págs. 404-405]. Esta gente soberbia fue incapaz de debatir con palabras. Aunque para ellos la vía más fácil y más segura era obstruir y falsificar su mensaje, escogieron luchar contra él con la espada, la vía más peligrosa y difícil. Si esas inteligentes personas hubieran podido rivalizar con el Corán con palabras, no habrían elegido poner en peligro sus propiedades y vidas. Sin embargo, como al-Yahiz indicó, ya que no pudieron discutir con palabras, tuvieron que hacerlo con sus espadas, arriesgándose a perder sus vidas y propiedades. Al igual que las partes de un organismo, todos los versículos del Corán, incluso sus propias palabras, están interrelacionados. Entre sus versículos, existe tanto la relación del todo y las partes, como la relación de lo universal y lo particular. Eso quiere decir que la mayoría de los versículos son una parte independiente del Corán —dondequiera que se ubique, se puede apreciar que encajan—. Y aún más, la mayoría de los versículos poseen una conexión esencial con el resto y representan a todo el Corán. El Corán alberga muchos otros aspectos milagrosos, los cuales hacen que sea imposible para la Humanidad producir algo similar a uno solo de sus versículos. [18] Además de ser un milagro de la elocuencia, el Corán es asimismo milagroso por mantener el equilibrio entre las verdades de la divinidad y las verdades absolutas y relativas del Universo. También mantiene el equilibrio entre alentar a la gente para que lleve a cabo buenos actos con la esperanza y la expectativa de complacer a Dios y obtener Su recompensa, y desalentarles para que dejen de obrar mal por miedo a Su castigo. Después de presentar las características de los creyentes, los incrédulos y los hipócritas, advierte del Fuego de las llamas del Infierno a los que se obstinan con decisión en su incredulidad. Ahora dirige la atención hacia el resultado de la fe y de los buenos actos con las expresiones más agradables y estimulantes, de ese modo, alivia a las almas temerosas así como las anima a la fe y a los buenos actos. [19] Existen numerosos hechos y actitudes, tales como creer, efectuar la Oración prescrita, dar limosna y ayudar a los demás, que son elogiados como buenos y prescritos por el Corán y el Mensajero de Dios, la paz y las bendiciones sean con él. Hay otros hechos y actitudes que pueden ser buenos o malos según el momento y las ocasiones en que se realizan. Además, las cualidades o «virtudes» que a menudo se asocian a los buenos actos y el buen carácter se juzgan mejor según la rectitud de la intención y las circunstancias particulares en las cuales son expresadas. Por ejemplo, la dignidad que el débil ha de exhibir ante el poderoso se convierte en soberbia si el poderoso la adopta ante el débil. La humildad que el poderoso ha de tener ante el débil se convierte en humillación si es asumida por el débil. El solemne y riguroso comportamiento de un administrador en el ejercicio de sus deberes es dignidad, mientras que la humildad, en dicha situación, sería humillación. La misma solemnidad, en su hogar, pasaría a ser soberbia, mientras la humildad en dicho lugar no sería sino humildad. Mostrar paciencia y perdón ante los males cometidos contra nosotros son unas virtudes y es bueno; pero cuando son cometidos en nombre de otros, es malo y una traición: una persona puede, y quizás debe, aguantar pacientemente lo que se lleve a cabo contra su persona en particular; pero no le está permitido a dicha persona afrontar pacientemente los males cometidos contra la sociedad o la nación. A la inversa, mientras el orgullo y la indignación en nombre de la nación son dignos de elogio, no lo son así en el nuestro propio. La creencia y los buenos actos son mencionados conjuntamente en el versículo aunque diferenciados. Esto implica que llevar a cabo buenos actos no es parte de la fe, a pesar de que la fe sin buenos actos no es suficiente para obtener la salvación en el Más Allá. [20]El versículo significa que habrán Jardines para cada creyente en el Paraíso y los describe. La bendición más grande en el Paraíso es obtener la aprobación y la complacencia de Dios y (según lo indicado por algunos versículos y lo que figura explícitamente en algunos hadices) «contemplar a Dios». Aunque se trata de un acto de «contemplar» que está más allá de todas nuestras valoraciones de cualidad y modalidad. Sin embargo, puesto que tales bendiciones completamente espirituales se refieren a la elite de los creyentes, el Corán presenta generalmente las bendiciones del Paraíso con un lenguaje que puede apelar a los placeres del cuerpo. El ser humano es un ser tripartito compuesto del espíritu, el alma carnal y la carne o cuerpo físico. Puesto que el cuerpo y el alma carnal sirven al creyente en este mundo y, para ser disciplinado y adiestrado, tiene que soportar algunas dificultades y privaciones de ciertos placeres mundanos, el creyente será recompensado con los placeres adecuados para el cuerpo y el alma carnal. Sin embargo, no se debería pensar que tales placeres son puramente corpóreos. La satisfacción espiritual que proporcionarán será mayor que la corpórea. Por ejemplo, cada persona necesita un amigo o un compañero. Lo que más satisface esta necesidad humana es tener un íntimo compañero de vida con quien se pueda compartir el amor, las alegrías y las penas. Y puesto que el corazón más bueno, compasivo y generoso es el corazón de una mujer, el Corán menciona a las mujeres entre las bendiciones más grandes del Paraíso para los hombres, en vez de lo contrario. Esto no significa que las mujeres se quedarán allí sin compañeros. El placer proveniente de la ayuda mutua, el acto de compartir las alegrías y las aflicciones, el compañerismo, el amor, el afecto y la intimidad son en gran medida mayores que los placeres corporales que hombres y mujeres puedan satisfacer mutuamente. Sin embargo, los que han sido vencidos por los placeres corporales de este mundo e ignorantes de los placeres espirituales que los acompañan, pueden considerar el Paraíso un señorío de disfrute sensual. [21]Al igual que las Escrituras Divinas que le antecedieron, el Corán utiliza parábolas y comparaciones para transmitir verdades abstractas. Esta es la razón por la cual las personas en general no entienden las abstracciones a menos que hayan tenido cierta preparación en lo referente a términos y discursos especializados adecuados para la presentación de conceptos abstractos. El Corán se dirige a toda la humanidad desde el primer día de su revelación hasta el Día del Juicio Final y por consiguiente, utiliza todos los recursos de la lengua en un estilo que es contundente, claro, accesible y eficaz para comunicar su mensaje. La accesibilidad de la Revelación es —tal y como la inteligibilidad del «libro» de la creación, un aspecto de la misericordia de Dios para con Sus criaturas— un aspecto de Su gracia en hacer Su voluntad conocible y conocida a la humanidad. Un segundo punto a destacar aquí es que lo que los seres humanos pueden apreciar como «pequeño» o insignificante no siempre lo es; del mismo modo, lo que pueden ver como «grande» no siempre lo es. A veces puede ser totalmente al revés. De hecho, en muchos aspectos, cuanto más pequeña es una cosa, mayor es el arte que manifiesta. En términos artísticos, no existe diferencia alguna entre el Sistema Solar, por un lado, y el ojo de un mosquito o el vientre de una pulga, por otro. Se podría argumentar que el arte de este último es mayor en el sentido de que son órganos constitutivos de seres vivos. [22] El versículo confirma una vez más la verdad anteriormente explicada en la anterior nota 10. Una de las razones principales por las que Dios crea la perdición para alguna gente o el motivo por el cual les conduce a la perdición, es la trasgresión. Esta palabra es la traducción del vocablo árabe fisq. Utilizado como término, significa desviarse de la verdad, sobrepasar los límites establecidos y abandonar el camino que conduce a la vida eternamente feliz. Fisq se origina en emplear los tres impulsos o facultades humanas principales —la razón, la lujuria y la cólera— de manera incorrecta, de una manera que conduce a la demagogia, la astucia, el hedonismo, el pecado y la opresión. El siguiente versículo menciona las principales razones de la incredulidad, la más grande de las transgresiones. [23]El significado más sucinto de este versículo de acuerdo con la naturaleza de las palabras es como sigue: (Aquellos) que rompen el compromiso de Dios (que es una cuerda de luz tejido con hilos de Voluntad, Sabiduría y Favor Divinos, responsable del orden del Universo y capaz de establecer paz, orden y armonía en la vida humana), después de su solemne compromiso, y rompen los lazos que Dios ha ordenado que se unan (entre los parientes, por la obligación que impone la relación de sangre, y entre la gente, por la obligación que imponen las necesidades sociales humanas), y (en una tentativa para difundir sus pecados en toda la comunidad, incluso en el mundo entero, tal y como aquél que, habiendo contraído una enfermedad contagiosa, desea transmitirla a los demás) causan desorden y corrupción en la Tierra. Esos son los perdedores (en este mundo y el siguiente). Las palabras que figuran entre paréntesis no constituyen un comentario adicional; más bien hacen referencia a los significados contenidos en las palabras empleadas en el versículo, según su orden y su estructura y estilo. Por ejemplo, la palabra traducida como «romper» es el verbo NaQaDa que significa enmarañar una cuerda gruesa y fuerte. Esto implica que el compromiso de Dios es una firme cuerda que vincula a la gente recíprocamente y vincula a la humanidad con Dios. La palabra mithaq, traducida como compromiso, corrobora este significado. El compromiso de Dios es «una cuerda de luz» tejida con Su Voluntad, Sabiduría, Conocimiento y Favor, que se extiende desde la eternidad en el pasado hasta la eternidad en el futuro. Este compromiso es responsable del magnífico orden del Universo, a la vez que establece la relación entre todas las criaturas; y uno de los extremos de esta cuerda fue puesto en manos de la humanidad. Esto llevó a la implantación de la semilla de numerosas capacidades en el espíritu humano. Las semillas deben germinar y ser transformadas por los propios seres humanos en «buenos árboles que proporcionen frutas siempre frescas» según los principios de la Shari’a. La lealtad al compromiso de Dios es posible desarrollando dichas capacidades y usándolas de la manera establecida por el Islam. Romper este compromiso significa cortar esta «cuerda de luz» en pedazos. Negar a algunos de los Profetas y de los Libros Divinos, rechazar alguno de los mandamientos del Islam al mismo tiempo que se aceptan otros, aprobar algunos de los versículos del Corán mientras que se desaprueban otros y similares actitudes o puntos de vista no significa otra cosa que seccionar dicha cuerda en pedazos. Dicha destrucción da lugar a un desequilibrio ambiental así como a un desequilibrio y un desorden en las relaciones humanas. La actual contaminación medioambiental y la presente situación mundial son el resultado de la ruptura del compromiso de Dios. [24]Para entender mejor la verdad presentada en el versículo, debemos proporcionar una traducción más completa proveniente de la naturaleza de las palabras utilizadas y otros versículos de relevancia (es decir, 22:5; 23:12-14; 76:1): ¿Cómo es que no creéis en Dios, en vista de que estabais muertos (las partículas o átomos que desde hace mucho tiempo habían sido designados para formar el cuerpo de cada uno de vosotros se han dispersado en el aire, el agua y la tierra, para luego ser transferidos al mundo de las plantas y de los animales según ciertas leyes y principios, y luego, tomados como alimento, se convirtieron en esperma en las entrañas de vuestros padres y fueron colocados después como una gota de semilla en las matrices de vuestras madres. Tras experimentar varias etapas, alcanzaron un punto en su formación donde Dios insufló en ellos de Su Espíritu) y os dio vida? (Vivís hasta la hora que Él designó para cada uno de vosotros y) luego, os hará morir. Y a continuación (permanecéis tanto tiempo como Él desee en el mundo de la tumba, entre este mundo y el siguiente, hasta que, después de numerosos y enérgicos cambios) os resucitará; y, entonces, (tras pasar a través de una serie de tremendos cambios y sucesivos mundos), seréis devueltos a Él. Con el fin de establecer la creencia en la Existencia y la Unidad de Dios en las mentes y los corazones de la gente, el Corán enfoca nuestra atención al hecho de que Él es el Creador y de cómo a la humanidad se le dio vida. La vida es el milagro de Dios más agradable y fascinante, así como una de Sus mayores bendiciones. También proporciona una brillante evidencia sobre la eterna Existencia y Unidad de Dios y sobre otros pilares de la fe. El más sencillo de los niveles de vida visibles a la observación corriente es la vida de las plantas, cuyo principio radica en la germinación bajo el suelo. A pesar de ser aparentemente común y observable, el origen y la naturaleza de la vida sigue siendo desconocido para la humanidad. El ámbito de relación de un cuerpo inerte, aunque sea tan grande como una montaña, está restringido al lugar donde se localiza. Por el contrario, una criatura de un tamaño tan pequeño como una abeja establece una relación con el mundo entero y puede decir, «el mundo es mi propiedad y mi jardín». Cuando la vida logra el nivel del ser humano, puede viajar a través de todas las épocas y lugares e incluso más allá de la mente, el corazón y la imaginación. Dado que contiene la dimensión material, biológica y espiritual de la vida, así como sus aspectos minerales, vegetales y animales, la vida humana abarca todos los tipos y niveles de vida. Puesto que es pura y transparente en su dimensión externa e interna, no existe el velo de las causas «naturales» entre la vida y el Poder de Dios. A saber, que las causas «naturales» no tienen nada que ver en la creación de la vida por parte de Dios. [25]Tal y como la vida, la muerte también es creada por Dios y por lo tanto es una bendición tan grande como la vida misma. Se puede incluso decir que la muerte es una bendición mayor que la vida. Cada nivel de vida terrenal acaba en muerte, pero cualquier nivel de muerte da lugar a un nivel mayor de vida. Por ejemplo, al ser digeridas y metabolizadas en los sistemas digestivos de los animales y los seres humanos, las plantas adquieren el nivel de vida animal y humana, mientras que los animales consumidos en los cuerpos humanos adquieren al morir el nivel de vida humana en el cuerpo humano. Una semilla que se aniquila a sí misma bajo el suelo se convierte en una planta o árbol que dará lugar a millares de réplicas exactas. Muriendo y regresando a la Tierra, una persona comienza su vida eterna. Desde esa perspectiva, la muerte es algo bueno y una bendición tan grande o mayor que la vida. [26] Algunos pretenden que junto al versículo ¡Señor nuestro! Nos has hecho morir dos veces y nos has dado la vida dos veces (40:11) proporcionan una evidencia para la reencarnación. Sin embargo, tanto el mencionado versículo como éste refutan completamente la reencarnación. En primer lugar, la reencarnación no está restringida a dos ciclos de renacimiento. En segundo lugar, la reencarnación no se encuentra limitada a los incrédulos o a las personas malvadas, sin embargo, los versículos en cuestión no lo están (para la interpretación del versículo 40:11, nota 5). En tercer lugar, hay varios versículos que declaran que no existe un retorno a este mundo después de la muerte. En respuesta al deseo de los incrédulos de volver al mundo para que puedan creer y hacer actos buenos y rectos para salvarse del fuego del Infierno, Dios dirá: ¡No, nunca! (23:99-100). La expresión estabais muertos implica que cada miembro de la humanidad tuvo algún tipo de existencia en el mundo de los átomos o de las partículas. Ya había sido determinado en el Conocimiento de Dios qué átomos del mundo de los elementos, las plantas y los animales constituirían el cuerpo de cuál persona. Por lo tanto no hay lugar para lo fortuito y las coincidencias en el movimiento de las partículas que constituyen los cuerpos humanos. La expresión también sugiere que, puesto que la muerte sigue a la vida, esas partículas están desprovistas de lo que reconocemos como vida, la cual es un regalo directo de Dios que Le indica claramente. Una vez más, se llama la atención al hecho de que es Dios Quien nos encomienda la muerte y la vida sin que nada ni nadie tenga nada que ver en ello. Significa: «Estabais sin vida en el mundo de los elementos porque Dios así lo quiso y así os hizo». [27]Mientras que este versículo y los versículos 41:9-12 aluden al parecer a que la Tierra fue creada antes de los Cielos, los versículos 79:27-30 sugieren lo contrario y el versículo 21:30 parece decir que fueron creados a la vez. Sin embargo, al considerarlos en conjunto, significan: En las etapas primitivas de la creación, los Cielos o el Sistema Solar y la Tierra eran como pedazos de masa que la Mano del Poder amasó del éter, el cual se asemeja al agua en su esparcimiento e impregnación y es el medio para la creación de Dios al principio, al igual que el agua es el medio para la vida en la Tierra. Este hecho es al que se refiere el versículo Su Trono Supremo se hallaba sobre el agua (11:7). Dios hizo de esta materia —el éter— los átomos y las moléculas, e intensificó y solidificó una parte de éstos, haciendo de ella la Tierra. En cuanto a su solidificación y la formación de su corteza, la creación de la Tierra precede a la de los Cielos. Sin embargo, antes de que la Tierra se solidificase y fuese cubierta con una corteza, existía una única capa atmosférica compuesta de nubes y elementos gaseosos. La disposición de estas nubes de elementos gaseosos, la forma primitiva de los Cielos, en «siete Cielos» y su decoración con el Sol, la Luna y las estrellas siguió a la formación de la Tierra, mientras que el acondicionamiento de la Tierra para la vida humana ocurrió después de la formación de los Cielos. Lo que el Corán quiere decir con siete Cielos ha sido interpretado de diversas maneras, siendo la interpretación más importante la siguiente:
[28]Respecto a cómo el Corán trata las cuestiones que constituyen asuntos científicos, los siguientes puntos han de ser observados:
Confirmar los dos primeros principios es un requisito de la fe, cuya negación constituye incredulidad. El tercero indica que lo que Dios quiere decir con una expresión particular está abierto al estudio y a la interpretación y, siguiendo ciertas condiciones, se pueden postular diversas opiniones. Las condiciones son: (i) tener un conocimiento excelente del árabe coránico y de sus reglas y modos de elocuencia y tomarlos siempre en consideración; (ii) tener un conocimiento excelente de los principios esenciales del Islam y de los principales y claros dictámenes del Corán; (iii) tener suficiente destreza en el tema en cuestión; y (iv) no albergar otra intención que no sea la de encontrar la verdad y hacerlo únicamente para obtener la aprobación de Dios. Si estas condiciones son cumplidas, cualquier opinión puede ser respetada y considerada como verdadera, al menos parcialmente, o como una contribución al esfuerzo de llegar a la verdad. [29] El Corán presenta la creación del Cielo y de la Tierra y la formación de los Cielos como los signos más claros de la Existencia y de la Unidad de Dios en el mundo externo. Entonces, como signos de su mundo interno, muestra cómo la humanidad fue dotada con la vida. Y ahora procede a explicar qué clase de seres son los seres humanos, por qué fueron creados y cómo ellos pueden satisfacer el propósito de su creación. Ya que necesitamos saber la razón por la cuál un ser tan valioso fue creado y en dónde radica su valor. [30] La razón primordial que explica el motivo por el que Dios informó a los ángeles de Su voluntad de establecer a un vicerregente en la Tierra fue indicar la mejor manera de consulta así como enseñar a los ángeles la sabiduría que encerraba el hecho de hacer a la humanidad Sus representantes en la Tierra. Los ángeles sabían que este vicerregente iba a causar desorden y corrupción porque los genios, seres que se asemejan a los humanos en cuanto a posesión del libre albedrío, intelecto, cólera y lujuria, habían causado sedición y derramamiento de sangre en la Tierra con anterioridad. Los ángeles son seres del Universo dotados con una vida de una naturaleza diferente a la que poseen las especies terrenales que conocemos. El hecho de que diversas formas de vida puedan existir en el Universo no debe sorprendernos. Aún así, fue una sorpresa cuando en 1993, casi 300 especies animales —casi todas hasta la fecha desconocidas—, fueron descubiertas viviendo alrededor de las chimeneas hidrotermales de los fondos abisales, donde el agua marina al ser calentada por el magma subyacente brota hacia el frío océano a través del fondo oceánico y a lo largo de los arrecifes. Hasta entonces, los científicos habían pensado que no podía darse la vida sin la intervención de la energía solar y se conocían muy pocos organismos que pudiesen sobrevivir sin poseer alguna vía directa o indirecta de aprovecharla. Quizás ese «sorprendente descubrimiento de la biología del siglo XX» pueda reforzar nuestra disposición a reconocer que pueda existir vida bajo formas y condiciones diferentes a las que conocemos. Si los científicos hubiesen prestado atención al Corán y no hubiesen definido la vida en base a las formas terrenales conocidas por ellos, habrían podido reconocer la posibilidad de la existencia de formas de vida diferentes en otros lugares y dimensiones del Universo, propias de cada lugar y dimensión, dando así una dirección más veraz a sus estudios científicos. Los ángeles son seres espirituales de formas sutiles creados de «luz» (Muslim, «Zuhd», 10). Hay distintas especies, pero no se les puede determinar por sexo alguno, pues carecen de condición masculina o femenina (37:149-150; 43:19; 53:27; Fundamentos de la Fe Islámica, pág. 70). Al ser siervos de Dios carentes del yo carnal que ordena el mal, obedecen los mandamientos emanados de la Voluntad Eterna y el Poder Creativo que gobierna el Universo. No hay nada que cause entre ellos peleas o disputas ya que son inocentes, su reino es vasto, su naturaleza pura y sus estaciones fijas. Cada uno de los cuerpos celestes es un lugar de veneración para los ángeles [The Words, («Las Palabras»), The 29th Word («La 29ª Palabra»), págs. 532-533]. No piden ninguna recompensa por sus servicios; su recompensa es el goce espiritual de la proximidad a su Creador. Su devoción varía según sus diversas naturalezas y funciones. No acontece ni se puede concebir ningún acontecimiento en el Universo sin la intervención de los ángeles. Hay ángeles que representan o son responsables para cada acontecimiento que se da en el Universo y de cada especie que existe sobre la Tierra. Por ejemplo, algunos de ellos, cuyo adalid es el ángel Miguel (Mikail), son responsables del crecimiento de las plantas. El ángel Miguel supervisa el crecimiento de todas las clases de grano y provisión con permiso y Poder de Dios, y se podría decir que está a la cabeza de todos los ángeles que pueden ser comparados a los granjeros. Hay otro gran ángel que, con permiso, Orden y Poder de Dios, es el jefe de los «pastores incorpóreos» de todos los animales. Ellos miran los actos de Dios con maravilla y admiración y Le presentan la glorificación y la veneración de las criaturas de cada especie según el lenguaje de su naturaleza y disposición. Existen asimismo otras clases o especies de ángeles, como por ejemplo el ángel Gabriel (Yibril), encargado de llevar la Revelación a los Mensajeros, y ‘Azrail y sus ayudantes a los que Dios emplea para quitar las vidas a la gente, e Israfil, que tocará la Trompeta durante la destrucción final del mundo y la resurrección de los muertos. El Corán también menciona a los ángeles que registran las acciones de la gente (82:11); y los ángeles que realizan una variedad de tareas de majestad y poder impresionantes (Véanse las suras 77:1-4; 79:1-5; 82:11). [31] La razón principal del motivo por el cual a la humanidad le fue concedida superioridad sobre los ángeles es que le fueron enseñados los nombres. El deber de la humanidad en la Tierra es la vicerregencia o jilafah, que significa sucesión. Esto indica que otro tipo de seres o especies precedió al género humano en la Tierra. Se trata de los genios, que fueron sucedidos por los humanos debido a sus interminables conflictos y rebeliones contra Dios. Como término, jilafah o vicerregencia denota el acto de mejorar la Tierra, en base al conocimiento de las cosas y de las leyes de la creación (que incorrectamente llamamos «leyes de la naturaleza») y gobernar en la Tierra según los dictados de Dios, o sea, establecer la justicia. Para llevar a cabo este deber se precisa el conocimiento científico y la religión. La humanidad puede adquirir el conocimiento científico estudiando la naturaleza y le ha sido concedida la religión a través de los Mensajeros de Dios. Los libros otorgados o revelados a los Mensajeros, además de contener principios religiosos, son en cierto modo como discursos que describen la naturaleza y su significado. He aquí el motivo por el que en el Islam al Universo o naturaleza se le denomina el «Libro Creado» y sus leyes son las leyes de la Creación y del funcionamiento del Universo que emanan de los Atributos Divinos de la Voluntad y el Poder. El Corán es el «Libro Revelado», el sistema de leyes y principios Divinos emanados del Atributo Divino del Discurso. Por esa razón, no puede ni debería darse dicotomía o conflicto alguno entre la ciencia y la Religión. Los nombres enseñados a Adán fueron los nombres tanto de las cosas como los de los descendientes del primer Profeta. Esto lo sabemos por el uso del pronombre hum —que en «sus nombres», significa «su»— el cual se utiliza para los seres conscientes. Esto demuestra que los descendientes de Adán están incluidos entre los «nombres» que le fueron enseñados. Debe de haber una relación entre este acontecimiento, que ocurrió en el mundo de Lo Oculto (ghayb), y el acontecimiento (mencionado en 7:172) cuando Dios hizo surgir a los hijos de Adán, de sus entrañas, su semilla, y les hizo atestiguar que Él era su Señor, lo cual también debió de haber ocurrido en el mundo de Lo Oculto. Los ángeles debieron de comprender plenamente la supremacía de Adán y la sabiduría de su vicerregencia, no sólo por que le fueron enseñados los nombres que no les habían sido enseñados, sino también porque contemplaron a los ilustres miembros de la humanidad entre los descendientes de Adán —tal y como los Profetas, los santos y los puros y minuciosos eruditos— que tornarían la Tierra en jardines del Paraíso por su fe, conocimiento y moralidad. A Adán le fue dado el conocimiento de las cosas de forma sucinta y, a lo largo del curso de la historia, dicho conocimiento fue enseñado a los Mensajeros con relativo detalle de acuerdo con la misión de cada uno. Por eso los Mensajeros fueron también los precursores del conocimiento científico y del progreso, además de ser guías en lo espiritual y lo moral. El Corán, el cual consuma todas las Escrituras anteriores, arroja luz sobre los estudios y descubrimientos científicos del futuro, e indica su punto final de progreso en sus narraciones sobre los milagros de los Mensajeros. Los nombres enseñados a Adán significan también la naturaleza potencial de aprendizaje que le había sido concedida a la humanidad. Nombrar significa conocer, ya que solamente podemos otorgar un nombre a algo que conocemos. Los animales surgen, o más bien se les hace surgir, a este mundo como si estuviesen enseñados o adiestrados en otro mundo. Se adaptan a las condiciones de su vida en un período muy breve como si ya las conocieran. En contraste, los seres humanos precisan por término medio un año para aprender a caminar y muchos más años para aprender las condiciones de vida, distinguir con seguridad entre lo que es dañino y lo que es beneficioso para ellos. Este aprendizaje continúa hasta la muerte, lo cual evidencia que el aprendizaje ocupa un lugar fundamental en la vida y el progreso humanos. Tal y como indicamos con anterioridad, la vicerregencia denota que la humanidad gobierna la Tierra y la mejora empleando todo lo que le está subordinado de acuerdo con lo ordenado por Dios. Si la humanidad se atribuye a sí misma lo que Dios le ha concedido en cuanto a conocimiento, poder, capacidad de aprendizaje y diversas capacidades diferentes, e intenta actuar independientemente de Dios, entonces es cuando el desorden y el derramamiento de sangre comienza en la Tierra. Por esta razón, su felicidad, dignidad y la mejora de la Tierra residen en reconocer su debilidad innata, su pobreza y su ignorancia ante Dios y en atribuir lo que posean así como sus logros a Dios, según corresponde a Su infinito Poder y Suficiencia y Conocimiento Absolutos. [32] Históricamente, la humanidad no ha evitado el derramamiento de sangre ni ha cesado de causar el desorden desde el principio de su existencia terrenal. Además, la mayoría de la gente ha seguido falsas doctrinas o creencias y han atribuido copartícipes a Dios. Sin embargo, esto no significa que la creación de la humanidad y su designación como vicerregente en la Tierra haya demostrado ser un hecho negativo y horrible. La siguiente analogía sencilla lo explicará mejor: Por ejemplo: 100 semillas de fruta tienen el valor de 100 semillas mientras son semillas. Pero una vez están plantadas, aunque 80 de esas 100 se pudriesen mientras 20 germinasen, creciesen y diesen fruto, el valor de esas 20 semillas, pues, excederá con mucho el de las 100 iniciales. Si la raza humana hubiera existido sólo en el Conocimiento de Dios sin desarrollar su potencial en la Tierra, el Árbol de la Creación no habría producido 100.000 Profetas, millones de santos, puros, meticulosos estudiosos y eruditos, héroes de irreprochable conducta y otros virtuosos miembros de la humanidad. Lo bueno que esos ilustres frutos han aportado a la existencia excede con mucho el mal del resto. Los ángeles al principio no podían darse cuenta de dicho resultado, pero cuando apreciaron claramente el potencial de la raza humana, admitieron su supremacía con plena satisfacción de su corazón. [33] Después de que se hiciese evidente para los ángeles la potencial supremacía de la humanidad, se puede decir que el ámbito de la prueba se abrió para la humanidad, los ángeles y otros seres conscientes, entre los que figuraba Satanás. Esto significaba que la vida terrenal de la humanidad iba a comenzar. El motor de esta vida sería el libre albedrío humano. Tener libre albedrío significó optar entre por lo menos dos alternativas diferentes. La vida individual y colectiva de la humanidad, así como su historia, es la historia de los conflictos entre las opciones. Además de los Atributos Esenciales por el hecho de ser Dios, a saber, la Existencia, no tener comienzo, la Permanencia, la Unidad, ser diferente a lo creado y Auto-subsistencia, Dios tiene otro tipo de Atributos llamados Atributos Positivos que son: la Vida, el Conocimiento, la Voluntad, el Poder, el Oído, la Vista, el Discurso y la Creación. Estos Atributos son el origen de Nombres tales como el Dador de Vida y Resucitador, el Omnisciente, Poseedor de la Suma Voluntad, el Todopoderoso, Aquél que todo lo Oye, todo lo Ve, todo lo Habla así como el Creador, etc. La posesión de semejantes Atributos y Bellos Nombres absolutos e ilimitados significa que su manifestación es «inevitable». Aquél Quien existe en y desde Sí Mismo y Cuya Existencia es absolutamente perfecta se manifestará como «corresponde» a Su mismísima «naturaleza». Por consiguiente, el Universo es el conjunto de las manifestaciones de los Atributos y Nombres de Dios, y dichas manifestaciones se concentran en la humanidad. Es como si Dios Todopoderoso hubiese dibujado un velo imaginario ante Sus Atributos y Nombres y hubiese creado a la humanidad como si de un teatro se tratase dónde casi todos Sus Atributos y Nombres son manifestados. Esto muestra el gran valor otorgado a la humanidad. [34] La postración aquí mencionada expresa el reconocimiento por parte de los ángeles de la superioridad de la humanidad y su obediencia al propósito Divino de la creación de Adán y de su vicerregencia en la Tierra. La postración con el significado de devoción se efectúa exclusivamente ante Dios. Al obedecer la orden de Dios de postrarse ante Adán, los ángeles, en realidad se estaban postrando ante Él. [35] Los ángeles (tal y como se explica en la anterior nota número treinta) son seres creados de «luz», siempre ocupados en su veneración a Dios y prácticamente incapaces de cometer pecados. Al no tener que esforzarse contra los pecados, no progresan espiritualmente. Satanás y su descendencia representan el extremo opuesto a los ángeles. El Corán menciona a Satanás cuando se niega a postrarse ante Adán como Iblis y luego como Satanás. Iblis formaba parte de los yinn (18:50) y estaba dotado de libre albedrío. No se le había puesto nunca a prueba hasta que se le ordenó que se postrase ante Adán. Vencido por su vanagloria, intentó justificar su negativa con el pretexto de que había sido creado a partir del fuego sin humo mientras que Adán había sido creado a partir del barro. En otras palabras, se consideraba superior en virtud de su composición física, cuando lo correcto es que nadie puede pretender albergar superioridad alguna teniendo en cuenta que no ha intervenido en su creación u otorgamiento de la misma. Lo que otorga superioridad son los actos virtuosos realizados libremente y sin coacción alguna. Elementos tales como la estructura física, la riqueza, el estatus, las posición y demás, no pueden constituir la base de una pretensión razonable de superioridad. Por ello, el Corán abiertamente declara: No cabe duda de que el más noble, el más distinguido de vosotros ante los ojos de Dios es aquél que es superior en la piedad, la rectitud, y la reverencia hacia Dios (49:13). A diferencia de Adán, Satanás no reconoció su error y así se convirtió en la encarnación de la arrogancia y de la malévola hostilidad contra la humanidad. Estaba claro que había sido vencido interiormente por las cualidades que causan incredulidad, tal y como el punto de vista incorrecto, los prejuicios y la altanería. En la primera de todas sus pruebas, estas cualidades lo engulleron y le hicieron ser terco y obstinadamente incrédulo. Tal y como ha sido señalado con anterioridad, Satanás fue llamado Iblis cuando se rebeló contra la orden de Dios de postrarse ante Adán. Iblis quiere decir «alguien que se halla desesperado». Después de ese evento, se llamó Satanás, que significa «expulsado de la Presencia y Misericordia de Dios y consumido por la envidia y la pasión». Del mismo modo que Adán es el padre de la humanidad, Satanás tiene también descendencia. Los humanos incrédulos que comparten el mismo carácter con Satanás y siempre están ocupados desviando a la gente del camino de Dios son también llamados «satanes» en el Corán. Los «satanes» de los hipócritas, mencionados en la Sura 2:14, son un ejemplo de ello. [36] Hay diferencias de opinión respecto a si el Jardín mencionado es un lugar paradisíaco de la Tierra o es el Paraíso al que los creyentes entrarán en el Más Allá por la gracia de Dios. Existe otro punto de vista digno de consideración: Los característicos eventos narrados en 2:30-39 —la creación de Adán y su presentación como prototipo de la humanidad, los nombres que Dios le enseñó, los ángeles postrándose ante él por orden de Dios; la negativa de Iblis (la encarnación de la maldad y el prototipo de los diablos) a postrarse— todos estos acontecimientos tienen lugar en el ámbito de Lo Oculto. Igualmente, el acontecimiento (7:172) en el que Dios hizo surgir a los hijos de Adán de sus entrañas, sus semillas, y dieron testimonio que Él era su Señor debió de haber tenido lugar en el Mundo de Lo Oculto. Si el establecimiento de Adán en el Jardín con Eva también aconteció en uno de los mundos de Lo Oculto entonces ese Jardín puede ser que pertenezca a dichos mundos y constituya un tipo de manifestación del Paraíso en el Más Allá que todavía ahora debe existir como «semilla». En lo que aquí tenemos que hacer hincapié es en las lecciones que Dios nos quiere enseñar con tales acontecimientos. Desde esta perspectiva, el Jardín puede que hubiese sido un reino donde los padres de la humanidad moraron durante un tiempo o fase que tenían que atravesar en su camino para convertirse en plenamente «humanos», a fin de poder residir en la Tierra. [37] También hay opiniones diferentes respecto al árbol prohibido. Cuando reflexionamos acerca de cómo Satanás tentó a Adán y a Eva —¡Oh Adán! ¿Quieres que te lleve al árbol de la eternidad y un reino que nunca declinará? (20:120)— y los inevitables resultados originados por haberse acercado al árbol prohibido (experimentar la dureza del trabajo, el hambre, la desnudez, la sed y la exposición al calor del Sol [20:117-119], y tras haber comido de él, les fueron reveladas sus partes pudendas [20:121]), podemos concluir que el árbol prohibido hace referencia al deseo humano de ganar eternidad a través de la descendencia, que luego sería permitido, o quizás a cierto tipo de comida o a algo que les hizo darse cuenta de su humanidad física y biológica con todas las necesidades, sentimientos y pasiones que ello conlleva. Podemos deducir que dicha prohibición era sólo temporal, como cuando se ayuna, se va al Hayy o durante el puerperio. Mas ellos se apresuraron y desobedecieron. [38] La palabra aquí traducida como malhechor es zalim, derivada de zulm que significa oscuridad. Es lo contrario de luz y es la razón o símbolo de la inexistencia en contraposición a la existencia. Por esta razón, se usa como un término coránico para los actos que causan el oscurecimiento y la extinción de las facultades del corazón («vista» y «oído» en el sentido de versículo 2:7). El rasgo principal de tales actos radica en transgredir los límites establecidos por la Religión y comportarse sin tomar en consideración el tiempo, el lugar y las condiciones. Al poseer un ámbito de uso muy amplio, puede extenderse desde colocar algo en el lugar incorrecto a adscribir copartícipes a Dios. Las personas se dañan ante todo a sí mismas cometiendo zulm. Esta es la razón por la cual el Corán señala que las personas se perjudican a sí mismas al transgredir los límites. El desliz mencionado en este versículo es de dicha naturaleza. (Esto quedará clarificado más aún en las palabras que Adán recibió de su Señor, explicadas en la nota 41, a continuación.) [39] Aunque Satanás es la encarnación del mal y siempre intenta causar mal a la vida humana, su creación no es dotada de ninguna particularidad maligna. Dios es el único Creador que crea todas las cosas y seres, junto a sus buenos o malos actos, y cualquier cosa que Él crea es buena ya sea en sí misma o en lo que a su resultado se refiere. Los ángeles nunca hacen el mal y Satanás nunca hace el bien, pero la humanidad ha sido dotada con la capacidad de hacer tanto el bien como el mal. Los humanos son responsables de usar y desarrollar su capacidad para obrar bien, resistir su potencial innato para obrar mal y encauzarla hacia lo que es bueno. Por ejemplo, la envidia puede encauzarse hacia la competitividad para hacer el bien; la obstinación puede convertirse en constancia en el camino de lo correcto y la verdad. Obrando bien y, especialmente, esforzándose contra las tentaciones de Satanás y el alma carnal que ordena el mal y contra la potencialidad que se posee para obrar mal, la persona evoluciona espiritualmente, mientras los grados o estaciones de los ángeles son fijos, ya que a ellos no les afecta la tentación de Satanás ni albergan tendencia maligna alguna que le haga frente. La inclusión de la creación del mal relativo —pues no hay nada absolutamente malo en la creación— es el vehículo del desarrollo espiritual, intelectual y científico en la vida humana. Por eso la creación de Satanás y de otros males aparentes no es mala. Contra el argumento de que tantas personas se desvían y tantos males surgen en la vida humana debido a las tentaciones de Satanás, se sugiere a los lectores que acudan a la analogía que figura en la nota 33. Ignorantes de esta importantísima verdad, los zoroástricos de Irán han atribuido la creación del mal a una segunda deidad; mientras que en la civilización islámica, los mutazilitas se la han atribuido a la propia humanidad. Algunos piensan que Satanás es un ser que «cumple una función específica en el plan dispuesto por Dios», a saber, tentar a la humanidad para que puedan ejercer la libertad de elección que Dios les ha concedido. Por consiguiente, su rebelión es meramente aparente y tiene una importancia puramente simbólica como resultado de la función que le ha sido asignada. Ésta es una grave equivocación imposible de reconciliar con las declaraciones explícitas del Corán y, por lo tanto, inaceptable. [40] Mientras que eran Adán y su esposa aquellos que eran puestos a prueba en el Jardín, deducimos del uso coránico de la forma plural en idioma árabe usada en la orden, ¡Descended todos vosotros! que la orden es recibida por más de dos personas: Descended todos vosotros, (y en adelante viviréis una vida) siendo algunos de vosotros enemigos de otros. Aquéllos a los que esta orden es dirigida debieron de ser Adán, Eva, Satanás y su futura descendencia. [41] Al contrario que Satanás, Adán no optó por defenderse con excusas por haber cometido su error. Más bien, sintió gran remordimiento y dispuso la posibilidad de ser perdonado. A cambio de su remordimiento, Dios Todopoderoso le inspiró unas palabras —talaqqa, aquí traducido como «recibido», tiene la connotación de «inspirado»— a través de las cuales, junto a su esposa, imploraron el perdón de Dios. Existe un consenso común por parte de la mayoría de los comentaristas del Corán, los cuales afirman que dichas palabras son las que figuran en el versículo 7:23 que indica: «¡Señor nuestro! ¡Hemos sido injustos con nosotros mismos, y si no nos perdonas y no tienes misericordia con nosotros, no cabe duda de que nos hallaremos entre los perdedores!». Algunos (probablemente por influencia de narraciones de origen hebreo) han sostenido que fue Eva la que indujo a Adán a ser engañado por Satanás. Al ser esa la versión del Antiguo Testamento (Génesis, 3:1-6), la mujer era considerada como malvada y fue desgraciada durante la Edad Media a lo largo y ancho de la Cristiandad. El Corán presenta el evento centrado en Adán; por eso fue él quien recibió las palabras y, en mayor medida que Eva, tuvo que implorar el perdón de Dios, aunque ambos lo cometieran. [42] La aceptación del arrepentimiento de Adán y Eva, tras haber suplicado perdón a Dios, no significa que el decreto de Dios por el cual descenderían a la Tierra no habría de llevarse a cabo. Más bien, significa que comenzarían su vida terrenal purificados de su error —inmaculados o sin «pecado original» alguno que se transmitiría a sus descendientes— tal y como todos los recién nacidos comienzan su vida libres del pecado. Es también un principio coránico —el cual es uno de los principios básicos legales— que cada alma gana para su cuenta y ninguna alma soporta ni se le hará soportar con la carga de otra (sura 6:164). [43] Con su maravillosa elocuencia y concisión, el Corán nos ha informado, en lo que a esta sura concierne sobre la guía, la fe, el Islam, los pilares y sus principios esenciales. A continuación nos ha informado sobre la incredulidad, la hipocresía y los motivos de éstas, junto a una descripción de las diferentes cualidades de los creyentes, los incrédulos y los hipócritas. Luego, ha presentado pruebas decisivas y comprensivas, tanto del mundo interno de los seres humanos como del mundo exterior que les rodea, sobre la Existencia de Dios y Su Unidad, la Autoría Divina del Corán, la Misión Profética de Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él, y acerca del Más Allá, el Paraíso y el Infierno. Ha explicado la naturaleza y el deber de la humanidad y cómo empezaron su vida terrenal. De esa manera, el Corán ha resumido sus propósitos principales antes de empezar a narrar la aventura terrenal de la humanidad y de las comunidades humanas e ilustrará esos propósitos con ejemplos históricos concretos. En los versículos 38 y 39, se extiende un lazo en el inicio de la sura que lo une todo. Hace referencia directa a la guía mencionada al principio de la sura con la guía referida en el versículo 38. Interpreta o amplía la prosperidad mencionada en el versículo 5 con la explicación que figura en el versículo 38: «… no tendrá miedo (en esta vida ni en la próxima (ya que siempre encontrarán Mi ayuda y apoyo junto a ellos) ni se afligirá». Asimismo, al declarar que los incrédulos y aquellos que niegan las Revelaciones de Dios y los signos serán los compañeros del Fuego donde morarán, nos recuerda los versículos 23 y 24, los cuales amenazan a los que niegan la Autoría Divina del Corán con el Fuego cuyo combustible son los seres humanos y las piedras (con las que han moldeado ídolos para adorar). [44] La historia de los Hijos de Israel narrada en el Corán es un ejemplo de la historia general de la humanidad o de todas las naciones. Es por esta razón, y por el significativo papel que los Hijos de Israel y sus descendientes desempeñarían en la historia futura del Islam y de la humanidad, por lo que el Corán hace notar ciertos aspectos de su historia. Al presentar y alabar a los verdaderos creyentes al principio de la sura, el Corán establece un puente con la historia de los pueblos de la antigüedad en el versículo, Y aquellos que creen en lo que ha descendido sobre ti y en lo que descendió antes de ti (como la Tora, el Evangelio, los Salmos y los Manuscritos de Abraham) (2:4). Este puente se alza por varias razones: por la importancia del papel que los Hijos de Israel desempeñaron en el pasado y desempeñarán en la historia futura de la humanidad; por la importante posición que los judíos disfrutaron en Medina durante el período de Medina de la Misión Profética de Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él; y para advertir a la incipiente comunidad musulmana y a todos los musulmanes del futuro de no caer en la misma desviación y extravío en el que sucumbieron los Hijos de Israel. Por todas esas razones, el Corán narra los eventos importantes de la historia de los judíos, a la vez que les insta a creer en Muhammad y a ingresar en la comunidad musulmana. [45] «Israel» era un título del profeta Jacob, la paz sea con él, que significa «puro sirviente de Dios». En la historia musulmana, a los judíos se les denomina normalmente Yahudi, que significa «perteneciente a Yahuda» —Judá en el Antiguo Testamento—. Judá —Yehudah en hebreo— es el nombre de uno de los dos reinos que surgieron tras la división del reino del profeta Salomón después de su muerte, y toma su nombre de Judá, uno de los hijos del profeta Jacob, la paz sea con él. Según otra opinión, Yahudi no significa otra cosa que aquel que sigue la ley establecida por Judá, jurista israelita que vivió en el siglo II d. de C. Los mismos judíos nombran su religión —Judaísmo— a partir de Judá. El Corán usa el término Yahudi para los enemigos de los musulmanes más severos entre los Hijos de Israel y aquellos de entre ellos que se consideran y se llaman a sí mismos Yahudi (6:82; 2:62). Refiriéndose a ellos como hijos de un Profeta y de un puro sirviente de Dios, el Corán quiere decir que se espera de ellos que crean en el profeta Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él, y, por consiguiente, que cumplan su compromiso con Dios. Además, este uso establece un principio importante de buenos modales, sobre todo al llamar a las personas al Camino Recto, por el cual uno debe dirigirse a las personas con los títulos con los que les agrada ser llamados. [46] . Aquí hay una referencia al favor mencionado en la Sura al-Fatiha. Cuando se emplea en sentido general, significa ser favorecido con la Religión, un Libro Divino, un Profeta, la guía y seguir el Camino Recto sin desviación. Aquí significa específicamente que Dios ha escogido a los Profetas y Mensajeros de entre los Hijos de Israel, les ha concedido un gran reino, les ha dado un Libro, les ha guiado al Camino Recto y les ha hecho habitar la Tierra que les prometió. [47] . El compromiso realizado por Dios con los Hijos de Israel era que cuando un Mensajero viniese después de los Profetas, éstos creerían en él y le ayudarían. Por consiguiente, deberían de creer en el profeta Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él, respecto al cual Dios había mencionado sus rasgos particulares y las buenas nuevas de su venida en el Libro que les había enviado, y al que conocían muy bien. [48] El compromiso de los Hijos de Israel —vuestro compromiso en el versículo— es que continuarían recibiendo Su favor si se reformaban y eran firmes en seguir Su senda después de tantas calamidades con las que fueron castigados por sus rebeliones y transgresiones. Respecto a el compromiso entre Dios y los Hijos de Israel, véase también 17:4-8. [49] Sobre el modo en que los Hijos de Israel tergiversaron la verdad mezclándola con la falsedad, véase 2:71, 79, 140, 174, 179; 3:167; 4:13, 46; 5:106. (Efectuaron añadidos o cambios en el Libro y luego se los atribuyeron a Dios. Malinterpretaron las palabras del Libro a propósito y ocultaron las verdades que creían que no servían a sus propósitos. Asimismo, tergiversaron la verdad a través de falso testimonio y el juicio erróneo). [50] Elmalılı Hamdi Yazır (1877-1942), uno de los más grandes comentaristas musulmanes del Corán, hizo el siguiente comentario respecto al acto de tergiversar la verdad mezclándola con la falsedad: Si no fuera por otro versículo referido a este asunto, este versículo por sí sólo bastaría para enseñarnos cómo debemos actuar en lo relativo a la traducción y la interpretación del Corán, así como en otros asuntos similares de las ciencias religiosas. No debe olvidarse nunca la importancia de conservar el Corán en su forma original, y que asimismo su traducción, interpretación o comentario en cualquier otra lengua nunca podrá reemplazar ni sustituir al Corán. Debemos evitar expresiones tales como el Corán turco o el Corán persa. No importa en cuántos idiomas sea traducido el Corán o en cuántos idiomas es interpretado o comentado, pues nada de eso puede ser el Corán ni puede sustituirlo. Dios Todopoderoso declara explícitamente: No tergiverséis la verdad mezclándola con la falsedad. (Yazır, 1:336). Este punto debe ser considerado por encima de todo en referencia a las controversias sobre si las versiones existentes de las antiguas Escrituras son (o pueden ser) exactamente iguales a sus originales. Como es bien conocido, las antiguas Escrituras no fueron conservadas en su lengua original y tan sólo existen de ellas traducciones. [51] El Corán no ordena a los Hijos de Israel que lleven a cabo su Oración, la cual carece del ritual de la inclinación —pues debieron de haberla cambiado a lo largo de su extensa historia—, sino la Oración que Dios enseñó a los musulmanes a través del profeta Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él. El Corán llama la atención particularmente a la inclinación (ruku’) en la Oración. Esto nos indica, pues, que la inclinación posee una importancia especial en la Oración, pues debido a la misma, todos los ciclos de la Oración se denominan rak’ah, palabra derivada de la misma raíz que ruku’. Además, el versículo alude a la importancia de establecer la Oración Prescrita en congregación, la cual es un medio y una expresión de la solidaridad y la unidad de los musulmanes. Ésta es una advertencia contra el hecho de constituir congregaciones separadas en base a diferencias de opinión en asuntos legales de índole menor u otros asuntos secundarios. El versículo también invita a los Hijos de Israel a unirse a la comunidad musulmana. Podemos deducir a partir de este versículo que han pasado a pecar por su negligencia respecto a los deberes de la Oración y de la Limosna Purificadora Prescrita (Zakah). Este último es un impuesto fijo proporcional al valor de propiedad o riqueza que sobrepasa un cierto mínimo y su debido desembolso y empleo está decretado en la sura 9:60. |
||||||
| Modificado el ( 13.08.2009 ) | ||||||
| < Anterior | Siguiente > |
|---|




