Inicio arrow Últimos añadidos arrow Sura 97 Al-Qadr (El Destino y el Poder)
Sura 97 Al-Qadr (El Destino y el Poder) PDF Imprimir E-Mail
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escrito por Ali Ünal   
13.08.2009

Período de La Meca

Esta sura que consta de 5 versículos toma su título de la palabra al-qadr («poder», «destino», «medida», «valor») ubicada en el primer versículo. Se trata de Laylat al-Qadr (la «Noche del Destino, el Poder, y la Medida»), que acontece durante el último tercio del sagrado mes de Ramadán. Pasar dicha noche en devoción a Dios posee un gran valor.

En el Nombre de Dios, el Misericordioso, el Compasivo.

1. Ciertamente lo hemos hecho descender (el Corán) en la Noche del Destino y el Poder.

2. ¿Qué te facilita percibir lo que la Noche del Destino y el Poder es?

3. La Noche del Destino y el Poder es mejor que mil meses.

4. Los ángeles y el Espíritu descienden en ella con el permiso de su Señor con Sus decretos para cada asunto;

5. (Es) una misericordia y una seguridad puras (contra todas las desgracias, para los siervos que pasan dicha noche en devoción y apreciando su valor). (Es) hasta que despunta el crepúsculo matutino[1].


[1] Tal y como se explicó en la nota número 1 de la sura 44, todas las cosas y los acontecimientos están dotados de una existencia eterna en el Conocimiento de Dios. Ya que el Todopoderoso no es contenido por el tiempo y el espacio, no existen divisiones del pasado, el presente y el futuro en Su Conocimiento, en el cual todo el tiempo es un punto o el presente. Crear significa que Él concede existencia externa a los «arquetipos» en Su Conocimiento según las medidas del mundo al que pertenecen las cosas. Su voluntad para con todas las cosas y acontecimientos en el mundo material es aquella en la que siguen un proceso para existir.

Cuando Dios quiere que una cosa individual exista o que suceda un acontecimiento individual, Él decreta que así sea con su propia identidad particular. Podemos describir esto de un modo en el que cada cosa y evento es identificado con su naturaleza particular por el Destino Divino, como se hace referencia en el versículo 15:21. El Destino traslada este evento o cosa desde el reino del Conocimiento al reino del Poder Divino, y éste lo crea según las medidas determinadas por el Destino. (Deberíamos siempre recordar que todas las explicaciones en relación a Dios lo son con respecto a nosotros o desde nuestra perspectiva y por lo tanto según nuestras medidas en nuestra relación con Él).

De esta manera cada año debe tener una identidad y una importancia particulares para los actos del Destino y el Poder Divinos durante toda la historia del Universo en general, y para la humanidad en particular, y se da una noche especial durante cada año en el que cada cosa o ser que Dios ha querido que existiera y cada evento que ha querido que sucediera durante ese año es identificado o pormenorizado y trasladado desde el Conocimiento Divino hacia la disposición del Poder Divino. Tal y como se deriva del entendimiento de otros versículos relevantes como por ejemplo 2:185, que declara que el Corán fue enviado en el mes de Ramadán, esta noche es la Noche del Destino, el Poder y la Medida. Ya que dicha noche acontece en el Ramadán según el año del calendario lunar, que es 11 días más corto que el año del calendario solar, cualquier noche del año solar puede ser esta noche una vez cada 354 años.

El Corán es enviado de dos maneras posibles, una en su totalidad, la otra por partes. Los intérpretes del Corán dicen que el Corán fue enviado en su totalidad desde la Tabla Suprema Preservada al cielo del mundo o Bayt al-Ma’mur. No conocemos la naturaleza de esta Bayt (Casa) y el modo de envío del Corán allí o al cielo del mundo. Sin embargo, a la luz de los versículos 44:1-6, se puede decir que tal y como cada Libro Divino fue identificado con su naturaleza particular en su totalidad por el Destino circunscrito, o trasladado en su totalidad desde el Conocimiento de Dios o la Tabla Suprema Preservada o la Madre de los Libros (véase las suras 6:59, nota número 13; 13:39, nota número 13; 17:14, nota número 10 y 43:4, nota número 1), así el Corán también fue identificado en su totalidad desde el interior de la misma fuente original en la Noche del Destino, el Poder y la Medida o trasladado desde dicha fuente primigenia.

Los ángeles, que son llamados mensajeros en 44:5, son responsables de los asuntos en el Universo así como en la vida de todos los seres. Entre ellos se hallan los encargados de portar la Revelación Divina a los Profetas, concretamente Gabriel y sus ayudantes. Reciben los decretos de Dios y se ponen en marcha para llevarlos a cabo. A su vez, descienden con la gracia, la misericordia y la seguridad especiales de Dios durante la Noche del Destino, el Poder y la Medida.

Con respecto al Espíritu, como se explicó en la nota número 1 de la sura 70, debe ser una criatura parecida a un ángel. Según Imam al-Ghazzali, él es un ángel (o un ser parecido a un ángel) a quien Dios emplea para insuflar el espíritu en el cuerpo de cada persona. Bediüzzaman Said Nursi sostiene que existe un espíritu que representa cada cosa, cada ser. Por ello, el Espíritu puede ser el ser responsable de todos los espíritus, que representa su devoción y la presenta a Dios. Durante la Noche del Destino, el Poder y la Medida, puede descender para insuflar la paz, la vivacidad, y la alegría en los creyentes que velan. (Dios es el Más Sabio).

 
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