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El Sagrado Corán y Su Interpretación Comentada
Sura 1 Al-Fatiha (La Apertura) | Sura 1 Al-Fatiha (La Apertura) |
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| escrito por Ali Ünal | |
| 06.08.2009 | |
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PerÃodo de La Meca Es comúnmente aceptado que esta sura fue revelada durante el perÃodo de La Meca de la Misión Profética de Muhammad. Algunas Tradiciones narran que también fue revelada en una segunda ocasión en Medina. La mayorÃa de los eruditos es de la opinión que la primera sura en ser revelada en su totalidad es la Sura al-Fatiha. En cierto sentido, la Basmala es la «esencia» de la Sura al-Fatiha que, a su vez, es el «origen» de todo el Corán al completo. Gracias a su extraordinaria concisión y su profusión de vocabulario, esta sura sostiene perfectamente en equilibrio la alabanza y la súplica, y establece los cuatro temas o propósitos principales de la guÃa coránica: (1) Establecer la Existencia y la Unidad de Dios, (2) la Misión Profética, (3) la Resurrección y la vida en el Más Allá y (4) la veneración y la justicia. Es nombrada como Sura al-Fatiha porque es el capÃtulo inicial con el que el Corán comienza. También posee otros nombres tales como «Los Siete (versÃculos) repetidos por partida doble», debido a su gloria y distinción y porque este capÃtulo ha de ser recitado en las dos primeras rak’as de cada una de las Oraciones prescritas (Salah); y asimismo es denominado como «La Madre del Libro» porque es el origen de todo el Corán; y «el Tesoro» porque contiene muchas verdades preciosas. 1. En[1] el Nombre[2] de Dios[3], el Misericordioso[4], el Compasivo[5]. 2. Toda la alabanza y la gratitud[6] (cualquiera que las exprese para quienquiera que sea por cualquier razón y de cualquier manera desde el primer dÃa de la creación hasta la eternidad) son para Dios, Señor[7] de los mundos[8], 3. El Misericordioso, el Compasivo, 4. Dueño[9] del DÃa del Juicio Final[10]. 5. A[11] Ti solamente veneramos[12] y tan sólo de Ti buscamos ayuda[13]. 6. GuÃanos[14] al Camino Recto[15], 7. El Camino de aquellos que has favorecido[16], no el de aquellos que han incurrido en (Tu) ira (castigo y condena)[17], ni el de los que están extraviados[18]. [1] Esta frase bendita (Bi’smi-llahi’r-Rahmani’r-Rahim traducida como «En el Nombre de Dios, el Misericordioso, el Compasivo», y denominada Basmala) es uno de los sÃmbolos del Islam. Los musulmanes comienzan cada buen acto pronunciándola. A todas las cosas y seres se les infunde vida y sobreviven por medio de ella. AquÃ, la partÃcula bi- significa tanto en como con por lo que todo, siendo dependiente de la Leyes del Misericordioso, lleva a cabo lo que hace «en» y «con» Su Nombre. Una semilla diminuta que se halla bajo la tierra germina y se abre camino a través del suelo y las rocas para asà emerger hacia la luz del Sol, basándose en las leyes del Misericordioso e implorando la compasión (especial) del Compasivo. Los seres humanos, favorecidos con el libre albedrÃo, deben llevar a cabo siempre el bien y siempre han de hacerlo en Nombre de Dios y en pos de Su complacencia, comenzando cada acto «en» y «con» el Nombre de Dios. Según algunos eruditos, la Basmala se considera como el primer versÃculo de cada sura (capÃtulo) coránica a excepción de la novena. Según la escuela jurÃdica Hanafi, es un versÃculo, pero no se considera el primer versÃculo de cada sura. Es el primer versÃculo de la Sura al-Fatiha, sura de apertura del Corán, y se escribe antes de cada sura debido a su importancia, y su condición sagrada, además de para separar las suras unas de otras. Es, en todo caso, una cuerda de luz que se extiende desde el Supremo Trono de Dios hasta los corazones de la gente. Quienquiera que se aferre con fuerza a ella siendo consciente de su significado e iluminado por ella podrá elevarse al punto más alto de la perfección humana. [2] La palabra «nombre» es la traducción de su equivalente en árabe ism. Proviene de la raÃz SaMa (s-m-v), que significa «ser elevado», «ensalzado» o de VaSaMa, que significa «señal». (Recordemos en este punto que la palabra samawât, significa a su vez «cielos» o «alturas» debido a su condición elevada). La frase nominal «el Nombre de Dios» nos recuerda que Dios es Ensalzado como el Ser Divino que posee nombres, a Quien podemos llamar, y recordamos y nos referimos a ese Ser Divino sólo cuando mencionamos el nombre «Dios». El conocimiento de Dios (en el sentido de la palabra árabe ‘ilm) es imposible con respecto a Su Ser o Esencia (Zat). Y puesto que no hay nadie comparable a Él, es por lo tanto imposible llegar a entender o comprender Su Esencia. Sin embargo, podemos reconocer a Dios o tener algún conocimiento de Él (en el significado de la palabra árabe ma’rifa) a través de Sus Obras, Actos, Nombres, Atributos y Cualidades Esenciales (shu’un). Considerar Sus obras (lo que contemplamos en el mundo, Su creación) nos hace ser conscientes de Sus Actos, y esa consciencia nos conduce a Sus Nombres y Atributos, los cuales a su vez, nos llevan a Sus Cualidades Esenciales, y por lo tanto, a la consciencia de Aquél Quien posee dichas Cualidades. El acto de viajar hacia el Ser Divino puede ser llevado a cabo a través de la reflexión acerca de las Obras de Dios —el Universo, incluyendo en particular a los seres humanos, con la composición fÃsica y psicológica de cada uno— o a través de las disciplinas del «corazón», siguiendo un camino sufÃ. Combinar ambos es siempre más seguro y preferible. (Respecto al camino sufà o el sufismo islámico, véase la obra de M. Fethullah Gülen, Key Concepts in the Practice of Sufism —«Conceptos Clave en la Práctica del Sufismo»—, Editorial «The Light», Nueva Jersey, EE.UU.). [3] Allah, traducido como Dios, es el Nombre propio del Ser Divino, Quien crea y administra a Sus criaturas, individualmente y en su totalidad, Quien proporciona, hace crecer, sostiene, protege, guÃa a todos y cada uno, Quien hace fallecer y da vida a todos y cada uno, Quien recompensa o castiga, etc. Todos Sus Atributos son Atributos de la perfección absoluta, y está absolutamente exento de todos y cada uno de los defectos. Es Único y Singular, no tiene equivalente ni parecido y nada se Le puede comparar. Él está absolutamente más allá de cualquier concepto humano: La vista no Le abarca, pero Él abarca toda visión (6:103). Dios es el Único y Singular Ser que detenta el derecho exclusivo de ser venerado y de ser el único propósito de la vida. Él es amado en y por Sà Mismo. Todo depende de Él y subsiste por Él. Toda verdad tiene su fuente en Él. Su Existencia es tan manifiesta que se puede dudar de la existencia propia, pero no se puede ni se debe dudar de la Suya. Los ojos no pueden verlo debido a la densidad y la plenitud de Sus manifestaciones. Su Luz es un velo ante los ojos. Es venerado porque es digno de ello como Dios; no al contrario, a saber, que Él es Dios porque Él es objeto de veneración. Sin (la creencia en) Dios, la vida es un tormento tras otro, el intelecto es puro castigo, las ambiciones son puro dolor, los logros son pérdidas, la unión es separación, el amor es sufrimiento, el placer es aflicción y el conocimiento es capricho. Él es la curación de los afligidos y el remedio para los corazones heridos. Los corazones alcanzan la paz y se tranquilizan recordándole y mencionándole. Quien Le haya encontrado, lo ha encontrado todo; quien Le haya perdido, lo ha perdido todo. [4] La expresión «el Misericordioso» traduce el término árabe ar-Rahman. Ar-Rahman es un Atributo Esencial de Dios, cuya traducción exacta a otra lengua es imposible. A pesar de ser una Cualidad Esencial, ar-Rahman puede ser empleado prácticamente de manera intercambiable junto con el nombre «Dios», ya que no se aplica a nadie con excepción de Dios. Significa Aquél Quien posee la infinita misericordia, Quien abarca a toda la creación con misericordia, gracia y favor, incluyendo a toda la humanidad, sin discriminación alguna entre los creyentes y los no creyentes, dando vida, manteniéndola, proveyendo y dotando a cada uno de nosotros de las capacidades que se necesita. Dios ha creado el Universo por misericordia y como la manifestación de la misma expresada en Su Nombre, el Misericordioso. El Universo es la obra del Misericordioso, y la Misericordia de Dios expresada por el Misericordioso abarca a la creación en su totalidad. Existen dos aspectos de la Manifestación Divina concernientes al Universo. Uno es Su Manifestación universal con todos Sus Nombres respecto al Universo. Se puede entender a través de la analogÃa de la manifestación del Sol en el mundo mediante su luz, incluyendo los siete colores de la misma y su calor. Esto se denomina la Manifestación de la Unidad (at-tayalli al-Wahidiya). El Nombre (atributivo) de «el Misericordioso» es la fuente de esta manifestación. Es la fuente del magnÃfico orden del Universo, de tal modo que todo se encuentra en estado de obediencia absoluta a Dios, estando sujetos a las leyes del Misericordioso. Un caso particular y un sÃmbolo visible de ello es la vida en la Tierra, con sus plantas y animales habitando su superficie, junto a su provisión y sustento asà como gerencia en perfecta armonÃa y misericordia. Todo ello depende y debe su existencia a la manifestación de Dios Misericordioso. [5] El otro aspecto de la Manifestación Divina puede ser entendido por analogÃa con la manifestación especÃfica del Sol en cada cosa según la capacidad de dicha cosa. Esta es la manifestación particular de Dios en cada cosa, con uno o varios de Sus Nombres y con los demás Nombres subordinados a los anteriores. Dicha manifestación es el resultado de Dios como ar-Rahman, traducido como «el Compasivo» y es denominado la manifestación de la Unidad (at-tayalli al-Ahadiyya). Dios abarca a toda la creación como ar-Rahman (el Misericordioso) sin discriminación entre la creencia y la incredulidad, la verdad y la falsedad, lo correcto y lo incorrecto, la belleza y la fealdad, lo bueno y lo malo; mientras que como ar-Rahim (el Compasivo), tiene especial misericordia por la fe, la justicia, la verdad, lo correcto, lo bello y el bien, tanto en este mundo, como, especialmente, en el Más Allá. Nadie toma parte en su nacimiento, la determinación de su lugar o fecha de nacimiento y muerte, etnia, caracterÃsticas fÃsicas y actividad de su cuerpo. Todo ello depende de la elección absoluta de Dios Misericordioso y por lo tanto no puede ser una razón en la que puedan basarse argumentos de superioridad, inferioridad o de discriminación entre la gente. Por el contrario, los habitantes conscientes de la Tierra (los genios y los seres humanos) tienen la opción de optar por la creencia o la incredulidad, la justicia o la injusticia, lo correcto o lo incorrecto, lo bueno o lo malo, la verdad o la falsedad, en base a su libre albedrÃo, y, por lo tanto, son responsables de sus preferencias. Siendo ar-Rahim, Dios auxilia a aquellos que prefieren la fe, lo correcto, la justicia y lo bueno en este mundo y los recompensa con la felicidad eterna en el Más Allá. Pero si no hubiese sido por ar-Rahman («El Misericordioso»), no habrÃamos venido a este mundo. Si no hubiese sido por ar-Rahim («El Compasivo»), no habrÃamos podido hacer uso de nuestro libre albedrÃo con el fin de efectuar la elección correcta, comprender las maravillosas obras de arte de Dios, saber lo que es la fe, la religión y la Misión Profética y lograr la verdadera y eterna felicidad en el ParaÃso. [6] Ya que se deben entender los conceptos coránicos a fin de entender el Corán, vamos a proporcionar una breve explicación. La palabra árabe traducida como «alabanza y gratitud» es hamd. Esta palabra abarca ambos significados, además de otras connotaciones. Alabamos con motivo de determinados logros o cualidades dignas de elogio, nos sentimos agradecidos por algún bien que ha sido realizado. Pero en lo que se refiere a Dios, hamd afirma que Dios es eternamente digno de alabanza y de gratitud porque Él es Dios, es eternamente Misericordioso y es el Señor de toda la creación. Ya sean reconocidos Sus favores por Sus criaturas o no, Él ha de ser elogiado y debemos darle gracias. El agradecimiento es requerido por lealtad a Dios ante Sus favores, mientras que la alabanza es exigida con motivo de ser un siervo sincero y consciente de Quién es Dios y qué significa la servidumbre. Hay que tener en cuenta que toda la alabanza y la gratitud son únicamente para Dios y son exclusivamente Suyos. Allá donde la belleza, la excelencia y la perfección se den, la fuente fundamental es Dios. Los seres creados, ya sean ángeles o seres humanos, objetos celestiales o terrenales, no poseen sino excelencia, belleza o perfección dependientes. Siempre que dichas cualidades se den, son en realidad favores de Dios. Por lo tanto, si hay alguien con Quien debemos sentirnos en deuda y agradecidos, es con el Creador de todo, el Cual es el Verdadero creador de aquello a lo que respondemos con alabanza y gratitud, y no asà al que aparentemente lo posee. Cuando pronunciamos «Toda la alabanza y la gratitud son para Dios», también queremos decir que es en Dios en Quien buscamos refugio cuando nos encontramos en peligro, que es Él a Quien suplicamos ayuda cuando estamos en dificultad o necesidad y a Quien únicamente veneramos. [7] La palabra «Señor» se utiliza para traducir Rabb. Tiene tres acepciones relacionadas: (i) Educador, Instructor, Sustentador, Aquél Quien Alimenta; (ii) Señor y Amo; (iii) Aquél Quien Dirige y Controla. El hecho de que Dios sea Rabb significa que cada ser (y cada parte de cada ser) —desde los elementos o los seres inanimados a las plantas, animales y humanos, y otros seres de otros mundos— es criado, sustentado, dirigido y controlado por Él hasta que alcanza su perfección especÃfica y el propósito de su creación. Esto significa que lo que comúnmente llamamos «leyes naturales» son en realidad designaciones o descripciones del ejercicio del SeñorÃo de Dios, de su condición como Rabb. Una clase complementaria de la enseñanza o la instrucción de la humanidad por parte de Dios es el hecho de que haya enviado Profetas y religiones. De esto se deduce que afirmando a Dios como el Único Educador, Instructor, Sustentador, Aquel Quien Alimenta, Amo y Señor de todos los seres (at-tawhid ar-Rububiyya), afirmamos otra dimensión de la fe en la Unicidad y Unidad de Dios. [8] El plural de «mundo» es traducido al árabe como ‘alamin (y su singular, alam). La palabra procede de ‘alam, ‘alama, que significa aquello que es conocido por medio de otra cosa. Por consiguiente, bajo esta perspectiva, cada cosa o sistema en particular, desde las minúsculas partÃculas subatómicas hasta las más grandiosas nebulosas y galaxias, es un «mundo» y está señalando a Dios. La forma plural (‘alamin) se emplea particularmente para los seres conscientes, queriendo decir que todo lo creado es como si fuese consciente, e indicando que su acto de señalar la Existencia, la Unidad y el SeñorÃo de Dios es algo sumamente claro para los seres conscientes. Desde otra perspectiva, los «mundos» son clasificados como Lahut (el Elevado EmpÃreo: el puro e inmaterial mundo de puras Realidades Divinas), Yabarut (otro de los mundos inmateriales donde las Realidades Divinas se manifiestan en sus formas puras e inmateriales), Malakut (el mundo de la pura dimensión interna de la existencia), Mithal (el mundo de los sÃmbolos o de las formas ideales e inmateriales de las cosas) y Shahadah (el mundo corpóreo, el cual se incluye el mundo visible y los firmamentos). Estos mundos han de ser considerados más como dimensiones que como lugares distintos: las Verdades o las Realidades Divinas manifestadas en formas materiales en este mundo se manifiestan en otros mundos en las formas propias de cada uno. Los «mundos» a su vez son clasificados como el mundo de los espÃritus, este mundo, el mundo inmaterial entre este y el siguiente (al-‘Alam al-Barzaj) y el mundo eterno del Más Allá. Los «mundos» pueden también referirse a los diferentes dominios o «reinos» dentro de este mundo terrenal y otros mundos más allá de este mundo. [9] La palabra Malik, en este punto traducida como «Dueño», significa tanto dueño como soberano. Aunque Dios ha permitido la existencia de soberanos en este mundo, ya que ha dotado a la humanidad de libre albedrÃo, Él será el Único y Absoluto Soberano el DÃa del Juicio Final: ¿De quién es la SoberanÃa Absoluta ese DÃa? De Dios, el Único, el Irresistible (con dominio absoluto sobre todo lo que existe) (40:16). Además, el dominio del otro mundo y todas sus regiones o mundos diversos, tal y como la Llanura de la Reunión Suprema, el Puente, el ParaÃso y el Infierno, pertenece exclusivamente a Dios. [10] «El DÃa del Juicio Final» traduce la expresión árabe Yawm ad-Din. La palabra din es generalmente traducida al español como «religión». Proviene del verbo Da-Na (a partir de la forma trilÃtera d-y-n) y significa profesar una religión. Procedente de la misma raÃz (d-y-n), el verbo Da-Na tiene otra serie de significados interrelacionados: pedir prestado o endeudarse, estar sujeto o atado, jurar lealtad, ser llamado a rendir cuentas, juzgar y/o condenar. (El sustantivo afÃn es dayn, deuda, responsabilidad u obligación.) El concepto islámico de religión (din) abarca todos estos significados. Dios nos ha sacado de la oscuridad de la inexistencia a la luz de la existencia; nos ha creado del mejor modo y nos ha encumbrado a lo más elevado de la jerarquÃa de la creación. Ha incluido en la mezcla que constituye nuestra existencia ciertos elementos que, aun aparentemente negativos o destructivos, si se les disciplina, hacen que ascendamos a los más altos grados de perfección. Para que podamos disciplinarlos con Su ayuda y no ser derrotados por ellos, y asimismo para que podamos emplear todas nuestras capacidades y elementos positivos de nuestra existencia de modo correcto, Él ha enviado Profetas y ha revelado a través de ellos y a través de los Libros las reglas relativas a cómo debemos comportarnos. Éstos son los regalos y la confianza depositada por Dios en nosotros por lo cual Le debemos gratitud. Para pagar esta deuda lo primero que se precisa es proyectar nuestra vida de acuerdo con las reglas que Dios ha establecido. En este sentido, la Religión o din es la colección de Reglas Divinas que los seres humanos han de observar para alcanzar el bien y la salvación. Vendrá un dÃa en que seremos llamados a rendir cuentas de nuestros esfuerzos a este respecto y se nos juzgará por cómo hemos actuado en este mundo, y seremos consecuentemente recompensados o castigados. El Único Dueño de ese dÃa es Dios. Del mismo modo que la duración de este Universo es referida como un «dÃa», asimismo el momento en que seremos resucitados después de la muerte, en donde seremos juzgados y eternamente recompensados o castigados por lo que hicimos en este mundo, también es denominado un «dÃa». Ese lapso de tiempo es también el momento en que las realidades de la Religión se pondrán de manifiesto de manera clara y completa. Ésa es otra razón por la cual el Corán denomina a ese «dÃa» Yawm ad-Din, DÃa del Juicio Final. [11] Ha sido relatado del Mensajero de Dios, la paz y las bendiciones sean con él, que Dios dijo: «La mitad de al-Fatiha Me pertenece, mientras que la otra mitad pertenece a Mi siervo» (Muslim, Salah, 38). La parte que se extiende hasta este versÃculo (es decir, los primeros cuatro versÃculos) pertenece a Dios. En ella el siervo se dirige a Dios en tercera persona, alabándole. Estos cuatro versÃculos de alabanza sirven como peldaños para elevarnos ante Su Presencia y, una vez allÃ, obtener el honor de dirigirse a Él en segunda persona (versÃculos quinto a séptimo). En este punto, el siervo dirige una petición al Alabado con Sus Atributos más abarcadores en los versÃculos precedentes. Según la Tradición (hadiz) anteriormente mencionada, el versÃculo pertenece tanto a Dios como al siervo, mientras que los siguientes versÃculos (sexto y séptimo), en los que el siervo ruega a Dios por sus necesidades más acuciantes (es decir, una guÃa recta), pertenecen al creyente. [12] La palabra «veneramos» es la traducción de na’budu en el idioma árabe, la primera persona del plural del verbo en imperfecto ‘ABaDa, el cual significa hacer algo con energÃa y determinación. ‘Ibada proviene de dicha raÃz y, como término, significa veneración y sumisión. El verbo ‘A-Ba-Da tiene otros dos infinitivos importantes Ãntimamente relacionados con la veneración. ‘Ubuda significa humildad y sumisión y ‘ubudiya, indica llevar a cabo el deber de venerar de modo sistemático. «A Ti solamente veneramos» traduce el significado de la frase en árabe iyya-ka na‘budu, en la que el pronombre «Ti» se sitúa con carácter enfático. El mismo énfasis que aparece a su vez en la siguiente frase: iyya-ka nasta‘inu (en lugar de la expresión común: nasta’inuka). Por lo tanto, el significado aquà es que veneramos a Dios con temor y con sumisión, con sinceridad y humildad extremas y de modo sistemático. Obrando de tal manera, expresamos nuestra total devoción, sumisión y sometimiento a Dios y declaramos nuestra fe en que nadie a excepción de Dios merece ser venerado, expresada en at-tawhid al-‘ubudiya. El hecho de que na’budu es la primera persona del plural del verbo en un tiempo imperfecto quiere decir que el deber de venerar no se restringe a una sola ocasión o se cumple una sola vez, sino que se debe a su carácter sempiterno asà como corresponde tanto colectiva como individualmente. En realidad, la veneración en congregación es preferible. El aspecto colectivo se refiere (i) al individuo y todos los sistemas funcionales del organismo y células de su cuerpo, (ii) los grupos de creyentes que se han reunido en cualquier lugar o momento con la intención de venerar a Dios y (iii) la comunidad al completo de creyentes en todo el mundo que dirige su rostro hacia la Ka’ba en veneración. [13] Ya que la relación entre el siervo que venera y Dios como el Venerado no es mantenida en otras religiones mediante una estricta claridad acorde a la misma —especialmente debido a la influencia de las modernas tendencias humanistas e individualistas—, esto puede dar lugar a ciertos errores que vamos a intentar aclarar: Servidumbre en el Islam significa estar libre de todos los otros tipos de servidumbre y esclavitud. La respuesta de Rabi‘ ibn ‘Amir, el heraldo del comandante del ejército musulmán, antes de la Batalla de Qadisiya, al ser preguntado por el caudillo militar del ejército persa sobre el significado del mensaje que los musulmanes querÃan proclamar, expresa convenientemente lo que la servidumbre significa en el Islam: «Invitamos a la gente a que abandonen la servidumbre hacia las falsas deidades e ingresen en la servidumbre de Dios Único, que salgan de la sofocante prisión de este mundo y entren en la jubilosa amplitud de los Cielos, que dejen la oscuridad de las falsas religiones y abracen la luz de Islam» (Ahmed Cevdet PaÅŸa, 1:391). La servidumbre en el Islam es el único medio para alcanzar la verdadera dignidad y libertad humanas. Nadie es mejor que otro siendo un siervo y, por consiguiente, nadie merece ser venerado. Todos los seres creados, ya sean un Profeta o un ser humano corriente y sencillo, dejan de ser igualmente objetos de veneración. La Oración Prescrita (Salah) y la Peregrinación (Hayy) son actos públicos que demuestran eso del modo más claro. Aquel que exige la libertad humana en la rebelión contra Dios puede ser un tirano similar al Faraón, pero se humillará a sà mismo al servir su interés, hasta el punto de inclinarse en veneración ante la cosa más vil. Puede ser altanero y arrogante, pero tan miserable que aceptarÃa degradarse en pos de un placer momentáneo; inflexible en la autoestima, pero tan innoble que besarÃa los pies de personas diabólicas por una nimia ventaja. Puede ser presumido y dominante, pero ya que no puede encontrar ningún punto de apoyo en su corazón contra la muerte, los infortunios y los innumerables enemigos, sabe en su fuero interno que es un tirano impotente y presuntuoso. Puede que sea un egocéntrico egoÃsta que se esfuerza en satisfacer sus propios deseos carnales, sus intereses personales o los intereses de su grupo étnico o cultural, pero precipitadamente se convierte en el esclavo de dichos deseos e intereses. En cuanto al sincero siervo de Dios, se trata de un siervo venerador que no se degrada inclinándose en veneración ni ante la más grande de las criaturas. Es una persona digna y no considera como objetivo rendir culto a una cosa incluso tan beneficiosa como el propio ParaÃso. Asimismo, aunque modesto, apacible y de carácter dulce, no se rebaja ante nadie más que su Creador. Es, de hecho, débil, está necesitado y es consciente de su debilidad e indigencia. Sin embargo es independiente de los demás, debido a la riqueza espiritual que su Munificente Dueño le ha proporcionado, y es poderoso por confiar en el poder infinito de su Amo. Actúa y se esfuerza puramente por la causa de Dios, para la complacencia de Dios y para ser dotado de virtudes [The Words («Las Palabras»), «The 12th Word» («La 12ª Palabra»), pág. 147]. [14] Ihdi-na traducido como «guÃanos», procede del verbo HaDa, que significa tomar de la mano y dirigir, asà como guiar adecuadamente y con delicadeza. El sustantivo hidaya derivado de esta raÃz verbal normalmente significa guÃa verdadera o correcta, y es lo contrario de la desviación o hallarse por mal camino. El verbo HaDa se emplea tanto en su forma transitiva como en la intransitiva. Dios nos guÃa directamente o a través de un medio. En la mayorÃa de los casos, Él despierta la fe en los corazones de las personas como resultado del uso de sus voluntades y de sus esfuerzos para encontrar la orientación y la guÃa. Sin embargo, aunque Dios quiere que Sus siervos anhelen el consejo y se esfuercen en pos del mismo, su deseo y esfuerzo no son la causa de ser guiados. Esta aparente paradoja se halla convenientemente expresada en el dicho anónimo: «Aunque a Él no se le encuentra buscando, tan sólo aquéllos que Le buscan Le encuentran». El primer medio de guÃa son los Profetas y los Libros Divinos. En ausencia de un Profeta, aquellos que sin desviarse un ápice siguen los pasos de los Profetas, cumplen la misma función. Su carácter queda patente en el siguiente versÃculo séptimo. [15] La palabra árabe traducida como «Camino» es sirat. Es un camino que tiene altibajos, unas veces ancho y otras estrecho, y asimismo difÃcil de recorrer. Se describe en una Tradición Profética como un camino o puente con altibajos, con paredes a sus lados, y puertas y ventanas que se abren hacia el exterior. Las paredes son las reglas de la Shari‘a islámica, que lo protege de los ataques externos y evita que los que lo siguen se salgan del camino. Las puertas y las ventanas son las aberturas a las cosas prohibidas. Aquellos que siguen el Camino no deben seguir estas aberturas para que asà no se equivoquen (Ibn Hanbal, 4:182-183). Sirat es empleado en el Corán en singular, pues carece de forma plural. Esto indica que es el único y exclusivo camino que lleva a Dios, aunque haya muchas vÃas (sabil) que lleven al Camino. Está calificado con el adjetivo recto, lo cual significa que el Camino Recto es la vÃa del Corán sin sinuosidad alguna (18:1). Es el camino intermedio que no tiene nada que hacer los extremos en sus diferentes modalidades. Se halla igualmente alejado del comunismo y del capitalismo en materia económica, del absolutismo y el anarquismo en polÃtica, del realismo y el idealismo en filosofÃa, del materialismo y el espiritualismo con respecto a la creencia y de ser exclusivamente mundano o meramente espiritual en su visión del mundo. Es el camino intermedio tomando en consideración la psicologÃa humana y las realidades de la vida y la creación. En la educación de las personas, disciplina y ennoblece el intelecto, salvándolo de los extremos de la demagogia, la astucia y la estupidez, y llevándolo al conocimiento acertado y a la sabidurÃa. La disciplina y el ennoblecimiento de la facultad de la ira y el impulso de defensa evitan a dicha facultad obrar mal, la salvan de la opresión y la cobardÃa, y la llevan hacia la justicia y el valor. El poder o impulso de la lujuria, a través de la disciplina, se salva de sucumbir en el libertinaje y el hedonismo, y se convierte en castidad. [16] Aunque uno pueda, estudiando la creación y reflexionando sobre ella, llegar a entender que ha de haber Alguien que lo ha creado todo, nadie puede descubrir qué es el Camino Recto tan sólo a través de la razón. Los seres humanos ocupan un lugar distinguido entre los seres creados. Por lo general desean lo más bello y son atraÃdos por la belleza. Satisfacer sus necesidades diarias requiere múltiples habilidades y artes. Como seres sociales, están obligados a compartir e intercambiar los frutos de su trabajo con los demás. Sin embargo, sus impulsos y energÃas innatas, tales como el intelecto, la ira, la pasión y la lujuria, no tienen restricciones y por lo tanto necesitan una cierta disciplina. De lo cual se deduce que los seres humanos han de ser guiados hacia un camino recto y universal, lejos de todo extremo, una senda que contenga las prescripciones correctas que garanticen su felicidad en ambos mundos. Aunque el mundo entero se reúna para establecer dichas reglas, no podrÃan hacerlo, ya que se requiere conocer a todos los seres humanos con el carácter, las ambiciones y los miedos propios de cada uno, asà como las condiciones de ambos mundos. Esto es tan sólo posible para un intelecto universal, el cual se ha manifestado como la Religión Divina a lo largo de toda la historia. El favor o la bendición más grande de Dios para con la humanidad es la Religión. La gente logra la felicidad en ambos mundos gracias a ella y cumple el propósito de su creación. Para poder encontrar y seguir la Religión verdadera, Dios nos señala hacia algunas personas que Él ha elegido de entre la gente. Los describe como aquellos a los que ha favorecido. Presenta el Camino Recto como su camino y hace pública su identidad en otro versÃculo (4:69): Todo aquél que obedezca a Dios y al Mensajero (como deben ser obedecidos), ésos se hallan (y en el Más Allá se hallarán, en el ParaÃso) junto a los que Dios ha favorecido (con una guÃa perfecta): los Profetas, los veraces (leales a la causa de Dios y veraces en todo lo que dicen y hacen), los testigos (aquellos que ven las Verdades Divinas Ocultas y dan fe a ello con sus vidas), los rectos (en todos sus actos y palabras, y se dedican a corregir lo incorrecto). ¡Cuán excelentes compañeros son! Quien sinceramente busca a esa gente la encuentra, porque brillan en el «cielo» espiritual e intelectual de la humanidad. [17] El Corán nos prohÃbe seguir los caminos de dos grupos: los que han incurrido en la ira de Dios (Su castigo y condena) y los que están extraviados. La ira de Dios no significa que Dios se enfada de modo análogo a como nosotros lo hacemos. Su ira significa castigo y condena. Leemos en el Corán que aquellos que matan a un creyente intencionadamente (4:93), aquellos que albergan malvados pensamientos sobre Dios (48:6), aquellos que huyen del campo de batalla (8:16), aquellos que han negado la fe después de que una vez hayan creÃdo (16:106), y aquellos que discuten respecto a Dios después de haberle reconocido (42:16) han incurrido en el castigo y la condena de Dios. Además, aquellos que no han creÃdo en Dios y han matado a Sus Profetas (2:61); aquellos que rechazaron creer en el profeta Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él, por envidia y tendencias racistas, aun cuando sabÃan y reconocieron que era un Profeta (2:90); aquellos que tomaron al becerro como objeto de veneración después de que creyeran en Dios (7:152, 20:86); y aquellos que han exhibido una falta de respeto ante el Sabbat, también han incurrido en la ira de Dios (Su castigo y condena). [18] El nombre verbal que significa «extraviado» (dalal) puede referirse a una amplia gama de modos de extravÃos del camino: desde el desliz más leve de un creyente hasta la total desviación del camino recto. Como palabra, denota el hecho de regresar a la incredulidad tras haber creÃdo e invertir la incredulidad por la creencia (2:108), asociar copartÃcipes a Dios —tanto a Su Esencia o a Sus Atributos como a Sus Actos (4:116)—, y rechazar la fe en todos o en algunos de los pilares de la fe, a saber la creencia en la Existencia y la Unidad de Dios (incluyendo el Destino), en los ángeles, en todas las Escrituras Divinas, en los Profetas, sin hacer distinción alguna entre ellos respecto a la creencia en ellos, asà como en la Resurrección y en la vida después de la muerte. Ya que antes del Islam, algunos de los judÃos cometieron los crÃmenes que incurrieron en el castigo y la condena de Dios (Números, 16:12-24, 31-35, 41-50; 21:4-6; Deuteronomio, 4:25-29; 9:9-29; Mateo, 12:34-35; 23:2-7, 23-33), el Mensajero de Dios, la paz y las bendiciones sean con él, ha interpretado aquellos que han incurrido en (Tu) ira (castigo y condena), como refiriéndose a esos judÃos (Tirmizi, «Tafsir al-Qur’an» 2; Ibn Hanbal, 4:378). Y ya que algunos de los que vinieron después incurrieron en desviaciones, el Mensajero de Dios, la paz y las bendiciones sean con él, interpretó los que están extraviados como refiriéndose a esos cristianos (Tirmizi, «Tafsir al-Qur’an», 2). Sin embargo, esto es para ejemplificar una verdad general y no excluye a otros que cometan los mismos crÃmenes y compartan las mismas caracterÃsticas comprendidas en el significado de la expresión. Aquellos que sean como esos judÃos y cristianos que incurrieron en el castigo y la condena de Dios y que sigan el mismo camino sin ser judÃos y cristianos ciertamente están incluidos en el significado de las expresiones. El Mensajero ha dejado claro a los musulmanes cómo, a través de sus creencias particulares y sus modos de actuar, la gente incurre en el castigo y la condena de Dios y se extravÃa. Ésta es su advertencia a los musulmanes que no sigan los mismos caminos a fin de que sean salvados de ser incluido en estos dos grupos que han incurrido en la ira de Dios (castigo y condena) y aquellos que se han desviado. Se deberÃa citar en este punto que todos los judÃos y cristianos no son todos iguales desde el punto de vista del Corán. En otro pasaje del Corán se declara: (Pero) no son todos iguales: entre la Gente del Libro existe una comunidad ecuánime que recita las Revelaciones de Dios durante la vigilia de la noche y se postran (en devoción). Creen en Dios y en el DÃa del Juicio Final, ordenan y promueven lo que es correcto y bueno, prohÃben y tratan de evitar lo malo y se apresuran a realizar buenas acciones como si compitiesen los unos con los otros. Aquellos son de los rectos. Cualquier bien que hagan no se les negará la recompensa de ello; y Dios posee pleno conocimiento de los piadosos devotos (3:113-115). |
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| Modificado el ( 26.10.2009 ) |
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