Inicio arrow Últimos añadidos arrow Apéndice 13 – Islam: El patrón original de Dios en el cual Él ha creado al ser humano
Apéndice 13 – Islam: El patrón original de Dios en el cual Él ha creado al ser humano PDF Imprimir E-Mail
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escrito por Ali Ünal   
03.07.2009

Dios creó el Universo de modo que podría ser conocido y reconocido en todos Sus Nombres y Atributos, por lo tanto Su creación incluye a una criatura con libre albedrío: el ser humano. De todas las criaturas (además de los genios), solamente los seres humanos pueden manifestar el Nombre Divino la Voluntad, y más que otras especies, Sus Nombres Omnisciente y Aquel Quien todo lo Habla. Es decir, la humanidad supera a otras criaturas en tener el libre albedrío, gran conocimiento, y una manera mejor expresada y muy elaborada de comunicación. Dios, luego, nos dotó con el conocimiento de las cosas («nombres»), y nos hizo Su vicerregente para gobernar en la Tierra de acuerdo con Sus leyes. Como tener el libre albedrío significa que una persona debe elegir, la vida de cada persona consiste en elegir entre el bien y el mal.

Dios dotó al ser humano con tres facultades principales que son esenciales para nuestra supervivencia y el cumplimiento de nuestra función como Su vicerregente: deseo para las cosas tales como el sexo opuesto, la descendencia, el sustento y las posesiones; ira o resolución en defensa y lucha; y razón o intelecto. Estamos puestos a prueba en esta vida mundana de modo que podamos desarrollar nuestro potencial, y estar perfeccionados intelectual y espiritualmente, para merecer felicidad eterna. Por esta razón, y de modo que podamos ascender material, espiritual y científicamente, Dios no restringió estas facultades, sino ha establecido ciertas normas para utilizarlas dentro de adecuados límites para que podamos alcanzar la perfección.

Según el Islam, la felicidad humana se basa en disciplinar nuestras facultades de manera que podamos producir una vida individual y colectiva, armoniosa y pacífica. Si estas facultades permanecen indisciplinadas, pueden llevar a la gente a perseguir la inmoralidad, relaciones sexuales ilícitas, sustentos ilícitos, la tiranía, la injusticia, el engaño, la falsedad, y otros vicios. Para prevenir el caos y sufrimiento consiguientes, debemos someternos a una autoridad que guía y regula nuestros asuntos colectivos. Puesto que una persona no debe aceptar la autoridad de otra persona como él y no puede ser forzada para hacerlo así, y puesto que todos los seres humanos no pueden encontrar los criterios exactos y las normas para la felicidad humana individual y colectiva en ambos mundos, el ser humano necesita un intelecto y una guía universales más allá de la razón y experiencia humanas, a la autoridad de quien todo el mundo pueda asentir de buen grado. Esa guía es la Religión revelada y perfeccionada por Dios a través de Sus Profetas: el Islam.

Todos los Profetas vinieron con los mismos fundamentos de la fe: creencia en la Existencia y la Unidad de Dios, la destrucción final del mundo, la Resurrección y el Juicio Final; creencia en la Misión Profética y todos los Profetas, sin distinción entre ellos; creencia en todas las Escrituras Divinas; creencia en los ángeles; y el Destino y el Decreto Divinos (incluyendo el libre albedrío del ser humano). Han llamado a la gente a la veneración del Único Dios, predicaron y promovieron la virtud moral, y condenaron los vicios. Las diferencias en reglas y prescripciones específicas fueron conectadas con el nivel científico-intelectual del desarrollo y las relaciones sociales, económicas y políticas que existieron en su época, y también es por eso que todos los Profetas antes del profeta Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él, fueron enviados a su propia gente y para su propia época. El profeta Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él, sin embargo, vino en un momento en el que el ser humano estaba en el umbral de una nueva era, cuando no habría más necesidad de un nuevo Profeta; y, por lo tanto, fue enviado a toda la humanidad hasta el Día del Juicio Final. Con el profeta Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él, el Islam, la Religión que Dios eligió para la humanidad y envió con cada Profeta, fue perfeccionado y obtuvo una forma universal. Así que, ser un musulmán significa creer en todos los Profetas anteriores y en las Escrituras originales anteriores.

La fe, o la creencia, la esencia de la religión, no es solamente una breve afirmación simple basada en la imitación. Más bien, tiene grados y etapas de extensión o desarrollo, justo como la semilla de un árbol se transforma gradualmente en un árbol maduro y que da fruto. La fe contiene tantas verdades relacionadas con los Nombres de Dios y las realidades contenidas en el Universo que el conocimiento y la virtud humanos más perfectos son la fe con todos sus grados y etapas de desarrollo, y el conocimiento de Dios que se origina en la fe basada en argumento e investigación. Tal fe tiene tantos grados y categorías de la manifestación como el número de Nombres Divinos. Aquellos que alcanzan el grado de certeza de fe que proviene de la observación directa de las verdades en la cual se basa la fe pueden estudiar el Universo como un tipo de Escritura Divina.

Otro grado de fe es conocido como certeza que viene de la experiencia directa de sus verdades. Ésta depende del conocimiento de Dios, la veneración con regularidad, la obediencia estricta a las órdenes y prohibiciones de Dios, y la reflexión, y aquellos que la poseen pueden desafiar al mundo. Así pues, el primer deber de todos los musulmanes es alcanzar el grado más grande de fe que se pueda, y comunicarla a los demás.

La fe suscita diversas clases de veneración, las más fundamentales son las Oraciones Prescritas, el Ayuno, la Limosna Prescrita Purificadora, y la Peregrinación, y requiere obedecer las prohibiciones (por ejemplo, evitar matar a un ser humano, todas las clases de relaciones sexuales ilícitas, bebidas alcohólicas, juegos de azar, la usura, y el engaño). Aquellos que intentan reforzar su fe y alcanzar grados más altos de la perfección deben tener cuidado de los actos de sus corazones e intelectos (por ejemplo, la contemplación, la reflexión, la invocación, la recitación de los Nombres de Dios, la autocrítica, la perseverancia, la paciencia, el agradecimiento, la autodisciplina, y la suma confianza en Dios). Las virtudes morales son los frutos de la vida religiosa.

El Islam también regula nuestra vida colectiva. Por medio de la fe y veneración, así como sus principios intelectuales, morales y espirituales, el Islam nos educa de la mejor manera posible. Además, utiliza sus principios socioeconómicos y las virtudes que enfatiza, por ejemplo la solidaridad, la ayuda mutua, y el altruismo, establecer una sociedad ideal libre de discordia, corrupción, anarquía, y terror, la cual permite que cada uno obtenga felicidad en este mundo y en el Más Allá. Su código penal principalmente es para mantener la felicidad individual y colectiva.

El Corán, el Universo, y el ser humano son tres manifestaciones de una verdad. Por lo tanto, en principio, no puede haber contradicción o incompatibilidad entre las verdades del Corán, descritas como el Universo Revelado y provenientes del Atributo Divino de Discurso, y las verdades derivadas del estudio objetivo de su equivalente, descritas como el Corán Creado, y provenientes del Atributo Divino de Poder y Voluntad. Si a veces parece que haya contradicciones, éstas surgen de una aproximación incorrecta al Corán o al Universo y al ser humano, o a ambos al mismo tiempo. Una civilización islámica que es fiel a sus raíces auténticas, originales y dinámicas no contiene ninguna contradicción entre la ciencia (el estudio objetivo del mundo natural) y la Religión (la guía para el esfuerzo personal y colectivo para buscar la complacencia de Dios). La verdadera fe no es una devoción dogmática basada en la ciega imitación, sino más bien debe apelar a nuestra razón y corazón, y combinar la afirmación de la razón y la experiencia interna y la convicción del corazón.

El Islam se basa principalmente en Tawhid, la fe absoluta en la Unidad de Dios sin copartícipe alguno en Su Divinidad, Señorío y Soberanía. Dado esto, el Universo es un todo integral de las partes interrelacionadas y cooperativas en el cual una coordinación espléndida, una armonía, y un orden se manifiestan, a través del Universo y dentro de cada organismo vivo a la misma vez. Esta armonía y orden viene de la Unidad de Aquel Quien los creó y Quien es absoluto, sin copartícipe, par, o igual. El Universo funciona según las leyes que Dios ha establecido para él, y por lo tanto es literalmente musulmán, totalmente sometido a Dios. Así que, sus operaciones son estables, ordenadas y armoniosas.

Así pues, el Islam es la Religión de toda la creación, a la cual cada cosa y cada ser sigue voluntariamente o a la fuerza. En este sentido, incluso los incrédulos son musulmanes, en la medida en que el funcionamiento de sus cuerpos se considera. Además, como se ha señalado en un hadiz, el Mensajero, la paz y las bendiciones sean con él, declara que cada ser humano nace en la naturaleza o el patrón original del Islam y es propenso a aceptar el Islam como Religión en su vida. Sin embargo, bajo la influencia de la familia, el ambiente, y la educación que se recibe, pueden adoptar otra religión, otro estilo de vida. Pero si pueden permanecer sin prejuicios y la influencia engañadora de sus inclinaciones, deseos corporales, ambiciones mundanas, las delusiones o impulsiones de su yo carnal, y especialmente preservar su pureza primordial y moral, pueden encontrar el Islam o ser recompensados por Dios con el Islam.

 
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