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Apéndice 12 – El espíritu, su identidad, y argumentos para su existencia | Apéndice 12 – El espíritu, su identidad, y argumentos para su existencia |
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| escrito por Ali Ünal | |
| 03.07.2009 | |
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Los intérpretes del Corán han discrepado en lo que se refiere por «espíritu» en el versículo 17:85: Te preguntan por el espíritu. Di: «El espíritu procede de la Orden de mi Señor, y del conocimiento, se os ha sido concedido tan solo un poco». Algunos piensan que significa la Revelación, mientras que otros afirman que es la esencia de la existencia viva o la fuente de la vida, el movimiento, la consciencia, los sentimientos, y los sentidos en los seres vivos. Si consideramos que el espíritu en un ser humano es la esencia que aprende, se educa, y cree o niega, así como es la fuente de la vida y que la Revelación es la fuente o medio de la vivacidad espiritual, entonces podemos concluir que la Revelación es la vida del espíritu. El Corán declara: ¡Oh vosotros que creéis! Responded a Dios y al Mensajero cuando el Mensajero os llame (en el Nombre de Dios) a lo que os da vida (8:24). Dios tiene dos leyes, una que proviene de Su Atributo de Discurso, y es manifestada como la Revelación o la Religión Divina. La otra proviene de Sus Atributos de Voluntad y Poder, y es manifestada como lo que llamamos «leyes de la naturaleza y de la vida». El espíritu es también una manifestación de los Atributos de Voluntad y Poder de Dios. Es una ley viva dotada con la consciencia y una existencia verdadera y sensible. Bediüzzaman Said Nursi dice:
Aunque la ciencia no está todavía lista para aceptarlo, hay muchos mundos en el Universo, así como se dan subdivisiones en el mundo, como los mundos de las plantas, los animales, y los seres humanos (el reino de las plantas, el reino animal, y el reino humano) y el mundo de los genios; estos mundos se encuentran uno dentro del otro o encima del otro y cubriéndose mutuamente. De estos mundos, el mundo visible y material es donde nosotros vivimos, el mundo que se dirige a nuestros sentidos. Desde las partículas más minúsculas hasta las galaxias más grandes, este mundo es el reino donde Dios Todopoderoso da vida y forma, renueva, cambia, y causa la muerte. Las ciencias se restringen tan solo al fenómeno de este mundo. Las ciencias atribuyen casi cada fenómeno en el mundo físico a las leyes naturales. Pero estas leyes no tienen ninguna existencia directamente perceptible. Por lo tanto, atribuir la creatividad a estas leyes que son solamente principios nominales deducidos de lo que está pasando en la naturaleza es igual que negar la existencia del espíritu, y es puro prejuicio o pura parcialidad y negación deliberada. Como las leyes que parece que funcionan en el Universo, el espíritu es una ley que proviene del mundo de las Leyes y Órdenes Divinas. Sin embargo, a diferencia de estas otras leyes, el espíritu humano es una ley viva y consciente. Por encima de este mundo visible y material se halla el mundo inmaterial de Leyes y Órdenes Divinas. Para tener algún conocimiento de este mundo, podemos pensar en, por ejemplo, cómo un libro, o un árbol, o un ser humano nace. La parte más importante de la existencia de un libro se encuentra en su significado; por ejemplo, un libro puede ser encuadernado, o puede ser un audiolibro, o incluso puede ser digital. La entidad física de «un libro» no tiene ningún significado dentro de sí mismo o por sí mismo; es el significado del libro y son las ideas los que lo hacen existir. Otro ejemplo: aquello que estimula una semilla para germinar debajo de la tierra y convertirse en un árbol es la esencia de la vida y la ley de germinación y crecimiento con la cual la semilla se ha dotado anteriormente. Podemos observar la germinación de la semilla y el desarrollo subsiguiente de la semilla germinada en un árbol a simple vista. Si no fuera por la esencia de la vida y las leyes de germinación y crecimiento, las cuales, aunque sean invisibles o inobservables, gobiernan el nacimiento y el crecimiento de un nuevo ser vivo, no habría ninguna planta en el mundo. Deducimos la existencia de todas estas leyes de la repetición casi inalterable de todos estos procesos. Asimismo, observando los fenómenos «naturales» en nuestro alrededor, también podemos deducir la existencia de muchas otras leyes, como la gravedad y la repulsión, la congelación y la vaporización. Por lo tanto, como las leyes que hemos mencionado y muchas otras, el espíritu es una ley que proviene del mundo de las Órdenes Divinas. Sin embargo, a diferencia de otras leyes, el espíritu humano es una ley viva y consciente. Si al espíritu humano se le hubiera quitado la vida y la consciencia, se convertiría en una ley; si, por otra parte, si se dieran a las leyes la vida y la consciencia, cada una se convertiría en un espíritu. El espíritu no puede ser definido ni puede ser percibido a través de la ciencia Mientras que la materia o cualquier otra cosa en el mundo material están compuestas de átomos y están formados por partículas más diminutas, el espíritu es una entidad simple. Ya que es simple, no se desintegra. No podemos verlo como una cosa material; lo conocemos a través de sus manifestaciones en el mundo material. Aunque aceptamos su existencia y observamos sus manifestaciones, no podemos conocer su naturaleza. Nuestra ignorancia sobre la naturaleza de alguna cosa no significa que esta no existe. Es el espíritu el que ve, oye, etc. Vemos con nuestros ojos. En otras palabras, nuestros ojos son simplemente instrumentos con los que vemos. El centro principal de la visión está en el cerebro. Sin embargo, no es el cerebro el que ve, ya que la vista y el oído son percepciones conscientes. El cerebro no tiene conciencia o percepción. Nosotros no decimos, «Mi cerebro ve» sino «Yo veo». Somos nosotros los que vemos, oímos o sentimos. ¿Pero quién es ese ser que llamamos «Yo»? ¿Es algo que está compuesto de un cerebro, un corazón y otros órganos y extremidades? ¿Por qué no podemos movernos cuando morimos aunque todos nuestros órganos y extremidades están allí? ¿Cómo funciona una fábrica? ¿Funciona por sí misma o por medio de alguna otra cosa como la energía eléctrica que la hace funcionar? Cualquier defecto que cause una desconexión entre la fábrica y la energía eléctrica es suficiente para reducir una gran fábrica altamente productiva a un montón de hierros inútiles. ¿Esta relación entre la fábrica y la energía eléctrica, de alguna manera, se debería comparar con la que hay entre el espíritu y el cuerpo? Cuando la conexión del cuerpo con el espíritu se interrumpe —el acontecimiento que llamamos muerte— el cuerpo es reducido a algo que no nos agradaría conservar ni siquiera unas horas más porque se pudrirá y descompondrá. El espíritu es una cosa consciente, poderosa, piensa, siente, razona, tiene tendencia a aprender y continuamente desarrolla Por supuesto que el espíritu no es igual que la energía eléctrica. Es algo consciente y poderoso, apto para el aprendizaje y que piensa, siente, razona, y continuamente se desarrolla, por lo común en paralelo con el desarrollo físico del cuerpo, mental y espiritualmente, a través del aprendizaje, la reflexión, la creencia y la devoción. Asimismo es el espíritu el que determina el carácter, la naturaleza o la identidad de un individuo, lo que hace a una persona diferente de las demás. Aunque todos los seres humanos, desde el primero hasta el último, están sustancialmente hechos de los mismos elementos, son todos diferentes unos de otros en el carácter, la naturaleza y los rasgos. De esta manera, lo único que puede determinar esta diferencia es el espíritu. El espíritu dictamina las facultades internas del hombre Similarmente, la consciencia humana, mientras permanece saludable, no miente. Si esta no es engañada por el yo carnal del hombre o los deseos, siente profundamente la existencia de Dios y encuentra paz en la creencia y devoción por Él. De esta manera, es el espíritu el que dirige u ordena la consciencia humana así como también sus otras facultades. El espíritu busca el mundo al cual ha llegado y añora a su Creador. A menos que los pecados eviten su crecimiento y lo arruinen, encontrará al Creador y en Él alcanzará la verdadera felicidad. El espíritu tiene relaciones profundas con el pasado y el futuro Los animales no tienen concepto del tiempo; de acuerdo con la naturaleza primordial que Dios les ha asignado, viven sólo el tiempo presente y no sienten los dolores del pasado ni las ansiedades del futuro. Por otro lado, el hombre está profundamente influido por los dolores de los acontecimientos y las desgracias del pasado y está preocupado por su futuro. Esto es así porque su espíritu es una entidad consciente y sensible. El espíritu nunca está satisfecho con este mundo mortal y fugaz. Ni los logros o las cosas mundanas de una persona como el dinero, las altas posiciones y la satisfacción de todos los deseos mundanos jamás son suficientes para la felicidad del espíritu. Más bien, las ganancias mundanas aumentan sólo en descontento e infelicidad. El espíritu solamente está en reposo con la creencia en Dios, la devoción y el recuerdo de Él. La humanidad siente un fuerte deseo por la eternidad. La fuente de este deseo no puede ser la dimensión física de nuestra existencia. Porque, físicamente, es mortal y el sentimiento de eternidad y el deseo por ésta no puede provenir de la existencia mortal. Más bien, este deseo o sentimiento se origina en la dimensión eterna de nuestra existencia y es el espíritu que abarca esta dimensión. Es el espíritu el que hace suspirar al ser humano: «Soy mortal pero no deseo lo que es mortal. Soy incapaz pero no deseo lo que es incapaz. Lo que deseo es a uno eterno y querido (que nunca me abandone) y anhelo un mundo eterno». El espíritu establece su conexión con el mundo material a través del cuerpo El espíritu es una simple entidad que proviene del mundo de las Órdenes Divinas. Para que se manifieste y funcione en el mundo material y visible, necesita recursos materiales. Como el cuerpo es incapaz de tomar contacto con el mundo de los símbolos o las formas inmateriales, el espíritu no puede establecer ningún contacto con este mundo sin la mediación del corazón, el cerebro y otros órganos y miembros del cuerpo. El espíritu funciona, como hemos dicho, mediante todos los nervios, células y otros elementos del cuerpo. Por lo tanto, si algo malo le sucede a ese sistema u órgano, el espíritu ya no puede dirigirlo por más tiempo. Si el fallo o «la enfermedad» que causa la desconexión es bastante grande como para cortar la relación del espíritu con todo el cuerpo, entonces ocurre lo que llamamos «muerte». Aunque algunos movimientos ordinarios y sin sentido sean observados en las manos y los dedos como el resultado de estimular ciertas áreas del cerebro, esos movimientos son parecidos a algunos sonidos confusos y sin sentido producidos al presionar al azar las teclas de un piano. O más bien, esos movimientos son algunas respuestas automáticas del cuerpo a cualquier estimulación, que llegan como el resultado del funcionamiento autónomo del cuerpo. Por lo tanto, para que el cuerpo pueda producir movimientos significativos, necesita el espíritu, ya que es consciente y tiene libre albedrío. El espíritu se manifiesta principalmente en el rostro de una persona El rostro es como una ventana abierta del mundo interno de un individuo. A través de todos sus rasgos, el rostro descubre el carácter de alguien. Los psicólogos afirman que casi todos los movimientos propios, incluso toser, revelan el carácter personal. Sin embargo, el rostro es un signo tan claro para descubrir el carácter, las habilidades y la personalidad que ocasiona el nacimiento de una ciencia llamada fisonomía, que es el arte de juzgar el carácter de alguien por los rasgos del rostro. Es el espíritu el que determina los rasgos del rostro. Como se sabe, las células del cuerpo son renovadas continuamente. Cada día millones de células mueren y son reemplazadas por unas nuevas. Los biólogos informan en sus últimas investigaciones que todas las células que forman el cuerpo son renovadas cada seis meses. A pesar de esta renovación continua el rostro permanece apenas inmutable con sus principales rasgos. Reconocemos a los individuos a través de esos rasgos inmutables. Asimismo, las huellas digitales también permanecen invariables. Ni la renovación de las células de los dedos ni las lesiones o magulladuras que los dedos pueden sufrir, modifican las huellas digitales. De nuevo es el espíritu, con sus propias características, el que asegura la estabilidad de los rasgos distintivos de alguien. Es el espíritu el que recibe la educación moral, espiritual e intelectual, y el que causa diferencias de carácter entre la gente El cuerpo pasa por un cambio ininterrumpido durante toda su vida. Este cambio implica el crecimiento y desarrollo físico hasta un cierto período, haciéndose más fuerte y perfecto. Sin embargo, este crecimiento se detiene en un momento dado y comienza la decadencia. A diferencia de estos cambios, primero hacia el crecimiento y desarrollo y luego hacia la decadencia y la muerte, un hombre continuamente puede crecer en el aprendizaje y también puede desarrollarse continuamente o decaer espiritual e intelectualmente o mientras lo está haciendo puede detenerse en cualquier punto y luego cambiar su dirección. Eso significa que, su educación moral, espiritual e intelectual no depende en absoluto de sus cambios corporales. También, las diferencias morales, espirituales e intelectuales entre los seres humanos no tienen nada que ver con su estructura física. Aunque cada ser humano está compuesto de los mismos elementos sustanciales, físicos o materiales, ¿qué es lo que hace que cause las diferencias morales e intelectuales entre ellos? ¿Qué parte del hombre recibe educación moral e intelectual y qué parte de él es entrenada físicamente? ¿El entrenamiento físico tiene alguna relación con la educación del aprendizaje moral e intelectual? ¿Podemos decir que un hombre cuanto más esté entrenado físicamente y cuanto más desarrollado corporalmente, se vuelve más desarrollado en el aprendizaje y la moralidad? Si no lo podemos afirmar y si el entrenamiento o el desarrollo físico no tienen nada que ver con el nivel científico, moral e intelectual de alguien, ¿por qué no deberíamos aceptar la existencia del espíritu y cómo podríamos atrevernos a la educación del aprendizaje moral e intelectual a algunos procesos bioquímicos en el cerebro? ¿Esos procesos son más veloces en unos cerebros que en otros? Si es así, ¿están aún más desarrollados intelectualmente porque esos procesos son más rápidos o los procesos son más veloces porque algunos estudian y están más desarrollados intelectualmente? Además, ¿qué relación tienen esos procesos con la educación y el desarrollo espiritual y moral de alguien? ¿Cómo podemos explicar las diferencias que la devoción regular hace sobre el rostro de alguien? ¿Por qué los rostros de los creyentes están más radiantes que los de los no creyentes o los pecadores? Es el espíritu el que siente y cree o niega Además, el hombre es un ser que tiene innumerables y complicados sentimientos. Ama u odia, se regocija o se aflige, se siente feliz o triste, espera o se desespera, abriga ambiciones o sueños, se siente aliviado o aburrido, y así sucesivamente. A su vez, le gusta una cosa o le desagrada, aprecia o desatiende, teme o se vuelve tímido, o se anima y se siente entusiasmado, se arrepiente, se siente excitado y anhela. Si buscamos en un diccionario, podemos tropezarnos con cientos de palabras empleadas para expresar los sentimientos humanos. Y hay grandes diferencias entre los seres humanos con respecto a los sentimientos también. Además, puede reflexionar sobre los acontecimientos que suceden a su alrededor o sobre la belleza en la creación y se desarrolla en el aprendizaje. También hace comparaciones y razonamientos, y por lo tanto llega a creer en el Creador de todas las cosas. Luego, a través de la devoción y siguiendo Sus órdenes, se desarrolla moral y espiritualmente y se convierte en un hombre perfecto. De este modo, ¿podemos explicar todos estos fenómenos de otra manera que no sea admitiendo la parte consciente del hombre, que es el espíritu? ¿Podemos atribuírselos a los procesos bioquímicos en el cerebro? El espíritu es la base de la vida humana En este mundo, la materia se perfecciona en favor de la vida. Un cuerpo inanimado no importa cuán grande sea, como una montaña, es solitario, pasivo y estático. Pero, la vida facilita que un cuerpo del tamaño de una abeja, por ejemplo, interactúe con casi todas las flores y le haga hacer esto hasta el punto de decir: «Este mundo es mi jardín y las flores son mis compañeras». Cuanto más pequeño es el cuerpo de un ser vivo, más activa, asombrosa y poderosa es la vida. Una abeja, una mosca o incluso un microorganismo no es diferente, en este aspecto, que un elefante. También, cuanto más purificada es la materia, más activo y poderoso es un cuerpo. Por ejemplo, cuando arde la madera, se producen llamas y carbón. Cuando se calienta, el agua se evaporiza. Nos topamos con la energía eléctrica en el mundo atómico. No podemos ver la energía eléctrica pero podemos llegar a saber cuán poderosa es mediante sus manifestaciones naturales. Eso significa que la existencia no consiste en el mundo visible y material. Más bien, este mundo sólo es la aparente, mutable e inestable dimensión de la existencia. Detrás de ello yace la dimensión pura e invisible, que usa la materia para que sea vista y conocida. De esta manera, la esencia de la vida, el espíritu, pertenece a esa dimensión y es por lo tanto puro e invisible. El espíritu tiene su propia cubierta o envoltura El cuerpo no es la cubierta del espíritu. Más bien, el espíritu tiene una cubierta o envoltura propia y cuando ésta deja al cuerpo en la muerte, no permanece desnudo, sin cubierta. Esta cubierta es como el «negativo» del cuerpo material y es denominada mediante varios nombres, como por ejemplo envoltura de luz, figura etérea del hombre, forma energética, cuerpo astral o fantasma. (En su mayor parte resumido de Fundamentos de la Fe Islámica, págs.42-52). |
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