Inicio arrow Últimos añadidos arrow Apéndice 11 – Argumentos para la Resurrección
Apéndice 11 – Argumentos para la Resurrección PDF Imprimir E-Mail
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escrito por Ali Ünal   
03.07.2009

Con respecto a la Resurrección, se pueden hacer las siguientes seis preguntas:

Uno: ¿Por qué el mundo será destruido? ¿Acaso es su destrucción necesaria?

Dos: ¿Puede su destructor y reconstructor realmente llevar a cabo dichos actos?

Tres: ¿Tal destrucción es posible?

Cuatro: Si es posible, ¿será realmente destruido?

Cinco: ¿Dicha reconstrucción es posible?

Seis: Si es posible, ¿en realidad sería reconstruido?

Es posible destruir el mundo, y hay una causa necesaria para su destrucción. Quien lo destruirá y reconstruirá es capaz de hacerlo, y con toda certeza ocurrirá, y sin duda será reconstruido. Nuestros argumentos son los siguientes.

Primer argumento: El espíritu sin duda es eterno, y las pruebas del Primer Propósito en relación a la existencia de los ángeles y otros seres espirituales prueban su eternidad (Para la existencia y las características de los ángeles y otros seres invisibles véanse la sura 2, nota 31, 36, 40; la sura 11, nota 9; y la sura 15:27, nota 7). Nos hallamos demasiado cerca de las almas de los muertos —quienes están esperando en el barzaj para dirigirse al Más Allá— como para exigir la prueba de su existencia. Si tales seres tienen el discernimiento necesario dentro de la realidad de las cosas, los santos pueden ver e incluso comunicarse con ellos. Además, casi todos se encuentran con ellos en sus sueños reales (Para los argumentos sobre la eternidad del espíritu véase el Apéndice 12).

Segundo argumento: Un mundo de felicidad eterna es necesario, y el Majestuoso puede crearlo. La destrucción de nuestro Universo así como la resurrección de cada cosa y ente, ambas por igual, son posibles y acontecerán. Las siguientes observaciones eliminarán toda duda concerniente a la Resurrección, y los siguientes diez puntos explican el propósito y la causa necesaria de un eterno mundo de felicidad:

Primer punto: La creación en su totalidad expone una armonía perfecta y un orden lleno de propósito, y cada aspecto del Universo muestra signos de una voluntad e indicios de un propósito. Es imposible no distinguir una sabiduría y elección, intención y voluntad, en cada cosa y evento, y en cada composición a través del testimonio de sus frutos o resultados. Si esta creación no tuviera la intención de engendrar felicidad eterna, su orden y armonía serían una falsedad. Además, todos los medios, relaciones y conexiones (el espíritu del orden) se convertirían en nada, porque sólo la felicidad eterna hace que este orden sea establecido.

Segundo punto: La creación del Universo exhibe perfecta sabiduría. La Sabiduría Divina, la representación del favor eterno, anuncia la llegada de la felicidad eterna a través del lenguaje de los beneficios y propósitos observados por todo el Universo. Si no existiera la felicidad eterna, todos los beneficios y propósitos observados en el Universo habrían sido negados.

Tercer punto: El intelecto humano, la sabiduría, la experiencia, y el razonamiento deductivo señalan que nada superfluo o vano ocurre en la creación. Esto indica la existencia de la felicidad eterna. El Majestuoso Hacedor del Universo elige la mejor y más fácil manera en la creación, y asigna muchas obligaciones y propósitos a cada criatura, no importando cuán insignificante pueda parecer. Y ya que no acontece desperdicio alguno ni nada acaece en vano, debe haber felicidad eterna, porque la inexistencia eterna haría todo inútil y un despilfarro. La ausencia de desperdicio en la creación, particularmente en la humanidad, prueba que nuestras incontables potenciales espirituales, ilimitadas aspiraciones e ideas, además de las inclinaciones nunca van a ser desperdiciadas. Nuestra inclinación básica por la perfección indica la existencia de la perfección, y nuestro deseo por la felicidad proclama que estamos destinados a la felicidad eterna. Si esto no fuera así, todas las características espirituales y sublimes aspiraciones que constituyen nuestra verdadera naturaleza serían inútiles y derrochadas.

Cuarto punto: La alternancia del día y la noche, así como de la primavera y el invierno, los cambios atmosféricos, la renovación anual de nuestro cuerpo, y nuestros actos de despertarnos y levantarnos cada mañana tras dormir y descansar, todos ellos indican una resurrección y un renacimiento completos. Los segundos pronostican un minuto, un minuto predice una hora, y una hora anticipa un día. Las esferas del gran reloj de Dios —la Tierra— indican, una detrás de la otra, el día, el año, nuestra vida, y las épocas a través de las cuales este mundo transcurre. Del mismo modo que muestran la mañana después de la noche y la primavera después del invierno, dan a entender que el amanecer de la Resurrección seguirá a la muerte de toda la creación.

La vida de una persona contiene muchos ciclos que pueden ser contemplados como un tipo de muerte y resurrección (por ejemplo, los cambios diarios, de estación y anuales; dormir y despertar tras el sueño; y varios renacimientos y renovaciones). El renacimiento de la naturaleza en cada primavera es una promesa de la Resurrección final, porque durante esa estación incontables tipos de resurrección tienen lugar entre los animales y las plantas. Por ello, el Creador Omnisapiente nos recuerda así que se aproxima la Resurrección.

Todas las personas son iguales, en cuanto al valor y la integridad se refieren, en relación a cualquier otra especie viva, porque la luz de su intelecto las ha dotado con aspiraciones absolutas e ideas que abarcan el pasado y el futuro. En el resto de especies al completo, la naturaleza de un individuo es particular, su valor es personal, su opinión es restringida, sus cualidades son limitadas, y su placer y dolor son instantáneos. Los seres humanos, sin embargo, tienen una naturaleza sublime y el valor más noble, perfección ilimitada, y un placer y dolor espirituales más permanentes. Por lo tanto, los tipos de resurrección experimentados por otras especies sugieren que cada ser humano será resucitado completamente en el Día del Juicio Final.

Quinto punto: La humanidad está dotada de ilimitados potenciales que se desarrollan dentro de habilidades no restringidas. Éstas, a su vez, dan lugar a las incontables inclinaciones que generan deseos ilimitados, los cuales son la fuente de los infinitos conceptos e ideas. Todos ellos, como ha sido observado y confirmado por los eruditos de conocimiento profundo, indican la existencia de un mundo de felicidad eterna más allá de este mundo material. Nuestra inclinación innata por la felicidad eterna nos asegura que tal mundo será establecido.

Sexto punto: La Misericordia abarcadora del Misericordioso Hacedor del Universo exige un mundo de felicidad eterna. Si no fuera por esta felicidad, la gracia principal de Dios para la humanidad, toda la gente elevaría sus lamentaciones hacia la separación eterna, los actos de favor se convertirían en venganza, y la Compasión Divina sería negada. Pero la Misericordia Divina se encuentra por toda la creación y es más evidente que el Sol. Observa las tres manifestaciones de la Compasión Divina: el amor, el cariño y el intelecto. Si la vida humana resultara en la separación eterna inmersa en penas sinfín por la despedida, ese amor cortés se convertiría en la aflicción más grande, el afecto en la enfermedad más dolorosa, y el intelecto otorgador de luz en un redomado y verdadero mal. La Compasión Divina, sin embargo, (por eso se llama Compasión) nunca inflinge la agonía de la separación eterna sobre el verdadero amor.

Séptimo punto: Todas las experiencias placenteras conocidas, las bellezas, perfecciones, atracciones, anhelos ardientes, y los sentimientos de compasión son articulaciones espirituales y manifestaciones del Favor, la Misericordia, y la Munificencia del Creador Majestuoso que se dan a conocer por el intelecto; debido a que existe una verdadera Misericordia, habrá una felicidad eterna.

Octavo punto: Nuestra conciencia (la naturaleza consciente) señala a la felicidad eterna. Quienquiera que la escucha, la oye diciendo eternidad una y otra vez. Incluso si nos hubieran concedido el Universo entero, no seríamos compensados por la falta de la eternidad, porque tenemos anhelos innatos y fuimos creados para ella. Por lo tanto, nuestra inclinación natural hacia la felicidad eterna proviene de una realidad objetiva, la existencia de la eternidad y nuestro deseo en pos de la eternidad.

Noveno punto: El profeta Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él, quien sólo proclamó la verdad y cuyas palabras han sido confirmadas a lo largo de todos los siglos, predicó y prometió la llegada de la vida eterna y la felicidad perpetua. Su mensaje se centró casi tanto sobre la Resurrección como en la Unidad Divina, remitiéndose al consenso de todos los Profetas y santos.

Décimo punto: El Corán, un milagro inigualable con sus 40 aspectos, anuncia la Resurrección y la llegada de la felicidad eterna. Le despoja de su velo al misterio de la creación y ofrece incontables argumentos racionales de la Resurrección.

Tercer argumento: Tal y como la necesidad y el requerimiento de la Resurrección son ciertos y seguros, del mismo modo el Único Quien la ocasionará es capaz de hacerla. Como Él posee el poder sobre todo, todo es lo mismo en relación con Su Poder. Él crea la primavera tan fácilmente como una flor. Él es tan poderoso que la creación atestigua Su Poder y Majestuosidad. Teniendo presente esto, ¿cómo puedes dudar que Él pueda resucitar a los muertos para el Día del Juicio Final? Su Poder es tan grande que hace que un nuevo contexto acontezca en la existencia cada siglo, renueva el Universo cada año, y crea un mundo nuevo cada día. Él cuelga numerosos mundos transitorios sobre la cuerda del tiempo a la misma vez que los siglos, años, o incluso los días transcurren para un propósito perfecto, definitivo. Muestra la perfección de Su Sabiduría y la belleza de Su arte engalanando a la Tierra con el vestido de primavera como si de una sola flor se tratase, y luego la decora y la adorna con incontables ejemplos de la Resurrección. Ya que Él puede hacer tales cosas, ¿cómo puedes dudar de Su habilidad para ocasionar la Resurrección y reemplazar este mundo con otro? (Para la capacidad infinita del Poder Divino, véase la sura 31:28, y la nota correspondiente 6.)

Cuarto argumento: Como la Resurrección es necesaria, el Único Quien resucitará a los muertos puede hacer esto. El mundo entero está expuesto a la Resurrección. Existen cuatro conceptos relacionados aquí:

Uno: Es posible que este mundo llegue a un fin,

Dos: El mundo en realidad llegará a un fin,

Tres: Existe la posibilidad de que el mundo destruido se reconstruya otra vez en la forma del Más Allá,

Cuatro: El mundo destruido en realidad será resucitado y reconstruido.

Primera cuestión: La muerte de la creación es posible. Lo que se encuentra sujeto a la ley del desarrollo, tiene que evolucionar hacia un final último. Aquello que se desarrolla hacia un final ha de poseer una vida limitada y, por lo tanto, un final natural fijado. Aquello que tiene un final fijado inevitablemente muere. La humanidad es un microcosmos sujeto a la muerte; el Universo se puede considerar como un ser macro-humano y, por lo tanto, también está sujeto a la muerte. Por consiguiente, perecerá y será resucitado en la mañana del Día del Juicio Final. Tal y como un árbol vivo (un Universo en miniatura) no puede salvarse a sí mismo de la aniquilación, las «ramas de las criaturas» que crecen de «El Árbol de la Creación» perecerán. Si el Universo no estuviera encaminado a ser destruido por un evento destructivo externo, con el permiso de la Voluntad Eterna, finalmente comenzaría a morir. Incluso los científicos lo afirman así. Según el Corán, emitirá un grito agudo, y después los siguientes acontecimientos sucederán: «Cuando el Sol esté plegado (y oscurecido), y cuando las estrellas se abatan (perdiendo su brillo); y cuando las montañas se pongan a caminar... » (81:1-3) y «Cuando el cielo sea hendido; y cuando los astros caigan en desorden y sean esparcidos; y cuando los mares se entremezclen al desbordarse sus límites» (82:1-3).

Un punto sutil pero importante: El agua se congela y pierde su esencial forma liquida, el hielo se derrite y pierde su estado sólido esencial, la esencia de un objeto se fortalece a expensas de su forma material, el lenguaje soez no es adecuado para expresar significados, el espíritu se debilita cuando el cuerpo pasa a ser más substancial, y el cuerpo a su vez se debilita cuando el espíritu se hace más iluminado. De este modo, la vida gradualmente purifica el mundo sólido en favor del Más Allá. El Poder Creativo insufla vida en las sustancias densas, sólidas, e inanimadas como resultado de asombrosas actividades, y depura ese mundo sólido en pos de la ventaja del Más Allá a través de la luz de la vida.

Ninguna verdad, a pesar de su debilidad, perece jamás sino que asume una forma en el mundo corpóreo. Mientras que la verdad florece y se expande, su forma se hace más débil y más refinada. La verdad espiritual que constituye la esencia de un objeto es inversamente proporcional a la fuerza de su forma. Por lo tanto, la forma pasa a ser más densa mientras la verdad se debilita, y la verdad se hace más fuerte mientras la forma se debilita. Esta ley es común a todo aquello que se desarrolla y crece. Por lo tanto, el mundo corporal, que es una forma que contiene la gran verdad del Universo, se fragmentará, por el permiso del Creador Majestuoso, y será reconstruido de manera más hermosa. Un día, En el Día en el que la Tierra sea transformada en otra y los Cielos (también), comparecerán todos ante Dios, el Único, Irresistible (con dominio absoluto sobre todo lo que existe) (14:48), esto último será realizado, ya que el mundo puede morir.

Segunda cuestión: La muerte final del mundo es confirmada por todas las religiones reveladas por Dios, y apuntalada por todas las personas puras y santas, e indicada por los cambios, transformaciones, y alteraciones del Universo. El constante reemplazo de los habitantes de esta casa de huéspedes, todos los cuales son bienvenidos, y luego su abandono en tiempos fijados (a través de la muerte) para que así puedan ser reemplazados por los recién llegados, también indica la muerte de este mundo.

Considera la descripción coránica de la minuciosa y precisa interrelación de las partes constituyentes del Universo. Considera sus organizaciones sublimes y delicadas dentro de un sistema. Si a un cuerpo celeste se le ordenara que abandonara su eje, el Universo sería arrojado a las tribulaciones de la muerte. Las estrellas chocarían, los planetas se esparcirían, y el sonido de las esferas explotando llenaría el espacio. Las montañas comenzarían a moverse, y la Tierra sería aplanada. El Poder Eterno provocará la próxima vida de manera equivalente, y los elementos del Paraíso y del Infierno serán separados el uno del otro.

Tercera cuestión: El Universo puede ser resucitado después de su muerte porque, antes que nada, el Poder Divino no es defectuoso. Además, existe una gran necesidad de esto y es asimismo posible. Si existe una gran necesidad de que algo posible deba acontecer, debe ser considerado como algo que inevitablemente va a suceder.

Otro punto importante: Un examen en profundidad acerca de lo que sucede en el Universo pone de manifiesto que éste contiene opuestos que se han distribuido por todos lados y han enraizado. Los resultados de sus choques señalan lo bueno y lo malo, el beneficio y el menoscabo, la perfección y el defecto, la luz y la oscuridad, la orientación y la desorientación, la creencia y la falta de creencia, la obediencia y la rebelión, así como el temor y el amor. Tales conflictos en curso ocasionan que el Universo manifieste una alteración y transformación continuas para producir los elementos de un mundo nuevo. Estos elementos opuestos finalmente se dirigirán a la eternidad en dos direcciones diferentes y se materializan como el Paraíso y el Infierno. El mundo eterno será elaborado a partir de los elementos esenciales de este mundo transitorio, a los cuales se les dará permanencia. El Paraíso y el Infierno son dos frutos opuestos que crecen sobre dos ramas del Árbol de la Creación, los dos resultados de la cadena de la creación, los dos aljibes que se llenan mediante dos corrientes de cosas y eventos, los dos estanques en los que los seres fluyen en olas, y los lugares en donde la Gracia y la Cólera Divinas se manifiestan. Esos se llenarán con sus habitantes especiales cuando el Poder Divino zarandee el Universo. Este punto es importante porque Dios, el Omnisapiente Eterno, y como requerimiento de Su Gracia Eterna y Sabiduría, ha creado este mundo como un lugar de prueba, un espejo para reflejar Sus Nombres Hermosos, una página vasta sobre la cual escribir con la Pluma de Su Destino y Poder.

La gente es puesta a prueba aquí para desarrollar sus potenciales y manifestar sus habilidades. Esta aparición de las habilidades permite a las verdades aparecer en el Universo, el cual, en respuesta, hace que los Nombres Hermosos del Hacedor Majestuoso manifiesten sus inscripciones y conviertan al Universo en una misiva del Eternamente por todo Suplicado. Conjuntamente, esta prueba separa las esencias cual diamantes de las almas sublimes, que tienen su base en un material semejante al carbón.

Para Sus Propios propósitos sublimes, Dios quiso que dicha creación, así como su cambio y alteración, tuviera lugar. Él hizo que los opuestos se confrontaran entre sí, mezclando daño con beneficio, maldad con bondad, y fealdad con belleza. Amasándolos juntos cual masa, Él hizo que el Universo estuviera sujeto a la ley de la alteración y al principio de la perfección. Un día, esta prueba y juicio finalizarán, y la Pluma del Destino Divino tendrá por escrito aquello que ha de escribir. El Poder Divino habrá completado su obra, todas las criaturas habrán cumplido sus obligaciones y servicios, y las semillas habrán sido sembradas en el campo del Más Allá. La Tierra habrá expuesto los milagros del Poder Divino, y este mundo transitorio tendrá colgadas todas las escenas eternas sobre el transcurso del tiempo. La Sabiduría eterna y el Favor del Hacedor Majestuoso exigirán que los resultados de las pruebas sean anunciados y que las verdades de las manifestaciones de los Hermosos Nombres Divinos y las misivas de la Pluma del Destino sean descubiertas.

Las obligaciones que fueron llevadas a cabo por las criaturas serán restituidas, las verdades de los significados expresados por las palabras del Libro del Universo serán apreciadas, los frutos de las potenciales serán cedidos, un tribunal supremo será establecido, y el velo de las causas naturales será despojado para que así todas las cosas sean presentadas directamente a la Voluntad y Poder Divinos. En ese día, el Creador Majestuoso destruirá el Universo para eternizarlo y separará a sus opuestos. Esta separación hará que el Paraíso aparezca con toda su hermosura y esplendor y al Infierno aparecer con todas sus fealdades. La Gente del Paraíso será bienvenida con: «¡La paz sea sobre vosotros! ¡Bien por vosotros y estáis purificados (de los malos residuos del pecado, y librados de todo sufrimiento), así que entrad en (el Paraíso) para morar!» (39:73), mientras que los habitantes del Infierno serán amenazados con: «¡Y vosotros, Oh incrédulos criminales! ¡Manteneros aparte este día!» (36:59). Por medio de Su Poder Perfecto, el Eterno Omnisapiente concederá una existencia eterna e inmutable a los habitantes de ambas moradas. Ellos no envejecerán ni sufrirán la desintegración o descomposición corporal, ya que no habrá nada que cause algún cambio.

Cuarta cuestión: Hemos afirmado en la anterior Cuestión que es posible que la Tierra sea resucitada después de su muerte. Después de destruir este mundo, el Único Quien lo creó lo reformará de una forma aún más bella y lo convertirá en una mansión del Más Allá. El Corán, el cual contiene miles de evidencias racionales, y otras Escrituras Divinas están de acuerdo en esto, como lo hacen los Atributos del Único Majestuoso relacionados con su Majestuosidad, Gracia, y los Hermosos Nombres. Además, Él prometió que provocará la Resurrección y la Gran Reunión a través de todos Sus decretos celestiales enviados a Sus Profetas, los cuales están de acuerdo en que Él cumple Sus promesas. El profeta Muhammad es el más destacado al confirmar estas promesas, junto con la fuerza de mil milagros. Todos los santos y eruditos rectos también las confirman. Finalmente, el Universo las predice junto a todas las evidencias científicas que contiene [The Words («Las Palabras»), The 29th Word («La 29ª Palabra»)] (Para la Resurrección, véase la sura 15:85, nota 17).

 
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