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Apéndice 9 – Diario de una abeja | Apéndice 9 – Diario de una abeja |
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| escrito por Ali Ünal | |
| 03.07.2009 | |
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Al principio de su vida, una abeja es un huevo blanco, apenas más grande que un punto. El cuarto dÃa se convierte en una larva. Come aproximadamente 1.300 veces cada dÃa durante su crecimiento. Se alimenta de jalea real que es extremadamente rica en vitaminas y proteÃnas, preparada por sus hermanas mayores en la colmena. Aumenta de peso cinco veces cada dÃa. La temperatura alrededor de ella debe ser de 35 grados centÃgrados, y ésta se mantiene por sus hermanas mayores también. El séptimo dÃa, en lugar de la jalea, empieza a alimentarse de un alimento preparado con miel y polen. El noveno dÃa, el techo de su celdilla se cubre con cera. Teje un capullo de seda alrededor de sà misma al dÃa siguiente, y se convierte en crisálida. Al final de las dos semanas se parece más a una abeja, y el vigésimo dÃa, es una abeja perfectamente formada con una cabeza que tiene antenas para tocar y oler, cinco ojos —tres de los cuales están en la parte superior de su cabeza con otros dos más grandes a un lado de la cabeza— una lengua para sorber agua y néctar, mandÃbulas, patas, alas, y un aguijón para defenderse. Se ha dispuesto su abdomen de una manera tal que pueda digerir y segregar. Empieza a trabajar en la colmena según una estricta división de trabajo. Su primer trabajo es limpiar, el cual hace durante dos dÃas. Luego ascendió a enfermera, cuidando de las larvas entre cuatro y seis dÃas. Una glándula secretora empieza a trabajar en su cuerpo. Alimenta las larvas con el polen ofrecido a ella por sus mayores. El vigésimo sexto dÃa, empieza a producir jalea y a ofrecerla a las larvas, que comen 1.300 veces al dÃa. Al final del primer mes, es una cocinera, haciendo miel del néctar que sus mayores han recogido de las flores. La miel consta de agua, sacarosa y glucosa y es muy rica en vitaminas. Contiene las enzimas para digerir los carbohidratos. Miles de abejas mueren cada dÃa en el panal mientras que otras miles nacen. Esto sucede de una manera tan ordenada que no se contempla ninguna confusión. En la comunidad de las abejas, la abeja reina deposita los huevos. Debe depositar más o menos 2.000 huevos diariamente. Mientras que las abejas femeninas la están alimentando, las deja probar una sustancia que produce. Dan vueltas alrededor del panal y permiten que todas las abejas femeninas prueben esa sustancia, que es un tipo de control de la natalidad. El dÃa cuando las abejas no prueban esta sustancia, todas empiezan a depositar huevos. Como esos huevos no se fertilizan, solamente las abejas masculinas salen del huevo. Las abejas masculinas no tienen ninguna tarea más que inseminar la abeja reina. Tienen un número bastante limitado. El trigésimo quinto dÃa, una fábrica nueva empieza a trabajar en el cuerpo de la abeja reina. Localizada en la parte de atrás, la parte inferior de su abdomen, esta fábrica produce cera. Recogen la cera con los pelos en sus patas intermedias y la mastican para moldearla en las celdillas del panal. Las celdillas son de forma hexagonal; esta es la forma ideal para asegurar la cantidad más grande de almacenamiento para la menor cantidad de cera. También, una forma hexagonal tiene la máxima resistencia a la presión externa. Treinta y cinco mil celdillas se hacen con medio kilo de cera y 10 kilogramos de miel se almacenan en éstas. Necesitan 3’5 kilos de miel para hacer medio kilo de cera. Mientras que hacen las celdillas, toman en consideración la gravedad. Por ejemplo, las celdillas donde están las abejas trabajadoras femeninas son horizontales, formando una capa vertical, mientras que las celdillas donde están las futuras abejas reinas son verticales, paralelas a la superficie de la Tierra. Las celdillas donde las abejas masculinas crecen son más grandes que las de las femeninas. El trigésimo séptimo dÃa de la vida de una abeja, deja la colmena para volar alrededor de ella y para obtener conocimiento del mundo externo. A diferencia de los pájaros, las abejas no aletean sus alas. Cuando las abejas vuelan, sus alas se mueven automáticamente de una manera tal que el ala hace 250 vueltas completas por segundo, asà como haciendo curvas a lo largo de ciertas lÃneas de modo que la abeja pueda ajustar su cuerpo a la corriente de aire. Las alas hacen un ocho en el aire. En proporción con el tamaño de sus alas, sus cuerpos son pesados (a diferencia de los pájaros), y sus cuerpos progresivamente pesan más a medida que recogen néctar de las flores. A pesar de esto, pueden volar 15 kilómetros por hora. No sólo es el vuelo de una abeja milagroso; la manera en que se posan es impresionante también. A diferencia de los pájaros, no necesitan disminuir su velocidad antes de que se posen. Gracias a las puntas de sus patas, pueden posarse inmediatamente dondequiera que quieran en pleno vuelo. En el trigésimo octavo dÃa de la vida de una abeja, su tarea es guardar la entrada de la colmena. A nadie, ni siquiera a las abejas de otras colmenas, se permiten entrar en la colmena. Las abejas se reconocen por el olor. El olor de cada comunidad de abejas es diferente. La entrada de una colmena también es marcada por el olor propio de esa comunidad. El cuadragésimo primer dÃa de su vida, es una abeja madura. Las fábricas en su cuerpo que producen la jalea real y la cera han cesado la producción. A partir de ahora, pasará sus dÃas recogiendo néctar. Las flores atraen las abejas por sus colores y olores. Las flores están estructuradas de tal manera que es como si se hubieran construido como plataformas para que se posen las abejas. Cuando las abejas se posan en una flor, utilizan sus lenguas para llegar a la fuente del néctar en su centro. Al mismo tiempo, el polen de las flores se pega en los pelos, que se parecen a ramitas espinosas, de sus cuerpos. Dejan alguna parte de este polen en otras flores que visitan y asà ayudan a la polinización de las flores. No visitan las flores al azar. Continúan visitando la misma clase de flor en el mismo ambiente que la primera flor que han visitado ese dÃa. Una abeja puede visitar hasta 20.000 flores en un dÃa. Almacenan el néctar en su estómago y el polen en los sacos situados en sus patas traseras. Ya que volar a la colmena es más difÃcil por el peso de su carga, siguen una ruta directa al volver a la colmena; esto se conoce como «lÃnea de abeja». Aunque pasen por lugares que no conocen, siempre siguen esta lÃnea directa. Es muy fácil que una abeja establezca una lÃnea de abeja. El lugar y la posición del Sol les indican la dirección. El cambio de la posición del Sol no las obstaculiza. Pueden calcular fácilmente el lugar y la posición exactos del Sol en cualquier momento del dÃa. Utilizan la polarización atmosférica y encuentran el lugar del Sol por medio de cualquier luz que venga de cualquier parte del cielo. Al final de su vida, un perÃodo de dos meses, la abeja ha volado más de 2.000 kilómetros y ha producido 50 gramos de miel. Esta cantidad no se debe considerar como insignificante, porque la población de una colmena hace 200.000 vuelos al dÃa, produciendo un kilo de miel. Sin embargo si todos los seres humanos en el mundo trabajaran juntos, no podrÃan producir ni un solo gramo de miel. Está claro que es imposible para cualquier ser aparte de Dios Todopoderoso, Quien es el Omnisciente, el Omnipotente, el Poseedor de la Suma Voluntad —aunque algunos lo llaman «naturaleza», las fuerzas naturales, o la materia— crear la abeja y organizar su vida; todas éstas son ciegas, sin vida, e ignorantes. No tienen ninguna voluntad en absoluto y no pueden crear. Es Dios Todopoderoso Quien la creó, organizó su vida y le posibilitó cumplir tan grandes tareas (Resumido de Diario de una abeja por Ümit ÅžimÅŸek, Estambul.) |
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