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Apéndice 1 - El Profeta Muhammad en la Biblia PDF Imprimir E-Mail
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escrito por Ali Ünal   
03.07.2009

Todos los Profetas anteriores predijeron la venida del profeta Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él. Aún podemos encontrar indicaciones de esto en la Tora, los Salmos y los Evangelios. He aquí algunos ejemplos:

Y el Señor me dijo a mí: «Bien está lo que han dicho. Yo les suscitaré, de en medio de sus hermanos, un Profeta semejante a ti, pondré Mis palabras en su boca, y él les dirá todo lo que Yo le mande. Si alguno no escucha Mis palabras, las que ese Profeta pronuncie en Mi Nombre, Yo mismo le pediré cuentas de ello» (Deuteronomio, 18:17-19).

Se entiende claramente de estos versículos que lo que quiere decir por «de en medio de sus hermanos, un Profeta semejante a ti», es un Profeta que vendrá del linaje de Ismael, la paz sea con él, ya que Ismael es el hermano de Isaac, la paz sea con él, quien es el antecesor de la gente de Moisés, los Hijos de Israel. El único Profeta que vino del linaje de Ismael después de Moisés, la paz sea con él, y se pareció a él en muchos aspectos, por ejemplo, en traer una nueva ley y luchar con sus enemigos, es el profeta Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él. También, el versículo de la Biblia, «No ha vuelto a surgir en Israel un Profeta como Moisés, a quien el Señor trataba cara a cara», (Deuteronomio, 34:10) claramente declara que ningún Profeta como Moisés apareció nunca entre los israelitas. El Corán señala el mismo hecho: Sin duda os hemos enviado (Oh pueblo) un Mensajero, un testigo en vuestra contra, precisamente como enviamos un Mensajero al Faraón (73:15).

La frase, «pondré Mis palabras en su boca; y él les dirá todo lo que Yo le mande», en los versículos del Deuteronomio citado arriba, significa que el Profeta prometido será iletrado y dirá lo que se le revela a él. Dios reafirma lo mismo en el Corán (53:3-4): No habla por sí mismo, por su propio deseo. Eso (que os transmite) no es sino una Revelación que se le reveló a él.

El Señor vino del Sinaí, brilló para ellos desde Seír; resplandeció desde el monte Parán (Deuteronomio, 33:2).

Esto se refiere a la Misión Profética de Moisés, Jesús y Muhammad respectivamente, la paz sea con ellos. Sinaí es el lugar donde el profeta Moisés, la paz sea con él, habló con Dios y recibió la Tora. Seír, un lugar en Palestina, es donde el profeta Jesús, la paz sea con él, recibió la Revelación Divina. En cuanto a Parán, se menciona en la Tora (Génesis, 21:19-21) como el área en el desierto en donde Hagar fue dejada por su marido Abraham, la paz sea con él, para que viviera con su hijo, Ismael, por la orden de Dios. El pozo de Zamzam apareció allí mismo. Como está expuesto explícitamente en el Corán (14:35-37), Abraham dejó a Hagar e Ismael, la paz sea con él, en el valle de La Meca, el cual era entonces un lugar despoblado en la cordillera de Paran.

El versículo en Deuteronomio continúa:

Con él las miríadas de Cadés, Ley de fuego en su diestra para ellos.

Este versículo se refiere al Profeta prometido, Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él, quien tendría numerosos Compañeros del grado más alto de santidad. La ley es su Shari‘ah, y su representación como «fuego» se refiere al hecho de que al Profeta prometido le sería permitido luchar contra sus enemigos.

Sin duda Dios dijo a Abraham: «Hagar dará a luz a niños. Aparecerá de entre sus hijos uno cuya mano estará sobre todas, y las manos de todos los otros estarán abiertas a él en reverencia».

Aunque esto no existe palabra por palabra en las versiones actuales de la Biblia, es registrado por ‘Ali al-Qari en su obra Sharh as-Shifa, 1:743. Sin embargo, leemos en la Biblia los versículos siguientes:

También del hijo de la criada haré una gran nación, por ser descendiente tuyo (Génesis, 21:13). (Hagar,) ¡Arriba!, levanta al chico y tenle de la mano, porque he de convertirle en una gran nación (21:18).

Estos versículos se refieren explícitamente a los descendientes de Ismael, la paz sea con él. Se convirtieron en una gran nación solo después de la Misión Profética de Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él.

Por otra parte, las versiones actuales de la Biblia registran que el hijo al cual Dios ordenó a Abraham sacrificar era Isaac, la paz sea con él (Génesis, 22:2). Sin embargo, como se ha discutido y demostrado en la sura 37, nota 13, basándose en la Biblia misma, este hijo era en realidad Ismael, la paz sea con él, el hermano mayor de Isaac. Así pues, los siguientes versículos, donde el Génesis registra a Dios hablando con Abraham, la paz sea con él, después de que se haya sometido a la prueba de sacrificar a su hijo, deben referirse también a los descendientes y a la comunidad de Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él, y así confirman las citas anteriores de ‘Ali al-Qari:

… que por haber hecho esto, por no haberme negado tu hijo, tu único, Yo te colmaré de bendiciones y acrecentaré muchísimo tu descendencia como las estrellas del cielo y como las arenas de la playa, y se adueñará tu descendencia de la puerta de sus enemigos. Por tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la Tierra, en pago de haber obedecido tú Mi voz (Génesis, 22:16-18).

Este es mi Servidor, a quien yo sostengo, mi elegido, en quien se complace mi alma. Yo he puesto mi espíritu sobre él para que lleve el derecho a las naciones. Él no gritará, no levantará la voz ni la hará resonar por las calles. No romperá la caña quebrada ni apagará la mecha que arde débilmente. Expondrá el derecho con fidelidad; no desfallecerá ni se desalentará hasta implantar el derecho en la Tierra, y las costas lejanas esperarán su Ley (Isaías, 42:1-4).

Aunque estos versículos en Isaías son entendidos por los cristianos como «profecías» de Jesús en los Evangelios, las predicciones que contienen se refieren al profeta Muhammad y al Islam. Ya que Jesús no trajo una ley, ni pretendió establecer el Cristianismo en la Tierra, ni implantó la justicia en la Tierra de modo que las costas lejanas deban esperar su ley. En cuanto a la ley, él siguió el Antiguo Testamento, con la excepción de que hizo algunas cosas ilícitas en el Antiguo Testamento lícitas por la orden de Dios. Y son los Evangelios que relatan de Jesús, la paz sea con él, que no ha sido enviado sino «a las ovejas perdidas de la casa de Israel» (Mateo, 15:24). Él también dijo claramente a sus doce discípulos, «No toméis camino de Gentiles ni entréis en ciudad de samaritanos; dirigíos más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel» (Mateo, 10:5-6). Además, estos versículos se parecen mucho al siguiente versículo el cual ‘Abdullah ibn ‘Amr ibn al-‘As, quien realizó estudios exhaustivos sobre Libros Divinos anteriores, ‘Abdullah ibn Salam, que fue el primero en abrazar el Islam de entre los famosos eruditos judíos, y el renombrado erudito Ka‘b ibn al-Ajbar, de entre los eruditos más destacados de los israelitas, dijeron que habían visto en la Tora:

¡Oh Profeta! Te hemos enviado a la humanidad como portador de buenas nuevas, como apoyo y refugio para la gente común y corriente, aquel que les previene. Eres Mi siervo y Mensajero. Te he llamado Mutawakkil —aquel que deposita su confianza en Dios—. Él no es un grosero, un petulante ni una persona enojada, tampoco grita en las calles. No repele el mal con el mal; por el contrario, disculpa y perdona. Dios no lo hará morir antes de que él dirija la nación desviada al camino recto declarando que no hay más deidad que Dios (al-Bujari, «Buyu‘», 50; Ibn Hanbal, 2:174).

Jesús les dice: «¿No habéis leído nunca en las Escrituras: “La piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido; fue el Señor quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos”? Por eso os digo: Se os quitará el Reino de Dios para dárselo a un pueblo que rinda sus frutos. Y el que cayere sobre esta piedra se destrozará, y a aquel sobre quien cayere, le aplastará» (Mateo, 21:42-4).

La «piedra angular» mencionada en los versículos no puede ser el profeta Jesús, la paz sea con él, porque los versículos se refieren a las victorias aplastantes que los seguidores de la «piedra angular» ganarán contra sus enemigos. Ninguna gente se destrozó o fue aplastada alguna vez por haber resistido al Cristianismo. El Cristianismo ganó terreno contra el Imperio Romano solamente después de que haya hecho importantes compromisos con los ritos y los estilos de la vida romanos. El dominio occidental por todo el mundo vino después del triunfo del pensamiento científico sobre la perspectiva dogmática de la naturaleza de los cristianos medievales, y fue realizado en la forma del colonialismo. Al contrario, el Islam gobernó casi la mitad del «Viejo Mundo» durante muchos siglos como una religión en su pureza original, y sus enemigos muchas veces fueron derrotados ante él. Es, otra vez, el Islam que está creciendo como una religión pura y auténtica y como un estilo de vida a la misma vez, y la cual es la esperanza de la salvación para la humanidad. Más que eso, el profeta Jesús mismo se refiere a este hecho indicando explícitamente que el Reino de Dios será quitado a la gente a quien fue enviado y será dado a una gente que rinda sus frutos.

En segundo lugar, en un detalle contundente registrado en un hadiz por al-Bujari y Muslim, el profeta Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él, se describe a sí mismo como la «piedra angular» que termina el edificio de la Misión Profética.

Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito; pero si me voy, os lo enviaré; y cuando él venga, convencerá al mundo en lo referente al pecado, en lo referente a la justicia y en lo referente al juicio (Juan, 16:7-8).

En estos versículos, el profeta Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él, es referido originalmente como Paráclito. Según el diccionario de la Real Academia Española, Paráclito deriva de la palabra parakletus, que significa «intercesor, abogado». No obstante Abidin Pasha, erudito del siglo XIX de Yanya, Grecia, quien sabía el griego muy bien y cuyos trabajos fueron muy ensalzados en la literatura griega por las autoridades griegas, escribe que su verdadero origen griego significa Ahmad, «aquel quien es muy elogiado» (al-Jisri, 59). Realmente, la palabra Parakletus es derivada de la palabra griega Períklytos y significa Ahmad. El Corán también indica que Jesús predijo al profeta Muhammad con el nombre Ahmad, un sinónimo de Muhammad (61:6). Los cristianos afirman que Jesús, la paz sea con él, empleó la palabra Paráclito para el Espíritu Santo. Sin embargo, las funciones o los atributos de interceder, defender o abogar se refieren a los principales atributos del profeta Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él, no al Espíritu Santo. Aumentando la confusión, los traductores del Evangelio sustituyen «Paráclito» por diversos términos algo contradictorios. Por ejemplo, lo traducen como «Consejero» (Nueva Versión Internacional por International Bible Society —«Sociedad Bíblica Internacional»— distribuida por Gideon International), «Ayudante» (Sociedad Bíblica Americana), «Consolador» (The Company of the Holy Bible —«Compañía de la Santa Biblia»—), y otros semejantes términos. Ninguno de estos, que han afirmado que se refiere al Espíritu Santo, nunca ha establecido si el Espíritu Santo ha venido y ha hecho lo que Jesús dijo que hiciera. Además, Jesús da las buenas nuevas de alguien que va a venir no sólo como un Paráclito sino también como «el Espíritu de la verdad», junto con muchas otras funciones, que deben pertenecer a un Profeta y no a un espíritu», como se ve en los siguientes versículos:

Cuando venga el Paráclito, que yo os enviaré de junto al Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí. (Juan, 15:26).

Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello. Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir (Juan, 16:12-14).

Era también el profeta Muhammad quien dio testimonio de Jesús, la paz sea con él, trajo gloria a él declarando su Misión Profética contra la negación de los judíos y de la falsa deificación de él por los cristianos restituyendo su religión a su pureza prístina a través del Libro que él trajo.

Y este fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a preguntarle: «¿Quién eres tú?». Él confesó, y no negó; confesó: «Yo no soy el Cristo». Y le preguntaron: «¿Qué pues?; ¿Eres tú Elías?». Él dijo: «No lo soy». «¿Eres tú ese Profeta?». Respondió: «No». Entonces le dijeron: «¿Quién eres, pues, para que demos respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?». Dijo él: «Yo soy la voz del que clama en el desierto: «Rectificad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías» (Juan, 1:19:23).

Como se entiende de este pasaje, los Hijos de Israel esperaron la venida del Cristo (Mesías), Elías y otro profeta (ese Profeta), quien debe haber sido conocido y quien fue esperado por todo el mundo en aquel entonces. Así que, ese Profeta esperado era obviamente, y apareció como, el profeta Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él. Ya que ningún otro Profeta apareció después de Jesús, la paz sea con él. No puede ser el profeta Juan, la paz sea con él, porque ya había sido elegido para la Misión Profética antes de que Jesús anunciara su misión.

Modificado el ( 03.07.2009 )
 
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