Una Noble Familia PDF Imprimir E-Mail
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escrito por ReÅŸit Haylamaz   
29.06.2009

«¡No temas! Sin duda alguna Dios te protegerá y cuidará de ti. Pues te ocupas de tus parientes, ayudas a los débiles, y arropas a los necesitados. Eres siempre generoso con los huéspedes; buscas continuamente la Verdad, y te has dedicado por completo a los caminos virtuosos…»

Éstas son las palabras que Jadiya le dirigió a su marido Muhammad, el Mensajero de Dios, a su regreso a La Meca desde Hira —la cueva en la cima del monte en las cercanías de La Meca, lugar en donde recibió la primera revelación del Corán por medio del Arcángel Gabriel—. Se había apresurado hacia su querida esposa para recibir su consuelo después de la experiencia intensa de la primera visita por el Ãngel de la Revelación.

Así pues, ¿quién era Jadiya, esa mujer que podía mostrar tal resuelto poder de convicción inmediatamente al oír estas nuevas? ¿Quién era esta persona que apoyaba y tranquilizaba al Profeta cuando él confió en ella, y le recordaba sus actos pasados como confirmación de que su conmovedora experiencia era verdaderamente de Dios, y a continuación recomendaba buscar el consejo del erudito, Waraqa ibn Nawfal, de modo que él pueda afirmar lo que ella le había dicho? ¿Cuáles fueron las fuentes de las que se nutría y tomaba consejo, y qué virtudes alcanzó por medio de la resolución?

La bendita Jadiya, que Dios esté complacido con ella, nació alrededor del año 556 d. de C., quince años antes de que Abraha, el soberano abisinio de Yemen, y su ejército atacaran la Kaba, un acontecimiento que es empleado como fecha clave en la historia árabe[1]. Su padre era Juwaylid ibn Asad, y su madre Fátima bint Zaida.

Juwaylid se hallaba entre los miembros más honrados de la tribu Quraish, y los habitantes de La Meca consultaban sus opiniones en relación con asuntos importantes. Junto con el abuelo del Profeta, Abdul Muttalib, fue uno de los miembros de la delegación enviada para prevenir un peligro que fue presentido desde Yemen.

Asimismo ella compartió linaje con Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él: Qusayy ibn Kilab vinculó el linaje cinco generaciones atrás. Se daba asimismo un vínculo similar por parte de su madre Fátima, con sus antepasados Luayy y Abdi Manaf que enlazaba a Jadiya con la familia de Muhammad.

Al mismo tiempo, el círculo familiar de Jadiya desempeñó un papel importante en su preparación para los días por venir. Merece la pena describir brevemente a aquellos más cercanos a su persona para entender el ambiente en el cual se crió.

Su tío, Amr ibn Asad, que asumió las obligaciones del padre de Jadiya después de que éste muriera en las guerras de Fiyar[2], era uno de los hombres más destacados de La Meca.

Su hermana, Hala, se casó con Rabi’ ibn Abdul Uzza y tuvieron un niño, Abu al-As, que fue conocido como «el digno de confianza». Después de recibir el consentimiento del Profeta, Jadiya casó a su hija Zaynab con este sobrino, conocido por su honradez.

Hakim ibn Hizam era otro sobrino de Jadiya. Hakim, conocido como el primer niño nacido en la Kaba, era un gran apoyo para su tía en sus asuntos comerciales. Hakim nació tres años antes del Año del Elefante, y fue también uno de los amigos íntimos de Muhammad antes de su Misión Profética. Él asumió el deber de ayudar a los peregrinos que venían a La Meca; este cargo fue transmitido por parte de su antepasado Qusayy.

Fue él quien compró a Zayd —quien llegaría a ser uno de los más grandes ayudantes del profeta Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él, en los primeros tiempos del Islam— en la Feria de Ukaz para Jadiya. (Zayd fue emancipado por el Profeta y éste se convirtió en su tutor). Hakim también llevó a cabo un gran esfuerzo en ayudar a la nueva comunidad musulmana a encontrar recursos durante los años del Boicot.

Después de la Batalla de Hunayn entre los creyentes y los politeístas quraishíes, el profeta Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él, concedió a Hakim doscientos camellos de los botines de guerra después de la victoria musulmana, pues deseó ganarse el corazón de esta persona de gran valía. Años más tarde, cuando él se hizo musulmán después de que La Meca fuera conquistada, el Profeta lo felicitó diciéndole, «En verdad, te hiciste musulmán con tus buenos actos anteriores» refiriéndose a su beneficencia anterior[3].

Dar‘un-Nadwa («Casa de Nadwa») era un lugar de reuniones donde las decisiones importantes fueron tomadas. Fue heredada por Hakim, quien la vendió a Muawiya, donando todos los ingresos para la causa de Dios. Murió 54 años después de la Hégira (la emigración del profeta Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él, y de sus seguidores a la ciudad de Medina en 622 d. de C.)[4]

Hakim ibn Hizam era comerciante. Cuando entraba en La Meca el profeta Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él, lo incluyó en sus saludos, y declaró que era seguro buscar refugio en la residencia de Hakim ibn Hizam. Hakim demostró una gran abnegación al compensar el tiempo durante el cual no había aceptado el Islam aun cuando éste había estado tan cerca. En una ocasión, decidió llevar a cabo la peregrinación mayor, el Hayy, y antes de partir, donó 100 camellos y 1.000 ovejas, y liberó 100 esclavos. Después de hacer una promesa a Dios y al Profeta en el día de Hunayn, no solicitó jamás nada de ninguna persona ni aceptó incluso aquello que era legítimamente suyo después de la guerra. Tenía 120 años cuando falleció; había vivido 60 años en la Época de la Ignorancia anterior al Islam, y otros 60 años como musulmán.

Waraqa ibn Nawfal era un primo de Jadiya y, durante su juventud, su fuente más importante de información. Él había llegado a alcanzar suficiente conocimiento como para leer y entender la Tora y el Evangelio en hebreo, y buscaba el camino verdadero, puesto que abominaba la adoración de los ídolos. Su búsqueda le condujo a la información sobre la venida del Último Profeta, y comenzó a esperar con anhelo.

Él solía narrarle a su prima Jadiya sus experiencias y así la preparaba para los días futuros. Es debido a esto que ella solía transmitirle cualquier información nueva, y él la interpretaría y explicaría de una forma que ella pudiera entender.

En esos días, la poesía era una importante herramienta comunicativa y Waraqa, de vez en cuando, expresaría sus intenciones con poesía. Un día, cuando Jadiya le había visitado para hacerle algunas preguntas, sus versos transmitieron cosas maravillosas. Aunque había afirmado que el futuro se hallaba oculto para él, sabía que el Arcángel Gabriel traería la revelación a alguien llamado Ahmad (el Corán también hace referencia a Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él, como Ahmad, significando «más loable»[5]), que sería designado como Profeta, enviado con el mensaje de Dios de la salvación para la humanidad.

Años más tarde, preguntaron al profeta Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él, acerca de Waraqa ibn Nawfal, que estudió las escrituras y rechazó el politeísmo de La Meca en el período pre-islámico. Jadiya, que estaba presente, dijo: «No hay duda que él dio testimonio de ti, aunque murió antes de que tu Misión Profética fuera declarada». A esto, el Profeta agregó lo siguiente sobre él: «Estoy seguro de que lo vi envuelto en blanco. Si hubiera sido uno de los habitantes del Infierno, lo habría visto con otra ropa»[6].

Otro día, después de que oyera a alguien hablar acerca de él, el Profeta dio las buenas nuevas de que Waraqa se hallaba en los Cielos (lo cual le había sido mostrado)[7].

Un día, Waraqa se acercó a Bilal, esclavo que creía en el Profeta, mientras lo torturaban horrendamente para que abandonara su religión. Contemplando esta persecución insoportable y esta crueldad terrible de los quraishíes hacia Bilal, él dijo: «¡Uno! ¡Uno! (Refiriéndose a Dios.) Juro por Dios que si le matan hoy, en verdad lo consideraré una gracia»[8].

Debido a éstas y otras declaraciones que el Profeta realizó sobre su persona, algunos eruditos afirman que Waraqa ibn Nawfal fue musulmán y lo incluyen junto a los Compañeros. Puesto que murió justo después de que la primera revelación le fuese revelada a Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él, marchó al otro mundo sin la oportunidad de tomar parte en la vida y misión del Último Profeta.

Zubayr ibn Awwam, que llegaría a ser célebre como apóstol del Profeta, fue otro de los sobrinos de Jadiya. Al mismo tiempo, la madre de Zubayr, Safiyya, era la tía por parte paterna de Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él.

Zubayr llegó a ser musulmán a la edad de doce años y emigró en primer lugar a Abisinia (la actual Etiopía) y a continuación a Medina. Zubayr fue el primer musulmán en empuñar su espada valientemente en defensa contra la violencia de los incrédulos. El profeta Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él, dijo que en el día de la Batalla de Badr, los ángeles descendieron a imagen y semejanza de Zubayr[9]. Asimismo, el Mensajero de Dios afirmó en la Campaña de Qurayza que, «cada Profeta tiene un apóstol, y mi apóstol es Zubayr»[10]. Él fue uno de los diez Compañeros que fueron bendecidos con las buenas nuevas del Paraíso mientras todavía se hallaban con vida. Durante la época posterior a la muerte del Profeta, pasó a ser un dirigente de la comunidad musulmana, siendo uno de los seis miembros del comité que ‘Umar constituyó, y desempeñó un papel predominante en la elección del siguiente Califa.


[1] Dado que los invasores habían traído consigo algunos elefantes, el año de su campaña llegó a ser conocido como el «Año del Elefante», que coincide con el año 571 d. de C. y también es el año del nacimiento de Muhammad, el futuro Profeta, la paz y las bendiciones sean con él.

[2] Las guerras de Fiyar son una serie de batallas entabladas entre las tribus Quraish y Hawazin aproximadamente entre 580-590 d. de C.

[3] Bujari, Sahih Bujari, 2/521 (1369).

[4] Ibn Azir, Usd‘ul Gaba, 2/58.

[5] As-Saff, 61:6.

[6] Tirmizi, Sunan, 4/540 (2288).

[7] Ibn Azir, Usd‘ul Gaba, 5/417.

[8] Zahabi, Siyaru A’lami’n-Nubala, 1/129.

[9] Ibn Azir, Usd‘ul Gaba, 2/308.

[10] Bujari, ibíd., 3/1047 (2692); Muslim, Sahih Muslim, 4/1879 (2425).

 
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