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escrito por ReÅŸit Haylamaz   
27.06.2009

Por lo general, las personas se esmeran en imitar a aquellos que son presentados ante sí como modelos e intentan vivir una vida similar a la de éstos. Quienes viven su vida de acuerdo con estos «arquetipos» pueden lograr de una manera mucho mejor unas vidas ejemplares, mientras que un gran número de individuos que no han encontrado la guía en tales modelos vagan sin rumbo ni dirección. Por esta razón, el Corán de vez en cuando dirige nuestra atención a las vidas de los Profetas, proporcionando ejemplos de sus existencias de modo que la gente pueda contemplar un retrato del creyente ideal. El profeta Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él, igualmente se refería en repetidas ocasiones a los mismos ejemplos para presentar este modelo a la humanidad.

Incluso en esta era supuestamente «moderna», la humanidad no ha podido librarse del hedonismo y la indulgencia, así que nuestra única oportunidad de vivir en felicidad y prosperidad depende de tener tales modelos. Las comunidades que han sido capaces de producir entre sus filas dichos ejemplos, hasta cierto punto, han comenzado a hacer progresos en pos de dicho fin. El ideal que se necesita hoy tan solo se puede alcanzar siguiendo los pasos de la gente que difunde luz a su alrededor cual estrellas. Para alcanzar la perfección, una persona debe plasmar su vida según su modelo.

Según el profeta Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él, los ilustres Compañeros, quienes se hallaban entre las mejores personas de todas las épocas, son una rica fuente del tesoro con la que solucionar los problemas de hoy en día con sus ejemplos vitales.

De este modo os presento aquí a una activa mujer, a un modelo supremo, una persona inolvidable, la primera entre primeras, la reina de todas las mujeres, en definitiva, la vida de la bendita Jadiya.

Que sea una fuente de bien para todos.

 
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