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El Corán: la última Revelación | El Corán: la última Revelación |
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| escrito por Ali Ünal | |
| jueves, 31 de mayo de 2007 | |
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La autenticidad del Corán El Corán consta de una serie de versículos, oraciones, frases y capítulos (Suras) transmitidos por el Profeta, que le fueron revelados por Dios durante un periodo de tiempo de 23 años y a los que proclamó como el eterno milagro de su misión profética. El desafió a los árabes coetáneos a su tiempo que dudaban del origen divino de estos escritos, a los incrédulos de entre ellos así como a los que no eran árabes, los cuales aparecerían más tarde. Dios reveló sus libros, entre los que se encuentran el Libro de Abraham, la Torá, los Salmos y la Biblia— en su formato original—, a todos los anteriores Profetas y de la misma manera. No conocemos con exactitud el nombre de los libros otorgados a otros profetas por lo que no podemos afirmar con certeza absoluta si fueron o no inicialmente libros revelados. Estos primigenios Libros Divinos fueron enviados en lenguas actualmente muertas que sólo unas pocas personas pueden hablarlas y entenderlas hoy en día. Por ello, sería prácticamente imposible entender dichos libros de manera correcta o interpretar y poner en práctica sus mandamientos, incluso si han permanecido en sus formas originales e inalterables. Además, ya que los textos originales de la mayoría de los primeros Libros Divinos se han ido perdiendo con el tiempo, hoy en día tan solo podemos leer sus traducciones del original. Y como es lógico una traducción jamás puede ser exactamente igual al original. Por lo tanto, incluso si no han sido adulteradas y deformadas, no podemos afirmar con propiedad que dichos textos son los originales. El Corán, sin embargo, esta escrito originariamente en árabe, lengua hablada a lo largo de este mundo por millones de personas. No obstante, el Corán fue «ocultado por el velo» de la negligencia y la deslealtad de aquellos que decían ser sus «amistades» y de la despiadada hostilidad por parte de sus «enemigos».Como resultado, el apetito voraz del moderno Prometeo que es el materialismo científico ha envuelto al mundo como un pulpo venenoso. Después de unos pocos siglos de miseria bajo sus garras, el mundo musulmán sintió una necesidad colectiva imperiosa por regresar al Corán. Una vez que se empezó este proceso de vuelta a los orígenes, se encontró que la Palabra de Dios está tan llena de vigor como cuando fue revelada por primera vez y «crece rejuvenecida a la vez que el tiempo envejece y declina» Definiendo el Corán Según la mayoría de los eruditos, la palabra Corán es una forma del infinitivo del verbo qa-ra-e (leer o recitar) y por lo tanto significa literalmente algo recitado añadiendo letras y palabras unas junto a otras. Otros eruditos indican que procede de otro infinitivo, qar’u (recopilar), y así su significado es «aquello que recopila». Abdullah ibn Abbas relata que Corán en: a Nosotros nos corresponde reunirlo y que sea recitado (75:17) significa «ser recopilado y establecido en el corazón». Por esta razón, algunos afirman que este Libro Divino es llamado el Corán porque recopila y contiene «el fruto» de todas las Escrituras anteriores y su conocimiento. Según Abu Hasan Al-Ash'ari y sus seguidores, la palabra Corán se deriva del verbo qa-ra-ne (añadir y adjuntar una cosa a la otra) y, ya que éste consta de capítulos y versículos dispuestos en orden establecido, fue llamado el Corán. Otros sabios ilustrados, entre ellos Imán Shafi'i, aseveran que Corán no procede de ninguna palabra, ya que es el genuino nombre del Libro revelado por Dios a Su Último Mensajero. El Corán, como la Palabra de Dios, es por lo tanto eterno (no tiene ningún principio en el tiempo) e increado, duradero. Pero así como el libro fue transmitido por el Arcángel Gabriel al Profeta y se hizo material, un libro compuesto de letras y palabras, recitadas, tangibles y escuchadas no es eterno. La definición general del Corán es como sigue: el Corán es la Palabra milagrosa de Dios revelada al Profeta Muhammad, anotada y transmitida a generaciones sucesivas a través de cuantiosas fuentes fidedignas, y que cuya recitación es un acto de adoración y obligatorio en los rezos diarios. El Corán describe algunos de sus características como sigue:
Este es un Corán noble, guardado en la Tabla Preservada (56:77-78). Corán posee otros títulos, cada uno de los cuales describe uno de sus aspectos y por lo tanto puede ser considerado como uno de sus atributos, tales como: el Libro, el Criterio, la Conmemoración, el Consejo, la Luz, la Dirección, el Curandero, el Noble, la Madre del Libro, la Verdad, la Amonestación, las buenas nuevas, el Libro Gradualmente Revelado, el Conocimiento, y el Claro y Evidente Libro. El Profeta declara: «El Corán es más devoto de Dios que el Cielo y Tierra y que aquellos que se encuentran en ellos» y «la superioridad del Corán sobre el resto de palabras y discursos es similar a la superioridad de Dios sobre Sus criaturas». El Corán distingue entre verdad y falsedad. Ya que no ha sido revelado para entretenimiento, aquellos que lo rechacen serán castigados. En el se incluye la historia de pueblos anteriores, reseñas de aquellos que vendrán más tarde, así como resuelve desacuerdos. Aquellos que miran en otra parte buscando el camino correcto son extraviados por Dios ya que el Corán es la Firme Soga de Dios, la instrucción sabia, y el Camino Recto. Ningún deseo puede provocar que se desvíe, ninguna lengua puede confundirlo, y su repetición no aburre o cansa a los eruditos, ya que este libro contiene incontables aspectos admirables. Todos aquellos que lo escuchan dicen: «Hemos escuchado una maravillosa guía y orientación coránica hacia la honradez, y por lo tanto creed en ello». Aquellos que basan sus palabras en ello hablan de manera sincera. Quienquiera que juzgue mediante este Sagrado Libro juzgará justamente y con razón, y quienquiera que lo llame llamará a la verdad. Terminaremos con la definición de Said Nursi:
Acercamiento al Corán El Corán fue transmitido por el Profeta Muhammad a la humanidad como la Palabra de Dios y atestigua su Misión Profética. Siendo su mayor milagro, desafía a los árabes de aquel tiempo y a toda la gente a elaborar un capítulo, un texto como éste hasta el Día del Juicio Final. Es incomparable y sin igual entre las Escrituras Divinas, en lo que se refiere a su preservación y transmisión, ya que todas las copias del Corán que han circulado desde su primera revelación son exactamente la misma. Ya que el Corán aborda todas las cuestiones teológicas más importantes y supera a todos los registros escritos de tiempos pre-islámicos o posteriores en la abundante variedad de sus contenidos, su acercamiento, presentación, y soluciones son, por lo tanto, únicos. Más que tratar con un tema mediante el habitual método sistemático de teólogos o escritores apostólicos, éste expresamente declara que posee su propio método múltiple: tasrifi. Este estilo muestra variedad, argumentos y aspectos diferentes, intercambios entre sujetos, retorna al tema anterior y deliberadamente, con determinación, repite el mismo argumento en un ritmo único y con formas recitativas a fin de entenderlo, aprenderlo, y memorizarlo con suma facilidad:
El Corán manifiesta el orden del Universo. Así como casi todos los tipos o variedades de objetos presentes existentes se nos presentan una por una o en combinaciones, el Corán une variedades articuladas con un ritmo específico para mostrar la Unidad de Dios. Esto admite que tal estilo hará que dudemos de su Divina autoría literaria (6:106), pero también dice que tal estilo anima a la gente a reflexionar sobre la unidad en la variedad y armonía dentro de la diversidad. De hecho, cada capítulo trata acerca de muchos temas y lo hace de modo variado, una característica que se añade junto a su belleza única y elocuencia incomparable. Los versículos del Corán y sus capítulos no están dispuestos por orden cronológico. Algunos versículos que fueron revelados y colocados juntos son precedidos o seguidos de otros versículos. Algunos capítulos y sus versículos son largos; los otros son cortos. Esta disposición «incoherente» es una de muchas características de su milagro y uno de los motivos principales acerca de por qué muchos Orientalistas y sus imitadores musulmanes lo critican. El Corán exhibe el orden del universo. Tal y como sus contenidos tienen una relación como un todo y una relación holística-parcial (o universal-particular), así hace el Corán consigo mismo. En otras palabras, un cuerpo (el todo) consiste en varios miembros y órganos (las partes). Una parte sola no puede representar totalmente al cuerpo, aunque cada parte sea un todo en sí mismo, porque el cuerpo entero no puede ser encontrado en ninguna de sus partes. La humanidad y todas las especies son holísticas o universales, ya que cada especie está formada de miembros, cada uno de los cuales contiene todos los rasgos de las especies y por lo tanto representan las especies. Cada persona es un espécimen exacto de la humanidad en su estructura. Del mismo modo, cada versículo coránico es un todo en sí mismo y tiene una existencia independiente. Puede ser localizado en cualquier pasaje del Corán sin dañar la composición o el significado. Además, una relación intrínseca existe entre todos los versículos o entre un versículo y todos los demás. Said Nursi escribe que:
A primera vista, este magnífico y único estilo de tasrifi a veces parece producir versículos contradictorios. Pero esa no es la cuestión en este caso, ya que el Corán se asemeja a un organismo el cual consiste de partes entrelazadas. A consecuencia de esta disposición «en su totalidad» y la relación holística parcial entre los versículos, un entendimiento correcto de un versículo a menudo depende de un entendimiento completo del Corán. Esta es otra característica única, otro aspecto de su milagro, y otro signo de su Divina autoría literaria. Esta característica es crucial en la interpretación coránica, ya que el Corán es el homólogo escrito del universo y humanidad. Además, el Corán, el universo, y la humanidad son tres «copias» del mismo libro —el primer ser que es «el Universo revelado y escrito y humanidad» y el segundo y tercer «Corán creado». Considerando esto, el Corán nos enseña como ver a la humanidad y el Universo. Así, cualquier contradicción aparente entre sus versículos es debido a los malentendidos por parte del lector. Alguien cuyo ser se une al Corán no ve ninguna contradicción, ya que permanece libre de todas las contradicciones. Si la gente ve el Corán con la luz de sus particulares mundos llenos de negación, desde luego que ellos verán contradicciones. A esto se debe el por qué aquellos que se acercan al Corán por primera vez tienen que estar libres de toda contradicción. El árabe, la lengua de Revelación, es el cuerpo externo del Corán. La religión, un método de unificar todas las dimensiones de nuestro ser, es mucho más que filosofía o teología. Por lo tanto el árabe, un elemento esencial e inseparable del Corán, fue elegido de modo que los árabes de aquel tiempo lo entendieran y porque una religión universal requiere una lengua universal. El Corán ve la Tierra como la cuna de la unidad humana. Procura unir a todas las razas, y creencias como hermanos y hermanas, devotos de Dios Único. Su lengua es un factor básico que ayuda a la gente a considerar la realidad religiosa y unir todas las dimensiones de aquello que son patrones Divinos. Las traducciones no pueden ser recitadas en rezos prescritos, ya que éstos no pueden ser idénticos a la lengua original. Sin el árabe, uno puede ser un buen musulmán, pero no puede entender suficientemente el Corán. El Corán es la fuente de todos los conocimientos religiosos, espirituales, sociales, científicos, morales, legales, filosóficos, y demás en el Islam. Como la guía a la verdad, esto tiene cuatro objetivos principales: 1) demostrar la Existencia de Dios y su Unidad, 2) estableciendo la Misión Profética, 3) anunciar la vida futura después de la muerte y 4) promulgar la devoción a Dios y exponer los puntos fundamentales de la justicia. Sus versículos, que principalmente hablan extensamente de estos objetivos, contienen principios del credo islámico, reglas para la vida humana, información detallada acerca de la resurrección y de la vida después de la muerte, como venerar a Dios, la moralidad, varios hechos científicos, los principios de la formación cívica y la decadencia y los aspectos históricos de las civilizaciones anteriores, etcétera. El Corán también es una fuente de curación, que al aplicarlo durante la vida diaria cura casi todas las enfermedades psicológicas y sociales, así como es también una cosmología, epistemología, ontología, sociología, psicología, y ley revelada para regular la vida humana sin tener en cuenta tiempo o lugar. Incomparable Elocuencia y Significado Profundo
Una máxima Profética declara que el Corán contiene la historia de pueblos anteriores, reseñas de aquellos que quedan por venir después de su revelación, y soluciones para las discrepancias. Esto se dirige y satisface a todos los niveles de entendimiento y conocimiento, sin tener en cuenta el tiempo y el lugar. Cientos de intérpretes coránicos han escrito comentarios acerca de la SagradaRevelacióndurante los catorce siglos de su existencia, y ninguno ha reivindicado comprender todos sus aspectos y significados. Miles de juristas han deducido leyes y basado su razonamiento en él, pero ninguno ha reclamado deducir todas las leyes contenidas allí o entender todos los motivos detrás de sus prescripciones y prohibiciones. Todos los eruditos puros y exigentes que «ensamblan» mente con corazón lo siguen, todos los revitalizadores (los grandes eruditos santos que vienen cuando es necesario reanimar y restaurar Islam) encuentran sus caminos en él, todos los santos obtienen sus fuentes de inspiración y sus caminos de purificación en él, y todos los auténticos senderos sufies dependen de él. Y aún más, como una fuente de agua que aumenta su flujo, permanece como si fuera intocable. La elocuencia milagrosa del Corán le da esta profundidad y riqueza de significados. Su estilo creativo y artísticamente rico es sólo un elemento en el cual su elocuencia está basada. Con frecuencia utiliza parábolas y adopta una retórica figurada, simbólica que consiste en metáforas y símiles. Esto es lógico y natural, ya que Corán contiene el conocimiento de todas las cosas y se dirige a todos los niveles de entendimiento y conocimiento. Sus versículos, unidos con ritmo y simetría de formas para mostrar la Unidad Divina, estimulan nuestras emociones e intelecto a reflexionar sobre la unidad en variedad y armonía dentro de la diversidad. Cada capítulo tiene un ritmo particular y presenta temas de distintas maneras. Un estilo como este revela una belleza única con elocuencia incomparable. Aquellos que recitan de manera atenta y considerada, así como los oyentes inteligentes experimentan lo que el Corán describe:
Aunque los árabes coetáneos al Profeta eran muy inteligentes y versados en poesía y elocuencia, ellos no podían producir nada como el Corán. De la misma manera, ninguna de las figuras innumerables literarias quiénes han vivido desde ha sido capaz de duplicarlo. De hecho, el Profeta desafió a sus contemporáneos y a la humanidad en general, sin tener en cuenta tiempo o lugar, para crear siquiera hasta un capítulo como los del Corán. Todas las tentativas falladas demuestra el origen Divino de Corán.
Ninguna composición o escrito humano ha igualado alguna vez siquiera hasta el capítulo más pequeño de Corán (Surat Al-Kawzar), y nadie será alguna vez capaz de hacer algo parecido. Los opositores tomaban las armas siempre. Como un erudito musulmán indica, si la gente pudiera derrotar a Corán o el Islam por argumento, ciencia, o elocuencia, ellos no tendrían que recurrir a armas. El Corán se rejuvenece y se revitaliza con el paso del tiempo, ya que este proceso permite que sus ilimitados tesoros escondidos sean revelados uno tras otro. Hoy, el Islam es el único modo de vivir que ofrece a la humanidad alguna esperanza. Al mismo tiempo, así como casi cada versículo tiene una existencia independiente, también tiene relaciones intrínsecas con el resto de versículos y con Corán en su totalidad. Considerando esto, entender e interpretar un versículo requiere un conocimiento completo y holístico así como un amplio entendimiento del Corán. Esta es la razón por la cual los musulmanes dicen que el intérprete principal de Corán es el mismo Corán. Said Nursi con frecuencia llama nuestra atención acerca de los intensos milagros que la composición escrita y la terminología del Corán contiene. Por ejemplo, la partícula definida al añade lo «implícito » a la palabra, y de esta manera él interpreta la alabanza inicial al-hamdu de la Sura de Fatiha como: «Todas las alabanzas y los agradecimientos que todos han ofrecido y ofrecerán hasta el Día del Juicio Final a los demás desde los comienzos de la vida humana sobre la Tierra, por cualquier razón y en cualquier ocasión, son para Dios». También deduce las siguientes reglas o condiciones en el acto de dar limosna de las características de las palabras utilizadas así como de su orden en el versículo: …y aparte de la provisión que les hemos proveído, dan (2:3):
Entendimiento del Corán Para entender el Corán correctamente, hay que entender primero el árabe, ya que la lengua tiene el mismo significado para un texto que los rasgos corporales lo tienen para una persona. La existencia esencial de un texto yace en su significado, tal y como la existencia esencial de una persona yace en su espíritu. Los rasgos corporales son la forma externa asumida por el espíritu, y por lo tanto podemos afirmar que son como un espejo en el que se refleja el carácter de alguien. Del mismo modo, la lengua y los estilos lingüísticos del Corán son la forma de su significado y no pueden ser separados de ello. El segundo paso debe penetrar su significado, que requiere vivirlo. Aunque el árabe constituya su forma externa y su estructura, y por lo tanto sea muy importante en el discernimiento de su significado, reduciéndolo a un entendimiento basado únicamente en la lingüística limita a los lectores a su forma (formalismo). Podemos penetrar en el significado del Corán, en el cual yace su existencia esencial, a través de la purificación «del corazón» (el trono del espíritu) evitando el pecado y el mal, realizando los actos necesarios de adoración y viviendo una vida piadosa. El Corán es «como una rosa de la que continuamente crecen pétalos en la matriz de tiempo». Así como la ciencia avanza y ayuda a la gente al descifrar las profundidades del significado, el Corán florece a un grado aún mayor y se fortalece y revitaliza. Así, poseer un conocimiento suficiente acerca de varios temas (por ejemplo derogando leyes; leyes y principios dependientes de ciertas condiciones; reglas generales, particulares y no condicionadas; y las ocasiones en las que los versículos fueron revelados) no es suficiente; los principios generales de las ciencias naturales también deben ser conocidos. Ya que el Profeta Muhammad recibió el Corán, lo ha enseñado, y practicó lo que éste predicaba en su vida diaria con una autoridad infalible, el conocimiento de su Sunna es indispensable en el entendimiento de Corán. El Corán no es un libro de ciencia, historia o moralidad. No es, además, un libro, en el sentido literal de la palabra, ya que debe ser practicado porque vino para dirigir a la gente a la verdad, educarlos intelectualmente y espiritualmente, y gobernar su vida individual y social. Así, tan solo puede ser entendido sólo mediante la práctica diaria. Recordar que el Corán fue revelado durante un período de 23 años y en un elevado número de ocasiones diversas. Su disociación y separación de la vida práctica lo reduce al estado de un libro ordinario para leer. Este no se despliega y en ningún grado significativo a aquellos que lo consideran tan solo como un libro. ¿Una Traducción Completa y Detallada es Posible? Esta pregunta ha engendrado un acalorado debate en el mundo musulmán durante casi un siglo. En primer lugar, la lengua no es un juego de moldes creado a partir de letras y palabras. Tal como el estilo personal del discurso o la forma de escribir de una persona lo delata, una lengua nacional refleja su cultura nacional, que ha sido moldeada por su cultura, historia, religión, y hasta la tierra. Es casi imposible para una palabra en una lengua tener un homólogo, un sinónimo exacto en significado en otra lengua. Esta palabra, que posee connotaciones diferentes y asociaciones particulares en cada persona que la utiliza, también produce impresiones diferentes en cada uno de ellos. Por ejemplo, la mayor parte de eruditos musulmanes dicen que la propia palabra Corán procede de qira'a («leer» o «recitar») y así significa recitación. Aunque Corán sea el nombre propio del libro enviado al Profeta, incluso un sustantivo común en la forma de infinitivo no es el sinónimo exacto «de lectura» o «recitación » en castellano o en otras lenguas. Un idioma es una entidad viva que cambia sus formas y se adapta mientras la gente lo emplea. Segundo, el árabe tiene reglas estrictas gramaticales y es la lengua más rica del mundo en cuanto a conjugación y derivación. Por ejemplo, posee tres tipos de infinitivos y un verbo tiene 35 formas de infinitivo, cada una de las cuales posee diferentes connotaciones e implicaciones. Además, los tiempos no siempre tienen el mismo sentido y el uso en cada lengua. Por ejemplo, el Corán describe los acontecimientos del Día del Juicio Final en un tiempo verbal del pasado, aunque esto sucederá en el futuro, ya que uno de sus objetivos es indicar que un futuro acontecimiento ocurrirá. El presente también tiene usos diferentes en árabe y en castellano. Los sustantivos árabes tienen muchas formas plurales, cada uno de las cuales tiene implicaciones diferentes. Otro factor importante que hace una traducción exacta imposible es que muchas de sus palabras se han hecho conceptos: Rabb (Señor), Ilah (deidad), Malik (Soberano), Kitab (Libro), Wahy (Revelación), Din (religión), millat (nación, camino), Shari‘a (ley religiosa), ‘ibada (adoración, adoración), taqwa (piedad), ihsan (virtud, obrar de la mejor manera), waliy (amigo, santo), nur (luz), Nabi (Profeta), Rasul (Mensajero), Islam, iman (fe, creencia), zikr (conmemoración, mención, Libro Divino, Mensaje), así como las palabras que son producto de las ciencias coránicas y sus ramas: muhkam (establecido), mutashabih (parábola), tafsir (interpretación), ta’wil (exégesis), nasij (derogador), y mansuj (derogado). Esta última categoría de palabras puede ser traducida sólo mediante la explicación. Por estos y muchos otros motivos, ninguna traducción puede actuar como un sustituto del original o ser utilizada en los rezos diariamente prescritos. Registro y Conservación del Corán Dios Omnipotente ha enviado más de 124.000 Profetas a la humanidad. El Islam define profetas como aquellos que vinieron con importantes nuevas (religión) sobre la creencia en la Existencia de Dios y su Unidad, los ángeles, la Misión Profética y los profetas, la revelación y Escrituras Divinas, la Resurrección y vida futura así como el Destino Divino (incluyendo el libre albedrío humano). Estas buenas nuevas también incluyen el ofrecimiento de una vida basada en creencia así como promesas o advertencias relacionadas con la aceptación o el rechazo de la creencia. La corrupción y deformación frecuente de la religión por varias comunidades ha hecho que los Profetas sean enviados para reanimar y restaurar ésta, y también rectificar algunas reglas o traed nuevas leyes acerca de la vida diaria. A tales Profetas por lo general se les era otorgado un Libro y son conocidos como Mensajeros. Los más grandes de entre ellos son Noe, Abraham, Moisés, Jesús, y Muhammad (42:13). El nombre de la religión revelada por todos los Mensajeros es el Islam. Tal como las leyes que ordenan y funcionamiento del Universo permanecen sin cambios y constantes, y tal como toda la gente tiene las mismas características básicas, necesidades esenciales, y destino final sin tener en cuenta cuando y donde viven, es natural para la religión estar basada en los mismos objetos de primera necesidad de creencia, adoración, y moralidad. Cuando esta religión gradualmente fue corrompida, alterada o contaminada con préstamos de credos falsos, Dios envió a numerosos Mensajeros. Muhammad fue enviado como el último Mensajero y con la forma perfeccionada de la religión Divina (Islam). Dios protege el Islam prometiendo conservar el Corán y diciendo al Profeta que viva su vida como Él la dirige (Sunna):
Los seguidores de Moisés y de Jesús más tarde llamaron a sus religiones judaísmo y cristianismo, respectivamente, mientras que el Islam retiene su nombre original otorgado por Dios. Dios actúa en este mundo detrás de causas naturales o materiales y los usa para conservar el Corán. Uno de estas tiene el Corán observado bajo la supervisión directa del Profeta de modo que nada pudiera ser suprimido, añadido, o cambiado. Todas las copias del Corán, desde los tiempos del Profeta al nuestro propio, son exactamente la misma. A diferencia de otras Escrituras más tempranas, la forma original de Corán, el texto, y la lengua de la revelación han sido conservados y están con nosotros hoy. Así los puntos siguientes son de una importancia considerable:
Desde el principio, los Compañeros se esforzaron por entender, memorizar, y aprender el Corán con todo su empeño. De hecho, el Corán les ordenó hacerlo así:
Tan sólo unas pocas personas podían leer y escribir cuando la Revelación comenzó. Después de la Batalla de Badr (624), el primer encuentro militar entre los musulmanes y los politeístas de La Meca, los prisioneros de guerra mecanos tuvieron que enseñar a leer y escribir a diez musulmanes de Medina antes de ser liberados. Los musulmanes recién alfabetizados trataron de memorizar el Corán por varios motivos: recitar algunos versículos es obligatorio durante los rezos prescritos; el Corán era algo muy novedoso para ellos; esto purificó sus mentes de prejuicio y aseveraciones incorrectas, sus corazones de pecados, y los iluminó; y esto construyó una sociedad de mentes iluminadas y purificó corazones. A consecuencia de sus esfuerzos, 70 Compañeros que habían memorizado el Corán fueron martirizados en Bi’r Al-Ma'una (625), como hubo otros setenta y tantos durante la vida del Profeta. Cuando el Profeta murió, tales Compañeros como Ali ibn Abi Talib, Abdullah ibn Mas‘ud, Abdullah ibn Abbas, Abdullah ibn Amr, Huzayfa ibn Al-Yaman, Salim, Mu‘az ibn Yabal, Abu Darda, Ubayy ibn Ka‘b, y Aisha y Umm Salama (dos de las mujeres del Profeta) y otros sabían por completo el Corán de memoria. Gente que recientemente habían abrazado el Islam o los inmigrantes a Medina fueron enviados a los Compañeros para que aprenderían el Corán. Como consecuencia del rumor que producían cuando lo memorizaban, el Profeta les pidió bajar sus voces para evitar confusiones entre ellos. Siempre que un versículo, una sura, o el grupo de versículos era revelado, fue memorizado por muchos Compañeros y registrado por escribanos elegidos por el Profeta para aquel propósito. El Mensajero también les dijo donde colocarlo en el Corán. Conocidos como «los Escribanos de la Revelación», estos cuarenta Compañeros también copiaron y conservaron las copias para si mismos. Antes de la muerte del Profeta, Ali ibn Abi Talib, Mu‘adh ibn Jabal, Abu Darda, Ubayy ibn Al-Ka'b, y otros Compañeros había reunido estas partes en forma de un libro. Ali los arregló por orden cronológico. Después de la Batalla de Yamama (633), durante la cual alrededor de 700 musulmanes encargados de memorizar el Corán fueron martirizados, Umar ibn Califa Al-Jattab preguntó Abu Bakr sobre la compilación de una versión «oficial». Zayd ibn Zabit, un erudito destacado que había memorizado fue elegido para la tarea y finalmente preparó la colección oficial (mushaf). El Omnipotente declara:
Los versículos y los capítulos del Corán fueron recopilados y dispuestos según las instrucciones del Profeta [mientras él estaba todavía vivo], que fueron dirigidos por la Revelación. La versión oficial tuvo forma después de la Batalla de Yamama. Cuando había desacuerdo sobre la pronunciación de ciertas palabras, la versión formal fue copiada y enviada a centros importantes durante el mandato del Califa Osman ibn Afvan (644-56). Uno de los motivos principales por los que el Corán ha seguido incorruptible es su preservación en árabe original. Nadie en el mundo musulmán ha pensado alguna vez en reemplazarlo con una traducción, y así nunca fue expuesto a traducciones imprecisas o equivocadas, o a adiciones o eliminación. Para concluir, el Corán que sostenemos en nuestras manos hoy es el mismo Corán que el Profeta recibió de Dios. Su autenticidad no puede ser impugnada. Ningún serio erudito musulmán ha dudado alguna vez de éste, y ninguno ha preguntado en ningún momento que el Profeta dijera cada palabra contenida en el Corán. |
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