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El Corán PDF Imprimir E-Mail
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escrito por Süleyman Eris   
miércoles, 16 de mayo de 2007

El Corán consta de una serie de versículos, oraciones, frases y capítulos (suras) transmitidos por el Profeta, que le fueron revelados por Dios durante un período de tiempo de 23 años y a los que proclamó como el eterno milagro de su misión profética. El desafió a los árabes coetáneos a su tiempo que dudaban del origen divino de estos escritos, a los incrédulos de entre ellos así como a los que no eran árabes, los cuales aparecerían más tarde.

Las Primeras Revelaciones Divinas y el Corán

Otro fundamento de la fe islámica es creer en todos los Libros Divinos que Dios envió a Sus diferentes Mensajeros a lo largo de toda la historia. Dios reveló Sus Libros a Sus Profetas antes de realizarlo exactamente de la misma manera con el profeta Muhammad. Dios nos informa en el Corán algunos de ellos: las Páginas (suhuf) de Abraham, la Torá, el Zabur (los Salmos), y el Inyil (los Evangelios). Desconocemos los nombres de los libros otorgados al resto de profetas, y por lo tanto, no podemos afirmar con total certeza si estos eran originalmente libros revelados o no.

Dichos Libros Divinos originales fueron enviados en lenguas ahora muertas que tan sólo unas cuantas personas hoy en día afirman poder entender. Por ello, incluso si esos libros existieran todavía en su formato original y auténtico, sin modificación alguna, sería virtualmente imposible entenderlos correctamente e interpretar e implementar sus mandamientos. Además, como los textos originales de la mayoría de esos primeros Libros Divinos se han perdido con el paso del tiempo, sólo existen hoy en día las traducciones. El Corán, por el contrario, existe en su idioma original, el árabe, el cual todavía es hablado y entendido por millones de personas.

Definiendo el Corán y algunos de sus atributos

La definición general del Corán es como sigue: el Corán es la Palabra milagrosa de Dios revelada al profeta Muhammad, anotada y transmitida a generaciones sucesivas a través de cuantiosas fuentes fidedignas, y que cuya recitación es un acto de veneración y obligatorio en los rezos diarios.

El Corán describe algunas de sus características del modo siguiente:

«En el mes de Ramadán, fue revelado el Corán, una guía para la humanidad, señales claras de orientación y de criterio (entre la verdad y la falsedad» (2:185).

«Este Corán no podría haber sido inventado por nadie excepto Dios: al contrario, confirma lo que había sido revelado antes de Él, una clara explicación del Libro —sin lugar a duda— procedente del Señor de todos los mundos» (10:37).

«Ciertamente, lo hemos hecho descender en lengua árabe, para que podáis abarcarlo con vuestra razón» (12:2).

«Ciertamente, este Corán muestra el camino a lo que es más recto, y anuncia a los creyentes que hacen buenas obras la buena nueva de que les aguarda una gran recompensa» (17:9).

«Hemos hecho en verdad este Corán fácil de tener presente, ¿quién, pues, está dispuesto a prestar atención?» (54:17).

«Este es un Corán noble, guardado en la Tabla Preservada» (56:77-78).

El Corán posee otros títulos, cada uno de los cuales describe uno de sus aspectos y por lo tanto puede ser considerado como uno de sus atributos, tales como: el Libro, el Criterio, la Conmemoración, el Consejo, la Luz, la Dirección, la Cura, el Noble, la Madre del Libro, la Verdad, la Amonestación, las buenas nuevas, el Libro Gradualmente Revelado, el Conocimiento, y el Claro y Evidente Libro.

El Profeta declara:

«El Corán distingue entre verdad y falsedad. Ya que no ha sido revelado para entretenimiento, aquellos que lo rechacen serán castigados. En él se incluye la historia de pueblos anteriores, reseñas de aquellos que vendrán más tarde, así como resuelve desacuerdos. Aquellos que miran en otra parte buscando el camino correcto son extraviados por Dios ya que el Corán es la Firme Soga de Dios, la instrucción sabia, y el Camino Recto. Ningún deseo puede provocar que se desvíe, ninguna lengua puede confundirlo, y su repetición no aburre o cansa a los eruditos, ya que este libro contiene incontables aspectos admirables. Todos aquellos que lo escuchan dicen: «Hemos escuchado una maravillosa guía y orientación coránica hacia la honradez, y por lo tanto creed en ello». Aquellos que basan sus palabras en ello hablan de manera sincera. Quienquiera que juzgue mediante este Sagrado Libro juzgará justamente y con razón, y quienquiera que lo llame llamará a la verdad.»[22]

El árabe, la lengua de Revelación, es el cuerpo externo del Corán. La religión, un método para unificar todas las dimensiones de nuestro ser, es mucho más que filosofía o teología. Por lo tanto el árabe, un elemento esencial e inseparable del Corán, fue elegido de modo que los árabes de aquel tiempo lo entendieran y porque una religión universal requiere una lengua universal.

El Corán contempla la Tierra como la cuna de la unidad humana. Procura unir a todas las razas, y creencias como hermanos y hermanas, devotos de Dios Único. Su lengua es un factor básico que ayuda a la gente a considerar la realidad religiosa y unir todas las dimensiones de aquello que son patrones Divinos. Las traducciones no pueden ser recitadas en rezos prescritos, ya que éstos no pueden ser idénticos a la lengua original.

El Corán es la fuente de todos los conocimientos religiosos, espirituales, sociales, científicos, morales, legales, filosóficos, en el Islam. Como la guía a la verdad, posee cuatro objetivos principales:

1) Demostrar la Existencia de Dios y su Unidad,

2) Establecer la Misión Profética y anunciar la vida futura después de la muerte,

3) Promulgar la devoción a Dios,

4) Exponer los puntos fundamentales de la justicia.

Sus versículos, que principalmente hablan extensamente de estos objetivos, contienen principios del credo islámico, reglas para la vida humana, información detallada acerca de la resurrección y de la vida después de la muerte, como venerar a Dios, la moralidad, varios hechos científicos, los principios de la formación cívica y la decadencia y los aspectos históricos de las civilizaciones anteriores, etcétera.

El Corán también es una fuente de curación, que al aplicarlo durante la vida diaria cura casi todas las enfermedades psicológicas y sociales, así como es también una cosmología, epistemología, ontología, sociología, psicología, y ley revelada para regular la vida humana sin tener en cuenta tiempo o lugar. De hecho el Profeta dice: «El Corán es más amable a Dios que los Cielos y la Tierra y los que se hallan en ellos».[23]

Argumentos de la Autoridad Divina del Corán

  • La elocuencia, la poesía y la oratoria gozaban de gran prestigio en la Arabia pre-islámica. Certamenes de poesía eran celebrados con regularidad, y los poemas ganadores se ponían por escrito, bordados en oro, para ser colgados de las paredes de la Kaba. Nunca se le ha oído decir al Profeta ni siquiera un par de versos poéticos. Sin embargo, el Corán que él trajo, forzó finalmente a todos los expertos y académicos de la época a rendirse ante la evidencia de su gran sabiduriay su procedencia divina.
  • Incluso los incrédulos eran cautivados por el Libro Sagrado. No obstante, para detener la expansión del Islam, profirieron falsas acusaciones, en las que se indicaba que poseía un carácter mágico, y que por lo tanto no debía ser tomado en cuenta como libro sagrado. Pero cuando prominentes poetas pre-islámicos, tales como Jansa y Labid, se convirtieron al Islam y por tanto abandonaron la poesía por respeto y temor reverencial al estilo y la elocuencia del Corán, aquellos que no creían tuvieron que confesar: «Si lo catalogamos como un fragmento de poesía, no lo es. Si lo designamos como una sección de prosa rimada, no lo es. Si lo describimos como la palabra de un adivino, no lo es».[24] En ocasiones, no pudieron evitar escuchar la recitación del Profeta secretamente por la noche, y aún así no pudieron vencer su arrogancia de manera suficiente como para creer en su divino origen.
  • Nadie, independientemente de su capacidad intelectual, puede establecer reglas para resolver todos los problemas potenciales. Incluso el mejor de los sistemas debe ser revisado al menos cada 50 años. Y lo que es más importante, ningún sistema puede prometer la felicidad eterna, ya que sus principios se hallan restringidos a esta transitoria vida humana que es infinitamente breve en comparación a la vida en el Más Allá. En contraste, ningún principio coránico ha pasado a ser obsoleto, ni necesita revisión alguna. Por ejemplo, el Corán declara que la riqueza no debe circular sólo entre los ricos (Sura al-Hashr, 59:7); que la dirección de las oficinas gubernamentales debe ser confiada a personas competentes, verdaderamente cualificadas, y que la justicia absoluta debe ser la norma en la administración pública y en todas las disputas (Sura an-Nisa, 4:58); que la gente tan sólo puede poseer aquello por lo que se esfuerza (Sura an-Najm, 53:39); y que quien mata a una persona de modo injusto se asemeja a aquél que extermina a toda las humanidad (Sura al-Maida, 5:32). Estos y otros muchos principios (por ejemplo, la prohibición de la usura, los juegos de azar, el alcohol, y las relaciones sexuales extramaritales; instar a la práctica de la oración, el ayuno, la concesión de limosnas prescritas así como la buena conducta), son fortalecidos por medio del amor a Dios, y de su remembranza, así como por la promesa de una vida feliz eterna, y el temor al castigo del Infierno.
  • El Corán también desvela el misterio de la humanidad, la Creación y el Universo. El Corán, la humanidad y el Universo son los tres «libros» que nos dan a conocer al Creador, y son tres expresiones de la misma verdad. Por lo tanto, el Único, Quien creó a la humanidad y el Universo también reveló el Corán.
  • El Profeta era muy austero y evitaba las ganancias terrenales, la fama, el poder político, la riqueza y los deseos carnales. A su vez, hice frente a grandes dificultades y a la persecución continua. Afirmar que él inventó el Corán significa que Muhammad el Digno de Confianza, como era comúnmente conocido, era el mentiroso más grande que la historia jamás haya conocido. ¿Por qué proclamaría falsamente la Misión Profética y expondría a su familia y a sí mismo a tan severa privación y persecución? Tales acusaciones, así como afirmar que él escribió el Corán, son totalmente infundadas.

Registro y Conservación del Corán

«Sin duda, hemos descendido el Mensaje y lo conservaremos» (15:9).

Dios Omnipotente ha enviado más de 124.000 Profetas a la humanidad. El Islam define profetas como aquellos que vinieron con importantes buenas nuevas (religión) sobre la creencia en la Existencia de Dios y su Unidad, los ángeles, la Misión Profética y los profetas, la revelación y Escrituras Divinas, la Resurrección y la vida después de la muerte así como el Destino Divino (incluyendo el libre albedrío humano). Estas buenas nuevas también incluyen el ofrecimiento de una vida basada en la creencia así como promesas o advertencias relacionadas con la aceptación o el rechazo de la creencia.

La corrupción y deformación frecuente de la religión por parte de varias comunidades ha hecho que los Profetas sean enviados para reanimar y restaurar ésta, y también rectificar algunas reglas o proporcionar nuevas leyes acerca de la vida diaria. A tales Profetas por lo general se les era otorgado un Libro y son conocidos como Mensajeros. Los más grandes de entre ellos son Noé, Abraham, Moisés, Jesús, y Muhammad (42:13).

El nombre de la religión revelada por todos los Mensajeros es el Islam. Tal como las leyes que ordenan y hacer funcionar el Universo permanecen sin cambios y constantes, y tal como toda la gente tiene las mismas características básicas, necesidades esenciales, y destino final sin tener en cuenta cuando y donde viven, es natural para la religión estar basada en los mismos objetos de primera necesidad de creencia, veneración, y moralidad. Cuando esta religión gradualmente fue corrompida, alterada o contaminada con préstamos de credos falsos, Dios envió a numerosos Mensajeros.

Muhammad fue enviado como el último Mensajero y con la forma perfeccionada de la religión Divina (Islam). Dios protege el Islam prometiendo conservar el Corán y diciendo al Profeta que viva su vida como Él la dirige. Los seguidores de Moisés y de Jesús más tarde llamaron a sus religiones Judaísmo y Cristianismo, respectivamente, mientras que el Islam retiene su nombre original otorgado por Dios.

Dios actúa en este mundo detrás de causas las naturales o materiales y las usa para conservar el Corán. Una de éstas tiene al Corán observado bajo la supervisión directa del Profeta de modo que nada pudiera ser suprimido, añadido, o cambiado. Todas las copias del Corán, desde los tiempos del Profeta hasta nuestros días, son exactamente las mismas. A diferencia de otras Escrituras más tempranas, la forma original de Corán, el texto, y la lengua de la revelación han sido conservados y están con nosotros hoy. Así, los puntos siguientes son de una importancia considerable:

  • El Corán fue revelado por partes, y Dios emprendió su preservación, por medio de la recitación prevista y el arreglo de sus partes. Él reveló a Su Mensajero en que lugar cada versículo y capítulo debían ser colocados:

«No muevas tu lengua con el Corán cuando viene la revelación, tratando de recitarlo y memorizarlo; es nuestra responsabilidad juntarlo en tu pecho y establecer su recitación en tu lengua. Pero si te recita nuestro Enviado (el ángel Gabriel) sigue con atención su recitación en silencio; luego te explicaremos si algo de él no comprendes.» (75:16-19)

«Por encima de todas las consideraciones es Dios, el Soberano, la Verdad. No muestres prisa para recibir y recitar el Corán antes de que su revelación te sea completada; pero más bien di: “¡Señor mío, acrecienta mi conocimiento del Corán!”». (20:114)

Dios Todopoderoso subraya que ninguna falsedad puede manipular al Corán o poner su autenticidad en duda:

«Estos son la gente que rechazó el Mensaje cuando les llegó. Pero el hecho es que esto es un noble y poderoso Libro. Ninguna falsedad puede acercársele, ni por delante ni por detrás. Es una Revelación que desciende del Único, el Más Sabio y Elogiado». (41:41-42)

  • Una vez al año, el Mensajero examinaba lo que había sido revelado junto con el Arcángel Gabriel. En su último año, después de que la revelación había sido completada, Gabriel vino dos veces para este fin. El Mensajero dedujo de éste que moriría pronto. Desde el principio, los Compañeros se esforzaron por entender, memorizar, y aprender el Corán con todo su empeño. De hecho, el Corán les ordenó hacerlo así:

«Cuando el Corán esté siendo recitado, prestad atención y escuchad en silencio, para que seáis agraciados con la misericordia». (7:204)

Tan sólo unas pocas personas podían leer y escribir cuando la Revelación comenzó. Después de la Batalla de Badr (624), el primer encuentro militar entre los musulmanes y los politeístas de La Meca, los prisioneros de guerra mecanos tuvieron que enseñar a leer y escribir a diez musulmanes de Medina antes de ser liberados. Los musulmanes recién alfabetizados trataron de memorizar el Corán por varios motivos: recitar algunos versículos es obligatorio durante los rezos prescritos; el Corán era algo muy novedoso para ellos; esto purificó sus mentes de prejuicios y de aseveraciones incorrectas, purificó sus corazones de pecados, y los iluminó; y construyó una sociedad de mentes iluminadas y corazones puros.

Siempre que un versículo, una sura, o el grupo de versículos era revelado, fue memorizado por muchos Compañeros y registrado por escribanos elegidos por el Profeta para aquel propósito. El Mensajero también les dijo donde ubicarlo en el lugar exacto del grueso de las revelaciones que conforman el Corán. Conocidos como «los Escribanos de la Revelación», estos cuarenta Compañeros también copiaron por si mismos y conservaron las copias.[25]

Antes de la muerte del Profeta, Ali ibn Abi Talib, Mu‘az ibn Yabal, Abu Darda, Ubayy ibn Ka’b, y otros Compañeros había reunido estas partes en forma de un libro. Ali las ordenó por orden cronológico. Después de la Batalla de Yamama (633), durante la cual alrededor de 700 musulmanes encargados de memorizar el Corán murieron martirizados, el Califa Omar ibn al-Jattab preguntó a Abu Bakr sobre la compilación de una versión «oficial». Zayd ibn Zabit, un erudito destacado que había memorizado el Corán fue elegido para dicha tarea y finalmente preparó la colección oficial (mushaf).

El Omnipotente declara:

«Es nuestra responsabilidad juntarlo en tu pecho y establecer su recitación en tu lengua» (75:17).

Los versículos y los capítulos del Corán fueron recopilados y dispuestos según las instrucciones del Profeta (mientras él estaba todavía con vida), que fueron dirigidos por la Revelación. La versión oficial tuvo forma después de la Batalla de Yamama. Cuando había desacuerdo sobre la pronunciación de ciertas palabras, la versión formal fue copiada y enviada a importantes centros durante el mandato del Califa Osman ibn Afwan (644-56).26

Uno de los motivos principales por los que el Corán ha seguido incorruptible es su preservación en el árabe original. Nadie en el mundo musulmán ha pensado alguna vez en reemplazarlo con una traducción, y así nunca fue expuesto a traducciones imprecisas o equivocadas, o a adiciones y eliminaciones. Para concluir, el Corán que sostenemos en nuestras manos hoy en día es el mismo Corán que el Profeta recibió de Dios. Su autenticidad no puede ser impugnada. Ningún erudito musulmán juicioso ha dudado alguna vez de éste, y ninguno ha cuestinado en ningún momento que el Profeta dijera cada palabra contenida en el Corán.


[22] Tirmizi, número de hadiz: 3069.
[23] Darimi, Sunan, 2:533.
[24] Ibn Kazir, 3:80-81; Ibn Hisham, 1:313.
[25] Ibíd. 61.
[26] Yildirim, ibíd., 66-70; al-Salih, ibíd., 65-73.

 
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