Inicio arrow Un breve compendio del Islam creencia y práctica arrow La Práctica – Los Cinco Pilares
El ayuno durante el mes de Ramadán PDF Imprimir E-Mail
Calificación del usuario: / 1
MaloBueno 
escrito por Süleyman Eris   
miércoles, 16 de mayo de 2007

La palabra sawm es el equivalente en la lengua árabe para el término «ayunar»; quiere decir exactamente «abstenerse». Sawm en la práctica islámica significa la abstinencia consciente de los caprichos del ser carnal al abstenerse voluntariamente de comer, beber y tener relaciones sexuales desde el alba hasta la puesta de sol para mantener la disciplina espiritual y el control de sí mismo.

Ayunar se exigió en Shaban (el octavo mes del calendario islámico) del segundo año después de la emigración del Mensajero a Medina (la Hégira).

Observar el ayuno en el mes de Ramadán (el noveno mes del calendario islámico) es uno de los cinco pilares del Islam; se exige en el Corán, y por lo tanto, es obligatorio. En el Corán, los temas se manejan de manera general. Es el profeta Muhammad quien proporcionó las explicaciones detalladas de los decretos islámicos mencionados en el Corán, porque él es el más grande y principal intérprete del Libro Sagrado. La evidencia coránica de la necesidad de ayunar aparece en el siguiente versículo:

«Â¡Oh creyentes! Se os ha prescrito el ayuno al igual que se les prescribió a los que os precedieron, para que así podáis merecer la protección de Dios (contra las tentaciones de vuestro yo carnal) y alcanzar la piedad» (Sura al-Baqara, 2:183).

Este versículo también alude al hecho de que ayunar era una práctica decretada sobre los creyentes antes de la llegada del Islam. Sus orígenes se pueden indagar en los registros de las religiones más antiguas. A pesar de algunas diferencias asociadas con la práctica del ayuno en varios sistemas de creencias, el ayuno como una institución por razones espirituales es común en otras religiones y se halla ampliamente establecido dentro del Judaísmo y el Cristianismo. La Biblia menciona que Jesús, Moisés, Daniel, Elías y David, la paz sea con ellos, ayunaron a lo largo de sus vidas. Moisés recibió la Ley después de ayunar durante cuarenta días. De manera similar, Jesús ayunó otros cuarenta días en el desierto antes de ser llamado a su ministerio pastoral. El profeta David ayunaba cada dos días. Esta abstinencia, el «ayuno de David», es uno de los más virtuosos de los ayunos recomendados también en el Islam. Aunque no es practicado por la mayoría de los cristianos, ayunar es observado de una forma u otra por católicos romanos, cristianos ortodoxos, y en muchas denominaciones protestantes, donde está percibido como una experiencia espiritual personal.

El único fin de ayunar en el Islam es buscar la complacencia de Dios obedeciendo Su Prescripción. Se halla mucho más allá de un acto en el que tan sólo limitamos la toma de alimentos o purificamos el cuerpo de aquellas substancias tóxicas. Ayunar ayuda a los musulmanes para que alcancen la piedad como un modo de permanecer en constante conciencia de Dios, haciendo el bien, y protegiéntose a sí mismos contra el mal.

Las personas que están temporalmente enfermas o que viajan pueden interrumpir sus ayunos, pero tienen que reponer los días que perdieron. La mujer con la menstruación y aquella que está sangrando después del parto no ayunan, y tienen que reponer los días que perdieron. La gente con enfermedades crónicas debe alimentar a una persona pobre por cada día que pierde, no tiene que reponer los días que perdió. Los eruditos están de acuerdo en que la mujer embarazada o la mujer que amamanta a su progenie que esté preocupada por su propia salud o la salud de su hijo pueden dejar de ayunar mientras dicha condición persista. Los eruditos difieren en cuanto a si tienen que reponer los días que perdieron o alimentar una persona pobre.

Ayunar reduce nuestros deseos. Ejercita a una persona en la moderación de sí mismo. Dicha persona se acostumbra a controlase a sí mismo. Si se puede renunciar a lo que es normalmente legítimo, debemos ser capaces de abandonar lo que es siempre ilegítimo. La abstinencia modifica nuestro centro de atención, trasladándolo desde las necesidades corporales hasta las necesidades espirituales. Esta orientación es completada en el Ramadán al abstenernos para invertir más tiempo en leer el Corán y realizar oraciones supererogatorias. Para que el ayuno sea recompensado, además de renunciar a los alimentos y bebidas también debe ir acompañado de un abandono de los actos ilegítimos. El Profeta indicó: «De todo aquél que no deja de hablar adulteradamente ni renuncia a las malas acciones, Dios no tiene la necesidad de que abandone sus alimentos y bebidas». (Bujari, Sawm, 8)

Sentir los retortijones del estomago a causa del hambre también debe hacer que una persona simpatice y comprenda de una manera más profunda a aquellos que sienten el hambre no como una cuestión de elección sino porque no pueden encontrar lo suficiente para comer. Por lo tanto, el Ramadán se convierte en un mes en el que se da la caridad y se ayuna sin distinción alguna.

Ayunar es obligatorio para los musulmanes sanos y adultos sólo en Ramadán. Sin embargo, existe un número de días específicos en los que es recomendado, tal y como los tres días emplazados en la mitad exacta de cada mes, así como cada lunes y jueves. El ayuno regular ayuda a mantener el estado mental que se alcanzó en Ramadán.

En el mes de Ramadán fue revelado el Corán, una guía para la humanidad, señales claras de orientación y de criterio (entre la verdad y la falsedad). Por lo tanto cualquiera de vosotros que esté presente en este mes, debe ayunar, y cualquiera que esté tan enfermo que no puede ayunar o se encuentre de viaje (debe ayunar igual) el mismo número de otros días. Dios desea la facilidad para vosotros, y Él no os desea la dificultad, para que podáis completar el número de los días requeridos, y ensalzar a Dios porque Él os ha guiado, y por lo tanto así vosotros Le deis las gracias a Él. (Sura al-Baqara, 2:185)

Modificado el ( miércoles, 16 de mayo de 2007 )
 
< Anterior