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Últimos añadidos
Últimos añadidos | El Islam guÃa todas las facultades humanas |
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| escrito por Fethullah Gülen | |
| lunes, 26 de diciembre de 2005 | |
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Como queda explÃcito en el versÃculo arriba mencionado, el método de educación del Profeta no sólo purifica nuestra parte maligna sino que es universal en su naturaleza y alza los corazones, los espÃritus, las mentes y las almas humanas hasta su nivel ideal.
Las verdades universales del Corán también exponen esa realidad. Además, el Mensaje toca todos los sentidos internos y externos, les hace a sus seguidores elevarse sobre alas de amor y compasión, y los lleva a sitios más allá de su imaginación. Su llamada universal abarca, además de las reglas de buena conducta y espiritualidad, todos los principios de la economÃa, las finanzas, la administración, la educación, la justicia y las leyes internacionales. Él abrió las puertas de las instituciones económicas, sociales, administrativas, militares, polÃticas y cientÃficas a sus discÃpulos cuyas mentes y espÃritus desarrolló para que se hicieran perfectos administradores, los mejores economistas, los polÃticos más correctos y victoriosos militares sin par. Si hubiera existido alguna carencia en su enseñanza de la humanidad, el objetivo de su misión profética no se podrÃa haber realizado del todo. Él dijo: “Cada Profeta antes de mà construyó alguna parte de esta construcción maravillosa, pero habÃa un hueco que necesitaba ser cerrado. Cada persona que pasa por ahà dice: “Tengo curiosidad por saber cuándo se acabará este edificio”. El que lo va a terminar soy yo. Después de mÃ, ya no habrá defecto alguno en esta casa[1]”. El Corán afirma lo siguiente: Este dÃa os he perfeccionado vuestra religión (5:3). En resumen, el Profeta reformó, terminó y perfeccionó los modos de vida que se habÃan vuelto deficientes o se habÃan apartado de la Voluntad de Allah. Todos los Profetas anteriores fueron enviados a cierto número de personas y por un tiempo determinado. Sin embargo, como Allah eligió al Profeta Muhammad y al Islam para todos los tiempos y gentes, su religión es la perfección de Su favor universal sobre Su creación. Él creó el Islam de manera que complaciera a todo el mundo. Por eso, en vez de intentar encontrar un error en el Mensaje o en los principios transmitidos por el Mensajero, la gente debe buscar en esas verdades y principios la guÃa para diseñar sus vidas. El Profeta era un hombre que convirtió a iletradas y salvajes personas en un ejército de bendecidos santos, ilustres educadores, invencibles comandantes, eminentes hombres de estado y loables luchadores de la más magnÃfica civilización. La perfección de un educador depende de la grandeza de su ideal y de las dimensiones cuantitativas y cualitativas de sus oyentes estudiantes. Incluso antes de la muerte del Profeta los instructores y los guÃas espirituales que habÃa enviado, viajaban de Egipto a Irán y del Yemen al Cáucaso para divulgar lo que habÃan aprendido de él. En los siglos siguientes, personas de diferentes tradiciones, convenciones y culturas (p.ej. los persas y los turanias, los chinos y los indios, los romanos, los abisinios y algunos otros europeos) abrazaron el Islam. La grandeza del educador también depende del mantenimiento de sus principios. Nadie puede negar que gente de todas partes del mundo haya aceptado el Islam y adoptara sus principios. Con la Voluntad y el Poder de Allah, la mayorÃa de la humanidad abrazará el Islam pronto. Recuérdese que el Mensajero apareció entre personas salvajes y primitivas. Ellos tomaban alcohol, jugaban y se entregaban al adulterio sin vergüenza alguna. La prostitución era legal y los burdeles estaban señalados con una bandera especial. La indecencia habÃa llegado a tal extremo que un hombre sentÃa vergüenza de llamarse hombre. La gente se peleaba constantemente entre sà y hasta entonces nadie habÃa logrado unificarlos en una nación fuerte. Todo lo malo se podÃa encontrar en Arabia. Sin embargo, el Profeta erradicó esas maldades y las sustituyó por unos valores y virtudes profundamente arraigados gracias a los cuales su gente se convirtió en lÃderes y maestros del mundo civilizado. Incluso hoy no podemos alcanzar su nivel. Esto ha sido reconocido por intelectuales occidentales tales como Isaac Taylor,[2] Robert Briffault, John Davenport, M. Pickhtal, P. Bayle y Lamartine.[3] Allah crea cosas vivas de entidades inanimadas. Le da vida a la tierra y a la roca. El Profeta transformó “rocas, tierra, carbón y cobre” en “oro y diamantes”. Tan sólo considerad los casos de Abu Bakr, Omar, Osman, Ali, Jalid, Uqba ibn Nafi, Tariq ibn Ziyad, Abu Hanifa, el Imán ShafÃ, Bayazid al-Bistami, Muhyiddin ibn Arabi, Zahrawi y cientos de otros que fueron educados en su escuela. El Mensajero nunca permitió que las facultades humanas quedaran imperfectas. Él las desarrolló y sustituyó la debilidad por una competencia maravillosa. Como gran pensador que era, recordó: Omar tenÃa el potencial de ser un gran hombre incluso antes de abrazar el Islam. Después de su conversión, se hizo un hombre poderoso y a la vez muy delicado que ni siquiera pisaba a una hormiga ni mataba a un saltamontes. AsÃ, tal era su compasión, sensibilidad y entendimiento de justicia y administración que solÃa decir: ‘Si una oveja se cae al Tigris por culpa de un puente destruido, Allah me va a pedir cuentas por ello’. Nosotros no podemos erradicar una costumbre tan arraigada como fumar a pesar de todas nuestras facilidades modernas y los casi diarios congresos y conferencias llevadas a cabo para combatirla. La ciencia médica dice que fumar causa cáncer de laringe, boca, esófago, tráquea y pulmones; a pesar de ello la gente insiste en fumar. Sin embargo, el Mensajero erradicó innumerables malas costumbres arraigadas y las sustituyó por unas virtudes y hábitos loables. Las personas que los veÃan solÃan decir: “Señor mÃo, sus seguidores son superiores incluso a los ángeles”. Cuando estas personas pasen por el Puente situado encima del Infierno difuminando su luz por todas partes, hasta los mismos ángeles se preguntarán sobrecogidos: “¿Son Profetas o ángeles? En realidad, no son ni lo uno ni lo otro sino gente educada de la nación del Profeta. El Profeta Muhammad adoptaba una perspectiva holÃstica sobre cada individuo. Tomaba todas sus capacidades mentales y espirituales y las perfeccionaba convirtiendo a su desdichada gente en un dechado de virtudes. Su sabidurÃa en la valoración de tales potenciales es otra prueba de su ProfecÃa. [1] Bujari, “Manaqib” 18; Muslim, “Fadail,” 20-23. [2] Isaac Taylor, quien habló en el Congreso de Iglesias de Inglaterra, relata cómo el Islam cambia a las personas que lo aceptan: Las virtudes que el Islam inculca son la abstinencia de bebidas alcohólicas, el aseo, la castidad, la justicia, la fortaleza, el coraje, la benevolencia, la hospitalidad, la veracidad y la resignación...El Islam predica una hermandad práctica, igualdad social de todos los musulmanes. La esclavitud no es una parte del credo islámico. La poligamia es un asunto más complicado. Moisés no lo prohibió, fue practicado por David y no es algo directamente prohibido en el Nuevo Testamento. Muhammad limitó la práctica libre de la poligamia. Es una excepción más que una regla... (Abul-Fazl Ezzati, Introducción a la Historia de la divulgación del Islam, Londres) [3] Sólo para dar un ejemplo, Lamartine pregunta: Filósofo, orador, apóstol, legislador, guerrero, conquistador de ideas, restaurador de dogmas racionales y de un culto sin imágenes; el fundador de veinte estados terrestre y de un estado espiritual, este es Muhammad. De acuerdo con los patrones por los cuales puede ser medida la grandeza humana, podemos preguntarnos: ¿Hay alguien más grande que él? (Historie de la TurquÃa, 2:276-77) |
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