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Oraciones, Súplicas y Remembranza de Dios PDF Imprimir E-Mail
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escrito por Ismail Büyükçelebi   
martes, 15 de mayo de 2007

La creencia requiere de la oración como un medio de acercamiento y de perfección, y nuestra esencia la necesita desesperadamente. Dios Todo Poderoso decreta: Di: (Oh Muhammad): «Di: ¿Qué atención os iba a prestar mi Señor de no ser por vuestra súplica?» (25:77), y: «Llamadme y os responderé» (40:60).

Si la gente dice que reza muchas veces pero que sus oraciones no son respondidas, a pesar de la certeza del versículo mencionado con anterioridad, debemos señalar que una oración respondida no necesariamente significa que fue aceptada. Hay una respuesta para cada oración. No obstante, aceptar la oración y dar lo que está siendo solicitado depende de la Sabiduría del Todo Poderoso. Supongamos que un niño enfermo le pide al doctor que le de una cierta medicina. El doctor le dará lo que el niño le pide, algo mejor o nada. Esto depende de cómo la medicina afectará al niño. De igual manera el Todo Poderoso, Quien Todo lo Oye y Todo Lo Ve, responde a la oración de sus siervos y transforma la soledad en el placer de tener Su compañía. Pero Su respuesta no depende de los caprichos del individuo; de acuerdo con Su Sabiduría, Él otorga lo que le es solicitado, lo que es mejor o nada.

Más aún, la oración es una forma de devoción y la devoción es recompensada principalmente en el Más Allá. En esencia, la devoción no se hace con propósitos terrenales, porque los propósitos terrenales son las causas de la oración. Por ejemplo, rezar para pedir que llueva es una manera de devoción ocasionada por la falta de lluvia. Si pedir por la lluvia es el único objetivo de la oración, la misma es inaceptable, debido a que no es sincera ni tiene la intención de complacer a Dios ni de obtener Su aprobación.

El ocaso del sol determina la llegada del tiempo para rezar la oración del ocaso, mientras que los eclipses solares y lunares ocasionan dos tipos particulares de devoción. Puesto que, dichos eclipses son dos formas de manifestación de la Divina Majestuosidad, el Todo Poderoso llama a Sus siervos para llevar a cabo un modo de devoción particular para estas ocasiones. La oración rezada no tiene relación alguna con provocar que el eclipse termine, ya que esto es sabido desde antes gracias a los cálculos astronómicos. El mismo argumento se aplica para la sequía y otras calamidades, ya que tales eventos ocasionan ciertos tipos de oración. En tales ocasiones, nos damos cuenta, de mejor manera, de nuestra impotencia y esto nos hace sentir la necesidad de buscar refugio en la enorme Presencia del Uno Absolutamente Poderoso a través de la oración y de las súplicas. Si llega una calamidad a pesar de que hagamos muchas oraciones, no podemos decir que nuestra oración no ha sido aceptada. Mejor dicho, podemos decir que el tiempo para tal oración no ha terminado aún. Dios retira la calamidad en virtud de Su infinita Gracia y Munificencia. El final de tal evento marca también el final de tal ocasión especial para rezar.

Debemos perseguir la buena complacencia de Dios por medio de la devoción, afirmar dentro de nuestra oración nuestra pobreza y nuestra debilidad y buscar refugio en Él a través de la oración. No debemos intervenir en Su Señorío, sino que debemos dejar que Dios lleve a cabo lo que quiera Su Voluntad y abandonarnos en Su Sabiduría. Además, no debemos juzgar Su Misericordia.

Cada criatura ofrece su propio tipo de alabanza y devoción a Dios. Lo que llega a la Corte de Dios por parte del universo es el tipo de oración. Algunas criaturas, como las plantas y los animales, rezan por medio del idioma de su potencial para conseguir una forma total y entonces desplegarla y mostrar ciertos Nombres Divinos (por ejemplo, las semillas de las plantas crecen de manera natural dentro de las plantas, y el semen unido y los huevos de los animales crecen de manera natural dentro de los animales. Y ya que ellos tienen este potencial, su disposición natural de madurar es, en esencia, una oración. Haciendo esto afirman la manifestación de los Nombres Divinos tales como el Todo Sustentador y el Todo Formador).

Otro tipo de devoción es la que se hace en el idioma de las necesidades naturales. Todos los seres vivos le piden al Absolutamente Generoso que satisfaga sus necesidades vitales, ya que ellos no pueden hacerlo. Por ello el otro tipo de oración es la que se hace en el idioma de la completa indefensa. Una criatura viva que se encuentra en circunstancias difíciles busca refugio en su Protector al cual no puede ver, con una súplica genuina y se torna hacia su Todo Compasivo Señor. Esas tres clases de oración siempre son aceptadas, a menos que de alguna manera esto sea impedido.

El cuarto tipo de oración es la que involucra a la humanidad. Esta oración tiene dos categorías: activa y por disposición, y verbal y con el corazón. Por ejemplo, actuar de acuerdo con las causas es una oración activa. Nosotros intentamos ganar la aprobación de Dios por medio de cumplir con las causas, ya que las causas por sí solas no pueden producir un resultado —sólo Dios puede hacer esto—. Otro tipo de oración activa es arar la tierra, ya que esto no es más que tocar a la puerta del tesoro de la Compasión de Dios. Tal oración es comúnmente aceptada, debido a que esta es una aplicación del siguiente Nombre Divino: el Todo Generoso.

La segunda categoría de dicha oración, es la que se hace con la lengua y con el corazón, esta es la oración ordinaria. Esto significa que nosotros le pedimos a Dios con nuestro corazón algo que no podemos conseguir. El aspecto más importante de esta oración así como el fruto más refinado y dulce es estar al tanto que sabemos que Dios nos escucha, que está conciente del contenido de nuestros corazones, que Su poder se extiende hacia todos los lugares, que Él puede satisfacer todos los deseos y que Él viene en nuestra ayuda debido a Su misericordia derivada de nuestra debilidad e insuficiencia.

Nunca deberíamos abandonar la oración, puesto que esta es la llave del Tesoro de la Compasión y el medio para obtener acceso al Infinito Poder. Deberíamos aferrarnos a ella y ascender al rango más alto al que puede llegar la humanidad que es el miembro superior y más favorecido de toda la creación, e incluir la oración de todo el universo en nuestra oración. Deberíamos decir, en el nombre de todos los seres: Sólo en Ti buscamos ayuda (1:4), y convertirnos en un hermoso patrón para toda la creación.

Las Súplicas y la Remembranza de Dios

Todas las palabras de alabanza y glorificación a Dios, ensalzan Sus Perfectos Atributos de Poder y Majestuosidad, Belleza y Sublimidad, tanto si las pronunciamos por la boca como si las decimos en silencio dentro de nuestro corazón, todas ellas son conocidas como dhikr (remembranza de Dios). El nos ha ordenado recordarlo eternamente y por siempre: ¡Vosotros que creéis! Recordad a Dios invocándolo mucho. Y glorificadlo mañana y tarde (33:41)

En un hadiz qudsi (una Tradición cuyo significado fue inspirado por Dios dentro del corazón del Mensajero) el Mensajero narró: «Dios dice: “Yo soy para Mi siervo lo que él espera de Mí, Yo estoy con él cuando Me recuerda. Si él Me recuerda en su corazón, Yo Lo recuerdo a él; si él Me recuerda en una reunión, Yo lo menciono en una reunión que es mejor que la suya; si él se acerca a Mí le tiendo una mano, Yo Me acerco a él me alarga su mano; si él se acerca a Mí le tiendo un brazo, Yo Me acerco a él le alargo el Mío; y si él viene a Mí caminando, Yo corro hacia él con gran velocidad”» (Bujari, «Tawhid,» 50; Muslim, «Dhikr,» 2).

Dios ha conferido una distinción especial a aquellos que Lo recuerdan. El Mensajero, que Dios le bendiga y le dé la paz, dijo: «Los devotos han superado todo». Ellos preguntaron: «Â¿Quiénes son esas excepcionales personas, Oh Mensajero de Dios?» Él respondió: «Aquellos hombres y mujeres quienes recuerdan a Dios incesantemente» (Muslim). Esa es la gente quien está realmente viva. Abu Musa relató que el Mensajero dijo: «La semejanza entre una casa donde Dios es mencionado y en la que Él no está es como la semejanza entre una persona viva y una persona muerta». (Bujari, «Da‘awat,» 66)

¿Cuánto Dhikr es Requerido?

Dios, el Ensalzado, ordenó que Él fuera recordado enormemente. Describiendo a los hombre y mujeres sabios que meditan Sus signos, el Corán menciona: Los que recuerdan a Dios de pie, sentados y acostados… (3:191) y: … a los que recuerdan mucho a Dios y a las que recuerdan; Dios les ha preparado un perdón y una enorme recompensa (33:35). Mujahid, uno de los primeros intérpretes del Corán, explicó: «Una persona no puede ser llamado uno de ‘los y las que recuerdan mucho a Dios’ tal como está mencionado en el versículo del Corán mencionado con anterioridad, a menos que él o ella recuerde a Dios en todas las ocasiones, de pie, sentado, o acostado».

La Excelencia de las Reuniones de Dhikr

Asistir a las reuniones o círculos de dhikr es loable, como es señalado por el siguiente hadiz: Ibn Umar relató: «El Profeta, la paz sea sobre él, dijo: “Cuando pasen por un jardín del Paraíso, obtengan provecho de él”. Los Compañeros preguntaron: “¿Qué son los jardines del Paraíso, Oh Mensajero de Dios?” El Profeta, que Dios le bendiga y le dé la paz, respondió: “Las reuniones o los círculos de dhikr. Hay algunos ángeles de Dios que van en búsqueda de tales reuniones de dhikr, y cuando las encuentran se mantienen alrededor de ellas”» (Muslim, «Dhikr,» 39)

La Excelencia de Istighfar

Pedir perdón a Dios por nuestros pecados también es de gran importancia. Said Nursi dice que deberíamos tomar la oración en una de nuestras manos y buscar el perdón de Dios en la otra. La oración nos alienta y nos refuerza para llevar a cabo buenas acciones, mientras que buscar Su perdón nos desanima de cometer pecados. Abdullah ibn Abbas dijo: «Si uno pide perdón de Dios sin fallar, Él le muestra un camino para salir de cualquier aflicción y dificultad, y le da sustento de todas las maneras impensables».

Suplicar en las Ocasiones y Lugares Más Oportunos

Esos son, por ejemplo, el día de Arafa, Ramadán, los Viernes (Yuma), la última parte de la noche, el amanecer, después de las oraciones prescritas, cuando estamos en postración, cuando está lloviendo, entre el adzan y el iqama, cuando los ejércitos se juntan, en los momentos de presión y de gran necesidad y cuando nuestro corazón este sensible.

Rezar por un Compañero Musulmán en Su Ausencia

Safwan ibn Abdullah relató: «Visité la casa de Abu Darda en Siria. No lo encontré ahí, pero Umm Darda (su esposa) estaba en casa. Ella preguntó: “¿Tienes la intención de llevar a cabo Hayy este año?” Yo respondí: “Sí.” Ella dijo: “Por favor suplícale a Dios por nosotros, ya que el Mensajero de Dios, que Dios le bendiga y le dé la paz, solía decir: La súplica de un musulmán por su prójimo musulmán en su ausencia es aceptada. Cuando él o ella pide bendiciones por su hermano o hermana, el ángel encargado dice: Amén, que sean para ti también!”»

Para Comenzar una Súplica

Es notablemente recomendable que se comience la oración y la súplica con alabanzas a Dios, que busque Su perdón por sus pecados, que pida la paz y las bendiciones de Dios sobre Su Mensajero, así como sobre su Familia y Compañeros, y que recite algunos de Sus Nombres.


* Este apartado ha sido extraído (y parcialmente editado) de Said Nursi, The Words 1, Kaynak, Izmir, 1997, The 23rdWord; Sayyid Sabiq, Fiqh al-Sunna (Trad.), Ist., 1:455-480; y M. Fethullah Gülen, The Massenger of God: Muhammad - An Analysis of the Prophet’s Life, (Trad.) 279-283.

 
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