El Matrimonio y el Hogar PDF Imprimir E-Mail
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escrito por Ismail Büyükçelebi   
10.05.2007

El propósito del matrimonio no es el placer, sino formar una familia, asegurar la permanencia y continuidad de la nación, salvar al individuo de los pensamientos y sentimientos dispersos y controlar los placeres físicos. Tal como es el caso de los otros temas que se relacionan con la naturaleza básica que Dios le ha dado a cada ser, el placer es un pago por adelantado, invitando y alentándonos hacia el matrimonio.

Uno no debe casarse por motivos de vestimenta, riquezas o belleza física; al contrario, debemos casarnos por la belleza espiritual, la honra, la moralidad, la virtud y el carácter.

Si una pareja llegara a casarse por razones injustificadas y no las que se suponen en un matrimonio adecuado, no sería de extrañar que pensaran en el divorcio en un momento dado. Lo importante no es escapar del fuego en el hogar con el menor daño posible, sino prevenir que este fuego se encienda desde un principio.

La fundación más sana para una nación es una familia en la cual fluye la felicidad material y espiritual, pues tal familia sirve como un colegio sagrado que cultiva estudiantes virtuosos. Si la nación puede hacer sus hogares tan iluminados y prósperos como sus escuelas y sus escuelas tan cálidas como sus hogares, ha hecho la más grandiosa reforma y ha garantizado la satisfacción y felicidad de generaciones futuras.

La palabra «hogar» se emplea según la gente que viva en él. Se les considera felices en la proporción en la que compartan valores humanos. Podemos decir que la gente vive humanamente con aquellos dentro de su hogar, un hogar se convierte en hogar con motivo de sus habitantes. Un hogar es una pequeña nación y una nación es un gran hogar. Aquel que de manera exitosa conduce un hogar y que ha elevado a sus miembros a un nivel de humanidad puede dirigir una organización grande con muy poco esfuerzo.


* Este apartado ha sido extraído de M. Fethullah Gülen, Perlas de la Sabiduría, The Light, Inc., 2005, pág.39.

 
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