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Los Intereses sobre el Préstamo de Dinero PDF Imprimir E-Mail
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escrito por Ismail Büyükçelebi   
09.05.2007

Probablemente cada religión ha prohibido la usura. No obstante, sólo el Islam proporciona los remedios para socavar las causas que encabezan esta maligna institución: Nadie paga intereses por voluntad propia sobre el dinero prestado. Pagan interés porque el dinero es necesitado y no existe otra opción. El Islam ha hecho una clara distinción entre la ganancia comercial y el interés sobre el préstamo de dinero: Dios ha hecho lícito el comercio y ha prohibido la usura (2:275) y

Y si no cumplís con lo que Dios os ha ordenado de abandonar la usura, estad seguros de que entráis en guerra con Dios y con el Profeta por oponeros. Pero si os volvéis atrás, conservaréis vuestro capital (sin interes). Y no seréis injustos ni sufriréis injusticia (2:279).

La base de esta prohibición es también de un riesgo unilateral, ya que quien pide dinero prestado con intereses hace ganar dinero al rico. En los juegos de azar y en las loterías, donde existe una gran tentación por ganar dinero fácil y rápido, las circunstancias podrían no haber sido lo suficientemente propicias para el prestatario en cuanto a ganar suficiente dinero para pagar el interés prometido, y el prestamista no asume ninguno de los riesgos implicados.

La gente no se priva a sí misma de su dinero para hacer préstamos libres de interés a otros. Y debido a que el Islam le dice al estado que ayude a aquellos que se encuentran en dificultades financieras, la tesorería pública organizó préstamos libres de interés además de, y para suplementar, los préstamos ofrecidos por gente caritativa u organizaciones para ayudar al pobre y al necesitado. El principio aquí es la ayuda mutua y la cooperación.

En el caso de los préstamos comerciales, existe un sistema de mudaraba, en el cual uno presta dinero y participa igualmente en cualquier posibilidad de ganar o perder. Por ejemplo, si dos personas forman una compañía, cada uno facilitando la mitad del capital y de la labor necesaria, la distribución del ingreso resultante es muy fácil. Sin embargo, si el capital proviene de una parte y la labor de otra, si ambos facilitan el capital aunque sólo uno de ellos trabaja, o si su parte no es proporcionalmente igual, en tales casos, una remuneración razonable por la labor, basada en condiciones previamente acordadas, es tomada en consideración antes de distribuir cualquier ganancia y provecho. Aunque todas las precauciones son tomadas para prevenir el riesgo, el Islam demanda que ambas partes contrayentes bajo cualquier negociación contractual, deben compartir tanto la ganancia como la pérdida.

En resumidas cuentas, el principio de participación mutua en las ganancias y pérdidas debe ser comentado en todos los contratos comerciales.

 
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