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escrito por Ismail Büyükçelebi
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miércoles, 09 de mayo de 2007 |
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El Corán (5:90) prohÃbe todos los juegos de azar y los caracteriza como «obras de Satán» por razones contundentes. Primero, la mayorÃa de las maldades sociales emanan de una distribución desigual de la riqueza nacional, lo cual permite a algunos hacerse demasiado ricos y a otros demasiado pobres. Como resultado, los ricos pueden explotar a los pobres. En los juegos de azar y en las loterÃas, hay una gran tentación por ganar de forma rápida y fácil, aunque tal forma de ganar fácil es a menudo, perjudicial para la sociedad. Si la gente gasta 3 millones de dólares cada semana en las carreras de caballos, en las loterÃas privadas o públicas y en otros juegos de azar, como es el caso de algunos paÃses, en el transcurso de sólo 10 años, 1.56 billones de dólares serán recaudados de un gran número de gente y distribuido entre un ridÃculamente pequeño número de gente. Menos del uno por ciento de la gente prospera a expensas del 99 por ciento restante. En otras palabras, el 99 por ciento de la gente es empobrecida para enriquecer a un 1 por ciento.
Si los juegos de azar y las loterÃas son privados o nacionales, la maldad de una poca gente acumulando riqueza a expensas de la vasta mayorÃa trabaja a un gran ritmo. Este es el por qué el Islam prohÃbe tales actividades. Tal y como es en el caso de las aseguradoras capitalistas, los juegos de azar constituyen un riesgo unilateral. |