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Últimos añadidos | Infaq (Gastar en el Camino de Dios) |
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| escrito por Ismail Büyükçelebi | |
| miércoles, 09 de mayo de 2007 | |
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El Islam ve a la riqueza de manera realista —como un aspecto esencial de la vida y el principal medio de subsistencia individual y grupal—. Dios Todopoderoso dice: No eroguéis a los incapaces la riqueza que Dios ha dispuesto para vuestro mantenimiento (4:5). Esto equivale a decir que la riqueza es para ser distribuida y satisfacer las necesidades básicas (es decir, comida, vestido, alojamiento y otros que son indispensables), y que nadie debe ser evitado, olvidado, o abandonado sin apoyo. La mejor manera de distribuir la riqueza, de tal manera que las necesidades básicas de todos sean cubiertas, es a través del zakat, ya que este no supone carga alguna para la riqueza, cubre las necesidades básicas de los pobres y los libera de las dificultades de la vida y del dolor de la privación. El zakat no está a favor del rico o del pobre, sino que por el contrario, este es un deber que Dios confió a los ricos para que ellos puedan entregarlo a los pobres y distribuirlo entre los que lo merezcan. Esto establece la siguiente verdad: La riqueza no es exclusivamente para el rico, sino para el rico y para el pobre. Esto es lo que significa lo dicho por Dios: …para que asà no haya privilegios para vuestros ricos (59:7). El zakat debe ser pagado por aquellos que pueden pagarlo, y debe ser dado a los pobres y a los necesitados para que puedan satisfacer sus necesidades básicas, no estar hambrientos y adquirir un sentido de seguridad y bienestar general. Si no existe suficiente zakat para cubrir dichas necesidades, los ricos pueden estar sujetos a una tasa de pago mayor. Cuánto más debe ser tomado no está especificado, ya que esto depende de las necesidades del pobre. El Corán insta a los ricos a gastar en el camino de Dios y por Su causa. Por ejemplo, en la alabanza de los creyentes, este declara: Esos que gastan en el camino de Dios en los momentos de desahogo y en los de estrechez, reprimen la ira y perdonan a los hombres. Dios ama a los que hacen el bien (3:134). Esos creyentes (leales a su fe) observan perfectamente sus oraciones (con humildad y recogimiento, teniendo a Dios siempre presente en su ánimo) y hacen la caridad con la hacienda que Dios les agració (en la beneficencia y la ayuda a los menesterosos) (8:3). El Corán nos dice que gastemos de lo que amamos y que no pongamos a nadie bajo obligación por lo que gastemos en el camino de Dios o por lo que les demos: Los que gastan sus bienes en el camino de Dios y luego, no lo echan en cara y no lo acompañan de ningún agravio, tendrán su recompensa junto a su Señor y no tendrán que temer ni se entristecerán. Una palabra conveniente y perdón, es mejor que una limosna acompañada de agravio. Dios es Rico e Indulgente (2:262-63). No alcanzaréis la virtud, hasta que no deis de lo que amáis. Y cualquier cosa que deis, Dios la conoce (3:92). Gastad en el camino de Dios; que vuestras manos no os echen a perder llevándoos a la perdición, y haced el bien. Es cierto que Dios ama a los que hacen el bien (2:195). Dios promete una gran recompensa a aquellos que gasten su riqueza en Su camino, y nos advierte de ser mezquinos y de gastar sólo para llamar la atención de la gente: Los que gastan sus bienes en el camino de Dios se parecen a un grano que produce siete espigas y cada una de las espigas lleva cien granos. Asà multiplica Dios a quien El quiere; Dios es Espléndido y Conocedor (2:261). Aquellos que suman a la soberbia y a la altanerÃa la avaricia, incitan a los demás a la avaricia y ocultan lo que Dios les agració de su bondad sepan que les hemos destinado un castigo ignominioso degradante. Tampoco a aquellos que erogan ostentosamente su hacienda para que la gente los observe y halague, y no creen en Dios ni en el DÃa del Juicio y siguen a Satanás; mas quien tenga a Satanás por colega, ¡qué pésimo colega! (4:37-38) Otro punto a enfatizar aquà es que generalizar ciertos asuntos algunas veces ha ocasionado grandes confusiones y aplicaciones erróneas, como es el caso de condenar al mundo y del ascetismo. La Humanidad es el vicegerente de Dios en la Tierra, lo que significa que la gente tiene el derecho de interferir en las cosas, (por ejemplo, el equilibrio ecológico y las leyes «naturales» universales) dentro de los lÃmites establecidos por Dios, de mejorar la Tierra y de administrarlo en nombre de Dios y de acuerdo a Sus leyes. Dicho deber recae primero sobre todos los creyentes, porque negar a Dios de cualquier manera rompe el lazo entre la humanidad y Dios, provoca derramamientos de sangre y disturbios en la Tierra. Puesto que mantener la existencia humana depende de la creencia y de la existencia de un grupo formidable de creyentes con el potencial de sostener la Divina Verdad, las bondades Divinas de la Tierra pertenecen, en primer lugar, a los creyentes. En correspondencia, ellos están obligados a administrarlas y distribuirlas entre la gente de manera justa. De tal manera que, ellos existen para utilizar las bondades de la Tierra de acuerdo con la Voluntad de Dios, y corresponderle con agradecimiento. Y sin embargo, tienen prohibido ir más allá de los lÃmites legales para beneficiarse de éstas y hacer de comer y beber las metas de sus vidas. Además de engendrar conflictos de competencia sobre dichas bendiciones, el exceso de su consumo también genera tal acumulación de energÃa que, si no es controlada, ocasiona pecados destructivos tales como el adulterio y la prostitución. Asà que, para evitar tal destrucción, los individuos pueden adaptar y de hecho son aconsejados a abrazar, el ascetismo. Pero la comunidad musulmana no puede abandonar las bondades terrenales, asà como tampoco su administración y distribución, a otros en nombre del ascetismo. Como Badiuzzaman Said Nursi aseveró, los creyentes no deben apoyar sus corazones en el mundo sino que deben trabajar y ganar su sustento para mantenerse a sà mismos, defender la palabra de Dios y prodigar en Su camino. |
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