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El Sentido de Kalima Al-Tawhid PDF Imprimir E-Mail
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escrito por Ismail Büyükçelebi   
martes, 08 de mayo de 2007

En árabe, ilah significa «aquel que es venerado», en otras palabras un ser que, debido a su grandeza y poder, es considerado digno de devoción, siendo tratado con la mayor de las deferencias inclinándonos ante Él en humildad y sumisión. El concepto ilah también incluye la posesión del poder infinito, expresa el sentido que los demás son dependientes de este poder pero que, a su vez, éste no es dependiente de nadie. La palabra ilah también posee un sentido de ocultación y misterio. La palabra persa khuda, así como deva en el hindi y God en inglés, tiene connotaciones similares. Otras lenguas también contienen palabras con un sentido similar.

Por otra parte, la palabra Allah, que tendemos a traducir en castellano como Dios, es esencialmente el nombre personal de Dios. La ilaha illa’llah literalmente significa: «No hay otro ilah que Un Gran Ser conocido con el nombre de Allah (Dios)». Esto significa que el universo no contiene a ningún otro ser más digno de alabanza que Dios, ante Él solamente debemos inclinarnos en sumisión y devoción, ya que Él es el único Ser que posee todo el poder, ya que necesitamos Su favor, y porque todos estamos obligados a buscar Su ayuda. Él se oculta a nuestros sentidos, y nuestra inteligencia no es capaz de percibir qué es Él.

Un Único Dios verdadero es una reflexión del concepto de unicidad de Dios del Islam. Para un musulmán, Dios es el Omnipotente, el Creador y el Sustentador del universo, no es similar a nada y nada se puede comparar con Él. Cuando los contemporáneos del Profeta le preguntaron sobre Dios, Él le reveló Surat al-Ijlas, que es considerada la esencia de la unidad o el lema del monoteísmo, como lo siguiente:

En el nombre de Dios, el Misericordioso, el Compasivo. Di (¡Oh Muhammad!): Él es Dios, Único, Sin Par. Dios es el Autosuficiente (Quién no necesita a nadie y a Quien todos los demás necesitan). Él no ha engendrado, ni ha sido engendrado, y no hay nadie que se Le parezca (112:1-4).

El Creador debe ser de una naturaleza diferente a las cosas creadas, porque si Él es de la misma naturaleza que éstas, sería temporal y por lo tanto necesitaría de un creador. Como resultado nada se le parece a Él. Si el Creador no es temporal, Él debe ser eterno. Pero si es eterno, no puede ser originado. Si nada aparte de Él hace que Él siga existiendo, Él debe ser Autosuficiente y Auto-sustentador. Si Él no depende de nada para la continuación de Su propia Existencia, esta Existencia no puede tener ningún final. Por eso el Creador es eterno «Ã‰l es el Primero y el Último».

Él es Autosuficiente y Auto-mantenedor o empleando un término coránico, as-Samad y al-Qayyum. El Creador no crea sólo en el sentido de hacer que entidades y cosas pasen a la existencia, ya que también las mantiene, las retira de la existencia, y es la última causa de lo que les ocurre.

Ali ibn Abi Talib (el yerno del Profeta y el cuarto califa) se dice que había dicho:

Él es Ser pero no a través del fenómeno devenir a la existencia. Él existe, pero no de la inexistencia. Él está con todo, pero no por proximidad física. Él es diferente a todo, pero no por la separación física. Él actúa, pero sin el acompañamiento de movimientos e instrumentos. Él es Uno, único en su género, Sin Par y no hay nadie con quien Él anda en compañía o a quien echa de menos en su ausencia.

El Islam rechaza caracterizar a Dios con cualquier forma humana o describiéndole como favorecer a ciertos individuos o naciones basándose en su riqueza, poder o raza. Él creó a todos los seres humanos iguales. Ellos pueden distinguirse y obtener Su favor sólo a través de la virtud y la piedad.

Literalmente, tawhid significa «la unificación (hacer uno algo)» o «afirmación de la unidad». Esto viene del verbo árabe wahhada (unir, unificar o consolidar). Sin embargo, cuando se usa en referencia a Dios, significa la realización y el mantenimiento de la Unidad de Dios en todas nuestras acciones que están directa o indirectamente relacionadas con Él. Esta es la creencia de que Dios es Único, sin compañero en Su dominio y Sus acciones, sin similitud en Su Esencia y Atributos, y sin rival en Su Divinidad y en la devoción. Estas tres categorías son comúnmente llamadas por los siguientes títulos: Tawhid ar-Rububiya —«El Mantenimiento de la Unidad de su Señorío»—, Tawhid al-Asma wal-Sifat —«El Mantenimiento de la Unidad de los Nombres y Atributos de Dios»—, y Tawhid al-Ibada —«El Mantenimiento de la Unidad en la Devoción a Dios»—.

Tawhid al-Rububiya está basado en el concepto fundamental según el cual tan sólo Dios originó todas las cosas para que existieran cuando no había nada, Él sostiene y mantiene la creación sin necesidad alguna de que ésta participe, y Él es el único Señor del Universo y de sus habitantes sin que nadie ni nada desafíe Su soberanía. En árabe, la palabra que se suele describir esta calidad es Rububiya, que procede de la raíz Rabb (Señor). Según esta categoría, como Dios es el único poder verdadero en la existencia, es Él Quién ha dado a todas las cosas el poder de moverse y cambiarse. Nada ocurre en la creación excepto lo que Él permite que ocurra. En reconocimiento a esta realidad, el Profeta Muhammad a menudo repetía la frase que exclamaba La hawla wa la quwwata illa bi’llah (no hay ninguna fuerza, ningún poder, salvo Dios).

Tawhid al-Asma wal-Sifat posee cuatro aspectos. Para mantener la unidad de los Nombres y los Atributos de Dios en el primer aspecto, se ha de hacer referencia a Dios cómo Él y Su Profeta Lo han descrito y Le han llamado. El segundo aspecto implica la referencia a Dios tal y cómo Él mismo se ha referido a su persona, sin otorgarle ningún nombre o atributo nuevo. En el tercer aspecto, a Dios se le alude sin darle atributos de Su creación. Por ejemplo, a Él no se le puede decir que descansa o duerme, ya que esto sería atribuirle los atributos que pertenecen a Su creación. Tampoco Él puede ser retratado como «arrepentido» por Sus «malos pensamientos», porque esto es lo que la gente hace después de cometer errores. Las facultades de oír y ver están entre los atributos humanos, pero están fuera de toda comparación en su perfección cuando son atribuidos al Ser Divino. En otras palabras, Dios no necesita ojos ni oídos para poseer estos atributos. El cuarto aspecto requiere que a ninguna persona le pueden ser suministrados los atributos de Dios en su perfección.

A pesar de las profundas implicaciones de las dos primeras categorías, la sola creencia en ellas con firmeza no es suficiente para cumplir las exigencias Islámicas de tawhid. Tawhid al-Rububiya y Tawhid al-Asma wal-Sifat deben ser acompañados por su complemento, Tawhid al-Ibada, para que tawhid se considere completo según el Islam. Esto requiere que todas las formas de devoción deban ser dirigidas sólo a Dios, porque sólo Él la merece y puede conceder beneficios a los seres creados como resultado de Su devoción. Además, no hay ninguna necesidad de intermediarios entre los seres humanos y Dios. Él enfatizó la importancia de dirigirle la devoción tan solo a Él indicando que este era el objetivo principal de crear a los genios y los humanos, y la esencia del Mensaje traído por todos los Profetas.

Por consiguiente, el pecado más grave es shirk (la devoción a otros en lugar de venerar a Dios). En la Sura al-Fatiha, que cada musulmán recita en sus oraciones diarias al menos 17 veces, el cuarto versículo dice: Sólo a Ti te veneramos, y sólo en ti buscamos ayuda, una declaración abierta de que todas las formas de la veneración deberían ser dirigidas sólo al Único que las puede responder: Dios.

El estudio de tawhid no puede ser considerado completo sin un análisis detallado de su oposito: shirk. Shirk literalmente significa asociación, compartir, asociar. Sin embargo, en términos islámicos, se refiere a asignarle compañeros a Dios en la forma que sea.

 
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