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La oculta verdad del asunto de mut'a Imprimir E-Mail
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escrito por Dr. Ibrahim Canan   
27.04.2007

Según los argumentos de aquellos que presentan información incompleta para crear confusión en las mentes, algunos Compañeros del Profeta permitieron el matrimonio de mut’a incluso después de la época del Profeta y fue Omar quién lo prohibió. En este argumento la verdad está entrelazada con lo falso. Es cierto que un compañero tan reverenciado como Ibn Abbas dicto sentencia permitiendo mut’a, pero la acusación de que fuera prohibido por Omar no es del todo cierta. Para que esto se entienda mejor, antes de nada tenemos que reconocer lo siguiente: no existe ninguna alegación que diga que todos los Compañeros hayan escuchado o fueron conscientes de todas y cada una de las cuestiones.

Incluso aquellos Compañeros que fueron los primeros en abrazar el Islam, y estuvieron con el Profeta con mayor frecuencia que los demás, como Abu Bakr y Omar, encontraron —después de la muerte del Profeta— algunos hadices de los que nunca antes habían tenido noticias. Como parte de las medidas empleadas en una estricta investigación, requirieron el testimonio de otros Compañeros y les tomaron juramento antes de aceptar estas informaciones como verdadero hadiz. Hay muchos ejemplos de tales acontecimientos.

Se aprecia pues que la prohibición de mut’a es un ejemplo de esta situación, la cual no era conocida por todo el mundo. Por otra parte, es imposible que los Compañeros hubiesen permitido algo que fue prohibido por el mismísimo Profeta o que prohibieran algo permitido por el Profeta. No se puede concebir que alguno de los Compañeros o aquellos que los siguieron (Tabiun) hayan emitido un veredicto (fatwa) que esté en contra de una ley canónica manifiesta. Una mirada en profundidad a la prohibición impuesta por Omar aclarará este asunto. La cuestión del matrimonio de mut’a ha comenzado a aparecer en círculos religiosos como uno de los asuntos más importantes a tratar, en mayor o menor medida, durante los últimos diez o quince años. Aquellos que quieren deformar las particulares normas del Islam acerca de la vida sexual —a los ojos de las personas religiosas también— se han inmiscuido en este asunto. Su objetivo es infiltrar la idea de una supuesta vida disoluta que llaman «libre unión» en los círculos religiosos musulmanes por medio del rechazo de cualquier forma de disciplina. Lo que pretenden afirmar es que «la libertad sexual, que es una exigencia de la vida moderna y una parte de la occidentalización, ya existe en el Islam. Su forma en el Islam se denomina mut’a». Y ciertos grupos que adoptan la supresión casi en cualquier asunto, cuando abordan este tema, de repente pasan a ser partidarios de la sharia, la Ley Canónica Islámica, y con una esperanza afanosa para aprovecharse de la ignorancia, discuten acerca de los versículos coránicos y los hadices. Ellos añaden sus propias ideas y opiniones a estas fuentes canónicas para intentar probar que mut’a tiene lugar en el Islam y que es permitido.

Es imposible entender los comportamientos de ciertas personas respecto a la cuestión de mut’a. Lo que dicen ellos y presentan ya se encuentra en los libros. Pero estas narraciones y opiniones son presentadas a la opinión pública en una dimensión mayor o incluso menor de lo que son en realidad. ¿Cuántas personas son capaces de investigar la verdad tras las afirmaciones que estos supuestos escritores islámicos elaboran?

En este ensayo, trataremos de presentar concisamente la cara oculta de este asunto. Para aquellos que desean tener acceso a más detalles, e investigar la cuestión en las fuentes esenciales, recomendaremos nuestra obra llamada Kur’an, Sünnet ve Ulemaya Göre Ehl-i Sünnet ve Sia’da Mut’a Nikahi («El matrimonio de mut’a en el Ahl al-Sunna y Shia según el Corán, la Sunna y los eruditos islámicos») que ha sido realizado desde el punto de vista de las fuentes sunnitas y chiítas así como observando los patrones establecidos de una investigación científica. El original de esta obra de investigación está publicado al final del decimoquinto volumen de nuestro libro Kutub-i Sitte Muhtasari Tercüme ve Serhi. Y también, en una edición de menor tamaño, ha sido publicado en la editorial Timas con el nombre de Namus Fitnesi Mut’a Nikahi.

1. ¿Qué es mut’a?

La palabra mut’a procede de la misma raíz que «tamattu», la cual todavía se utiliza en la lengua turca. La palabra «tamattu» significa goce, disfrute, obtener beneficio de algo. El matrimonio de mut’a es un matrimonio contraído durante un período conocido o definido o indefinido. En este matrimonio, no existen aquellos propósitos tales como tener hijos, el afecto ni la herencia que se dan en la otra forma de matrimonio. Puesto que aquí el único objetivo es «tamattu» (el beneficio), lo denominan mut’a.[33] El matrimonio de mut’a se termina cuando acaba el período anteriormente definido y las partes se separan sin divorciarse.[34]No hay ninguna herencia ni responsabilidad de mantener la esposa ni tan siquiera hay que esperar un cierto tiempo, lo cual está vinculado a un matrimonio normal.[35]Lo único que acontece en este tipo de matrimonio es el pago de un dinero a cambio del placer obtenido de la mujer durante un período de tiempo predeterminado.

Por lo tanto, la característica más sobresaliente del matrimonio de mut’a es que está circunscrito a una cierta cantidad de tiempo. Por otra parte, en un matrimonio normal y legal no hay ningún plazo delimitado. Algunos eruditos deliberaron la cuestión de que si un hombre se casa con la intención de mut’a, pero no lo pronuncia abiertamente y contrae un matrimonio «indefinido» —un matrimonio normal en la jurisprudencia islamica— ¿cuál sería la naturaleza del matrimonio contraído bajo estas circunstancias? Al-Qadi declara que hay un iyma (un consenso general y un acuerdo en las opiniones y decisiones de la Ley Canónica) sobre aceptar tal matrimonio como un matrimonio normal y legal. Este matrimonio no puede ser mut’a, ya que se delimitó por una cantidad estipulada de tiempo convenida por ambas partes. El Imán Malik dijo que «un matrimonio indeterminado de este modo» no concuerda con la moralidad de la gente». Por otra parte, Awzai con otro acercamiento contrario a la regla general dijo: «Esto se acepta como matrimonio de mut’a, en el cual no encontramos nada bueno».

2. El matrimonio de mut’a es una forma de matrimonio practicado durante la Época de Yahiliyya (la época del paganismo pre-islámico)

Lo primero que deberíamos decir sobre este asunto es indicar que es una tradición de la Época de Yahiliyya. Según una explicación proveniente de Aisha, mut’a era una de las cuatro formas del matrimonio llevadas a la practica durante la Época de Yahiliyya.[36]Y no hay ningún tipo de duda ni controversia alguna acerca de que es un tipo de matrimonio que nos ha llegado desde la Época de Yahiliyya.

3. El Profeta prohibió paulatinamente el matrimonio de mut’a

El segundo asunto que tenemos que mencionar acerca de la cuestión de mut’a es que fue una forma de matrimonio rechazada gradualmente. Para llegar a comprender mejor esto, hemos de recordar una cosa: el Islam adoptó el acercamiento paulatino en casi todos los asuntos. Por ejemplo, en primer lugar fueron introducidos los principios de la fe y después lo fueron los asuntos de la jurisprudencia. Los trece años de la Época de La Meca (los primeros trece años del Islam durante los cuales el Profeta vivió en La Meca, después de los cuales él y sus Compañeros emigraron a Medina), en principio, fue una época en la que se enseñaron los fundamentos de la fe islámica. E incluso en los asuntos de la creencia, había un acercamiento paulatino. De hecho, las primeras Suras —los capítulos independientes del Corán— hablan de Dios, del Paraíso y el Fuego Eterno del Infierno, y las responsabilida- des respecto a la vida después de la muerte. Además, aunque concierna al monoteísmo (creer en la unidad de Dios), las primeras revelaciones no mencionaron las cuestiones que atañen a los diversos ídolos, de tal modo que todos los residentes de La Meca por igual pudieran oír lo que el Profeta tenía que decir, algunos de los cuales se convirtieron al Islam. Una vez que se les dijo que su creencia en los ídolos era errónea y que el final de sus antepasados —los cuales murieron en la equivocación de idolatría— fue severo, los paganos de La Meca de repente cambiaron sus actitudes y su oposición, basadas en burlas que llegaban al extremo de la tortura.

La cuestión del progreso paulatino es más evidente y amplia acerca de las cuestiones relacionadas con las prácticas —en otras palabras, en asuntos de devoción, y otros comportamientos, discerniendo aquello que es legal o ilegal—. Los libros de consulta más importantes, tales como Hadiz (La compilación de las Tradiciones del Profeta), Tafsir (Comentarios del Sagrado Corán) y Siyar (La biografía del profeta Muhammad) están llenos de ejemplos de este tipo. Hay una historia específica para cada forma de devoción, como las oraciones diarias (salat) y el ayuno (sawm). Y las prohibiciones, registradas como conductas ilegales, son también el resultado de un proceso gradual. Por ejemplo, las revelaciones relacionadas con las bebidas alcohólicas empezaron durante el período de La Meca, y gradualmente pasaron a ser más familiares para la gente, tomando la forma que tienen hoy en día durante los últimos años de la vida del Profeta. Aisha, quien señala que el contenido de las primeras revelaciones que le fueron transmitidas al Profeta consistían en cuestiones acerca de la fe, la Resurrección después de la muerte, el Paraíso y el Fuego del Infierno, así como que los versículos acerca de los comportamientos habituales, como por ejemplo las prohibiciones contra los hechos ilegales, fueron revelados más tarde, explica el razonamiento de este progreso paulatino: «Si la primera revelación hubiese sido “no bebed vino”, entonces ellos habrían dicho “no podemos dejarlo nunca”; si la orden inicial hubiese sido “no forniquéis” habrían dicho: “no podemos renunciar a hacerlo nunca”».[37]

Debido a este principio el Profeta no prohibió el matrimonio de mut’a de una vez por todas. De este modo, en nuestros libros de consulta existen varias narraciones sobre la práctica de ello. Por lo tanto, al analizar esta cuestión, hemos de indicar que tomar las narraciones acerca de las prácticas como pruebas para demostrar que se permite el matrimonio de mut’a, sería un grave error o incluso más allá, tal vez una traición a la religión.

4. La anulación del matrimonio de mut’a y su prohibición

El otro hecho que debería ser conocido sobre el asunto de mut’a son las narraciones que muestran que está prohibido. Hay abundantes narraciones acerca de ello. Uno de éstas proviene de Ali a través de Sabra, que dice: «El Mensajero de Dios dijo: “¡Oh gente!, yo os había dado el permiso de contraer ‘matrimonio temporal’ con las mujeres, pero Dios lo ha prohibido hasta el Día de la Resurrección. De este modo, quien esté casado con una mujer a través del matrimonio de mut’a que la deje marchar, y que no solicite recuperar nada de lo que le había concedido como “dote”».[38]

En otra versión del hadiz, Sabra dijo: «A partir de ese momentoel Profeta prohibió vehementemente mut’a y utilizó las palabras más severas para referirse a este matrimonio».[39]Esta narración lo explica tan bien que no hace falta cualquier otra interpretación sobre el hecho de que el permiso para mut’a haya sido revocado, en otras palabras, que es absolutamente ilegal (haram). Sin embargo, las narraciones varían sobre dónde y cuándo la prohibición final fue pronunciada.

5. ¿Dónde y cuándo fue impuesta la prohibición?

Las narraciones sobre cuándo el Profeta declaró la prohibición del matrimonio de mut’a son contradictorias; se menciona nombres de seis diferentes lugares. Ahora veamos estas diferencias y las explicaciones que hicieron los eruditos para cada una:

I. Según la narración de Sabra ibn Mab’ad fue prohibido durante la conquista de La Meca.[40]

II. Las narraciones relatadas por Ali explican que la prohibición tuvo lugar en la conquista de Jaybar.[41]

III. En la narración de Salama ibn Akwa, la prohibición fue impuesta durante la Expedición (gazwa) de Awtas (después de tres días de permiso).[42]

IV. Según una narración «mursal» de Hasan al-Basri, el matrimonio de mut’a solamente fue practicado durante el período de Umrat’ul-Qaza; estaba prohibido antes de ello y se prohibió de nuevo más tarde.

Esta narración de Hasan al-Basri se rechazo por dos motivos:

a. Porque sus narraciones «mursal», o sea las narraciones cuyo narrador entre los Compañeros es desconocido, se consideran inconsistentes; ya que él recopiló narraciones de cualquier persona sin hacer una investigación precisa.[43]

b. Porque contradice las auténticas narraciones que informan que el matrimonio de mut’a fue prohibido en la batalla de Jaybar. Por eso, esta endeble narración es rechazada por las auténticas.[44]Ibn Hayar dijo: «Si hemos de considerar esta narración como auténtica, tenemos que decir que a lo que Hasan al-Basri hacía referencia acerca de Umratu’l Qaza era a Jaybar; ya que las dos expediciones acontecieron en el mismo año, de la misma manera que la conquista de La Meca y Awtas tuvieron lugar en el mismo año».[45]

V. Según la narración de Abu Jurayra, el matrimonio de mut’a fue prohibido durante la expedición de Tabuk.[46]Esta narración no solamente contradice las auténticas narraciones que informan que la prohibición tuvo lugar durante la conquista de La Meca y la batalla de Jaybar, sino que también proviene de una línea muy inconsistente de narradores, la cual es errónea según los patrones de la ciencia del Hadiz.[47]

VI. Según una narración que Abu Dawud relata de Sabra ibn Mab’ad, el matrimonio de mut’a fue prohibido en Hajj al Wada, la Peregrinación de Despedida del profeta Muhammad.[48]Pero en otras narraciones relatadas de nuevo por parte de Sabra se expresa que la prohibición tuvo lugar durante la conquista de La Meca. Estas dos narraciones son las más conocidas y auténticas. Los comentaristas de hadiz lo explicaron de la manera siguiente: «Si esta última narración es auténtica, entonces la contradicción podría ser reconciliada aceptando que el día de la Peregrinación de Despedida el Profeta pudo haber repetido el anuncio de la prohibición que hizo en el día de la conquista. Muchos musulmanes participaron en la Peregrinación de Despedida y entre ellos podría haber gente que no se habían enterado de algunas normas. De hecho, el Profeta volvió a divulgar muchos asuntos importantes en aquel día con el propósito de estar seguro de que todos fueran escuchados y se divulgaran posteriormente».[49]

Los eruditos se han visto obligados a realizar diferentes interpretaciones acerca del momento de la prohibición del matrimonio de mut’a debido a las distintas narraciones. Vamos a mencionar las más destacadas de ellas:

􀁋 Mawardi dijo: «Puede haber dos estimaciones para determinar dónde mut’a fue declarado ilícito: La declaración de la prohibición fue repetida con el propósito de hacerla mucho más evidente y conocida entre los musulmanes, de modo que cualquiera que no la haya escuchado hasta entonces, pudiera enterarse. Eso era importante porque a cada expedición se unían nuevas personas que no habían participado en las anteriores. Puede que el matrimonio de mut’a haya sido permitido en diversas ocasiones. Esta puede ser la razón por la que en la última prohibición se declarara que se había hecho «ilícito hasta el Día de la Resurrección». Esta frase denota que la prohibición anterior fue modificada antes, pero esta última prohibición lo era para siempre, y ya no se iba a modificar de nuevo para un nuevo permiso. Y se acepta la segunda aproximación para reconciliar «esta contradicción».[50]

􀁋 Según Nawawi el matrimonio de mut’a fue permitido dos veces y prohibido a su vez otras doz veces. Él incluso recopiló sus comentarios sobre este asunto en el libro de Muslim bajo un título que se puede traducir del siguiente modo: «La sección del matrimonio de mut’a y el hecho de que fuese permitido una vez y se prohibiese después, y una vez más fue permitido y prohibido otra vez, y la última abrogación que durará hasta el Día de la Resurrección».[51]

Bajo este título, después de citar un largo análisis de Al-Qadi sobre el tema, expone sus propios comentarios: «La verdad preferible es la siguiente: La prohibición y el permiso sucedieron dos veces. Mut’a fue permitido antes de la guerra de Jaybar, y después se declaró ilícito en el día de Jaybar. Después, fue permitido una vez más durante la conquista de La Meca, el período en el que también se incluía los días de Awtas, porque estos dos acontecimientos fueron muy cercanos en el tiempo. Y durante aquel período fue prohibido por última vez, hasta el día de la Resurrección. Esta prohibición sigue teniendo efecto. De este modo, el permiso pertenece al período pre-Jaybar, y la última prohibición al post-Jaybar. Y la prohibición declarada durante el día de la última peregrinación, la de despedida, es solamente una nueva afirmación de la prohibición anterior. Es por eso que las narraciones relatadas por Muslim sobre las prohibiciones durante el día de Jaybar son tan explícitas que ignorarlas no sería permisible. Y además, no hay ningún motivo de que el permiso no se ha repetido.[52]

􀁋 También es digno de mencionar la explicación de Maziri sobre las contradicciones acerca del tiempo de la prohibición del matrimonio de mut’a: «Mut’a estaba permitido a comienzos del Islam. Y teniendo en cuenta las narraciones auténticas relatadas en el libro de Muslim, es evidente que está abolido. Los eruditos llegaron a un consenso sobre la prohibición del matrimonio de mut’a. Y nunca hubo ninguna objeción a la decisión de los eruditos —excepto un grupo sumido en el desacierto, que emplea algunos hadices acerca de este asunto que sin embargo, fueron abrogados y por lo tanto no pueden ser utilizados como prueba para obtener el permiso de mut’a. Aquellos que piensan que está permitido también utilizan el siguiente versículo: “Puesto que obtenéis de ellas, dadles la dote como está ordenado”». (Sura an-Nisa:24)

Maziri señala que ellos alegan que existe una forma de qiraat (la lectura, la recitación del Corán) relatado de Ibn Masud que se leería así: «Puesto que obtenéis el gozo de ellas por un período de tiempo». Maziri indica que esta forma de qiraat relatada por parte de Ibn Masud es un shaaz (contrario a la aceptación general de la regla), y que un informe shaaz no puede ser empleado para verificar el Corán, ni su contenido es aceptado ni tampoco se considera como una prueba para llevarlo a la práctica. Maziri sigue diciendo: «Las narraciones auténticas sobre este asunto de Muslim son contradictorias. Una persona puede aceptar algunas de estas narraciones, por ejemplo una que relata que se permitió mut’a durante la conquista de La Meca, y puede adherirse a este desacuerdo y pensar que se encuentran opuestos el uno al otro, y decir que esta condición daña la autenticidad de las narraciones. Sin embargo, esto no es cierto y tal aproximación sería errónea. De hecho, no hay ninguna contradicción entre los hadices, ya que es una realidad el hecho de que el Mensajero de Dios lo prohibiera en dos veces. La segunda prohibición fue realizada para reafirmar la anterior o con motivo de asegurarse que la prohibición fuese mejor conocida por todo el mundo que quizás no la había escuchado antes. Entonces algunos narradores deben haber oído la prohibición en el primer acontecimiento, y algunos otros en el segundo; y todos ellos relataron lo que habían oído respecto a aquel tiempo».[53]

También, refiriéndose a al-Istizkar, Zurkani indica que hay narraciones de Ibn Masud y Ali informando que el versículo, que es empleado como una prueba para apoyar su opinión por aquellos que piensan que mut’a está autorizado, es derogado cuando la jurisprudencia respecto al divorcio, el período de espera y la herencia llegan a su fin.[54]Encontramos esta narración en Sunan de Bayhaki y Abu Hurayra relató este asunto de la abrogación en una narración «marfu».[55]

Los comentarios de Abu Bakr ibn al-Arabi sobre el asunto son parecidos a los de Nawawi: la anulación tuvo lugar dos veces. Señala que: «Dios Todopoderoso dejó pasar este asunto a principios del Islam de modo que la gente continuara con su forma de vivir. Y después durante la Expedición de Jaybar, como se explica en la narración de Ali, fue declarado ilícito. Esta narración es auténtica, confirmada y explícita. [56]Qurtubi explicó: «Todas las narraciones llegan a un acuerdo sobre el hecho de que el período en el cual mut’a fue permitido fue muy corto. Por lo tanto, es ilícito. Los primeros eruditos del Islam —Salaf— y los eruditos posteriores —Halaf— están de acuerdo sobre su ilegalidad. Solamente algunos de los Rafizíes, que no son dignos de ser tomados en consideración, dijeron lo contrario».[57]

Ibn Hazim, el imán de los Zahiríes, señala: «El matrimonio mut’a contraído por una estipulada cantidad de tiempo no está permitido. Se permitía durante la época del Profeta, pero Dios Todopoderoso, a través de las palabras de su Mensajero lo abrogó clara y definitivamente. mut’a es ilícito hasta el día de la Resurrección».[58]

Ibn Hazim, trata al tema desde otro punto de vista en Kitabu’l-Itibar, según el cual el matrimonio de mut’a:

1. Fue permitido en los inicios del Islam, y durante los tiempos de las expediciones. No hay ninguna narración que mencione el permiso más allá de estas condiciones.

2. Fue declarado ilegal (haram) algunas veces y también permitido otras. El Profeta, al final de su vida, lo prohibió definitivamente en la Peregrinación de Despedida. La prohibición dictada en dicha peregrinación no es una reafirmación sino que fue dictada para ponerla en práctica permanentemente (haciéndola eterna).

3. Hoy en día no es considerado permisible y lícito ni por parte de los líderes de mazhab (las escuelas islámicas de pensamiento) ni por los alfaquíes (los eruditos islámicos de la jurisprudencia), tan solo un grupo de chiítas si lo hace, aceptándolo como matrimonio legal.[59]

Ayni comparte las mismas ideas que Ibn Hazim.[60]

La opinión de Tahawi sobre las valoraciones de las narraciones de la cuestión del matrimonio mut’a es de carácter final, para resumir lo que ha sido contado hasta ahora. Según él, las narraciones que son usadas como prueba por aquellos que defienden la permisividad del matrimonio de mut’a son todas auténticas, pero fueron derogadas. El matrimonio de mut’a fue rechazado por el mismo Profeta, y todas las demás narraciones que hablan del permiso del Profeta pertenecen a la época anterior a su prohibición final. Después de la abrogación, mut’a fue declarado haram (ilícito), y la mejor prueba de ello es la narración de Sabra ibn Mab’ad. Procediendo de diferentes cadenas de narraciones este hadiz explica explícitamente tanto el permiso como la prohibición.[61]

6. ¿Ha habido alguna vez un veredicto para el permiso de mut’a durante la Época de los Compañeros (del Profeta) o aquellos que les siguieron (Tabiun)?

Según los argumentos de aquellos que presentan información incompleta para crear confusión en las mentes, algunos Compañeros del Profeta permitieron el matrimonio de mut’a incluso después de la época del Profeta y fue Omar quién lo prohibió.

En este argumento la verdad está entrelazada con lo falso. Es cierto que un compañero tan reverenciado como Ibn Abbas dictó sentencia permitiendo mut’a, pero la acusación de que fuera prohibido por Omar no es del todo cierta. Para que esto se entienda mejor, antes de nada tenemos que reconocer lo siguiente: no existe ninguna alegación que afirme que todos los Compañeros hayan escuchado o fueron conscientes de todas y cada una de las cuestiones.

Incluso aquellos Compañeros que fueron los primeros en abrazar el Islam, y estuvieron con el Profeta con mayor frecuencia que los demás, como Abu Bakr y Omar, encontraron —después de la muerte del Profeta— algunos hadices de los que nunca antes habían tenido noticias. Formando parte de las medidas empleadas en una estricta investigación, requirieron el testimonio de otros Compañeros y les tomaron juramento antes de aceptar estas informaciones como verdadero hadiz. Hay muchos ejemplos de tales acontecimientos.

Se aprecia pues que la prohibición de mut’a es un ejemplo de esta situación, la cual no era conocida por todo el mundo. Por otra parte, es imposible que los Compañeros hubiesen permitido algo que fue prohibido por el mismísimo Profeta o que prohibieran algo permitido por el Profeta. No se puede concebir que alguno de los Compañeros o aquellos que los siguieron (Tabiun) hayan emitido un veredicto (fatwa) qué esté en contra de una ley canónica manifiesta. Una mirada en profundidad a la prohibición impuesta por Omar aclarará este asunto.

En primer lugar, se tiene que aclarar una cosa: según la narración de Yabir y Abu Said: «Omar abordó este asunto durante la primera mitad de su mandato como califa. Por lo tanto, antes de esto algunos practicaron el matrimonio mut’a».[62]Durante aquel período Amr Ibn Hurays vino a Kufa e hizo mut’a con una esclava. Después ella se quedó embarazada, y se encontró con Omar para comunicárselo. Cuando Omar escuchó lo que había acontecido entendió que la prohibición no era conocida por todos los musulmanes. Lo consideró una oportunidad idónea, y dio un sermón acerca de ello, proclamando de nuevo que mut’a estaba prohibido, de modo que todo el mundo lo pudiera escuchar. Según el relato de Ibn Maya, Omar dijo: «El Mensajero de Dios nos dio permiso para hacer mut’a durante tres días; y después lo declaró ilícito (haram). Juro por Dios que si me entero de que una persona muhsan[63]hizo mut’a, hasta que traiga cuatro testigos para demostrar que el Mensajero de Dios se lo permitió después de haberlo prohibido, lo condeno a la lapidación —la sentencia de rajm, que es un castigo por cometer adulterio con una persona anteriormente casada—.[64]En un relato de Muwatta, después de la prohibición, Jawla Bint Hakim, que se quedó embarazada tras un matrimonio de mut’a antes de esta prohibición, se quejó de Rabia ibn Umayya. Estando muy seguro de la ilegalidad (haram) del matrimonio de mut’a y considerándolo una forma de fornicación Omar dijo: «Esto es mut’a (aquello que el Profeta había prohibido) y si yo hubiera proclamado la prohibición antes que vosotros, os habría matado a pedradas (rajm)».[65]

Indiquemos aquí que la prohibición puesta en práctica por Omar no fue su propia opinión. Los eruditos llaman la atención acerca de que cuando Omar puso en práctica la prohibición de mut’a no actuó según su propia interpretación, sino que mencionó un hadiz del Profeta para repetir la prohibición.[66]De hecho, esto se puede ver claramente en una narración relatada de Ibn Maya. La expresión que empleó Omar en su sermón era la siguiente: «¿Qué le ha pasado a la gente que a pesar de la prohibición del Profeta siguen haciendo mut’a?».[67]Esta expresión demuestra que algunos incidentes de mut’a que le indignaron, habían llegado por primera vez a sus oídos; si hubiera sabido que mut’a estaba siendo llevado a la practica, no se enfadaría tanto ni usaría palabras tan violentas. Como queda explicado anteriormente, esta situación ocurrió porque la prohibición dictada por el Profeta no era extensamente conocida entre los Compañeros.

Hay otro malentendido acerca de este asunto que tiene que ser indicado, y es aquel que afirma que las narraciones de algunos Tabiun también dieron permiso a la practica del matrimonio de mut’a. Al ver estas narraciones uno tendría la impresión de que entre los grandes eruditos del Tabiun se encontraban algunos que permitieron el matrimonio de mut’a a pesar de la prohibición puesta en práctica por Omar.

Por ejemplo, es evidente que Tawus, Ata y Sad ibn Yubair[68]del Tabiun, quienes según la narración de Ibn Hazim permitieron el matrimonio de mut’a no debían haber oído la prohibición. Las narraciones relatadas en los libros de consulta —sobre todo los que pertenecen a la Época de La Meca— mencionando este tema podrían conducir a pensar que algunos eruditos prominentes del Tabiun realmente emitieron un veredicto para permitir mut’a incluso después de la prohibición de Omar. Esta impresión no es correcta, ya que el término Tabiun no señala exactamente a la generación posterior a los Compañeros. Las narraciones anteriormente mencionadas no son explícitas sobre si dieron o no permiso después de la prohibición de Omar. Esto quiere decir que algunos miembros del Tabiun, como algunos de los Compañeros, también permitieron el matrimonio de mut’a antes de la prohibición de Omar al no haber oído dicha abrogación.

7. Las pruebas coránicas con respecto a la prohibición del matrimonio de mut’a

Los eruditos de los Ahl Al-Sunna (los sunnitas) que creían en la ilegalidad del matrimonio de mut’a por las narraciones relatadas del Mensajero de Dios, aportan pruebas del Corán para apoyar a su opinión. Los versículos más importantes citados en este contexto son el quinto, sexto y séptimo de la Sura al-Mu’minun: «(Aquellos musulmanes) que salvaguardan su castidad (es decir, sus partes pudendas de actos ilícitos sexuales) a excepción de las relaciones permitidas con sus mujeres (o las cautivas y las esclavas) —las que poseen vuestras diestras—, se halan libres de acusaciones. Pero aquellos cuyos deseos traspasan los límites son meros transgresores».

Observándolo cuidadosamente se puede apreciar claramente que en los versículos se muestran dos modos lícitos para obtener la satisfacción sexual[69]y el resto se declaran ilícitos:

a. Las mujeres vía matrimonio aceptado por la religión.

b. Las esclavas que son señaladas como «aquellas que poseen vuestras diestras».

Yassas, después de decir que el versículo indica la ilegalidad del matrimonio de mut’a añade: «Esto es así porque la mujer en mut’a no es una esposa ni la posesión de la mano derecha».[70]

Ibn Arabi, citando a los eruditos que indican que «el versículo acepta el matrimonio permanente» y la «posesión de la mano derecha» como los dos únicos modos de realizar fayr —las partes pudendas: es decir las relaciones sexuales— legal, y que una mujer casada vía mut’a no es considerada esposa; por lo que este versículo es una prueba para la ilegalidad de mut’a», revela que esta opinión es débil. Por otra parte llega a la misma conclusión pero desde otro punto de vista, ya que hay un consenso entre los eruditos de esta Umma sobre la prohibición del matrimonio de mut’a.[71]Ibn al-Arabi expresó que Ibn Abbas también dijo que otras formas más allá de las dos anteriormente citadas son haram (ilícito).

También desearía explicar otra cosa, aunque se salga del hilo de la pregunta en cuestión. Tomando como punto de partida el versículo mencionado, muchos eruditos concluyeron que, al igual que el matrimonio de mut’a, cualquier otra forma de satisfacción sexual como la zoofilia, la masturbación o solamente la mirada lasciva, son todos ilícitos. Los eruditos musulmanes también emplean el siguiente versículo como prueba para obtener un veredicto de prohibición para el matrimonio mut’a: «Aquellos que no encuentran medios para casarse que mantengan su castidad hasta que Dos les enriquezca con Su favor» (24:33). Ellos indican que «si hubiese sido permitido mut’a y tahlil,[72]no se les pediría mantenerse castos».[73]

􀁋 Otro versículo presentado como una prueba sobre esta cuestión es el siguiente: «Y el que de vosotros no tenga medios suficientes para casarse con mujeres libres creyentes, que lo haga con esclavas creyentes que poseáis…esto es por aquellos entre vosotros que tienen miedo de ser dañados tanto en su religión como en su cuerpo; pero es mejor para vosotros que tengáis paciencia…» (4:25). Los eruditos concluyen diciendo: «Si mut’a y tahlil fuesen lícitos, no habría ningún riesgo de caer en el adulterio, ni tampoco necesidad de casarse con una esclava o cualquier consejo para tener paciencia en vez de casarse con una esclava».[74]

􀁋 Y finalmente, deberíamos reconocer que el versículo que mencionamos antes, que es utilizado por los chiítas como prueba para apoyar el permiso del matrimonio de mut’a, es examinado dentro de la yuxtaposición de los versículos que vienen antes y después. Los eruditos sunnies demuestran que la decisión a la que llegaron los chiítas es inválida. El versículo mencionado anteriormente ordena: «Y puesto que obtenéis el gozo de ellas, dadles la dote como ha sido ordenado». (4:24)

Los eruditos indican que es un aparente error alegar que este versículo fue revelado para apoyar el permiso de mut’a, que tal narración no existe en ninguno de los libros auténticos Sunnitas, y que atribuirle tal afirmación a Ibn Masud o a alguno de los compañeros es una grave difamación. Ellos también añaden lo siguiente: a. El decreto que los chiítas obtuvieron de este versículo es contrario a los otros versículos del Corán, algunos de los cuales han sido mencionados arriba. b. El versículo se reconcilia con el resto de versículos y hadices del mdo siguiente: «Si habéis prescrito una dote —mahr— en el contrato de matrimonio, y disfrutado de ella (consumar el matrimonio; pasar la primera noche con la esposa) directamente después de contraer el matrimonio y más tarde os divorciáis, tenéis que pagar la dote entera, si no habéis disfrutado de ella (divorciaros de ella antes de la consumación del matrimonio), tenéis que pagar la mitad».

Emplear esta frase por sí sola sin considerar las palabras anteriores, sacándola fuera de contexto, es un acto inválido en lo que a la lengua árabe se refiere, ya que la letra «fa» al principio de la frase lo imposibilita por sí misma. Esta «fa» funciona como una unión entre las frases anteriores y posteriores a ella.

En cuanto al añadido atribuido a una narración de Ibn Masud — ila ayalin «por un período»—, no existe en ninguno de los auténticos libros sunnitas. Suponer su existencia como una forma revocada de qiraat no puede ser tomado como base para las normas religiosas, ya que es contrario a la jurisprudencia verificada por los versículos confirmados (mutawatir).

Suponiendo hipotéticamente que estuviera verificado, aún así no se puede tomar como prueba para permitir el matrimonio de mut’a. Esta frase que expresa «durante un período» (ila ayalin) modifica la palabra el beneficio obtenido de la mujer, y no el acto en sí. Pero el tiempo estipulado en mut’a está ligado al mismo acto del matrimonio, no al placer. En este caso el sentido sería: «Si obtenéis el gozo durante un tiempo determinado de las mujeres con las que os casáis, pagad totalmente su dote». Entonces, el objetivo de este añadido en la frase sería reducir la impresión de que existe la necesidad de esperar hasta el final del matrimonio para pagar la dote. De hecho, por regla general, un tercio de la dote se paga por adelantado; y el resto se aparta en función de la continuidad del matrimonio. Pero esta tardanza no es una exigencia, pues depende de la voluntad y el juicio de la mujer. Si ella lo desea, puede exigir que le paguen la dote en su totalidad justo después de la consumación del matrimonio (es decir, después de entrar en la habitación nupcial). La Ley Islámica canónica le concede este derecho. Si la frase (ila ayalin) fuese una cláusula ligada al acto del contrato en sí mismo, entonces mut’a no sería legal en la jurisprudencia chiíta de por vida. Sin embargo, es considerado legal con el consenso chiíta.

La frase que sigue la sección «Y el que de vosotros no tenga medios suficientes» también está relacionada con el matrimonio. Significa que «quienquiera de entre vosotros que no pueda permitirse la dote y el mantenimiento de una mujer libre, que se case con esclavas musulmanas ». Ahora bien, tomar dicha expresión de la mitad de un versículo sin tener en cuenta las frases anteriores y posteriores y atribuírlo al matrimonio de mut’a sería una deformación obvia de la Palabra de Dios, el Corán.

Además, cualquier persona inteligente que reflexione sobre este versículo puede apreciar que mut’a es explícitamente declarado haram (ilícito). Dios Omnipotente en este versículo recomienda casarse con las esclavas en caso de que no podamos contraer matrimonio con mujeres libres. Si la frase anteriormente mencionada ha de referirse a la época de mut’a, entonces no seguiría con la siguiente frase: «el que de vosotros no tenga medios suficientes». De hecho, mut’a no sólo satisface la necesidad de relaciones sexuales en caso de ser incapaz de casarse con una mujer libre, sino también entra en la esfera del decreto de: «Hay un sabor más dulce en cada nuevo». Entonces uno puede preguntarse, ¿qué tipo de necesidad puede conducir al individuo a casarse con una esclava en tales condiciones estrictas y severas?[75]La segunda explicación, también basada en los otros versículos, es más veraz que ésta. Y lo que es más, constituye una respuesta ante las pruebas que los chiítas dicen obtener del versículo, como expresa lo siguiente: «Tusi, el comentarista chiíta del Corán explica del siguiente modo el significado de la palabra “istimta”, en el siguiente versículo: “Lo que se pretende con esa palabra es mut’a; ya que cuando es empleado en términos absolutos en la Ley Islámica canónica hace referencia a esta forma especial del matrimonio”. Y añade: “Y la frase dad a las mujeres el pago confirma que la intención del versículo es mut’a, ya que la propiedad otorgada en el matrimonio normal se denomina mahr (dote) en la Jurisprudencia Islámica, y no el término pago».[76]

Kasani responde a los comentarios de los chiítas diciendo: «Lo que se pretende decir con la palabra “istimta” (resultar en beneficios y provechos) es el placer obtenido del matrimonio; ya que lo que se menciona al principio y al final del versículo es el matrimonio normal y legal. Es decir, Dios Omnipotente describió al inicio del versículo a todas las mujeres con las cuales el matrimonio está prohibido. Después, menciona a las mujeres con las que está permitido casarse: «Excepto todas las otras, son legítimas con la condición de que sean contraídas en matrimonio con regalos de vuestra propiedad». La expresión que dice «desear la castidad, no la fornicación» significa: «aquellos que no están casados, y no caminan perdidos en la fornicación». Y la expresión que le sigue: «el que de vosotros no tenga medios suficientes para casarse con mujeres libres» se refiere al matrimonio normal, no al matrimonio de mut’a ni alquiler. Así, la palabra «obtener provecho, placer» debe significar el placer en la vida matrimonial legal.

Las explicaciones realizadas por Kasani son las siguientes: «Ya que la cuantía de la propiedad que debe ser concedida a las mujeres es denominada como pago, la dote en los matrimonios a veces es mencionada con dicha palabra. Por ejemplo, en este versículo, Dios Todopoderoso ordena lo siguiente: «Que os caséis con las mujeres con el permiso de sus padres y su gente, así como pagándoles la dote». En otro versículo la dote se menciona como pago otra vez: « ¡Profeta! Te hemos hecho lícitas tus esposas, a las que diste sus correspondientes dotes y las que tu diestra posea entre las que Dios te haya dado como botín (33:50).

Kasani aquí llama la atención en otro punto más: «lo que es proveído en el tratado del matrimonio es llamado mahr; y lo que es otorgado después de la consumación del matrimonio (la relación sexual) se llama pago».[77]

Si se entiende el razonamiento que Kasani presenta, entonces la inconsistencia en los argumentos de los chiítas que alegan que este versículo permite el matrimonio de mut’a será también entendido. Y también la falsedad de los argumentos, comentarios, acusaciones e insultos, que llenan muchos libros y páginas, serán al fin comprendidos.[78]

8. Iyma —El consenso y el acuerdo general en las opiniones y decisiones de las leyes canónicas— de los eruditos.

Como mencionamos de vez en cuando a la hora de recordar una por una las narraciones, los eruditos mencionan iyma para la prohibición de mut’a después de que Omar impuso de nuevo la prohibición.[79]

􀁋 En primer lugar Omar declaró explícitamente haram el matrimonio de mut’a cuando todavía muchos de los compañeros estaban vivos, y lo declaró públicamente de modo que todo el mundo se enterara de ello; y no hubo ninguna objeción de los compañeros contra la declaración de Omar. Al contrario, después de esto, todos aquellos que habían permitido el matrimonio de mut’a cambiaron sus opiniones. Tahawi lo comenta del siguiente modo: «El hecho de que los Compañeros no contraviniesen a Omar es una prueba de que ellos estuvieron de acuerdo con él sobre el asunto que prohibió. Y su acuerdo sobre esta prohibición es una prueba de que el antiguo permiso fue revocado, y esto es aceptado como una prueba (huyya).[80]

􀁋 Ali dijo que el permiso fue abrogado.[81]

􀁋 Cuando le preguntaron a Yafar ibn Muhammad sobre el matrimonio de mut’a dijo: «Es exactamente lo mismo que la fornicación —zina—»[82]

􀁋 Ibnul Munzir expresó: «Había narraciones acerca de que algunos de los primeros (los Compañeros y los Tabiun) permitieron el matrimonio de mut’a, pero hoy en día, excepto por un grupo de Rafizíes, no conozco a nadie que haya dado permiso a contraerlo. En cuanto a la alegación de los Rafizíes: cualquier opinión opuesta al Libro de Dios y a la Sunna de Su Mensajero no tiene ningún valor».[83]

􀁋 El Imán Malik indicó: «Es haram (ilícito)».[84]

􀁋 El Imán Shafii dijo: «Ha sido abrogado dos veces».[85]

􀁋 Ibn Yuraiy, a pesar de haber relatado dieciocho hadices sobre el permiso de mut’a en Basora, revocó su opinión y emitió un veredicto a favor de su ilegalización.[86]Los hadices que él había relatado, deben ser abolidos como se ha mencionado anteriormente.

􀁋 Bujari puso un título para la sección que asignó para el matrimonio de mut’a: «La sección acerca de que finalmente el Profeta prohibió mut’a».[87]Ibn Hayar dice que este título indica que según la opinión de Bujari, el matrimonio de mut’a fue permitido una vez y después se declaró ilícito.[88]

Como hemos visto hasta ahora, existe un consenso —iyma— sobre la prohibición de mut’a. Y en el Islam, revocar el veredicto de un iyma no es posible aunque sea realizado por un verdadero muytahid (un erudito de la Ley Islámica que alcanza un nivel suficiente de conocimientos para poder emitir «el veredicto» fatwa que es obligatorio). El iyma de los eruditos (el consenso general en la opinión y la decisión de la Ley Canónica) es uno de los recursos principales de nuestra religión, uno de los «Adilla al-shariyya» (cuatro principios fundamentales de la ley canónica: el Corán, la Sunna, el iyma de los muytahidin, y la analogía metodológica, en este orden).

9. El castigo por el matrimonio de mut’a

Como se ha mencionado antes, excepto por un grupo de chiítas, todos los eruditos islámicos están de acuerdo en su ilegalidad. Y en Ahl al-Sunna hay un iyma de los eruditos. De los Ahl al-Sunna, sólo Ibn Abbas emitió un veredicto para su permisividad, pero más tarde lo revocó.

Los eruditos expresan su opinión acerca de cuál sería el castigo para aquellos que infringen la ley contrayendo matrimonio mut’a después de la explícita prohibición de Omar. Según las narraciones de Nawawi, tal contrato sería inválido sin tener en consideración si el matrimonio es consumado (si un acto sexual tuvo lugar) o no. Sólo el Imán Zufar dijo: «Las condiciones son inválidas, pero el contrato en sí es válido».

Tahawi rechaza el argumento de Zufar que dice: «La estipulación de un tiempo es inválida, luego mut’a es aceptado como un matrimonio permanente» refiriéndose al siguiente hadiz: «...entonces, aquellos que tengan mujeres mediante mut’a que las dejen marchar». Él dice: «El contrato anterior no requiere que el contrato sea para siempre. Si fuera así, sería invalida la cláusula temporal que el hombre y la mujer convienen durante el contrato. Pero ya que la autenticidad y el permiso del contrato fueron establecidos antes de la prohibición, esto no invalida el contrato de matrimonio. Entonces la orden de separación mencionada —«dejarlas marchar»— en el hadiz sirve para demostrar que este tipo de contratos no siempre implican un derecho de eternidad. Abu Hanifa y sus estudiantes Abu Yusuf y Muhammad Ibn Hasan también lo establecieron del mismo modo.[89]

El castigo prescrito para los que cometen mut’a está estrechamente ligado a las contradicciones en la evaluación del asunto. Es decir: Como inválido e ilegal, debería ser aceptado como la fornicación, y el castigo por la fornicación —hadd al-zina— tiene que ser impuesto. Sin embargo, los eruditos trataron este asunto con prudencia. Si hubiese un completo iyma acerca de que mut’a era igual al adulterio, entonces se aplicaría hadd al-zina (pena de muerte por la fornicación). Pero como es un poco polémico el hecho de que haya un consenso sobre ello o no, también existen dudas sobre si hay un completo iyma, que es aceptado como una ley canónica en la religión, y en ocasiones no lo es, ya que existe una narración de Ibn Abbas a favor del permiso del matrimonio de mut’a. Y según el principio general aceptado por los eruditos, la opinión contraria a la perspectiva general de alguno de los muytahidin del salaf (los precursores; los eruditos de la primera época) es suficiente para invalidar un iyma.

Se sabe que Ibn Abbas, quien ha invalidado el iyma sobre este asunto, después cambió su opinión y declaró que mut’a era haram, y de esta manera se completó el consenso, la iyma. Sin embargo, en este punto se da otra controversia de los estudiosos de la metodología jurídica islámica: «Un iyma ocurrido después de una controversia, ¿anula la antigua controversia o no?». Ahora, en este punto surge un desacuerdo; mientras algunos eruditos afirman que la antigua controversia no tiene ningún efecto sobre el último consenso, también hay otros que dicen que todavía es eficaz y perjudicaría el iyma. Por ejemplo, Al-Qadi Abu Bakr al-Bakillani comparte esta última opinión.[90]

Por lo tanto, el iyma acerca de que el matrimonio de mut’a no es más que fornicación, y que a la cual se le aplicaría hadd al-zina (pena de muerte por la fornicación) pasa a ser incierta incluso existiendo una pequeña duda. Y siguiendo la orden del Profeta: «No poner en práctica los castigos hadd (penas de muerte) en caso de duda alguna»[91]requiere ex tremar la precaución y no aplicar las penas capitales cuando el delito no se ha contrastado completamente. Considerando esto, los eruditos musulmanes no emitieron veredicto alguno para imponer la pena de muerte por fornicación debida al matrimonio de mut’a, aunque dijeron que debía ser castigado con severidad.[92]

Mut’a según las fuentes chiítas

Antes de que empecemos, dos puntos han ser comprendidos:

I. Los libros de referencia que usamos en esta sección son libros de hadiz chiítas: Al-Istibsar, Man La Yahdaruhul-Fakih, Tahzibul Ahkam y Al Furu Mina`l Kafi.

II. Las fuentes de las narraciones: Esta fuente no es el Profeta, sino los imanes que los chiítas alegan ser inocentes y a los que normalmente menciona por sus títulos, no por su nombre verdadero:

􀁋 Abu Abdullah: Yafar al-Sadiq Rahimahullah (Fallecido el 148 de la Hégira —la Emigración del Profeta a Medina—, 765 d.C.).

􀁋 Abu Yafar: Muhammad ibn Ali al-Bakir Rahimahullah (Fallecido el 114 de la Hégira, 732 d.C.).

􀁋 Abul Hasan: Abi ibn Musa Ar-Razi Rahimahullah (Fallecido el 203 de la Hégira, 818 d.C.).

􀁋 Amiru’l Muminin: Ali (el compañero, cuarto califa y primo del Profeta, que Dios le bendiga).

La definición y la descripción

Las narraciones acerca del matrimonio de mut’a ocupan gran extensión en la fuentes chiítas y son, sin duda alguna, mucho más numerosas que en los libros sunnitas.[93]

Expliquemos primero que los chiítas también describen mut’a como «un matrimonio contratado por un tiempo estipulado y una cantidad de dinero prescrita».[94]El tiempo estipulado debe ser pronunciado en el contrato, sino se asumen las normas y el procedimiento del contrato de un matrimonio normal. Y en tal caso, la separación se hace a través de «talaq al-sunna», y la herencia es establecida; la manutención de la mujer le incumbe al hombre durante el período de espera después del divorcio.[95]

Los chiítas no reconocen el derecho de herencia en mut’a.[96]Pero algunos piensan que la herencia mutua puede ser establecida poniendo condiciones en el contrato aunque otros piensan que las partes no heredan nada aunque hayan puesto condiciones. Según esta última opinión, «la mujer aquí no es una esposa, sino una musta’yara (persona alquilada a cambio de dinero).[97]Y el precio puede ser cualquier cosa con la que se llegue a un acuerdo».[98]

La comparación de las opiniones sunnitas y chiítas sobre mut’a

Los chiítas creen que no hay ninguna necesidad de testigos en el matrimonio mut’a. Son de la opinión que Dios y sus ángeles son suficientes como testigos.[99]Por otra parte, Ahl al-Sunna alegan que en el caso de que Dios y Su Mensajero sean tomados como testigos en un matrimonio, no se establece el contrato, y aquellos que lo hacen caen en el craso error de atribuirle al Profeta el conocimiento de lo desconocido, que es negado por el versículo «Nadie puede más que Dios conocer el reino de lo desconocido» (25:65) y sucumben en la infidelidad.[100]Según los chiítas, se requiere testigos en el matrimonio normal con el fin de establecer el linaje familiar del niño, la herencia, —y según una narración también para determinar la pena de muerte—.[101]Tusi responde a las objeciones de «no había ningún matrimonio sin testigos en la época del Profeta» interpretando esta narración como «Esta narración relata la forma preferida (afdal)», y manteniendo que el permiso es la base.[102]

Antes mencionamos que en las narraciones de Ahl al-Sunna, algunos que no habían escuchado la prohibición del Profeta permitieron el matrimonio de mut’a hasta la prohibición de Omar. Se pueden apreciar muchas diferencias haciendo una comparación entre las opiniones del Salaf (los primeros eruditos) y de las chiítas: I. Los libros de referencia sunnitas le atribuyen al Profeta todas las narraciones, tanto las que permiten el matrimonio de mut’a como las que lo prohíben, mientras que en los libros chiítas se menciona muy poco al Profeta. Siempre basan este asunto en los estudios de sus imanes. Por ejemplo, en Istibsar casi no hay ninguna narración atribuida al Profeta. II. En los libros sunnitas el permiso está siempre incluido dentro del contexto de una posible expedición viajera o de una guerra. Y no hay ninguna narración en la que hayan permitido dicho matrimonio a los residentes de una población. Sin embargo, en las fuentes chiítas, se acepta como lícito y aceptable para todo el mundo, sean residentes, viajeros, casados o solteros.[103]Otro veredicto relatado en Kumi indica: «Una persona puede hacer mut’a si lo desea, incluso si tiene una esposa y vive con ella, en su ciudad».[104]III. Además de que se pueda hacer mut’a con más de una mujer, también un hombre puede contraer múltiples matrimonios mut’a. Una narración de Kulayni es citada como sigue: «Le pregunté a Abu Yafar (que la paz sea sobre él)[105]: “Por favor respondeme, si un hombre hace mut’a con una mujer, y después acaba su contrato, y luego otro hombre hace mut’a con la misma mujer, y después su contrato acaba, y entonces el primer hombre vuelve a casarse otra vez con ella, separándose posteriormente…repitiéndose por tres veces, la mujer se casa con tres hombres, entonces ¿sería aceptable que ella se casara con el primer hombre de nuevo?” Él me respondió: “Sí, cuanto desee ella; no es como una mujer libre, sino una musta’yara (alquilada a cambio de dinero), y comparte el mismo nivel de que una mujer esclava”».[106]

Cuando los chiítas aceptan el matrimonio de mut’a como principio, han dado tales veredictos vergonzosos que ni siquiera su propia consciencia los aprobaría, y cayeron en la contradicción. Estos tipos de narraciones aparecen con frecuencia en las fuentes chiítas. Mientras un grupo de narraciones aboga por la lealtad de la mujer a su marido,[107]y lo prohíbe contra la fornicación,[108]cuando se trata de la cuestión de mut’a, hay expresiones que toleran que la mujer casada firme un contrato de mut’a con otros hombres. Abu Abdillah, en respuesta a una pregunta, ubica en una lista a las mujeres con las que no se puede contraer mut’a: «Alejaos de las Kawashif, las Dawai, las Bagaya, y las Zawatu’l-azwaj». Cuando se le pidió una aclaración Abu Abdillah explicó: «Las mujeres Kawashif son aquellas que cometen fornicación abiertamente, se conocen como mujeres adúlteras; las mujeres Dawai son aquellas que invitan a los hombres a su cuerpo, y se conocen como maliciosas; las Bagaya son las prostitutas; y las Zawatu’l-azwaj son mujeres cuyo divorcio no está de acuerdo con el proceso previsto por la Sunna».[109]Es interesante que no haya mencionado a la gente casada. En realidad, a un hombre que estaba investigando acerca de si estaba casada ya la mujer con quien iba a contraer mut’a, le preguntó Abu Abdillah: «¿Por qué lo investigas?» y de este modo demostró que se podría hacer mut’a con una mujer casada.[110]El principio fundamental sobre este asunto es no preguntarse si la mujer está casada o no.[111]Abu Abdillah declara: «No necesitas saber si la mujer está casada; lo que tenéis que hacer es aceptar lo que la mujer dice de sí misma».[112]

Por otra parte los chiítas se contradicen de nuevo en el requerimiento de la castidad, declarando que no está permitido mut’a con una adúltera aunque sea muy hermosa.[113]Cuando le preguntaron a Abu Abdillah sobre mut’a comento: «Esto es canónicamente lícito (halal); pero casaos con una mujer casta ya que Dios Omnipotente —describiendo a los creyentes— indica: “Aquellos que guardan su castidad (es decir sus partes pudendas de los actos ilícitos sexuales)” (23:5). No confíes tu castidad a quien no confiarías tu dirham (dinero)».[114]

Deberíamos añadir también que en las fuentes chiítas no hay regla alguna sobre este asunto. De hecho, en algunas narraciones se requiere no sólo la castidad, sino también la fe, y mut’a se muestra como legal tan sólo con mujeres creyentes; y en otros se considera aceptable contraer con mujeres cristianas y judías también, pero no con zoroástricas; pero en la ausencia de las cristianas o judías, entonces son aceptables zoroástricas también.[115]

El hecho de que asignen un idda (el espacio de tiempo dentro del cual una mujer no puede volver a casarse) de un período de menstruación, o cuarenta y cinco días (y en algunas otras opiniones cuatro meses y diez días[116]) establece otra contradicción.[117]¿La mujer que hizo mut’a en secreto va a observar este período de espera?

En otra narración, una lista de mujeres con quien no se permite hacer mut’a incluye el término Zawatu’l-Azwaj, pero una definición siempre sigue a este término: «Aquellas mujeres que se divorciaron de una manera que no concuerda con la Sunna».[118]

Los chiítas también son conscientes de este hecho vergonzoso

En los libros chiítas es posible encontrar tales pasajes y fatwas (normas religiosas u opiniones sobre los asuntos legales) por las que es difícil no estar avergonzado en nombre de la humanidad. Una persona no puede dejar de preguntarse: «¿Que tipo de estado mental conduciría a alguien a conceder permiso[119]a “una mujer casada” para que establezca mut’a con otro hombre, y lo que es más, “según el libro de Dios y la Sunna de Su Mensajero”?». Dejemos el Islam a un lado, ¿qué religión cree en la santidad de la institución de matrimonio, o qué ser humano, que no ha estropeado su naturaleza en la que nació, emitiría tal fatwa? De hecho, aquellos que emiten esta fatwa son también conscientes del exceso en el cual sucumben y la repugnancia de su acción; Abdullah ibn Umayr pregunta a Abu Yafar, que dio fatwa para mut’a:

— ¿Te gustaría que tus mujeres, hijas, hermanas o hijas de tus tíos hicieran mut’a?

La narración sigue de la siguiente forma: «Abu Yafar se dio la vuelta cuando se le preguntó por sus mujeres y las hijas de su tío paterno».[120]

En otra narración, podemos ver que Abu’l-Hasan escribe a algunos de sus mawalis (esclavos liberados) lo siguiente: «No insistir en mut’a; lo que es apropiado para vosotros es observar la Sunna.[121]No comprometeros en mut’a cuando tenéis a vuestras esclavas y mujeres libres; si no, ellas os negarán y se divorciarán de vosotros, blasfemarán a aquellos que impusieron esta regla y nos maldecirán».[122]

Y de nuevo, una narración referida a Abu Abdillah señala: «Abandonar mut’a, ¿no os da vergüenza hacer algo tan vergonzoso?»

Sin embargo, Kulayni inmediatamente añade una interpretación forzada: «Esta prohibición es para aquellos que son los más virtuosos entre sus amigos y hermanos». De este modo, esto significa que es un acto vergonzoso para los virtuosos, aquellos que son del más alto nivel, no para la gente sencilla. Tal explicación no existe en el Islam sunnita ni en los hadices: lo que es «vergonzoso» es vergonzoso para todo el mundo.

Una pregunta y su respuesta correspondiente

En este momento, sería razonable una pregunta así: Como los chiítas también basan sus principios en el Corán y la Sunna, ¿como es que existen tantas opiniones diferentes acerca del asunto de mut’a? ¿No tendrán algo de razón?

La verdadera explicación de este asunto podría llevar demasiado tiempo desarrollarla. Pero lo que se ha de saber, en definitiva, es lo siguiente: Ahl al-Sunna no alega que ellos mismos inventaran hadices sobre este asunto. Los sunnitas aceptan que el Mensajero de Dios dio permiso para ello, y que durante su vida había Compañeros del Profeta que lo practicaron. Este hecho es verificado por los auténticos libros de Hadiz sunnitas. Sin embargo, como en muchos otros casos, el Profeta después lo prohibió, y de este modo fue revocado. Ahl al-Sunna también acepta que después de la muerte del Mensajero de Dios, había gente entre los Compañeros y la generación que los siguió, que no había oído la prohibición, y siguieron practicándolo. Sin embargo, la Ahl al-Sunna acepta que estos tipos de prácticas terminaron cuando Omar intervino en el asunto y declaró la prohibición; y ninguno de los compañeros se opuso a Omar así como un iyma establecido sobre el matrimonio de mut’a es canónicamente ilícito (haram).

Los chiítas y Ahl al-Sunna se diferencian en su perspectiva sobre la disciplina del Hadiz. Las diferentes opiniones sobre este asunto básicamente se derivan de esta discordia entre ellos. A saber:

I. Mientras Ahl al-Sunna no hace ninguna discriminación entre los Compañeros en la aceptación de las narraciones de ellos, los chiítas aceptan sólo narraciones de un número limitado de los compañeros de Ahl al-Bayt, y rechazan todos los otros.

II. Su discriminación de los narradores no se limita a la generación de los Compañeros, sino que continua con las generaciones siguientes (Tabiun y Tabau’t-Tabiun). Esta discriminación de la última generación se deriva de los estándares que ellos buscan en los narradores para aceptar sus narraciones. De hecho, Ahl al-Sunna no aceptó narraciones de ningún narrador tampoco: requieren que el narrador sea un creyente (mu’min), de gran religiosidad, fehaciente, que posea una excelente memoria, virtuosidad y otras características de por el estilo. Los chiítas también tienen exigencias similares. Pero cuando ellos dicen «creyente» (mu’min) lo que pretenden decir es que el narrador tiene que ser un seguidor de la mazhab Imamiyya-Isna Ash’ariyya. De este modo, las cualificaciones que son buscadas en los narradores pierden su objetividad y se hacen subjetivas.[123]Pero, cuando Ahl al-Sunna dice que «el narrador tiene que ser un musulmán», esto significa que la persona «pronuncia la profesión de fe en voz alta, y lo confirma en el corazón», y nada más. No se requiere siquiera que éste sea un miembro de Ahl al-Sunna. Aceptan narraciones de narradores chiítas que cumplen con la cualidad de ser «devotos y fidedignos». Pero los chiítas no aceptan los hadices de otras sectas chiítas que no sea Isna Ashariya, por lo que no admiten a su vez las de Ahl al-Sunna.

III. Según los chiítas, los hadices son las palabras, los hechos y las declaraciones de los «Imanes Inocentes».[124]Para que una narración sea considerada como hadiz, tiene que ser recibida por un Imán conocido como «inocente». Otras palabras que no llegan a sus oídos no son aceptadas como hadiz ni respetadas. Por eso las colecciones de hadiz chiítas están llenas de textos atribuidos a los imanes denominados por ellos «inocentes»; y hay muy pocos hadices que son asignados al Mensajero de Dios.

Aquí debemos enfatizar que la creencia en los Imanes Inocentes no existe en Ahl al-Sunna. Ni el Corán ni los Hadices auténticos mencionan tal principio de fe, que únicamente pertenece a los chiítas. Según Ahl al-Sunna, «isma» (infalibilidad) pertenece sólo a los profetas. Por lo tanto, nadie más que los profetas puede estar libre de faltas o errores ni tampoco puede emitir órdenes en nombre de Dios.

Por lo tanto, las diferencias entre Ahl al-Sunna y los chiítas empiezan primero en la dualidad de ser objetivos o subjetivos. Ahl al-Sunna toma como base los criterios objetivos que aparecen en el Corán y los Hadices, mientras que los chiítas adoptan un acercamiento subjetivo, con ciertos prejuicios, que no satisface la mente o la conciencia sana. Mientras Ahl al-Sunna, siempre confía en la Sunna tanto en sus explicaciones en cuanto al Corán, o para establecer reglas sobre los asuntos no mencionados en el Corán, los chiítas rechazan a los compañeros del Profeta y se abstienen del recurso de los hadices, tratando de llenar este vacío con los Imanes Inocentes y obligándose a sí mismos a aceptar la autoridad de los Imanes Inocentes. Y debido a esto, tuvieron que aceptar las palabras, los hechos y las declaraciones de los Imanes Inocentes como «sunna».

Cuando se añaden el fanatismo político y la oposición malévola, inevitablemente un desacuerdo acontece y en ciertas materias se ralentiza el diálogo hasta llegar al completo desacuerdo, como con el asunto de mut’a. Algunos de sus principios, como rechazar Ashab (los Compañeros), no aceptar a aquellos que no pertenecen a su secta como creyentes, dándole prioridad al rencor hacia Omar por encima de todas las cosas, los alejó de la objetividad, los privó de muchas narraciones auténticas, —y los condujo a la interpretación forzada cuando afrontan narraciones que se adecuan a sus pautas, pero que no satisfacen su interés— llevándoles a conclusiones incorrectas. Por ejemplo, incluyen una narración del Califa Ali (que Dios le bendiga) relatando que el matrimonio de mut’a fue hecho ilegal en la guerra de Jaybar; pero añadieron una interpretación señalando que «él debe haber hecho taqiyya».

Existen algunas narraciones que los eruditos que pertenecen a Ahl al-Sunna indican como muy inconsistentes o inventadas, que son relatadas como «sunna» de los Imanes Inocentes en los libros chiítas. Citamos unos ejemplos de estas narraciones acerca de las mujeres a continuación:

—Abu Yafar dijo sobre las mujeres: «No consultad con las mujeres en particular. No escuchadlas al hablar acerca de los parientes. Es cierto que cuando una mujer envejece, el bien de sus dos partes se va, y el mal de sus dos partes queda. Su belleza desaparece, su lengua se afila, y su matriz se hace estéril. Por otra parte, cuando un hombre se hace viejo, el mal de sus dos partes se va, y el bien de sus dos partes se queda. Su mente se hace más equilibrada, su percepción pasa a ser más fuerte, y su ignorancia se reduce».[125]

—«Cuando el Profeta iba a participar en una guerra, llamaba a sus mujeres, y consultaría con ellas; y después se oponía a ellas».[126]

—Abu Abdullah dijo: «Evitar consultar con mujeres ya que tienen la debilidad, y la bajeza».[127]

—Amiru’l-Mu’minin (el líder de los creyentes) Ali dijo: «Se da la prosperidad en la oposición a las mujeres».[128]

—Abu Abdillah expresó: «Las mujeres creyentes son como las manchitas sobre un toro negro (es decir son muy limitadas en número)».[129]

—«Las personas virtuosas entre las mujeres parecen a un cuervo cuyas alas son blancas (es decir, apenas existen)».[130]

* Profesor Dr. Ibrahim Canan de la Facultad de Teología en la Universidad de Marmara, Estambul, Turquía. 


[33] Zurkani, Sharhu Muwatta, Egipto, 1962, 4:45.
[34] Ibn Hayar, Fathu’l-Bari, Egipto, 1959, 11:70.
[35] Ayni, Umda, 17:246
[36] Nawawi, Sharhu Muslim, 9:182.
[37] Bujari, Fazailu’l-Kur’an, 6.
[38] Muslim, Nikah, 21.
[39] Tahawi, ibíd, 3, 26.
[40] Cinco de las ocho narraciones relatadas de Sabra en el libro de Muslim (Nikah, los hadices 20, 22, 23, 25, 26) explican explícitamente que la prohibición tuvo lugar en el día de la conquista, las otras tres (los hadices 19, 21, 24) relatan la prohibición sin mencionar ningún nombre de lugar.
[41] Muslim, Nikah, 29, Número 1407.
[42] Muslim, Nikah, 18.
[43] Ibn Hayar, Fathu’l Bari, 11:73
[44] Véase Nawawi, Sharhu Muslim, 9:181.
[45] Ibn Hayar, Fathu’l Bari, 11:73.
[46] Ibn Hibban, Sahih, 6:178.
[47] Ibíd, 11:73-74.
[48] Abu Dawud, Nikah, 13.
[49] Véase Ibn Hayar, Fathu’l Bari, 11:74; Nawawi, Sharhu Muslim, 9:180.
[50] Ibn Hayar, Fath’ul Bari, 11:74.
[51] Nawawi, Sharhu Muslim, 9:179.
[52] Ibíd, 9, 181.
[53] Nawawi, Sharhu Muslim, 9:179.
[54] Zurkani, Ibíd, 4:48.
[55] Ibn Hibban, Sahih, 6:178.
[56] Ibn Arabi, Arizatul Ahzawi, 5:48.
[57] Ibn Hayar, Fath’ul Bari, 11:78.
[58] Ibn Hazim, Al-Muhalla, 11, 141.
[59] Ibn Hazim, Abu Bakr Muhammad Al-Hamadani, Kitabu’l I’tibar fi Bayani’l- Nasih wa’l-Mansuh, Homs , 1386/ 1966, pág. 177.
[60] Ayni, Umdatu’-Qari, 17, 246.
[61] Tahawi, ibíd, 3, 24-25.
[62] Ayni, Umda, 17:246.
[63] Una persona que disfrutó de la vida de matrimonio.
[64] Ibn Maya, Nikah, 44.
[65] Muwatta, Nikah, 41.
[66] Ibn Hayar, Fathu’l-Bari, 11:76.
[67] Ibn Hayar, ibíd, 11:77.
[68] Ibn Hazim, al-Muhalla, 11:141.
[69] La palabra traducida como «partes pudendas» es furuy en el texto original, que es el plural de «fary».
[70] Yassas, Ahkamu’l-Kur’an, 5:92
[71] Abu Bakr ibn al-Arabi, Ahkamul Kur’an, 3:1311.
[72] El término tahlil, en uno de los libros de referencia chiítas, Tahzib al-Ahkam, se explica de este modo: «Si el dueño de una esclava hace de su unión temporal con otro hombre algo lícito, este hecho se denomina tahlil (legalizar) para evitar llamarlo “temporal”» (7:244). Los sunnitas utilizan este término para la mujer divorciada que volvió a casarse con su anterior marido a través del método hulla (contraer un breve matrimonio con una segunda persona para divorciarse con el fin de volver a casarse con el marido anterior).
[73] Shah Abdulaziz, Tuhfa, pág. 228.
[74] Ibíd.
[75] Shah Abdulaziz, Tuhfa, págs. 229-230.
[76] Tusi, Tahzubu’l-Ahkam, 7:249-250.
[77] Kasani, Badai, 2: 273.
[78] El mejor ejemplo para ellos se puede encontrar en Aslu Shia wa Usuluha por Muhammad al Husayn (págs. 93-116).
[79] Zurkani, Sharhu Muwatta, 4:47; Hattabi, Ibíd, 2:558.
[80] Tahawi, Ibíd, 3:27.
[81] Bujari, Nikah, 31.
[82] Ibn Hayar, Fathul Bari, 11:77.
[83] Ibn Hayar, Fathul Bari, 11:77.
[84] Zurkani, Ibíd, 4:36.
[85] Ibn Hayar, Fathul Bari, 11:74.
[86] Ibn Hayar, Fathul Bari, 11:77.
[87] Bujari, Nikah, 31
[88] Ibn Hayar, Fathul Bari, 11:70
[89] Tahawi, Ibíd, 3:27.
[90] Nawawi, Ibíd, 9: 198; Zurkani, Ibíd, 4:47.
[91] Munawi, Fayzul Kadir, 1,227.
[92] Nawawi, Ibíd, 9:182; Zurkani, Ibíd, 4:47.
[93] Por ejemplo, en Tahzibu’l-Ahkam elaborado por Tusi, 32 páginas, (en 57:240-272); en Istibsar 14 páginas (3:141-155); en Al-Furu, elaborado por Kulayni, 20 páginas (5:448-468) son ofrecidas como narraciones sobre el matrimonio mut’a.
[94] Kulayni, al-Furu, 5:455.
[95] Tusi, Istibsar, 3: 151; Kulayni, al-Furu, 5:455.
[96] Tusi, Istibsar, 3:147; Kulayni, al-Furu, 5:460.
[97] Tusi, Istibsar, 3:147.
[98] Tusi, Istibsar, 3:149.
[99] Tusi, Istibsar, 3:143; Kulayni, al-Furu, 5:457.
[100] Azimabadi, Avnu’l-Ma’bud, 11:306; Fatawayi Kadihan, 1:334.
[101] Kulayni, al-Furu, 5: 387, 5: 452
[102] Tusi, Istibsar 3: 149.
[103] Kulayni, al-Furu,5: 452.
[104] Kumi, Man la Yahdarul Fakir, 3:296
[105] Los chiítas emplean la frase «Alayhissalam» para los eruditos, mientras que los sunnitas tan sólo lo usan para los Profetas.
[106] Kulayni, al Furu, 5:460.
[107] Tusi, Istibsar, 3:143.
[108] Tusi, Istibsar, 3:142, 168
[109] Tusi, Istibsar 3: 143; Menla 3: 292.
[110] Tusi, Tahzibu’l- Ahkam 7:453, 454.
[111] Tusi, Tahzib, 7:252.
[112] Kulayni, al-Furu, 5:462.
[113] Tusi, Istibsar, 3:143.
[114] Tusi, Istibsar, 3:142.
[115] Tusi, Istibsar, 3:144.
[116] Kumi, Men la Yahdaru’l-Faqih, 3: 296.
[117] Kuleyni, al-Furu, 5:455.
[118] Tusi, Tehzibu’l-Ahkam, 7:252.
[119] Kuleyni, al-Furu, 5:462; Tusi, Istibsar 3:152.
[120] Tusi, Tehzibu’l-Ahkam, 7:250-251.
[121] La observación de la Sunna es interpretada de dos modos: La primera, practicar la Sunna haciendo mut’a tan sólo una vez; la segunda, el reconocimiento oral de que mut’a es parte de la Sunna, pero la práctica de ello no es una obligación religiosa. Uno no teine por qué sufrir al efectuarlo.
[122] Kulayni, al-Furu, 5:453.
[123] La descripción es exactamente del modo siguiente: «Los hadices verificados (sahih) son hadices que fueron relatados por narradores verídicos que pertenecen a la mazhab Immamiyya en cada sección (cada secuencia de la cadena de narración) hasta el Imán Inocente ininterrumpidamente» (Zaynu’d-Din ibn Ali ibn Ahmad, fallecido en 965, Ar-Riayah Fi ‘ilm’d-Diraya, pág.77; Al Kahpani, Mayma’ur-Riyal, 7:195.)
[124] Aunque el término Inocente incluya al Profeta (Amili, Ibíd, pág.77), en las narraciones de sus libros raramente aparece el Profeta. Y una cosa que tiene que ser reconocida es la siguiente: Para que una palabra del Profeta se considere aceptable, tiene que ser relatada vía estos «Imanes Inocentes», en caso negativo, no tiene ningún valor para ellos. Llaman estos hadices, que no son relatados por medio de los «Imanes Inocentes» Muwassak, y su importancia en el orden de la jurisprudencia se encuentra en el tercer nivel. (Abdulwahhab Abdullatif, Al-Mustakar, en la sección de Al-Mu’tasar, pág. 20, ibíd, 84.)
[125] Kumi, Men La.. 3:298.
[126] Kumi, Ibíd, 3:299.
[127] Kulayni, al-Furu, 5:518.
[128] Kulayni, al-Furu, 5:515.
[129] Kulayni, al-Furu, 5:515.
[130] Kulayni, al-Furu, 5:515.

Modificado el ( 27.04.2007 )
 
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