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El compromiso en la Ley Islámica PDF Imprimir E-Mail
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escrito por Dr. Ahmet Günes   
27.04.2007

El compromiso no se considera como un contrato de matrimonio en la Ley Islámica; es sólo una promesa para casarse. La promesa de matrimonio no produce obligación de contraerlo ni de cumplir lo que se hubiere estipulado para el supuesto de su no celebración. Mirándolo desde esta perspectiva se puede decir básicamente que el compromiso:

  • No invalida la prohibición sobre los niveles de la relación íntima para el matrimonio determinados por la religión.
  • No obliga a ninguna de las partes a casarse.
  • No le da derecho a la mujer a obtener dote.
  • Los bienes que no son dados como dote, se consideran como regalos.
  • Aunque es discutible la cuestión acerca de si surge un derecho de compensación por las pérdidas tanto morales como materiales para ambas partes, esto no le quita a la parte que comete errores la responsabilidad religiosa y moral.

El matrimonio es un contrato, o sea, un acuerdo pero el acuerdode matrimonio es diferente que cualquier otro contrato. Uno de los atributos más importantes que diferencia el contrato de matrimonio de los demás es el período de preparación antes de iniciar el contrato. Según la Ley Islámica, para que un hombre declare su intención de contraer matrimonio con una mujer, no debe haber ningún obstáculo para este matrimonio. Además, está prohibido proponerle matrimonio a una mujer que ya está comprometida o casada con otra persona.

El compromiso se hace entre dos personas que no tienen ningún tipo de obstáculo religioso para casarse. En general, el hombre declara abiertamente su intención a la mujer y si ella lo acepta entonces se realiza el compromiso. En nuestra cultura, este proceso comienza con una promesa formal llamada «dar la palabra» que es seguido por el compromiso, y después se celebra el matrimonio. Naturalmente, durante este proceso se establecen ciertas relaciones mutuas tanto físicas como emocionales a nivel de familia e individuo. Estas relaciones se forman según las tradiciones de las comunidades.

Como se sabe, además de sus aspectos psicológicos y sociológicos, el compromiso está involucrado con otras cuestiones religiosas, morales y legales. En este ensayo vamos a tratar el aspecto legal del compromiso.

En la Ley Islámica el compromiso no se considera como un contrato de matrimonio en la Ley Islámica; es sólo una promesa para casarse. La promesa de matrimonio no produce obligación de contraerlo ni de cumplir lo que se hubiere estipulado para el supuesto de su no celebración. Mirándolo desde esta perspectiva se puede decir básicamente que el compromiso:

— No invalida la prohibición sobre los niveles de la relación íntima para el matrimonio determinados por la religión.

— No obliga a ninguna de las partes a casarse.

— No le da derecho a la mujer a obtener dote.

— Los bienes que no son dados como dote, se consideran como regalos.

— Aunque es discutible la cuestión acerca de si surge un derecho de compensación por las pérdidas tanto morales como materiales para ambas partes, esto no le quita a la parte que comete errores la responsabilidad religiosa y moral. Según estos principios:

I. En la Ley Islámica, el compromiso no significa un contrato de matrimonio. Por lo tanto, el compromiso no les da a los novios el derecho o el privilegio de convivir como si estuvieran casados. De este modo, mirándolo desde la perspectiva religiosa, antes de establecer el contrato del matrimonio, los novios son como dos extranjeros a pesar de la cálida relación entre ellos y sus buenas intenciones acerca del futuro. Por eso, los novios tienen que observar los límites de la prohibición religiosa. En otras palabras, durante este proceso hay que seguir cumpliendo con las obligaciones religiosas, tal y como vestirse debidamente. Desde luego, para conocerse mejor, conforme a ciertas condiciones, los novios pueden encontrarse en lugares públicos y hablar de los asuntos que les interesan a los dos. Pero aquellos que descuidan los principios de la prohibición religiosa sobre los límites de la relación durante el período de su compromiso, tendrán que aguantar las consecuencias de sus actos en este mundo, y su castigo en el Más Allá.

En la Ley Islámica, no existe la libertad de formar las reglas religiosas según la voluntad individual o el deseo de la gente. De este modo, no cambian las normas de la relación intima por causa de los cambios en la vida social. De hecho, el que determina los criterios de los actos tanto prohibidos como permitidos sobre el matrimonio es Dios. Porque Él es nuestro Señor; y nosotros somos Sus servidores (Debusi, pág. 81; Sarahsi, 1/117). El profeta Muhammad puso énfasis con las siguientes palabras sobre el hecho de que el matrimonio está establecido de acuerdo con el decreto y el permiso de Dios: «Obedeced a Dios en cuanto a observar los derechos de las mujeres; ya que Él os confió las mujeres. Vosotros adquiristeis el derecho a vivir junto a ellas mediante el decreto y el premiso de Dios». (Abu Dawud, Manasiq, pág. 56)

II. El compromiso, como una mera promesa que revela las intenciones de contraer matrimonio de las partes, no puede obligar legalmente a los novios a casarse. Se supone que las partes tienen unilateral o bilateralmente derecho y autoridad de anular el compromiso si piensan que no podrán seguir juntos. Al incumplimiento del compromiso no surge ningún tipo de parentesco, pensión alimenticia o herencia.

III. El compromiso no le da a la mujer el derecho de dote. Existe un consenso entre las escuelas de la Jurisprudencia Islámica que en el caso de la anulación del compromiso, la dote pagada a la mujer durante el período del compromiso se tiene que devolver como dinero o en especie, dependiendo cómo había sido pagado, ya que la dote es un resultado jurídico del contrato del matrimonio y la mujer la adquiere sólo por este motivo. Si el compromiso no desemboca en el matrimonio, entonces la mujer no puede tener ningún derecho sobre la dote que le dieron anteriormente.

Se sabe que en algunos sitios, el contrato del matrimonio se realiza durante el período del compromiso. Las consecuencias negativas de este hecho puede ser el asunto de otros artículos, pudiendo resultar útil mencionar las consecuencias legales de tales situaciones. El contrato del matrimonio se establece por el libre albedrío de un hombre y una mujer; y el rasgo más fundamental del contrato de matrimonio es que dura para siempre. Cualquier tipo de contrato de matrimonio temporal es vacío e inválido. Por otra parte, la mujer adquiere automáticamente el derecho a la dote a partir del momento en el que se establece el contrato.

En el Corán se menciona en diferentes ocasiones el derecho de dote de las mujeres y la responsabilidad del hombre de pagarla. La dote significa el dinero o las posesiones que el hombre le da o promete a darle a la mujer, y éstos son propiedad de la mujer que puede disponer de ellos libremente. No cambia el resultado el hecho de que fuera determinada la cantidad de la dote o no. En caso de que la dote no esté determinada, una cantidad parecida se toma como base. Desde luego, en la valoración de una cantidad semejante se toman en cuenta algunas dimensiones tanto espaciales como temporales así como la coyuntura socioeconómica del hombre. Además, por regla general, los otros gastos para la preparación del ajuar de la nueva casa no se consideran como una parte de la dote.

En el caso de la separación de las partes después de hacer el contrato de matrimonio, la cuestión del derecho de la mujer a la dote se analiza en dos categorías: si el divorcio ocurre después de realizar el contrato de matrimonio, pero antes de que la pareja pase la primera noche juntos, la mujer tiene derecho a la mitad de la dote; pero, si la pareja pasa la primera noche juntos, entonces la mujer adquiere el derecho a la dote entera. Otro asunto importante que tenemos que saber es julwah sahiha—estar a solas con su pareja correspondiente. Si dos personas casadas se encuentran en lugares que entran en el alcance de ser considerado julwah sahiha, aunque no mantengan relaciones sexuales, se da por hecho que han sido mantenidas. Y si en este caso se realiza un divorcio, la mujer tiene derecho a adquirir la dote entera.

IV. Según la Ley Islámica, todos los objetos que las partes se regalan mutuamente aparte de la dote son considerados como presentes. Hay una discrepancia entre los eruditos islámicos sobre el asunto de devolver o no los regalos en un caso de separación. Según la Escuela Hanafi los regalos están sujetos a la regla aplicada en donaciones. Naturalmente, las reglas sobre las donaciones se pueden analizar en dos categorías: moral y jurídica. Como principio moral, los regalos no se deben recibir devueltos; pero mirándolo desde la perspectiva jurídica, si los regalos todavía se hallan sin ser utilizados se pueden recuperar, aunque si están deformados no hace falta recibirlos en contrapartida. Según la Escuela Shafi, los regalos se pueden pedir devueltos en todos los casos. Si los regalos todavía existen se reciben devueltos, en caso de que estén deformados o no entonces se paga un valor semejante. En la Escuela Maliki, se decide considerando de quién es la responsabilidad de anular el compromiso; si es el hombre, no puede pedirle nada a la mujer, aunque todavía existan los regalos. Si es la mujer quien rompe el compromiso, el hombre tiene que devolverle los regalos.

V. El asunto del derecho de compensación de las partes que sufren por las pérdidas tanto materiales como morales en el caso de anulación del compromiso es polémico entre los eruditos contemporáneos islámicos. Algunos eruditos de la Ley Islámica opinan que la compensación por las pérdidas de la parte perjudicada es aceptada como un principio y que la anulación del compromiso conlleva el derecho de la compensación para las pérdidas físicas también las morales bajo ciertas condiciones. Por otra parte, algunos eruditos de la Jurisprudencia Islámica, tomando como base que el compromiso no implica una obligación a ambas partes al matrimonio, mantienen la opinión de que la anulación del compromiso no produce ninguna compensación sea moral o material. De hecho, no se discute en nuestra literatura de jurisprudencia la cuestión de la compensación por las pérdidas de la parte perjudicada debido a la anulación del compromiso por otra parte. Según mi opinión, el motivo de que no sea un asunto digno de discutir es porque el compromiso no se considera como un contrato legal. Desde luego, si alguna de las partes perjudica a otra causándole pérdidas tanto morales como materiales, entonces aunque no sea legalmente, desde la perspectiva religiosa y ética sería responsable de su comportamiento injusto; ya que dar la promesa del matrimonio es una responsabilidad tanto ética como religiosa. Además, como la felicidad es la base del matrimonio, no se puede establecer ni mantener la institución del matrimonio sobre las meras normas legales. Evidentemente, los principios tanto morales como religiosos del asunto son de mucha importancia.

Por eso, aunque el compromiso legalmente no implica a las partes la obligación de casarse, la responsabilidad ética y religiosa de la separación debido a motivos infundados no se mitiga. En otras palabras, en el caso de cualquier injusticia por una parte como resultado de la abolición del compromiso, la responsabilidad moral y tradicional de otra parte —la parte que causó la anulación del compromiso sin motivos justificables— sobre la violación del derecho de la otra parte (haqq al-insan) permanece vigente ante Dios.

La única excepción a este podría ser que es preferible la probabilidad de que se podrían divorciar en el futuro debido al aumento de las desfavorables condiciones.

En resumen, en nuestra sociedad, en condiciones normales y corrientes, existe un período de compromiso durante el proceso de contraer matrimonio. En la Jurisprudencia Islámica, el compromiso no se considera como un contrato vinculante sino como una promesa basada en las dimensiones éticas. Por lo tanto, no invalida la prohibición sobre los niveles de la relación íntima, no obliga a ninguna de las partes a contraer matrimonio, ni tampoco le da a la mujer el derecho de adquirir dote.

El resultado natural del compromiso es el matrimonio. No existe un gran conflicto legal si el compromiso acaba en matrimonio. Sin embargo, a veces los compromisos se rompen por diferentes razones. Además de las responsabilidades tanto morales como religiosas, también existen consecuencias legales. En el caso de la anulación de un compromiso, las posesiones consideradas como dote se devuelven; pero los regalos que dos partes se dieron mutuamente se consideran como donación. Si están consumidos no tienen que ser devueltos; pero si todavía existen, se requiere legalmente que sean devueltos. En el caso de que el contrato de matrimonio esté realizado durante el período de compromiso; si el compromiso se rompe antes de la primera noche del matrimonio, entonces la mujer tiene derecho a la mitad de la dote; pero si se separan después de tener una relación, entonces la mujer tiene derecho a la dote en total. El hecho de que los novios estén a solas en lugares que están dentro de los límites de la prohibición según la religión, se considera como haber tenido una relación íntima (julwah sahiha).

* Profesor Dr. Ahmet Günes de la Facultad de Teología en la Universidad «Atatürk» de Erzurum (Turquía).

Obras de referencia

  1. Abdulkadir Sener, Islam Hukukunda Hibe, Ankara, 1984.
  2. Debusi, Takwimu’l–Edille, Beirut, 2001.
  3. Hamza Aktan, «Nisanlanma», Islam’da Inanç Ibadet ve Günlük Yasayis Ansiklopedisi, 3/494-496.
  4. Hasan Güleç, «Mehir» Islam’da Inanç Ibadet ve Günlük Yasayis Ansiklopedisi, 3/166-168.
  5. Huseyin Ertuç, Islam Hukuku Açisindan Nisanlanma, Erzurum, 1999 (Tésis del master no publicada).
  6. M. Akif Aydin, Islam Ilmihali II, Estambul 1999.
  7. Nuri Kahveci, Islam Borçlar Hukukunda Tazminat, Erzurum, 1998 (Tésis doctoral no publicada) págs. 223-226.
  8. Ö. Nasuhi Bilmen, Hukuk-i Islamiyye ve Istilahat-i Fikhiyye Kamusu, Estambul.
  9. Serahsi, Usul, Estambul, 1990.
Modificado el ( 27.04.2007 )
 
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