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La Resurrección y el Más Allá
La Resurrección y el Más Allá | Conclusión |
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| escrito por Bediüzzaman Said Nursi | |
| martes, 24 de abril de 2007 | |
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Las Doce Verdades anteriores se confirman, se complementan y se apoyan entre sÃ. Como una sola verdad, demuestran el resultado deseado. ¿Puede alguna duda penetrar en esas doce paredes firmes, cada una como si de acero o diamantes estuviese elaborada, y hacer temblar la creencia en la Resurrección que se aloja en ellas? «[...Crearos a vosotros y haceros resucitar es como crear a uno sólo...]» (31:28) significa que los actos de crear y resucitar a la humanidad o a una sola persona son igualmente fáciles para el Poder Divino. En Nokta —«Punto»—, yo desarrollé esta verdad. En esta obra voy a resumirla y a presentar diversas comparaciones.[30] Por ejemplo, si el Sol estuviera dotado con el libre albedrÃo y pudiera manifestarse tal y como quisiese, como un objeto otorgador de luz, podrÃa hacerlo con la misma facilidad en los innumerables objetos transparentes o en una partÃcula.[31] Por la virtud de transparencia, el objeto transparente más pequeño se iguala a la superficie de un océano al contener la imagen del Sol. Por virtud del orden y sus partes interrelacionadas, un niño puede manejar un barco de guerra tan fácilmente como un barco de juguete. Por virtud de la obediencia, un comandante puede mandar a un ejército con la misma palabra «Â¡Marchen!» que le ordena a un solo soldado. Imagina una balanza tan sensible que pueda pesar dos nueces y tan ancha que pueda pesar dos soles. Si se hubieran colocado dos nueces o dos soles de igual peso en estos platos, el equilibrio resultante, el mis-mo poder que alza a una nuez hacia los cielos y desciende la otra al suelo, moverÃa los soles con la mis-ma facilidad. En este humilde, imperfecto y transitorio Mundo de Contingencia, y por la virtud de cualidades tales como la luminosidad, la transparencia, el orden y sus interrelaciones, la obediencia y el equilibrio (o ponderación), todas las formas se hacen iguales y las numerosas entidades parecen iguales a una cosa. De acuerdo con esto, y por la virtud de las manifestaciones luminosas del Poder esencial, infinito y total-mente perfecto del Único Absolutamente Poderoso; la transparencia de las dimensiones interiores de las cosas; el exacto orden universal dictado por la SabidurÃa Divina y el Destino; la perfecta obediencia de las entidades a Su precepto de creación; y porque la existencia o la inexistencia de todas las cosas son igualmente posibles, poco y mucho, pequeño y grande son iguales respecto a Su Poder. Y asÃ, Él nos resucitará con un toque de trompeta, como si fuésemos una sola persona. Además de esto, los niveles de fuerza y de debilidad de una cosa son determinados por la intervención de su opuesto. Los grados de calor son determinados por la intervención del frÃo, las categorÃas de belleza por la intervención de la fealdad y los grados de iluminación por la intervención de la oscuridad. Pero si una calidad o propiedad es esencial a algo, es decir, si se origina directamente de sà mismo y es casi idéntico a sà mismo, su opuesto no puede intervenir en él. Si su opuesto interviniese, esto significarÃa que los opuestos de las mismas cualidades tendrÃan que pasar a estar unidos en una sola cosa —algo claramente imposible—. El Poder del Único Absolutamente Poderoso es esencial a Su Esencia Divina, se origina de Él directamente y es casi idéntico a Él. Teniendo en mente esto último, y ya que también es absolutamente perfecto, Él no tiene un opuesto que intervenga con Sà Mismo. Por lo tanto, el Señor de la Majestuosidad crea la primavera tan fácilmente como crea una flor, y resucitará y reunirá a la humanidad con la misma facilidad con la que Él resucita a una sola persona. Si las causas materiales tuvieran que crear una sola flor, por otro lado, tendrÃan que ser capaces de crear una primavera entera. Todo lo que hemos explicado hasta aquà emana de la irradiación del Sabio Corán. Por lo tanto, atendamos a aquello que ha de decirnos: «Dios está en posesión de la prueba irrefutable». (6:149) «Medita, pues, en las huellas de la Misericordia de Dios, cómo Dios mediante dicha Misericordia dio vida a la Tierra muerta. Aquél que pudo revivir la Tierra, puede hacerlo con la gente muerta. Es Todopoderoso; nada le es difÃcil». (30:50) «[El hombre] nos pone un ejemplo olvidando que él mismo ha sido creado y dice: “¿Quién dará vida a los huesos cuando ya estén carcomidos?” Di: “Les dará vida Quién los originó por primera vez, que es Quién conoce a cada criatura”». (36:78-79) «Â¡Humanos!, precaveos del castigo de vuestro Señor y mantened en vuestros corazones el recuerdo del DÃa de la Resurrección, pues el desconcierto que se producirá en tal dÃa será enorme y preocupante, y provocará temor y temblor en todas las criaturas. El dÃa en que os halléis en la Resurrección sentiréis un terror tan profundo, que si una madre estuviera amamantando a su hijo con el pezón en su boca, lo quitará y dejará de hacerlo; y si hubiese una embarazada, el miedo y el terror harán que aborte. Veréis a la gente con las miradas extraviadas y con pasos vacilantes cual ebrios sin estarlo. Será el terror, y el miedo al severo castigo de Dios, lo que les hará perder el equilibrio». (22:1-2) «No hay más divinidad que Dios, ni otro poder que el Suyo. Por cierto que os congregará, después de vuestra muerte, para el DÃa indudable, para el juicio y la recompensa. Él asevera esto. No dudéis de lo que dice. ¿Existe algún dicho más verÃdico que el Suyo?». (4:87) «Es cierto que los creyentes sinceros se hallaran en complacencia. Y los farsantes ingresaran en las hogueras de un infierno». (82:13-14) «Cuando la Tierra sea sacudida por fuertes movimientos, y se agite y perturbe intensamente al lÃmite de lo que es capaz de soportar y sostener; y expulse lo que hay en sus entrañas, en cuanto tesoros y muertos, y —asombrado y temeroso— el hombre se pregunte: "¿Qué pasa que la Tierra se estremece, y expulsa lo que tiene en sus entrañas? ¿Llegó la Hora Final?", ese DÃa, la Tierra contará al hombre acerca de las nuevas que a éste espantan: Que su Creador y Sostenedor le ha inspirado a ella que se mueva y perturbe, por lo cual se ha lanzado a obedecer Su orden. Ese DÃa los humanos saldrán de sus tumbas apurados, dispersos, para conocer su juicio y recompensa. Quien haya hecho de bien el Ãnfimo peso de un átomo, lo verá en su registro, y recibirá la consecuente recompensa, y quien haya hecho de mal el Ãnfimo peso de un átomo, lo verá también, y recibirá el consecuente castigo. Tu Señor no es injusto con nadie». (99:1-8) «Es la Resurrección, que comienza con el primer tañido de trompeta, y termina con el Juicio de todos los humanos. Es sorprendente por su enormidad, su gravedad y su terror. ¿Qué cosa te informará sobre la gran conmoción y el pavor que infunde en las almas? Es el DÃa en que los humanos serán como las mariposas dispersas en oleadas, empujadas a derecha e izquierda, débiles y humillados. Y las montañas serán como copos de lana cardada, dispersos, que vuelan por el aire, aquà y allÃ. Aquél cuyas buenas acciones pesen más que sus malas acciones en la balanza del Más Allá, estará en una vida placentera, que colmará su alma. Mas aquél cuyas malas acciones sobrepasen las buenas, tendrá su morada en el Infierno. ¿Y qué te hará entender qué es el abismo infernal? Es el fuego más ardiente, cuyo grado de ardor ningún otro fuego alcanza, por más que se lo alimente». (101:1-11) «Sólo a Dios pertenece el misterio de los Cielos y de la Tierra. ¡El advenimiento de la Resurrección y la congregación de todos los humanos para el Juicio Final, no son para Dios, tanto en su instantaneidad como en su posibilidad, sino como un parpadeo o menos aún! Dios es Omnipotente». (16:77) Al escuchar estos y otros versÃculos similares, deberÃamos decir: «Creemos en ello y lo afirmamos». Creo en Dios, en Sus ángeles, Libros, Mensajeros, el Último DÃa, y el Destino: en cualquier cosa que acontece tanto buena como mala —es registrada en Su Conocimiento y creada por Él—. La Resurrección es innegable, el ParaÃso es irrefutable, el Fuego es indiscutible, la intercesión en el Último DÃa es indudable, y Munkar y Nakir son incuestionables.[32] Dios resucitará a los que estén en la sepultura. Atestiguo que no existe otra deidad salvo Dios, y atestiguo que Muhammad es el Mensajero de Dios. Oh Dios, concede bendiciones sobre el fruto más distinguido, noble y digno, perfecto y hermoso de Tu Misericordia, el cual ha florecido por todo el Universo como un árbol bendito; quien Tú enviaste como una misericordia para todos los mundos, y como un medio para que alcancemos el fruto más adornado, justo, brillante, y enaltecido de ese «Ã¡rbol» que se extiende hacia el Más Allá, a saber, hacia el ParaÃso. Oh Dios, sálvanos a nosotros y a nuestros padres del Fuego del Infierno, y tómanos a nosotros y a nuestros padres en el ParaÃso con los purificados, los piadosos, por tu Profeta elegido por Ti. Amén. Si estás estudiando este tratado sin ideas preconcebidas, no preguntes: «Â¿Por qué no puedo entender inmediatamente esta Décima Palabra en todos sus detalles?» No te aburras si no puedes entenderla al instante. Incluso un maestro de filosofÃa como Ibn Sina (Avicena) juzgó que la Resurrección no podrÃa ser entendida a través del criterio racional. Como se encuentra más allá de la razón humana, debemos creer en ella. Además, casi todos los eruditos del Islam la consideran una de las verdades reveladas que requiere fe y una que no se puede comprobar por medio de la razón. Por lo tanto, es difÃcil para la razón humana captar tan profundo y enaltecido argumento. Gracias a la Misericordia del Creador Clemente y a la irra diación del Sabio Corán, espero que esta Décima Palabra, si es estudiada con prudencia y repetidamente, permita convencer a tu razón con la verdad de la Resurrección y ayudará a asegurar tu creencia en ella. Una dificultad con la que se encuentra la razón humana aquà es que, puesto que «la Resurrección y la Gran Reunión» acontecerá a través de la manifestación del Más Grandioso Nombre de Dios, este evento se puede comprobar racionalmente sólo demostrando Sus actos a través de la manifestación de Su Más Grandioso Nombre y las manifestaciones universales de otros Nombres, tal y como se comprueba en la llegada de la siguiente primavera. Nosotros seguimos este punto de vista en esta Palabra. [30] Este tratado está incluido en Mesnawi Nuriya de Said Nursi, el cual está disponible en inglés con el tÃtulo de Epitomes of Light. (Nota del editor en la edición inglesa) [31] De hecho, el Sol se manifiesta con la misma facilidad en todas las cosas, sin que una obstaculice a la otra. [32] Munkar y Nakir son dos ángeles que interrogan al recientemente fallecido acerca de sus creencias y actos en este mundo. (Nota del editor en la edición inglesa) |
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