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escrito por Sefik Can   
17.04.2007
Después de que Rumi se hubiese descubierto a sí mismo y hubiese sentido lo que existía en él, empezó a verlo también en los demás. De esta forma unificó el «Amor de Dios» con el «Amor a la Humanidad». Llegó a la conclusión de que amar a los seres humanos es amar a Dios. Cuando se lee con cuidado, el siguiente pareado nos aclara bastante bien a quién iba dirigido el infinito amor de Rumi hacia Shams: «Shams de Tabriz es un pretexto. Somos el alabado en belleza, somos el alabado en gracia».73 En otro poema, Rumi nos aconseja apreciar el valor de cada uno y que nos amemos porque amar a nuestros seres queridos no debe ser por sus seres físicos sino por Dios.
Ven, ven, apreciémonos mutuamente, prestemos atención a la valía de cada uno. Porque nunca se sabe, podríamos de repente separarnos. Ahora que nuestro Profeta ha dicho: «El creyente es el espejo del creyente», ¿Por qué estamos desviando nuestro rostro del espejo? El rencor y el odio oscurecen nuestra amistad y dañan el corazón. ¿Por qué no rompemos y liquidamos el rencor del corazón?74 Ven, únete a nosotros. Somos los enamorados de Dios, únete a nosotros para que te abramos las puertas del jardín del amor. Siéntate en nuestra casa como una sombra, somos los vecinos del Sol de Dios. Somos invisibles, tal y como lo es el alma. No tenemos huella ni señal, tal y como el amor de los enamorados. Pero nuestras señales están en ti y enfrente de ti porque nos hallamos ocultos así como aparentes tal y como el alma. Cualquier cosa que estés diciendo, mira más allá y más alto e incluso más allá de eso porque estamos más allá de los Más Allás. Eres como el agua pero permaneces en un agujero, estás en una prisión. Abre un camino para ti mismo para que te puedas unir a nosotros, porque somos una corriente fluyendo hacia Dios.75 Ven para que quizá podamos hablar de espíritu a espíritu, hablar de un modo oculto a los ojos y los oídos. Riámonos sin labios ni dientes tal y como una rosaleda. Dispongámonos a conversar sin labios ni boca como un pensamiento.

Expresaremos el secreto del mundo completamente con nuestra boca cerrada al nivel de «Aql al-Awwal» («el Primer Intelecto») y en la conciencia de la existencia de Dios. Nadie habla consigo mismo en voz alta. Ya que todos somos uno, citémonos desde nuestros corazones sin bocas ni labios. ¿Cómo puedes decir a tu mano «¡Toma!»? ¿Es esa mano tuya? Ya que nuestras manos son una, dispongámonos a hablar de este asunto. Las manos y los pies conocen el estado del corazón. Abandonemos la conversación de nuestras lenguas y dispongámonos a vibrar en nuestros corazones.76

El amor que Rumi siente hacia la humanidad es infinito. Empezando por los antiguos poetas griegos y latinos anteriores, e incluyendo a todos los poetas clásicos, escritores, dramaturgos, filósofos y sociólogos de Occidente, ninguno de ellos posee el amor que siente Rumi hacia la humanidad ni el amor que dejo sentir a sus lectores.

Ven, ven y acércate. ¿Hasta cuándo va a continuar este bandidaje? Ya
que tú eres yo y yo soy tú, ¿Qué es este «nosotros y ellos»? Somos la
luz bendita de Dios, somos el espejo de Dios.
Así pues, ¿Por qué nos estamos peleando? ¿Por qué está una luz hu-
yendo tanto de la otra luz?
Nosotros, todos los humanos, estamos unidos como un cuerpo en el
ser de una persona madura.
Pero, ¿por qué estamos bizcos? Aunque somos miembros del mismo
cuerpo, ¿por qué el rico mira por encima del hombro al pobre?
¿Por qué mira altivamente la mano derecha a la mano izquierda del
mismo cuerpo? Ya que ambas son las manos de tu cuerpo, ¿Cuál es el
significado de ser afortunado y no ser afortunado en el mismo cuerpo?
Nosotros, los humanos, somos todos, de hecho, una sola esencia.
Nuestras mentes son una y nuestras cabezas son una.
Pero hemos visto uno como dos debido a la curvatura de los Cielos.
Ven, libérate de este egoísmo y reconcíliate con todo el mundo y sé
bueno con la gente.
Mientras estés en ti, eres un grano, una partícula. Pero cuando te
mezclas y te unes con otros, entonces te conviertes en un océano,
una mina.
Cada ser humano posee la misma alma, pero los cuerpos son cien-
tos de miles.

De modo similar, hay innumerables almendras en el mundo, pero hay el mismo aceite en cada una de ellas. Hay numerosas lenguas y dialectos en este mundo, pero el significado de todos ellos es el mismo. Las aguas ubicadas en recipientes diferentes se unen cuando se rom-pen los contenedores y empiezan a fluir juntos como un arroyo. Si comprendes lo que significa la unidad, «tawhid», si obtienes la unidad y rompes y arrojas palabras y pensamientos sin sentido, el espíritu envía noticias a aquellos cuyos ojos del corazón están abiertos y les dice la verdad.77

En los ejemplos anteriores se muestra lo que piensa Rumi sobre el amor hacia la humanidad. Rumi susurra muchos secretos en los oídos de aquellos que leen cuidadosamente estos dísticos y reflexionan concienzudamente sobre ellos.

Cada santo tiene su propia manera de sentir. Ya que Rumi es un santo, siempre habla del amor y los enamorados. Por esta razón, a Rumi se le ha otorgado el título de «El Sultán de los Enamorados». En uno de sus poemas Rumi indica:

El camino de nuestro Profeta es el del amor,
Somos los niños del amor y nuestra madre es el amor.

No hay duda que Rumi, a lo largo de sus obras, subraya el concepto del amor sobre todas las cosas. En las numerosas historias narradas en su libro Mesnevi y en los fluidos poemas que componen su libro Diván-i Kabir, el enfoque es en el amor. El amor del que habla Rumi no es un amor transitorio. No es un amor metafórico (ishq majazi), es real. El amor del que habla es el amor hacia la Verdad, que se llama también el Amor Divino, el amor que se siente por Dios. Diciendo que el amor es un atributo de Dios, Rumi expresa que:

El amor es el atributo de Dios, que no tiene necesidad de nadie. Estar enamorado de otro que no sea Él es amor metafórico. 78

Para llegar a entender el concepto del amor, tenemos que explicar en detalle los conceptos de ishq majazi e ishq ilahi, que se conocen también como amor real. Estos dos tipos de amor se conocen en las enseñanzas de Rumi. El primero, ishq majazi, está relacionado con el mundo material y el amor del cuerpo, como el amor entre el hombre y la mujer. El amor verdadero, ishq haqiqi, es el amor que se siente hacia Dios. En otras palabras, el amor metafórico es transitorio y por lo tanto, efímero. Sin embargo, el amor real es eterno e infinito.

Algunos santos piensan que lo que se conoce como amor metafórico no es un amor vacío si no que está manchado y contaminado con los deseos del cuerpo. Se cree que este tipo de amor puede ser un puente hacia el amor verdadero. Según este grupo de santos, el amor por lo bello no es el amor por una persona sino que es el amor por la belleza que posee esa persona. Lo sorprendente de la belleza de lo bonito es una reflexión de la belleza del Creador, Su arte, Su poder y Su majestad. Sorprenderse de tal belleza abre el camino al amor real. Rumi indica:

El amor, sea real o metafórico
Al final conduce al ser humano hacia Dios.79
 

Es necesario que se conteste en este punto a una pregunta. ¿Por qué se ha concedido este amor metafórico, ishq majazi, a los humanos? Siglos antes de la aparición de Freud, el célebre psicoanalista de los tiempos modernos, Rumi mencionó este concepto en el siguiente poema:

Dios ha creado un deseo entre el hombre y la mujer
Como resultado de su unión, la vida en el mundo continúa.80

Ibn al-Arabi (fallecido en 1240), el prominente místico musulmán hispanoárabe, piensa que este deseo mencionado anteriormente es complementario. Señala lo siguiente, «Los seres humanos, hombre o mujer, se completan después del matrimonio. Solos, la mujer es una mitad y el hombre otra. El hombre se completa a sí mismo con la mujer. La mujer se completa a sí misma con el hombre. Esta unión no es una unión material, sino aquella espiritual y complementaria».81 Por lo tanto, este deseo o este amor romántico, en realidad es una reflexión del versículo del Corán que expresa, «He infundido de Mi espíritu en Adán y sus hijos». Por lo tanto, la unión entre un hombre y una mujer no es de hecho un deseo mundano y falso, al contrario está relacionado con el mundo del Más Allá de la vida material. Es una relación entre espíritus familiares y es una expresión de amor entre los seres humanos. Sin embargo, este amor no deber menospreciarse a un nivel meramente biológico, como el de los animales. Como la criatura más honorable de Dios, hemos de tener niveles diferentes de este amor a través del matrimonio y los principios de la Ley del Islam. Por lo tanto, la religión del Islam no prohíbe ni el amor romántico ni el matrimonio. Como señala Rumi, «Se ha entregado a la gente este amor romántico o deseo para la continuación de la humanidad. Al mismo tiempo, se espera que los seres humanos luchen contra sus deseos carnales».

En el Islam no existe un celibato institucionalizado para hombres o mujeres pero se da la castidad, vida pura y control de los deseos. La relación entre hombres y mujeres se limita al concepto del matrimonio. Rumi cree que el matrimonio satisface, permitiendo a la persona controlar sus deseos. Relaciones inmorales manchan la conciencia de la persona. Por lo tanto, este tipo de relación está prohibida en el Islam. No se prohíbe el amor pero sí el adulterio. El siguiente hadiz explica la dimensión de este amor. El Profeta expresó:

Aquél que se enamora, guarda este amor, se mantiene casto y muere, muere pues martirizado. 82

Este hadiz sugiere que aquellos que se abstienen del adulterio, luchando contra sus deseos, cuando mueren en castidad se consideran mártires porque los deseos biológicos son unos de los enemigos más peligrosos en la perfección humana. Subyugar estos deseos se considera uno de los actos más heroicos. En otro poema Rumi recita:

El odio y el deseo ciegan a los humanos,
Por lo tanto, cambian la dirección del espíritu.83

Si el amor romántico no se salvaguarda bajo control, puede desviar a los creyentes de la veneración de Dios y quizás arruinar su felicidad e incluso apartarles del verdadero significado de la humanidad. Todos los deseos del cuerpo, ya que son efímeros, si se satisfacen de un modo inmoral después de que desaparezcan se reemplazan por una conciencia dolida y culpable. Un poeta turco recitó:

Algunos de ellos han tocado la conciencia,
Y algunos el cuerpo y el espíritu.
Cualquier cosa que he hecho en pos del deseo,
Me he arrepentido de hacerlo.

De entre los deseos que perseguimos, algunos dañan nuestra conciencia, algunos nuestro cuerpo y otros arruinan nuestra salud. Al final, nos arrepentiremos. Por lo tanto, otorgar nuestros corazones a cosas pasajeras, cosas inestables como las estaciones y bellezas transitorias no tiene sentido. Rumi, en la primavera, mirando a las flores que crecen, sonriendo y bailando con la brisa, piensa en la relación entre estas flores y el sol. El Sol habla a las flores del modo siguiente:

¡Oh sonrientes flores! ¡Oh hierba verde! Te veré cuando me vaya. Ahora estás muy contenta porque no piensas en tu final. Los seres humanos, la juventud, las bellezas, son iguales. Bellezas abiertas cual una flor. Están orgullosos de la hermosura de su cuerpo. Se miran al espejo y se aman porque reciben poder del espíritu escondido en ellos. Les da vida y les hace felices.

El espíritu habla a los bellos que se enorgullecen de la belleza de sus cuerpos del modo siguiente:

Vives gracias a mi luz. ¿Cuál es la razón de su orgullo? Gracias al po-der que te he concedido durante uno o dos días, te mueves, eres feliz y piensas que esta vida material nunca terminará. Tu alegría es tan grande que no puede dársele cabida en este mundo. Espera y mira después de que te deje. Aquellos que te han querido tanto te enterrarán en una tumba donde las hormigas y serpientes se comerán tu cuerpo. ¿Hay alguien que esté contento con la muerte? Incluso aquellos que están contentos con la muerte se taparan las narices para no oler tu cuerpo. 84

Otro poeta turco, Adanalý Ziya, escribe:

El Sol de la belleza al final se pone.
Estoy enamorado del Eterno.
No amo a los efímeros.

Tras mencionar de manera concisa el concepto del amor trascendente, ishq majazi, tenemos que elaborar el concepto del Amor Divino. Por lo tanto, la pregunta necesita una contestación. ¿Cómo pueden los seres humanos amar a Dios, a Quien no ven, no conocen y no comprenden bien? En realidad, el Mensajero de Dios, el profeta Muhammad refiriéndose a esta ambigüedad expresa,

¡Oh Señor, no Te hemos comprendido, tal y como Tú mereces!

El Profeta del Islam, a pesar de su proximidad a Dios, confiesa que no ha comprendido a Dios como se merece. Por lo tanto, para la gente normal es difícil entender y si no pueden entender, ¿cómo pueden amar? Ali, el sobrino y yerno del Profeta, señala, «No venero a un Dios que no conozco». Por supuesto, Dios no es una divinidad material que podamos ver. No podemos verle como vemos a las criaturas. Como otro poeta turco así lo señala, Muallim Naci, expresando:

Aquél consciente sabe que existe un Dios,
Aunque Su personalidad no se entienda.

Para amar a Dios, en primer lugar, tenemos que sentir Su existencia a través de la razón, la consciencia y la sumisión. Tenemos que aceptar Su existencia. ¡De que forma tan bonita se menciona esto en el siguiente poema de Ibrahim Hal al-Din!:

Cuando lees un libro,
Preguntas quién es el escritor.
Cuando ves un edificio bonito,
Deseas saber quién es el arquitecto.
¿No poseen los Cielos y la Tierra un propietario?
Cuando alguien piensa sobre ello, entiende,
Que todo nos prueba,
Que hay un Gran y Omnipotente Dios.

El Creador de este Universo, incluyendo nuestro planeta, ha adornado el Universo con bellas obras de arte, se ha escondido detrás de Sus obras y ha hecho que Sus creaciones sean un velo para Él. No po-demos verle, pero Sus obras son obvias. Todo ha sido creado de una forma muy bonita. El mundo está organizado por reglas imposibles de modificar. El Creador es Majestuoso y Único. Rumi, en uno de sus poemas, glorifica al Señor del modo siguiente:

¡Oh Señor, Quien da vida a mi vida, alza el velo de tu faz!
¡Oh Tú, Quien te unes a mí en mi pena y problemas!
¡Oh Señor, dondequiera que estoy, estás conmigo!
¡Oh Amado, Quien está conmigo por la noche!
¡Oh Aquel que oye todo el tiempo mi petición!
¡Oh Señor, Quien ha enviado el fuego del amor a todos los átomos
de mi cuerpo! Eres ensalzado en todas las formas y cuerpos y Tú eres
Más Puro que todos los espíritus.
No tienes ni imagen ni forma,
Pero Tú eres el imán de todas mis formas.
Toda mi existencia corre hacia Ti y se aniquila en Ti.

Como Rumi menciona en el poema anterior, no podemos pensar en la naturaleza de Dios que está más allá de cualquier forma o imagen. A su vez, el Profeta del Islam aconsejó a su comunidad, «Reflexiona sobre las bendiciones de Dios y no acerca de (la persona de) Dios». Por lo tanto, podemos vislumbrar a Dios a través de Sus Bellos Nombres y Atributos y podemos sentirle a través de Su arte. Todo el mundo que observa este arte comprenderá y sentirá a Dios según su nivel de compresión y también según la gracia de Dios. Sin la gracia y la generosidad de Dios, no podemos encontrar un camino desde nuestro corazón hacia Él. Por lo tanto, el hombre entiende a Dios a través de Dios. En todo, son evidentes Su poder y Su arte pero verlos depende de la generosidad de Dios. Si no te permite verlos, no los verás. Por lo tanto, como seres humanos tenemos que rezar a Dios para que nos muestre Su poder, Su arte y Su belleza. Dios nos ha creado como la más honorable de las criaturas en el cosmos. Como seres humanos, nuestra existencia no se limita a esta vida del cuerpo. Nos hemos convertido en seres humanos por la Confianza que se ha concedido en nosotros. Como Rumi expresa, «Todos aquellos que viven en la Tierra, comen, beben, se mueven y viajan. Nuestros cuerpos son, en realidad, una sombra. La realidad de nuestra existencia está más allá del limite de este cuerpo». Y al igual que el poeta turco y místico, Yunus Emre, expresa, «Hay un “Yo” en mí, más allá de mí». Existe también un «hadiz qudsi» en el que Dios indica que, «Quise que se me conociese, por lo tanto, creé la humanidad». El deseo de hacerse conocer está escondido en el concepto del amor. A Dios no le hace falta que le conozcan y que le amen, pero Él ama que se le conozca y que se le ame.

La pregunta es «¿Cómo podemos amar a Dios?». Tenemos cinco sentidos, pero, de hecho poseemos también un sexto sentido. Podemos conceptualizar y sentir a Dios a través de este sexto sentido. Los seres humanos se diferencian de los animales por la razón, el corazón, la luz y el sentido interior. Los ojos internos en los seres humanos se denominan los «ojos del corazón» o basira. Estos ojos son más poderosos que los ojos de nuestra cabeza. Rumi dice que, «Tienes dos cabezas. Una pertenece a la vida del mundo y es de polvo. La otra pertenece a los Cielos. Es una cabeza pura y espiritual». Gracias a esta cabeza espiritual y los ojos espirituales podemos entender la realidad. Según es-to, lo que no se entiende con los cinco sentidos se puede entender a través de la cabeza espiritual y los ojos espirituales ya que éstos pueden sentir y saborear por medio de los ojos del corazón. Nadie puede negar el amor de Dios excepto aquellos que se rebajan del nivel de la humanidad al nivel de los animales y no tienen sentidos más allá de los cinco sentidos biológicos.

Amar a Dios es darle gracias. Si pensamos profundamente, veremos y sentiremos que Dios ama a la humanidad porque nos ha concedido lo que no ha entregado a ninguna otra criatura. El hecho de no amar a Dios, a pesar de Su generosidad sin límites, es ser un desagradecido. En realidad, el ser humano necesita amor y fe. La persona que ha abandonado esta necesidad espiritual se convierte en un desagradecido, no solamente hacia Dios, sino también hacia toda la creación ya que ha abandonado su verdadera obligación. Esto crea un vacío espiritual y personas como esas sienten que están perdiendo algo importante. Gracias al pensamiento, la persona entenderá que hay una fuerte relación entre Dios, el Creador, y el hombre, Su Siervo. Este estado casi no se entiende. Principalmente, nos refugiamos en Dios cuando estamos aburridos, sufrimos o nos enfrentamos a un desastre e incluso en algunos momentos de alegría porque Dios está más cerca de nosotros que nosotros mismos. El Corán señala, «Está más cerca de vosotros que vuestra vena yugular».85 Aquellos que actúan según su consciencia, recuerdan a Dios frecuentemente, trabajan para la humanidad, hacen buenas acciones y desempeñan sus trabajos perfectamente sin mirar la naturaleza de su obligación y aquellos que rezan a Dios con profusión son gente feliz que ha alcanzado este nivel de unión con Dios.

Dios no es algo material. Por lo tanto, la unión con Dios no se de-be entender en un sentido material o físico. Esta unión no guarda relación alguna con el espacio o la distancia. La unión es a través de los sentidos, el amor y los atributos. Como el versículo sugiere, «He infundido en él (Adán) de Mi espíritu».86 El hombre, que se ha convertido en la reflexión de este versículo, es el que está cerca de Dios y por esta razón Dios ordenó a los Ángeles que se postrasen ante Adán. El versículo indica «Sin duda, hemos hecho de ti un vicegerente en la Tierra»,87 que indica el nivel de superioridad del hombre entre las criaturas. Hay una relación entre la humanidad y Dios a través de esta creación especial de la humanidad. Esto es así porque Dios ha creado a la humanidad y les ha hecho Su gobernador en la Tierra. Le ha otorgado al hombre superioridad sobre todas las criaturas. Rumi, describiendo la situación de un hombre que se siente solo en esta vida y al que le han abandonado todos sus amigos, expresa:

«No te sientas solo. Hay Alguien oculto aquí».88

Aquél que Rumi hace referencia indicando que se ha escondido es Él, que no tiene cabida en los Cielos y la Tierra debido a Su Majestuosidad, pero puede ser albergado en el corazón del creyente porque el corazón del creyente puede ser más grande que el Universo si está unido a Dios. En otro poema, Rumi expresa:

Hay otra alma en tu alma. Busca esa alma.
En la montaña de tu cuerpo, hay un elemento muy valioso. Busca la
mina de ese elemento.
Oh sufí que miras alrededor, si Le estás buscando
No Le busques fuera. Para Él, busca dentro.

El alma de nuestra alma es el espíritu que proviene de Él. La búsqueda del alma es la búsqueda de Dios. Comprender a Dios es amar a Dios. Pero, ¿qué es el amor de Dios en el corazón del siervo? Esto es un sentimiento en el corazón y el sentimiento del siervo es imposible de describir con palabras. Es sutil, alegre y puro. Esto lleva a los seres humanos a ensalzar a Dios sobre todas las cosas y a buscar Su Complacencia antes de todo. Cuando completa sus obligaciones con Dios encuentra paz en su ser interior. Por lo tanto, aquellos que son amigos de Dios y sienten esta amistad con Dios permanecen en un estado de pureza realizando esta ablución ritual no sólo en el momento fijado para los cinco rezos diarios sino también reflexionando en Él tanto como pueden. Le recuerdan en sus corazones, le sienten en su sentido interno y trabajan con tesón para motivarse en pos de Él. El siervo encontrará el poder de Dios, Su arte en todas las cosas y en ca-da acontecimiento y se sorprenderá. Cuando la gente huele la fragancia de una flor bonita, aprecia el arte de Dios, cuando come fruta, piensa en la creación de estas deliciosas frutas de la Tierra y se sorprende de la generosidad de Dios que se las ha ofrecido y Le agradece. Aquellos que viajan hacia Dios tienen que creer en la justicia final de Dios. Si ven alguna injusticia en la sociedad, creen que tarde o temprano, Su justicia vencerá, aquí y en el otro mundo.

El objetivo del místico es entender y amar a Dios que ha creado la humanidad. El amor del siervo hacia Dios no se describe a través de la inclinación o la limitación, porque a Dios no se le puede abarcar o limitar. En la tradición sufí, el amor se describe como aniquilación en el Amado. Por lo tanto, el amor no se puede describir, comprender, limitar o definir con límites. Al mismo tiempo, no hay nada más claro y seguro que el amor en el corazón del enamorado, si el enamorado siente y entiende. Se sabe que cuando algo no se entiende, intentamos explicarlo y con esta explicación, evitamos cualquier ambigüedad. Cuando se trata del concepto del amor, no hay necesidad de explicarlo. Rumi explica en el siguiente poema:

Cuando necesito explicar el concepto del amor y pensar sobre ello, me
arrepiento cuando me hallo influido por el amor.
Mi pluma se mueve en el papel, y la pluma no se atreve y se parte.
La razón, en cuanto a la explicación del amor se refiere, es como un
burro atrapado en el barro.
Finalmente, el amor ha ofrecido la explicación del amor y del enamorado. 89

Del mismo modo Rumi, al principio de su Mesnevi indica, «Alguien me preguntó, “¿Qué es el amor?” y le dije cuando seas como yo, comprenderás». Por lo tanto, el amor no se puede contar o medir. De hecho, es un atributo de Dios. Alegóricamente, puede relacionarse con el siervo. El Corán señala: «Él ama a Sus siervos. Ellos le aman» (5:54). En realidad, hablar del amor no es amor porque el amor es un estado experimental que no se puede explicar con palabras. No hay du-da que la persona será capaz, aunque sea al nivel más ínfimo, de sentir los secretos de la existencia como resultado de conocer a Dios, encontrarlo en su corazón y por medio de grandes esfuerzos y largas contemplaciones, rezos, buenas obras y ayuda a los demás. Gracias a este descubrimiento, la persona quizá alcance un nivel elevado de espiritualidad y pueda sentir la indescriptible alegría del espíritu. Por lo tanto, alguien puede decir que el disfrute espiritual que proviene de conocer y amar a Dios está por encima de todos los placeres. El objetivo de to-dos los enamorados de Dios es alcanzar ese nivel. Aquí reposa el sabor espiritual que pocos pueden sentir. Se ha dicho que aquellos que sienten este estado y que han alcanzado este nivel han aniquilado sus peticiones y no sienten ningún dolor. Sus corazones están ocupados con el sabor espiritual. Incluso si se les arroja al fuego, no sentirán el fuego debido a la gran alegría que han experimentado. Incluso si se les ofreciera el Paraíso entero, no lo mirarían debido a la alegría que poseen que es incluso más grande que el Paraíso. Rumi describe el estado de tales místicos en el siguiente poema:

¡Oh Señor Quién es el descanso de mi alma cuando estoy triste! ¡Oh Señor Quién el tesoro de mi espíritu cuando tengo hambre porque soy pobre! Cuando la imaginación no puede alcanzar y entender y la razón no puede alcanzar, ya que todas las bellezas provienen de Ti hacia mi espíritu, Tú eres mi Estrella Polar. Señor, debido a Tu gracia y generosidad desprecio las cosas del mundo. ¿Cómo puede engañarme el mundo trascendente, las riquezas y la opulencia? Señor mío, gracias a tu inmensa generosidad si me dieras innumerables propiedades y pu

sieras delante de mi todos Tus tesoros escondidos, me postraría desde mi ser más interior y pondría mi rostro en el suelo y diría, «Señor mío, para mi, Tu amor es más valioso que todas estas cosas».90

El amado de todos los musulmanes es el Profeta del Islam. De he-cho, no sólo Rumi, sino todos los santos aman y respetan al profeta del Islam. Asimismo, no sólo aman al Profeta del Islam, sino a todos los mensajeros de Dios. Rumi alberga un lugar especial en su corazón para el Profeta del Islam ya que propuso un nivel de ética y moralidad excelso a la humanidad, como por ejemplo, con la liberación de los esclavos y la atención a los pobres. Históricamente hablando, no hay personalidad histórica como la del profeta Muhammad que trajese libertad a los esclavos y a las clases bajas. Por lo tanto, no sólo santos musulmanes sino filósofos como Thomas Carlyle y el poeta alemán Goethe se han enamorado del profeta Muhammad debido a su servicio a la humanidad a lo largo de su vida. En sus libros, han expresado su reverencia al profeta Muhammad. Recientemente, Michael Hart escribió un libro sobre las cien personas históricamente más influyentes y el profeta Muhammad ocupa el primer lugar. 91

A lo largo de la historia del Islam, eruditos musulmanes y poetas han expresado su amor por el Profeta del Islam. Estos poemas y escritos han dado lugar a una literatura inmensa sobre el amor del Profeta en la literatura islámica. Rumi es uno de los prominentes místicos y poetas islámicos que escribió sobre este tema. Cuando escribió sobre el Profeta, su poesía recibió una entusiasta acogida puesto que el poe-ma relacionado con el amor del Profeta está iluminado con su luz. Por ejemplo, en el siguiente poema, habla del amor de Dios e inmediatamente habla del amor y recuerdo del Profeta.

Escuchamos todo el tiempo a derecha e izquierda la voz del amor.
Con la influencia de esta voz ascendemos a los Cielos.
¿Quién puede vernos?
Antes de venir a este mundo estábamos en el cielo.
Éramos amigos de los ángeles.
Allí está nuestra verdadera tierra natal, y regresaremos a ella.

Cuán lejos se halla la purísima perla de lo divino y el sucio mundo de tierra. Sin pensar en tu honor, viniste a este bajo mundo. Recogiste tus pertenencias y anudaste tu carga. Este sitio no es el nuestro. Tenemos que emigrar. La joven oportunidad es nuestra amiga. Sacrificar nuestra alma es nuestro trabajo. Y la máxima autoridad de nuestra caravana es Mustafa, el Profeta, de quien todo el Universo está orgulloso. Mustafa, que la paz y las bendiciones estén con él, es un ser tan elevado que la Luna no se atreve a mirarle a su cara y se parte en dos. La fragancia del viento de esta primavera proviene de su bendito pelo. La iluminación de nuestra imaginación proviene de su belleza que nos recuerda al nuevo amanecer.

En estos poemas, Rumi recuerda al Profeta y su amor. Habla del Profeta algunas veces empleando el nombre de Ahmad y otras el de Muhammad o Mustafa. Estos son los honorables nombres del Profeta. Como es bien sabido, cada santo en el Islam posee su propia manera de actuar y opiniones en relación a cosas específicas. En cuanto al modo de Rumi se refiere, el amor de Dios y el amor a la humanidad debido a su manifestación del amor de Dios son todos destacados. Debido al gran amor que siente Rumi por la humanidad, toleró los errores de la gente. Por lo tanto, tenemos que considerar el amor que Rumi tiene al Profeta desde esta perspectiva. El título más conocido del profeta Muhammad es Jabib Allah o el «Amado de Dios». El Profeta es el modelo ideal de todos los seres humanos. Por lo tanto, su amor por el Profeta se basa en este principio. En su famoso poema Rumi escribe:

Soy el siervo del Corán por cuanto viva. Y no soy más que polvo en la senda de Muhammad.

Con esto Rumi expresa su profundo amor hacia Muhammad. Por lo tanto, se puede considerar a Rumi como uno de los grandes poetas que enfatizó el amor del Profeta en sus poemas. En algunos de sus poemas, dedica un ghazal en su totalidad al Profeta. Son llamados na-at y narran los atributos de Muhammad. En algunos casos Rumi, mientras habla de varias cosas, de pronto se refiere al amor del Profeta. Por ejemplo, mientras habla de la relación entre el corazón y el amor, Rumi se refiere al profeta Muhammad y a su gran compañero Abu Bakr. Rumi señala:

El corazón y el amor se han hecho mis amigos, como Ahmad y Abu
Bakr se hicieron amigos en la cueva.
Los nombres de estos dos amigos eran diferentes, pero sus espíritus

92

eran uno.

En otro poema, Rumi expresa la luz del profeta Muhammad, como la luz que ilumina el mundo entero.

La luz de Muhammad se ha distribuido en millones de fragmentos y
abarca todo el mundo.
El Profeta era como la luz de esa luz.
Cuando se enciende, todos los velos de la falta de fe se rompen y mi-
les de monjes son influidos por Muhammad y corren hacia él.93

Y en la siguiente creación poética, Rumi habla de la falta de fe en la luz del profeta Muhammad.

Cuando llegó la luz de Muhammad, la falta de fe se vistió de negro. Cuando llegó el período del reino eterno, los que no creen escondieron el tambor para prevenir la muerte. La entera faz de la Tierra ha pasado a ser verde. Los Cielos envidian a la Tierra y rompen su manga. La Luna se ha partido en dos. La Tierra recibió vida y está viva. Ayer noche, hubo una gran confusión entre las estrellas porque una estrella incomparable descendió a la Tierra.94 

Rumi habla del amor del Profeta en su monumental obra, el Mesnevi. Expone lo siguiente:

Si la faz de Muhammad se refleja en una pared, el corazón de la pared revive. La pared, por medio de su bendita reflexión, obtendrá una felicidad tan grande que incluso se salvará de la hipocresía. Fue una pena para la pared poseer dos lados mientras que lo bueno y puro posee tan sólo uno. 95

En el siguiente poema, Rumi aborda la intercesión del profeta Muhammad en este mundo y en el siguiente.

El honorable Muhammad, la paz y las bendiciones estén con él, es el
intercesor en este mundo y el siguiente.
Este mundo es el mundo de la religión y el otro mundo es el mundo
del Paraíso.
Les enseña el camino en este mundo y en el otro y les enseña su ros-
tro que se asemeja a la Luna.
El secreto de Muhammad y su insigne rezo era recitar:
«Oh Señor, enseña a mis seguidores el camino correcto. En realidad,
no saben».
Con su bendito aliento, las puertas de los dos mundos se abrieron.
Su rezo se había aceptado en ambos.
Nadie como él ha venido al mundo, ni nadie como él vendrá.96

Según Rumi, y tal como se indica en uno de sus poemas, todas las palabras de Muhammad procedían del océano de la realidad:

Todas sus palabras son perlas del océano de la realidad
Porque su corazón estaba unido al océano de la verdad.97

En otro pasaje de su Mesnevi, Rumi narra los milagros del profeta Muhammad en varios poemas, con gran entusiasmo.

Anas, el hijo de Malik, nos ha narrado que cierta persona era su invitado.
Él (esa persona) contó que tras la comida Anas vio que la servilleta de
la mesa (estaba) amarilla,
Sucia con manchas, y dijo «Oh sirvienta, tírala al horno inmediata-
mente».
Al oír esto, la inteligente (sirvienta) la tiró al horno, invadido por
el fuego.
Todos los invitados se mostraron estupefactos en aquel momento, es-
taban esperando ver el humo de la servilleta que se quemaba.
Tras un breve período de tiempo la tomó del horno, limpia, blanca y
purificada de esa suciedad.
La gente dijo, «Oh venerable compañero, ¿Por qué no se quemó, y
por encima de todo, se limpió?»
Contestó, «Porque (Muhammad) Mustafa frecuentemente se limpia-
ba sus manos y labios en esta servilleta».
¡Oh corazón asustado del fuego y el tormento del Infierno, arrójate
cerca de una mano y un labio como ese!
Ya que las bendiciones del Profeta concedieron tanto honor en un ob-
jeto sin vida, ¡Qué cosas revelará al alma del enamorado!

¡Tanto como el Profeta hizo de las piedras de la Kaba la «alquibla»!
¡Oh alma sé como el polvo del santo en tu guerra contra tu yo carnal,
Después dijeron a la sirvienta, «¿Puedes decirnos cómo te sientes acer-
ca de este asunto?»
¿Por qué tiraste la servilleta con tanta prisa al horno? Supongo que
sabía los secretos, pero, ¿por qué tiraste una servilleta tan valiosa al
horno?
Contestó: «Tengo confianza en el generoso, no desespero en espera de
su generosidad.
¿Qué parte de la tela? Si me ordena iría sin pensarlo a la esencia del
fuego,
Yo, desde mi perfecta confianza en él, caería, tengo mucha esperanza
en aquellos que están al servicio de Dios.
Me lanzaría a mí misma, no sólo a esta servilleta, debido a mi confian-
za en cada generoso que conoce el misterio».
¡Oh hermano! Aplícate este elixir, la fe de un hombre no debe ser me-
nor que la de una mujer.
El corazón de un hombre que es menor que el de una mujer es tal co-
razón con un valor menor que la barriga.98

Rumi en un poema en el Diván-i Kabir, habla de la influencia del Profeta del Islam sobre sus Compañeros y cómo se hallaban asombrados de su personalidad y enseñanzas.99

En otro poema del Diván, Rumi conversa acerca de la luz que Muhammad transmitió a la humanidad, y cómo la gente que se hallaba perdida en la oscuridad de la falta de fe revivió con esta luz.100

Siguiendo con su Diván, Rumi aborda el Islam que Muhammad reveló a la humanidad y la fuerza que pervive en esta religión incluso después de que hayan transcurrido los siglos.101

En el Mesnevi, Rumi habla del Profeta del Islam y del Corán, que no ha cambiado como prometió Dios. Según Rumi, esto muestra la fuerza del Islam y su Profeta.

Rumi escribió estos poemas hace siete siglos, en una época turbulenta que contempló la casi destrucción total del mundo islámico a causa de las invasiones del Imperio Mongol y las Cruzadas. Se destruyeron mezquitas y miles de musulmanes perdieron sus vidas. A pesar de esta horrible destrucción, Rumi no fue pesimista. Como se aprecia en sus poemas, habló de amor y esperanza y creyó que el Islam sería siempre una religión. Sugirió que los musulmanes se enfrentasen a este tipo de opresión por parte de los transgresores con paciencia y esperanza.

 


73 Diván-i Kabir, vol. III, Núm. 1576.

74 Ibíd., Núm. 1535.

75 Ibíd., Núm. 1540.

76 Ibíd., vol. VI, Núm.3020.

77 Ibíd., vol. VI, Núm. 3020.

78 Mesnevi, vol. VI, Núm. 971.

79 Ibíd., vol. I, Núm. 111.

80 Ibíd.,vol. III, Núm. 14-15.

81 Abu Abdillah Muhy al-din Muhammad bin Ali Ibn al-Arabi, «Las gemas de la sabiduría» (Fusus al-Hikam), traducido por Angela Culme-Seymour (Wiltshire: Beshara Publications, 1975), págs. 116-33.

82 Al-Munawi, Muhammad Abd al-Rauf, Faydh al-Qadir (Beirut: al-Maktabah al-Tijariyyah, 1972) vol. VI, pág. 180.

83 Mesnevi, vol. I, Núm. 333.

84 Mesnevi, vol. I, Núm. 3-6.5.

85 Véase «El Sagrado Corán», Sura an-Nahl, 16:15.

86 Véase «El Sagrado Corán», Sura al-Hiyr, 15:29.

87 Véase «El Sagrado Corán», Sura ash-Shuara, 26:38.

88 Mesnevi, vol. I, Núm. 188.

89 Mesnevi, vol. I, Núm. 112-15.

90 Diván-i Kabir, vol.I, Núm. 207.

91 Véase Michael H. Hart, «Los Cien: Una lista de las personas más influyentes en la historia » (Nueva York: Kensington, 1992).

92 Diván-i Kabir, vol.II, Núm. 901.

93 Ibíd., vol II, Núm. 1137.

94 Ibíd., vol. I, Núm. 882.

95 Mesnevi, vol. IV, Núm. 3844-3846.

96 Ibíd., vol. VI, Núm. 167-171.

97 Ibíd., Núm. 816.

98 Ibíd., vol. III, Núm. 3110-3129.

99 Diván–i Kabir, vol.II, Núm. 1135.

100 Ibíd., vol. II, Núm. 792.

101 Ibíd., vol. I, Núm. 490.

 

 
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