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«Tawhid» (La Unidad de Dios) e «Ittihad» (La Unión con Dios) PDF Imprimir E-Mail
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escrito por Sefik Can   
06.04.2007

¡Oh lector en búsqueda de la verdad! ¡Que Dios te haga alcanzar un grado sumo de la verdad y del conocimiento intrínseco que estás buscando! Debes saber que es muy difícil comprender y describir al mis-mo tiempo estos estados espirituales. Estos niveles y estados espirituales que los amados siervos de Dios obtienen no son niveles físicos, categorías visibles o estados que se pueden describir y explicar. Aunque este sea el caso, permítenos al menos intentar entender un poco.

Tawhid, la creencia en la unidad, significa saber y considerar algo como uno, lo cual implica saber y creer que Dios es Uno, Único e Incomparable. Dios señala en el Noble Corán, «No pongas junto a Dios a deidad alguna, para que no te veas humillado y abandonado».[53] Ittihad significa ser uno. El nivel de ittihad es superior al nivel de tawhid porque en el primero se da sólo la noción de conocer a Dios como uno, mientras que en el segundo existe la noción de ser uno con Dios. ¿Cómo es posible algo así? ¿Cómo puede un ser humano, un ser mortal y desvalido, ser uno con Dios? Dios no es un ser físico, no podemos ser uno con Dios y estar junto a Él.

Ciertas personas con conocimientos escasos se equivocan y piensan que el hombre es uno con Dios por medio de hulul (la encarnación de Dios). El concepto de hulul significa tomar otro cuerpo y esto no es una creencia islámica, y lleva al creyente a la falta de fe. En cuanto a este asunto Rumi expresa lo siguiente: «Ittihad no es hulul, es tu evasión». El punto principal de ser uno con Dios, de ittihad, es este: «Si la persona que ingresa en el camino de Dios, purifica su ego (nafs) por medio del ascetismo, la mortificación, las buenas obras y las obligaciones de veneración de una manera correcta y continua, dicha persona ha encontrado el camino del ittihad. El acto de ser uno junto a Dios por parte de dicha persona significa que está obedeciendo completamente los mandatos de Dios y que hace desvanecer su elección personal y su voluntad en la elección y la voluntad de Dios. Awhad al-Din Kirmani, un gran santo, expresó lo siguiente en relación a este asunto: «Camina en este camino hasta que la dualidad desaparezca. Si se da la dualidad, te puedes deshacer de ella por medio de un amigo de verdad. No te conviertes en Él, pero si te esfuerzas y lo sobrellevas, llegas a un punto donde te liberas de la noción de ti mismo.

Si la voluntad de una persona ha desaparecido en la voluntad de Dios, esa persona ha alcanzado a Dios. Si una persona que no sabe na-dar cae al mar y mueve sus brazos y piernas al intentar evitar sumergirse, pero lo hace de un modo incorrecto, se sumergirá aún más todavía. Si esa persona muere y queda inerte flotando en la superficie del mar, entonces cualquier movimiento que el cuerpo haga dependerá absolutamente del mar. Sobre esta cuestión, Rumi escribe en el Mesnevi: «El agua del mar aprehende al muerto por su cabeza y lo lleva a la superficie. ¿Cómo puede una persona que está viva escapar del mar? Si matas tus deseos y te deshaces de tus atributos humanos, el mar de los secretos te lleva sobre su cabeza».[54] En este caso, cuando una persona se convierte en insan al-kamil o en un hombre ideal, cualquier palabra relacionada con este significado intrínseco que proviene de él se originará en Dios, como aparece indicado en el Noble Corán, tal palabra proviene de un árbol: «Cuando Moisés llego allí, un árbol en la parte derecha de ese valle sagrado le habló: “¡Oh Moisés, verdaderamente soy Dios, el Señor de los mundos”». Inspirado con este acontecimiento Rumi señala lo siguiente en uno de sus poemas:

Vi un árbol de fuego. Me llamó: «Â¡Oh mi amado!» Ese fuego me estaba llamando. ¿O acaso soy Moisés, el hijo de Imran? Afligido con la calamidad, acabado en los desiertos, Comí el maná de los cielos y codorniz. He estado viajando en el desierto durante cuarenta años como Moisés. Oh mi amado, ven tú, también eres un Moisés. Este cuerpo es tu bastón. Si agarras tu cuerpo y lo sujetas, lo convertiré en un palo de madera. Pero si lo tiras, si lo arrojas al suelo, lo convertiré en un dragón con muchos poderes. Eres cual Jesús y yo soy tu pájaro. Hiciste un pájaro de barro y cuando soplaste en él, tomé vida, estiré mis alas y subí a las Cielos. Soy la columna de la mezquita de Medina, el Profeta ofreció sus sermones apoyándose en mí, si se inclina en alguna otra cosa empieza a lamentarse y a llorar con la pena de la separación. ¡Oh, Señor de los Señores! ¡Oh Rey de Reyes! Oh Dios que creas figuras y formas mientras permaneces puro. ¿Qué forma vas a asignarme? No puedo saberlo. Solamente Tú puedes saberlo. [55]

Nuestro «Hudavendigar» (título con el que era conocido Rumi asimismo) expresa esto en uno de sus poemas:

No sé cómo me he convertido en nada, ¿Es debido a ese vino del Amor Divino?

¿O acaso me debo a esa belleza de ningún sitio? Llegué a tal lugar que no puedo ajustarme al mundo.

Ahora no soy apropiado para nadie que no sea ese Amado Único que no está asociado con un sitio.

Me estás diciendo: «Â¿Por qué no eres de nuevo tu mismo (tus sentidos)? Enséñame a mi mismo y quién soy y seré yo mismo. Tu eres la luz que dijo a Moisés: «Â¡Soy Dios, soy Dios!»[56]

Si una voz que dice «Â¡Soy Dios!» puede emanar de un árbol, entonces, ¿por qué no puede un tipo de voz como esa provenir de un hombre, la más honorable de las criaturas y la que lleva la Confianza Divina? Rumi indica, «Dios exclamó desde un árbol: “¡Soy Dios!” Todo el mundo prestó atención y se alegró de esta llamada. Si un hombre dice la mis-ma cosa, no digas que esa palabra no se puede decir debido a tu ceguera espiritual». El Sultán de los gnósticos, Bayazid Bistami, en un estado de éxtasis, expresó: «Me considero alejado de todos los atributos imperfectos. ¡Gloria a mi!» Y vio la manifestación Divina en sí mismo. El qutb[57] de su tiempo, Yunayd de Bagdad, (fallecido en 910) indicó: «No hay na-die sino Dios debajo de mi túnica». Mansur al-Hallay (fallecido en 922) que hizo feliz los corazones de los enamorados de Dios con sus estados espirituales y a quién se le ahorcó por el amor de Dios, dijo «Soy la Verdad (Dios)» y fue enviado a prisión.

Rumi también estuvo sujeto a estas manifestaciones y obtuvo el punto más elevado de este estado espiritual, él también dijo muchas cosas similares en estados de éxtasis. Por ejemplo, en este dístico, señala, «Todo el mundo bebió un vaso de la bebida divina, el liquido de “Yo soy la Verdad”. Yo, por otra parte, bebí un vaso lleno». Y en otro poema, expresa la misma idea:

Estamos vivos con la luz sagrada de Dios, esa luz nos está mantenien do vivos.

Nos hallamos ambos muy cerca de Él, de manera sumamente íntima con Él y muy alejados de Él, muy extraños con Él.

Si enseñásemos nuestro verdadero rostro, la Luna se arrepentiría de mirarse a sí misma y de mostrar su faz.

Si extendiésemos nuestras alas, quemaríamos incluso las alas del sol.

Este cuerpo nuestro puro, nuestro ser físico que aparece en la forma de un humano, es el velo de la verdadera existencia.

De hecho, somos la «alquibla» de todos aquellos que se postran.

No mires a Adán, creado del barro, pero en vez de eso contempla el aliento insuflado en él y maravíllate.

Satán vio sólo nuestras apariencias externas y no lo que había dentro de nosotros y por lo tanto pensó que estábamos separados de Dios.[58]

En otro fragmento Rumi expresa: «La gente ahorcó a Mansur porque dijo secretos de tawhid. Si estuviera vivo hoy, él mismo me colgaría por la abundancia y exuberancia de mis secretos».[59]

Rumi explicó los secretos de tahwid con otros profundos poemas como los anteriores. No pretendo dilatar más este apartado, tomando en cuenta otros poemas. Pero no podría continuar sin nombrar los dos dísticos que Sipehsalar atribuye a Rumi y que no pude encontrar en el Diván-i Kabir:

¡Oh Dios mío! Esta espina clavada en mi pie que no me permite siquiera reunirme contigo ni caminar cómodamente en Tu camino es mi propia existencia. Por lo tanto, me gustaría huir de mí mismo, salvarme de mi mismo. De esta forma cuando escape de mí mismo, mi ego, mi dualidad desaparecerá. Me convertí en Ti, y Tú te convertiste en mí. No puedo sentarme contigo tanto como me gustaría si Tu amor no me vacía de mí mismo y si no abandono mi ego. [60]

Como los gnósticos expresan, este estado espiritual de ittihad es un nivel espiritual tal que la persona que obtiene la fortuna de alcanzarlo no puede quedarse en este nivel para siempre. No puede llevar esta pesada carga.


[53] Véase «El Sagrado Corán», Sura al-Isra, 17:22.
[54] Mesnevi, vol. I, Núm. 2842.
[55] Diván-i Kabir, vol. III, Núm. 1414.
[56] Ibíd.,vol. III, Núm. 1526.
[57] Qutb: (literalmente polo) el estado más elevado de santidad entre los santos musulmanes.
[58] Ibíd., vol. III, Núm. 1576.
[59] Ibíd., Núm. 1459.
[60] Risale-i Sipehsalar, pág. 90

Modificado el ( 18.07.2007 )
 
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