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Los Profetas | El Profeta Isaac |
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| escrito por Nevzat Savas | |
| jueves, 30 de marzo de 2006 | |
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El Sol del mediodÃa brillaba en el cielo. El Profeta Abraham estaba cansado después de predicar un sermón y se sentó delante de su casa pensando en su hijo Ismael que habÃa dejado a lo lejos. ¡Qué pruebas tan difÃciles habÃan superado juntos! HabÃa abandonado a su esposa e hijo en el desierto, más tarde el sueño del sacrificio, luego el carnero enviado por Dios y la Fiesta... Abraham llevaba el Amor Divino, una fe ciega y mucho respeto en su alma. Aunque todas las noches las pasaba venerando a Dios, pensaba que no podÃa realizar Su alabanza y proclamar Su santidad lo suficiente porque ¡eran tantos los dones que Dios les daba! Recordó a su hijo otra vez. Ismael tenÃa un lugar especial en el corazón de su padre. En este momento, tres ángeles bajaron del cielo con forma humana. TenÃan unos rostros preciosos. Eran Gabriel, Miguel y Rafael[1]. HabÃan venido para visitar a Abraham y derrotar al pueblo de Lot. Caminaban silenciosamente. Cuando tuvieron de frente a Abraham se pararon. Los miró pero no pudo reconocerlos. Los ángeles le saludaron. Se levantó y les saludó con una sonrisa también. Les invitó a su casa. HabÃa algo muy raro en sus caras; entraron en la casa. Abraham fue a hablar con su esposa Sara después de hacerles sentar. Sara habÃa envejecido mucho pero aún llevaba la luz de la fe en sus ojos. Abraham dijo: — Tenemos tres invitados. — ¡Dales la bienvenida! ¿De dónde vienen y quiénes son? — No lo sé. Puede que vengan de lejos aunque sus ropas se parecen a las nuestras. ¿Tenemos algo para comer? — No tenemos comida suficiente. Hay medio cordero frito pero sacrifica una ternera y frÃela. Son extranjeros y no tienen comida, ni animales para montar. Es obvio que son pobres o son viajeros. Supongo que tienen mucha hambre. Poco después, la comida estaba preparada. Sara puso la carne frita en el centro de la mesa y se fue. Abraham invitó los huéspedes a la mesa. Se sentaron juntos pero los extranjeros no comÃan nada. Abraham se desconcertó mucho. No sabÃa quiénes eran y pensó que podÃan ser personas de mala voluntad. No comprendió por qué motivo no comÃan. TenÃan actitudes misteriosas. Los ángeles sabÃan lo que pensaba Abraham. Dijeron sonriéndo: — ¡No tengas miedo! Somos ángeles. No comemos nada pues no necesitamos alimentos. Estamos aquà para darte una buena nueva. Tendrás un hijo que se llamará Isaac[2]. Es un Profeta. Isaac tendrá un hijo también, que se llamará Jacob. Un Profeta también. Sara se conmovió mucho, no sabÃa qué decir. Gritó golpeando sus mejillas con las manos: — Soy muy vieja, mi marido también. ¿Cómo podemos tener un hijo a nuestra edad? — Es el mandato de Dios. ¡No te sorprendas! ¡La misericordia y la abundancia de Dios están con vosotros! Dios regalarÃa un hijo a Sara porque tenÃa obediencia, paciencia y fidelidad. Este hijo serÃa hermano de Ismael. Le consolarÃa en su tristeza de ser estéril. ¡HabÃa deseado tanto darle un hijo a su marido!, pero no habÃa podido concebirlo. TenÃa pena por no haber dado un hijo a su marido y por eso lo habÃa casado con su sirvienta Hayar y tuvieron uno, Ismael. Pero ahora Ismael y su madre Hayar estaban muy lejos. Les echaba muchÃsimo de menos. Su destino era tener paciencia ante todas las dificultades. Por fin, Dios le dio la buena noticia de un hijo. El nacimiento de Isaac era un milagro. El Profeta Isaac creció rodeado del cariño de su padre. Su casa era una casa sagrada porque siempre los ángeles les visitaban y Dios otorgaba revelaciones a su padre. Su sangre estaba llena de la SabidurÃa Divina. Por fin, Dios le hizo Su mensajero. El Profeta Isaac consagró su vida a llamar a la gente al recto camino de Dios. Era como su padre Abraham y su hermano mayor Ismael. Hubo muchos Profetas procedentes de su descendencia. La buena nueva del nacimiento de Jacob fue dada por los ángeles. El Profeta José, el Profeta Moisés, el Profeta Jesús, el Profeta Juan y el Profeta ZacarÃas son descendientes del Profeta Isaac. [1] En el Corán son nombrados como Cebrail, Mikail e Israfil. [2] En el Corán es nombrado como «Ishak». |
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| Modificado el ( jueves, 30 de marzo de 2006 ) |
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