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Un Homenaje al profeta Muhammad
Misericordia para Toda la Humanidad Profeta Muhammad | Misericordia para Toda la Humanidad Profeta Muhammad |
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| escrito por Kerim Balci | |
| 30.03.2006 | |
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El Creador de este majestuoso Universo quiere ser conocido. Por lo tanto, aquellos que quieren conocer al Creador de este palacio majestuoso del Universo primero deben encontrar, escuchar y seguir el mensaje de este Profeta. Lo que sigue es un viaje imaginario que ponemos en escena para encontrar a aquel GuÃa Bendito. Lo que sigue es un intento de entender a quien es conocido como «el Último Profeta»; a quien ha tenido a millones de seguidores más de catorce siglos; a aquel cuyo nombre es el Profeta Muhammad Mustafa (la Paz y las bendiciones de Dios estén con él). El Profeta Muhammad (la Paz y las bendiciones de Dios estén con él), cuya veracidad fue refrendada por todos aquellos que lo conocÃan, fue señaló a la revelación elocuente del Creador del Universo para probar su ProfecÃa. Aquellos que leen en el Corán, el Ãndice del libro de creación, comprobarán de qué modo se trata en el mismo acerca del Mensajero de su mensaje:
Y relatando el versÃculo, «A aquellos que creen en Dios y Sus Mensajeros y no hacen distinción entre cualquiera de los Mensajeros, Dios concederá sus recompensas pronto» (4:152), el Profeta Muhammad (la paz sea sobre Él) enseñó que todos los Profetas deberÃan ser considerados iguales. Esta Palabra Eterna de Dios no sólo exige la creencia en todos los Profetas sino también recuerda que los Profetas del pasado prometieron creer en aquellos que vendrÃan después de ellos. Convoca a aquellos a los que les ha sido concedido un Libro y la SabidurÃa diciendo «vais a creer y ayudar al Profeta que confirma vuestra escritura». Cuando todo en los Cielos y en la Tierra se inclina ante la voluntad de Dios obedeciéndole y escuchándole, ¿es posible que nosotros no hagamos caso omiso de Su llamada a la fe? (3:81-83) Verdaderamente, deberÃamos decir solamente «Creemos en Dios y en el Corán que nos ha sido revelado y en lo que fue revelado a Abraham, Ismael, Isaac, Jacob y sus hijos, y en los Libros dados a Moisés, Jesús, y todos los demás Profetas de su Señor. No hacemos ninguna distinción entre uno y el otro, y sólo ante Dios inclinamos nuestra voluntad (2:136). Este Gran Libro también declara que Dios le tiene en elevada estima al Profeta Muhammad:
AsÃ, hemos visto en estos versÃculos coránicos que aquel que era conocido como «Muhammad, el Veraz», era sincero y veraz cuando decÃa que ser el Mensajero de Dios. Ahora vamos a escuchar lo que él mismo dice, aquello que el Profeta que posee la llave del significado del Universo tiene que decir sobre si mismo. Por una parte muestra su noble estado diciendo que Dios lo llama su «Más Querido», y por otra parte muestra su humildad y modestia diciendo: «No exageréis al alabarme. Soy tan sólo el Mensajero y un siervo de Dios». Por un lado dice que «Lo primero en ser creado fue mi luz», y por otro lado no permite que sus seguidores lo consideren más grande que el Profeta Jonás. Cuando hablaba acerca de los profetas que vinieron antes de él, decÃa: «Yo soy aquel para quien Abraham realizo el salat y de quien Jesús transmitió buenas nuevas» (Hakim, al-Mustadrak, 2:453; Ali al-Muttaqi, Kanz al-Ummal, 11:384). «Mi estado y el de los otros profetas se parece a la siguiente parábola: Un hombre construye una casa perfecta y hermosa, pero habÃa un hueco que necesitaba ser cerrado. Cada persona que pasa por ahà dice: “Tengo curiosidad por saber cuándo se acabará este edificio”. El que lo va a terminar soy yo. Después de mÃ, ya no habrá defecto alguno en esta casa» (Bujari, Manaqib, 18; Muslim, Fadail, 20-23). Él indica: «Soy enviado para completar la elevada moralidad» (Bayhaqi, Sunan-i Kubra, 10:191). Él declara: «No soy el profeta de una tribu, pero sà fui enviado a toda la humanidad». Él dice que el amor es el vinculo entre él y los creyentes: «Amad a Dios por sus generosidades y amadme por el amor que Dios hacia mû. Y lo que él quiere no es nada más que ser amado y un saludo cuando se le menciona. A continuación, escuchemos lo que dicen sus creyentes acerca de él:
Cuando llegó a Medina desde La Meca los musulmanes le recibieron diciendo:
La expresión de amor hacia el Profeta no está limitada a las narraciones de sus Compañeros. Los poetas se pasaron vidas enteras con la intención de formar estrofas y versos adecuados para declarar debidamente su amor y afecto hacia el Profeta. «No puedo ensalzar al Profeta con mis palabras, en cambio la remembranza de su nombre hace que mis palabras sean alabadas», señaló Hassan Sabit. Por otra parte, Imán Busri expresó su admiración diciendo «Incluso sus milagros parecen débiles en comparación con su verdad». Rumi le mostró como la fuente de su inspiración: «Soy un grano de arena en el camino que él pisa. Si alguien relata algo de mà aparte de esto, estoy eximido de aquellas palabras y de él». Yunus Emre expresó su anhelo ansioso «QuerrÃa descubrir el camino que te lleva, y querrÃa sumergirme en el polvo de aquel camino». Siglos más tarde, Bediuzzaman Said Nursi dijo que serÃa apropiado abordar un tratado con oro y diamantes sobre el Profeta. Sus amantes en cada era y siglo lo han llamado la «Rosa de Medina», anhelando la muerte que los unirá con él. Este amor y lealtad hacia el Profeta Muhammad son testimonio en sà mismo a su verdad. Ya que millones de personas se han dirigido hacia él imbuidos en su amor puro, nosotros también regresaremos hacia él con respeto y deferencia, partiendo de un viaje en el tiempo para volver atrás y escuchar lo que él tiene que decirnos. ¡Mirad! Vemos que el GuÃa Bendita ha reunido a más de diez mil de sus compañeros cerca de La Meca, donde dio su Último Sermón. Es como si él estuviese más allá de los lÃmites del espacio y el tiempo estableciendo la orientación eterna para la humanidad. Vamos a escuchar lo que él dice, como aquellos que le escuchan en ese preciso momento: ¡Oh gente! escuchadme bien, Porque no sé si estaré entre vosotros después de este año. Por eso, escuchad con mucha atención lo que estoy diciendo y transmitir estas palabras a los que hoy no han podido estar presentes aquÃ, ya que a lo mejor los ausentes pueden entenderlas y asimilarlas mejor. ¡Oh gente! Vuestras vidas, propiedades y castidad son sagradas e inviolables tal como lo son este dÃa, este mes y esta ciudad. Están a salvo de cualquier ofensa. ¡Recordad! Mañana vais a estar en la presencia de vuestro Señor y le daréis cuentas por vuestras acciones. Asà que ¡cuidado!: no os apartéis del buen camino asesinándoos los unos a los otros después de que yo me vaya. ¡Oh gente! Devolved los bienes que os han sido confiados a sus dueños legÃtimos. Dios os ha prohibido dedicaros a la usura. El que no inflija, no sufrirá ningún mal. Cada derecho surgido de las venganzas de sangre pre-islámicas a partir de ahora está anulado. ¡Oh gente! ! Es verdad que tenéis ciertos derechos respecto a vuestras mujeres, pero ellas también tienen derechos sobre vosotros. Recordad que las habéis tomado como vuestras esposas, sólo bajo la confianza de Dios y con Su permiso. ¡Oh gente! Vuestro Señor es Único, y vuestro padre es uno: todos sois hijos de Adán y él fue creado del barro. El más noble de vosotros ante Dios es el más piadoso, y no hay superioridad del árabe sobre el no árabe (ni de cualquier raza o nacionalidad sobre otra) excepto por la piedad. Recordad que todos los creyentes son hermanos entre sà y los creyentes constituyen una hermandad. Y ahora pregunta a sus Compañeros: En el Más Allá, ¿qué diréis vosotros cuándo os pregunten por mÃ? Los creyentes responden: Somos testigos de que tú realizaste tu misión como un Mensajero y nos proveÃste de orientación y consejo. También declaramos que el Profeta Muhammad realizó su deber en grado sumo. ¡Mirad! Él alza su dedo Ãndice al cielo diciendo:
¡Oh Dios! ¡Sé mi testigo! |
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