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Un Homenaje al profeta Muhammad | Perla sin Par |
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| escrito por Sermed Ogretim. | |
| jueves, 30 de marzo de 2006 | |
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«El profesor escuchaba las quejas de sus estudiantes acerca de las actitudes de sus padres hacia ellos. La mayorÃa de los estudiantes se quejaban de sus padres, de la gran presión que estos ejercÃan sobre ellos. Uno tras otro… A medida que aumentó el número de sus amigos que se quejaban acerca de sus padres, sus ojos se llenaron de lágrimas, porque él no tuvo un padre del cual quejarse. La incomparable e inaguantable explosión de dolor, provocada por la ausencia de su padre en los recuerdos de su infancia, fue llenando el vacÃo en su corazón y mente. ¡Ay!, todo el dolor no cambio nada, ya que él estaba en desventaja permanentemente por no disfrutado de su padre durante su niñez…» Los huérfanos son aquellos desfavorecidos quienes nunca son clasificados como tales pero quienes están padeciendo las consecuencias de esta «ignorada» discapacidad. Es la desventaja de no tener madre o padre durante el crÃtico perÃodo de los primeros seis años de vida; perÃodo donde estás construyendo tu mundo interno, estableciendo paradigmas subconscientes para comprender el mundo externo, desarrollando formas para expresarte entre los demás. En otras palabras, estas estableciendo las conexiones entre tu aspecto material y el espiritual. Una persona en cuya infancia la madre se halla ausente está en desventaja en términos de un completo entendimiento asà como de experimentar la espiritualidad; y la persona en cuya niñez el padre se encuentra ausente en el mismo perÃodo, se halla en desventaja con respecto a sus interacciones con el mundo material. CorrÃa el mes de noviembre de 1979, cuando me unà al mundo de los desfavorecidos; fue mi padre quien pasó a mejor vida. Pero era muy joven para darme cuenta de la situación. Me llevó veintiséis años comprender mi condición de huérfano, y finalmente empezar a pensar en las formas de mejora a partir de mis discapacidades. Ahora que tengo la dificultad de comprender y experimentar el mundo externo, no soy capaz de expresar mi mundo interno en el externo tal y como deseo. No puedo analizar los mensajes que recibo de la gente como cabrÃa esperar hacerlo. El resultado de tal desconexión entre el resto de la gente y yo es el fracaso en mis interacciones sociales. Sin embargo, este menoscabo me ayuda a valorar ciertas cosas que los demás no valoran. Por ejemplo, hay muchas personas santas en cuya infancia sus padres estuvieron ausentes por una razón u otra. Los más destacados de estas personas son los profetas Moisés (La Paz Sea Sobre Él), Jesús (La Paz Sea Sobre Él) y Muhammad (La Paz Sea Sobre Él). Debido a la ausencia de sus padres durante su niñez, se esperaba que fueran gente que experimentara problemas en sus relaciones hacia los demás, o gente que no podrÃa desarrollar una fuerte autoestima, que es esencial para convertirse en lÃder. Al contrario de estas expectativas, tuvieron una vida muy exitosa al llevar a cabo los objetivos de sus misiones, que fue transmitir la palabra de Dios tal y como fue revelada y crear una comunidad de creyentes ejemplar. Por otra parte, su aparente deficiencia como huérfanos durante su niñez se convirtió en ventaja y funcionó como una condición previa para la misión a la que estaban destinados a emprender. Aunque sus padres estuvieron ausentes, hallaron el apoyo de sus madres, cuya existencia y educación les inculcaron profundamente compasión y espiritualidad. AsÃ, naturalmente tuvieron un gran potencial con el que desarrollar un fuerte vÃnculo con Dios y una profunda compasión hacia su gente. Tomando en cuenta la historia de la vida del Profeta Muhammad (La Paz Sea Sobre Él), estos hechos pueden ser observados claramente. Su padre, Abdullah, murió incluso antes de su nacimiento. AsÃ, el Profeta Muhammad (La Paz Sea Sobre Él) solo contó con su madre como progenitora, Amina. A la edad de seis años, perdió también a su madre. Esto significó que no tuviera a ninguno de sus padres durante el resto de su infancia. Después de que su madre muriera, Abdul Muttalib, su abuelo, lo acogió bajo su protección. Desafortunadamente, su abuelo no pudo mantenerle por mucho tiempo ya que murió dos años más tarde. De entre sus tÃos, el más pobre, Abu Talib, a pesar de su avanzada edad y de su numerosa prole, acordó criar a Muhammad (La Paz Sea Sobre Él).Las estadÃsticas actuales demuestran que un niño en tal miseria, si no es cuidado apropiadamente se convertirá en un criminal en potencia, sino en un suicida, en el futuro. Sin embargo, los acontecimientos en su vida que podrÃan recordarle su condición de huérfano no terminaron ahÃ. Nueve años después de que comenzara a enseñar el Islam, su esposa Jadiya, y su tÃo Abu Talib murieron. Estas dos pérdidas acaecieron en un momento en el que Muhammad (La Paz Sea Sobre Él) estaba terriblemente necesitado de apoyo. En los años posteriores de su vida, tres de sus cuatro hijas murieron. Toda esta secuencia de pérdidas le caracterizó con su manera de ser dotada de una psicologÃa tipica de huérfano constante durante su vida. Aparte de estos trágicos acontecimientos, cuando se observan los logros alcanzados en su vida, uno no puede sino admirarle. Empezó a enseñar el Islam él solo pero finalmente conquistó los corazones de miles de creyentes. Atendió a una sociedad donde los pecados más detestables eran cometidos todos los dÃas, y los valores morales eran casi inexistentes, y transformó esa sociedad en gente de justicia y altos valores morales. Fundó un estado que llego a convertirse en fuente de civilización; hizo esto a pesar de la resistencia de su propia gente y de algunas superpotencias de la época. Es un milagro más, aparte de los otros, que Muhammad (La Paz Sea Sobre Él) fuera capaz de superar su condición de huérfano y lograra todas estas cosas grandiosas. Es un hecho que señala a Dios como el protector y educador de su huérfano. Han transcurrido 1400 años desde que la lÃnea del profetismo terminara. Hoy cuando nos encontramos en el año 2006, observando mi situación actual, me hallo en la lucha por superar mi desventaja. Descubriendo una similitud entre la historia de mi vida y la historia de la vida del Profeta Muhammad (La Paz Sea Sobre Él), quien es uno de los más estimados profetas, me otorga una luz de esperanza; una luz que lleva la cordialidad de la compasión y la serenidad de la sabidurÃa de Dios. |
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